Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Factores Productivos, Apuntes - Economía De La Empresa, Apuntes de Economía de la Empresa

Apuntes del curso universitario de Economía de la Empresa sobre los Factores Productivos de la Empresa - Recursos Naturales - Recursos Humanos

Tipo: Apuntes

2011/2012

Subido el 23/10/2012

javier_torres1
javier_torres1 🇦🇷

4.5

(111)

41 documentos

1 / 28

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
docsity.com
FACTORES PRODUCTIVOS
Los economistas clásicos consideraban que para producir bienes y servicios era necesario utilizar unos
recursos o factores productivos: la tierra, el trabajo y el capital. Esta clasificación de factores sigue siendo
muy utilizada en la actualidad. Por tierra se entiende no sólo la tierra agrícola sino también la tierra
urbanizada, los recursos mineros y los recursos naturales en general. Por capital se entiende el conjunto de
recursos producidos por la mano del hombre que se necesitan para fabricar bienes y servicios: la maquinaria o
las instalaciones industriales, por ejemplo. Conviene que esto quede claro ya que la palabra 'capital' se usa
muchas veces de forma incorrecta para designar cualquier cantidad grande de dinero. El dinero sólo será
capital cuando vaya a ser utilizado para producir bienes y servicios, en cuyo caso se llamará capital financiero.
El dinero que se vaya a utilizar para adquirir bienes de consumo no puede ser llamado capital. Por trabajo se
entiende la actividad humana, tanto física como intelectual. En realidad toda actividad productiva realizada
por un ser humano requiere siempre de algún esfuerzo físico y de conocimientos previos.
Esta clasificación de los factores productivos se correspondía biunívocamente con un análisis "sociológico"
del sistema económico en tiempos de los economistas clásicos. En la Inglaterra del siglo XVIII había tres
clases sociales claramente diferenciadas: la aristocracia, propietaria de la tierra, la burguesía, propietaria del
capital, y los trabajadores. La justificación de los ingresos de la aristocracia y de la burguesía resultaba de la
retribución de los factores que poseían y que dedicaban a la producción. En la actualidad la clasificación ha
perdido mucho sentido. No existe hoy una aristocracia terrateniente separada de la burguesía y es frecuente
encontrar trabajadores que poseen algunas acciones y son propietarios también de una vivienda.
Los clásicos pensaban que para crecer económicamente, para producir más, era suficiente con el aumento de
la cantidad de factores disponibles, principalmente del trabajo y del capital. Ahora se sabe que el papel más
importante en el crecimiento económico lo tienen los avances en el conocimiento científico y técnico.
Podríamos por tanto añadir a los tres factores productivos dos más: los conocimientos humanos que están
incorporados al factor trabajo (el "know−how") y la tecnología, o simplemente técnica, que está incorporada
al capital
LOS AGENTES ECONÓMICOS
En la actividad de producción y distribución económica intervienen tres tipos de agentes: las familias, las
empresas y el Estado.
Las familias tienen un doble papel en la economía de mercado: son a la vez las unidades elementales de
consumo y las propietarias de los recursos productivos. La palabra 'familia' hay que entenderla en un sentido
amplio, no sólo la familia nuclear de la tradición judeo−cristiana. Cada vez son más frecuentes en nuestras
sociedades las familias formadas por una sola pareja o un solo individuo. En los países subdesarrollados es
muy frecuente el autoconsumo, es decir, que las familias produzcan lo que van a consumir, alimentos, menaje
de hogar, incluso vestuario; como los productos destinados al autoconsumo no se contabilizan en las
estadísticas, resultan muy engañosas a veces las comparaciones internacionales.
También debe ser considerado autoconsumo los servicios de limpieza y preparación de alimentos prestados en
el hogar por los miembros de la familia. En general se considera, aunque quizá no debiera ser así, que en los
países occidentales desarrollados la producción destinada al autoconsumo es muy pequeña en comparación
con el total del país, inapreciable a efectos estadísticos y despreciable a efectos científicos. Resumiendo: las
familias no producen, sólo consumen.
Las empresas son los agentes económicos destinados exclusivamente a la producción de bienes y servicios.
Para realizar su actividad necesitan los factores productivos que les entregan las familias. A cambio de ellos
1
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Factores Productivos, Apuntes - Economía De La Empresa y más Apuntes en PDF de Economía de la Empresa solo en Docsity!

FACTORES PRODUCTIVOS

Los economistas clásicos consideraban que para producir bienes y servicios era necesario utilizar unos recursos o factores productivos : la tierra, el trabajo y el capital. Esta clasificación de factores sigue siendo muy utilizada en la actualidad. Por tierra se entiende no sólo la tierra agrícola sino también la tierra urbanizada, los recursos mineros y los recursos naturales en general. Por capital se entiende el conjunto de recursos producidos por la mano del hombre que se necesitan para fabricar bienes y servicios: la maquinaria o las instalaciones industriales, por ejemplo. Conviene que esto quede claro ya que la palabra 'capital' se usa muchas veces de forma incorrecta para designar cualquier cantidad grande de dinero. El dinero sólo será capital cuando vaya a ser utilizado para producir bienes y servicios, en cuyo caso se llamará capital financiero. El dinero que se vaya a utilizar para adquirir bienes de consumo no puede ser llamado capital. Por trabajo se entiende la actividad humana, tanto física como intelectual. En realidad toda actividad productiva realizada por un ser humano requiere siempre de algún esfuerzo físico y de conocimientos previos.

Esta clasificación de los factores productivos se correspondía biunívocamente con un análisis "sociológico" del sistema económico en tiempos de los economistas clásicos. En la Inglaterra del siglo XVIII había tres clases sociales claramente diferenciadas: la aristocracia, propietaria de la tierra, la burguesía, propietaria del capital, y los trabajadores. La justificación de los ingresos de la aristocracia y de la burguesía resultaba de la retribución de los factores que poseían y que dedicaban a la producción. En la actualidad la clasificación ha perdido mucho sentido. No existe hoy una aristocracia terrateniente separada de la burguesía y es frecuente encontrar trabajadores que poseen algunas acciones y son propietarios también de una vivienda.

Los clásicos pensaban que para crecer económicamente, para producir más, era suficiente con el aumento de la cantidad de factores disponibles, principalmente del trabajo y del capital. Ahora se sabe que el papel más importante en el crecimiento económico lo tienen los avances en el conocimiento científico y técnico. Podríamos por tanto añadir a los tres factores productivos dos más: los conocimientos humanos que están incorporados al factor trabajo (el "know−how" ) y la tecnología , o simplemente técnica, que está incorporada al capital

LOS AGENTES ECONÓMICOS

En la actividad de producción y distribución económica intervienen tres tipos de agentes : las familias, las empresas y el Estado.

