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Estilos arquitectonicos, Apuntes de Historia del Arte

Asignatura: Arte para historiadores: el arte medieval y renacentista, Profesor: anonimo anonimo, Carrera: Historia, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 10/10/2014

joseavilches
joseavilches 🇪🇸

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ESTILOS ARQUITECTONICOS
ARQUITECTURA ISLÁMICA
La arquitectura islámica (en árabeﺔﻴﻣﻼﺳإ ةرﺎﻤﻋ) es un término amplio que agrupa los
estilos artísticos propios de la cultura islámica desde los tiempos de Mahoma hasta
nuestros días, influenciando en el diseño y construcción de edificios y estructuras por
todo el mundo.
Los tipos principales de construcciones de la arquitectura islámica son: la mezquita, la
tumba, el palacio y el fuerte; aunque también se destacaron edificaciones de menor
importancia como los baños públicos, las fuentes y la arquitectura doméstica.
Se dice que la columna, el arco y la cúpula son la "Santísima Trinidad" de la
arquitectura islámica, ya que las tres juntas son características que le dan belleza y
originalidad.
Historia
En 630 el ejército de Mahoma reconquistó la ciudad de La Meca para la tribu de
Quraish. El santuario santo de Kaaba fue reconstruido y dedicado al islam; la
reconstrucción fue llevada a cabo antes de la muerte de Mahoma en 632 por un
náufrago carpintero abisinio en su estilo nativo. Este santuario estuvo entre los primeros
trabajos de gran envergadura del islam. Las paredes fueron decoradas con pinturas de
Jesús, María, Abraham, profetas, ángeles y árboles. Después las doctrinas del islam a
partir del siglo VIII, basados en el Hadiz, prohibieron el uso de ese tipo de imágenes en
su arquitectura, especialmente humanos y animales.
En el siglo VII las fuerzas musulmanas conquistaron extensos territorios. Una vez que
se establecían en la región, ellos primero necesitaban un lugar donde construir una
Mezquita. El diseño simple, basado en la casa del profeta Mahoma, proveyó de
elementos que fueron incorporados a las nuevas mezquitas y otras construcciones por
los primeros musulmanes, o lo adaptaron a edificios ya existentes como iglesias para su
propio uso.
Influencias y estilos tradicionales
Caligrafía árabe en el gran pishtaq o portal de acceso en el Taj Mahal
Un estilo arquitectónico islámico fácilmente reconocible se desarrolló poco después de
la muerte del profeta Mahoma, formado a partir de los modelos romano, egipcio, persa/
sasánido y bizantino. La rapidez de su surgimiento tuvo como hito el año 691 con la
finalización del Domo de la Roca (Qubbat al-Sakhrah) en Jerusalén. Este presenta
rasgos como espacios abovedados, un domo circular, y el uso de estilizados y
repetitivos patrones decorativos (arabesco).
La Gran Mezquita de Samarra en Irak, completada en el año 847, combina la
arquitectura aposteósica de hileras de columnas que se encuentran soportando una base
plana sobre la cual descansa un gran minarete espiralado.
La Iglesia de Santa Sofía en Estambul, también influenció en el arte islámico al agregar
elementos de la arquitectura bizantina en sus propios trabajos. Cuando los otomanos
capturaron la ciudad de los bizantinos, la convirtieron de basílica a mezquita, aunque
ahora es un museo. También dicha iglesia sirvió de modelo para muchas otras
mezquitas otomanas como la Mezquita Sehzadey la Mezquita de Süleymaniye.
Arquitectura persa
Una de las primeras civilizaciones con quien el islam entró en contacto durante y
después de su creación fue con Persia. La capital persa se encontraba en los márgenes
izquierdos de los ríos Tigris y Éufrates durante el siglo VII. Debido a su proximidad los
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ESTILOS ARQUITECTONICOS

ARQUITECTURA ISLÁMICA

La arquitectura islámica (en árabeإﺳﻼﻣﻴﺔ ﻋﻤﺎرة) es un término amplio que agrupa los estilos artísticos propios de la cultura islámica desde los tiempos de Mahoma hasta nuestros días, influenciando en el diseño y construcción de edificios y estructuras por todo el mundo.

Los tipos principales de construcciones de la arquitectura islámica son: la mezquita, la tumba, el palacio y el fuerte; aunque también se destacaron edificaciones de menor importancia como los baños públicos, las fuentes y la arquitectura doméstica.

Se dice que la columna, el arco y la cúpula son la "Santísima Trinidad" de la arquitectura islámica, ya que las tres juntas son características que le dan belleza y originalidad.

Historia En 630 el ejército de Mahoma reconquistó la ciudad de La Meca para la tribu de Quraish. El santuario santo de Kaaba fue reconstruido y dedicado al islam; la reconstrucción fue llevada a cabo antes de la muerte de Mahoma en 632 por un náufrago carpintero abisinio en su estilo nativo. Este santuario estuvo entre los primeros trabajos de gran envergadura del islam. Las paredes fueron decoradas con pinturas de Jesús, María, Abraham, profetas, ángeles y árboles. Después las doctrinas del islam a partir del siglo VIII, basados en el Hadiz, prohibieron el uso de ese tipo de imágenes en su arquitectura, especialmente humanos y animales. En el siglo VII las fuerzas musulmanas conquistaron extensos territorios. Una vez que se establecían en la región, ellos primero necesitaban un lugar donde construir una Mezquita. El diseño simple, basado en la casa del profeta Mahoma, proveyó de elementos que fueron incorporados a las nuevas mezquitas y otras construcciones por los primeros musulmanes, o lo adaptaron a edificios ya existentes como iglesias para su propio uso.

