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El repertorio del lactante y el repertorio materno, Resúmenes de Psicomotricidad

Este resumen intenta dar cuenta de aspectos importantes descriptos por Stern (1993), el cual menciona la importancia de poner en juego todas las herramientas corporales para generar un canal de comunicación con el recién nacido para acompañar de esta forma en su desarrollo.

Tipo: Resúmenes

2022/2023

A la venta desde 18/06/2024

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Natalia Diaz
REPERTORIO MATERNO
Stern (1993)
PRIMERA EXPOSICIÓN DEL LACTANTE AL MUNDO HUMANO
La primera exposición del lactante al mundo humano no consiste solamente en aquello
que la madre hace con su cara, su voz, su cuerpo y sus manos. La corriente de sus
actos le proporciona al lactante su experiencia inicial con lo básico acerca de la
comunicación y la interrelación humanas. Esta coreografía correspondiente al
comportamiento materno constituye el material en bruto procedente del mundo
exterior, y con el cual el niño comienza a construir su conocimiento y experiencia
acerca de todas las cosas humanas: la presencia, el rostro y la voz humanos, sus
formas y cambios que constituyen expresiones, las unidades y el significado de los
comportamientos, la relación existente entre su propia conducta y la de otra persona.
Las madres no solo hacen cosas diferentes en presencia de lactantes, sino que las
realizan de un modo distinto. La forma de hablar a un bebe es el ejemplo más
corriente. Casi todas las formas de comportamientos sociales de una madre, dirigidos
hacia él bebe, son relativamente específicos para lactantes. Las caras que pone para
el niño, el modo como le habla y no solo aquello que dice, sino los sonidos que emite,
los movimientos de su cabeza y su cuerpo, aquello que hace con las manos y los
dedos, las posturas que presenta con respecto al lactante y el ritmo de su
comportamiento, todo ello adopta aspectos especiales.
En comparación con las conductas más aceptables y adecuadas de un adulto con
respecto a otro, el repertorio de actos de una madre con su hijo lactante son bastante
insólitos, y, de hecho, en gran medida distintos. Serían considerados como sumamente
extraños si fuesen realizados con cualquiera que no fuese un lactante. No obstante,
dirigidos hacia un bebe, comprenden una subclase normal de formas de actuar,
correspondiente a la categoría, más amplia, de comportamientos parentales (conducta
social provocada por el lactante).
EXPRESIONES FACIALES
Las expresiones faciales que las madres adoptan ante los lactantes son exageradas,
en cuanto a tiempo y espacio: expresión de sorpresa burlona, el enfado, la sonrisa,
expresión de preocupación y simpatía. Cada una de las cinco expresiones son
corrientes, ubicuas, y realizadas de manera frecuente y estereotipada durante las
interacciones lúdicas. Tienen un especial valor como señales reguladoras del curso de
las interacciones tempranas entre madres y sus hijos lactantes.
Durante estas interacciones, la madre raramente necesita o utiliza toda la plena gama
de expresiones humanas que dispone. En este punto del desarrollo tan solo se precisa
una limitada serie de expresiones para regular el curso general de la interacción y para
señalar los puntos nodales principales en dicho curso. La serie más esquemática de
señales consistirán en expresiones para iniciar, mantener y modular, para terminar y
para evitar una interacción social.
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REPERTORIO MATERNO

