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Ejercicios de comprensión lectora: Análisis de textos, Ejercicios de Lengua y Literatura

En este documento se presentan ejercicios de comprensión lectora para analizar y interpretar textos de diferentes géneros y temáticas. Los ejercicios incluyen inferencias, interpretaciones y respuestas a preguntas basadas en el texto leído. Estos ejercicios son útiles para mejorar la comprensión de textos y la capacidad de inferir información a partir de ellos.

Tipo: Ejercicios

2023/2024

Subido el 23/04/2024

yasna-alcaino
yasna-alcaino 🇨🇱

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Ejercicios PAES
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2023
LCRSH-Nancagua Objetivo: Realizar ejercicios de
comprensión lectora, utilizando
diferentes habilidades.
Nota Nombre: Curso: 4º Medio A
Profesora: Yasna Alcaino Arias Fecha:
Instrucciones: Lea detenidamente cada texto y marque la respuesta que considere correcta.
Ejercicios de comprensión lectora
TEXTO 1
Me recibió gustoso e intercambiamos algunas palabras de buena crianza, entre las que incluso me
dijo, no, más bien me insinuó, que no tenía por qué pedir cita para verlo, que las familias están para
apoyarse.
No tienes por qué pedir cita, las familias debemos abrirnos las puertas recíprocamente.
-Cuánto te lo agradezco - (dije cuánto) aunque lo que me convoca no es un tema familiar, sino más
bien laboral.
- Ajá - (dijo ajá)-. Me pusieron al tanto de tu llegada al pueblo. Me alegré al saberlo y estaré
complacido de escucharte.
- Estoy buscando información para escribir una obra de teatro.
- ¡Qué orgullo tener una artista en la familia! Te deseo gran éxito - (dijo gran).
-Gracias, porque necesitaré de tu ayuda.
-No se me ocurre cómo podría yo, un simple funcionario municipal, ayudar a una artista.
-Yo considero -dije- que tu función como director del departamento de salud te aleja mucho de ser un
simple funcionario municipal.
-Me siento halagado, pero sigo sin entender.
-Para escribir esta obra de teatro tengo que hacer una investigación sanitaria sobre el efecto que los
pesticidas agrícolas han tenido en la población de la comuna. De eso se trata, de cómo la gente muere
por vivir en un lugar determinado... aunque a veces me pregunto si su destino hubiera sido diferente
en otro lugar, porque todos los lugares se parecen... -me distraje.
-Ay, querida prima, a mí me encantan los artistas, son tan no sé, cómo decírtelo, raros, simpáticos. Yo
soy amante de todas las expresiones artísticas, aunque te confieso, y no por mimarte, que mi arte
favorita es el teatro, voy a todos los viernes culturales que organiza la municipalidad. Pero eso de
mezclar el arte con la cosa social me parece, no sé, latero. Bien latero, te diré.
-No, no, por favor, no me malinterpretes, mi investigación es con fines netamente creativos y, por
ningún motivo, políticos.
-No entiendo la diferencia.
-Mi fin es mostrar el fenómeno, el suceso, contar una historia, no hacer una denuncia social, si es a lo
que te refieres.
- ¡No me refiero a eso, por favor! Si alguien quiere hacer una denuncia, que la haga. Esas cosas a mí
me tienen sin cuidado.
-Ya, qué bien. Lo primero que necesito de ti es tu orientación para llegar a dar con datos concretos
dije con mi libreta de apuntes en mano.
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Ejercicios PAES

LCRSH-Nancagua Objetivo : Realizar ejercicios de

comprensión lectora, utilizando

diferentes habilidades.

Nota Nombre: Curso: 4º Medio A

Profesora: Yasna Alcaino Arias Fecha:

Instrucciones: Lea detenidamente cada texto y marque la respuesta que considere correcta.

Ejercicios de comprensión lectora

TEXTO 1

Me recibió gustoso e intercambiamos algunas palabras de buena crianza, entre las que incluso me dijo, no, más bien me insinuó, que no tenía por qué pedir cita para verlo, que las familias están para apoyarse. No tienes por qué pedir cita, las familias debemos abrirnos las puertas recíprocamente. -Cuánto te lo agradezco - (dije cuánto) aunque lo que me convoca no es un tema familiar, sino más bien laboral.

