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Este documento destaca la importancia de los International Financial Reporting Standards (IFRS) como un conjunto único de altos estándares de contabilidad internacionales. Se propone establecer estándares basados en principios de alta calidad y características universalmente aceptadas. La transición a estos estándares puede causar volatilidad en los reportes financieros, por lo que es importante la transparencia y el comentario de la administración para que los inversionistas confíen en los reportes. Se detalla el proceso de examinar el estándar y se propone que conste de la Estructura Conceptual, estándares centrales y estándares seleccionados sobre temas específicos. Se discuten las excepciones al alcance y a los principios y la importancia de seguir una estructura uniforme. También se mencionan otros puntos relacionados con el proceso de emisión del estándar.
Tipo: Resúmenes
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Enero 2008
Documento original: PRINCIPLES-BASED ACCOUNTING STANDARDS.. A Message From the CEOs of the International Audit Networks. Global Public Policy Symposium, January 2008. Traducido por Samuel A. Mantilla, asesor de investigación contable de Deloitte & Touche Ltda., Colombia, con la revisión técnica de César Cheng, Socio Director General de Deloitte & Touche Ltda., Colombia.
Hoy, se está trabajando en todo el mundo para cambiar hacia un conjunto único de estándares de alta calidad mediante la adopción de los IFRS. En la medida en que los IFRS sean adoptados en
más naciones, los reguladores, los preparadores, los auditores y los inversionistas enfrentarán el desafío de trabajar con IASB para asegurar que los IFRS estén basados-en-principios. En
dirección a este fin, se necesita diálogo entre los stakeholders de los mercados de capital globales en relación con lo que constituye estándares basados-en-principios de alta calidad.
Para empezar, no obstante, podemos estar bien servidos reconociendo que nunca ha existido un sistema puramente basado-en-reglas ni un sistema puramente basado-en-principios y quizás
nunca existirá. Cada estándar de contabilidad existirá de alguna manera en un espectro que se da entre reglas y principios. La meta tiene que ser buscar el “lugara propiado” en ese espectro.
Hoy, en los Estados Unidos, estamos demasiado sesgados hacia el lado basado-en-reglas del espectro. Una apropiada reforma de la agenda debe focalizarse en empujar el péndulo hacia un sistema que permitiría
que estándares basados-en-principios y mayor uso del juicio se convirtieran en la norma. Definir este “lugar apropiado” en el espectro reglas/principios pued e ser ayudado por el establecimiento de un conjunto de características generalmente aceptadas que deben definir un estándar nuevo efectivo y alcanzable.
En este Documento exploramos las características que consideramos son los
elementos clave de un sistema de contabilidad basado-en-principios, de alta calidad:
Además, los preparadores, los reguladores y los auditores tendrán que considerar otros cambios que
tienen que emprender en orden a asegurar la adopción exitosa del sistema basado-en-principios.
Los preparadores de estados financieros necesitarán ser capaces de dar más énfasis al ejercicio del juicio
profesional para reportar fielmente la sustancia económica de su empresa. El proceso de información financiera estará menos orientado a identificar la regla que dirige cómo registrar una transacción o cómo
hacer una revelación, y que dará más énfasis al ejercicio del juicio profesional. Los inversionistas están mejor servidos cuando los reportes financieros son claros y fáciles de entender y usar. Con el fin de lograr esa meta, los preparadores y los auditores tienen que darle el espacio al juicio profesional y confiar
en que sus juicios, tanto como sea fundamentalmente sólido y documentado, no estarán sujetos a un segundo juicio. Los reguladores necesitarán focalizarse en la solidez de los juicios subyacentes que
son la verdadera esencia de la buena presentación de reportes de negocios y de la auditoría externa.
Por nuestra parte, la profesión auditora tiene que continuar actuando como defensora de los inversionistas
y dar seguridad razonable de que los estados financieros están declarados imparcialmente de acuerdo con los estándares. Esto es verdadero hoy. Y será más crítico en cuanto cambiemos desde un sistema
más basado-en-reglas hacia un sistema más basado-en-principios que confíe en el juicio profesional sólido y que no busque constante clarificación e interpretación por parte del emisor del estándar.
Esos cambios importantes, junto con la adopción de los estándares basados-en-principios basados en las características que se discuten abajo hacen parte de los asuntos que se tienen que discutir y considerar
cuidadosamente cuando los mercados de capital globales hacen el tránsito hacia un conjunto único de
estándares de contabilidad de alta calidad que estén basados-en-principios.
Establecer estándares de contabilidad basados-en-principios, de alta calidad, requiere en primer lugar establecer un conjunto de características universalmente acordadas respecto de lo que constituye tal estándar. Las siguientes seis características se tiene la intención que sirvan como estructura a partir de la cual será posible comenzar el largo proceso de construir estándares basados-en-principios.
Si bien cada una de las siguientes seis características es fundamental para el éxito de cualquier sistema basado-en-principios, cabe señalar que las primeras dos características que se discuten abajo son “primeras entre iguales.” Esas dos características hablan de la importancia crítica de asegurar que cualquier futuro sistema basado-en-principios promueva reportes que: (a) represente fielmente la realidad económica de las transacciones; y (b) sea respuesta a las necesidades que tienen los usuarios respecto de claridad y transparencia.
Esas dos características deben ser auto-evidentes. Además, todo el propósito de requerir que las compañías publiquen estados financieros auditados es darles a los inversionistas una herramienta para medir el desempeño y las perspectivas económicos. Sin embargo, la realidad es que según los actuales estándares de contabilidad basados-en-reglas esta meta básica a menudo no se cumple. El hecho es que hoy las compañías pueden cumplir con la letra estricta de la ley y aún fallan en entregar la información que ofrezca una descripción clara del estado económico de la empresa.
Más allá de todas las demás preocupaciones, los estándares de contabilidad basados- en-principios se tienen que juzgar por la extensión en que se ocupen de este asunto.
Para satisfacer la necesidad de los inversionistas, el sistema basado-en-principios tiene que resultar en información financiera que represente fielmente las consecuencias económicas de las transacciones, la realidad económica de los saldos que se supone se representan, así como la economía del negocio como un todo (para este propósito, frases tales como (1) fidelidad representativa, (2) refleja la sustancia económica, (3) ofrecen una representación verdadera y razonable [imagen fiel], y (4) presenta razonablemente se consideran más o menos como equivalentes). La representación fiel en este contexto denota una buena representación de los resultados o de la realidad económicos.
Para estar seguros, llegar a estándares de contabilidad que promuevan una representación más fiel de la realidad económica es extremadamente desafiante. Además, como algunos han argumentado, la economía de la transacción a menudo está en el ojo del espectador. Sin embargo, este hecho no tiene que servir como excusa para abandonar el esfuerzo de llegar a un sistema que fomente que preparadores, auditores y emisores de estándares trabajen en función de reportes financieros que rastreen de manera más estrecha la interpretación razonable de la realidad económica.
Con el fin de promover ese resultado, en los objetivos del estándar o en las Bases para las Conclusiones el emisor del estándar tiene que explicar su punto de vista sobre la economía de las transacciones. Si hay puntos de vista en conflicto sobre cómo representar fielmente la economía de la transacción, entonces el estándar debe señalar si hay más de un tratamiento aceptable y las Bases para las Conclusiones deben señalar cuáles conclusiones se alcanzaron. Los preparadores y los auditores podrían entonces usar esta información para conciliar la economía de la transacción con su entendimiento de los objetivos del emisor del estándar. Esto sería la aplicación del juicio razonable, tal y como adicionalmente se describe abajo.
Muy importante, la transición hacia estándares de contabilidad basados-en-principios que representen fielmente la economía de las transacciones puede causar volatilidad incrementada a ser reportada en las ganancias. El hecho es que la volatilidad económica es una realidad del mercado. Más que usar reglas arcanas para oscurecer esta volatilidad, los inversionistas y todas los stakeholders en últimas estarán mejor servidos mediante el tener acceso a información clara sobre la volatilidad que actualmente existe.
Así, es de esperar que en el corto plazo, la volatilidad incrementada que comenzaría a aparecer en
las cuales de manera clara y sencilla describan cómo el estándar cumple con la Estructura Conceptual.
Con el tiempo, se espera que surjan casos en los cuales aparece conflicto entre un estándar propuesto basado-en-principios y la Estructura Conceptual. En tal caso, a los emisores de estándares se les pedirá examinar el estándar y preguntarse a sí mismos. “¿el principio de este estándar es apropiado?” Si el emisor del estándar determina que el principio es apropiado, entonces necesita considerar si son necesarias enmiendas a la Estructura Conceptual con el fin de restaurar la consistencia interna.
Si por alguna razón se adopta el apartarse temporalmente de la Estructura Conceptual, entonces las Bases para las Conclusiones deben explicar claramente en qué consiste ese apartarse, y por qué, con el fin de evitar que los preparadores y los auditores hagan analogías inapropiadas respecto de esa posición frente a la aplicación de la Estructura Conceptual.
Actualmente, los umbrales que se usan para reconocer y des-reconocer los activos y los pasivos varían según el estándar y a menudo no son explícitos. Los umbrales para el reconocimiento y el des-reconocimiento deben ser articulados de manera explícita en cada estándar. El resultado sería estándares basados-en-principios que son tanto internamente consistentes como consistentes con otros estándares que cubren transacciones similares, causando por lo tanto que transacciones similares sean tratadas de manera similar.
Al tiempo que expresamos nuestro apoyo por la consistencia con la Estructura Conceptual, también reconocemos los importantes desafíos que genera este problema.
Primero, hay puntos de vista divergentes respecto de cuál base de medición usar a través de los activos y los pasivos. Algunos argumentan que se debe usar una sola base de medición a través de todos los activos y pasivos. Otros argumentan por la necesidad de emplear diferentes bases de medición para los diferentes tipos de activos y pasivos, mientras que otros todavía piden permitir opciones entre más de una base de medición aceptable para diferentes tipos de activos y pasivos.
Sin resolver los debates alrededor de los modelos de medición y reconocimiento/des-reconocimiento, la Estructura Conceptual como mínimo debe darle al emisor del estándar maneras objetivas para pensar cómo seleccionar entre un número limitado de diferentes bases de medición y modelos de reconocimiento/des-reconocimiento. La información debe privilegiar la información vista como que representa fielmente la economía y como que tiene relevancia para la toma de decisiones de los usuarios. Entonces los conceptos subyacentes deben ser aplicados de manera consistentemente para activos y pasivos similares cuando se desarrollen estándares basados-en-principios.
Al resaltar estos problemas, está claro que FASB e IASB harán bien en considerar focalizar sus actividades de emisión de estándares en la finalización de su proyecto de Estructura Conceptual, aún al costo de retardar otros proyectos. Si bien los equipos que trabajan en los diferentes proyectos pueden ser capaces de coordinar con los equipos de la Estructura Conceptual, un período largo de estándares buscando consistencia con una estructura que va a ser reemplazada o con una estructura que todavía no ha sido finalizada, será una barrera importante para lograr estándares basados-en-principios.
Por definición, un sistema basado-en-principios que sea apropiado tiene que ser amplio en su alcance. Además, una falla fundamental en los existentes estándares de contabilidad basados- en-reglas es que crean complejidad innecesaria alrededor de cada elemento específico de la contabilidad. Entonces, el proceso de información financiera y de auditoría se ve forzado a focalizarse más y más en los “árboles” y menos y menos en el “bosque” en términos de ofrecerles a los inversionistas una descripción clara del estado económico general de la compañía.
Los estándares basados-en-principios tienen que hacer una ruptura con este problema haciéndolo mediante el tener alcances ampliamente definidos. Eventualmente los estándares basados-en-
principios pueden constar de (a) la Estructura Conceptual; (b) un número limitado de estándares
“centrales” que se refieran a las categorías clave del balance general y de las transacciones
(e.g., activos financieros, activos no-financieros, pasivos financieros, pasivos no-financieros, patrimonio, des-reconocimiento, ingresos ordinarios e ingresos/resultados) y (c) estándares seleccionados sobre temas específicos que ilustren cómo los estándares centrales se aplican a las categorías más típicas de transacciones (e.g., arrendamientos, pensiones, etc).
Se deben evitar las excepciones al alcance o a los principios, dado que el alcance y los principios mismos deben ser escritos con la meta de que se incluirán todas las transacciones que se tenga la intención de realizar. Para lograr esta meta, se debe prestar atención a definir cuidadosamente la terminología, haciéndolo de una manera comprensible, de manera que sea claro para quienes leen los estándares qué es lo que se quiere cubrir. Las excepciones al alcance y a los principios implican (1) que el alcance y los principios fueron escritos de manera demasiado estrecha o demasiado amplia, (2) que el emisor del estándar se desvió de la Estructura Conceptual, o (3) que has excepciones al alcance heredadas han sido protegidas, tales como las que se refieren a industrias particulares. Si bien de tiempo en tiempo pueden ser necesarias algunas excepciones, la meta de largo plazo debe ser refinar los estándares de manera que se elimine la mayoría de excepciones al alcance.
Como los “consumidores” de los reportes financieros, los inversionistas tienen el derecho a que la información que se les presente sea clara y comprensible. Lo mismo debe ser cierto para los estándares de contabilidad.
Se debe prestar atención a la articulación clara del alcance del estándar y los términos y definiciones que se usen en él. Si bien sería poco realista sugerir que no se pedirá orientación para la aplicación, si los estándares basados-en-principios están apropiadamente escritos, habría menos necesidad de interpretaciones formales, o de orientación extensiva para la implementación. Una forma mediante la cual un cuerpo interpretativo puede continuar agregando valor es mediante la discusión de los problemas de aplicación, más que ofrecer orientación interpretativa específica-para-el-problema. Al hacerlo, el cuerpo interpretativo podría identificar cualquier problema subyacente en el estándar relevante.
Los emisores de estándares deben considerar seguir una estructura uniforme, que incluya alcance, reconocimiento, medición inicial, medición subsiguiente, presentación, des-reconocimiento, revelación, fecha efectiva y transición. Cada sección debe identificar los principios relevantes separados del otro texto. El principio idealmente debe ser redactado de manera que tenga la flexibilidad de tratar nuevas situaciones que originalmente no son percibidas por el emisor del estándar. Por consiguiente, los estándares basados-en-principios deben contener objetivos claramente articulados y generales que tengan sentido intuitivo y estén organizados de manera lógica.
Tales estándares deben ser concisos y evitar explicar la misma teoría en múltiples ubicaciones y de diferentes maneras. Qué tan concisos deben ser siempre será asunto de juicio y debate; sin embargo, en teoría, los estándares deben tratar los principales problemas relacionados con un tipo particular de categoría de transacciones y deben evitar intentar responder cada posible pregunta. Esto permitirá que la mayoría de los otros problemas de interpretación sean tratados por referencia a los principios centrales y al uso de juicio razonable. Se debe suministrar orientación adicional suficiente, pero limitada – en la forma de explicaciones en el estándar mismo, ejemplos para las principales clases de transacciones, y explicaciones de cómo interrelacionar los principios con los principales problemas para enriquecer el entendimiento del lector respecto de cómo aplicar los principios. La cantidad de orientación adicional debe ser suficiente para hacer que los principios sean operacionales.
Qué tanta orientación para la aplicación debe contener un estándar es también un asunto que requiere consideración cuidadosa. Al pensar respecto de este desafío, algunos han cuestionado cuál debe ser la audiencia objetivo del emisor del estándar cuando se redacten estándares basados-en-principios. Claramente, el punto de vista de uno sobre qué tan conciso puede ser un estándar está impactado por si uno percibe la audiencia objetivo como un socio de auditoría en la oficina nacional de una firma grande de contabilidad, el contralor de compañía privada pequeña, o un inversionista relativamente no sofisticado. Parecería que tiene sentido que si preparadores razonablemente bien informados, actuando de buena fe, frecuentemente tienen que buscar ayuda importante para ser capaces de aplicar el estándar de la manera como el emisor del estándar tiene la intención que se haga, entonces el estándar habrá fallado en lograr el criterio de claridad.
evaluado antes y luego de la emisión para asegurar que están suministrando información significativa para los inversionistas. Esto debe incluir pruebas de campo antes de la emisión y retroalimentación luego de la implementación. Deben realizarse pruebas de campo que sean robustas, para asegurar que el entendimiento que el emisor del estándar tiene respecto de la economía de las transacciones y de la operabilidad de sus propuestas son consistentes con la práctica última que se espera.
