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Trabajo historia de Grecia Universidad de Barcelona
Tipo: Ejercicios
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Jose Aguilar Lozano NIUB:
2. Orígen de las panateneas En este sentido se abre un debate que no se ha podido solucionar que es el del orígen de las fiestas dedicadas a Atenea. Hay dos principales teorías encabezadas cada una por el pseudo-Apolodoro y la otra por Plutarco (Πλούταρχος). Sobre el orígen de las panateneas, creo que me considero incapaz de dar una respuesta a la cuestión planteada, por lo tanto no puedo hacer otra cosa que mostrar y analizar las diferentes teorías. Dejando claro que Erictonio para Pausanias (Παυσανίας) y Heródoto de Halicarnaso (Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς) sería Cecrops y para el pseudo-Apolodoro dos figuras distintas, me voy a centrar únicamente en la figura de este personaje, dejando de lado la discusión, que aparece en Biblioteca mitológica y que sería el que explicaría el origen de las fiestas de las panateneas. Cuenta el pseudo-Apolodoro que Atenea se presentó a Hefesto porque quería que le fabricase unas armas. Como Afrodita lo había abandonado él empezó a perseguirla, pero ella siempre conseguía escaparse. Finalmente, Hefesto consiguió acercarse a ella, pero Atenea que era casta y virgen no consintió lo que buscaba Hefesto. Éste derramó el semen en la pierna de la diosa y ésta se lo limpió. Cuenta la leyenda que el copo de lana con el que se limpió fue arrojado al suelo con la casualidad que de ahí cayó un germen donde surgió Erictonio. Atenea, a escondidas de los dioses, lo crió y quiso que fuera inmortal, lo metió en una cesta y confió el recién nacido a Pándroso, hija de Cécrope, dejando explícita la norma de que era de total prohibición abrir la caja. Pese a la clara prohibición las hermanas de Pándroso abrieron por curiosidad la caja y encontrar una serpiente que rodeaba a la criatura y las hermanas murieron. En este sentido, cuenta el pseudo-Apolodoro, dicen las historias orales que pudieron haber muerto por la serpiente o por la cólera de Atenea por saltarse la norma de no abrir la caja, haciendo que se volvieran locas y saltaran por la acrópolis. Criado Erictonio, cuando fue mayor se convirtió en rey de Atenas y erigió una estatua de madera a Atenea en la acrópolis, organizó la fiesta de las panateneas y se casó con la ninfa Praxítea. (pseudo-Apolodoro, s. f). La segunda teoría la explica Plutarco: “Después de la muerte de Egeo, concibió Teseo una empresa grande y admirable, que fue la de reunir en una sola ciudad a todos
los que habitaban el Ática, haciéndoles aparecer un mismo pueblo, siendo así que antes andaban esparcidos, y daban muestras de no poder ser enlazados con el vínculo de la utilidad común. Pues con todo de que antes estaban tan discordes, y aun se hacían mutuamente la guerra, yendo de unos en otros, los persuadió por barriadas y por familias; y lo que es los particulares y los pobres cedieron fácilmente a sus exhortaciones; pero a los de más cuenta fue preciso proponerles un gobierno no monárquico, sino popular, en el que a él no le quedase más que el mando de la guerra y la custodia de las leyes, guardándose igualdad en todo lo demás; y unos entraron en ello por persuasión, y otros, temiendo su poder, que era grande, y su resolución, tuvieron por mejor partido ceder, como convencidos también, que ser obligados por la fuerza. Disolviendo, pues, las presidencias y senados particulares, e instituyendo una presidencia y un senado para todos, como ahora se practica, a la ciudad la llamó Atenas y estableció también el sacrificio común, llamado panatenea. Hizo asimismo el sacrificio de la reunión, llamado metecias, en el día diez y seis del mes Hecatombeón, que todavía se celebra”. (Plutarco, s. f) Sin embargo, ya Homero hace referencia a una serie de sacrificios en un templo dedicado a Atenea. Homero, en el verso 550 del canto II, explica: “Quienes en la ciudad bien labrada de Atenas moraban, pueblo del Erecteo magnánimo y al que Atenea, la hija de Zeus crió, lo dio a luz la fructífera tierra, e instaló en su magnífico templo de Atenas, en donde sacrificios de propiciación, de corderos y toros, los muchachos de toda la villa le ofrecen cada año, a las órdenes de Menesteo”. En el canto sexto, más concretamente en el verso 288, Homero explica lo siguiente: “Mas ve al templo de Palas Atena que impera en la guerra, lleva ofrendas allí, convocadas ya en él las ancianas, y así el peplo que tengas más bello, el mayor de los tuyos, de los que en el palacio atesoras y en más amor tienes, déjalo en las rodillas de Atena la del blondo pelo, luego doce terneras de un año que ignoren el yugo, en el templo ofrendarle promete, si es que ella socorre la ciudad, las mujeres y los tiernos niños troyanos, y si quiere apartar de la Troya sagrada al Tidida, el salvaje guerrero maestro de nuestra derrota”. Hay que dejar claro que Homero no puede ser considerado una fuente histórica, pero sí que nos puede dar unas ideas que, sustentadas en los otros autores aquí
jóvenes y adultos). Los premios de las competiciones físicas eran aceite de oliva, procedente de los olivares sagrados del Ática, envasado en una ánfora panatenaica (Bruit y Schmitt-Pantel, 2002). Para empezar se realizaba en primer lugar las carreras στάδιον, de 200 metros, δίαυλος, de 400 metros y δόλιχος de 4800 metros respectivamente; acto seguido llegaba el turno del pentatlón, que incluía las pruebas de salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina, carrera y lucha; después, la lucha, el boxeo y el pancracio, las cuales eran pruebas de máxima exigencia física; finalmente, llegaba se realizaba la carrera de hoplitas, un espectáculo con tintes militares en que los participantes corrían armados con casco, escudo y grebas. Con posterioridad a estas pruebas, tenían lugar las competiciones ecuestres, las más espectaculares para el espectador, limitadas a los que tenían mayor fortuna entre la gente, cosa lógica ya que no todo el mundo podía mantener uno o más caballos. Estas pruebas incluían la carrera de ἀποβάται, carreras de caballos, de carros de dos o cuatro caballos, y lanzamiento de jabalina desde el caballo. Las competiciones tribales se realizaban en tercer lugar: la prueba de εὐανδρία o excelencia masculina, la carrera de barcos, que con mucha probabilidad se realizaba desde el Pireo hasta Muniquia, y, finalmente, la carrera de antorchas, una carrera de relevos que se celebraba en la víspera del amanecer del día 28, integrada ya en la ceremonia religiosa (Comesaña, 2016).