  • Ajá - (dijo ajá)-. Me pusieron al tanto de tu llegada al pueblo. Me alegré al saberlo y estaré complacido de escucharte.
  • Estoy buscando información para escribir una obra de teatro.
  • ¡Qué orgullo tener una artista en la familia! Te deseo gran éxito - (dijo gran). -Gracias, porque necesitaré de tu ayuda. -No se me ocurre cómo podría yo, un simple funcionario municipal, ayudar a una artista. -Yo considero -dije- que tu función como director del departamento de salud te aleja mucho de ser un simple funcionario municipal. -Me siento halagado, pero sigo sin entender. -Para escribir esta obra de teatro tengo que hacer una investigación sanitaria sobre el efecto que los pesticidas agrícolas han tenido en la población de la comuna. De eso se trata, de cómo la gente muere por vivir en un lugar determinado... aunque a veces me pregunto si su destino hubiera sido diferente en otro lugar, porque todos los lugares se parecen... -me distraje. -Ay, querida prima, a mí me encantan los artistas, son tan no sé, cómo decírtelo, raros, simpáticos. Yo soy amante de todas las expresiones artísticas, aunque te confieso, y no por mimarte, que mi arte favorita es el teatro, voy a todos los viernes culturales que organiza la municipalidad. Pero eso de mezclar el arte con la cosa social me parece, no sé, latero. Bien latero, te diré. -No, no, por favor, no me malinterpretes, mi investigación es con fines netamente creativos y, por ningún motivo, políticos. -No entiendo la diferencia. -Mi fin es mostrar el fenómeno, el suceso, contar una historia, no hacer una denuncia social, si es a lo que te refieres.
  • ¡No me refiero a eso, por favor! Si alguien quiere hacer una denuncia, que la haga. Esas cosas a mí me tienen sin cuidado. -Ya, qué bien. Lo primero que necesito de ti es tu orientación para llegar a dar con datos concretos dije con mi libreta de apuntes en mano.

-No hay datos concretos. -No hay datos concretos -apunté-. Entonces me gustaría conocer un índice de natalidad y porcentaje de inconvenientes producto de los pesticidas, así como un índice de mortalidad y porcentaje de causas producto de los mismos. -Jamás se ha levantado una investigación al respecto. -No investigación -anoté-. Bien, de todos modos, en cada policlínico hay fichas de los pacientes con su historial. -Ah, sí. Las fichas son muy rigurosas.