Influencias y estilos tradicionales Caligrafía árabe en el gran pishtaq o portal de acceso en el Taj Mahal Un estilo arquitectónico islámico fácilmente reconocible se desarrolló poco después de la muerte del profeta Mahoma, formado a partir de los modelos romano, egipcio, persa/ sasánido y bizantino. La rapidez de su surgimiento tuvo como hito el año 691 con la finalización del Domo de la Roca ( Qubbat al-Sakhrah ) en Jerusalén. Este presenta rasgos como espacios abovedados, un domo circular, y el uso de estilizados y repetitivos patrones decorativos (arabesco). La Gran Mezquita de Samarra en Irak, completada en el año 847, combina la arquitectura aposteósica de hileras de columnas que se encuentran soportando una base plana sobre la cual descansa un gran minarete espiralado. La Iglesia de Santa Sofía en Estambul, también influenció en el arte islámico al agregar elementos de la arquitectura bizantina en sus propios trabajos. Cuando los otomanos capturaron la ciudad de los bizantinos, la convirtieron de basílica a mezquita, aunque ahora es un museo. También dicha iglesia sirvió de modelo para muchas otras mezquitas otomanas como la Mezquita Sehzadey la Mezquita de Süleymaniye. Arquitectura persa Una de las primeras civilizaciones con quien el islam entró en contacto durante y después de su creación fue con Persia. La capital persa se encontraba en los márgenes izquierdos de los ríos Tigris y Éufrates durante el siglo VII. Debido a su proximidad los

primeros arquitectos islámicos no sólo cogieron por un tiempo, sino que adoptaron definitivamente las tradiciones y métodos del decadente Imperio sasánida. La arquitectura islámica tomó prestado abundantes elementos y, en muchos sentidos, puede ser llamada una extensión y futura evolución de la Arquitectura Persa. Muchas ciudades como Bagdad, por ejemplo, fueron hechas junto a construcciones precedentes como Firouzabad en Persia. De hecho, es sabido que las dos personas contratadas por Al-Mansur para diseñar los planos de la ciudad fueron Naubakht (ﻧﻮﺑﺨﺖ), un antiguo persa seguidor de Zoroastro, y Mashallah (اﻟﻠﻪﻣﺎﺷﺎء ), un antiguo judío de Khorasán, Irán.

Arquitectura andalusí Conocida también como hispano-musulmana. La construcción de la gran Mezquita de Córdoba, comenzada en el año 785, marcó el comienzo de la arquitectura islámica en la península Ibérica y en el norte de África. La mezquita destaca por sus arcos interiores en forma de herradura. La arquitectura andalusí llegó a su cima con la construcción de la Alhambra, el magnífico palacio-fortaleza de Granada, con su espacio abierto y fresco adornado en rojo, azul y dorado; las paredes están decoradas con estilizados motivos de follajes, inscripciones en árabe, y diseños con arabescos, con paredes cubiertas de azulejos vidriados. Justo antes de concluida la Reconquista, la influencia islámica tuvo un duradero impacto en la arquitectura de España. En particular, los españoles medievales usaron el estilo mudéjar, una mezcla de elementos cristianos y árabes. Uno de los mejores ejemplos del duradero impacto morisco son los Reales Alcázares de Sevilla.

Arquitectura otomana La arquitectura del Imperio otomano es característica por sus grandes mezquitas, basadas en los modelos del arquitecto más relevante del período, Mimar Sinan, como la mezquita de Süleymaniye de mediados del siglo XVI. Durante al menos 500 años ejemplos de la arquitectura bizantina como la iglesia de Santa Sofía sirvieron como modelos para la mayoría de mezquitas otomanas como la mezquita Sehzade, la mezquita Süleymaniye, y la mezquita Rüstem Pash. De hecho, se puede entender la arquitectura otomana como un desarrollo de la arquitectura bizantina bajo un paradigma religioso islámico y el orden político otomano. Los otomanos alcanzaron una arquitectura de muy alto nivel en las tierras islámicas desde entonces. Dominaron la técnica de construir los extensos espacios internos confinados por bóvedas aparentemente ingrávidas, y de alcanzar la armonía perfecta entre los espacios interiores y exteriores, así como entre la luz y la sombra. La arquitectura religiosa islámica que consistía hasta entonces en edificios simples con extensas decoraciones, fue transformada por los otomanos a través de un vocabulario arquitectónico dinámico de bóvedas, semibóvedas y columnas. La mezquita dejó de ser un compartimiento encogido y oscuro con las paredes cubiertas por arabescos para convertirse en un santuario del equilibrio estético y técnico, de la elegancia refinada y de una forma indirecta de lo trascendental de lo divino.

Interpretaciones Las interpretaciones más comunes de la arquitectura islámica se resumen en los siguientes puntos:

  • El concepto del poder infinito de Alá que es evocado por diseños como la repetición de los temas que sugieren el infinito.
  • Las formas humanas y animales se representan raramente en el arte decorativo mientras que el trabajo de Alá se considera ser incomparable. El follaje es un adorno frecuente pero típicamente estilizado o simplificado por la misma razón.

