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Equilibrio entre ahorro e inversión, Guías, Proyectos, Investigaciones de Economía

Este documento analiza la importancia del equilibrio entre el consumo, el ahorro y la inversión en las finanzas personales y familiares. Explica cómo el consumo se refiere tanto a la adquisición de bienes y servicios tangibles como intangibles, y cómo la utilidad o satisfacción que se obtiene de este consumo es subjetiva. Destaca la necesidad de planificar el consumo para poder destinar una cantidad constante al ahorro, el cual debe considerarse como un rubro más del presupuesto. Asimismo, señala que no existe una inversión buena o mala en sí, sino que dependerá de las circunstancias y preferencias de cada individuo. Finalmente, resalta la importancia del equilibrio entre el ahorro y la inversión a nivel macroeconómico, ya que el crecimiento económico depende de que el ahorro aumente para que pueda haber más inversión.

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2022/2023

Subido el 11/05/2023

boris-zapata
boris-zapata 🇵🇪

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Equilibrio entre ahorro e inversión
La economía familiar se encuentra sustentada en
tres actividades principales: el consumo, el ahorro
y la inversión. Para lograr unas finanzas sanas es
necesario llevar un balance entre estos tres
aspectos, de suerte que gastemos lo adecuado y
guardemos fondos para planear el futuro.
El consumo y la utilidad
El consumo es la actividad en la que los
individuos y familias adquieren productos y servicios para satisfacer sus
necesidades y deseos.
Consumir no sólo se refiere a los productos que compramos como ropa,
alimentos, muebles e inmuebles, también existe el consumo denominado
intangible, en donde se incluyen servicios básicos (electricidad, agua, gas,
teléfono), y todo tipo de actividades como educación, entretenimiento,
comunicaciones, etcétera.
En términos financieros, se habla de utilidad para describir el nivel de
satisfacción que se logra al consumir un bien o servicio. Se trata de un valor
subjetivo que depende por completo de las costumbres y expectativas de cada
consumidor, ya que algunos pueden sentir gran utilidad (satisfacción) al adquirir
una cantidad pequeña de ciertos productos, mientras que otros necesitarán
comprar más para llegar al mismo resultado.
Ahorrar e invertir
Ahora bien, como mencionamos al inicio de este artículo, para tener un
equilibrio financiero satisfactorio, el presupuesto debe ayudarnos a lograr un
balance entre consumo, ahorro e inversión. Esto quiere decir que lo más
conveniente es planear el consumo para poder reservar un ahorro que,
posteriormente, se invierta y genere ganancias.
El ahorro debiera ser considerado parte de nuestro consumo. De tal forma, que
destinemos una cantidad constante a ahorrar y, que éste no se genere del
sobrante del presupuesto. La cantidad dependerá de cada persona, pero es
importante ser constantes y considerar el ahorro como un rubro más en el cual
no podemos atrasarnos.
Estrictamente hablando, no se puede decir que exista una buena o mala
inversión; simplemente se trata de lo que le funciona a cada individuo, ya que,
de manera importante, dependerá de la capacidad de ahorro, los recursos
disponibles y el nivel de riesgo que esté dispuesto a correr, lo cual dependerá
de la etapa de vida en la que se encuentre y las expectativas personales.
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Equilibrio entre ahorro e inversión

La economía familiar se encuentra sustentada en tres actividades principales: el consumo, el ahorro y la inversión. Para lograr unas finanzas sanas es necesario llevar un balance entre estos tres aspectos, de suerte que gastemos lo adecuado y guardemos fondos para planear el futuro. El consumo y la utilidad El consumo es la actividad en la que los individuos y familias adquieren productos y servicios para satisfacer sus necesidades y deseos. Consumir no sólo se refiere a los productos que compramos como ropa, alimentos, muebles e inmuebles, también existe el consumo denominado intangible, en donde se incluyen servicios básicos (electricidad, agua, gas, teléfono), y todo tipo de actividades como educación, entretenimiento, comunicaciones, etcétera. En términos financieros, se habla de utilidad para describir el nivel de satisfacción que se logra al consumir un bien o servicio. Se trata de un valor subjetivo que depende por completo de las costumbres y expectativas de cada consumidor, ya que algunos pueden sentir gran utilidad (satisfacción) al adquirir una cantidad pequeña de ciertos productos, mientras que otros necesitarán comprar más para llegar al mismo resultado. Ahorrar e invertir Ahora bien, como mencionamos al inicio de este artículo, para tener un equilibrio financiero satisfactorio, el presupuesto debe ayudarnos a lograr un balance entre consumo, ahorro e inversión. Esto quiere decir que lo más conveniente es planear el consumo para poder reservar un ahorro que, posteriormente, se invierta y genere ganancias. El ahorro debiera ser considerado parte de nuestro consumo. De tal forma, que destinemos una cantidad constante a ahorrar y, que éste no se genere del sobrante del presupuesto. La cantidad dependerá de cada persona, pero es importante ser constantes y considerar el ahorro como un rubro más en el cual no podemos atrasarnos. Estrictamente hablando, no se puede decir que exista una buena o mala inversión; simplemente se trata de lo que le funciona a cada individuo, ya que, de manera importante, dependerá de la capacidad de ahorro, los recursos disponibles y el nivel de riesgo que esté dispuesto a correr, lo cual dependerá de la etapa de vida en la que se encuentre y las expectativas personales.

Como conclusión, es importante destacar que las finanzas se mantienen sanas y tienden a ser cada vez mejores cuando se consume con atención, se ahorra con eficacia y se invierte con cuidado. En una economía, salvo desequilibrios temporales debidos a los mecanismos del sistema financiero, debe existir un equilibrio entre el ahorro y la inversión. Si no crece el ahorro no crecerá la inversión. Sin una mayor inversión no habrá crecimiento económico. Ahorro es el acto por el cual se sacrifica parte del consumo en el presente, para poder invertir y producir más y así poder consumir más en el futuro. Desde el gobierno de Humala venimos aplicando medidas contra cíclicas con la esperanza de reactivar la economía. En el proceso, hemos elevado el gasto público a niveles nunca vistos en la historia reciente. Al mismo tiempo, hemos llevado la presión tributaria a sus niveles más bajos desde la época del primer gobierno de Alan García. Esto nos ha llevado a disminuir el ahorro público y a registrar déficits fiscales crecientes que se vienen traduciendo en incrementos de la deuda pública que ya se aproxima al temido 30% del PBI, que pone en riesgo el grado de inversión que con mucho esfuerzo se ha logrado con las empresas calificadoras de riesgo país. ¿A que se debe esta caída sostenida en los niveles de ahorro? La respuesta la podemos encontrar analizando la evolución de los componentes del ahorro total. El ahorro total de una economía está constituido por tres componentes: (i) ahorro privado; (ii) ahorro público; y (iii) ahorro externo. El ahorro privado es el que realizan las personas y las empresas. El ahorro público es el que realiza el gobierno. El ahorro externo es el que proviene de las empresas y personas no residentes en el país.