Las familias tienen un doble papel en la economía de mercado: son a la vez las unidades elementales de consumo y las propietarias de los recursos productivos. La palabra 'familia' hay que entenderla en un sentido amplio, no sólo la familia nuclear de la tradición judeo−cristiana. Cada vez son más frecuentes en nuestras sociedades las familias formadas por una sola pareja o un solo individuo. En los países subdesarrollados es muy frecuente el autoconsumo , es decir, que las familias produzcan lo que van a consumir, alimentos, menaje de hogar, incluso vestuario; como los productos destinados al autoconsumo no se contabilizan en las estadísticas, resultan muy engañosas a veces las comparaciones internacionales.

También debe ser considerado autoconsumo los servicios de limpieza y preparación de alimentos prestados en el hogar por los miembros de la familia. En general se considera, aunque quizá no debiera ser así, que en los países occidentales desarrollados la producción destinada al autoconsumo es muy pequeña en comparación con el total del país, inapreciable a efectos estadísticos y despreciable a efectos científicos. Resumiendo: las familias no producen, sólo consumen.

Las empresas son los agentes económicos destinados exclusivamente a la producción de bienes y servicios. Para realizar su actividad necesitan los factores productivos que les entregan las familias. A cambio de ellos

pagarán unas rentas: sueldos y salarios como contrapartida del trabajo; intereses, beneficios, dividendos, etc., como contrapartida del capital; alquileres o simplemente renta como contrapartida de la tierra. Los bienes y servicios producidos por las empresas son ofrecidos a las familias que entregarán a cambio su precio.

El estado es el agente económico cuya intervención en la actividad económica es más compleja. Por una parte, el Estado acude a los mercados de factores y de bienes y servicios como oferente y como demandante. Al igual que las familias, es propietario de factores productivos que ofrece a las empresas de las que también demanda gran cantidad de bienes y servicios. A la vez es el mayor productor de bienes y servicios. Por otra parte, a diferencia de los otros agentes económicos, tiene capacidad coactiva para recaudar impuestos, tanto de las empresas como de las familias. Así mismo destinará parte de sus ingresos a realizar transferencias sin contrapartida a ciertas empresas que considere de interés social o a algunas familias mediante subsidios de desempleo, pensiones de jubilación y otras.

EL FLUJO CIRCULAR DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA

El lugar de encuentro entre los que ofrecen factores o bienes y servicios y los que los demandan se llama mercado. En las sociedades primitivas los mercados se realizaban en un día y lugar determinados. Actualmente el concepto de mercado es mucho más difuso ya que el mercado de divisas, por ejemplo, abarca tanto los patios de operaciones de todas las entidades bancarias como los circuitos informáticos de sus centros de cálculo.

Los sistemas están constituidos, además de por sus componentes elementales, por las relaciones que los unen. Los sistemas suelen representarse mediante gráficos en los que las relaciones se simbolizan mediante líneas que conectan los diferentes elementos. En la representación del sistema de economía de mercado se utiliza el esquema denominado flujo circular ya que las líneas describen flujos de riqueza entre los agentes económicos.

La parte exterior muestra las relaciones entre las familias y las empresas. Las familias envían los factores productivos al mercado de factores en donde son adquiridos por las empresas. De las empresas salen los bienes y servicios hacia su mercado para ser consumidos finalmente por las familias. Los flujos de factores y de bienes y servicios se llaman flujos reales y en el gráfico están representados por los canales externos. A sus contrapartidas en dinero, las rentas y el gasto de las familias, se les llama flujos financieros y están representados por los canales internos.

En el centro del esquema se muestran las relaciones del Estado con los otros agentes. El Estado envía y adquiere factores y bienes y servicios en los mercados pagando o cobrando por ellos al igual que las familias o las empresas. Pero a la vez detrae los impuestos y entrega las transferencias.

Estudiar la economía significa estudiar en detalle cada uno de los componentes del flujo. La microeconomía estudia las razones del comportamiento de las familias como consumidoras (la utilidad y la demanda), las empresas como productoras (los costes), los mercados de factores y de bienes y servicios. Cuando estudiemos la macroeconomía, el esquema del flujo circular nos servirá para estudiar cómo se mide la producción y la renta nacional y cómo puede influir el estado manipulando los flujos. Ahora veremos de forma sucinta qué es lo que sucede en el "interior" de los mercados.

LOS MERCADOS DE COMPETENCIA PERFECTA

Vamos a empezar analizando un mercado sencillo e "ideal", el "mercado de competencia perfecta". En realidad no existe ningún mercado tan "perfecto" como éste pero dejaremos para más adelante el estudio de las diferencias que hay entre la realidad y este modelo. (Para facilitar la comprensión pensemos, por ejemplo, que estamos hablando del mercado del trigo). Para que ese mercado pueda ser considerado de competencia perfecta tiene que mostrar las siguientes características:

haber ninguna constitución democrática que permita que la sociedad en su conjunto pueda adoptar decisiones racionales y transitivas.

LA DEMANDA

En un mercado ideal, de libre competencia, tanto si es de bienes y servicios como si es de factores, llegarán los demandantes tratando de obtener la mayor cantidad de bienes al precio más bajo posible. Así se configura la demanda.

DEMANDA DE

TRIGO

P Q

F 8 2

G 5 4

H 3 7

I 2 10

Utilizaremos como ejemplo el mercado del trigo de un país imaginario. Los consumidores estarán dispuestos a comprar más trigo si el precio es bajo que si el precio es alto. Supongamos que si el precio del trigo fuese, digamos, de 8 mil euros la tonelada, los consumidores de ese país estarían dispuestos a consumir 2 millones de toneladas al año. Si el precio de la tonelada bajase a 5 mil euros, se podría comprar más, por ejemplo, 4 millones al año. Si bajase aún más, a 3 mil euros el consumo aumentaría a 7 millones. Por último, si llegase a 2 mil euros se adquirirían hasta 10 millones de toneladas. Las cuatro posibilidades descritas, señaladas con las letras F, G, H e I, están resumidas en el cuadro adjunto en el que P significa precio de la tonelada de trigo en miles de euros y Q la cantidad que sería demandada anualmente en millones de quintales.

Si el precio del trigo fuese alguna cantidad intermedia no descrita en el cuadro, por ejemplo, 6 o 7 mil euros, es evidente que la cantidad demandada estaría entre 2 y 4 millones. Para tener una idea más clara de cual será la cantidad demandada para precios intermedios a los descritos se pueden representar las situaciones conocidas como puntos en un eje de coordenadas y unirlos mediante una línea curva. La curva resultante se llama curva de demanda.