Las mezquitas de iwan son las muy importantes por sus compartimientos e iwanes abovedados, que son espacios abovedados abiertos hacia fuera en un extremo. En mezquitas de iwan , uno o más iwanes hacen frente a un patio central que sirve como pasillo para el rezo. El estilo representa un préstamo de la arquitectura iraní pre- Islámica y se ha utilizado casi exclusivamente para las mezquitas en Irán. Muchas mezquitas de iwan son convertidos templos del fuego del Zoroastrismo donde el patio fue utilizado para contener el fuego sagrado.

Sahn Casi cada mezquita y muchas casas y otros edificios en áreas pertenecientes al mundo islámico contienen un patio religioso conocido como sahn (en árabeﺻﺤﻦ ), que son rodeados en todos sus lados por una arcada. Es característico en los sahns encontrarnos con una piscina central simétrica respecto a uno o varios ejes conocida como howz, donde se realizan las abluciones. Algunos sahns también tienen fuentes para beber. Si el sahn está en una mezquita, es usado para la realización de las abluciones. Si el sahn está en un patio privado o en una casa tradicional, es usado para el baño, por estética, o para ambas cosas.

Jardines El corán usa el jardín como una analogía del paraíso y el islam que vino a tener una significativa influencia en el diseño de jardines. El corán tiene muchas referencias a jardines que son usados, a menudo, como analogías terrenales sobre la vida en el paraíso que se promete a los creyentes. " Alá ha prometido a los hombres y mujeres creyentes, debajo de ríos que fluyen, para habitar en ellos, y viviendas grandes en jardines de domicilio perpetuo; y lo mejor de todo es el gran placer de Alá; ése es el logro magnífico. " (Corán 9.72) Han sobrevivido jardines islámicos en una amplia zona que se extiende desde España y Marruecos en el oeste hasta la India en el este.

Arabescos Un elemento del arte islámico normalmente encontrado decorando las paredes de mezquitas, casas y otros edificios musulmanes, el arabesco es una aplicación de la elaboración repetitiva de formas geométricas eso repite a menudo las formas de plantas, de formas y a veces de animales (sobre todo pájaros). La elección de cuál de las formas geométricas deben ser usadas y cómo deben ajustarse a un determinado formato está basada en la visión islámica del mundo. Para los musulmanes, estas formas, tomadas en su conjunto, constituyen un patrón infinito que se extiende más allá del mundo material visible. Para muchos en el mundo musulmán, los arabescos simbolizan el infinito, y por lo tanto una descentralización, de la naturaleza creada por un solo Dios (Alá). Además, el artista islámico realizador de los arabescos transporta una espiritualidad definida sin la iconografía del arte cristiano. El arabesco es usado en mezquitas y otras construcciones a lo largo del mundo islámico , y constituye una manera de decorar usando preciosos, embellecedores y repetitivos motivos del arte islámico en vez de hacer pinturas de humanos o animales lo que está prohibido ( Haram ) en el islam.

Caligrafía La caligrafía árabe está asociada con el arte geométrico islámico del arabesco en las paredes y también en los techos de las mezquitas así como en los textos escritos. Muchos artistas contemporáneos en el mundo islámico dibujan basándose en la herencia de la caligrafía árabe para utilizar inscripciones y abstracciones caligráficas en su trabajo.

En vez de expresar algo relacionado con la realidad usando palabras habladas, la caligrafía para los musulmanes es una expresión visible del arte más alto de todos, el arte del mundo espiritual. La caligrafía ha comenzado a ser la más venerada forma de arte islámico porque constituye un enlace entre la lengua de los musulmanes y su religión. El libro sagrado del islam, el Corán, ha jugado un rol muy importante en el desarrollo y evolución de la lengua árabe, y por extensión, en la forma de escribir el alfabeto árabe, es decir, en su caligrafía. Proverbios y amplios pasajes del Corán siguen siendo fuentes activas para la caligrafía islámica.

Elementos del estilo islámico La arquitectura islámica puede ser identificada por los siguientes elementos de diseño, que se imitaron de la primera mezquita construida por Mahoma en Medina, así como otras características que se adaptaron de construcciones pre-islámicas como iglesias, templos y sinagogas. La arquitectura Bizantina tuvo una gran influencia en la arquitectura islámica temprana con sus arcos redondos, cámaras acorazadas y bóvedas característicos.

  • Patios grandes combinados a menudo con un pasillo central para el rezo (originalmente una característica de Masjid al-Nabawi).
  • Minaretes o torres (éstos fueron utilizados originalmente como atalayas- antorcha, una especie de faros, según lo visto en la Gran Mezquita de Damasco; por lo tanto surge de la derivación de la palabra árabe nur , significando "luz").
  • Mihrab u hornacina inmerso dentro del muro indicando la dirección a la Meca. Esto se pudo haber derivado de usos previos de las hornacionas para el ajuste de las volutas del torah en las sinagogas judías o en el haikal de las iglesias coptas.
  • Bóvedas y Cúpulas.
  • Iwanes colocados entre diversas secciones para dividirlas.
  • El uso de la forma geométrica y el arte de la repetición (arabescos).
  • El uso caligrafía árabe para decorar en vez de pinturas que estaban prohibidas (haram) en la arquitectura de las mezquitas. Hay que observar que en la arquitectura secular, los cuadros estaban de hecho presentes.
  • La fuente de abluciones (a menudo usada como área para el wudu de los musulmanes).
  • El uso de colores brillantes.
  • Focalización tanto del espacio interior como del exterior de las construcciones.

