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El libro se llama la ratera, Diapositivas de Lengua y Literatura

La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera La ratera

Tipo: Diapositivas

2022/2023

Subido el 16/11/2023

ignacio-guillo-beltran
ignacio-guillo-beltran 🇪🇸

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LA RATONERA Agatha Christie

Comedia en dos actos el primero dividido en dos cuadros. Estrenada en el Ambassadors Theatre de Londres, el 25 de noviembre de 1952. PERSONAJES MOLLIE RALSTON GILES RALSTON CHRISTOPHER WREN MRS. BOYLE MAYOR METCALF MISS CASEWELL MR. PARAVICINI SARGENTO DETECTIVE TROTTER SINOPSIS DE LOS CUADROS ACTO PRIMERO: CUADRO PRIMERO: La sala principal de Monkswell Manor. Avanzada ya la tarde. CUADRO SEGUNDO: El mismo sitio. Al día siguiente después del almuerzo. ACTO SEGUNDO: El mismo sitio. Diez minutos más tarde. Época actual. LA CANCION DE LOS «TRES RATONES CIEGOS» Tres ratones ciegos, tres ratones ciegos. Mirad cómo corren, corren todos tras la mujer del granjero. Les cortó el rabo con un trinchante. ¿Visteis nunca algo semejante... a Tres ratones ciegos, tres ratones ciegos?

(Mollie Ralston entra por la derecha del escenario. Es una joven alta y bonita, de expresión ingenua. Deja el bolso y los guantes sobre la butaca del centro, se acerca al aparato de radio y lo desconecta mientras la voz da la siguiente noticia. Deja un paquetito en el armario del escritorio.) Advertimos a los automovilistas que el hielo cubre el firme de las carreteras. Se prevé que seguirá nevando copiosamente y habrá heladas por todo el país, especialmente en puntos de la costa norte y nordeste de Escocia. MOLLIE (Llamando.) ¡Mistress Barlow! ¡Mistress Barlow! (Al no recibir contestación, se aproxima a la butaca, recoge el bolso y un guante y luego cruza el umbral de la derecha. Se quita el abrigo y vuelve a entrar.) ¡Brr! ¡Qué frío! (Se acerca al interruptor de la derecha y enciende los apliques que hay sobre la chimenea. Se dirige al radiador, lo toca con la mano y corre la cortina. Luego se aproxima a la mesita del sofá y enciende la lámpara. Echa un vistazo a su alrededor y ve el rótulo apoyado en los peldaños. Lo coge y lo deja apoyado en la pared a la izquierda del ventanal. Retrocede unos pasos, asintiendo con la cabeza.) Ha quedado muy bien...¡ Oh! (Se ha fijado en que falta la «S» de Monkswell.) ¡Ese tonto de Giles! (Consulta su reloj de pulsera y luego mira el reloj de pared.) ¡Caramba! Mollie sale apresuradamente por la izquierda. Entra Giles por la puerta de la derecha. Es un joven de unos treinta años, arrogante, pero atractivo. Pisa fuerte para quitarse la nieve de los pies, abre el arca de roble y deposita en su interior un voluminoso paquete que traía en la mano. Se quita el abrigo, el sombrero y la bufanda, da unos pasos y los arroja sobre un sillón. Luego se acerca a la chimenea y se calienta las manos. GILES (Llamando.) ¡Mollie! ¡Mollie! ¡Mollie! ¿Dónde estás? Mollie entra en la sala. MOLLIE (Alegremente.) ¡Haciéndolo todo yo, so bruto! (Se aproxima a Giles.) GILES ¡Ah, estás aquí!... Déjame a mí. ¿Hay que echar carbón a la caldera? MOLLIE Ya está. GILES (Besándola.) Hola, querida. ¿Sabes que tienes la nariz fría? MOLLIE Acabo de llegar. (Se acerca a la chimenea.) GILES ¿Ah, sí? ¿Adónde has ido? No irás a decirme que has salido con ese tiempecito que hace. MOLLIE

Tuve que bajar al pueblo por algo que se me había olvidado. ¿Encontraste la red para el gallinero? GILES No había del tipo que buscaba. (Se sienta en el brazo izquierdo de la butaca.) Fui a ver en otro lugar, pero tampoco hubo suerte. He perdido prácticamente todo el día. ¡Dios mío, estoy casi helado! El coche patinaba que daba gusto. ¡Hay que ver cómo nieva! ¿Qué te apuestas a que mañana estarnos aislados por la nieve? MOLLIE ¡Ay! ¡Espero que no! (Se acerca al radiador y lo toca con la mano.) ¡Si al menos no se hielan las cañerías...! GILES (Levantándose y acercándose a Mollie.) Tendremos que vigilar que la calefacción central no se apague. (Toca el radiador con la mano.) ¡Hum! No me gusta demasiado. Ojalá vengan pronto los del carbón. No andamos sobrados. MOLLIE (Yendo hasta el sofá y sentándose.) ¡Oh! ¡Me gustaría tanto que todo comenzase bien! Las primeras impresiones son tan importantes... GILES (Acercándose al sofá por la derecha.) ¿Está todo preparado? Supongo que aún no habrá llegado nadie, ¿verdad? MOLLIE No, gracias a Dios. Me parece que todo está en orden. Mistress Barlow se largó temprano. Supongo que tendría miedo del frío. GILES Estas asistentas son una lata. Ahora tú tendrás que apechugar con todo el trabajo. MOLLIE Y tú también. Recuerda que somos socios. GILES (Acercándose a la chimenea.) Mientras no me hagas guisar... MOLLIE (Levantándose.) No, no, la cocina es cosa mía. De todos modos, tenemos muchas conservas por si nos quedamos aislados por la nieve. (Acercándose a Giles.) ¡Oh, Giles! ¿Crees que todo va a salir bien? GILES ¿Tienes miedo? ¿Te sabe mal no haber vendido la casa cuando tu tía te la dejó, en vez de embarcarnos en esta locura de convertirla en casa de huéspedes? MOLLIE

GILES Pienso que deberíamos haber hecho un curso de hostelería por correspondencia. Estoy seguro de que algo nos va a salir mal. Puede que el equipaje contenga solamente ladrillos envueltos en papel de periódico. ¿Qué haríamos entonces? MOLLIE Todas las cartas llegaron de buenos sitios. GILES Eso es precisamente lo que hacen los criados que falsifican sus cartas de referencia. Puede que alguno de los huéspedes sea un delincuente que quiera ocultarse de la policía. (Se acerca al rótulo y lo coge.) MOLLIE Me importa un bledo lo que sean mientras nos paguen siete guineas a la semana. GILES Eres una maravillosa mujer de negocios, Mollie. Giles sale por la derecha llevándose el rótulo. Mollie pone la radio. VOZ EN LA RADIO Y según Scotland Yard, el crimen se cometió en el número veinticuatro de Culver Street, Paddington. La victima del asesinato era una tal mistress Maureen Lyon. En rejación con el asesinato, la policía... (Mollie se levanta y se acerca al sillón del centro.) ...está muy interesada en interrogar a un hombre que fue visto por los alrededores y que llevaba abrigo oscuro... (Mollie coge el abrigo de Giles.) ...bufanda de color claro... (Mollie coge la bufanda de Giles.) ... y un sombrero de fieltro. (Mollie coge el sombrero de Giles y sale de la estancia.) Advertimos a los automovilistas que el hielo cubre el firme de las carreteras... (Suena el timbre de la puerta.) Se prevé que seguirá nevando copiosamente y habrá heladas por todo el país... Mollie entra en la sala, se acerca al escritorio, apaga la radio y sale apresuradamente por la derecha. MOLLIE (En off.) Encantada de conocerle. CHRISTOPHER (En off.) Muchas gracias. (Christopher Wren entra por la derecha. Lleva una maleta que deposita junto a la mesa grande. Se trata de un joven de aspecto un tanto neurótico y alocado. Lleva el pelo largo y descuidado y una corbata de punto que parece propia de un artista. Sus modales son confiados, casi infantiles.)

Espantoso, este tiempo es sencillamente espantoso. El taxi me dejó ante la puerta del jardín. (Da unos pasos y deja el sombrero en la mesita detrás del sofá.) No quiso aventurarse a recorrer la calzada hasta la puerta de la casa. ¡Qué falta de espíritu deportivo! (Se acerca a Mollie.) ¿Usted es mistress Ralston? ¡Estupendo! Me llamo Wren. MOLLIE Encantada de conocerle, míster Wren. CHRISTOPHER ¿Sabe que no se parece usted nada a como me la había figurado? Me la imaginaba como la viuda de un general retirado, del ejército de la India. Me decía que sería usted una señora muy seria, toda una memsahib, y que la casa estaría llena de objetos de latón de Benarés. Y en vez de ello, me encuentro con un paraíso (Pasa por delante del sofá y se aproxima a la mesita de detrás.)... todo un paraíso. Muy bien proporcionado. (Señala el escritorio.) ¡Esa es de imitación! (Señala la mesita del sofá.) ¡Ah, pero esta otra mesa es auténtica! Me voy a sentir a gusto aquí, sencillamente a gusto. (Se acerca a la butaca del centro.) ¿Tiene usted flores artificiales o aves del paraíso? MOLLIE Me temo que no. CHRISTOPHER ¡Qué lástima! Bueno, ¿y qué me dice de un aparador? ¿Un hermoso aparador de caoba con grandes tallas en forma de frutas? MOLLIE Sí, eso si lo tenemos... en el comedor. (Vuelve los ojos hacia la puerta de la derecha.) CHRISTOPHER (Siguiendo la mirada.) ¿Ahí dentro? (Se acerca a la puerta y la abre.) Necesito verlo. Chrístopher entra en el comedor y Mollie lo sigue. Entra Giles por la derecha. Mira a su alrededor y examina la maleta. Se oyen voces en el comedor. Giles sale por la derecha. MOLLIE (En off.) Venga, venga y caliéntese. Mollie entra en la sala procedente del comedor. Christopher entra tras ella. Mollie se acerca al centro. CHRISTOPHER (Al entrar.) Perfecto, absolutamente perfecto. Respetabilidad verdadera, sólida como una roca. Pero, ¿por qué han quitado la mesa de caoba que debería haber en el centro? (Mira hacia la derecha.) Las mesitas estropean el efecto. Entra Giles por la derecha y se queda de pie al lado de la butaca grande. MOLLIE Nos dijimos que los huéspedes preferirían las mesitas... Le presento a mi marido.

No tengo la menor idea. (Se acerca a la mesita del sofá y coge un cigarrillo de la tabaquera.) ¿Un cigarrillo? CHRISTOPHER No, gracias. (Se acerca a Mollie.) ¿Lo ve? Las únicas personas que saben realmente cómo son los demás son los artistas... ¡ y no saben por qué lo saben! Pero si se trata de retratistas (Da unos pasos.), la cosa sale... (Se sienta en el brazo derecho del sofá.) en el lienzo. MOLLIE ¿Es usted pintor? (Enciende el cigarrillo.) CHRISTOPHER No. Soy arquitecto. Verá: mis padres me pusieron Christopher con la esperanza de que llegase a arquitecto. Christopher Wren! (Se ríe.) Es como estar a medio camino. En realidad, claro, todo el mundo se ríe de ello y hace chistes sobre la catedral de San Pablo. De todos modos... ¿quién sabe?... Aún puede que sea yo el último en reírse. (Entra Giles procedente del piso de arriba.) ¡Puede que los Nidos Prefabricados Chris Wren aún pasen a la historia! (Se vuelve hacia Giles.) Me voy a encontrar a gusto aquí. Su esposa es de lo más simpática. GILES (Fríamente.) Claro. CHRISTOPHER (Volviéndose para mirar a Mollie.) Y muy hermosa, verdaderamente hermosa. MOLLIE ¡Oh, no diga tonterías! CHRISTOPHER ¡Ea! ¿Hay algo más propio de una inglesa? Los cumplidos siempre las azoran. Las europeas se toman los cumplidos como algo natural, pero las inglesas se quedan sin espíritu femenino por culpa de sus maridos. (Se vuelve y mira a Giles.) Los maridos ingleses tienen un no sé qué que resulta muy grosero. MOLLIE (Apresuradamente.) Suba a ver su habitación. (Se dirige a la salida de la izquierda.) CHRISTOPHER ¿Subo? MOLLIE (Dirigiéndose a Giles.) ¿Podrías cargar la caldera del agua caliente? Mollie y Christopher se dirigen a la escalera. Giles pone cara de malhumor y se acerca al centro de la estancia. Suena el timbre. Hay una pausa, luego el timbre vuelve a sonar varias veces con impaciencia. Giles se encamina hacia la puerta de la calle con pasos rápidos. Durante unos instantes se oye el ruido del viento y de la nieve. MRS. BOYLE