La forma de la curva que hemos representado, con su pendiente decreciente y su curvatura convexa hacia el origen, es típica de las curvas de demanda de todos los bienes y servicios. Cada bien tendrá su curva de demanda característica, más o menos inclinada, más o menos convexa. Además, la posición de la curva, más alta, más baja, desplazada hacia la izquierda o hacia la derecha, dependerá de la mayor o menor renta que perciban los consumidores, de los gustos y las modas y de los precios de otros bienes relacionados. En cualquier caso todas las curvas de demanda serán decrecientes ya que ello es consecuencia de la ley universal de que a precios más bajos los consumidores demandarán más cantidad del producto.

Los aumentos en la renta de los consumidores provocarán desplazamientos hacia la derecha de la curva de demanda ya que a igual precio la cantidad demandada será mayor. Igual fenómeno se producirá por un cambio positivo en los gustos o la moda. Variaciones en los precios de bienes relacionados también provocarán desplazamientos de la curva de demanda; por ejemplo, el abaratamiento del aceite de oliva provocará un desplazamiento hacia la izquierda de la demanda de aceite de girasol.

Obsérvese, sin embargo, que el abaratamiento del propio producto no produce desplazamiento de la curva ya que la curva está indicando precisamente las cantidades demandadas a cualquier precio.

LA OFERTA

Veamos ahora los argumentos de los oferentes y cómo se configura la curva de oferta. Su reacción a los precios será la opuesta: si los precios del trigo son altos se producirá mucho trigo, pero si los precios bajan, los agricultores destinarán sus tierras al cultivo de otros cereales y la cantidad de trigo que llegará al mercado será menor.

OFERTA DE

TRIGO

P Q

J 8 9

K 5 8

L 3 7

M 2 5

Siguiendo con el ejemplo anterior, en la tabla adjunta están descritas las situaciones J, K, L y M con los precios que les corresponden y las cantidades que se ofertarían en cada caso. Esos datos han sido trasladados a la figura de la derecha representando así una curva de oferta típica.

Cada producto tiene su curva de oferta característica que puede ser también más o menos inclinada, más o menos cóncava y estará situada más hacia la derecha o hacia la izquierda.

En la forma y posición influirán el precio de otros bienes, el precio de los factores de producción que se requieran para fabricar ese bien, el estado de la técnica y los objetivos estratégicos de las empresas productoras.

EL EQUILIBRIO DEL MERCADO

EL EQUILIBRIO EN EL MERCADO DE TRIGO

P D O situación tendencia precios

tendencia producción 8 2 9 excedentes bajar disminuir 5 4 8 excedentes bajar disminuir 3 7 7 equilibrio equilibrio equilibrio 2 10 5 escasez subir aumentar

Habrá una situación de equilibrio entre la oferta y la demanda cuando, a los precios de mercado, todos los consumidores puedan adquirir las cantidades que deseen y los oferentes consigan vender todas las existencias.

El precio y la cantidad de producto que se intercambiará realmente en el mercado queda determinado automáticamente como consecuencia de la forma de las curvas de oferta y demanda del producto. Si el precio es muy alto, los productores estarán ofreciendo mucho más producto del que demandan los consumidores por lo que se encontrarán con excedentes , cantidades que no pueden vender, por lo que reducirán sus producciones y bajarán los precios. Por el contrario, si el precio resulta ser demasiado bajo, las cantidades demandadas serán mayores que las ofrecidas por lo que se producirá escasez. Algunos consumidores estarán dispuestos a pagar más dinero por ese bien. El precio y la cantidad producida aumentarán. Veamos esos fenómenos en el ejemplo del mercado de trigo.

Si el precio fuese de 8 mil pesetas el quintal, los agricultores producirían 9 millones de quintales, los consumidores sólo demandarían 2 millones por lo que se acumularían unos excedentes de 7 (9 menos 2) millones de quintales. Sin duda ninguna el precio tenderá a bajar y en la temporada siguiente se habrá cultivado mucho menos trigo. En el caso opuesto, cuando el precio es de 2 mil pesetas el quintal, se habrían

de que disponen los gobiernos para controlar las subidas de precios son actualmente mucho más sutiles y poderosos. Como veremos en su día, las autoridades económicas disponen de instrumentos fiscales y monetarios para controlar la demanda y la oferta sin por ello distorsionarlas, es decir, haciendo que los precios se mantengan bajos sin alterar el libre juego de las fuerzas del mercado.

RACIONALIDAD E IMPERIALISMO ECONÓMICO

La consecución del equilibrio en ese mercado "ideal" de competencia perfecta requiere la racionalidad de los agentes económicos : los individuos adoptan las decisiones que les permiten conseguir o satisfacer sus objetivos, gustos o preferencias. Esta idea, aparentemente tan sencilla y aceptable, ha sido objeto de grandes controversias por las diferentes formas en que puede ser interpretada y porque es la base de un método de análisis útil en muchos otros campos de conocimiento además del de la Economía.

El economista puede elaborar una fórmula teórica, la función de utilidad, que describe las posibilidades del individuo de obtener satisfacción; mediante procesos matemáticos puede estimar qué y en qué cantidad debe ser adquirido por el consumidor para maximizar su utilidad. Dada la estructura de costes y precios se puede deducir también las decisiones de producción que maximizarán los beneficios. Pero resulta evidente que ni los consumidores ni la mayoría de los empresarios realizan tan complejos cálculos. ¿Significa esto que no son racionales?

El concepto de 'racionalidad' puede ser entendido de dos formas: una decisión puede entenderse racional ex−ante si se ha tomado tras unos procesos mentales de previsión, cálculo de probabilidades y estimación de rendimientos futuros; pero si el juicio sobre el acierto en la elección se toma una vez que se han obtenido los resultados mediante la comparación de éstos con los intereses u objetivos del sujeto, el criterio es de racionalidad ex−post. Este es el sentido más utilizado en Economía. Aunque en ocasiones se han estudiado los procesos mediante los que los agentes económicos adoptan sus decisiones, la teoría económica lo que hace es utilizar su instrumental matemático para predecir cuál va a ser el comportamiento de los consumidores y empresarios en una sociedad y posteriormente comprueba si sus predicciones se han cumplido.

¡Y acierta! Aunque las amas de casa no llevan calculadoras cuando van al mercado, el efecto que tiene la subida de una peseta en el precio de las patatas sobre la cantidad total de patatas vendidas es exactamente el que predicen los economistas. Pero, es más, también los animales parecen ser racionales en ese sentido. Se han realizado estudios de campo y de laboratorio sobre las técnicas de forrajeo de un gran número de especies y todas resultan ajustarse a las fórmulas maximizadoras de los economistas. También se han realizado estudios sobre el comportamiento de los políticos tratando de maximizar el número de votos que obtendrán en las elecciones, sobre comportamientos de psicópatas, de militares adoptando decisiones en batallas, de cónyuges discutiendo sobre dónde pasarán sus vacaciones... y en todos los casos, los analizados han resultado haber adoptado las mismas decisiones que el concepto de racionalidad económica y el análisis económico predicen.

Al quedar demostrada la potencia del análisis económico, un gran número de científicos de muy diversas ramas han adoptado estos instrumentos para aplicarlos en sus respectivos campos de estudio. Es el fenómeno que se ha llamado el imperialismo económico. La Biología, la Psicología, la Sociología, la Antropología, la Ciencia Política, la Historia. Una técnica muy especializada, la Teoría de Juegos, se estudia en las academias de Estado Mayor de todos los ejércitos. Incluso la Filosofía del Conocimiento se ha visto enriquecida con interesantes aportaciones de economistas.

El campo del Derecho es el que se encuentra más próximo a la Economía. La Ley está ordenando relaciones entre individuos de carácter económico por lo que, desde la fundamentación jurídica del derecho de propiedad hasta la anual Ley de Presupuestos del Estado, ejerce un efecto medible sobre precios, costes, el funcionamiento de los mercados y el comportamiento de los agentes económicos. Pero el Análisis Económico del Derecho va mucho más allá de la evaluación de esa influencia. El análisis de los delincuentes como

individuos que tratan de maximizar los beneficios y minimizar los costes de su industria permite una ponderación del ajuste jurídico entre los delitos y las penas. El criterio de eficiencia económica puede ser una excelente guía tanto para el establecimiento de sistemas de responsabilidad civil como para la reforma del proceso judicial.

LOS MERCADOS DE FACTORES

LOS FACTORES Y LAS RENTAS

Cuando estudiamos el flujo circular de la actividad económica aprendimos que las rentas son las contrapartidas financieras de los factores productivos. La familias poseen los factores necesarios para la producción la tierra, el trabajo y el capital y los ponen a disposición de las empresas; a cambio de ellos percibirán las rentas: alquileres a cambio de la tierra, sueldos y salarios a cambio del trabajo, beneficios o intereses a cambio del capital.

La distribución de la renta que depende de la "función" que ejerce el factor que se retribuye en el proceso productivo se llama distribución funcional. El resultado de ella será que unas familias tendrán más ingresos y otras menos. La forma en que se reparte la renta total de un país entre los individuos y familias se llama distribución personal. La distribución funcional se realiza por los mecanismos de mercado y conduce a una distribución personal muy desigual. En este tema estudiaremos los mercados de factores para comprender cómo se determina la cuantía de las rentas; veremos después las desigualdades que se originan, las formas de medirlas y su variación de un país a otro; finalmente estudiaremos las formas de corregir esas desigualdades.

La clasificación de los factores de producción en tierra, trabajo y capital, procede de los economistas británicos del s. XVIII. Entonces esa clasificación tenía un claro significado socio−político: la tierra estaba en manos de la aristocracia, el capital en manos de la emergente burguesía, y los trabajadores sólo tenían sus brazos para poder ganarse el pan. La clasificación es ahora mucho menos operativa. Los poseedores de tierra en Europa incluyen a los Duques de Alba y a miles de minifundistas que sólo sobreviven gracias a las subvenciones de la UE. Entre los trabajadores hay que incluir a los altos ejecutivos de multinacionales o los poderosos gerentes de grandes empresas. Los propietarios del capital de las grandes empresas son miles de pequeños accionistas que ni siquiera acuden a las Juntas Generales.

También fueron los economistas clásicos los que analizaron por primera vez el funcionamiento de los mercados de factores. Entonces señalaron importantes diferencias en la forma de fijarse las rentas en unos y otros, pero en la actualidad se considera que la mayoría de las "peculiaridades" que observaron, son en realidad comunes a todos los factores.

Todos los factores añaden un valor al producto en el que se empleen. En el sistema económico de mercado, la renta que percibirá el propietario del factor es igual a la cuantía de ese valor añadido. Los mecanismos para su determinación son los mismos que sirven para fijar el precio de los bienes y servicios, es decir, el juego de la oferta y la demanda.

LA DEMANDA DE FACTORES

Lo que se demanda en realidad no son los factores productivos sino sus servicios. A pesar de ello, por comodidad seguiremos utilizando la expresión "demanda del factor" para referirnos a la "demanda de los servicios productivos del factor".

El precio que están dispuestos a pagar las empresas por los factores de producción depende de dos cosas, a) su productividad física, es decir, su utilidad en el proceso productivo, su aportación al bien final y b) el precio que tiene este bien final en el mercado. La demanda del factor se llama demanda derivada porque depende de la demanda del bien que contribuye a producir. En realidad, la demanda de cualquier bien puede ser

marginales será exactamente ese ingreso de transferencia. Las tierras intramarginales, en cambio, estarán produciendo un rendimiento mayor que las marginales. Cuanto mayor sea el rendimiento que produzca una tierra destinada al trigo en comparación con el que produciría destinada al más rentable de los empleos alternativos, mayor parte de su renta tendrá que ser considerada renta económica pura. Fue el economista clásico David Ricardo, a comienzos del siglo XIX, el que llamó la atención sobre la existencia de la renta económica pura (precisamente por una subida en el precio del trigo); se la llama también, en su honor, renta ricardiana.

Ricardo consideraba que ese fenómeno era exclusivo de la tierra. Actualmente se ha demostrado que la renta ricardiana puede aparecer en cualquier factor no producible, es decir, no sólo en la tierra sino también en el trabajo. La proporción en que la retribución de un factor se divide entre ingresos de transferencia y renta ricardiana depende de la elasticidad de la oferta. Las tierras destinadas al trigo ofrecen en realidad muy poca renta ricardiana ya que hay muchas tierras destinadas a otros cereales, con características similares a las requeridas para el trigo, y cualquier pequeña subida en el precio de éste provoca un sensible aumento en la oferta de tierra: su elasticidad es muy alta. La oferta de suelo urbano, en cambio, es muy rígida. Muchos organismos administraciones públicas, grandes bancos, prestigiosos abogados necesitan tener delegaciones en el centro de las ciudades. Pero la oferta de solares en el centro es muy rígida ya que no se pueden fabricar por encargo. El rendimiento de estos solares en un uso alternativo (plantando aguacates, por ejemplo) sería mucho más bajo. Por tanto los altos alquileres en el centro están compuestos principalmente por renta ricardiana.

Lo mismo ocurre al analizar las diferentes profesiones. La formación profesional de un camarero es relativamente fácil y rápida. Si se necesitan más camareros por que llegue el verano, por ejemplo es suficiente una pequeña subida de sus salarios para que un gran número de personas procedentes de otros oficios peones de la construcción, estudiantes de Derecho se ofrezcan a las empresas de hostelería; en un par de horas habrán aprendido lo suficiente como para trabajar y rendir. Su renta ricardiana es muy baja, prácticamente nula. En cambio un abogado sagaz y experto no se improvisa, es el resultado de largos años de formación y experiencia, por lo que su remuneración estará formada en gran parte por renta ricardiana. Aún más evidente es el caso de las grandes sopranos: no se pueden fabricar por encargo; su oferta, resultado de una afortunada combinación genética y largos años de educación, es absolutamente rígida; su rendimiento en otro empleo sería bajo. Su "caché" está formado casi exclusivamente por renta ricardiana.

Los economistas clásicos consideraban que la oferta de tierra era absolutamente rígida ya que el mundo "no crece". Sin embargo, en la práctica, la oferta de tierra puede variar mucho. La FAO ha calculado que actualmente se está dedicando a la producción agrícola sólo la tercera parte de las tierras cultivables en el mundo. Contrariamente a las pesimistas previsiones de Malthus, la fertilidad de la tierra no ha parado de crecer gracias a los avances en la industria química de fertilizantes y plaguicidas y en la tecnología de las explotaciones. En la Unión Europea se han tomado una serie de medidas con la finalidad de reducir la superficie dedicada al cultivo; a pesar de ello la producción agrícola sigue creciendo a un ritmo excesivo. Es por esto que actualmente se considera que no hay diferencias entre el factor tierra y el factor capital.

LA OFERTA DE CAPITAL

El ingreso que perciben los propietarios del capital físico a cambio de sus servicios se llama beneficio, el que se percibe a cambio del capital financiero es el interés, pero se suele generalizar considerando que el precio del capital se mide por el tipo de interés, el porcentaje del capital que hay que pagar por su alquiler cada período de tiempo. Ese tipo de interés es fijado en el mercado de capitales por el juego de la oferta y la demanda. Las variaciones que observamos en la realidad entre los tipos se deben a diferencias en el riesgo que impliquen los préstamos y en los plazos de amortización.

Supongamos que un individuo es un empresario especialmente imaginativo y tiene un gran número de proyectos bullendo en su cabeza. De la empresa de máquinas tragaperras espera obtener un rendimiento del 30% sobre el capital invertido; de la hamburguesería ha calculado que obtendrá un 25% de la inversión; de la

pizzería un 20%; del bar de copas un 15%; de la boutique un 10%; de la librería un 5%. Si el tipo de interés fuese del 12%, pediría lo necesario para montar las tragaperras, la hamburguesería, la pizzería y el bar; el resto de los proyectos los dejaría para mejor ocasión. Si el tipo de interés bajase hasta el 7% podría poner en marcha también la boutique, pero si subiese hasta el 17% tendría que abandonar la idea del bar. En otras palabras, la demanda de capital es una demanda derivada, el interés que se pagará depende de las expectativas de rentabilidad de los proyectos empresariales y cuanto menor sea el tipo de interés más cantidad de capital se demandará.

El capital que invertirá el empresario procede del ahorro. Las familias sacrifican sus deseos de consumo presente para conseguir unos rendimientos que les permitan un mayor consumo futuro. Cuanto mayor sea el tipo de interés, más aliciente tendrá ahorrar y mayor será por tanto la oferta de capital. Conviene aclarar aquí la necesaria distinción entre tipos de interés nominales y reales : éstos son el resultado de descontar a los nominales la depreciación debida a la inflación. En toda esta discusión nos estamos refiriendo a tipos de interés reales, o en otras palabras, estamos suponiendo que no hay inflación.

Como el ahorro de las familias requiere cierto tiempo para acumularse, la oferta de capital a corto plazo es muy rígida: en un momento determinado sólo se está ofreciendo el ahorro que se ha conseguido en los años anteriores y una subida brusca de los tipos de interés no conseguirá el aumento de esa cantidad. Para que aumente el volumen de ahorro acumulado será necesario el mantenimiento de tipos de interés elevados durante cierto período de tiempo.

El mercado de capitales requiere la intervención de intermediarios muy especializados. Las empresas necesitan créditos a largo plazo mientras que las familias quieren poder disponer de su dinero con facilidad. El sistema bancario y crediticio y los demás intermediarios financieros son los encargados de transformar el dinero ahorrado a corto plazo por diferentes familias en diferentes momentos, en capital prestado a largo plazo a una empresa.

Queda claro por tanto que el tipo de interés es el precio fijado en el mercado del dinero. Si el tipo de interés es alto, muchos ahorradores ofrecerán el suyo pero pocos inversores lo demandarán, y viceversa. Pero la manipulación del tipo de interés es uno de los principales instrumentos de la política económica y será por tanto objeto de nuestra atención cuando estudiemos la macroeconomía.

LA OFERTA DE TRABAJO

El economista noruego Ragnar Frisch (1895−1973) ha sugerido que la curva de oferta individual de trabajo podría ser como la dibujada en la Fig. 7.2. El salario mínimo imprescindible para la supervivencia está representado por W3. Por debajo de W3 no habrá oferta de trabajo. Entre W3 y W2 el salario es tan bajo que no hay ningún estímulo por lo que el individuo se limitará a trabajar lo imprescindible para la supervivencia y la oferta de trabajo disminuirá. Entre W2 y W1 la curva de oferta tiene la forma normal y la subida del salario supone un aliciente para trabajar más. Para salarios superiores a W1, los ingresos son ya tan elevados que el individuo tiene preferencia por el ocio y empieza a disminuir su oferta de trabajo.

Mundial, es sólo explicable por la riqueza de su capital humano. Partiendo de una situación en la que de los edificios, la infraestructura de transporte, las fábricas, es decir, el capital físico, estaban en su mayor parte destruidos, aquel país pudo en muy pocos años convertirse en el líder económico de Europa. Cada vez hay mayor conciencia entre los gobiernos de que las inversiones más rentables para conseguir el desarrollo son las inversiones en la educación y cultura de los trabajadores.

EL MODELO DE COMPETENCIA PERFECTA

En el tema tercero vimos el modelo de competencia perfecta y las características o supuestos que se requieren para su funcionamiento. Ya se avisó entonces que ningún mercado satisfacía plenamente aquellas condiciones. Entre este tema y el próximo se verán primero las maravillosas ventajas que disfrutaríamos en un mundo ideal en el que hubiera competencia perfecta en todos los mercados y después las imperfecciones y fallos que llenan de inconvenientes nuestro mundo real.

La teoría del Equilibrio Parcial estudia los mecanismos por los que se determinan la cantidad y el precio de equilibrio en un mercado. El análisis de las elasticidades de la oferta y la demanda es el núcleo de esa teoría cuya elaboración y sistematización debe mucho al trabajo de Alfred Marshall (1842−1924). La teoría del Equilibrio General estudia las condiciones necesarias para que todos los mercados estén simultáneamente en equilibrio. La formulación original se debe a Walras. Todos los bienes son complementarios de otros o sustituibles por otros en mayor o menor grado. Debido a la interdependencia general existente, cualquier desplazamiento fortuito del punto de equilibrio en el mercado de un bien provocará desplazamientos en los mercados de otros bienes, éstos en los de otros y así sucesivamente. Estas variaciones de precios pueden producir a su vez un efecto retroactivo, corrector o realimentador (feedback) , sobre el mercado original. Finalmente, si no existe intromisión externa que lo dificulte, ese proceso que Walras llamó tâtonnement conducirá al equilibrio en todos los mercados de bienes y factores.

Los estudios encaminados a determinar la posibilidad de existencia de tal Equilibrio General, de su unicidad o multiplicidad, y su estabilidad , han alcanzado en los últimos decenios un alto grado de sofisticación matemática. El premio Nobel de Economía distinguió a dos destacados investigadores de este campo: Kenneth J. Arrow en 1972 y Gerard Debreu en 1983.

ESTAS FUERON SUS PALABRAS

El equilibrio competitivo consiste, por tanto, en una situación caracterizada por precios no negativos de todos los bienes, un conjunto de bienes de consumo para cada economía familiar y un conjunto de bienes de producción para todas las empresas que satisfagan las condiciones siguientes: a) para cada familia, el conjunto designado maximiza la utilidad entre todos los asequibles; b) para cada empresa, el conjunto designado maximiza el beneficio entre todos los técnicamente posibles; c) para cada bien, el total consumido por todas las economías familiares no supera el total inicialmente disponible más el total neto producido por todas las empresas ("neto" significa en este caso que las

utilizaciones de factores por parte de algunas empresas hay que restarlas del producto de otras); d) es nulo el precio de aquellos bienes cuyo consumo total es estrictamente menor que el total inicialmente disponible más el total producido. Se utiliza el adjetivo "competitivo" por suponer que cada economía familiar o empresa considera los precios como dados e independientes de sus decisiones.

(Kenneth J. Arrow,"Equilibrio Económico" en la E.I.CC.SS.)

Una situación de Equilibrio General goza de muchas virtudes: Se consigue en ella la maximización de la utilidad de todos los consumidores y de los beneficios de todas las empresas; al estar también en equilibrio los mercados de factores, las rentas percibidas por las familias igualan a los precios de los bienes y servicios; los factores y recursos productivos se destinan a su uso más eficiente, aquél en que su rendimiento es más alto.

Otra característica del Equilibrio General es que en él la distribución de las rentas alcanza un óptimo paretiano. Como vimos en el tema 4, el criterio paretiano no juzga la equidad, tan sólo la eficiencia en la distribución. Una situación de óptimo paretiano puede implicar una distribución de la riqueza muy desigual pero tendrá garantizada su eficiencia. En el mundo ideal de la competencia perfecta si un recurso es más útil para una empresa que para la propietaria, la empresa que pueda obtener mayor rentabilidad adquirirá el recurso, es decir, se producirá una redistribución con mejoramiento paretiano y aumento de la eficiencia global del sistema.

Pero diversas circunstancias impiden que los mercados cumplan los requisitos exigidos por el modelo de competencia perfecta. Cuando los agentes que intervienen son pocos, podrán manipular en mayor o menor medida los precios y las cantidades intercambiadas impidiendo o dificultando el funcionamiento de los mecanismos de la competencia perfecta que garantizarían resultados eficientes.

Otro requisito necesario para el funcionamiento de la libre competencia es la homogeneidad del producto. A finales del s. XIX la aparición de grandes empresas y de nuevos productos diferenciados puso en evidencia la necesidad de una teoría económica que analizase estas situaciones "desviadas" del sistema de libre competencia dominante. En la primera mitad de nuestro siglo se elaboraron en muchos países normativas para la represión de los monopolios y de las "prácticas restrictivas de la libre competencia". Finalmente, tras la Segunda Guerra Mundial un grupo de economistas británicos entre los que destacó Joan Robinson (1903−1983) mantuvo que los monopolios, más que excepción al caso general de la libre competencia, eran la regla, y su estudio debía ser la base de partida para la teoría del mercado.

TIPOLOGÍA DE LOS MERCADOS NO COMPETITIVOS

Monopolio Un solo productor Monopsonio Un solo consumidor Competencia Monopolista

Pocos productores, producto diferenciado

Oligopolio

Pocos productores, producto homogéneo Oligopolio de Demanda

Pocos consumidores

tendrá que tomar en consideración la forma de la función de demanda. Al aumentar la cantidad producida provocará una reducción en los precios que será mayor o menor dependiendo de cuál sea la elasticidad de la demanda. En la libre competencia la empresa consideraba los precios constantes e iguales a sus ingresos medios, en el monopolio los ingresos medios decrecen al aumentar la cantidad producida. De hecho la curva de ingresos medios, Im , coincide con la curva de demanda del mercado, D.

Cada unidad de más que produzca el monopolista provocará una disminución en el precio de todas las unidades que se vendan. Por tanto el ingreso marginal, I' , es decreciente, siempre inferior al ingreso medio, e incluso puede llegar a ser negativo.

El Monopolio y la Libre Competencia Libre Competencia

Monopolio

Al aumentar la cantidad producida... Precios Constantes Decrecientes

Ingresos Medios Constantes Iguales al precio

Decrecientes Iguales al precio

Ingresos Marginales

Constantes Iguales al precio

Decrecientes Menores al precio Y en el punto de equilibrio...