ARQUITECTURA MOZÁRABE

Las principales características que definen la arquitectura mozárabe son las siguientes:

  • Un gran dominio de la técnica en la construcción, empleando principalmente sillería a soga y tizón.
  • Ausencia o sobriedad de la decoración exterior.
  • Diversidad en las plantas, si bien la mayoría destacan por las pequeñas proporciones y espacios discontinuos cubiertos por cúpulas (de arista, gallonadas, de nervios de crucería califal...).
  • (^) Uso del arco de herradura al estilo islámico califal, muy cerrado y con el peralte de dos tercios del radio.
  • Uso del alfiz.
  • Uso de la columna como soporte, coronada por un capitel corintio decorado con elementos vegetales muy estilizados.
  • Los aleros sobresalen y se asientan sobre modillones de lóbulos.

amplió a otros monumentos de Aragón, destacando la Colegiata de Santa María de Calatayud, la iglesia de Santa Tecla de Cervera de la Cañada, la de Santa María de Tobed y los elementos mudéjares de la iglesia de San Pablo, la Seo y la Aljafería de Zaragoza.

Del llamado «románico de ladrillo», es ejemplo la Iglesia de San Tirso, acabada en 1189 , con aspecto sólido y macizo, el cimborrio se eleva sobre el crucero y adelanta algunas características del románico como la utilización de arquerías y las dos filas de arcos ciegos que aparecen en los ábsides circulares con función tectónica, forma el esqueleto del edificio. Conforma un soporte y empuje que sostiene el muro. Los edificios mudéjares copian a los cristianos y desarrollan su planta y altura pero en ladrillo. Al emplear ladrillo en el interior se pierde la columna y se utiliza el pilar. Otra característica es el cimborrio, que a pesar de ser tan pesado, al ser calado va a transmitir sensación de ligereza... en el cimborrio conforme ascendemos los vanos son mayores para aligerar el peso y conseguir altura. Otro ejemplo es la iglesia de San Martín de Arévalo en Ávila, lo más característico son las dos torres realizadas en ladrillo, sustentadas y decoradas por arquerías ciegas que se convierten en vanos en la parte superior. Se utiliza ladrillo y también mampostería.

Características generales

Se da un nuevo tipo de material, el ladrillo y una nueva decoración superpuesta a elementos constructivos cristianos y musulmanes. Las estructuras arquitectónicas y los materiales son modestos, pero se logra un gran realce mediante el trabajo ornamental del ladrillo, yeso y madera: ajedrezados, espinas de pez, esquinillas, arcos ciegos, redes de rombos (sebka) , cruces cristianas... El mudéjar supone una reacción nacional en contra de los estilos europeos que se estaban introduciendo. Hasta el siglo XII se fomenta un estatus tolerante hacia los alarifes musulmanes, en el s. XIII los reyes cristianos van a comenzar a conocer la cultura islámica y se va produciendo un alejamiento de los influjos europeos y un acercamiento hacia la vida musulmana.

Elementos y materiales

Yeserías

Se supone que el yeso fue introducido en la Península Ibérica por los musulmanes, procedente de Oriente y en concreto probablemente Irán. Su utilización fue abundante durante la dominación islámica, continuando durante el periodo de los reino de Taifas. Desde aquí se difundió a los territorios cristianos. Las yeserías más antiguas que se conocen en tierras de Castilla y León son las del claustro de San Fernando en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas (Burgos), datadas entre 1230 y 1260.

Ladrillo

El ladrillo ha sido considerado el material mudéjar por excelencia, utilizándose tanto con fines decorativos como construcitivos. El ladrillo fue muy utilzado en Oriente por influencia de la cultura mesopotámica, también fue muy utilizado en la época hispano- árabe, tanto en la época califal, aunque con carácter servicial respecto a la piedra, como bajo los dominios almorávides y almohades, en las que el ladrillo adquiere más protagonismo.

Cerámica

La utilización de la cerámica al servicio de la arquitectura fue una constante en el arte mudéjar, utilizándose tanto en exteriores como en interiores, portadas, torres, zócalos, arrimaderos, solerías y techumbres. Los centros productores más importantes fueron Paterna y Manises, en Valencia; Teruel, Calatayud y Muel, en Aragón y Sevilla en

Andalucía. Las principales técnicas utilizadas, procedentes del Arte hispanomusulmán, fueron el alicatado, la cuerda seca y la arista o cuenca.

