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Ponencia sobre el espacio público digital
Tipo: Exámenes
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Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias Humanas – Departamento de Filosofía
Ponente: Said Mauricio Peña Velandia 09 de Octubre del 2018
ESPACIO PÚBLICO DIGITAL
Hay una cuestión que ha surgido en las discusiones del seminario, a saber: ¿dónde está el poder? Si en la representación tradicional, propia de las democracias liberales, o en la soberanía popular. Tal pregunta se puede replantear en términos de ¿en dónde se delibera sobre los asuntos públicos? Cuestión que nos introduce al texto de Isidoro Cheresky <<espacio público digital >>.
Antaño el lugar de deliberación era propio de aquellos llamados a representar al pueblo, ahora, parece que el mismo pueblo, la gente, tiene más facilidad de autorrepresentarse en tanto que cuenta con un medio de comunicación horizontal que funge como escenario de deliberación sobre los asuntos públicos.
Opinión pública y la creación del consenso
Noam Chomsky, en su texto, el control de los medios de comunicación nos recuerda que, Walter Lippman, teórico liberal y figura destacada de los medios de comunicación, sostenía que la propaganda era una revolución en el arte de la democracia, puesto que servía para que la población acepte algo que no desea. En otros términos, puede usarse para fabricar consenso. El supuesto detrás de esto es que los intereses comunes esquivan a la opinión pública y solo una clase especializada de hombres inteligentes puede comprenderlos y resolver los problemas que de ellos derivan. En una democracia, la clase especializada ejerce la función ejecutiva, entendida como pensar, entender y planificar los intereses comunes. El pueblo sólo le queda traspasar su responsabilidad sobre los intereses comunes a la clase especializada y ser espectadores de la acción (Chomsky p.2).
Se necesita algo para domesticar a la población –porque se considera estúpida y debe ser guiada-; la herramienta que usarán para tal fin será la creación, por medio de la propaganda, de ficciones , de ilusiones necesarias. El propósito de la clase especializada es controlar la opinión pública (p.3).
El papel protagónico de la opinión pública en la sociedad contemporánea es que se vuelve objetivo de distintos grupos de presión que hay en la sociedad. Un grupo de presión es un grupo de interés -es decir un conjunto de personas organizadas en torno a un interés común (por ejemplo, una fábrica, un partido, un sindicato,
etc.)- que buscan influenciar en la opinión pública. Influenciar a la población en su toma de decisiones, y de manera más específica, influenciar su voto.
Esto genera un círculo. Los grupos de presión –algunos con representación institucional- influyen en la opinión pública; luego, tales grupos (y en un caso concreto, el gobierno) legitiman sus decisiones apoyados por tal opinión. Primero crean la opinión y, con base en ella, actúan. Un ejemplo concreto de esto es cuando en el contexto colombiano, Álvaro Uribe crea un concepto, vago por lo demás, como el castro-chavismo, y con base en éste, direcciona las elecciones presidenciales.
Deliberación pública y el disenso
La deliberación, contraria a la opinión pública, si se considera relevante tal matiz, se refiere a un tipo de ciudadanía que tiene un rol activo, que no sólo observa, sino que participa. La gente delibera por sí misma y para ella misma, lo cual implica otro tipo de legitimidad en las decisiones sobre los asuntos públicos, es decir, la población que delibera tiene la última palabra.
Esta deliberación se sirve de un nuevo medio de comunicación, el Internet. El cual posibilita un nuevo tipo de sociabilidad horizontal en donde todos tienen la palabra y pueden participar. Cada individuo elige si ingresa o sale de alguna red, si quiere participar o sólo observar (Cheresky p.226). Podemos preguntarnos en este punto ¿Qué rol tiene la política en el nuevo espacio público Internet?
Internet es el espacio de la «participación» elevado a la máxima potencia; «participación» que es irrepresentable e ingobernable. En efecto, la identidad no está dada por la «pertenencia» sino por el hecho de «comparecer» ( cf. Padilla_._ ) Es decir, en tanto que participo activamente, y no sólo pertenezco, es que construyo una identidad. Esta primacía de la participación que se expresa en una deliberación constante deviene en política en tanto que le da una voz a la población, le permite un canal de comunicación que elimina la diferencia entre estrado y audiencia.
Al respecto, es pertinente ver lo que dice Amador Férnandez-Savater, escritor vinculado al movimiento de cultura libre, que al recibir una invitación de la ministra de cultura Española para participar de una cena con figuras relevantes de la industria cultural, publica una carta en un blog, la cual tuvo mucha difusión, sobre lo que vivió allí.
<<Lo que hay aquí es una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad. Y sus discursos traducen una mezcla de disgusto y rabia hacia esos actores desconocidos que entran en escena y desbaratan lo que estaba atado y bien atado. Ay, qué cómodas eran las cosas cuando no había más que audiencias sometidas. Pero ahora los públicos se rebelan: hablan, escriben, se manifiestan,
términos, el conflicto es ajeno a la institucionalidad y cuando se presenta el conflicto siempre va a querer cambiar las reglas de juego de tal institucionalidad (Balibar pp. 150-159).
