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Introducción a la Equidad de Género
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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Organización Iberoamericana de Seguridad Social Ana Belén Durán Castaño Tania Velasco Carracedo
Para comprender bien la conceptualización de la igualdad y su integración en las políticas públicas debemos aprender a distinguir varios conceptos: Al hablar de igualdad de género, la primera pregunta que nos puede surgir es ¿a qué nos referimos cuando hablamos de género? Es importante distinguir entre sexo y género. Cuando hablamos de sexo, nos estamos refiriendo a las diferencias biológicas existentes entre hombres y mujeres que hacen que nuestra fisonomía sea diferente. Sin embargo, cuando hablamos de género, nos estamos refiriendo a una cuestión mucho más compleja. Gayle Rubin, antropóloga estadounidense, acuña el término género en 1975 para referirse a la construcción cultural que cada sociedad hace a partir de las diferencias biológicas que existen entre hombres y mujeres. Mediante esta construcción se asignan cultural y socialmente aptitudes, roles sociales y actitudes diferenciadas para mujeres y hombres atribuidas en función de su sexo biológico. De esta forma, y de manera más o menos generalizada, en todas las sociedades compartimos una idea de lo que significa ser hombre y lo identificamos con una serie de características que configuran nuestra imagen de lo masculino. Del mismo modo, asignamos unas características a las mujeres que también nos hacen tener un patrón generalizado sobre la idea de lo que implica lo femenino. Socialmente se tiende a identificar a los hombres como seres más fuertes y hábiles, y por tanto más inteligentes, más interesados por la política y la economía; mientras que es más común asociar a las mujeres con un interés mayor por los valores estéticos, de carácter social, espiritual y emocional. Es así como asociamos a los hombres con rasgos de independencia, de dominación, de obtención del éxito profesional y prestigio social, y como individuos menos afectivos; mientras, las mujeres suelen ser concebidas como seres más dependientes, afectivos y expresivos, con menos intereses materiales y menos vocación y capacidad, profesional y material.
Sin embargo, el concepto de género no puede reducirse a la idea de mujer, algo que es habitual, sino que es un sistema compuesto por dos categorías, masculino y femenino, construidas de forma interrelacionada e indisolublemente unidas. Hablar de género, cuando queremos hablar de mujeres, nos puede conducir a reproducir también el sistema de desigualdad, nombrando únicamente lo que el propio sistema piensa como la parte inferior. Esta reducción saca a los hombres del sistema de género y los eleva a un espacio incuestionable, son las mujeres quienes deben hacer cambios para dejar de ser desiguales y alcanzar la equidad. Además, asumir “género” como igual a “mujer” puede llevarnos a olvidar que existen otras formas identitarias de género surgidas paralelamente a las de hombres y mujeres. Estas ideas de lo que supone ser hombre o mujer, se producen desde que nacemos y se consolidan a lo largo de nuestra vida a través de los que se denomina la socialización diferenciada.
Ya desde el nacimiento, niños y niñas reciben trato distinto por parte de quienes integran su entorno familiar. Las interactuaciones de familiares y criaturas no son de la misma calidad, ni en la misma cantidad. Los niños y las niñas van interiorizando y aprendiendo poco a poco los comportamientos que existen entre niños y niñas y por extensión entre las mujeres y los hombres. Así pues, la socialización de género es el proceso por el cual aprendemos a pensar, sentir, valorar, comportamos y actuar como hombres o como mujeres, de acuerdo a unas normas, creencias y valores que cada cultura y cada época asigna a unas y a otros. Estas normas no son universales para todos los seres humanos, ni son para siempre porque cambian con la edad, de acuerdo con el lugar donde se viva, etc. Cada grupo social, cada sociedad transmite normas, valores y sistemas de representación desde la niñez, en forma implícita y explicita con: gestos, comportamientos, tipos de relaciones, sanciones sociales y tabúes. La socialización de los géneros constituye un proceso de aprendizaje de los papeles asignados a cada individuo según su sexo. A una edad muy temprana, aprendemos que las personas adultas se clasifican en hombres y mujeres, son muy diferentes entre sí y lo que se espera de cada una de ellas es casi opuesto. Así es como se construyen los estereotipos de género.
