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Fisiología del Lenguaje: Afasias de Broca y Wernicke - Prof. Peinado, Apuntes de Fisiología

Lo que sabemos sobre la fisiología del lenguaje a partir de observaciones de lesiones cerebrales y estudios de neuroimagen funcional. Se describen las afasias de broca y wernicke, sus síntomas y causas, y las regiones cerebrales implicadas. Además, se discuten las funciones lingüísticas del lóbulo frontal izquierdo y la importancia de la conexión entre las áreas de broca y wernicke.

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 29/09/2017

albadelpozo9
albadelpozo9 🇪🇸

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TEMA 5. EL LENGUAJE
1. Mecanismos cerebrales.
- Introducción.
Todo lo que sabemos de la fisiología del lenguaje se ha obtenido principalmente al
observar los efectos de lesiones cerebrales en la conducta verbal de las personas.
- Estudios.
Aunque los investigadores han estudiado a personas a quienes se les ha
practicado cirugía cerebral o que han sufrido un traumatismo craneal, o bien
tumores o infecciones cerebrales, la mayoría de las observaciones se han
realizado en personas que han sufrido un ictus o accidente cerebrovascular. El
tipo más frecuente de estos accidentes se debe a la obstrucción de un vaso
sanguíneo: la interrupción del flujo sanguíneo que deja a una región del cerebro
sin su aporte sanguíneo, provocando así la muerte de las células de esa zona.
- Técnicas.
Acerca de la fisiología del lenguaje hay otra fuente de información proveniente
de estudios con técnicas de neuroimagen funcional, como la TEP (Tomografía
por Emisión de Positrones) y la RM funcional, que se han utilizado para
conseguir información sobre los procesos del lenguaje en sujetos normales.
Dichos estudios han confirmado o ampliado lo que se ha aprendido estudiando a
los pacientes que habían sufrido daños cerebrales.
- Trastornos.
La afasia es la categoría más relevante dentro de los trastornos del lenguaje.
Consiste en una alteración básica de la comprensión o la producción del habla
causada por un daño cerebral. Para diagnosticar una afasia, el paciente debe
presentar dificultad para comprender, repetir o producir un lenguaje con
significado, y esta dificultad no puede deberse solamente a un problema
sensorial o motor ni a una falta de motivación (por ejemplo, la incapacidad para
hablar causada por una sordera o por la parálisis de los músculos utilizados en el
habla no se puede considerar afasia). Además, la alteración debe manifestarse
como una alteración aislada, esto es, el paciente tiene que parecer consciente de
lo que está pasando en su entorno y reconocer lo que otros están intentando
comunicarle.
- Lateralización.
La conducta verbal es una función lateralizada: una lesión en el hemisferio izquierdo
del cerebro es lo que más anomalías lingüísticas produce. En un experimento realizado
por Knetch y cols. (2000), el hemisferio izquierdo es predominante en el control del
lenguaje en un 90% de los casos; mientras que el control por parte del hemisferio
derecho se da aproximadamente en un 4% de las personas diestras, un 15% de las
personas ambidextras y un 27% de las personas zurdas. Por esto, sería un error decir que
uno de los dos hemisferios (normalmente el derecho) no participa en el lenguaje.
Además, cuando oímos y entendemos palabras o pensamos en nuestras cosas,
intervienen más mecanismos neurales que los implicados directamente en el lenguaje.
Por ejemplo, el daño en el hemisferio derecho le dificulta a una persona leer mapas,
percibir relaciones espaciales y reconocer formas geométricas complejas. Las personas
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TEMA 5. EL LENGUAJE

