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La Apertura Comercial: Ventajas, Nuevas Teorías y el Comercio Intraindustrial - Prof. 9658, Apuntes de Economía

Las ventajas que pueden obtener países de la apertura comercial, la teoría de prebisch y singer sobre el comercio entre países desarrollados y subdesarrollados, y las nuevas teorías del comercio internacional basadas en la competencia imperfecta, economías de escala y diferenciación de productos. Se destaca el comercio intraindustrial y su importancia en el intercambio entre países desarrollados.

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 24/06/2015

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TEMA 2: LA PROBLEMÁTICA DEL COMERCIO
INTERNACIONAL
2.1. INTRODUCCIÓN
El comercio internacional ha experimentado importantes transformaciones a lo largo de
la historia, influido por la evolución de las relaciones internacionales, los cambios en la
estructura productiva de las naciones y la transformación de sus patrones de especialización, a la
vez que por otro conjunto de causas de índole política, social, empresarial y tecnológica.
Las relaciones comerciales entre países han crecido en las últimas décadas tanto en
importancia como en complejidad. En la actualidad, el comercio internacional representa un
porcentaje cada vez mayor de la actividad económica mundial, al tiempo que son más los países
que han optado por integrar en sus estrategias de desarrollo el logro de una más firme inserción
en los mercados internacionales. En la base de esta opción está el reconocimiento de los efectos
beneficiosos que la apertura comercial tiene en términos de eficiencia y posibilidades de
crecimiento de los países afectados.
Siguiendo a Requeijo (2013) pueden destacarse cinco razones que explicarían la gran
expansión que ha registrado el comercio mundial desde la segunda mitad del s.XX:
a) Los beneficios derivados del comercio. La apertura comercial puede proporcionar a
los países importantes ventajas, como la obtención de materias primas o fuentes de energía
inexistentes o insuficientes, la disponibilidad de productos a más bajo coste que los derivados de
la producción propia, el impulso a la competitividad proporcionado por las industrias foráneas
que induce a incorporar nuevas tecnologías y capital humano,
A través del comercio internacional los mercados se amplían, se incentiva la
especialización y el aprovechamiento de las economías de escala y, de este modo, aumenta la
producción, la renta y el empleo.
Además con el comercio se incrementa la competencia internacional y, por tanto, las
empresas nacionales deben luchar por ajustar sus costes, incrementar la calidad de sus
productos, adaptarse a las necesidades de los consumidores, ofrecer mejores servicios técnicos,
innovar continuamente, etc, algo que, evidentemente, beneficia al consumidor. Además, esta
mayor competencia internacional permite una mejor asignación de recursos al desaparecer
empresas que resultan ineficientes en el mercado libre.
b) El compromiso global para reducir las barreras proteccionistas. Después de la
Segunda Guerra Mundial la creación de las instituciones de Bretton Woods supuso una
evolución hacia un orden económico mundial proclive al librecambismo, produciéndose en este
sentido avances lentos pero significativos, aunque incompletos. Con la creación del Acuerdo
General de Aranceles de Aduanas y Comercio (GATT) en 1947 -que derivaría en la actual
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TEMA 2: LA PROBLEMÁTICA DEL COMERCIO

INTERNACIONAL

2.1. INTRODUCCIÓN

El comercio internacional ha experimentado importantes transformaciones a lo largo de la historia, influido por la evolución de las relaciones internacionales, los cambios en la estructura productiva de las naciones y la transformación de sus patrones de especialización, a la vez que por otro conjunto de causas de índole política, social, empresarial y tecnológica. Las relaciones comerciales entre países han crecido en las últimas décadas tanto en importancia como en complejidad. En la actualidad, el comercio internacional representa un porcentaje cada vez mayor de la actividad económica mundial, al tiempo que son más los países que han optado por integrar en sus estrategias de desarrollo el logro de una más firme inserción en los mercados internacionales. En la base de esta opción está el reconocimiento de los efectos beneficiosos que la apertura comercial tiene en términos de eficiencia y posibilidades de crecimiento de los países afectados. Siguiendo a Requeijo (2013) pueden destacarse cinco razones que explicarían la gran expansión que ha registrado el comercio mundial desde la segunda mitad del s.XX: a) Los beneficios derivados del comercio. La apertura comercial puede proporcionar a los países importantes ventajas, como la obtención de materias primas o fuentes de energía inexistentes o insuficientes, la disponibilidad de productos a más bajo coste que los derivados de la producción propia, el impulso a la competitividad proporcionado por las industrias foráneas que induce a incorporar nuevas tecnologías y capital humano, A través del comercio internacional los mercados se amplían, se incentiva la especialización y el aprovechamiento de las economías de escala y, de este modo, aumenta la producción, la renta y el empleo. Además con el comercio se incrementa la competencia internacional y, por tanto, las empresas nacionales deben luchar por ajustar sus costes, incrementar la calidad de sus productos, adaptarse a las necesidades de los consumidores, ofrecer mejores servicios técnicos, innovar continuamente, etc, algo que, evidentemente, beneficia al consumidor. Además, esta mayor competencia internacional permite una mejor asignación de recursos al desaparecer empresas que resultan ineficientes en el mercado libre. b) El compromiso global para reducir las barreras proteccionistas. Después de la Segunda Guerra Mundial la creación de las instituciones de Bretton Woods supuso una evolución hacia un orden económico mundial proclive al librecambismo, produciéndose en este sentido avances lentos pero significativos, aunque incompletos. Con la creación del Acuerdo General de Aranceles de Aduanas y Comercio (GATT) en 1947 -que derivaría en la actual