Los estereotipos de género son ideas que se fijan y perpetúan con respecto a las características que presuponemos propias de uno u otro sexo. El siguiente video nos servirá para reflexionar sobre esta cuestión https://www.youtube.com/watch?v=pQishDaKLdM PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
detrimento de lo femenino, consolidando así una visión que justifica los privilegios masculinos. A ese posicionamiento del hombre en el centro de todas las cosas se le denomina Androcentrismo. Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la mirada masculina es la única posible y universal, por lo que se generaliza para toda la humanidad, sean hombres o mujeres, lo que implica la invisibilidad de las mujeres y la ocultación de las aportaciones realizadas por ellas, lo que supone la base de la desigualdad. Además, esta visión desde un único punto de vista hace que las se reproduzcan como normales situaciones que para nada son. Pero, ¿y si cambiamos el punto de vista? http://www.eldiario.es/micromachismos/VIDEO-pasado_6_482661742.html PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
En muchas ocasiones oímos hablar de la igualdad de género como algo superado, por lo que no es necesario realizar más cambios en esta materia, ya hombres y mujeres somos iguales, pero vemos lo que dicen las cifras. Según los datos aportados por Cándida Gago en el “Atlas de las mujeres en el desarrollo del Mundo”, publicado en 2015 y los datos de ONU Mujeres: Aproximadamente el 70 %%%^ de las personas pobres y analfabetas del mundo son mujeres. Mueren 72 millones de mujeres por la práctica de abortos selectivos,
Cada año, 2 millones de niñas de entre 5 y 15
130 millones de mujeres han sido obligadas a
Más de 60 millones de niñas
o a vivir en pareja antes de cumplir 18 años Pese a la limitación de acceso a los datos y las múltiples formas de violencia, 1 de cada 3 mujeres sufre violencia física o
En torno a un 50% de las mujeres del mundo tienen un trabajo remunerado. Sin embargo, las mujeres cobran de promedio dos tercios del salario de
El carácter subordinado de la participación de las mujeres en la sociedad limita sus posibilidades de acceder a la propiedad de controlar sus propios recursos
Generalmente, cuando se habla de feminismo no se tiene una idea clara de qué es y suele confundirse con otros conceptos, relacionados, pero no sinónimos. En la mayoría de las ocasiones, se habla del feminismo como un concepto antagónico del machismo, cuando no lo son. Atendiendo a las definiciones propuestas por Victoria Sau podemos decir que: El feminismo busca eliminar las jerarquías y desigualdades entre ambos sexos. Pretende transformar las relaciones basadas en la asimetría y opresión sexual,
mediante una acción movilizadora. La teoría feminista se refiere al estudio sistemático de la condición de las mujeres, su papel en la sociedad y las vías para lograr su emancipación. Podemos decir que éste es un movimiento político integral contra el sexismo que expresa la lucha de las mujeres contra cualquier forma de discriminación. Es importante tener en cuenta que a diferencia del machismo el feminismo:
Como hemos explicado, los movimientos de mujeres han buscado desde sus orígenes la igualdad entre mujeres y hombres. Para alcanzar dicha igualdad, es necesaria la participación de ambos sexos en las esferas públicas y privadas de la vida. En la Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (Pekín) en 1995 se acuña por primera vez el término empoderamiento para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder.
