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Escritura Íbera, Apuntes de Historia de España

Asignatura: Historia de España antigua, Profesor: moreno trujullo, Amparo, Carrera: Historia, Universidad: UGR

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 30/09/2016

mellizosky
mellizosky 🇪🇸

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LA ESCRITURA IBERA
En la península ibérica preromana convivían hablantes de diversas lenguas:
Celtíbero, Ibero, Tartesio, Aquitano.
La escritura ibera soporta una lengua no descifrada hasta hoy en día, sabemos que
es aglutinante y no perteneciente a la familia indoeuropea. El período de formación sería
entre el s. V-IV a.C. hasta el s. I desde la Narbonense a la Bética terminando su uso
cuando la latinización llega a su punto álgido.
Existen varias hipótesis sobre su nacimiento aunque hoy en día la más relevante
es la que nos habla de un origen en un alfabeto llamado greco-ibérico, del que surge la
escritura meridional, que terminaría en el ibérico clásico; su foco sería el sudeste, y aún
más el suroeste tartésico, cuya escritura es poco conocida, siendo un alfabeto redundante
(no semisilabario) con formas diferentes en el Alentejo y en el Algarve, discutiéndose su
origen bien fenicio bien de éste con fuerte influencia griega, no habiendo acuerdo en la
lectura de sus signos. La adaptación del tartésico al meridional supuso una adaptación a
una lengua diferente.
Podemos destacar la figura de Manuel Gómez Moreno que en 1921 y a través del
plomo de Alcoy -en escritura greco-ibérica- inicia una precisa valoración de los signos en
escritura ibérica oriental. Los siguientes pasos a partir de la II G.M. se centraron sobre
todo en estudios sobre la lengua, y en la década de los 60 y hasta los 90 la publicación de
las inscripciones: Monumenta Linguarum Hispanicarum con más de 1.400 inscripciones
que hoy alcanzan más de 1.800.
Tres sistemas gráficos se utilizaron de forma coetánea y en el mismo lugar para
notar la lengua ibera, por tanto se trataba de comunidades multilingues y multiculturales,
1º. Sistema greco-ibérico, desde el s. IV a.C. en la zona de levante, se trata de un
alfabeto jonio adaptado.
2º.- Albafeto latino, de escasa presencia (Jaén y Elche).
3º.- Signario ibérico, el más utilizado y de mayor dispersión geográfica ( del sur
de Francia a andalucia Oriental con dos variantes:
3. escritura meridional, del Júcar al sudeste peninsular (unos 30
hallazgos)
3. 2º escritura levantina, del sur de Francia a Murcia (más de 1.500 piezas)
Ambas variantes de escritura notan la misma lengua o muy similar, pero la
escasez de inscripciones en la primera y su cortedad impide el progreso en su estudio, así
como las dificultades de datación de las piezas; no así ocurre con la levantina. Es un
sistema que hace una combinación entre signos alfabéticos (para vocales y determinadas
consonantes) y silabario, especialmente este para las oclusivas, siendo por tanto un caso
único.
La dirección de la escritura es de derecha a izquierda en las escrituras
meridionales (fenicios) y de izquierda a derecha en el levante (influencia griega)
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LA ESCRITURA IBERA

En la península ibérica preromana convivían hablantes de diversas lenguas: Celtíbero, Ibero, Tartesio, Aquitano.

La escritura ibera soporta una lengua no descifrada hasta hoy en día, sabemos que es aglutinante y no perteneciente a la familia indoeuropea. El período de formación sería entre el s. V-IV a.C. hasta el s. I desde la Narbonense a la Bética terminando su uso cuando la latinización llega a su punto álgido.