Organización Mundial del Comercio- se contaba con un acuerdo que iba a contribuir a una sustancial reducción de las barreras proteccionistas a nivel internacional. A lo largo de las ocho rondas de negociación celebradas en su seno, las barreras arancelarias se han ido reduciendo hasta situarse por debajo del 5% a finales del siglo XX, frente al 40 ó 50% de los años cuarenta. c) Las necesidades de las empresas multinacionales, que al fragmentar su producción con el fin de beneficiarse de las ventajas comparativas de los diferentes países requieren un clima librecambista. d) El perfeccionamiento de los medios de transporte. e) El desarrollo de las comunicaciones Pese a todo lo expuesto, el comercio también puede originar inconvenientes derivados del reparto asimétrico de las ganancias generadas, que es preciso analizar y corregir, de ahí la necesidad de disponer de un sistema comercial que facilite la fluidez de los intercambios, a la vez que garantice la existencia y el respeto de las normas que impidan que el comercio se transforme en una amenaza para algunas naciones. De este modo, pese al clima de librecambio que, en términos generales, ha imperado desde mediados del siglo XX, la economía mundial sigue plagada de focos protectores que originan fricciones y distorsiones múltiples en las corrientes comerciales. La situación actual está lejos del libre comercio. Aún subsisten numerosas barreras en sectores cruciales para la economía mundial o sectores que no se encuentran aún integrados plenamente en las disciplinas de la OMC. A continuación se citan los argumentos más relevantes esgrimidos en favor del proteccionismo, que justifican la aplicación, al menos temporal, de ciertas medidas de protección. 1º Defensa de las industrias nacientes. Una de las justificaciones más tradicionales es la que se conoce como el argumento de las industrias nacientes. La viabilidad de una industria o actividad que emerge en un país puede verse comprometida si esa industria nacional naciente se ve sometida a la libre competencia de otras empresas ya maduras extranjeras. El gobierno debería proteger a la industria naciente hasta que su consolidación le permitiera competir en condiciones de “igualdad”. La justificación radicaría en evitar que una ventaja meramente temporal -o cronológica- impidiese el aprovechamiento de la mayor eficiencia. 2º Protección frente a las importaciones como promoción de exportaciones. Asegurar una parte sustancial del propio mercado a las empresas nacionales puede permitir a éstas el aprovechamiento de las economías de escala y de aprendizaje y, por tanto, la consecución de unos costes unitarios más bajos que conviertan esas industrias en potenciales exportadoras. 3º Anti-dumping. Se trata de adoptar medidas de protección para hacer frente a una práctica desleal por parte de empresas extranjeras, el dumping, que consiste en vender en los

autarquía, que es como se denomina en Economía Internacional al modelo de autoabastecimiento. Una primera razón para los intercambios interpersonales o internacionales radica en las diferencias en las capacidades o habilidades de las personas o países. Se trata de sacar partido de estas diferencias induciendo a cada persona o país a producir especializadamente aquello que mejor son capaces de hacer, aquello en lo que tienen alguna ventaja. Naturalmente, luego deben intercambiarse las respectivas producciones con el fin de que todas las partes implicadas puedan disfrutar del amplio abanico de bienes y servicios producidos. Una segunda razón para la especialización y el intercambio es el hecho, ampliamente constatado, de que a veces es más eficiente concentrar la producción en un lugar y/o empresa - saldría más caro, a las personas y a la sociedad, que cada uno de nosotros tuviese que hacerse su propio pan (y no digamos sus propios automóviles u ordenadores), en vez de acudir a unos establecimientos especializados que hacen el de todos-. No se trata únicamente de que unas personas tengan una habilidad especial en producir un determinado bien, sino que la maquinaria e instalaciones utilizadas para producirlo permiten hacerlo de forma más barata si se utilizan a gran escala. Esta reducción del coste por unidad que se obtiene cuando el nivel de producción es elevado se denomina aprovechamiento de las economías de escala. Una razón adicional que favorece los intercambios es la diferenciación de productos. La gente gusta de elegir entre una gama amplia de productos o de consumir una variedad asimismo amplia. Pero no siempre es posible o rentable que un mercado reducido ofrezca una gran variedad de productos. El comercio internacional permite que el consumidor de un país tenga acceso a las variedades de otros países. En suma, la combinación de las economías de escala y la diferenciación de productos constituye una poderosa fuente de motivos para los intercambios internacionales, especialmente para el denominado comercio intraindustrial.