■ Ofrecer la misma remuneración y los mismos beneficios por trabajo de igual valor y procurar pagar un salario mínimo vital a todos los hombres y mujeres. ■ Asegurarse de que las políticas y las prácticas de trabajo estén exentas de cualquier discriminación de género. ■ Implementar la contratación y la protección del empleo que integre la dimensión de género, contratar y nombrar proactivamente a mujeres en puestos directivos y de responsabilidades, así como en el seno del consejo de administración. ■ Garantizar una participación suficiente de mujeres — 30% o más — en los procesos de toma de decisión y de dirección a todos los niveles y en todos los sectores económicos. ■ Ofrecer condiciones laborales flexibles, así como la posibilidad de renunciar y de volver a ocupar puestos de igual remuneración y estatus. ■ Favorecer, tanto a las mujeres como a los hombres, el acceso a guarderías y la atención a personas dependientes a través de los servicios, la información y los recursos necesarios. ■ Tener en cuenta los impactos diferenciales sobre mujeres y hombres, ofrecer condiciones de trabajo seguras y protección frente a la exposición a los materiales peligrosos, así como informar de todos los riesgos potenciales en cuanto a salud reproductiva. ■ Instaurar una política de tolerancia cero hacia cualquier forma de violencia en el entorno laboral que contemple los abusos verbales y físicos y prevenir el acoso sexual. ■ Procurar el ofrecimiento de un seguro médico y cualquier otro servicio pertinente — incluido para las supervivientes de la violencia de género — y garantizar un acceso equitativo a todos los empleados. ■ Respetar el derecho de las mujeres y de los hombres a disfrutar de un tiempo libre para que ellos o las personas a su cargo puedan recibir asistencia médica o asesoramiento.
■ Mediante un acuerdo con los empleados, identificar y tratar las cuestiones de seguridad, incluidos los traslados de las mujeres desde y hasta su lugar de trabajo y todas las relativas al ámbito de actuación de la empresa. ■ Formar al personal de seguridad y a los directivos para que puedan identificar los signos de violencia contra las mujeres y entender las leyes y las políticas empresariales relativas a la trata de seres humanos y la explotación sexual y laboral. ■ Invertir en políticas y programas de actuación en el lugar de trabajo que favorezcan el avance de las mujeres a todos los niveles y en todos los sectores económicos y que promuevan el acceso de las mujeres a todas las profesiones no tradicionales. ■ Garantizar el acceso equitativo a todos los programas de formación y de educación patrocinados por la empresa, incluidas las clases de alfabetización y las formaciones vocacionales y en tecnología de la información. ■ Garantizar la igualdad de oportunidades en la creación de redes y de actividades de tutoría formales e informales. ■ Ofrecer oportunidades necesarias para la promoción del estudio de viabilidad del empoderamiento de las mujeres y del impacto positivo de la integración sobre los hombres y las mujeres. ■ Extender las relaciones empresariales a las empresas dirigidas por mujeres, incluidas a las pequeñas empresas y a las mujeres empresarias. ■ Promover soluciones que integren la dimensión de género a los obstáculos que suponen los créditos y los préstamos. ■ Pedir a los socios y a las entidades pares que respeten el compromiso de la empresa de favorecer la igualdad y la integración. ■ Respetar la dignidad de las mujeres en todos los productos de la empresa, ya sea de marketing u otros.
Algunas escritoras han reinventado viejos cuentos para favorecer la creación de nuevos modelos de relación en los que las mujeres tienen un papel activo y toman sus propias decisiones. No se limitan a esperar a que el príncipe azul venga a buscarlas. Un ejemplo de ello es esta nueva versión de La Cenicienta o este anuncio por el empoderamiento de las mujeres: http://www.scoop.it/t/acompanamiento-y- autodeterminacion/p/4055280564/2015/11/16/sal-del-cuento-princesa-spot empoderamiento-de-la-mujer
Ya hemos aprendido muchos de los conceptos esenciales y algunas de las corrientes que promueven la igualdad de género, pero ¿Qué es la igualdad? ¿Es lo mismo que la equidad? ¿Es importante?
empoderamiento y una participación de ambos sexos en todas las esferas de la vida pública y privada. Se dirige a promover la plena participación de las mujeres y de los hombres en la sociedad de manera conjunta.
emparentado con la idea de igualdad y el reconocimiento de las diferencias sociales. Podemos entonces definir la equidad como una “igualdad en las diferencias” basada en los derechos humanos y la igualdad de oportunidades.
Para comprender bien la conceptualización de la igualdad debemos aprender a distinguir entre distintos tipos de igualdad: