Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


El sufrimiento humano y la fe: una relación íntima, Resúmenes de Religión

Este documento analiza la relación entre el sufrimiento humano y la fe en la vida de los seres humanos. Se abordan las preguntas existenciales sobre el porqué sufrimos, si es posible considerar positiva la experiencia del dolor y quién nos puede librar del sufrimiento y de la muerte. Además, se discute cómo la fe nos ayuda a comprender, trascender y superar el sufrimiento. El documento también incluye reflexiones sobre la participación del hombre en los sufrimientos de cristo y la importancia de estar unidos a él para encontrar la serenidad y la alegría espiritual.

Tipo: Resúmenes

2018/2019

Subido el 09/01/2024

victor_sanchez-7
victor_sanchez-7 🇪🇸

1 documento

1 / 3

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Fe y sufrimiento humano
La experiencia del dolor y del sufrimiento en nuestra vida se acepta y nos fortalece solo
en la fe.
El dolor y el sufrimiento son realidades que están constantemente presentes en la vida
de todo ser humano. La muerte, la enfermedad y las dificultades familiares, laborales,
sociales y económicas son algunos ejemplos de las vicisitudes que afligen
cotidianamente nuestra existencia.
En el Antiguo Testamento, Job, el justo, ilustra muy bien esa situación humana del
esfuerzo y el sacrificio que labran nuestro vivir diario, cuando dice: «la vida del hombre
sobre la tierra es una continua lucha» (Jb 7,1).
Desde una dimensión humana, el dolor y el sufrimiento suscitan preguntas inquietantes:
¿Por qué sufrimos? ¿Se puede considerar positiva la experiencia del dolor? ¿Quién nos
puede librar del sufrimiento y de la muerte? Interrogantes existenciales que, en la
mayoría de los casos, quedan humanamente sin respuesta, dado que sufrir constituye un
enigma para nuestra razón.
Podríamos comparar el sufrimiento, tanto moral como físico, con una espada de doble
filo. Algunos hombres ante situaciones muy dolorosas llegan a dudar y hasta renegar de
la presencia de Dios en su vida. Otros, por el contrario, frente a profundas experiencias
de sufrimiento inician un camino de conversión que les lleva a una relación más íntima
y sobrenatural con el Señor.
Humanamente chocamos con la imposibilidad de evadir las cruces y los sufrimientos
que nos acompañan frecuentemente. Por lo tanto, es necesario enfrentar el dolor con
realismo y al mismo tiempo con un hondo sentido sobrenatural. De esta forma, el
cristianismo nos ayuda a comprender un poco lo que significa el sufrimiento,
trascenderlo y superarlo.
La experiencia del dolor y del sufrimiento en nuestra vida se acepta y nos fortalece solo
en la fe. Desde esta óptica, la fe nos ayuda a penetrar el sentido de todo lo humano y,
por consiguiente, también del sufrir. Así pues, existe una íntima relación entre la cruz de
Jesús y nuestro dolor, que se transforma y se sublima cuando se vive con la conciencia
de la cercanía y de la solidaridad de Dios (cf. Benedicto XVI, Discurso en su visita
pastoral a San Giovanni Rotondo, 21 de junio de 2009).
Cuando tomamos una postura sobrenatural ante el dolor y el sufrimiento hacemos una
experiencia de purificación que nos lleva a madurar y crecer en la fe, la esperanza y el
amor. El dolor, como el jardinero, poda las ramas secas y enfermas del árbol para que
florezca y abundantes frutos. En el sufrimiento, aceptado con fe, tenemos una
oportunidad única para valorar y apreciar mejor la vida humana. De esta forma, nos
hacemos más sensibles y compasivos ante el dolor ajeno.
En conclusión, el sufrimiento es una experiencia que forma parte íntima de nuestra
existencia. Por lo tanto, la realidad del dolor humano adquiere un valor y un sentido
trascendente a la luz de la fe en Dios. Desde esta perspectiva, el venerado Papa Juan
Pablo II decía en la Encíclica Fiedes et Ratio: «¿dónde podrá el hombre buscar la
pf3

Vista previa parcial del texto

¡Descarga El sufrimiento humano y la fe: una relación íntima y más Resúmenes en PDF de Religión solo en Docsity!