  • ¿Podría acceder a esas fichas? -Imposible. Se me ocurre que tú como autoridad, tienen potestad para pedir una revisión. -Claro, sí, pero para eso necesitaría justificar el contrato de personal especializado y de ser aprobado por la administración municipal, debe hacerse un levantamiento en el mercado público para contratar un equipo que esté inscrito en el Convenio Marco. El problema con eso es que según la resolución 123, el Convenio Marco se actualiza recién en marzo y, como ya sabrás, estamos en enero. Pero, a ver, vamos mujer, no te desmoralices, porque existe la opción de pagarles horas extras a funcionarios ya contratados, aunque, pucha, eso debe autorizarlo la administración municipal y el administrador, ya supondrás, está de vacaciones y vuelve en marzo. -Yo puedo hacer todo eso gratis.
  • ¡Ay, por favor, las cosas que dices! Artistas, ¡son tan simpáticos! -Primo -le dije mirándolo a los ojos-. Primo, debes ayudarme a comprobar que los efectos de los pesticidas están dañando a los habitantes de la comuna. De seguro a ti también te serviría tener esa información. -Me sería muy útil, pero como te decía, tendrías que volver en marzo y recién ahí empezar el trámite. -De aquí a marzo pueden pasar muchas cosas, están en plena temporada, tus sobrinos son temporeros.
  • ¡Ay, mujer, cuánto dramatismo! Me encanta eso de los artistas: son intensos. Pero eso de mezclar el arte con la cosa social me parece bien latero. Y mis sobrinos trabajan por hobby, juntan plata en el verano para cambiar el i-phone, me gusta a mí eso, que la juventud conozca el esfuerzo, que sepan que para lograr lo que queremos hay que trabajar. Tienes razón dije al fin-, que tengas buen día -y me fui. Debí haber vuelto, así como mandaba la indignación, a la antigua casa de mis abuelos a beber cerveza y planear más fríamente mis próximos pasos, pero por toda respuesta volví estoica a la posta y sólo saludé a Loreto con un ridículo movimiento de cejas. Pasé directo a la sala de espera y me senté al lado de una docena de pacientes que capeaban el calor con helados Campeones y Chocolito. Poco a poco me fui acercando a una señora que tenía en sus brazos a un niño con labio leporino. Ella me miró con alegría curiosa y me preguntó si me sentía bien. Por primera vez la cara de culo que cargo por razones meramente fisonómicas me sirvió de algo. Ahí se dio una conversación extraña, pero fue mi primer acercamiento a algo parecido a lo que buscaba.
  • ¿Qué tiene? preguntó la señora. -Un dolor horrible en el estómago dije yo- pienso que es el colon, pero mi madre dice que es la vesícula. -Ah, sí, la cuñada de mi hermana tuvo un ataque de vesícula y viera usted cómo sufrió la pobre. -Ni me diga, llevo tres noches sin dormir. -Se le nota, pobrecita. No se preocupe, dicen que el doctor reemplazante es nuevo y los nuevos siempre son buenos. -Sí, por eso vine, porque el otro doctor un dolospan y pa' la casa. -A mí me llena de parecetamol y clorfenamina.
  • ¿Y por qué viene ahora?

A) El director del departamento de salud estaba al tanto de los daños, pero no tenía intenciones de denunciar para no afectar sus intereses. B) La investigadora buscaba pruebas para realizar una denuncia social en torno al uso indebido de pesticidas. C)La protagonista investiga sobre el impacto de los pesticidas agrícolas en la población de una comuna. D) Todo el pueblo trabajaba en la fruta, y tenían temor de denunciar por no quedarse sin trabajo. 4.¿Cuál de las siguientes conclusiones se puede extraer a partir de lo leído? A) La protagonista y Loreto fueron compañeras en su infancia. B) La artista había nacido en el pueblo, pero ya no vivía ahí. C) El trabajo en los huertos podría tener relación con las enfermedades. D) La protagonista estaba sufriendo dolores de estómago por efecto de los pesticidas.

5. ¿Cuál de las siguientes alternativas caracteriza de mejor manera a la madre del niño? A) Ignorante B) Religiosa C) Retrógrada D) Sensata 6.¿Cuál es el tono que predomina en el primo de la protagonista? A) Crítico. B) Reflexivo. C) Humorístico. D) Sarcástico. TEXTO 2 Su cabello cano estaba recogido en su tocado habitual. Incluso llevaba el peine del abuelo. El uniforme para los recluidos no era muy atractivo, pero al menos parecía cómodo; una túnica gruesa blanco-grisácea hasta los pies con un código de barras impreso en el pecho. Con cada paso se escuchaban las cadenas sujetas a sus tobillos, pero Darío no podía verlas. Lo prefería así. -Hola, mamá. Estaba cansada, sus ojeras lo decían. También sus arrugas. Pero sonrió de todos modos, tibia. Se sentó en la silla dispuesta para ella y una voz serena la recibió. «Comienza su visita. Tiene 15 minutos», anunció el altavoz. Él esperó que su madre lo mirara, pero fue en vano. Si el vidrio entre ellos no estuviese electrificado, habría estirado su mano para maquinar la ilusión de tocarla. Obviamente no se movió. Hizo como si todo estuviera bien. -Te traje girasoles. Pregunté por las flores más resistentes en época de lluvia, para que esta vez no se marchiten tan rápido. Y te hice caso con el florero de plástico. Ya avisé para que estén atentos a los ociosos que se han ensañado con los de cristal. De esos no te traigo más. La anciana asintió sin ganas, aún detenida en un punto fijo. -Gracias. -En mi trabajo todo está bien, si eso te preocupa. Se las canté bien claras a mi jefe, le dije al pie de la letra lo que me aconsejaste la semana pasada. Ya no me molesta más. -Me alegro... -dijo, pero sin labios alegres que acompañaran.

