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Complejo de Edipo: Representación Inconsciente del Deseo Sexual en Freud, Apuntes de Idioma Español

El concepto central de la teoría psicoanalítica de sigmund freud: el complejo de edipo. Este complejo se refiere a los deseos amorosos y hostiles inconscientes hacia los progenitores, caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de atracción y odio. Freud distingue dos constelaciones del complejo de edipo: positivo y negativo. El documento también aborda la importancia de la teoría freudiana en el desarrollo psicosexual de los niños y la diferencia entre el complejo de edipo masculino y femenino. Además, se menciona la teoría de carl g. Jung sobre el complejo de electra y la relación entre el complejo de edipo y la cultura.

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 12/05/2014

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2143163 🇪🇸

4.2

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En psicoanálisis, el complejo de Edipo, a veces también
denominado conflicto edípico, se refiere al agregado complejo de
emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia
simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los
progenitores. Se trata de un concepto central de la teoría psicoanalítica
de Sigmund Freud, expuesto por primera vez dentro de los marcos de su
primera tópica. En términos generales, Freud define el complejo de Edipo
como el deseo inconsciente de mantener una relación sexual
(incestuosa) con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del
mismo sexo (parricidio).
El complejo de Edipo es la «representación inconsciente a través de la
que se expresa el deseo sexual o amoroso del niño». Freud describe dos
constelaciones distintas en las que se puede presentar el conflicto
edípico:
Complejo de Edipo positivo: odio o rivalidad hacia el progenitor del
mismo sexo y atracción sexual hacia el progenitor del sexo
opuesto.
Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo
sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo
opuesto.
La teoría de Freud distingue en el desarrollo psicosexual de los niños
tres etapas principales: la oral, la anal y la fálica. El período de
manifestación del complejo de Edipo coincide con la llamada fase fálica
(pregenital) del desarrollo de la libido, es decir aproximadamente entre
los 3 y los 6 años de edad y se acaba con la entrada en el período de
latencia. De acuerdo con la teoría freudiana, el complejo se revive en la
pubertad y esta reaparición declinaría a su vez con la elección de objeto,
que abre paso a la sexualidad adulta.
La primera vez que el complejo de Edipo aparece mencionado en la obra
freudiana es en 1910, aunque existen razones para suponer que cuando
Freud se refiere en 1908 a los “conflictos nucleares” (Kernkonflikte) ya
está aludiendo a la conflictiva edípica.
Carl G. Jung desarrolló de forma análoga el «complejo de Electra»
describiéndolo como la atracción sexual inconsciente que siente una niña
hacia su padre. Freud nunca aceptó esta idea de Jung porque se
contraponía con las teorías que él venía desarrollando, particularmente
en dos aspectos:
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En psicoanálisis, el complejo de Edipo, a veces también denominado conflicto edípico, se refiere al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores. Se trata de un concepto central de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, expuesto por primera vez dentro de los marcos de su primera tópica. En términos generales, Freud define el complejo de Edipo

como el deseo inconsciente de mantener una relación sexual (incestuosa) con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del mismo sexo (parricidio).

El complejo de Edipo es la «representación inconsciente a través de la que se expresa el deseo sexual o amoroso del niño». Freud describe dos constelaciones distintas en las que se puede presentar el conflicto edípico:

  • Complejo de Edipo positivo: odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto.
  • Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.

La teoría de Freud distingue en el desarrollo psicosexual de los niños tres etapas principales: la oral, la anal y la fálica. El período de manifestación del complejo de Edipo coincide con la llamada fase fálica (pregenital) del desarrollo de la libido, es decir aproximadamente entre los 3 y los 6 años de edad y se acaba con la entrada en el período de latencia. De acuerdo con la teoría freudiana, el complejo se revive en la pubertad y esta reaparición declinaría a su vez con la elección de objeto, que abre paso a la sexualidad adulta.

La primera vez que el complejo de Edipo aparece mencionado en la obra freudiana es en 1910, aunque existen razones para suponer que cuando

Freud se refiere en 1908 a los “conflictos nucleares” (Kernkonflikte) ya está aludiendo a la conflictiva edípica.

Carl G. Jung desarrolló de forma análoga el «complejo de Electra» describiéndolo como la atracción sexual inconsciente que siente una niña hacia su padre. Freud nunca aceptó esta idea de Jung porque se contraponía con las teorías que él venía desarrollando, particularmente en dos aspectos:

  • La importancia que tiene para la niña la inclinación inicial por la madre (en la fase preedípica) y
  • la preponderancia central del falo en el desarrollo de los sujetos de ambos sexos en la fase fálica del desarrollo libidinal.^6

En la teoría freudiana el complejo de Edipo es un fenómeno que aparece en el desarrollo de todos los seres humanos, tanto en el sexo masculino como en el femenino. Esto no significa, sin embargo, que tenga igual evolución en ambos sexos: para Freud el complejo de Edipo femenino no es simétrico al del niño.

Se trata además de un fenómeno universal, que ocurre con independencia de factores como la educación, la pertenencia étnica o la cultura. Freud desarrolla esta idea en su obra Tótem y tabú 7 sirviéndose de una metáfora, de una suerte de "mito científico" propio, para argumentar la universalidad del complejo de Edipo. Freud plantea el escenario en que podría haberse instaurado el tabú del incesto e inaugurado la cultura: En una época indeterminada de las hordas primitivas, los hombres vivían en pequeñas agrupaciones dominadas por un macho poderoso y tiránico (el padre) que tenía el privilegio de poseer a las hembras. Un día los machos jóvenes de la horda primitiva deciden rebelarse contra el padre, lo asesinan y se comen su cadáver. La cena totémica habría involucrado además una dimensión simbólica muy importante: no sólo se habrían comido el cuerpo, sino que principalmente también sus atributos espirituales, lo que da por resultado una identificación con el padre. El arrepentimiento y los sentimientos de culpa que surgieron tras el asesinato los llevaron a instaurar un nuevo orden social basado en la exogamia, es decir, en la prohibición (o tabú) de poseer a las mujeres del clan, al tiempo que instauraron el totemismo (tabuización de dar muerte al tótem (figura que sustituye simbólicamente al padre)). El padre asesinado, sin embargo, tiene más poder y autoridad que el padre vivo, concluye Freud, puesto que la obediencia retroactiva que se le presta se basa en el sentimiento de culpa. Las prohibiciones del totemismo (el incesto y matar al tótem) representan los dos deseos inconscientes centrales del conflicto edípico. Concluye Freud en esta obra que el complejo de Edipo es la condición central del totemismo, por lo tanto, universal y fundante de la cultura en cualquier sociedad de seres humanos.