**1. Mecanismos cerebrales.

  • Introducción.** Todo lo que sabemos de la fisiología del lenguaje se ha obtenido principalmente al observar los efectos de lesiones cerebrales en la conducta verbal de las personas. - Estudios. Aunque los investigadores han estudiado a personas a quienes se les ha practicado cirugía cerebral o que han sufrido un traumatismo craneal, o bien tumores o infecciones cerebrales, la mayoría de las observaciones se han realizado en personas que han sufrido un ictus o accidente cerebrovascular. El tipo más frecuente de estos accidentes se debe a la obstrucción de un vaso sanguíneo: la interrupción del flujo sanguíneo que deja a una región del cerebro sin su aporte sanguíneo, provocando así la muerte de las células de esa zona. - Técnicas. Acerca de la fisiología del lenguaje hay otra fuente de información proveniente de estudios con técnicas de neuroimagen funcional, como la TEP (Tomografía por Emisión de Positrones) y la RM funcional, que se han utilizado para conseguir información sobre los procesos del lenguaje en sujetos normales. Dichos estudios han confirmado o ampliado lo que se ha aprendido estudiando a los pacientes que habían sufrido daños cerebrales. - Trastornos. La afasia es la categoría más relevante dentro de los trastornos del lenguaje. Consiste en una alteración básica de la comprensión o la producción del habla causada por un daño cerebral. Para diagnosticar una afasia, el paciente debe presentar dificultad para comprender, repetir o producir un lenguaje con significado, y esta dificultad no puede deberse solamente a un problema sensorial o motor ni a una falta de motivación (por ejemplo, la incapacidad para hablar causada por una sordera o por la parálisis de los músculos utilizados en el habla no se puede considerar afasia). Además, la alteración debe manifestarse como una alteración aislada, esto es, el paciente tiene que parecer consciente de lo que está pasando en su entorno y reconocer lo que otros están intentando comunicarle. - Lateralización. La conducta verbal es una función lateralizada: una lesión en el hemisferio izquierdo del cerebro es lo que más anomalías lingüísticas produce. En un experimento realizado por Knetch y cols. (2000), el hemisferio izquierdo es predominante en el control del lenguaje en un 90% de los casos; mientras que el control por parte del hemisferio derecho se da aproximadamente en un 4% de las personas diestras, un 15% de las personas ambidextras y un 27% de las personas zurdas. Por esto, sería un error decir que uno de los dos hemisferios (normalmente el derecho) no participa en el lenguaje. Además, cuando oímos y entendemos palabras o pensamos en nuestras cosas, intervienen más mecanismos neurales que los implicados directamente en el lenguaje. Por ejemplo, el daño en el hemisferio derecho le dificulta a una persona leer mapas, percibir relaciones espaciales y reconocer formas geométricas complejas. Las personas

con un daño semejante también presentan dificultades para hablar de cosas relacionadas con mapas, formas geométricas complejas o entender lo que los otros tienen que decir sobre ello. El hemisferio derecho participa en la expresión y el reconocimiento de la emoción del tono de voz y en el control de la prosodia, es decir, en el control del ritmo y el énfasis normales que se dan en el habla. Por consiguiente, los dos hemisferios tienen implicaciones en nuestras capacidades lingüísticas.

**2. Producción del habla.

  • Caracteristicas.** Poder hablar (es decir, de producir un lenguaje que tenga significado) exige varias capacidades. En primer lugar, la persona ha de tener algo que decir. Podemos hablar sobre algo que está teniendo lugar en el momento actual o sobre algo que sucedió en el pasado. Tanto las percepciones de los acontecimientos actuales como los recuerdos de los acontecimientos que ocurrieron en el pasado implican mecanismos cerebrales situados en la parte posterior de los hemisferios cerebrales (los lóbulos occipital, temporal y parietal).

También podemos hablar sobre algo que no ha ocurrido, es decir, somos capaces de usar nuestra imaginación para crear historias (o decir mentiras). Poco es lo que se sabe acerca de los mecanismos neuronales que se encargan de la imaginación, pero parece probable que impliquen a los mecanismos responsables de las percepciones y los recuerdos; ya que cuando inventamos una historia, nos basamos en el conocimiento que en un principio adquirimos a través de la percepción y que hemos retenido en la memoria.

Si queremos decir algo son necesarias algunas funciones cerebrales más. Para convertir las percepciones, los recuerdos y los pensamientos en lenguaje utilizamos mecanismos neurales localizados en los lóbulos frontales.

- Afasia de Broca. El daño de una región de la zona inferior del lóbulo frontal izquierdo (el área de Broca) afecta a la capacidad de hablar: provoca afasia de Broca. Este trastorno se caracteriza por un habla lenta, con esfuerzo y poco fluida. Cuando se intenta hablar con pacientes que tienen afasia de Broca, a la mayoría de la gente le cuesta resistirse a facilitar las palabras que los pacientes están buscando a tientas. Pero, aunque a menudo pronuncian mal las palabras, las que consiguen decir, por lo general, tienen significado. La parte posterior de los hemisferios cerebrales tiene algo que decir, pero la lesión del lóbulo frontal les dificulta a los pacientes expresar estos pensamientos. - Palabras. Para las personas con afasia de Broca algunas palabras son más fáciles de decir que otras. - Funcionales. Las palabras que más les cuesta decir son las cortas que tienen un significado gramatical, como pronombres, determinantes, preposiciones, etc. (un, el, algunos, en o sobre). Se consideran palabras funcionales, ya que desempeñan funciones gramaticales importantes. - Con contenido.

Aunque la mayoría de los pacientes con afasia de Broca presentarán en uno u otro grado todos estos problemas, su gravedad varía (probablemente, porque sus lesiones cerebrales son de diferente tipo).

