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La muerte de Jesús: una relación especial con Dios Padre, Resúmenes de Teología

Este texto analiza la muerte de Jesús desde su relación con Dios Padre, examinando las frases que transmiten su cercanía y la idea de que Jesús no murió abandonado. Se discute la importancia de comprender esta relación teológica para entender la vida y muerte de Jesús.

Tipo: Resúmenes

2021/2022

Subido el 15/10/2022

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Control de lectura Nº 3
“Creer en Jesucristo Hoy”
El Dios crucificado – J. Moltmann
Nombre: Fernández Gavilano, Alexa Jael
Código: 20216513
El trabajo debe ser presentado en cinco páginas para el día lunes a las 4 de la tarde.
1. Según J. Moltmann ¿Cómo entender la muerte de Jesús? ¿Por qué murió?
Cómo entender la muerte y su porqué a través de los ojos de J. Moltmann
Jesús de Nazaret vivió, ello es un hecho que se puede afirmar históricamente; sin embargo, un
aspecto que aún genera mucha controversia es la explicación de su muerte en la cruz. Para
poder interpretar adecuadamente todos los elementos que compusieron el suceso de su
muerte es correcto analizar a la persona y actividad de Jesús, pues ello nos conllevaría a
entender su muerte no solo por simple interés en la historia sino también por motivación de
nuestra fe escatológica si creemos en su divinidad y en la de su padre celestial. Hay que
entender también la figura de Jesús como la de una persona pública, cuya acción tuvo una
reacción y que ello le generó la muerte. Toda esta especie de relación hallada hace resurgir aún
más el testimonio de su renacer por Dios, haciendo a la fe cristiana testimonio viviente en el
proceso sobre Jesús.
J. Moltmann dedica tres apartados de su obra, El Dios crucificado, a fin de explicar el contexto
en función de la violencia, la cultura y tradiciones en las que vivían los judíos; además de la
pasión y muerte del propio Jesús. Ello lo señala directamente en los primeros párrafos del
capítulo El camino de Jesús a la cruz.
En muchas ocasiones se ha puesto en duda que la condena de Jesús fuera dictada en orden de
sus pretensiones de mesías, pero la “culpabilidad” emitida por los que los juzgaron se rige por
el contenido de sus prédicas: la adución a una purificación del templo y la predicción de su
destrucción; en sí, el conjunto de comportamientos escanadalosos que Jesús llevó a cabo desde
Galilea hasta Jerusalén lo consideraron, dentro del ambiente judío, como “blasfemo”. Pero,
escatimaremos más en las ideas que formaron parte de estos “actos blasfemos” de Jesús de
Nazaret.
Él anunció a Dios como aquel que escapa de la contemplación de la ley, de actitud piadosa
frente a los hombres por un amor anticipador. Su autoridad sobre la de Moisés, la separación
del movimiento penitencial de Juan Bautista en Israel al profesar de manera distinta el reino
de Dios y la supremacía sobre la torá fue afirmada en la misma prédica a Dios en una posición
nada favorable: solo siendo él definido como una especie de rabí, cuya autoridad estaba dada
por Moisés. Esa exigencia de sus poderes en plenitud por Dios no tenía algún tipo de validez
por parte de las tradiciones de Israel a la vez que Jesús rechazó estas denominaciones de cuño
rabínico, pues se oponía a las tradiciones de su pueblo el exigir de esa manera el derecho de
Dios para los sin ley y sus transgresores, aunque su poder divino no tenía sustento sólido, era
un “sin-nombre”, un simple “hijo de carpintero” de Nazaret quien se estaba imponiendo su
autoridad y estaba revelando el derecho divino de un modo totalmente diferente por el
perdón de los pecados.
Para comprender mejor lo anterior, hay que notar que existe una diferencia entre lo difundido
por Jesús sobre su padre, Dios, y la concepción que tenían los judíos sobre este a través de su
propia ley y tradición. Esta predicación provocó una reacción en el pueblo, pues si un hombre
que solo puede estar bajo el yugo de la ley se atreve a declararse juez y alarga su brazo hasta
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¡Descarga La muerte de Jesús: una relación especial con Dios Padre y más Resúmenes en PDF de Teología solo en Docsity!

Control de lectura Nº 3 “Creer en Jesucristo Hoy” El Dios crucificado – J. Moltmann Nombre: Fernández Gavilano, Alexa Jael Código: 20216513 El trabajo debe ser presentado en cinco páginas para el día lunes a las 4 de la tarde.

1. Según J. Moltmann ¿Cómo entender la muerte de Jesús? ¿Por qué murió? Cómo entender la muerte y su porqué a través de los ojos de J. Moltmann Jesús de Nazaret vivió, ello es un hecho que se puede afirmar históricamente; sin embargo, un aspecto que aún genera mucha controversia es la explicación de su muerte en la cruz. Para poder interpretar adecuadamente todos los elementos que compusieron el suceso de su muerte es correcto analizar a la persona y actividad de Jesús, pues ello nos conllevaría a entender su muerte no solo por simple interés en la historia sino también por motivación de nuestra fe escatológica si creemos en su divinidad y en la de su padre celestial. Hay que entender también la figura de Jesús como la de una persona pública, cuya acción tuvo una reacción y que ello le generó la muerte. Toda esta especie de relación hallada hace resurgir aún más el testimonio de su renacer por Dios, haciendo a la fe cristiana testimonio viviente en el proceso sobre Jesús. J. Moltmann dedica tres apartados de su obra, El Dios crucificado , a fin de explicar el contexto en función de la violencia, la cultura y tradiciones en las que vivían los judíos; además de la pasión y muerte del propio Jesús. Ello lo señala directamente en los primeros párrafos del capítulo El camino de Jesús a la cruz. En muchas ocasiones se ha puesto en duda que la condena de Jesús fuera dictada en orden de sus pretensiones de mesías, pero la “culpabilidad” emitida por los que los juzgaron se rige por el contenido de sus prédicas: la adución a una purificación del templo y la predicción de su destrucción; en sí, el conjunto de comportamientos escanadalosos que Jesús llevó a cabo desde Galilea hasta Jerusalén lo consideraron, dentro del ambiente judío, como “blasfemo”. Pero, escatimaremos más en las ideas que formaron parte de estos “actos blasfemos” de Jesús de Nazaret. Él anunció a Dios como aquel que escapa de la contemplación de la ley, de actitud piadosa frente a los hombres por un amor anticipador. Su autoridad sobre la de Moisés, la separación del movimiento penitencial de Juan Bautista en Israel al profesar de manera distinta el reino de Dios y la supremacía sobre la torá fue afirmada en la misma prédica a Dios en una posición nada favorable: solo siendo él definido como una especie de rabí, cuya autoridad estaba dada por Moisés. Esa exigencia de sus poderes en plenitud por Dios no tenía algún tipo de validez por parte de las tradiciones de Israel a la vez que Jesús rechazó estas denominaciones de cuño rabínico, pues se oponía a las tradiciones de su pueblo el exigir de esa manera el derecho de Dios para los sin ley y sus transgresores, aunque su poder divino no tenía sustento sólido, era un “sin-nombre”, un simple “hijo de carpintero” de Nazaret quien se estaba imponiendo su autoridad y estaba revelando el derecho divino de un modo totalmente diferente por el perdón de los pecados. Para comprender mejor lo anterior, hay que notar que existe una diferencia entre lo difundido por Jesús sobre su padre, Dios, y la concepción que tenían los judíos sobre este a través de su propia ley y tradición. Esta predicación provocó una reacción en el pueblo, pues si un hombre que solo puede estar bajo el yugo de la ley se atreve a declararse juez y alarga su brazo hasta