Darío suspiró. Se sobó el brazo derecho con la mano izquierda. -Renato te hizo un dibujo en el colegio, pero no quiso dármelo. Dijo que se ve mejor en su pieza, que ahí afuera se va a ensuciar y mojar y romper. Su madre subió los ojos por primera vez. -¿Todavía no quiere venir? -No. Sara tampoco. Les... complica. Déjalos, ya vendrán. En algún momento, sin falta, entre los datos triviales de la casa, el trabajo, el colegio o el clima, venía esa mirada. Esa. Iba precedida de un silencio un poco incómodo, cuando el tema anterior ya estaba agotado y había que seguir hablando, pero sin saber qué nuevo decir. Ese silencio propicio, fértil para introducir la duda necesaria. Dinora sabía usarlo bien. Casi lo calculaba. Y Darío lo sabía, lo presentía, y la dejaba. Todas las veces. Que ahora lo dice, ahora sí. Que no lo diga, que no se atreva. Que se calle. Que ella sabe la respuesta, y no le va a gustar. -Hijo... -No, mamá -contestó, un poco más rápido que otras veces, con la vista en sus zapatos. Nunca podía mirarla a los ojos cuando se lo negaba- No me lo pidas, por favor. -Seis años, Darío - reclamó, elevando apenas la voz-. ¿No crees que ya es hora? ¿No tienes piedad de tu madre? -¿Y qué va a pasar conmigo? - respondió él, subiendo la cabeza de repente con el ceño fruncido-. Yo te necesito. Te necesito aquí. Tenía razón, la necesitaba. Es más, era suya. Eso decía su contrato con CRE. Suya para siempre, suya hasta que decidiera lo contrario. Un par de cubículos más allá, un grito interrumpió otra tentativa potencial y todo el movimiento a su alrededor. Un recluido se había levantado de su silla, Darío podía verlo desde ahí. Su bella visitante, de largo pelo negro y estricto vestido en el mismo color, curvó la espalda hasta quedar casi en posición fetal. -¿La escucharon? -estiró el brazo y la apuntó, fuera de sí. El gentío en la sala volteó en masa hacia él- iElla me dejó ir! iNo puede arrepentirse, ya lo dijo! -se tomó la cabeza dando paso a unas carcajadas nerviosas-. iMe dejó ir! La mujer cayó de su silla, cubriéndose el rostro con los brazos. Un guardia corrió hasta ella. Sus quejidos agónicos no parecían hacer mella alguna en el hombre tras el vidrio, desorbitado de euforia, que arrugaba con el puño el código de barras en su pecho. Un nuevo dependiente, al otro lado de la realidad, se acercó a él hasta quedar a unos centímetros. No lo tocó. -Terminó la visita. -iNO! -gritó, con tal fuerza que hasta su rostro se hizo algo borroso. Parecía temblar de nervios, aunque bien podía ser una simple interferencia en el sistema holográfico-. Exijo que se anule el contrato. iElla ya lo dijo, está registrado en el altavoz! - se adelantó hasta el vidrio, con el zumbido de la electricidad en el cristal, tratando de mirar a su esposa a los ojos. Su fuerza había pasado a ser tristeza. El amor que lo unió a ella, hace mucho había desaparecido. Lo dijiste, ya está hecho. Déjame ir. El pudor y la culpa se extendieron como una brisa helada sobre el rostro de los visitantes, y los visitados, en sus sillas, congelaron sus músculos esperando un milagro propio. Si un cliente desistía del servicio, debía anunciarlo en privado y directamente a la empresa... Esos escándalos eran contraproducentes. En el Día de los Muertos, los recluidos guardaban más esperanzas que nunca. Las lápidas afuera se llenaban de flores y remolinos y dibujos de niños, pues los visitantes al cementerio -o CRE (Centro de Reclusión Etérea)-se multiplicaban. El personal no daba abasto. Les iba mejor si apuraban las entradas y salidas. -No sé de qué está hablando - negó ella con falsa seguridad, al tiempo que el guardia la ayudaba a ponerse de pie. Le temblaba el mentón, pero no apartó la mirada-. No he dicho nada. El hombre se desfiguró, y en un segundo lo rodearon tres escoltas. -iNo me hagas esto! iLaura, ya basta, déjame ir, déjame ir! Estiró ambos brazos hacia el vidrio y, al contacto con él, su imagen desapareció. El sistema de