Una retroalimentación obligatoria luego de un período razonable de implementación debe ser realizada con el fin de asegurar que cada estándar recientemente emitido está operando tal y como se tiene la intención que lo haga y está produciendo información, útil para las decisiones y relevante, económicamente sólida, para los inversionistas.
Las interpretaciones de los estándares basados-en-principios se deben focalizar solamente en los problemas importantes, los cuales se deben limitar a las circunstancias en las cuales el emisor del estándar considera que los principios se están entendiendo de manera equivocada y/o no están bien articulados. Los asuntos detallados se le deben dejar a los preparadores y auditores para que ejerzan juicio razonable y para que provean revelación transparente. Las interpretaciones y las enmiendas deben ser incorporadas en los estándares mismos basados-en-principios, por el emisor del estándar, de manera que continúen siendo una sola fuente de estándares basados-en-principios de alta calidad que puedan ser fácilmente referenciados por todos los participantes en los mercados de capital.
El mejoramiento continuo de los estándares de contabilidad puede ser pensado en el contexto del ciclo de vida del estándar. Primero se escribe el estándar, luego se prueba, luego se implementa. Luego de un período de tiempo, se puede obtener experiencia actualizada e identificar problemas. En ese momento, los aspectos relevantes de, o la redacción dentro de, el estándar deben ser reconsiderados de manera que cualesquiera problemas conocidos sean resueltos mediante un proceso que revise al estándar mismo.
En ciertas circunstancias, el ciclo de vida de un estándar puede perder su curso y el estándar debe ser rescindido o completamente vuelto a deliberar y re-escrito. Sin embargo, el objetivo del mejoramiento continuo debe ser balanceado contra los costos del cambio tales como rastreo, evaluación e implementación de las revisiones a los estándares, que pueden ser costosas para los preparadores y para quienes usan los estados financieros.
Ninguno de los atributos que arriba se discuten es percibido como que tiene primacía absoluta; más aún, cada uno de los atributos debe ser considerado y, si está en conflicto con los otros, balanceado.
Ello para decir que, (1) la representación fiel de la economía de las transacciones y (2) la respuesta a las necesidades de los usuarios y la promoción de la transparencia son de suma importancia y deben ser sopesados de acuerdo con ello. Dar primacía a esos atributos le permitirá a los usuarios entender el negocio subyacente de la compañía. Cuando el emisor del estándar se desvía de esos dos criterios en un intento por balancear los otros atributos, su lógica para hacerlo debe ser articulada de manera clara en las Bases para las Conclusiones de manera que los lectores no harán analogías inapropiadas con las conclusiones.
Hay una interrelación entre el alcance óptimamente establecido de los estándares basados-en-principios, sus excepciones al alcance, sus excepciones a la aplicación y sus principios. Por consiguiente, la escogencia que haga el emisor del estándar con relación a cuándo permitir una excepción al alcance versus la refinación del alcance y los principios mismos requerirá un enfoque balanceado, cuidadoso, con debido proceso, así como una articulación clara de la lógica en las Bases para las Conclusiones.
RESUMEN Y PASOS QUE SIGUEN
No será fácil lograr el balance entre los atributos de los estándares basados-en-principios.
Muchas de las bright lines,, excepciones al alcance, safe harbors y otras excepciones a los principios que hay en los actuales estándares y que pueden causar que las transacciones no se reporten de
una manera que represente claramente su economía son resultado de solicitudes de preparadores y auditores. La re-evaluación del anterior tratamiento contable para las clases de transacciones puede ser un inicio apropiado para desarrollar el conjunto de estándares basados-en-principios.
La esperanza es que este documento actuará como un mecanismo para vincular al debate a los distintos stakeholders y para construir un consenso sobre el enfoque a seguir adelante. El siguiente paso debe ser probar cualesquiera propuestas acordadas usando un ejemplo práctico para probar tanto (1) si puede ser una herramienta útil para ayudar a diseñar de manera óptima estándares basados-en-principios y (2) si los mismos estándares basados-en-principios pueden ser usados cuando se contabilizan transacciones de negocio complejas. El esfuerzo no será fácil, pero si es exitoso, podría empoderar a los emisores de estándares para hacer un progreso significativo en el uso de los estándares basados-en-principios.