Existen varias hipótesis sobre su nacimiento aunque hoy en día la más relevante es la que nos habla de un origen en un alfabeto llamado greco-ibérico, del que surge la escritura meridional, que terminaría en el ibérico clásico; su foco sería el sudeste, y aún más el suroeste tartésico, cuya escritura es poco conocida, siendo un alfabeto redundante (no semisilabario) con formas diferentes en el Alentejo y en el Algarve, discutiéndose su origen bien fenicio bien de éste con fuerte influencia griega, no habiendo acuerdo en la lectura de sus signos. La adaptación del tartésico al meridional supuso una adaptación a una lengua diferente.

Podemos destacar la figura de Manuel Gómez Moreno que en 1921 y a través del plomo de Alcoy -en escritura greco-ibérica- inicia una precisa valoración de los signos en escritura ibérica oriental. Los siguientes pasos a partir de la II G.M. se centraron sobre todo en estudios sobre la lengua, y en la década de los 60 y hasta los 90 la publicación de las inscripciones: Monumenta Linguarum Hispanicarum con más de 1.400 inscripciones que hoy alcanzan más de 1.800.

Tres sistemas gráficos se utilizaron de forma coetánea y en el mismo lugar para notar la lengua ibera, por tanto se trataba de comunidades multilingues y multiculturales, 1º. Sistema greco-ibérico, desde el s. IV a.C. en la zona de levante, se trata de un alfabeto jonio adaptado. 2º.- Albafeto latino, de escasa presencia (Jaén y Elche). 3º.- Signario ibérico, el más utilizado y de mayor dispersión geográfica ( del sur de Francia a andalucia Oriental con dos variantes:

  1. 1º escritura meridional, del Júcar al sudeste peninsular (unos 30 hallazgos)
  2. 2º escritura levantina, del sur de Francia a Murcia (más de 1.500 piezas)

Ambas variantes de escritura notan la misma lengua o muy similar, pero la escasez de inscripciones en la primera y su cortedad impide el progreso en su estudio, así como las dificultades de datación de las piezas; no así ocurre con la levantina. Es un sistema que hace una combinación entre signos alfabéticos (para vocales y determinadas consonantes) y silabario, especialmente este para las oclusivas, siendo por tanto un caso único.

La dirección de la escritura es de derecha a izquierda en las escrituras meridionales (fenicios) y de izquierda a derecha en el levante (influencia griega)

El fin de la escritura ibera tiene lugar con la explosión de la cultura romana en la península, desde el s,. II.A.C. con la renovación y el uso más continuado de la escritura latina. Los textos conseervados son ya de epigrafía pública, cuando la anterior es básicamente del ámbito privado. Se usan diferentes soportes. El plomo está representado con varias docenas, ligados los textos al ámbito comercial y al de la magia, la mayoría adscritas al primer ámbito, pese a sus dificultades de interpretación. La piedra suele reservarse a inscripciones de tipo sepulcral por influencia también romana, sin descartar las de tipo honorífico también en mármol. Hay una notable colección de numismática a partir del s. III a.C. hasta el s. I a.C. en las que inscriben la oficina expendedora y los nombres propios de los magistrados, algunos de estos ejemplares numismáticos bilingües. La cerámica se usó tanto esgrafiada (para marcas de alfarero o de propiedad anteriores a la cocción), como pintada (con texto más largos) o bien estampillada (contenidos o propiedad). También tenemos textos en dos mosaicos y en algunos objetos de plata. El bronce, de tan arraigada tradición en los textos jurídicos y legales romanos, no parece haber estado representado precisamente por su suplantación para estas funciones por el latín

La lengua celtíbera o hispano-celta es una lengua indoeuropea que se usó en inscripciones entre el s. II a.C. y el I d.C. Se expresó tanto en alfabeto latino cuanto en el ibero en su variante de escritura levantina o del nordeste.. El celtíbero usó 26 signos con 5 vocales, 15 signos silábicos y 8 para consonantes. Su zona de uso es fundamentalmente el valle del Ebro y se nos muestra en muy diversos materiales y objetos. Cerámica, bronces, monedas, placas de plata hasta un total de 200 inscripciones (como ejemplo el bronce de Botorrita del s. I a.C.)