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Lo que sabemos sobre la fisiología del lenguaje a partir de observaciones de lesiones cerebrales y estudios de neuroimagen funcional. Se describen las afasias de broca y wernicke, sus síntomas y causas, y las regiones cerebrales implicadas. Además, se discuten las funciones lingüísticas del lóbulo frontal izquierdo y la importancia de la conexión entre las áreas de broca y wernicke.
Tipo: Apuntes
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**1. Mecanismos cerebrales.
con un daño semejante también presentan dificultades para hablar de cosas relacionadas con mapas, formas geométricas complejas o entender lo que los otros tienen que decir sobre ello. El hemisferio derecho participa en la expresión y el reconocimiento de la emoción del tono de voz y en el control de la prosodia, es decir, en el control del ritmo y el énfasis normales que se dan en el habla. Por consiguiente, los dos hemisferios tienen implicaciones en nuestras capacidades lingüísticas.
**2. Producción del habla.
También podemos hablar sobre algo que no ha ocurrido, es decir, somos capaces de usar nuestra imaginación para crear historias (o decir mentiras). Poco es lo que se sabe acerca de los mecanismos neuronales que se encargan de la imaginación, pero parece probable que impliquen a los mecanismos responsables de las percepciones y los recuerdos; ya que cuando inventamos una historia, nos basamos en el conocimiento que en un principio adquirimos a través de la percepción y que hemos retenido en la memoria.
Si queremos decir algo son necesarias algunas funciones cerebrales más. Para convertir las percepciones, los recuerdos y los pensamientos en lenguaje utilizamos mecanismos neurales localizados en los lóbulos frontales.
- Afasia de Broca. El daño de una región de la zona inferior del lóbulo frontal izquierdo (el área de Broca) afecta a la capacidad de hablar: provoca afasia de Broca. Este trastorno se caracteriza por un habla lenta, con esfuerzo y poco fluida. Cuando se intenta hablar con pacientes que tienen afasia de Broca, a la mayoría de la gente le cuesta resistirse a facilitar las palabras que los pacientes están buscando a tientas. Pero, aunque a menudo pronuncian mal las palabras, las que consiguen decir, por lo general, tienen significado. La parte posterior de los hemisferios cerebrales tiene algo que decir, pero la lesión del lóbulo frontal les dificulta a los pacientes expresar estos pensamientos. - Palabras. Para las personas con afasia de Broca algunas palabras son más fáciles de decir que otras. - Funcionales. Las palabras que más les cuesta decir son las cortas que tienen un significado gramatical, como pronombres, determinantes, preposiciones, etc. (un, el, algunos, en o sobre). Se consideran palabras funcionales, ya que desempeñan funciones gramaticales importantes. - Con contenido.
Aunque la mayoría de los pacientes con afasia de Broca presentarán en uno u otro grado todos estos problemas, su gravedad varía (probablemente, porque sus lesiones cerebrales son de diferente tipo).
- Déficits lingüísticos. - Tipos. - Agramaticalidad. La agramaticalidad es la dificultad de un paciente para usar construcciones gramaticales. Puede darse aislado sin que haya dificultad para pronunciar palabras. Como hemos mencionado, las persona con afasia de Broca raramente usan palabras funcionales ni utilizan marcadores gramaticales (-ado, -aba), o verbos auxiliares como haber. Por alguna razón utilizan normalmente las terminaciones –ando o –iendo. A pesar de todas estas dificultades, una persona con afasia de Broca parece entender todo lo que se le dice. Se sienten irritados por no poder expresar lo que piensan y a menudo, como consecuencia, hacen gestos para suplir lo escaso de su discurso. La disparidad notable entre su habla y su capacidad de comprensión suele llevar a las personas a suponer que esta última es normal, pero en realidad no lo es. Schwartz, Saffran y Marin (1980) mostraron a pacientes con afasia de Broca pares de imágenes en las cuales los agentes de la acción estaban invertidos. Por ejemplo: un caballo dando una coz a una vaca y una vaca dando una coz a un caballo. Acompañando a la imagen se les leía una frase, por ejemplo: el caballo da una coz a la vaca. La tarea del sujeto consistía en señalar la imagen correspondiente a la frase citada, lo que pretendía comprobar si habían entendido la construcción gramatical de la frase.
Lo que determinaba cual era la imagen correcta era el orden de las palabras. La agramaticalidad asociada a esta afasia, parece alterar la capacidad del paciente para servirse de la información gramatical incluyendo el orden de las palabras. En una frase como “Un hombre aplasta al mosquito” no tendrían problemas para entenderla porque se les está dando una pista extra.
Un estudio de neuroimagen funcional realizado por Opitz y Friederici (2003, 2007) encontró que el área de Broca se activaba cuando a las personas se les enseñaba una gramática artificial, lo que apoya a la conclusión de que esa región interviene en el aprendizaje de las reglas gramaticales. Sakai y cols. (2002) pidieron a varios sujetos que leyeran frases: unas correctas, otras gramaticalmente incorrectas, y otras semánticamente incorrectas. Mientras los sujetos juzgaban la corrección gramatical o semántica, los investigadores colocaron estimulación magnética transcraneal (EMT) al área de Broca y encontraron que la estimulación facilitaba los juicios gramaticales, pero no los semánticos.