Costes Marginales

= Ingresos Medios

= Ingresos Marginales Costes Medios Iguales al Precio Menores al Precio Beneficios Normales Extraordinarios Cantidad Producida Máxima eficiencia Inferior Precio Máxima eficiencia Superior

En el caso de la libre competencia, el equilibrio del mercado se conseguía en el punto en el que el coste marginal coincidía con el ingreso medio, es decir, con el precio. En el monopolio el punto de equilibrio está en donde se igualan el coste marginal y el ingreso marginal. No se producirá ni una unidad más ya que requeriría un coste superior al aumento en el ingreso, pero si se busca maximizar beneficios tampoco se producirá ni una unidad menos. Como la curva de ingreso marginal está por debajo de la de ingreso medio (de la de demanda) esa producción de equilibrio será inferior a la que se hubiera conseguido con libre competencia y será vendida a un precio superior.

El monopolio, por tanto, provoca una pérdida de eficacia global para el sistema ya que al producir menos y venderlo más caro se están distorsionando todos los restantes mercados. Pero puede existir también otra pérdida de eficiencia cuando la empresa monopolística tiene que dedicar recursos a mantener su posición de poder, a desalentar a los posibles competidores, a conseguir la franquicia legal, a sobornar algún funcionario.

El monopolista podrá aumentar aún más sus beneficios extraordinarios mediante la discriminación de precios. Puede hacerlo de dos formas.

La segmentación del mercado consiste en cobrar diferentes precios a los consumidores según su posición geográfica o social. Para poder llevarla a cabo tiene que estar garantizada la imposibilidad de los mercados secundarios, es decir, que el consumidor que adquiere el producto a un precio bajo no podrá revenderlo en otra región o a otros consumidores.

La fijación de precios múltiples consiste en fijar precios altos para las primeras unidades adquiridas y precios inferiores cuando la cantidad demandada sea mayor. Si el precio medio de la llamada telefónica es

menor cuanto mayor sea el número de llamadas que realicemos es por que la Cía. Telefónica está practicando la fijación de precios múltiples. Si el precio de las llamadas es más bajo para los jubilados o a las horas nocturnas, cuando las llamadas son de tipo familiar, es por que se está practicando la segmentación del mercado. Ambas prácticas sólo pueden ser realizadas por empresas monopolistas y, aunque parezcan ser debidas a la bondad y generosidad de sus gerentes, tienen como único fin el aumento de los beneficios.

¿Pero existe algún monopolio puro? Todos los productos tienen algún sustitutivo más o menos bueno. Si alguna empresa llegase a monopolizar el mercado del trigo, seguiría sufriendo la competencia de los productores de centeno, de los de cebada, etc. Si hemos afirmado que no existe ningún mercado de libre competencia, hay que afirmar igualmente que no existe ningún monopolio puro. En realidad es más correcto hablar de poder de monopolio para referirse al grado mayor o menor en que una empresa puede influir sobre el precio de su producto. El poder de monopolio depende de la diferencia que haya entre el precio del producto y el coste marginal. Cuando el precio y el coste marginal son iguales el mercado es de libre competencia y el poder de monopolio es cero. El poder de monopolio es máximo cuando el coste marginal es cero: en ese momento la empresa está fijando un precio positivo por un bien que si hubiera libre competencia sería gratuito. Otro factor que influye en el poder del monopolio es la elasticidad de la demanda: a menor elasticidad, mayor poder. En el caso de monopolizar un bien cuya demanda fuese totalmente rígida, la empresa podría fijar cualquier precio. La existencia de buenos sustitutos hace a la demanda más elástica y disminuye el poder del monopolio.

Las empresas pueden por tanto aumentar su poder de monopolio disminuyendo la sustituibilidad de su producto o, en otras palabras, diferenciándolo de los de la competencia. La diferenciación del producto se consigue mediante pequeñas modificaciones en el diseño, los complementos, el envase, la financiación y sobre todo mediante técnicas publicitarias. El resultado es un tipo de mercado que se llama Competencia Monopolista.

Veamos sus efectos mediante un ejemplo real. La empresa General Motors tiene el monopolio de los automóviles Opel. Su producto tiene que competir con otros vehículos que a su vez están monopolizados por otras empresas. En el año 1988 una hábil publicidad había conseguido crear una imagen de marca tal que muchos españoles consideraban que los Opel eran mejores que otros vehículos de la misma línea. Su demanda era tan alta que la empresa pudo aplicar discriminación de precios en nuestro país en comparación con el resto de Europa. En concreto, un modelo Kadett se estaba vendiendo en Francia en 1,2 millones de pts. mientras que en España costaba 1,8 millones. A pesar de ello el Opel Kadett fue el coche más vendido en España ese año.

La pérdida de eficacia social provocada por los monopolios impulsó a los Estados, ya en el siglo pasado, a establecer reglamentaciones comerciales para la represión de las prácticas restrictivas de la libre competencia. Ese tipo de normativa no cesa de aumentar incorporándose incluso a los tratados internacionales de integración económica tipo CEE. Sin embargo la práctica de los gobiernos parece contradecir el espíritu de esa normativa. Algunos monopolios ofrecen también una serie de ventajas, difunden ciertos efectos sociales beneficiosos, por lo que son consentidos e incluso promocionados y protegidos por los gobiernos.

La protección legal de la monopolización de patentes industriales es una forma de estimular la investigación y el progreso tecnológico. El gobierno puede estar interesado en controlar algunos productos, armas, por ejemplo, lo que resultará mucho más fácil si están sometidos a monopolio legal. En otras ocasiones el interés es simplemente fiscal, en cierto tipo de loterías el monopolista concesionario actúa de hecho como recaudador de impuestos. En algunas industrias los costes medios son decrecientes pero podría estar manteniéndose la fragmentación del mercado por costes de integración; en ese caso puede haber una intervención a favor de la fusión de empresas. No se debe olvidar tampoco que lo que bajo el punto de vista local es un mercado monopolista puede ser en realidad altamente competitivo a nivel internacional.

El Estado, por tanto, más que prohibir la existencia de monopolios, tratará de intervenir mediante

partidarias de un precio alto. Debido a la dificultad de esas negociaciones, una vez que se haya llegado a un acuerdo aparecerá cierta rigidez, habrá dificultad en cambiar los acuerdos para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado. Otra dificultad adicional proviene de que la legislación de muchos países prohíbe las prácticas colusorias y en ocasiones se ha podido demostrar y castigar a algunos industriales por realizar propuestas o presiones de ese tipo.

La mejor alternativa al cártel eludiendo todos esos inconvenientes es el liderazgo de precios. Es una situación muy frecuente en el mundo de los negocios. Cuando existe una empresa líder en el mercado, fija el precio y las condiciones de la oferta que son aceptados por todas las demás sin necesidad de negociaciones. Hay tres tipos de empresas que pueden ser señaladas para el liderazgo.

