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Drenajes de abscesos, Guías, Proyectos, Investigaciones de Medicina

Drenajes de abscesos Técnicas quirúrgica

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2020/2021

Subido el 06/10/2021

karen-melany-campos-perez
karen-melany-campos-perez 🇧🇴

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scesos
INTRODUCCION
El drenaje de abscesos es un procedimiento qui-
rúrgico sencillo que se puede realizar de forma
ambulatoria, si bien exige haber observado perso-
nalmente su ejecución. A continuación expone-
mos los pasos a seguir para una correcta realiza-
ción de esta técnica.
INDICACIONES
Todos los abscesos deben ser drenados, una vez
que han sido diagnosticados.
CONTRAINDICACIONES
Ninguna.
Anestesia local.
Jeringa de 10 ml, estéril.
Agujas: calibre 25G x 15 mm, calibre 21G x 40
mm.
Lidocaína al 1 ó 2%, 10 cc.
Equipo para la intervención.
Bisturí desechable del n° 15 ó 20.
Pinza de Kocher.
Jeringa de 20 ó 50 ml (según tamaño de absceso).
Jeringa de 10 ml con aguja de 21 G x 40 mm.
Suero fisiológico.
Agua oxigenada y solución de povidona yodada.
Dren de caucho o silicona (Penrose), o cinta de
gasa de 1/2 ó 1 pulgada.
Gasas y compresas estériles.
Apósito estéril.
EQUIPO NECESARIO
Preparación de la piel.
Gasas estériles o algodón.
Solución de Povidona y yodada.
Preparación del campo estéril.
Paños estériles con o sin fenestración.
Guantes estériles.
Preparación del personal.
Lavado quirúrgico de las manos.
Guantes estériles.
Preparación del paciente.
Colocación en la posición adecuada, según la
zona en la que se encuentre el absceso y procu-
rando que el paciente esté lo más cómodo posi-
ble.
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D re n a j e d e a b scesos

INTRODUCCION

El drenaje de abscesos es un procedimiento qui- rúrgico sencillo que se puede realizar de forma ambulatoria, si bien exige haber observado perso- nalmente su ejecución. A continuación expone- mos los pasos a seguir para una correcta realiza- ción de esta técnica.

INDICACIONES

Todos los abscesos deben ser drenados, una vez que han sido diagnosticados.

CONTRAINDICACIONES

Ninguna.

Anestesia local.

Jeringa de 10 ml, estéril.

Agujas: calibre 25G x 15 mm, calibre 21G x 40 mm.

Lidocaína al 1 ó 2%, 10 cc.

Equipo para la intervención.

Bisturí desechable del n° 15 ó 20.

Pinza de Kocher.

Jeringa de 20 ó 50 ml (según tamaño de absceso).

Jeringa de 10 ml con aguja de 21 G x 40 mm.

Suero fisiológico.

Agua oxigenada y solución de povidona yodada.

Dren de caucho o silicona (Penrose), o cinta de gasa de 1/2 ó 1 pulgada.

Gasas y compresas estériles.

Apósito estéril.

EQUIPO NECESARIO

Preparación de la piel.

Gasas estériles o algodón.

Solución de Povidona y yodada.

Preparación del campo estéril.

Paños estériles con o sin fenestración.

Guantes estériles.

Preparación del personal.

Lavado quirúrgico de las manos.

Guantes estériles.

Preparación del paciente.

Colocación en la posición adecuada, según la zona en la que se encuentre el absceso y procu- rando que el paciente esté lo más cómodo posi- ble.

TECNICA

1. Desinfección de la zona.

Utilizar povidona yodada u otra solución anti- séptica para limpiar la zona (fig. 1).

2. Preparar y colocar^ el campo.

3. Utilizar guantes.

4. Anestesiar la zona.

Infiltrar las capas superficiales de la piel con lidocaína, siguiendo la dirección que llevará la incisión (fig. 2).

5. Punción y aspiración.

Se introduce en el centro del absceso una agu- ja de calibre 21, colocada sobre una jeringa de 10 mI, aspirando lentamente hasta que la sali- da de material purulento nos indica la localiza- ción de la zona abscesificada (fig. 3). En algu- nas ocasiones puede ser de gran utilidad no retirar la aguja para que nos sirva de guía al realizar la incisión.

Figura 1. Desinfectar la zona con una solución antiséptica

Figura 2. Infiltrar las capas superficia es de la piel con anestésico local.

6. Incisión de la piel (fig. 4). Realizar una incisión en la zona del absceso que presente mayor fluctuación o punto máxi- mo de hipersensibilidad. Siempre que sea posi- ble, realizar la incisión en la dirección de las líneas de tensión de la piel (líneas de Langer). No se deben realizar incisiones en cruz, ya que éstas no son necesarias, retrasan la curación y dan lugar a una cicatriz extensa.

7. Realizar cultivo.

Si existe inflamación más allá del área local del absceso, se deberá realizar cultivo del material purulento.