La cubierta de madera

La utilización de la madera en las techumbres constituye uno de los elementos más representativos del arte mudéjar, tanto en España, como en América, adonde fue exportada esta técnica. La tipología de cubiertas permite distinguir:

  • Cubiertas planas (denominadas alfarjes)
  • Cubiertas de armadura
    • Armadura a dos aguas ■ De par e hilera ■ De par y nudillo
    • Armadura a cuatro aguas ■ De lima simple o bordón ■ De limas doble o moamares
  • Cubiertas circulares o abovedadas

Arquitectura civil

La arquitectura civil mudéjar ofrece caracteres parecidos a la religiosa, aunque propende más al uso del arco redondo y al de herradura. Son notables los alcázares reales de los siglos XIV y XV, como el de Sevilla y, en parte, el de Segovia; el palacio de Alfonso XI en Tordesillas; los palacios de los prelados y magnates de los siglos XV y XVI, como el de Alcalá; el palacio del Duque del Infantado, en Guadalajara; el de los Duques de Alcalá en Sevilla (vulgarmente, Casa de Pilatos ), etc. todos con sus patios interiores rodeados de aracadas; las puertas de alguans ciudades como la puerta del Sol en Toledo que es del siglo XIV y, en fin, algunos castillos célebres como los de castillo de Fonseca, en la villa de Coca (Segovia) entre otras muchas construcciones fáciles de reconocer por los caracteres enunciados.

ARQUITECTURA ROMÁNICA

Se llama estilo románico en arquitectura al resultado de la combinación razonada y armónica de elementos constructivos y ornamentales de procedencia latina, oriental ( bizantinos, sírios, persas y árabes) y septentrional (celtas, germánicos, normandos) que se formó en la Europa cristiana durante los primeros siglos de la baja Edad Media. Siglos X y XII y parte del XIII.

Componentes del estilo

Entre los elementos arquitectónicos que destacan en el estilo Románico los más característicos del mismo son:

  • el pilar compuesto y de núcleo prismático.
  • el arco de medio punto.
  • la cubierta de bóveda de medio cañón y de arista.
  • la cúpula poligonal sobre trompas.
  • los ábsides semicirculares en planta de cruz latina en las iglesias.

A continuación otros de los elementos arquitectónicos propios el estilo:

  • contrafuertes muy desarrollados

Capitel románico.

El referido pilar monta ordinariamente sobre un zócalo cilíndrico o de poca altura y se compone de una pilastra simple o compuesta que lleva adosadas a cada frente o a alguno de ellos una o dos columnas semicilíndricas (o en vez de éstas, otras pilastras más estrechas) con objeto de dar pie a los arcos formeros y a los transversales o fajones. Dichas columnas tienen basa y capitel igualmente adosados al núcleo central prismático. Hay también columnas exentas y pareadas, de dos en dos, o de cuatro en cuatro pero no se hallan de estas formas ordinariamente sino en los claustros, pórticos, galerías y ajimeces.

Los capiteles románicos ofrecen especial interés por lo variado de sus formas y por las curiosísimas labores con que suelen decorarse. Algunos de ellos conservan reminiscencias clásicas de sabor corintio degenerado pero en su gran mayoría se forman de un grueso prisma o de un tronco piramidal o de cono invertido en cuyos frentes lleva esculpidas labores geométricas entrelazadas o motivos vegetales que en forma de hojas le rodean o asuntos simbólicos e históricos. Va coronado el capitel por un ábaco grueso, denominado cimacio, el cual se halla casi siempre decorado con molduras u otros ornamentos propios del estilo y frecuentemente lleva por su parte inferior una serie de modillones cuadrados que parecen almenas. En las columnas geminadas o yuxtapuestas suele cubrir el ábaco a todo el grupo de ellas uniendo así sus capiteles.

Las basas de las columnas tienen la forma toscana o ática pero con el toro inferior ancho y aplastado y suelen llevar en las enjutas o ángulos del plinto una figurilla caprichosa o bien una garra que aparenta sujetar con el plinto la moldura curva o toro que en él descansa. En el siglo XII se ornamentan frecuentemente las basas con diferentes labores propias del estilo lo cual ya se usó alguna vez en la arquitectura visigoda (y mucho más en la romana) según se observa en la iglesia de San Pedro de la Nave.

Los arcos de construcción se apoyan inmediatamente sobre el referido ábaco y son de medio punto o peraltados y casi siempre dobles o triples, es decir, que cada uno de ellos consta de dos o tres semianillos adheridos uno debajo de otro siendo más ancho el de encima. Cuando se adorna con molduras propiamente dichas, se denuncia la segunda época del estilo y se presentan ellas en forma de un baquetón grueso, bordeando la esquina del arco. Propio asimismo de la segunda época (siglo XII) es el arco apuntado, también llamado ojival, que a veces se halla en edificios románicos como medio constructivo para disminuir el empuje lateral (sin que por esto sea indicio de estilo gótico si falta la bóveda de crucería) y nunca como ornamento. Se hallan, no obstante, en algunos edificios románicos, influidos por la arquitectura arábiga, arcos lobulados y entrelazados, ya ornamentales, ya constructivos. Pero estos últimos sólo en arcadas de claustros o en obras equivalentes.

Cubierta interior

La cubierta interior de las naves y estancias diferentes consiste por lo general en la bóveda de medio cañón —a veces, apuntada como los arcos— para la nave central; de

arista o de cuarto de cañón para las laterales y de concha o de cuarto de esfera para los ábsides, alzándose sobre el crucero una cúpula poligonal apoyada en trompas (a estilo persa) que se colocan en los ángulos o rincones resultantes del encuentro de los arcos torales. Dichas trompas se constituyen por una bovedilla semicónica o por una serie de arquitos en degradación que hacen el mismo oficio. Algunas veces, según la escuela a que pertenezca el edificio, la nave central lleva techumbre de madera o carece de cúpula o por el contrario, la tiene verdaderamente esférica y elevada sobre pechinas a estilo bizantino. La dificultad y la diferencia mayor que se hallan en estos edificios estriban en el problema de combinar el abovedamiento de todas las naves con la iluminación suficiente de la central y, además, en dar al crucero o al encuentro de las naves un equilibrio muy estable y una cubierta proporcionada: las soluciones varias que se dan a este doble problema constituyen las diferencias principales de la escuelas arquitectónicas del estilo románico.