Dios y blasfema contra el santo. Ello es mucho más que blasfemia, implica autodivinización, lo que agrava la situación de conflicto entre ellos y Jesús de Nazaret. Respecto a las esperanzas y la profecía apocalíptica. Jesús se volvió hacia los pecadores y desechados, mientras que el hijo del hombre aparece solo como juez y salvador de los justos en el último juicio. Muchos de ellos se cuestionan sobre las diferencias entre el Jesús profesado y el que finalmente apareció, ello condenaba cada vez más a Jesús: ¿Cómo puede ser este el mesías si se sale del papel que se le asignó a la figura?¿Cómo puede ser posible que él predique el reino cercano de Dios no como juicio, sino como evangelio de la justificación de los pecadores por pura gracia, demostrándolo mediante su vida con pecadores y publicanos? La respuesta que se da frente a todo lo que a Jesús le caracteriza como “blasfemo” fue la de un opositor a la ley, embaucador de pecadores y publicanos; y realizar actos sacrílegos contra el Dios de la esperanza. Asimismo, la promesa del reino a los injustos como algo plagado de gracia, dejando de lado a los que se crean justos era algo contradictorio. Ese poder desprovisto que anticipa a la fuerza de Dios también se interpretó como contradicción pues él la dotó en gracia para rechazados e indefensos. Todas estas aparentes contradicciones se disipan ante su resurgimiento, después de Crucificado por su Dios y Padre, comunicando el reino ese derecho y gracia a los pobres, humillados y abandonados por su pobreza, humillación y abandono que tanto había predicado durante su vida. Desde una perspectiva más política en función de la interpretación de la actuación de Jesús a la opinión romana, la opinión de Pilato, en específico, se determinó que era parte de los zelotes ordenando su detención en Getsemaní transformando al nazareno en prisionero desde el principio, pues dentro de sus concepciones predicadas a lo largo de su vida se encuentran similitudes y vínculos que construyeron esta imagen -por consideración del prefecto Pilato, las prédicas y actuación de Jesús eran núcleo de un levantamiento en potencia que indispondría a las autoridades romanas-. Jesús murió crucificado a lado de Barrabás, verdadero zelote capturado en un levantamiento de los rebeldes. La pena de crucifixión era para contrarrestar levantamientos que provocaron desorden social y político dentro del imperio (guerrilleros, esclavos fugitivos, rebeldes, etc.); esta ley estaba fundamentada en la pax romana anclada al reconocimiento del culto imperial y al orden religioso-político. Lo que podemos definir acorde a los señalado entre Jesús y los zelotes podemos realizarlo de la siguiente manera: Lo mismo que los zelotes, rompió Jesús con el statu quo y sus dominadores, aunque un diferente status quo al señalado por los zelotes, sino rompiendo con la legalidad del mismo. Jesús entendía la futura justicia como derecho de gracia para justos e injustos con el fin de liberar a publicanos y zelotes en relación natural de enemigos. La revelación de Dios, no fue la de un padre castigador, sino como alguien infinitamente bueno, por lo que si ni Dios se toma el papel de juzgar, ¿por qué lo harían los hombres , zelotes y romanos? Como existían marcadas diferencias a la vez que similitudes, para fariseos y zelotes, Jesús era una traidor de la santa causa de Israel, y con ello también se refería a su predicación, concluyendo en la crucifixión de Jesús. La libertad y su derecho de gracia emanado por Dios alcanzaba incluso a la pax romana y a las ideas pasadas de la justicia de los hombres en la antigüedad (bases religioso-culturales y religioso-políticas). Su negación al culto del César, le significó un sentido político intensivo, pues los relacionaba con los demonios y sometimiento a sus órdenes. Su conducta pública era en grado político, y a través de él se comprendía el sentido de la fe. La teología de la cruz no se debe entender en un sentido moderno, apolítico y religioso meramente privado, la fe en el crucificado implica estar a favor de la libertad de Cristo y que los pueblos tengan derecho de gracia frente a los imperios, razas y clases.

Jesús y la violencia Otro punto importante para comprender el porqué de la muerte de Jesús es el aspecto político, pues la pena por crucifixión fue impuesta por la potencia dominadora romana. Pero habría que destacar que ella era para contrarrestar levantamientos que provocaron desorden social y político dentro del imperio (guerrilleros, esclavos fugitivos, rebeldes, etc.); esta ley estaba fundamentada en la pax romana anclada al reconocimiento del culto imperial y al orden religioso-político. En Israel se comprendía el quebrantamiento de esta ley por desacatar el primer mandamiento, colocación de estandartes romanos referentes al emperador en el templo y la figura del emperador en la moneda en circulación. Además de este pequeño contexto entre leyes y castigos en la coyuntura de Jeús, es necesario decir que hubo razones acorde a la ley más allá de motivos tácticos, políticos y de mantener el orden en Jerusalén. Finalmente podemos decir que Pilato, prefecto romano de carácter cruel y despiadado, condenó a Jesús como rebelde político o zelote ordenando su detención en Getsemaní transformando al nazareno en prisionero desde el principio, ya que Pilato, figura de las autoridades, concebían las prédicas y actuación de Jesús núcleo de un levantamiento en potencia que indispondría a las autoridades romanas. Así, el hecho de que Jesús fuera denominado un “cabecilla zelote” significaba más que un simple nombramiento, se supone una posible alianza entre Pilato y el sanedrín. La inscripción sobre la cruz contenía a causa por la cual se le imponía la pena, en el caso de Jesús era INRI (Jesús nazareno-rey de los judíos). También se argumenta que es muy complicado que esta ejecución pueda entenderse como efecto netamente de su predicación, sino que, por el contrario, esta se malentendió como si fuera un mensaje directamente político; sin embargo, el hecho de que fuera un malentendido nos conduce a saber la razón de esta mala interpretación, no podemos partir de que la actividad de Jesús fuera apolítica, si hubiera sido de esa forma, no hubiera tenido repercusiones en la actividad pública; su actividad resultó, al menos, peligrosa con proyección a un levantamiento popular. Así, Pilato colocó a Jesús en el mismo nivel que la de Barrabás, quien ciertamente era un zelote y había sido detenido entre los rebeldes de un levantamiento; es decir, si atentaban contra la pax romana. Hubo muchos aproximaciones entre los que Jesús predicaba y los zelotes: ● Predicación de que el reino de Dios está cerca ● Comprendió su aparición como un encomendado para la llegada del reino de forma anticipada. ● Estaba en contra de los fariseos, ello evidenciado en sus escrituras, pero ninguna actitud antizelota se encontró sobre Jesús. ● Especies de insultos a las autoridades romanas: Jesús llamó “zorro” a Herodes, él iba en contra del poderío político-social establecido y lo difundió a sus discípulos, los que los seguían. Criticaban la gestión y comportamiento de estos dirigentes. ● Jesús tenía vínculo con los zelotes a través de sus seguidores, pues muchos de ellos habían pertenecido a ese partido o eran sospechosos de serlo, como Simón el Zelote, Pedro Baryona y Judas Iscariote. Además, algunos de sus discípulos iban armados, pero más a fin de protegerse de asaltadores y animales en medio de un viaje. Pero tampoco se profesaba una negación rotunda a la violencia de forma impositiva. ● Hechos concretos como la entrada a Jerusalén y la purificación del templo pudieron aludir a manifestaciones simbólicas zelotas por parte de los seguidores. Pero, como se estableció una similitud, no declarada por parte de Jesús, entre él y los zelotes, también se pueden destacar diferencias: ● Para los zelotes, el futuro mesiánico era anticipado por la liberación de Roma a través de una guerra, acuñada como “guerra santa”, esta era el mandamiento apocalíptico del