Fe y sufrimiento humano

La experiencia del dolor y del sufrimiento en nuestra vida se acepta y nos fortalece solo en la fe. El dolor y el sufrimiento son realidades que están constantemente presentes en la vida de todo ser humano. La muerte, la enfermedad y las dificultades familiares, laborales, sociales y económicas son algunos ejemplos de las vicisitudes que afligen cotidianamente nuestra existencia. En el Antiguo Testamento, Job, el justo, ilustra muy bien esa situación humana del esfuerzo y el sacrificio que labran nuestro vivir diario, cuando dice: «la vida del hombre sobre la tierra es una continua lucha» (Jb 7,1). Desde una dimensión humana, el dolor y el sufrimiento suscitan preguntas inquietantes: ¿Por qué sufrimos? ¿Se puede considerar positiva la experiencia del dolor? ¿Quién nos puede librar del sufrimiento y de la muerte? Interrogantes existenciales que, en la mayoría de los casos, quedan humanamente sin respuesta, dado que sufrir constituye un enigma para nuestra razón. Podríamos comparar el sufrimiento, tanto moral como físico, con una espada de doble filo. Algunos hombres ante situaciones muy dolorosas llegan a dudar y hasta renegar de la presencia de Dios en su vida. Otros, por el contrario, frente a profundas experiencias de sufrimiento inician un camino de conversión que les lleva a una relación más íntima y sobrenatural con el Señor. Humanamente chocamos con la imposibilidad de evadir las cruces y los sufrimientos que nos acompañan frecuentemente. Por lo tanto, es necesario enfrentar el dolor con realismo y al mismo tiempo con un hondo sentido sobrenatural. De esta forma, el cristianismo nos ayuda a comprender un poco lo que significa el sufrimiento, trascenderlo y superarlo. La experiencia del dolor y del sufrimiento en nuestra vida se acepta y nos fortalece solo en la fe. Desde esta óptica, la fe nos ayuda a penetrar el sentido de todo lo humano y, por consiguiente, también del sufrir. Así pues, existe una íntima relación entre la cruz de Jesús y nuestro dolor, que se transforma y se sublima cuando se vive con la conciencia de la cercanía y de la solidaridad de Dios (cf. Benedicto XVI, Discurso en su visita pastoral a San Giovanni Rotondo, 21 de junio de 2009). Cuando tomamos una postura sobrenatural ante el dolor y el sufrimiento hacemos una experiencia de purificación que nos lleva a madurar y crecer en la fe, la esperanza y el amor. El dolor, como el jardinero, poda las ramas secas y enfermas del árbol para que florezca y dé abundantes frutos. En el sufrimiento, aceptado con fe, tenemos una oportunidad única para valorar y apreciar mejor la vida humana. De esta forma, nos hacemos más sensibles y compasivos ante el dolor ajeno. En conclusión, el sufrimiento es una experiencia que forma parte íntima de nuestra existencia. Por lo tanto, la realidad del dolor humano adquiere un valor y un sentido trascendente a la luz de la fe en Dios. Desde esta perspectiva, el venerado Papa Juan Pablo II decía en la Encíclica Fiedes et Ratio: «¿dónde podrá el hombre buscar la

respuesta a las cuestiones dramáticas como el dolor, el sufrimiento de los inocentes y la muerte, sino en la luz que brota del misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo?» (n. 12). Jesucristo con su Resurrección nos llena de esperanza ante los infortunios que envuelven nuestra vida porque el creyente camina hacia el cumplimiento de las Bienaventuranzas: «dichosos los que sufren porque ellos serán consolados» (Mt 5,3-10)

¿Cuál es el sentido del sufrimiento cristiano?

La cruz será el camino para la resurrección. ¿Vale la pena sufrir? ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál es el valor del sufrimiento cristiano? ¿se puede ser feliz sufriendo? La enfermedad, el sufrimiento y el dolor, son un gran problema para los hombres y mujeres de todos los tiempos. Parecen innatos al ser humano. Lo acompañan durante toda su vida. En él producen sentimientos de angustia y tristeza, de depresión, de rebeldía, sino contra Dios, con quienes los atienden y son responsables de su salud. Para los cristianos, no son interrogantes sin respuesta. El sufrimiento es un misterio, muchas veces inescrutable para la razón. Forma parte del misterio de la persona humana, que sólo se esclarece en Jesucristo, que es quien revela al hombre su propia identidad. Sólo desde Él podremos encontrar el sentido a todo lo humano, no puede ser transformado y cambiado con una gracia exterior sino interior. Pero este proceso no se desarrolla siempre de igual manera; Cristo no responde directamente ni en abstracto a esta pregunta humana sobre el sentido del sufrimiento. El hombre percibe su respuesta salvífica a medida que él mismo se convierte en partícipe de los sufrimientos de Cristo. La respuesta que llega mediante esta participación es una llamada: 'Sígueme', 'Ven', toma parte con tu sufrimiento en esta obra de salvación del mundo, que se realiza a través de mi sufrimiento. Por medio de mi cruz". «Por eso, ante el enigma del dolor y del sufrimiento, los cristianos podemos decir un decidido "hágase, Señor, tu voluntad" y repetir con Jesús: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero sino como quieres Tú"» (34) La grandeza y dignidad del hombre están en ser hijo de Dios y estar llamado a vivir en íntima unión con Cristo. Esa participación en su vida lleva consigo el compartir su dolor. Señaló Benedicto XVI en el hospital "Gaslini", que atiende a niños «He resucitado y ahora estoy siempre contigo —nos repite Jesús, especialmente en los momentos más difíciles—; mi mano te sostiene. Dondequiera que caigas, caerás entre mis brazos. Estoy presente también a la puerta de la muerte". ¿Cómo no pensar en la predilección que Jesús tuvo por los niños? Quiso que estuvieran a su lado, los señaló a los Apóstoles como modelos que hay que seguir por su fe espontánea y generosa, por su inocencia» (35). Se conmovió ante la viuda de Naím, una madre que había perdido a su hijo, a su hijo único. El evangelista san Lucas refiere que el Señor la tranquilizó y le dijo: "No llores""»(36) El sufrimiento abarca a los niños que no lo captan en toda su intensidad no saben lo que significa y menos lo que es la muerte, para los padres es una angustia desgarradora, es