Otra consecuencia que se deriva de lo anterior es que la transformación incesante de la política y los modelos propuestos por varios filósofos para comprenderla, se pueden entender en la relación que hay entre lo posible y lo real (pp. 164-165). Siempre habrá un poder constituyente, una insurrección –referida a lo posible- que busca cambiar un poder constituido, una constitución –referida a lo real.
Considero que esto se insinúa en el texto de Cheresky y es patente cuando se habla del caso Islandés. Recordémoslo. Desde finales del 2008 se desencadenaron protestas cuyo núcleo era la crítica al endeudamiento del país. Tales protestas condujeron a un nuevo escenario en el que el primer ministro renunció y se buscó una refundación institucional. Confluyeron las instituciones representativas tradicionales y nuevas instituciones deliberativas creadas ad hoc para la participación del ciudadano común. El poder que emergió desde la base, apoyado por el ciber-asambleísmo –en donde se transmitían los debates por Internet y la ciudadanía interpelaba la discusión, en tiempo real, desde sus casas y gracias a Internet- concluyo en el cambio de la constitución (Cheresky pp. 274-277).
Podríamos decir que Cheresky no habla propiamente de la democracia, sino de la efectividad de prácticas de democracia directa. Podemos ir más lejos y decir que, por lo menos en este texto, se entiende la democracia en dos aspectos: i) no se reduce a un régimen político y ii) es deliberación con consecuencias, es decir, la materialización de un conflicto que busca cambiar la institucionalidad.
En palabras del autor:
<<Pareciera entonces que emerge simultáneamente el reclamo de un Estado que sea instrumento de provisión de bienes básicos considerados (…) que se extienden, y para todos los ciudadanos, y a la vez la de extensión de un ideal de democracia directa que no solo reclama bienestar para todos, sino que se constituye en un ámbito de deliberación y acción permanente con pretensión a ser fuente de representaciones y proyectos sobre la vida en común>> (p. 269).
De lo anterior, también podemos concluir que Cheresky no entiende lo político como una reclamación por la provisión de bienes públicos -es decir, reivindicaciones sólo referidas a condiciones materiales- sino como la disputa y deliberación de distintos proyectos de vida en común que pueden devenir en cambios de la institucionalidad.
Internet y política
Internet es un campo de batalla en dos niveles distintos. Por un lado, el más positivo y que abunda en el texto de Cheresky, es que el nuevo tipo de sociabilidad brinda condiciones que permiten que la población tenga voz por sí mismo y delibere constantemente sobre los asuntos públicos y la vida en común; lo cual potencialmente puede estar acompañado de una presencia física, e influir en la institucionalidad. Por otro lado, el aspecto negativo se puede expresar -con ayuda de Noah Harari, en su libro 21 lecciones para el siglo XXI- en términos de un espacio que, en virtud del nuevo tipo de sociabilidad, puede darle más herramientas a las elites para que consoliden un Gran Hermano que nos vigile de manera constante. En efecto, los gobiernos, ayudados por algoritmos, pueden realizar un seguimiento de todas nuestras actividades y manifestaciones externas, e incluso dar un paso más allá e influir en nuestras emociones (Harari pp.72-74).
Recordemos el escándalo de Cambridge Analytica. En el presente año, a mediados de marzo, la empresa con sede en Londres utilizó información de Facebook para crear un perfil de los usuarios que usan tal red social; con base en este, se le envió publicidad específica a cada usuario para influenciar en su voto. El mismo caso se presentó en Colombia, luego de la victoria del No en el plebiscito por la paz, el gerente de tal campaña da una entrevista diciendo que, por medio de publicidad selectiva, con base en cierto perfil de personalidad, se enviaban mensajes que encendieran los ánimos de tal persona y esto influenciará su voto. Publicidad que se divulgo por redes sociales (Facebook, twitter, whatsapp).
Recordemos el primer apartado de esta ponencia sobre cómo las elites y grupos de presión buscan influenciar y crear ficciones en la opinión pública. Los memes divulgados por las redes sociales -que aparentan ser producto del arrebato espontaneo de alguien ingenioso- cuentan con un equipo de gente especializada en crear discursos –fabricar el consenso- y cuyo objetivo principal es la mente del inocente usuario.
Verdad vs información
Para cerrar esta ponencia quisiera recordar la pregunta que se hizo en la sesión anterior, a saber ¿Qué rol tiene la verdad en política? Un acercamiento es manifestar el protagonismo que tiene en estos tiempos la lucha por estar informado (este el caso de Wikileaks, un sitio web en el que se publican documentos filtrados con contenido de interés público) Lo cual podría llevarnos a una nueva pregunta ¿Qué relación hay entre la información y la verdad?
Podemos decir que en política hay ficciones cuyo objetivo es erigirse como la verdad y, como ya se ha dicho, esto permite orientar la opinión pública. Así, la búsqueda por estar bien informado pretende desinflar las burbujas de tales <