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Ensayo Johan Huizinga sobre Homo Ludens
Tipo: Resúmenes
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El Historiador Del Juego Por: Anamaría Amado Henao Johan Huizinga, historiador y lingüista holandés, quién dedicó su vida y su profesión a explicar conductas de la sociedad humana de los siglos entre el XIV y el XVII a través de la relación de numerosos fenómenos culturales con el concepto del juego como herramienta innata del ser humano. Huizinga realizó significativos aportes a la historia desde la definición de diversas formas culturales, el desarrollo de estas y estableció puntos de referencia para numerosos filósofos bien reconocidos. En este ensayo se presenta un breve repaso sobre dos de sus obras, Homo Ludens y El Otoño de la Edad Media, escritos en los cuales se plasmaron las ideas en relación con el pensamiento contemporáneo y al desarrollo de las culturas con el juego como pilar de la construcción de la sociedad. En El Otoño de la Edad Media se presentan las primeras hipótesis históricas de la vida en esta edad, el autor comienza su relato explicando “la desenfrenada extravagancia e inflamabilidad del espíritu medieval” (Ríos, s.f) que bautizó Pathos y se fundamenta tras el sentimiento partidista, que para la época no se escudaba tras la política, sino tras el poder social. El poder de ciertas clases llevó a extremar el sentido de justicia y puso en una perspectiva de dudosa moral las medidas que se tomaban frente a los delitos, pues en estos castigos resaltaba el cinismo, Huizinga establece estos actos en una falibilidad de la justicia, y lo centra en tres cuestiones producto de la ausencia de un estado de derecho, estos criterios son:
nombre lo indica, se trabaja socialmente por un embellecimiento cultural, herramienta no aplicable a la Edad Media, por su desconocimiento de mejoras políticas, y el “país de los sueños”; donde las élites tienen acceso a formas de vida artísticas, que funcionan como cortina de humo para esconder el horror de la sociedad, sin embargo, este embellecimiento apunta con reflectores la belleza del cuerpo, el atletismo, conceptos considerados pecaminosos, por la vanidad a la que se encuentran ligados. Gracias al anhelo del embellecimiento de la vida llega la época renacentista, donde el embellecimiento trascendió las características pecaminosas y se adoptaba en torno a lo religiosamente aceptado, donde surge el siguiente punto clave para Huizinga, el ideal caballeresco y la paz, quien reconoce este ideal como una forma de embellecer acciones bélicas escudadas tras la religión, tales como las Cruzadas, este ideal caballeresco resulta irónico, en cuanto se fundamenta en pecados como el orgullo y la soberbia, pues estas acciones buscan la alabanza de un hombre por sus semejantes en la tierra, de esta ironía nace la siguiente hipótesis de Huizinga, el ascetismo y erotismo de el ideal caballeresco, pues la imagen estética del caballero, fundamentada en la compasión, la justicia y la fidelidad, ignora completamente las barbaridades que este comete en contra de otros hombres, además de su concepto sin ataduras materiales, debido a su supuesta pobreza, lo cuál lo convierte en un ser desapegado del mundo, por lo tanto ascético. Huizinga plantea el ideal caballeresco como una autonegación ética, pues el caballero es un personaje que muestra su valor, se expone a la muerte y derrama su sangre en un afán de demostrar su nobleza, misma nobleza en la que se denota el cumplimiento de un deseo, la sexualización y el erotismo de la figura del caballero ronda en su heroísmo, característica que prevalece aún en la actualidad, en cuanto al papel de la mujer, aunque era casi inexistente denotaba también erotismo, pues el caballero solía llevar una prenda de la mujer amada impregnada con su olor, lo cual alimentaba el ambiente pasional en las competencias, mismas que eran recriminadas por la iglesia, pues debido a la connotación pasional se argumentaba que promovían el adulterio, al competir por el amor de una dama. A partir de este punto, las hipótesis del autor saltan al escrito Homo Ludens, donde parte del concepto de juego y cultura, y la estructura constructiva del juego, Huizinga afirma que el juego es el fundamento de la cultura, pues el ser humano ha utilizado el juego, incluso para nombrar aquello que lo rodea, la inventiva del hombre es aquello que lo ha traído hasta la sociedad que hoy conocemos, pues todo aquello que hemos adoptado como propio, ha sido un invento del hombre mismo, por lo cual, según el autor, la humanidad crea una expresión de su existencia a partir de metáforas, lo que se convierte en un juego a través del lenguaje, que nos da una comprensión del mundo.