- Déficits lingüísticos. - Tipos. - Agramaticalidad. La agramaticalidad es la dificultad de un paciente para usar construcciones gramaticales. Puede darse aislado sin que haya dificultad para pronunciar palabras. Como hemos mencionado, las persona con afasia de Broca raramente usan palabras funcionales ni utilizan marcadores gramaticales (-ado, -aba), o verbos auxiliares como haber. Por alguna razón utilizan normalmente las terminaciones –ando o –iendo. A pesar de todas estas dificultades, una persona con afasia de Broca parece entender todo lo que se le dice. Se sienten irritados por no poder expresar lo que piensan y a menudo, como consecuencia, hacen gestos para suplir lo escaso de su discurso. La disparidad notable entre su habla y su capacidad de comprensión suele llevar a las personas a suponer que esta última es normal, pero en realidad no lo es. Schwartz, Saffran y Marin (1980) mostraron a pacientes con afasia de Broca pares de imágenes en las cuales los agentes de la acción estaban invertidos. Por ejemplo: un caballo dando una coz a una vaca y una vaca dando una coz a un caballo. Acompañando a la imagen se les leía una frase, por ejemplo: el caballo da una coz a la vaca. La tarea del sujeto consistía en señalar la imagen correspondiente a la frase citada, lo que pretendía comprobar si habían entendido la construcción gramatical de la frase.

Lo que determinaba cual era la imagen correcta era el orden de las palabras. La agramaticalidad asociada a esta afasia, parece alterar la capacidad del paciente para servirse de la información gramatical incluyendo el orden de las palabras. En una frase como “Un hombre aplasta al mosquito” no tendrían problemas para entenderla porque se les está dando una pista extra.

Un estudio de neuroimagen funcional realizado por Opitz y Friederici (2003, 2007) encontró que el área de Broca se activaba cuando a las personas se les enseñaba una gramática artificial, lo que apoya a la conclusión de que esa región interviene en el aprendizaje de las reglas gramaticales. Sakai y cols. (2002) pidieron a varios sujetos que leyeran frases: unas correctas, otras gramaticalmente incorrectas, y otras semánticamente incorrectas. Mientras los sujetos juzgaban la corrección gramatical o semántica, los investigadores colocaron estimulación magnética transcraneal (EMT) al área de Broca y encontraron que la estimulación facilitaba los juicios gramaticales, pero no los semánticos.

- Anomia. La segunda alteración lingüística importante que se observa en la afasia de Broca es la anomia. Esta se refiere a una dificultad para encontrar palabras y, puesto que todos los pacientes con afasia omiten palabras o no utilizan las adecuadas, la anomia es en realidad uno de los síntomas principales de todas las formas de afasia: su expresión facial y el uso frecuente de sonidos como <> ponen de manifiesto que están buscando a tientas las palabras correctas. - Dificultades de articulación. La tercera característica principal de la afasia de Broca son las dificultades de articulación. Los pacientes con afasia de Broca, pronuncian mal las palabras alterando a menudo la secuencia de los sonidos. Por ejemplo, pueden pronunciar pintalabios como <>. Suelen reconocer que su interpretación es errónea y tratan de corregirla. - Datos. Estas tres anomalías se observan en diversas combinaciones en diferentes pacientes, dependiendo de la localización precisa de la lesión y, hasta cierto punto, de su grado de recuperación. Pueden considerarse elementos de una jerarquía: en el nivel inferior se encontraría el control de las secuencia de movimientos de los músculos de habla; en el siguiente nivel se encontraría la selección de programas particulares para palabras individuales (el deterioro de esta capacidad lleva a la anomia); y el nivel superior consistiría en la selección de la estructura gramatical incluyendo el orden de las palabras, el uso de palabras funcionales y de las terminaciones de las palabras (cuando se afecta esta capacidad se produce agramaticalidad). Cabría esperar que el control directo de la articulación implicara al área correspondiente a la cara de la corteza motora primaria y aparte de los núcleos basales, mientras que la selección de palabras, el orden de las palabras y los indicadores gramaticales podría implicar al área de Broca y las regiones adyacentes de la corteza frontal asociativa.

Algunos estudios recientes sugieren que las categorías de síntomas de afasia de Broca implican a distintas regiones cerebrales. (Dronkers, 1996; Baldo y cols., 2011) han encontrado una región que desempeña una función decisiva en el control de la articulación del lenguaje: la circunvolución precentral de la ínsula del hemisferio izquierdo. La corteza de la ínsula se encuentra en la zona lateral del hemisferio cerebral que se encuentra tras el polo anterior del lóbulo temporal. Esta región se halla oculta y solo puede verse si se retira el lóbulo temporal. Dronkers descubrió el supuesto papel de esta región delineando las lesiones de pacientes con y sin apraxia del habla (deterioro de la capacidad de programar los movimientos de la lengua, los labios y la garganta que se requieren para producir la secuencia apropiada de los sonidos del habla) que habían padecido un accidente cerebrovascular que dañó la misma área general del cerebro.

frases que forman no tiene sentido. En algunos casos, son totalmente incomprensibles.