A) La sepultura y cuidado de los restos de sus seres queridos muertos. B) La custodia de los restos de sus familiares, hasta que ellos mismos mueran y vengan a reemplazarlos. C) La custodia del alma de un familiar que lo ha contratado y de cuya permanencia en cierta forma depende su bienestar. D) La prisión “espiritual” del alma de un familiar en el infierno, para que el contratante disfrute de la existencia lejos de él.

6. En el relato leído la figura de los recluidos que los visitantes observaban era: A) Su alma B) Su cuerpo C) Su representación gráfica D) Una manifestación de la mente y memoria de los visitantes. 7. A partir del relato del narrador y de la actitud de la mujer del vestido negro se puede establecer que: A) Aún estaba enamorada de su esposo recluido y por eso no desistía del servicio. B) Efectivamente parecía haber manifestado lo que su esposo recluido reclamaba. C) Estaba afectada porque en la vida exterior era “infiel” a su esposo y no quería que saliera de allí. D) Padecía de una contradicción vital, seguir así o reemplazar a su esposo en la reclusión. TEXTO 3 La propuesta pilló a mi hermana por sorpresa, quien buscó con la mirada la de nuestra progenitora, sin saber qué hacer. —Adelaida está encantada con la invitación, al igual que nosotras — respondió mi señora madre— Pero, Pedro, mucho tiempo no debe entretenernos. Ya son las once y media y tenemos menesteres que atender. Al hombre le brillaron los ojos como luceros y una sonrisa amarilla se desplegó en toda su magnitud. —Doña Teresa, no le quitaré a usted y sus hijas más del tiempo necesario. Una vez terminada la tertulia, solicitaré un carruaje y las dejaré sanas y salvas frente a las puertas de su hogar. Mi madre sonrió en aprobación. Yo, por acto reflejo, y Adelaida se limitó a hacer una mueca. Creo que nunca había visto a mi hermana tan aterrada como en esa ocasión. —Entonces, ¡no se diga más! Si las damas gustan de la propuesta, quisiera invitarlas al Hotel Victoria que está a solo unas cuadras. La agradable brisa que bendice esta mañana aligerará nuestros pasos. —¡Ciertamente, mi querido Pedro! — exclamó mi madre con melodioso acento. La caminata fortalecerá nuestra salud — agregó, dejándome perpleja. Suspiré, otra vez. La autoridad de una madre no debe cuestionarse jamás y menos las licencias que ella pudiese tomar para quedarse con el preciado trofeo de la razón. Tómese de mi brazo, Adelaida — le ordené a la pequeña—. Que en cualquier momento se me desmaya. La niña obedeció en silencio, mientras mi madre y el señor Echeverría tomaban la delantera. Esa mañana había mucho movimiento en la calle Huérfanos, así que el paso no pudo ser tan ágil como hubiésemos deseado. —Hermana—pregunté con discreción, mientras de reojo buscaba alguna librería—, ¿usted conoce