Stern (1993) PRIMERA EXPOSICIÓN DEL LACTANTE AL MUNDO HUMANO La primera exposición del lactante al mundo humano no consiste solamente en aquello que la madre hace con su cara, su voz, su cuerpo y sus manos. La corriente de sus actos le proporciona al lactante su experiencia inicial con lo básico acerca de la comunicación y la interrelación humanas. Esta coreografía correspondiente al comportamiento materno constituye el material en bruto procedente del mundo exterior, y con el cual el niño comienza a construir su conocimiento y experiencia acerca de todas las cosas humanas: la presencia, el rostro y la voz humanos, sus formas y cambios que constituyen expresiones, las unidades y el significado de los comportamientos, la relación existente entre su propia conducta y la de otra persona. Las madres no solo hacen cosas diferentes en presencia de lactantes, sino que las realizan de un modo distinto. La forma de hablar a un bebe es el ejemplo más corriente. Casi todas las formas de comportamientos sociales de una madre, dirigidos hacia él bebe, son relativamente específicos para lactantes. Las caras que pone para el niño, el modo como le habla y no solo aquello que dice, sino los sonidos que emite, los movimientos de su cabeza y su cuerpo, aquello que hace con las manos y los dedos, las posturas que presenta con respecto al lactante y el ritmo de su comportamiento, todo ello adopta aspectos especiales. En comparación con las conductas más aceptables y adecuadas de un adulto con respecto a otro, el repertorio de actos de una madre con su hijo lactante son bastante insólitos, y, de hecho, en gran medida distintos. Serían considerados como sumamente extraños si fuesen realizados con cualquiera que no fuese un lactante. No obstante, dirigidos hacia un bebe, comprenden una subclase normal de formas de actuar, correspondiente a la categoría, más amplia, de comportamientos parentales (conducta social provocada por el lactante). EXPRESIONES FACIALES Las expresiones faciales que las madres adoptan ante los lactantes son exageradas, en cuanto a tiempo y espacio: expresión de sorpresa burlona, el enfado, la sonrisa, expresión de preocupación y simpatía. Cada una de las cinco expresiones son corrientes, ubicuas, y realizadas de manera frecuente y estereotipada durante las interacciones lúdicas. Tienen un especial valor como señales reguladoras del curso de las interacciones tempranas entre madres y sus hijos lactantes. Durante estas interacciones, la madre raramente necesita o utiliza toda la plena gama de expresiones humanas que dispone. En este punto del desarrollo tan solo se precisa una limitada serie de expresiones para regular el curso general de la interacción y para señalar los puntos nodales principales en dicho curso. La serie más esquemática de señales consistirán en expresiones para iniciar, mantener y modular, para terminar y para evitar una interacción social.

[email protected] Los comportamientos sociales provocados por el lactante ofrecen tres características destacadas.

  1. Son exagerados en el espacio y la plenitud de la expresión puede ser máxima.
  2. Su realización es desmesurada en cuanto a tiempo, caracterizada habitualmente por una formación lenta y una duración prolongada.
  3. El repertorio está por lo general limitado a diversas expresiones seleccionadas que se efectúan con mucha frecuencia y gran estereotipia. Estos rasgos de la realización del comportamiento facial de la madre facilitan la capacidad del lactante para aprender las expresiones faciales humanas. LAS VOCALIZACIONES El lenguaje se divide en aquello que se dice (contenido) y en el modo en cómo se dice (rasgos prosódicos). Las madres de todo el mundo varían de forma similar el modo de pronunciar las palabras cuando se dirigen a sus hijos lactantes, transformando, por ejemplo, “perrito bonito” en “peiito boiito”. Es interesante analizar en cómo habla, más que en lo que dice. El tono de voz es casi siempre, invariablemente alto (tono de falsete). Otras veces, cambian la voz súbitamente a un tono gutural de falso bajo. En ocasiones, al “hablar en broma”, con voz de bajo, la mezcla de palabras y de sonidos de tipo onomatopéyico puede ser variada. La intensidad de las vocalizaciones está asimismo exagerada, comprendiendo una gama que va desde sonidos susurrados hasta gritos de miedo fingido o exuberantes exclamaciones. Los cambios en cuanto a la intensidad del sonido son también más numerosos e intensos que en el lenguaje adulto normal. Respuesta imaginada: el diálogo vocal entre la madre y el hijo lactante no es diálogo corriente. Se trata más bien de un monólogo de la madre, en forma de diálogo imaginario, ya que aun cuando el niño rara vez responde, vocalizando, la madre se comporta como si lo hubiese hecho. Madre: ¿Dónde está mi chiquitín? Pausa (0,60s). Respuesta imaginaria del lactante: “yo” Pausa (0,60s) Madre: ¡Claro que sí! Esta situación es parcialmente el resultado del hecho de que las madres dirigen muchas de sus locuciones a sus bebés en forma de preguntas con las que se estimula fácilmente una respuesta imaginada. Así, se le enseña al lactante cómo ajustarse a los turnos de palabras que exige el intercambio conversacional normal. LA MIRADA Las reglas culturales adultas que regulan cómo las personas se miran unas a otras en una interacción social, no son válidas cuando consideramos cómo las madres miran a sus hijos lactantes. Reglas que no se cumplen:

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  • Sonrisa. Evoluciona de ser una actividad refleja a una respuesta social.
  • Vocalizaciones. Como iniciativa, como respuesta, como imitación. El bebé es activo en la búsqueda de relacionamiento. El niño llega al mundo trayendo consigo formidables capacidades para establecer relaciones humanas. Se convierte inmediatamente en participante en la constitución de sus primeras y esenciales relaciones. Su equipo social se halla aún inmaduro (como es lógico). Todo ser humano es sencillamente lo que es en el momento en que nos encontramos con él. El comportamiento de un niño de tres meses es totalmente maduro y plenamente realizado como corresponde para esa edad. Lo importante es que aun cuando una madre comprende muy bien que su hijo lactante es inmaduro y que con frecuencia reze para que crezca más deprisa, no podrá establecer una plena y espontánea relación con él hasta que emocionalmente no deje todo ello de lado. El niño es lo que es, interactuando con aquello que posee, en el momento en que se establece contacto con él. Instrumentos sociales del lactante en los primeros seis meses de vida MIRADA La mirada es un comportamiento esencialmente social y vinculativo. Al nacer, el sistema visuomotor (mirada y vista) comienza a funcionar inmediatamente. El RN, no solo puede ver, sino que está dotado ya de reflejos que le permiten seguir y fijar la mirada a un objeto. Sin disponer de ninguna experiencia previa puede seguir con sus ojos y su cabeza un objeto en movimiento y mantener su mirada fija sobre el mismo. El bebé no llega al mundo con nociones preformadas acerca de los objetos de dicho mundo. Todo es nuevo. Está dotado con la inclinación a buscar estímulos y está organizado de tal modo que tenderá a ordenar sus experiencias en jerarquías progresivamente más amplias, complejas y encuadradas. Crea un mundo nuevo de objetos. El niño llega con un caudal de predilecciones perceptivas innatamente determinadas, de pautas motoras, de tendencias cognoscitivas o correspondientes al pensamiento y de capacidades para la expresividad emocional y quizá para el reconocimiento de emociones. El bebé puede ser fácilmente abrumado por una estimulación excesiva. La madre deberá establecer un equilibrio entre asegurarle una protección contra estímulos excesivos y al mismo tiempo exponerle a la estimulación lo suficiente con respecto al mundo visual. Uno de los primeros rasgos de dicho proyecto que aseguran tal equilibrio es el hecho de que el niño no puede enfocar bien sino los objetos que se hallan a unos 20cm de distancia, no puede ver claramente lo que esté más alejado o más próximo de dicha distancia. Así, pues, el mundo visual y neto del RN se halla restringido a un perímetro de aprox 20cm. Se deduce que cuando el RN está en su posición normal al mamar del pecho, sus ojos se hallan casi siempre a 20 cm de distancia de los de su madre. Así, el rostro de la madre es el punto focal e inicial de importancia para la temprana construcción del mundo visual del niño, así como un punto de partida para la formación de su primera relación interhumana.

[email protected] Hacia la sexta semana de vida , el sistema visuomotor del niño cubre una etapa del desarrollo que impulsa a la interacción social con la madre hacia un nuevo nivel. El niño se hace capaz de fijar con la vista los ojos de su madre y mantener la mirada abriendo más los ojos. La madre puede experimentar que ella y el bebé finalmente se hallan conectados entre sí. El comportamiento de la madre se hace mucho más social, tanto vocal como facialmente y de las demás formas del repertorio materno. Ahora es cuando comienzan las verdaderas y auténticas interacciones del juego social, en las que intervienen ambos participantes. Hacia finales del tercer mes se alcanza otro jalón del desarrollo. El sistema visuomotor ya está esencialmente maduro. El mundo visual del niño no está limitado a una burbuja de 20 cm. La distancia focal del niño tiene un alcance casi tan extenso como en el adulto. El niño puede seguir con la mirada a la madre cuando ésta se aleja, se aproxima y se mueve por la habilitación. Su red comunicativa se amplía así extensamente. El niño es casi tan capaz como un adulto de mover rápidamente los ojos para seguir un objeto y para mantener una fijación y puede también acomodar rápidamente sus ojos para enfocar objetos. La mirada comprende dos acciones muy distintas:

  • La vista, uno de los sentidos
  • El acto motor, el movimiento de los ojos y la cabeza para seguir o fijar al objeto visual. Ambas funciones, trabajando al unísono, proporcionan la percepción visual como un todo. Se puede o no dirigir la vista, a voluntad. Cerrando los ojos o simplemente apartándolos o bajándolos, desaparece el objeto (sus entradas perceptivas dependen en gran medida de su propia elección). El desplazamiento hacia los objetos. Hacia finales del primer semestre de vida, la ocupación amorosa del niño con la cara, la voz y el tacto humanos es parcialmente sustituida por un interés por agarrar, alcanzar y manipular objetos. Este desplazamiento del interés resulta posible por la coordinación mano-ojo, que ahora ha madurado. Una vez sucedido esto, la interacción madre-hijo se torna muy diferente. Sus interacciones lúdicas se convierten más bien en un asunto triádico entre madre, hijo y objeto. Comienzan a surgir diferentes comportamientos con diferentes fines. El ser humano que atiende al niño se encuentra más bien en la periferia que en el centro de la atención infantil durante las sesiones de juego con objetos que predominan en su jornada vigil. Al parecer, el trabajo de desarrollo realizado durante la fase más temprana (aprendizaje básico acerca de las cosas humanas) ya está superado y se establece la siguiente fase de aprendizaje de la naturaleza de los objetos –cosas (la madre continúa siendo esencial también durante esta fase, pero no en la misma medida). COMPORTAMIENTOS DE LA CABEZA El control motor de la cabeza se establece aproximadamente de un modo paralelo a la maduración precoz del sistema visuomotor. Es casi imposible considerar el comportamiento de la mirada sin tener en cuenta al mismo tiempo los movimientos de la cabeza (como distintos de los movimientos de los ojos). Por lo general, la cabeza y los ojos se mueven conjuntamente, pero no siempre ni en grado idéntico.

[email protected] Hacia el tercer mes, la sonrisa comienza otra etapa de su desarrollo y se convierte en un comportamiento instrumental (el lactante sonreirá a fin de obtener una respuesta de alguien, tal como una sonrisa de respuesta de la madre o unas palabras de ella). Hacia el cuarto mes, la sonrisa se convierte en un comportamiento lo suficientemente perfeccionado y coordinado como para poderse realizar simultáneamente con otras expresiones faciales o con parte de las mismas: aparecen expresiones más complejas, tales como una sonrisa acompañada de un ligero fruncimiento de las cejas. Estos estadios en el desarrollo de la sonrisa serían imposibles sin avances paralelos en las capacidades perceptivas y cognoscitivas del niño, que permitan a la misma y antigua sonrisa aparecer en diferentes condiciones como respuestas a distintos estímulos y al servicio de diversas funciones. Para resumir este desarrollo: la sonrisa evoluciona desde una actividad refleja a constituir una respuesta social y convertirse luego en un comportamiento instrumental (provocar respuesta social en otros) y más adelante, un comportamiento coordinado que se combina con otras expresiones faciales. Al contrario de la sonrisa, la risa no está presente al nacer y no parece pasar por una fase endógena. Surge, primeramente, como respuesta a estímulos externos, entre el cuarto y octavo mes.

- CONCLUSIÓN - Desde los tres meses, por lo menos, el niño se halla bien equipado con un amplio repertorio de comportamientos destinados a interrelacionar y a suspender tal interrelación con su madre. Todos sus comportamientos: pautas motoras sencillas, las combinaciones más complejas de éstas en unidades integradas y las secuencias pautadas de estas unidades, se basan sobre una intensa predisposición innata. Por otra parte, se hallan sometidas también al proceso de aprendizaje que las configura durante los primeros meses de su aparición. En el momento en que observamos al lactante, muy socializado, ya hacia la última parte de su primer semestre de vida, sus capacidades sociales son ya formidables. Es ya plenamente capaz de aprender acerca del mundo humano y de interactuar con él. Durante estos primeros 6 meses, tanto él como su madre, utilizando sus correspondientes repertorios de comportamientos, han evolucionado en cuanto a su estilo interactivo y a su propio ajuste interactivo como pareja.