Cubierta exterior

La cubierta exterior o tejado insiste sobre las bóvedas mediante una armadura sencilla de madera que se apoya en ellas, pero en el siglo XII se hace independiente esta armadura y es sostenida sólo por los muros para no cargar de peso las bóvedas y cúpulas. Sobre la cúpula poligonal del crucero se eleva una linterna prismática ya formando cuerpo con ella, ya estando independiente a modo de domo. Dicha linterna se termina por una cubierta piramidal, semejando el conjunto una torre de base ancha y poca altura que, a veces, ejerce también funciones de campanario.

Puertas y ventanas

Las puertas se hallan formadas por una serie de arcos redondos concéntricos y en degradación apoyados en sendas columnillas de suerte que todo el conjunto forma una especie de arco abocinado y moldurado contribuyendo al mayor efecto visual el mismo grosor del muro que suele formar allí un cuerpo saliente. Algunas portadas carecen de dintel y de tímpano pero por lo general se hallan provistas de uno y otro y entonces se esculpen sobre el último relieves simbólicos o iconísticos y a los lados de la portada o en las jambas y aun en el mismo arco abocinado se disponen variadas series de labores ornamentales en relieve, flanqueándose, a veces, con estatuas el ingreso en las iglesias más suntuosas.

Las ventanas se abren casi siempre en la fachada y en el ábside y algunas veces en los muros laterales. Son bastante más altas que anchas y terminan por arriba en arco doble, generalmente plano o de arista viva apoyado sobre columnitas como las de la portada y cuando estos arcos se rodean de molduras finas o baquetones o bien las ventanas han dejado la primitiva estrechez, pertenecen a la segunda época del estilo. Hay también ajimeces, óculos y pequeños rosetones, correspondiendo estos últimos al último periodo.

Se cierran las ventanas con vidrieras incoloras o de color en algunas iglesias suntuosas o con láminas traslúcidas de alabastro o yeso cristalino o con simples celosías de piedra perforada y en las iglesias pobres con simples telas blancas enceradas o impregnada con trementina. De aquí que hayan de ser poco extensas las ventanas de esta época (lo mismo que en la precedente) hasta que se fue ensayando y generalizando el uso de grandes vidrieras.

Cornisas

Las cornisas, lejano recuerdo de los clásicos arquitrabes forman como una imposta corrida sobre pilastras y muros y a continuación de los ábacos de los capiteles y adornan el frontispicio colocadas encima de la portada o debajo de la ventanas. Llevan

clasicista que introducía el renacimiento italiano era vista como una forma de construir a la antigua o a lo romano.

La arquitectura gótica puso especial énfasis en la ligereza estructural y la iluminación de las naves del interior de los edificios. Surgió del románico pero acabó oponiéndose a la masividad y la escasa iluminación interior de sus iglesias. Se desarrolló fundamentalmente en la arquitectura religiosa (monasterios e iglesias), teniendo su cumbre en la construcción de grandes catedrales, secular tarea en que competían las ciudades rivales; aunque también tuvieron importancia la arquitectura civil (palacios, lonjas comerciales, ayuntamientos, universidades, hospitales y viviendas particulares de la nueva burguesía urbana) y arquitectura militar (castillos y murallas urbanas).

Los dos elementos estructurales básicos de la arquitectura gótica son el arco apuntado u ojival y la bóveda de crucería, cuyos empujes, más verticales que el arco de medio punto, permiten una mejor distribución de las cargas y una altura muy superior. Además, la parte principal de estas son transmitidas desde las cubiertas directamente a contrafuertes exteriores al cuerpo central del edificio mediante arbotantes. El resultado deja a la mayor parte de los muros sin función sustentante (confiada a esbeltos pilares y baquetones), quedando la mayor parte de aquéllos libres para acoger una extraordinaria superficie de vanos ocupados por amplias vidrieras y rosetones que dejan paso a la luz.

La arquitectura gótica tuvo su origen en las regiones de Normandía e Isla de Francia, desde donde se difundió primero a todo el reino de Francia y posteriormente (ya a mediados del siglo XIII), sobre todo por la extensión del arte cisterciense y las rutas jacobeas, por el Sacro Imperio Romano Germánico y los reinos cristianos del norte de España (que durante ese periodo de la Reconquista se estaban imponiendo a los musulmanes del sur). En Inglaterra penetró pronto el estilo francés, aunque adquirió un fuerte carácter nacional. A Italia llegó tarde, no tuvo mucha aceptación, y su impacto fue muy desigual en las distintas regiones, y muy pronto fue sustituido por el Renacimiento.

El medievalismo suscitado por el romanticismo y el nacionalismo del siglo XIX hizo reelaborar como arquitectura historicista un neogótico que reproducía el lenguaje arquitectónico propio del estilo con formas más o menos genuinas, destacando la labor restauradora y reconstructora del francés Eugène Viollet-le-Duc.