Debido al déficit lingüístico de quienes la padecen, cuando se intenta evaluar su capacidad para comprender el habla se les pide que usen respuestas no verbales, como señalar objetos. Al hacerlo se observa que, en efecto, muestran una escasa comprensión. Parecen además no ser conscientes de su problema. Quizás sus dificultades de comprensión no les permiten darse cuenta de que su lenguaje es inteligible. A pesar de esto, siguen reconociendo expresiones faciales y el tono de voz de los demás, o cuándo les preguntan algo que deben responder.

- Análisis. Ya que la circunvolución temporal superior es una región de la corteza auditiva de asociación, y las dificultadas de comprensión son notables, esta se considera una afasia de recepción.

El área de Wernicke es la sede de los recuerdos de las secuencias de sonidos que constituyen las palabras.

Por otra parte, mientras la temporal superior reconoce los sonidos de palabras, la temporal inferior reconoce los objetos.

- Sordera pura de palabras. El reconocimiento implica acceder a la memoria. Un daño en el lóbulo temporal izquierdo puede producir este trastorno de reconocimiento auditivo. Los afectados pueden oír, hablar, leer, escribir, reconocer sonidos no relacionados con el habla (timbre) o diferenciar entonaciones, pero no pueden entender el habla, reconocer los sonidos. (Lesión en el área de Wernicke o en las aferencias auditivas a ella, en el input auditivo).

Los estudios de neuroimagen funcional confirman que la percepción del habla activa neuronas de la corteza auditiva de asociación de la circunvolución temporal.

Hay por ejemplo, una región de la parte anterior de la circunvolución temporal superior izquierda que se activa específicamente durante el habla inteligible. Durante los estudios, se observó que las lesiones que dañaban esa región producían dificultades de comprensión del lenguaje.

Otro componente que influye en el análisis son las neuronas espejo que se activan por los sonidos del habla.

Según los estudios recientes, hablar, observar u oír hablar, e incluso pensar en hablar, activa regiones encefálicas implicadas en el lenguaje.

Estudios se centran ahora en la retroalimentación de la articulación subvocal (movimientos imperceptibles de los músculos implicados en el habla).

Cuando hablamos, recibimos la retroalimentación somatosensitiva de nuestra lengua y la piel que la rodea. Esto facilita el reconocimiento del lenguaje, por la actividad de las ya nombradas neuronas espejo.

Esto se observa con claridad en el experimento del head/had. Estás 2 palabras tiene una leve diferencia fonética. Cuando los voluntarios oían sonidos intermedios que no correspondían a ninguna de estas dos palabras, era más probable que indicaran que habían oído head si el dispositivo estiraba hacia arriba su piel facial, y had cuando la piel se estiraba hacia abajo. La boca se ensancha y las comisuras ascienden ligeramente al decir head, y que la boca se abre ligeramente, tirando hacia abajo de las comisuras, al pronunciar had.)

- Afasia sensitiva transcortical. Daño en la región que rodea la parte posterior de la cisura lateral: el área posterior del lenguaje. Es el lugar de intercambio de información entre la representación auditiva y el significado (el significado de una palabra se define por determinados recuerdos asociados a ella). Aislar esta área del área de Wernicke produce esta afasia. Se tiene dificultad para comprender el habla y producir discurso espontáneo con significado, pero se puede repetir lo que se oye. Esta alteración indica que ha de haber conexión directa entre las áreas de Wernicke y de Broca, sin pasar por el área posterior del lenguaje. - Afasia de conducción. Esta conexión directa entre las áreas de Wernicke y de Broca es el fascículo arqueado, un haz de axones de sustancia blanca subcortical. Transmite información sobre los sonidos de las palabras, pero no sobre su significado. Una lesión en la región inferior del lóbulo parietal que se extiende al fascículo, produce esta afasia. Pueden repetir los sonidos lingüísticos sólo si estos tienen significado y, en ocasiones, utilizan sinónimos cuando se les pide que repitan una palabra (por ejemplo, si se le mandará repetir “ayer madrugué”, ellos podrían responder “ayer me levanté temprano”.) Esto ocurre porque en el fascículo arqueado circula la información hacia delante y hacia detrás, manteniendo activa la memoria a corto plazo. Este circuito se conoce como bucle fonológico.

Sabemos, por tanto, que entre el área de Wernicke y el área de Broca, existen dos vías de conexión: una directa (el fascículo arqueado), cuya lesión provoca la afasia de conducción; y otra indirecta, más superficial, formada por dos segmentos. El anterior conecta el área de Broca con la corteza parietal inferior y el posterior, conecta el área de Wernicke con la corteza parietal inferior. La lesión de esta vía indirecta podría dificultar la comprensión.