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Este resumen intenta dar cuenta de aspectos importantes descriptos por Stern (1993), el cual menciona la importancia de poner en juego todas las herramientas corporales para generar un canal de comunicación con el recién nacido para acompañar de esta forma en su desarrollo.
Tipo: Resúmenes
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Stern (1993) PRIMERA EXPOSICIÓN DEL LACTANTE AL MUNDO HUMANO La primera exposición del lactante al mundo humano no consiste solamente en aquello que la madre hace con su cara, su voz, su cuerpo y sus manos. La corriente de sus actos le proporciona al lactante su experiencia inicial con lo básico acerca de la comunicación y la interrelación humanas. Esta coreografía correspondiente al comportamiento materno constituye el material en bruto procedente del mundo exterior, y con el cual el niño comienza a construir su conocimiento y experiencia acerca de todas las cosas humanas: la presencia, el rostro y la voz humanos, sus formas y cambios que constituyen expresiones, las unidades y el significado de los comportamientos, la relación existente entre su propia conducta y la de otra persona. Las madres no solo hacen cosas diferentes en presencia de lactantes, sino que las realizan de un modo distinto. La forma de hablar a un bebe es el ejemplo más corriente. Casi todas las formas de comportamientos sociales de una madre, dirigidos hacia él bebe, son relativamente específicos para lactantes. Las caras que pone para el niño, el modo como le habla y no solo aquello que dice, sino los sonidos que emite, los movimientos de su cabeza y su cuerpo, aquello que hace con las manos y los dedos, las posturas que presenta con respecto al lactante y el ritmo de su comportamiento, todo ello adopta aspectos especiales. En comparación con las conductas más aceptables y adecuadas de un adulto con respecto a otro, el repertorio de actos de una madre con su hijo lactante son bastante insólitos, y, de hecho, en gran medida distintos. Serían considerados como sumamente extraños si fuesen realizados con cualquiera que no fuese un lactante. No obstante, dirigidos hacia un bebe, comprenden una subclase normal de formas de actuar, correspondiente a la categoría, más amplia, de comportamientos parentales (conducta social provocada por el lactante). EXPRESIONES FACIALES Las expresiones faciales que las madres adoptan ante los lactantes son exageradas, en cuanto a tiempo y espacio: expresión de sorpresa burlona, el enfado, la sonrisa, expresión de preocupación y simpatía. Cada una de las cinco expresiones son corrientes, ubicuas, y realizadas de manera frecuente y estereotipada durante las interacciones lúdicas. Tienen un especial valor como señales reguladoras del curso de las interacciones tempranas entre madres y sus hijos lactantes. Durante estas interacciones, la madre raramente necesita o utiliza toda la plena gama de expresiones humanas que dispone. En este punto del desarrollo tan solo se precisa una limitada serie de expresiones para regular el curso general de la interacción y para señalar los puntos nodales principales en dicho curso. La serie más esquemática de señales consistirán en expresiones para iniciar, mantener y modular, para terminar y para evitar una interacción social.
[email protected] Los comportamientos sociales provocados por el lactante ofrecen tres características destacadas.
[email protected] Hacia la sexta semana de vida , el sistema visuomotor del niño cubre una etapa del desarrollo que impulsa a la interacción social con la madre hacia un nuevo nivel. El niño se hace capaz de fijar con la vista los ojos de su madre y mantener la mirada abriendo más los ojos. La madre puede experimentar que ella y el bebé finalmente se hallan conectados entre sí. El comportamiento de la madre se hace mucho más social, tanto vocal como facialmente y de las demás formas del repertorio materno. Ahora es cuando comienzan las verdaderas y auténticas interacciones del juego social, en las que intervienen ambos participantes. Hacia finales del tercer mes se alcanza otro jalón del desarrollo. El sistema visuomotor ya está esencialmente maduro. El mundo visual del niño no está limitado a una burbuja de 20 cm. La distancia focal del niño tiene un alcance casi tan extenso como en el adulto. El niño puede seguir con la mirada a la madre cuando ésta se aleja, se aproxima y se mueve por la habilitación. Su red comunicativa se amplía así extensamente. El niño es casi tan capaz como un adulto de mover rápidamente los ojos para seguir un objeto y para mantener una fijación y puede también acomodar rápidamente sus ojos para enfocar objetos. La mirada comprende dos acciones muy distintas:
[email protected] Hacia el tercer mes, la sonrisa comienza otra etapa de su desarrollo y se convierte en un comportamiento instrumental (el lactante sonreirá a fin de obtener una respuesta de alguien, tal como una sonrisa de respuesta de la madre o unas palabras de ella). Hacia el cuarto mes, la sonrisa se convierte en un comportamiento lo suficientemente perfeccionado y coordinado como para poderse realizar simultáneamente con otras expresiones faciales o con parte de las mismas: aparecen expresiones más complejas, tales como una sonrisa acompañada de un ligero fruncimiento de las cejas. Estos estadios en el desarrollo de la sonrisa serían imposibles sin avances paralelos en las capacidades perceptivas y cognoscitivas del niño, que permitan a la misma y antigua sonrisa aparecer en diferentes condiciones como respuestas a distintos estímulos y al servicio de diversas funciones. Para resumir este desarrollo: la sonrisa evoluciona desde una actividad refleja a constituir una respuesta social y convertirse luego en un comportamiento instrumental (provocar respuesta social en otros) y más adelante, un comportamiento coordinado que se combina con otras expresiones faciales. Al contrario de la sonrisa, la risa no está presente al nacer y no parece pasar por una fase endógena. Surge, primeramente, como respuesta a estímulos externos, entre el cuarto y octavo mes.
- CONCLUSIÓN - Desde los tres meses, por lo menos, el niño se halla bien equipado con un amplio repertorio de comportamientos destinados a interrelacionar y a suspender tal interrelación con su madre. Todos sus comportamientos: pautas motoras sencillas, las combinaciones más complejas de éstas en unidades integradas y las secuencias pautadas de estas unidades, se basan sobre una intensa predisposición innata. Por otra parte, se hallan sometidas también al proceso de aprendizaje que las configura durante los primeros meses de su aparición. En el momento en que observamos al lactante, muy socializado, ya hacia la última parte de su primer semestre de vida, sus capacidades sociales son ya formidables. Es ya plenamente capaz de aprender acerca del mundo humano y de interactuar con él. Durante estos primeros 6 meses, tanto él como su madre, utilizando sus correspondientes repertorios de comportamientos, han evolucionado en cuanto a su estilo interactivo y a su propio ajuste interactivo como pareja.