8. Desbridamiento de la cavidad.

Con una pinza de Kocher separaremos al máximo los bordes de la incisión para vaciar el absceso (fig. 5), y posteriormente desbrida- remos la cavidad con la ayuda de esta pinza, o preferiblemente introduciendo el ledo meñique por la incisión (si ésta es lo suficien- temente grande), que además nos perriitirá

Tabla 1 Técnica para el drenaje de abscesos

  1. Desinfección de la zona.
  2. Preparar y colocar el campo.
  3. Utilizar guantes.
  4. Anestesiar la zona.
  5. Punción y aspiración.
  6. Incisión de la piel.
  7. Realizar cultivo.
  8. Desbridamiento de la cavidad.
  9. Limpieza de la cavidad.
  10. Colocar drenaje. 1 1. Colocar apósito.

CONSIDERACIONES ESPECIALES

Localización de los abscesos. Los abscesos pre-

sentes en determinadas localizaciones deben ser

tratados con extremada precaución:

Todas las infecciones que afectan el denomina- do «triángulo de la muerte» pueden extenderse hacia el seno cavernoso a través de la vena oftálmica, pudiendo tener consecuencias gra- ves. Siempre que exista hinchazón bajo el can- to interno del ojo se deberá descartar la pre- sencia de dacriocistitis.

Un absceso del dorso de la mano puede ser reflejo de una infección palmar más extensa, como es el caso de una infección del espacio membranoso proveniente de un callo palmar.

Los abscesos perineales profundos pueden extenderse ampliamente, por lo que es preferi- ble realizar un drenaje quirúrgico bajo aneste- sia regional o general.

Empleo de antibióticos. En la infección localiza- da, el único tratamiento necesario es el drenaje quirúrgico. Sin embargo, en pacientes diabéticos o inmunodeprimidos, infecciones de los dedos y de la mano y en las infecciones extensas es obligato- rio administrar antibióticos de forma concomitan- te.

Aspiración con aguja (^). En algunas ocasiones es difícil valorar si un flemón representa la existencia

de tejido inflamado o de un absceso con múltiples celdillas. En estos casos, la aspiración con aguja es de gran utilidad.

Anestesia local. Los anestésicos locales inyecta- dos en áreas inflamadas son menos eficaces, debido al aumento de su absorción y a que los tejidos inflamados presentan acidosis. La pequeña cantidad de anestesia necesaria no producirá sobredosis en la mayoría de los procedimientos quirúrgicos efectuados ambulatoriamente, pero se debe conocer la dosis tóxica de los anestésicos locales utilizados (no se debe administrar una cantidad superior a 5 mg/kg de peso de lidocaí- na). La epinefrina aumenta la duración de la anestesia local, debido a que origina una vaso- constricción, pero no se pueden inyectar solucio- nes que contengan esta sustancia en los dedos, pene ni en la oreja, ya que ello conlleva un riesgo de gangrena.

Vendaje de la lesión. Ayuda a que se realice la hemostasia de la herida y evita que la superficie cutánea se cierre prematuramente. En general, el vendaje puede retirarse a los dos o tres días. Los vendajes con medicamentos no ofrecen ninguna ventaja frente al vendaje sencillo.

Diagnóstico diferencial. Ante una masa inflamada en la región cervical, supraclavicular, axilar o inguinal, siempre debe sospecharse como causa de la misma, la existencia de una linfadenitis necrosante o supurativa que puede estar produci- da por diferentes infecciones: tuberculosis, enfer- medad micobacteriana atípica, linfogranuloma venéreo, enfermedad por arañazo de gato.

COMPLICACIONES

Hemorragia. Las zonas tisulares inflamadas que rodean al absceso presentan elevada vasculariza- ción, por lo que se debe evitar, en lo máximo posible, la incisión de estas zonas. La colocación de un vendaje sobre la lesión ayudará a la hemos- tasia de la herida. Por otra parte, no realizaremos desbridamientos bruscos de la cavidad para evitar la lesión de pequeños vasos subcutáneos.

Supuración crónica. Incisión demasiado pequeña. La abertura del absceso deberá ser suficientemen- te grande para evitar el error frecuente de drenar una gran cavidad a través de una incisión relativa- mente pequeña y producir un absceso crónico.

Cierre en falso de la cavidad. Cuando se realizan incisiones demasiado pequeñas y no se coloca un tubo de drenaje, es bastante frecuente que se cie- rren demasiado pronto los bordes de la herida no dando tiempo al cierre de la cavidad y, por consi- guiente, a la persistencia de la infección. Por este motivo, se deben realizar incisiones suficiente-

mente grandes y colocar algún tipo de dren en la cavidad. Las curas diarias son también importan- tes para evitar que se produzca esta complicación.

Persistencia del absceso. No se ha drenado el abs- ceso, generalmente porque hemos abierto el tejido flemonoso sin llegar a la cavidad abscesificada. Podremos evitar esta complicación si antes de rea- lizar la incisión de la piel, localizamos la cavidad del absceso mediante punción y aspiración con una aguja conectada a una jeringa, y una vez localizada podemos dejar la aguja en la cavidad para que nos sirva de guía al hacer la incisión.