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escepticismo, Apuntes de Filosofía

Asignatura: filosofia, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 13/10/2013

usuario desconocido
usuario desconocido 🇪🇸

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COMPARACIÓN: EL ESCEPTICISMO
Como venimos diciendo, la duda cartesiana es una duda metódica, por lo tanto, distinta a la que
caracteriza el escepticismo, al que el propio Descartes hace alusión cuando habla sobre “las
más extravagantes suposiciones de los escépticos”
Si bien, originalmente, el escepticismo es una escuela filosófica del período helenístico, con
Pirrón de Elis ( s. III a.C) como autor más representativo del escepticismo antiguo y Sexto
Empírico del escepticismo tardío (s.III), el escepticismo como actitud filosófica ha sido
recurrente a lo largo de la historia de la filosofía. Podemos recordar así la conocida sentencia de
San Agustín “si enim fallor, sum” (“puesto que me equivoco, existo”) dirigida contra el
escepticismo o al cuestionamiento al que Montaigne somete nuestro conocimiento del mundo
y la naturaleza humana, también es conocida su sentencia ¿Qué sé?.
En cualquier caso, el escepticismo supone un cuestionamiento del conocimiento humano, una
puesta en duda de las posibilidades de alcanzar alguna certeza sobre nuestro mundo. Algo que
quedará de manifiesto en la filosofía empirista de los siglos XVII y XVIII.
De esta corriente destacaremos a Hume, filósofo británico del siglo XVIII que consideraba que
todo nuestro conocimiento deriva, en última instancia, de impresiones sensibles. A partir de este
supuesto Hume cuestiona la veracidad de nuestro conocimiento: ninguna experiencia tenemos
de Dios, de la idea de yo como independiente del conjunto de fenómenos psíquicos, o de la idea
de conexión necesaria que se encuentra en la base de la inferencia causal. Pero incluso se puede
cuestionar nuestro conocimiento sobre la propia realidad.
Efectivamente, respecto a la realidad exterior argumenta que el conocimiento que nosotros
tenemos del mundo se basa en nuestras impresiones sensibles. Pero nada nos garantiza que
nuestras impresiones sensibles sean efectivamente un reflejo fiel de la realidad extramental.
Dicho de otro modo, mi mente conoce ideas, e interpreta el mundo a partir de estas ideas, pero
yo no puedo salir de mi propia mente para verificar que efectivamente hay una correlación entre
lo que yo conozco del mundo y cómo sea el mundo en realidad. Por lo tanto lo que yo conozco
del mundo son las representaciones que me hago de él, el modo en el que el mundo se me
manifiesta (fenómeno=lo que aparece o se muestra). Este fenomenismo, conduce al
escepticismo, a la afirmación de la imposibilidad de alcanzar algún conocimiento cierto.
Por lo tanto, podemos ver en Descartes y Hume ciertas similitudes por lo que se refiere al
cuestionamiento del conocimiento, pero mientras la duda metódica de Descartes nos conduce a
una primera certeza que servirá de fundamento para la elaboración de un sistema filosófico, en
Hume, el cuestionamiento del conocimiento conducirá al escepticismo

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COMPARACIÓN : EL ESCEPTICISMO

Como venimos diciendo, la duda cartesiana es una duda metódica, por lo tanto, distinta a la que caracteriza el escepticismo, al que el propio Descartes hace alusión cuando habla sobre “las más extravagantes suposiciones de los escépticos”

Si bien, originalmente, el escepticismo es una escuela filosófica del período helenístico, con Pirrón de Elis ( s. III a.C) como autor más representativo del escepticismo antiguo y Sexto Empírico del escepticismo tardío (s.III), el escepticismo como actitud filosófica ha sido recurrente a lo largo de la historia de la filosofía. Podemos recordar así la conocida sentencia de San Agustín “si enim fallor, sum” (“puesto que me equivoco, existo”) dirigida contra el escepticismo o al cuestionamiento al que Montaigne somete nuestro conocimiento del mundo y la naturaleza humana, también es conocida su sentencia ¿Qué sé?.

En cualquier caso, el escepticismo supone un cuestionamiento del conocimiento humano, una puesta en duda de las posibilidades de alcanzar alguna certeza sobre nuestro mundo. Algo que quedará de manifiesto en la filosofía empirista de los siglos XVII y XVIII. De esta corriente destacaremos a Hume, filósofo británico del siglo XVIII que consideraba que todo nuestro conocimiento deriva, en última instancia, de impresiones sensibles. A partir de este supuesto Hume cuestiona la veracidad de nuestro conocimiento: ninguna experiencia tenemos de Dios, de la idea de yo como independiente del conjunto de fenómenos psíquicos, o de la idea de conexión necesaria que se encuentra en la base de la inferencia causal. Pero incluso se puede cuestionar nuestro conocimiento sobre la propia realidad. Efectivamente, respecto a la realidad exterior argumenta que el conocimiento que nosotros tenemos del mundo se basa en nuestras impresiones sensibles. Pero nada nos garantiza que nuestras impresiones sensibles sean efectivamente un reflejo fiel de la realidad extramental. Dicho de otro modo, mi mente conoce ideas, e interpreta el mundo a partir de estas ideas, pero yo no puedo salir de mi propia mente para verificar que efectivamente hay una correlación entre lo que yo conozco del mundo y cómo sea el mundo en realidad. Por lo tanto lo que yo conozco del mundo son las representaciones que me hago de él, el modo en el que el mundo se me manifiesta (fenómeno=lo que aparece o se muestra). Este fenomenismo, conduce al escepticismo, a la afirmación de la imposibilidad de alcanzar algún conocimiento cierto. Por lo tanto, podemos ver en Descartes y Hume ciertas similitudes por lo que se refiere al cuestionamiento del conocimiento, pero mientras la duda metódica de Descartes nos conduce a una primera certeza que servirá de fundamento para la elaboración de un sistema filosófico, en Hume, el cuestionamiento del conocimiento conducirá al escepticismo