2.2.1. Teorías de la especialización comercial.

La primera fuente de incentivos para la especialización y el intercambio radica en la posibilidad de sacar partido de las diferencias entre países. Adam Smith dedicó buena parte de su principal obra económica - La riqueza de las Naciones (1776)- a la defensa del libre comercio entre las naciones, presentando una descripción clásica de las ventajas de la división del trabajo, de la especialización. Naturalmente, las personas y los países estarán dispuestos a especializarse si luego pueden acceder, mediante intercambios o comercio, a todos los demás bienes que desean consumir. De ahí el binomio inseparable especialización + intercambio -o división del trabajo + comercio -, contrapuesto a la autosuficiencia o autarquía. Adam Smith defendía la especialización de los países en los bienes que producen de una manera más eficiente respecto al entorno de comparación: un país debe exportar aquellos bienes

con costes más bajos que la competencia y, a la vez, importar otros en los que opera con costes superiores. Éste es el principio de la ventaja absoluta. Además, Adam Smith puso de manifiesto cómo el comercio da lugar a mercados más amplios que permiten una más intensa especialización, favoreciendo así mayores niveles de productividad. Pero el sentido común indica que para tomar una decisión sobre la especialización no basta con examinar las habilidades de un país respecto a otros, sino que la especialización debe hacerse atendiendo a aquello que cada país es capaz de hacer comparativamente mejor, es decir, analizando en qué actividad su ventaja es mayor o su desventaja menor. Esta es la ventaja comparativa. David Ricardo formuló en 1817 su teoría de la ventaja comparativa, según la cual aunque un país fuese en todo más productivo que otro -producción a menor coste-, es decir, tuviese ventaja absoluta en todos los productos, el comercio beneficiaría a ambos si cada uno se especializara en la producción en que tuviera ventaja comparativa -o mayor margen de productividad relativa-. Para ello basta con que existan diferencias en las estructuras de precios relativos entre los bienes, previos al comercio. De esta forma, cada país producirá, y exportará, aquel bien cuyo coste, en relación al coste de los otros bienes, sea más bajo. Éste es el fundamento de la ventaja comparativa. La especialización internacional según la pauta de la ventaja comparativa permite un aumento de la renta real global -bienes y servicios producidos-, dado que especializándose cada país en lo que produce con más eficiencia puede cambiar dichos bienes por otros que en el propio país se hubiesen producido con mayor coste relativo. Con ello, aumentarían los niveles de consumo con respecto a la situación de autarquía o de ausencia de comercio. Resulta conveniente reconocer que la teoría de la ventaja comparativa formulada por Ricardo presenta una serie de hipótesis simplificadoras que han propiciado que algunos autores la consideren una teoría no válida. No obstante, y sin olvidar la existencia de ciertos supuestos restrictivos de partida, la aportación de Ricardo es de generalizada aceptación, si bien debe ser complementada con otras aportaciones teóricas. En este sentido, debemos efectuar varias consideraciones importantes:

1º- La especialización implica una reasignación de recursos que puede ocasionar problemas de ajuste -desinvertir en un sector e invertir en otro, perder empleos en un sector y reciclarse para empleos en otro, etc.-, en la medida en que el país ve modificar sus pautas de producción. Este proceso de reasignación supone reconversiones, con los problemas humanos, sociales, sindicales y políticos que ello implica^1 , pudiendo generar conflictos en materia de distribución de renta, como veremos posteriormente. En suma, en el comercio internacional el problema no

(^1) Debemos llamar la atención sobre las medidas de política económica que pueden contribuir a suavizar los efectos generados por la reasignación de recursos y a reducir su coste social.

que justifican las diferencias de costes comparativos entre las naciones, quizá porque sus modelos establecen una serie de supuestos restrictivos. La justificación más extendida para la explicación de la especialización de los países se basa en la propuesta realizada en los años treinta por dos economistas suecos, Heckscher y Ohlin. Estos autores hicieron descansar la explicación del comercio en la diferente dotación relativa de factores -capital y trabajo- de las economías -incluso suponiendo la misma tecnología- y en la intensidad, igualmente diversa, con que esos factores son combinados en la producción de cada uno de los bienes. La argumentación del modelo Heckscher-Ohlin (H-O) puede ser sintetizada en las siguientes proposiciones:

a) Los países tienen una dotación relativa de factores distinta, de tal forma que en un país abunda el trabajo -en relación al capital- y en el otro el capital -en relación al trabajo-. Hay que tener en cuenta que el análisis se realiza en términos relativos, y no absolutos, es decir, se comparan las estructuras de dotaciones relativas de los países objeto de comercio. b) Se supone que cada uno de los bienes se produce utilizando una combinación diferente de factores. De la comparación de los procesos productivos resultará que unos bienes serán más intensivo en trabajo -en relación al otro bien- y otros en capital. De nuevo, lo que se compara son intensidades relativas de factores y no consumos absolutos. c) Se considera que la estructura relativa de remuneración de los factores de producción en cada país debe ser distinta, de acuerdo con la dotación respectiva. Ha de suponerse que el factor que sea relativamente más abundante será comparativamente más barato, mientras que el factor escaso tiende a ser más caro, en relación con la estructura de precios que rigen en el país objeto de comparación. d) Por último, como los costes de los factores son diferentes, los bienes finales tendrán precios relativos distintos en cada uno de los países. Un país tiende a poder producir de forma comparativamente más barata aquellos bienes que requieran una utilización intensiva del factor en el que está relativamente mejor dotado.

En suma, de acuerdo con la hipótesis H-O, las economías tenderán a especializarse en aquellos bienes que utilizan de manera intensiva -en relación al otro bien- el factor de producción en el que el país está relativamente mejor dotado -en relación al otro país-, e intercambiarlo en el mercado internacional por aquellos otros que requieren el factor que escasea. Así, por ejemplo, China, que tiene abundancia relativa de mano de obra, exportará bienes que utilicen de manera intensiva trabajo en su fabricación, mientras que importará maquinaria industrial fabricada utilizando intensivamente capital. De esta forma, los intercambios de bienes son una forma indirecta de intercambiar los factores productivos incorporados en cada bien.

Esta hipótesis resulta de gran utilidad para explicar el comercio entre países cuyas dotaciones de factores son muy diferentes, como es el caso de las transacciones entre los países desarrollados y los países en desarrollo, pero no consigue justificar adecuadamente el comercio entre países con similares dotaciones de factores. Como se verá posteriormente, la mayor parte del comercio mundial se produce entre los países desarrollados, que tienen dotaciones de factores relativamente próximas, y además, una parte importante de los intercambios entre estos países se conforma como un comercio cruzado de variedades distintas de un mismo bien, que es lo que se conoce como comercio intraindustrial. En estos casos, el modelo H-O tiene dificultades para constituirse en el marco explicativo de los intercambios. Por otra parte, la explicación del comercio basada en las dotaciones de factores ha tenido problemas de contrastación empírica. Un caso llamativo es la denominada paradoja de Leontief. Los trabajos realizados por este autor en 1953 y 1956, basados en los datos de las tablas input-output de la economía estadounidense de 1947, pusieron de manifiesto que las exportaciones de este país eran intensivas en trabajo y sus importaciones intensivas en capital, algo que contradecía el modelo H-O, puesto que Estados Unidos se caracterizaba por una relativa dotación de capital superior a la del resto del mundo. Aunque se han dado diversas explicaciones a esta paradoja, como la de que el factor trabajo en Estados Unidos incorporaba un nivel de cualificación, o capital humano , superior al de los demás países, la teoría de la dotación de factores quedó en entredicho^2.

2.2.3. Ventajas comparativas dinámicas y nuevas teorías del comercio

La aparición de las nuevas formas de comercio internacional -comercio intraindustrial- y la constatación de la importancia de las economías de escala, la diferenciación de productos o el peso creciente de los productos intensivos en tecnología y de las multinacionales, han cuestionado la solidez de los argumentos teóricos precedentes desde la década de los ochenta, desarrollándose nuevas teorías del comercio. No obstante, cuando se habla de teorías clásicas y nuevas del comercio internacional no debe pensarse en términos de contraposición sino de complementariedad. De hecho, como indica Krugman (1995)^3 , los diversos tipos de explicaciones corresponden a distintas realidades que se superponen en los intercambios internacionales. Así, en el comercio internacional conviven un comercio basado en diferencias, cuya fuente de ganancias es el aprovechamiento eficiente de esas diferencias, ya sean de productividades (como en la formulación clásica de la ventaja comparativa), de dotaciones de recursos o factores, o de fases en el desarrollo tecnológico de los productos- y un comercio

(^2) Para explicar la paradoja de Leontieff , un enfoque muy utilizado ha sido el distinguir entre varias categorías de trabajo para poder justificar las grandes diferencias de productividad entre países. Este tipo de análisis se fundamenta en el concepto de 3 capital humano. Krugman, P. (1995): “Increasing return, imperfect competition and the positive theory of international trade”, en Grossman, G. Rogoff,K.: Handbook of International Economics , vol. III, North- Holland.

con el fin de abastecer desde cada planta al mayor número posible de mercados, lo que incrementa el intercambio internacional. En definitiva, estas economías proporcionan a los países un incentivo para especializarse y comerciar, incluso aunque no existan diferencias entre ellos en sus dotaciones de factores y recursos (Krugman y Obsfeld, 2000). La literatura sobre el tema en el comercio internacional supone una relación positiva entre el tamaño de la empresa y la actividad exportadora, basándose para ello fundamentalmente en que cuando se alcanzan economías de escala la gran empresa se coloca en mejores condiciones competitivas para exportar, al soportar unos costes unitarios menores que sus competidores. De este modo, la existencia de economías de escala conduce normalmente a estructuras de mercado con funcionamiento distinto a la competencia perfecta. Por otra parte, la estrategia de diferenciación de productos respecto a los competidores confiere a la empresa cierto poder de mercado, segmentando la demanda. Esto será posible si los consumidores tienen gustos diferentes, de tal forma que perciben los productos como distintos -ya sea a través de las marcas, el diseño o la publicidad- a pesar de que se trate de variedades distintas de un mismo bien. En ese caso, es posible suponer la existencia de comercio intraindustrial; basta para ello con suponer que no exista entera correspondencia entre las preferencias de los consumidores y las variedades producidas en el marco del territorio nacional. Siempre que las preferencias de una parte de los consumidores de un país se inclinen por las variedades generadas en el otro, y esto suceda también, de forma recíproca, en este último país, se producirá comercio cruzado de variedades de un mismo bien.

Recuadro 1: La diferenciación de productos La diferenciación de productos constituye otro rasgo de las economías modernas. Basta ver la publicidad en los medios de comunicación para observar cómo proliferan, y pugnan entre sí, modelos, marcas o variedades de lo que son esencialmente el mismo artículo genérico - coches, televisores, colonias, refrescos, etc.-. Cabe distinguir en este fenómeno tres casos:

  • Diferenciación horizontal : se basa en la heterogeneidad de gustos o preferencias respecto a determinadas características de un artículo. Cada consumidor potencial tiene en mente un “modelo ideal”, de modo que cuando valora cada una de las variedades existentes en el mercado, considera, además del precio, en qué medida se acerca o aleja cada variedad de dicho modelo.
  • Diferenciación vertical : un artículo se ofrece en distintas calidades, siendo más caro el de más calidad, pero difiere entre los consumidores la disposición a pagar por la calidad.
  • Preferencia por la variedad : no se trata de elegir un artículo concreto entre varios, sino

de que los consumidores valoran la variedad en sí misma. Por ejemplo, prefieren consumir una gama amplia de alimentos.

En definitiva, con la diferenciación se pretende conseguir otra vía de competitividad para los productos alternativa a la del precio, además de satisfacer a determinados segmentos de consumidores. Esta diferenciación del producto implica, como es lógico, la existencia de competencia imperfecta, ya que la idea básica es que cada empresa puede obtener un producto que los consumidores perciben como diferente del de los competidores. De hecho, tanto las economías de escala como la diferenciación de productos conducen a competencia imperfecta^5 : en presencia de economías de escala se tiende a concentrar la producción aprovechando tales economías, pero reduciendo al tiempo el número de empresas; mientras que la diferenciación de productos elimina el carácter homogéneo, de absoluta estandarización del producto, que requiere la competencia perfecta. La explicación del comercio intraindustrial ha sido desarrollada, entre otros, por Krugman y ha obtenido un cierto respaldo en la investigación empírica. En la medición del fenómeno se distinguen dos tipos de determinantes. Unos hacen referencia al tipo de productos comerciados, y entre ellos se destaca que el comercio intraindustrial aparece con mayor intensidad en productos diferenciados -que son sustitutivos cercanos pero no perfectos-, como es el caso de los automóviles, y en sectores donde tienen importancia las economías de escala, que hacen que no se puedan producir todas las variedades de cada bien en cada uno de los países. Otros determinantes tienen que ver con las características de los países que comercian, es decir, son factores que dan lugar a que haya más comercio intraindustrial en el intercambio entre dos países cuando tienen elevados niveles de renta -que origina una demanda de productos diferenciados-, parecidos niveles de desarrollo -que hace que se oferten y demanden productos parecidos- y cuando no existen obstáculos al comercio entre ellos -es decir, no hay grandes costes de transporte o existen acuerdos comerciales-.

2.3. INSTRUMENTOS DE POLÍTICA COMERCIAL

El instrumento de protección comercial por excelencia es el arancel -impuesto sobre el valor de las mercancías importadas- y, debido a su generalidad e importancia, es el que ha sido objeto de una mayor atención tanto desde un punto de vista técnico como en las negociaciones internacionales entre países. No obstante, con respecto a las expresiones del proteccionismo moderno, los mecanismos empleados son múltiples. Así, junto al arancel, existen otros

(^5) En economía, la competencia perfecta es la situación en la cual actúan un elevado número de empresas y consumidores, que producen y consumen un producto homogéneo (absolutamente estándar), de modo que ningún productor o comprador tiene poder individualmente para influir sobre el precio del mercado.

Con mayor detalle, los efectos del arancel respecto a la situación de libre comercio -y que podrían extenderse total o parcialmente, según el caso, a otras medidas proteccionistas- son: a) Los beneficios de los productores nacionales aumentan. Éstos ya no se ven obligados a tomar como referencia el precio mundial, sino el precio mundial más el arancel. Por tanto, pueden vender a un precio más elevado, y este mayor precio puede hacer rentable producir una mayor cantidad e, incluso, permitir que subsistan empresas que serían ineficientes en el mercado libre. b) El mayor precio retrae las compras de los consumidores, por lo que el consumo se desplaza hacia otros productos menos valorados. Por tanto, los consumidores empeoran. c) El volumen de comercio se contrae, ya que las importaciones se reducen a causa del incremento de su precio. d) El Estado obtiene unos ingresos arancelarios, que, como todo impuesto, dependen de la base impositiva -las importaciones- y el tipo impositivo -el del arancel-. Al considerar la economía en su conjunto -análisis de equilibrio general-, podría observarse que la protección distorsiona el esquema de incentivos de la economía de mercado, enviando señales a los agentes económicos que les hacen orientar sus recursos hacia los sectores protegidos, desplazándolos desde otros donde el país podría tener su ventaja comparativa.

En general, el efecto neto del arancel es negativo, ya que dicha medida proteccionista introduce, sin contrapartidas, dos tipos de distorsiones en el mercado: l. Ineficiencia en la producción: el arancel permite subsistir a empresas que serían ineficientes en el mercado libre, o que los fabricantes nacionales produzcan incurriendo en unos costes superiores a los necesarios en la economía internacional. Esas explotaciones ineficientes absorben recursos que podrían utilizarse de forma eficiente en el resto de la economía.

  1. Ineficiencia en el consumo: el arancel está desplazando del mercado a consumidores que estarían dispuestos a pagar lo que de verdad cuesta producir ese artículo -el precio mundial-, pero que no están dispuestos a pagar ese precio mundial más el sobreprecio artificial del arancel. El poder adquisitivo que por este motivo no se gasta en el bien sujeto a arancel se ve desviado a otras utilizaciones menos valoradas por los consumidores. En resumen, pese a las distorsiones que genera un arancel, hemos visto que sus beneficiarios son los productores nacionales y las arcas de Hacienda, mientras que sus víctimas son los consumidores. Cualquier observación del proceso de toma de decisiones ilustra de forma más o menos visible la preponderancia de los beneficiarios sobre los perjudicados a la hora de adoptar medidas. Es fundamental el hecho de que los intereses de los productores afectados estén concentrados en un sector, con mayor o menor capacidad de organización, mientras que

los perjuicios del arancel están difuminados entre el conjunto de los consumidores, sin afectar de forma muy especial a ninguno en particular, por lo que el incentivo -además de la capacidad- de movilización es mucho menor, cuando no prácticamente nulo. La defensa insistente del libre comercio llevada a cabo por buena parte de los economistas se presenta a menudo como el único paliativo a esta situación.

2. Barreras no arancelarias Bajo la denominación genérica de barreras no arancelarias (NTB, non-tariff-barriers) se incluye un amplio arsenal de medidas o instrumentos, distintos de los aranceles, que producen el efecto de favorecer a los productos nacionales del país que las impone. Suelen ser más eficaces que los aranceles, y también son más difíciles de detectar y de cuantificar, ya que, aunque son medidas que afectan directa o indirectamente al comercio, en muchos casos no se presentan como acciones comerciales. Las barreras no arancelarias pueden ser clasificadas según los objetivos que persiguen. Entre las medidas que tienen por objetivo controlar el volumen de importación destacan barreras tradicionales como las restricciones cuantitativas, así como los acuerdos de ordenación de mercados y las restricciones voluntarias a la exportación. Entre las medidas adoptadas para controlar el precio de los productos importados nos encontramos los derechos antidumping o compensatorios y medidas variables como los derechos variables o los precios mínimos. Los subsidios a la producción interna y a la exportación pueden ser considerados como competencia desleal. Por último, cabe mencionar aquéllas que podrían encuadrarse dentro del llamado proteccionismo administrativo : barreras técnicas, sanitarias, de protección al consumidor y al medio ambiente, normas de etiquetado, de envasado y embalaje, etc.

Restricciones cuantitativas al comercio: cuotas y VER. Una cuota o contingente es una restricción cuantitativa, es decir, no se limita a encarecer las importaciones, sino que fija un volumen máximo susceptible de importación -en valor o cantidad- para una mercancía durante un periodo determinado. Una restricción voluntaria de exportaciones (VER, voluntary export restraint) es la fijación de una restricción cuantitativa de manera “negociada” mediante un acuerdo semiformal de limitación de la exportación desde algún país hacia el país importador^8. Es un acuerdo discriminatorio y bilateral. Casos muy conocidos de VER son las restricciones a las ventas de automóviles japoneses en Estados Unidos y países de la UE desde la década de los ochenta.