poesía según él, nace de un “juego sagrado”, y relaciona este juego sagrado con el ritmo y la métrica de estos escritos, pues la poesía es como un juego cantado, y el juego en sí es un canto, en donde los jugadores se alternan, como en una lucha, y recurren a la improvisación para superar las dificultades. La poesía debe ligarse a una forma de vida cultural, así como a la memoria, a la transmisión de una historia y a la tradición, de la mano de la poesía como juego social, Huizinga pasa a la última de sus teorías, las formas lúdicas del arte, en específico, la relación entre el juego y la música, para muchas culturas, la música por sí misma, implica el juego, por lo cual, esta al igual que el juego, trasciende la racionalidad de la vida práctica, es decir, no toca campos como la necesidad, ni la utilidad. El juego, por su parte, y según nuestro autor, tiene normas que van más allá de la lógica, tales como el ritmo y la armonía, características propias de la música. Huizinga hace una reflexión sobre la música en la antigua cultura griega, así como lo hierático y respetuoso de la misma en los cultos, y se basa en Aristóteles para fundamentar que en la antigüedad no se relacionaba la música con el placer, si no con la educación, no obstante, la música no puede ser desligada nunca del juego, sin importar lo litúrgico, sagrado o serio de la situación, la música, el juego y la danza siempre irán sobre la misma línea. Según lo anteriormente escrito, y reconociendo la importancia del juego en la cultura, en la vida, en la educación, personalmente, surgen las siguientes dudas, ¿Qué sería de la vida sin la belleza que le otorga el juego? ¿Por qué los seres humanos tenemos la costumbre de menospreciar los juegos? ¿Por qué como sociedad, hemos designado el juego como algo exclusivo de la niñez? ¿No sería acaso el aprendizaje un proceso más satisfactorio si se utilizara el juego como herramienta? En conclusión, es innegable que el ser humano necesita del juego para disfrutar de la vida plenamente, para desarrollar capacidades culturales y sociales, como profesionales en Cultura Física, Deporte y Recreación es nuestro deber perpetuar las actividades lúdicas en la cotidianidad de la sociedad, de manera que se resalte la importancia de estas en el desarrollo personal, en la salud física y mental de las personas y aprovechar la versatilidad de los juegos en diversos ámbitos de la vida en todas sus etapas.
Bibliografía y Webgrafía Ríos, M. (s.f.). Johan Huizinga (1872-1945): Ideal caballeresco, juego y cultura. Imagen 1 tomada de: https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F %2Fwww.abc.es%2Fcultura%2Fcultural%2Fabci-ciencia-historica-enfermedad- cultural-segun-huizinga- 201811060200_noticia.html&psig=AOvVaw29bcsjZJga2PPPerfxd7wM&ust= 97980887000&source=images&cd=vfe&ved=0CAsQjRxqFwoTCKC2zP6eofYCFQ AAAAAdAAAAABAD Imagen 2 tomada de: https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F %2Fes.123rf.com%2Fphoto_86423165_ni%25C3%25B1os-con-mam %25C3%25A1s-y-pap%25C3%25A1s-adultos-jugando-tir%25C3%25B3n-de-la- guerra-durante-los-juegos-al-aire-libre-conjunta-en-d%25C3%25ADa- sole.html&psig=AOvVaw0vko9Ix41YMrHRvVWm0JKm&ust=1646097869580000& source=images&cd=vfe&ved=0CAsQjRxqFwoTCMjso8ieofYCFQAAAAAdAAAAAB AD