Edificios góticos

Arquitectura religiosa

La catedral es el edificio donde el gótico alcanza su expresión más plena, en la que se refleja el esfuerzo y la aportación de toda una ciudad. A su construcción suelen colaborar las cofradías y gremios que suelen tener su manifestación en las capillas laterales.

También destaca la arquitectura monasterial, entre la que se distingue:

  • la arquitectura cisterciense, con monasterios situados en el campo, desconectados de la vida civil, que desarrollan un estilo protogótico y que servirá para la propagación del estilo gótico por toda Europa. Aunque tampoco todos los componentes de esta arquitectura servirán de fundamento para el gótico.
  • la orden cartuja
  • dominicos y franciscanos.

Arquitectura civil

La arquitectura civil muestra la pujanza económica en la Baja Edad Media, el auge de las actividades comerciales y artesanales, la apertura de nuevas rutas comerciales y el próximo descubrimiento de América. En la arquitectura militar se desarrolla y perfecciona la construcción de castillos y murallas; los puentes se fortifican con puertas a los extremos y en medio. La arquitectura civil muestra la consolidación de formas municipales frente al poder señorial o eclesiástico con la construcción de grandes edificios destinados a servir de sede de sus instituciones y gobiernos municipales, entre los que destacan los de las ciudades italianas de Florencia y Siena y también los de la región de Flandes. En Cataluña sobresalen la Casa de Ciudad y el Palacio de la Generalidad en Barcelona. También se desarrollo la construcción de lonjas comerciales, palacios urbanos, universidades, hospitales y viviendas particulares para la nueva burguesía urbana que desplazaba a la nobleza, destacó durante el siglo XV, en el último periodo del gótico toda la arquitectura civil en Flandes.

Elementos de la arquitectura gótica

La arquitectura gótica presenta innovaciones técnicas y constructivas notables, que permitieron levantar estructuras esbeltas y ligeras con medios y materiales sencillos. Las principales aportaciones constructivas, al igual que en el románico, se centran en las cubiertas.

Planta

La planta de las grandes iglesias góticas responde a dos tipos principales:

  • de tradición románica. En él se observan casi las mismas formas que en el estilo románico y más comúnmente la de cruz latina, con girola o sin ella pero con los brazos poco salientes y con los absidiolos o capillas absidiales frecuentemente poligonales. Las iglesias abaciales, sobre todo, cistercienses, siguen este tipo con brazos muy salientes como en la época románica. Y en las iglesias menores o populares se adopta como planta más común la de cruz latina o la rectangular y con un solo ábside poligonal en la cabecera;
  • de salón. La planta carece de crucero de brazos salientes (aunque no deja de ostentarse más o menos la simbólica cruz de enmedio), el templo de salón presenta una disposición basilical y posee, como mínimo, tres naves de igual altura y, por consiguiente, un sistema de iluminación lateral. Los espacios interiores son amplios y desahogados, abarcables con una sola mirada y tremendamente unitarios, de ahí que parezcan o tengan el aspecto de un gran salón.

En todo caso, la planta se divide en tramos rectangulares o cuadrados determinados por las columnas y arcos transversales y sobre éstos, cargan las bóvedas de crucería. Desde mediados del siglo XIII se hace común el abrir capillas en los lados de las iglesias, entre los contrafuertes, para satisfacer la devoción de los gremios o cofradías y del pueblo en general, ya que antes de esta época era raro admitirlas fuera de los ábsides.

Arco ojival o apuntado

Bóveda cuatripartita

Bóveda sexpartita

Bóveda de estrella

Bóveda de abanico

En el transcurso del gótico, la bóveda de crucería fue adquiriendo una mayor complejidad estructural y decorativa, desde la simple o cuatripartita hasta llegar a las bóvedas de abanico.

Contrafuertes y arbotantes

Estructura de soporte por arbotantes.

Para soportar el empuje del peso de las bóvedas, en vez de construir gruesos muros como se realizaba en el románico, en el que los contrafuertes adoptaban la forma de pilares adosados exteriormente al muro, con un ancho creciente en su base; los arquitectos góticos idearon un sistema más eficiente: los contrafuertes con arbotantes. Los contrafuertes se separan de la pared, recayendo el empuje sobre ellos por medio de un arco de transmisión denominado arco arbotante. Todavía se puede alcanzar una mayor resistencia colocando a continuación un segundo contrafuerte. Los arbotantes también cumplen la misión de albergar los canales por donde descienden las aguas de los tejados y evitar así que resbalen por las fachadas.

Por un lado, la disposición de estos machones transversales permitía hacer fachadas no portantes, esbeltas, con enormes huecos. Por otra parte, al conectar los contrafuertes por medio de arcos arbotantes a la estructura principal se ganaba brazo de palanca y se liberaba espacio para situar naves laterales, paralelas a la nave principal.

Los botareles y demás contrafuertes se decoran, montando pináculos sobre ellos para que tengan más peso y resistencia, logrando así con estos remates el doble fin constructivo y estético.

El sistema de arbotantes y contrafuertes de las iglesias góticas constituye un elemento característico que embellecen el exterior de los edificios, pero a la vez, ponen de manifiesto la propia fragilidad estructural, ya que sujetan el edificio a modo de apuntalamiento externo.

Columnas

Columna con nervios

Los soportes o columnas del arte gótico consisten en el pilar compuesto el cual, durante el periodo de transición, es el mismo soporte románico aunque dispuesto para el enjarje

Cimborrio de la catedral de Burgos.

Las cúpulas se forman de témpanos sostenidos por nervios radiantes que arrancando del octógono formado por los arcos torales y por una especie de trompas muy artísticas situadas en los ángulos determinados por ellos, se unen concurriendo a una clave superior y céntrica.

El cimborrio se manifiesta al exterior en forma de prisma octógono o hexágono coronado por una pirámide con más atrevimiento y elegancia que en el arte románico. Muchas veces, en lugar de cúpula se alza una simple linterna prismática a modo de torre sobre el crucero.

Ventanas y vidrieras

La reducción de la estructura sustentante al mínimo imprescindible permitió abrir grandes huecos en los muros de las fachadas. Los artistas de la época pudieron dar rienda suelta a su imaginación creando un arte desconocido hasta la fecha.

Las ventanas del periodo de transición suelen ser como las románicas de arco apuntado. Pero luego se ostenta el verdadero ventanal gótico amplio y decorado en su parte superior con hermosos calados de piedra, los cuales se forman de rosetoncillos combinados, siempre sostenidos por columnillas o parteluces. En el siglo XIV se complica la tracería multiplicándose los rosetoncitos y adelantando ya el XV se combinan las líneas formando curvas serpenteantes constituyendo el calado flamígero.

Una cosa parecida se observa en los grandes rosetones que se colocan en lo alto de las fachadas: al principio, toman la forma radiante y sencilla aunque en iglesias suntuosas es algo más complicada. Se multiplican los adornos de la rosa en el siglo XIV y en el XV llega a ser la tracería un verdadero laberinto de curvas enlazadas. No faltan en todas las épocas sin embargo ventanas menores de traza más sencilla y pequeños aljimeces. Ventanas y rosetones suelen cerrarse con magníficas vidrieras polícromas e historiadas donde a su modo se ejercita el arte pictórico monumental ya que apenas le dejan espacio para su desarrollo los escasos lienzos de pared que median entre los referidos vanos en las iglesias suntuosas. Pero en las más humildes se sustituyen las vidrieras por láminas de piedra translúcida y aun tal vez por encerados.

Ventanas y vidrieras

Vidriera gótica

Puertas

En las puertas y la fachada despliega el arte gótico toda su magnificencia y su concepción teológica. La portada gótica admite la misma composición fundamental de forma abocinada, que la románica pero se multiplican las arquivoltas y se añade una mayor elevación de líneas con más riqueza y finura escultórica guardando siempre en arcos y adornos la forma propia del nuevo estilo. Encima de la puerta suele colocarse un elevado gablete.

Las portadas más suntuosas llevan imágenes de apóstoles y de otros santos bajo doseletes entre las columnillas (y a menudo, también otras menores entre las arquivoltas ) flanqueando el ingreso el cual está dividido por un parteluz que sirve de apoyo a una estatua de la Virgen María o del titular de la iglesia.

Las iglesias del Cister y otras menores que se modela a imitación suya carecen de imaginería en la portada, la cual se compone del grande arco abocinado y decorado con simples baquetones y alguna ornamentación vegetal o geométrica. La finura en la ejecución de la obra escultórica y la multiplicación progresiva de las columnillas y molduras con el adelgazamiento de ellas, denuncian mejor que otras las señales de la época de la construcción de las portadas. Pero las del último periodo desde mediados del siglo XV se reconocen sobre todo por la multitud y pequeñez de los detalles por la arquivolta conopial, cargada de frondas retorcidas y por otros ornamentos de la época.

Estructura general

El nuevo sistema constructivo, eficiente y ligero en su conjunto, permitió elevar los edificios hasta alturas inimaginables, colmando una de las aspiraciones históricas tanto de la arquitectura como de la religión.

La estructura general interior de una iglesia gótica se infiere de todo lo dicho sobre la planta, bóvedas y pilares, siendo de notar que el paramento lateral en las grandes iglesias se halla dividido en siete zonas:

  • la inferior consta de la arcada que separa las naves laterales o las capillas
  • (^) la media , formada por el triforio que en el estilo gótico es mucho más estrecho que en el románico
  • la superior que contiene los grandes ventanales, el claristorio
  • la media superior
  • la media inferior
  • la intermedia
  • la continental.

Unas iglesias alzan todas sus bóvedas a igual altura (o al menos la nave central y laterales inmediatas) y otras (lo más común) presentan mucho más bajas las naves laterales lanzándose por encima de éstas los arbotantes. El exterior del edificio suele acusar la estructura interna de modo que la fachada viene a ser como una sección transversal de las naves. El imafronte se constituye por las tres hermosas portadas correspondientes a las tres naves y entre ellas, los contrafuertes que resisten el empuje de las arcadas. Encima de las puertas corre una galería que responde a los triforios interiores. Se abre más arriba un rosetón calado y remata el frontispicio en gablete o en ático de hermosa crestería. Las empinadas torres, con sus atrevidas flechas que terminan y guardan los costados de la fachada; los pináculos y doseletes que animan el