(^8) Debemos diferenciar entre la Autolimitación de las Exportaciones y los Acuerdos de Ordenación de Mercados (AOM). La línea divisoria entre las mismas es tenue. El matiz diferenciador es que en el caso de las primeras se trata de acuerdos más o menos oscuros y normalmente no escritos, mientras que en los AOM se producen negociaciones internacionales que salen a la luz pública, incluso a veces en el seno de la OMC. Normalmente, los AOM son de corta duración y suelen revisarse anualmente.

derechos compensatorios pretenden contrarrestar los efectos que pudieran causar sobre la producción interior las ayudas estatales a las exportaciones en los países de origen, que, como en el caso del dumping, falsea la competencia al colocar sus exportaciones en el mercado internacional a un precio anormalmente bajo.

Subvenciones y subsidios fiscales. Otra de las fórmulas usuales que distorsionan las condiciones de la competencia internacional es la subvención y el subsidio fiscal a los productos nacionales competidores de los importados. Los subsidios, más o menos encubiertos, pueden concederse a la producción o a la exportación. La construcción naval es el típico sector industrial en el que se suelen conjugar ambos tipos de apoyos. La política industrial activa es, precisamente, una manera sibilina de denominar al conjunto de apoyos directos e indirectos con los que se busca aumentar o reforzar la competitividad de un sector. La subvención de las exportaciones pretende apoyar a las empresas nacionales en los mercados internacionales. Pese a que se considera una práctica desleal y los convenios internacionales la limitan, reaparece en formas indirectas -por ejemplo, como política tecnológica mediante subvenciones a la investigación necesaria en sectores orientados esencialmente a la exportación-.

Cláusula de salvaguardia. En virtud de la cláusula de salvaguardia se pueden adoptar medidas, con carácter temporal, para paliar los graves efectos que una determinada importación está teniendo sobre la economía nacional. Utilizada razonablemente y en casos excepcionales, la OMC suele admitir su empleo; lo que ocurre -como en las tasas antidumping-, es que se está abusando de su aplicación, pues se utiliza como otra barrera de protección más.

Preferencia por el suministro nacional en las compras estatales. Las políticas de compras públicas o adjudicación de obras y contratos públicos (public procurement) también pueden utilizarse como instrumentos de protección. El principio que se aplica es comprar prioritariamente mercancías nacionales frente a las extranjeras sin atender a razones de calidad o mejor precio, de esta forma, se pone una traba al libre comercio de bienes. En ocasiones, su forma de aplicación es más o menos velada y se manifiesta en los procedimientos y reglamentos que rigen las compras del sector público que pueden estar elaborados de acuerdo con las características de los productos nacionales. Una variante es realizar las compras o la adjudicación contratos públicos en función de la nacionalidad de los productos, favoreciendo a los originarios de países con los que existe una especial vinculación política, económica o social, o que ofrezcan alguna compensación.

Comercio de Estado.

Consiste en que el Estado tiene el monopolio del comercio exterior, por lo que queda normalmente prohibida la exportación e importación para la población o las empresas nacionales. Esta medida ha sido tradicional en los países de economía centralizada, aunque también se da en las economías de mercados en algunos productos en los que el Estado sigue manteniendo el monopolio – por ejemplo, en armamento, tabaco, etc.-.

Licencias. Consisten en que para poder realizar operaciones de comercio exterior resulta necesario disponer de una autorización previa por parte de la Administración Pública. La concesión de licencias puede ser absolutamente discrecional, por lo que este tipo de mecanismo es desaconsejado por la OMC, ya que restringe la libertad y la equidad en el comercio internacional. Otro tipo de instrumento proteccionista son las llamadas licencias liberadas. Éstas, en teoría, permiten el libre comercio pues su único fin declarado es el control estadístico de las operaciones exteriores. No obstante, en ocasiones suelen ser utilizadas para obstaculizar del comercio al retrasar el despacho de aduanas -resulta especialmente perjudicial para la importación de productos perecederos, ya que el tiempo de espera en frontera puede mermar la calidad del producto-. Este tipo de licencias puede encuadrarse como una forma de obstáculo administrativo al comercio.

Medidas monetarias y financieras. Los aspectos monetarios y financieros de las transacciones pueden asimismo tener consecuencias comerciales. Por ejemplo, los controles de cambios de divisas pueden dificultar conseguir financiación o medios de pago para las importaciones de algunos productos, u obligar a gravosos depósitos previos, que reducen el atractivo de adquirir en el exterior. Un carácter especial tienen las alteraciones de los tipos de cambio. Aunque los acuerdos internacionales han tratado de limitar las alteraciones de las paridades de monedas a los casos en que haya razones económicas sólidas, no es infrecuente que se discuta si una devaluación ha sido generada con el fin básico de mejorar la competitividad frente al extranjero, tanto encareciendo los productos importados como abaratando las exportaciones nacionales.