- Anomia. La segunda alteración lingüística importante que se observa en la afasia de Broca es la anomia. Esta se refiere a una dificultad para encontrar palabras y, puesto que todos los pacientes con afasia omiten palabras o no utilizan las adecuadas, la anomia es en realidad uno de los síntomas principales de todas las formas de afasia: su expresión facial y el uso frecuente de sonidos como <
Algunos estudios recientes sugieren que las categorías de síntomas de afasia de Broca implican a distintas regiones cerebrales. (Dronkers, 1996; Baldo y cols., 2011) han encontrado una región que desempeña una función decisiva en el control de la articulación del lenguaje: la circunvolución precentral de la ínsula del hemisferio izquierdo. La corteza de la ínsula se encuentra en la zona lateral del hemisferio cerebral que se encuentra tras el polo anterior del lóbulo temporal. Esta región se halla oculta y solo puede verse si se retira el lóbulo temporal. Dronkers descubrió el supuesto papel de esta región delineando las lesiones de pacientes con y sin apraxia del habla (deterioro de la capacidad de programar los movimientos de la lengua, los labios y la garganta que se requieren para producir la secuencia apropiada de los sonidos del habla) que habían padecido un accidente cerebrovascular que dañó la misma área general del cerebro.
frases que forman no tiene sentido. En algunos casos, son totalmente incomprensibles.
Debido al déficit lingüístico de quienes la padecen, cuando se intenta evaluar su capacidad para comprender el habla se les pide que usen respuestas no verbales, como señalar objetos. Al hacerlo se observa que, en efecto, muestran una escasa comprensión. Parecen además no ser conscientes de su problema. Quizás sus dificultades de comprensión no les permiten darse cuenta de que su lenguaje es inteligible. A pesar de esto, siguen reconociendo expresiones faciales y el tono de voz de los demás, o cuándo les preguntan algo que deben responder.
- Análisis. Ya que la circunvolución temporal superior es una región de la corteza auditiva de asociación, y las dificultadas de comprensión son notables, esta se considera una afasia de recepción.
El área de Wernicke es la sede de los recuerdos de las secuencias de sonidos que constituyen las palabras.
Por otra parte, mientras la temporal superior reconoce los sonidos de palabras, la temporal inferior reconoce los objetos.
- Sordera pura de palabras. El reconocimiento implica acceder a la memoria. Un daño en el lóbulo temporal izquierdo puede producir este trastorno de reconocimiento auditivo. Los afectados pueden oír, hablar, leer, escribir, reconocer sonidos no relacionados con el habla (timbre) o diferenciar entonaciones, pero no pueden entender el habla, reconocer los sonidos. (Lesión en el área de Wernicke o en las aferencias auditivas a ella, en el input auditivo).
Los estudios de neuroimagen funcional confirman que la percepción del habla activa neuronas de la corteza auditiva de asociación de la circunvolución temporal.
Hay por ejemplo, una región de la parte anterior de la circunvolución temporal superior izquierda que se activa específicamente durante el habla inteligible. Durante los estudios, se observó que las lesiones que dañaban esa región producían dificultades de comprensión del lenguaje.
Otro componente que influye en el análisis son las neuronas espejo que se activan por los sonidos del habla.
Según los estudios recientes, hablar, observar u oír hablar, e incluso pensar en hablar, activa regiones encefálicas implicadas en el lenguaje.
Estudios se centran ahora en la retroalimentación de la articulación subvocal (movimientos imperceptibles de los músculos implicados en el habla).
Cuando hablamos, recibimos la retroalimentación somatosensitiva de nuestra lengua y la piel que la rodea. Esto facilita el reconocimiento del lenguaje, por la actividad de las ya nombradas neuronas espejo.
Esto se observa con claridad en el experimento del head/had. Estás 2 palabras tiene una leve diferencia fonética. Cuando los voluntarios oían sonidos intermedios que no correspondían a ninguna de estas dos palabras, era más probable que indicaran que habían oído head si el dispositivo estiraba hacia arriba su piel facial, y had cuando la piel se estiraba hacia abajo. La boca se ensancha y las comisuras ascienden ligeramente al decir head, y que la boca se abre ligeramente, tirando hacia abajo de las comisuras, al pronunciar had.)
- Afasia sensitiva transcortical. Daño en la región que rodea la parte posterior de la cisura lateral: el área posterior del lenguaje. Es el lugar de intercambio de información entre la representación auditiva y el significado (el significado de una palabra se define por determinados recuerdos asociados a ella). Aislar esta área del área de Wernicke produce esta afasia. Se tiene dificultad para comprender el habla y producir discurso espontáneo con significado, pero se puede repetir lo que se oye. Esta alteración indica que ha de haber conexión directa entre las áreas de Wernicke y de Broca, sin pasar por el área posterior del lenguaje. - Afasia de conducción. Esta conexión directa entre las áreas de Wernicke y de Broca es el fascículo arqueado, un haz de axones de sustancia blanca subcortical. Transmite información sobre los sonidos de las palabras, pero no sobre su significado. Una lesión en la región inferior del lóbulo parietal que se extiende al fascículo, produce esta afasia. Pueden repetir los sonidos lingüísticos sólo si estos tienen significado y, en ocasiones, utilizan sinónimos cuando se les pide que repitan una palabra (por ejemplo, si se le mandará repetir “ayer madrugué”, ellos podrían responder “ayer me levanté temprano”.) Esto ocurre porque en el fascículo arqueado circula la información hacia delante y hacia detrás, manteniendo activa la memoria a corto plazo. Este circuito se conoce como bucle fonológico.
Sabemos, por tanto, que entre el área de Wernicke y el área de Broca, existen dos vías de conexión: una directa (el fascículo arqueado), cuya lesión provoca la afasia de conducción; y otra indirecta, más superficial, formada por dos segmentos. El anterior conecta el área de Broca con la corteza parietal inferior y el posterior, conecta el área de Wernicke con la corteza parietal inferior. La lesión de esta vía indirecta podría dificultar la comprensión.