presente para la prevalencia de la ley de Dios ante la usurpación de los violentos romanos. Por eso, ellos sostenían que había que asesinar a los transgresores de la ley, purificar a Israel. No obstante, para Jesús, la anticipación del reino de Dios no se hace mediante ello, sino debido al derecho divino de la libre gracia. Lo que lo distingue del movimiento zelote es la libertad que le otorgan a los zelotes la libertad de realizar la guerra santa y el último juicio sobre los enemigos de Dios y de Israel. Conforme a la predicación del propio nazareno, no podría decirse que el reino es apolítico, si bien es emitido con significado distinto al sistema y reglas de juego en la lucha por el dominio del mundo y en la venganza. ● Acorde a la ascendencia de los zelote, Flvio Josefo afirma que este partido era una especie de de partido fariseo ultraderechista. Él no obedecía moralmente a los fariseos frente a Dios con todo lo que ello llevaba, tampoco lo hacía contra las consecuente obediencia política de los zelotes. Jesús anticipaba el derecho divino de la gracia que blinda de justicia a los transgresores de la ley y a cuantos carecen de ella. Con ello, se oponía al juicio y castigo de los impíos, base de la fe zelota. ● Entre sus discípulos se encontraban también publicanos, enemigos naturales de los fariseos y zelotes por su contribución a la potencia de Roma. Pero Jesús, era públicamente conocido como el “amigo de los publicanos y pecadores”. Romper con esas riñas entre ellos y entre judíos y samaritanos constituía otra presencia más de la justicia de Dios, lo que significaba una concepción diferente sobre la justicia cercana del reino de Dios. ● Jesús atacaba al delito religioso de los dominadores que se autodivinizaban separando sin contemplaciones lo que ellos mezclaban. No creía en la justicia como venganza, no llamaba a los pobres para que se vengaran de sus explotadores, ni a los oprimidos para que oprimieran a sus opresores. Consecuentemente se relaciona a ello la frase de “ama a tus enemigos”. No es revolucionaria la idea de que la autoliberación de los justos bajo el yugo de ricos y romanos restablecería la antigua justicia divina. Pero sí es revolucionaria respecto a la legalidad dicha por Jesús, al imponer la justicia de Dios contra los romanos. Dios viene por motivo de los pecadores, zelotes, publicanos, fariseos, samaritanos, etc. y de su benevolente justificación. ● El rechazo de Jesús hacia las promesas de Satanás significa el desprecio a la tradicional idea zelota del recibimiento del mundo, esta reacción tuvo esa interpretación, a pesar de que ello significara una tentación especial para Jesús. Desde una óptica personal, el hecho que se le condenara a Jesús como zelote por predicar y actuar tentando a un posible levantamiento contra las autoridades romanas en función de la justicia pronta del reino de Dios formó parte de su misión como hijo de Dios y salvador de los hombres. Él vino a la tierra y se sacrificó aquí por nosotros, él tomó esa decisión, puesto que el tipo de críticas e inferencias sobre el sistema se hacían frecuentes en los relatos y era inevitable que los militares romanos actuaran frente a ello para continuar con la dominación. Pero, lo que acabo de comentar no concibe que solo por el hecho de tener similitudes con los zelotes signifique que sea parte de ellos, no era alienación ante su fe, sino que compartían ideales en base a la llegada del reino de Dios. Para poder comprender el sacrificio que Jesús hizo por nosotros hay que establecer que él es único y como anticipo de Dios sobre la tierra, está libre de toda inclinación, busca la benevolente justificación de los pecadores, zelotes, publicanos, fariseos, samaritanos etc. Busca romper con la denominación romana para establecer la divinidad de su padre. Todo eso lo pudo comprender y murió de una forma desgarradora por su misión encomendada desde que nació.