al tal Pedro? En respuesta solo recibí un fugaz apretón de brazo. —Adelaida, hable con confianza. No me tome usted por cotorra. Lo que le manifiesto es signo de la más genuina preocupación. Pero nada. Ni aire salió de la boca de la niña. —El hombre parece agradable en sus maneras— continué mintiendo un poco—. ¡Generoso, sin duda! Con el dinero y en halagos hacia su persona. —Hermana, no siga por favor… —Adelaida, discúlpeme si me excedo, pero el señor es un poco mayor para usted, ¿no cree? Y… —¡Llegamos! ¡Dios mío santísimo! Me pillé de frente con mi madre y su expresión avinagrada. Sin la mayor delicadeza, la mujer me separó de Adelaida de un tirón y entró al vestíbulo del hotel, dejándome sola y media aturdida. El señor Echeverría tampoco tuvo mayor consideración y siguió presto a las damas. Sentí cómo la rabia coloreaba mis mejillas, pero la intenté reprimir pellizcándome el brazo. Para colmo, las lágrimas amenazaron otra vez, nublándome la vista por unos segundos. —¡Dios mío! Respiré, respiré muy profundo para aliviar mis nervios. Con la cantidad de polvo de arroz que llevaba sobre la cara, llorar era un lujo que no me podía permitir. —Con un poco de buena voluntad y energía se recuperan los afectos — recordé con voz temblorosa el consejo de una monja. ¿Llegará el día en que haré feliz a mi madre? Un botones me abrió la puerta y entré al hotel lo más airosa que mi alicaído espíritu me lo permitió. Después pregunté por el comedor donde supuse que se encontraba el grupo y avancé entre las mesas hasta que di con el exuberante sombrero de doña Teresa. Ella y Pedro conversaban animadamente y optaron por ignorarme cuando aparecí. Allá ellos. El despliegue de manjares que hacía gala sobre la mesa, con sus delicados sabores y magnífica presentación, me pareció mucho más interesante que su insolencia. Bombones, pasteles, macarrones, té, café. Todo solicitado en los pocos minutos de mi ausencia. —Se puede notar a simple vista un aire de madurez en Adelaida. —Es usted muy observador, Pedro. Mi Adelaida goza además de gran virtud en las artes manuales y en el delicado arte de la pâtisserie francesa. —¡Hermosa por dentro y por fuera! Será sin duda una gran esposa para quien tenga la dicha de ganar su mano en sagrado matrimonio. —Así es, Pedro. Usted lo ha dicho. —Una esposa... ¿cómo para usted, Pedro? Pregunté sin pensar y tapé mi boca con la mano en un gesto de terror. Había prometido guardar silencio para lo que quedaba de la tertulia, pero la desfachatez de ambos personajes fue mayor que mi compostura. Las miradas cargadas de veneno que me dieron mi madre y Pedro me aceleraron irrefrenablemente el corazón, cortándome el aliento. —¡Luisa Clementina, cuánta insolencia de su parte! ¡Y frente al señor, para colmo! — exclamó mi madre, avergonzada. —Madre, yo...— a punto estuve de pedir disculpas hasta que mis ojos se cruzaron con los de mi alicaída hermana, dando rienda suelta a mis emociones—. ¡Adelaida es menor de edad y usted ya la está entregando! Un incómodo silencio se instaló en el salón de té. En su desesperación, mi madre buscó auxilio en el abanico, el que comenzó a mover frenéticamente. Luego se giró hacia Pedro Echeverría, casi dándome la espalda. Hablando como si no existiera. El connotado anfitrión hizo lo mismo. —Pedro, ¡oh, Pedro! No se imagina el profundo bochorno que siento en este momento. Por favor perdone a Luisa Clementina.

D) Observador y amable.

5. ¿Con qué propósito el fragmento incluye diálogos? A) Para enfatizar el impacto que tuvieron las palabras en la protagonista. B) Para restar importancia a la perspectiva de Adelaida. C) Para que el lector construya su propio punto de vista. D) Para diferenciar fácilmente un personaje de otro. 6. ¿Cuál de los siguientes enunciados corresponde a una opinión presente en el fragmento? A) Pedro, mucho tiempo no debe entretenernos. Ya son las once y media y tenemos menesteres que atender. B) Será sin duda una gran esposa para quien tenga la dicha de ganar su mano en sagrado matrimonio. C) Pregunté sin pensar y tapé mi boca con la mano en un gesto de terror. D) Mi madre buscó auxilio en el abanico, el que comenzó a mover frenéticamente .