10º Proteccionismo administrativo o neoproteccionismo. El llamado proteccionismo administrativo o neoproteccionismo engloba a un grupo muy heterogéneo de medidas, cuyos procedimientos son más sutiles y difíciles de desactivar. Suelen presentarse como medidas encaminadas a perseguir objetivos tan diversos como la protección del medio ambiente, la protección de los consumidores, o asegurar las condiciones sanitarias, etc., pero, en la práctica, tienen una gran eficacia protectora. Engloba las medidas de protección que más se han desarrollado, sobre todo a partir de la crisis económica de los años setenta. Su nacimiento se debe a que las medidas tradicionales

intercambios internacionales, cuya recuperación se iniciaría tras el fin de la II Guerra

Mundial. Esta expansión de los intercambios comerciales internacionales a partir de la

II Guerra Mundial se debe a múltiples factores de muy distinta naturaleza y

complejidad, que pasamos a citar sin ánimo de ser exhaustivos:

a) La rápida reconstrucción europea.

b) La estabilidad instaurada por las instituciones garantes del Orden Económico

Internacional acordado tras la guerra.

c) La reducción de los costes del transporte y su perfeccionamiento.

A los impulsos anteriores se sumarán, con posterioridad:

d) La revolución de las nuevas tecnologías de la informática y las

telecomunicaciones.

e) La creciente liberalización de los intercambios de bienes, servicios y capitales.

f) La internacionalización de la actividad de las empresas.

g) La creciente diversificación de la producción.

h) La proliferación de acuerdos de integración económica.

i) Y, en las últimas décadas, la incorporación de los países del Este y Centro de

Europa a la economía de mercado, la apertura de China y el auge de países

emergentes americanos -como Chile o Méjico- y asiáticos -Taiwán, Corea o

Singapur, entre otros-.

j) El GATT y la OMC

De esto modo, con el transcurso del tiempo se han ido conformando unas

relaciones comerciales que ponen de manifiesto patrones de comercio cada vez más

complejos. Así, si se analiza la evolución del comercio mundial desde la segunda mitad

del siglo XX, pueden destacarse las siguientes características:

1º Crecimiento elevado de los intercambios internacionales superior al experimentado

por la producción mundial

El gradual proceso de apertura de la economía mundial a las transacciones

internacionales se ha manifestado en una expansión del comercio a una tasa superior al

crecimiento de la producción mundial durante todo el período (Tabla 1).

Tabla 1. Comercio y producción de mercancías

(variación porcentual anual en volumen)

Producción Comercio Total

1950 - 1973 5,6 8, 1973 - 1982 2,0 2, 1982 - 2008 2,5 4, 2008 - 2010 - 5,0 - 12, 1950 - 2010 3,6 5, Fuente: José Antonio Alonso (dir): Lecciones sobre economía mundial.

Sin lugar a dudas la progresiva liberalización de los intercambios impulsada por

las sucesivas Rondas del GATT, que han permitido continuas rebajas de los aranceles y

de otras barreras no arancelarias al comercio, han tenido mucho que ver con este

proceso.

Este proceso puede medirse con el coeficiente de apertura (cociente entre la

suma de las exportaciones e importaciones, y el PIB), que no ha dejado de crecer para el

conjunto de la economía mundial.

2º Desigual evolución del comercio de manufacturas y de materias primas.

El segundo rasgo a destacar, es la distinta evolución experimentada por el

comercio de manufacturas y de materias primas (Tabla 2).

Tabla 2. Tasa de crecimiento del comercio mundial de bienes

(variación porcentual en términos reales)

1950 - 2010 Comercio Total 5, 8 Comercio de productos agrícolas 3, Comercio de productos industrias extractivas 4, Comercio manufacturas 7, Fuente: José Antonio Alonso (dir): Lecciones sobre economía mundial.

Mientras que las exportaciones de manufacturas han crecido por encima de la

media durante todo el periodo analizado, las de productos primarios han crecido por

debajo (Tabla 2), lo que se ha traducido en que los productos agrícolas y de las

industrias extractivas hayan sufrido una progresiva pérdida de significación en el

comercio mundial en favor de las manufacturas. Una de las causas de esta dispar

evolución se debe a que los productos primarios -agrícolas y minerales- tienen una

elasticidad-renta inferior a la de los productos manufacturados, es decir, a medida que

aumenta la renta mundial, la demanda de productos manufacturados crece más

rápidamente que la de los productos primarios.

3º Elevada concentración del comercio en los países desarrollados.