La empresa dominante, es decir, la de mayor tamaño, la de mayor cuota de participación con diferencia sobre todas las demás. Esta será también la que disponga de más información, la que por conocer las condiciones de la demanda a mayor escala podrá estimar el precio más estable y beneficioso.

La que disfrute de los costes más bajos por disponer de la tecnología más avanzada. Este caso resulta aún más estable ya que si la empresa que fijara el precio fuera una con costes altos, el precio resultaría también excesivo y sería más probable que la situación derivase hacia una guerra de precios.

La que goce de prestigio y respeto social. Es frecuente también que un oligopolista, por su edad o por su formación, sea considerado por sus competidores como experto y capaz de diagnosticar las condiciones cambiantes de la demanda, por lo que aceptarán sus decisiones.

En cualquier caso los acuerdos colusorios son siempre inestables y frágiles ya que si alguno de los miembros traiciona a los demás puede obtener con ello grandes beneficios.

OLIGOPOLIO: SOLUCIONES NO COLUSORIAS

Situaciones Duopolista A Duopolista B Soluciones

Asimétricas

Líder Seguidor (^) de Stackelberg Seguidor Líder Simétricas Seguidor Seguidor de Cournot Líder Líder de Bowley

Las soluciones no colusorias a los problemas de los oligopolistas fueron estudiadas ya en el siglo pasado. La solución de Cournot (1801−1877) supone que la competencia se establece no en términos de precios sino de cantidades. El análisis se refiere a un duopolio aunque sus resultados son generalizables para mayor número de empresas. Cada duopolista, teniendo en cuenta la cantidad que está produciendo el competidor, calcula la cantidad que debe producir para maximizar sus beneficios. Eso provocará un aumento de la producción total y una disminución del precio de mercado lo que requerirá un nuevo cálculo hasta que, por tanteos sucesivos, ambos duopolistas lleguen a una situación de equilibrio. En el resultado final existirán beneficios extraordinarios para ambas empresas pero no tan altos como los que se hubieran obtenido en el caso de un acuerdo colusorio.

El razonamiento propuesto por Cournot peca de ingenuo por dos motivos: ni los duopolistas pueden ignorar de forma persistente su interdependencia ni hay motivos para que limiten su forma de competir a la variación en la cantidad producida. Si deciden competir bajando los precios, el resultado conducirá a una solución con precios y cantidades producidas iguales a los de libre competencia.

Stackelberg (1905−1946) propone que cada duopolista puede actuar como líder o como seguidor. El líder es el que decide su propio comportamiento de forma independiente, considerando que es el más fuerte y que podrá imponer al competidor ese resultado. El seguidor es el que acepta las decisiones del líder como un dato

y optimiza basándose en ellas su comportamiento. Si el duopolio es asimétrico , es decir, tiene un líder y un seguidor, el resultado será estable. El duopolio simétrico en el que ambos actúen como seguidores es el caso analizado por Cournot. El duopolio simétrico en el que ambas empresas tratan de actuar como líderes provocará una guerra de precios que sólo se resolverá con el abandono de uno de ellos, arruinado o aceptando su posición de dependencia.

El argumento de la demanda quebrada sirve para explicar la estabilidad del precio en el oligopolio. Si un oligopolista disminuye su precio, los demás competidores actuarán de la misma forma por lo que el primero no conseguirá aumentar sensiblemente sus ventas: para precios menores del establecido la demanda resulta inelástica. En cambio si trata de aumentar los precios, los restantes oligopolistas no le seguirán por lo que las ventas disminuirán fuertemente: la demanda para precios superiores al establecido es muy elástica. El diferente comportamiento de la demanda a ambos lados del precio establecido confluyen en el sentido de mantenerlo estable.

LA TEORÍA DE JUEGOS

En el oligopolio, los resultados que obtiene cada empresa dependen no sólo de su decisión sino de las decisiones de las competidoras. En el mundo real, tanto en las relaciones económicas como en las políticas o sociales, son muy frecuentes las situaciones cuyo resultado depende de la conjunción de decisiones de diferentes agentes. La técnica para su análisis fue puesta a punto por un matemático, John von Neumann, en colaboración con el economista Oskar Morgenstern. El libro que publicaron en 1944, "Theory of Games and Economic Behavior" , abrió un insospechadamente amplio campo de estudio en el que actualmente trabajan miles de especialistas de todo el mundo.

Supongamos que dos empresas, Hipermercados Xauen y Almacenes Yuste, constituyen un duopolio local en el sector de los grandes almacenes. Cuando llega la época de las tradicionales rebajas de enero, ambas empresas acostumbran a realizar inversiones en publicidad tan altas que suelen implicar la pérdida de todo el beneficio. Este año se han puesto de acuerdo y han decidido no hacer publicidad por lo que cada una, si cumple el acuerdo, puede obtener unos beneficios en la temporada de 50 millones. Sin embargo una de ellas puede preparar en secreto su campaña publicitaria y lanzarla en el último momento con lo que conseguiría atraer a todos los consumidores. Sus beneficios en ese caso serían de 75 millones mientras que la empresa competidora perdería 25 millones.

El que lo máximo que se puede obtener sea 75 M. o 85 M. no tiene mucha influencia sobre la decisión a adoptar, lo único que importa en realidad es la forma en que están ordenados los resultados. Si substituimos el valor concreto de los beneficios por el orden que ocupan en las preferencias de los jugadores, la matriz queda como la mostrada en el cuadro. Las situaciones como las descritas en esta matriz son muy frecuentes en la vida real y reciben el nombre de Dilema de los Presos.

Veamos cuál debe ser la decisión a adoptar por esos almacenes. El director de la división de estrategia de Xauen pensará: "Si Yuste no hace publicidad, a nosotros lo que más nos conviene es traicionar el acuerdo, pero si ellos son los primeros en traicionar, a nosotros también nos convendrá hacerlo. Sea cual sea la estrategia adoptada por nuestros competidores, lo que más nos conviene es traicionarles".

El director de la división de estrategia de Yuste hará un razonamiento similar. Como consecuencia de ello ambos se traicionarán entre sí y obtendrán resultados peores que si hubieran mantenido el acuerdo. La casilla de la matriz de pagos marcada con un asterisco es la única solución estable. Contrariamente a las argumentaciones de Adam Smith, en las situaciones caracterizadas por el Dilema de los Presos si los agentes actúan buscando de forma racional su propio interés, una "mano invisible" les conducirá a un resultado socialmente indeseable.