3.2 Procesión El elemento fundamental de la celebración de las panateneas era el ofrecimiento de un peplo de Atenea. Esta ofrenda se realizaba cada año como mínimo desde el siglo VII a.C, la cual iba acompañada de una procesión que llevaría el vestido hasta la diosa. Posiblemente este rito fue el que originó la fiesta, la cual experimentó un gran desarrollo en el 566 a.C como ya he explicado. Algunos historiadores consideran que el motivo de este ritual era rememorar el día del nacimiento de Atenea desde la cabeza de Zeus, aunque la mayoría de historiadores consideran que es más bien la celebración anual de la victoria de la diosa Atenea en la gigantomaquia. Esta última teoría gana fuerza con el hecho de que los bordados del peplo que se ofrecía la diosa representaba los episodios de la lucha entre gigantes y dioses (Comesaña, 2016). Participar en la
procesión era un gran honor, puesto que participaban entre otros grandes organizadores como arcontes y los altos cargos militares (De la Nuez, M. 2005). Un gran porcentaje de autores clásicos consideraron que desde el inicio de las panateneas los hoplitas y los caballeros formaban parte de la procesión, en la cual portaban sus armas. Aristóteles, por su parte, dice que en un principio la procesión se realizaba sin armas, que es una introducción de la democracia. En el periodo clásico, hubo nuevas introducciones dentro de la procesión como la nave panatenaica y la inclusión de metecos, clerucos y aliados (De la Nuez, M. 2008). Estas novedades del periodo clásico serán analizadas posteriormente en el punto número 4 por su importancia como ejemplo de evolución social.
3.3 Sacrificios y banquete El sacrificio y el consecuente banquete es un momento muy importante dentro de las fiestas que estoy analizando. La gran participación social en las fiestas se cerraba con en el sacrificio,que era una ocasión para comer carne y la manera de volver a actualizar el pacto que une a la ciudad con sus dioses y que garantizaba el equilibrio, el orden y la prosperidad. Para la ciudad es una oportunidad para convertirse durante unos días en un espectáculo que atraía gente de fuera y también es la oportunidad de renovar el pacto de los ciudadanos entre ellos, por medio del reparto de comida. Los sacrificios de animales en cifras se puede contar en centenares de animales. La polis pagaba los costes de los sacrificios realizados en festividades y los hombres más opulentos se encargaban de los gastos de los banquetes. Los sacrificios se inauguraban con una procesión que llevaba a las víctimas al altar, donde el sacerdote y los que ejecutaban al animal se colocaban alrededor del altar donde ofrecían el sacrificio en nombre de la ciudad. El sacerdote pronunciaba las plegarias tradicionales, dejaba caer agua sobre la cabeza del animal (una forma de purificar y obtener su asentimiento) y ofrecía granos de la cesta y algunos pelos del animal al fuego. Pasada esta fase imprescindible de consagración, el boutupos , degollador de bueyes podía ejecutar al animal golpeándole con una hacha en la frente. Posteriormente se tenía que degollar al animal, orientando la garganta hacia arriba y recogiendo la sangre que saltaba hacia arriba y caía en un vaso,
Para empezar, los cambios se observan ya en el siglo V a.C, un siglo después del supuesto inicio de las panateneas. Dentro de la procesión, ya explicadas en el punto anterior, se introdujeron cambios como la entrada de la nave panatenaica, de los metecos, aliados y clerucos como participantes en esta procesión. Estos cambios se deben principalmente al contexto que vivía toda Grecia y en concreto Atenas: victoria en la batalla de Salamina, creación de la Liga de Delfos en el 477 a.C y consecuentemente construcción de una gran flota que mostraba el poder marítimo de Atenas; la acrópolis es la sede de la recién creada Liga de Delfos, coincidiendo con las Panateneas, las cuales servirán para integrar a los integrantes de esta alianza. Explicado el contexto y teniendo en cuenta que se necesita tiempo para desarrollar la experiencia en el arte de la navegación, podríamos situar quizá la aparición de dicha nave entre el 454 a.C y el principio de la guerra del Peloponeso. Junto a la situación política ya explicada, es importante precisar la nueva situación social que explicaría la introducción dentro de las festividades de sectores sociales que se encontraban ajenos hasta entonces: Clístenes primero y posteriormente Efialtes realizaron una serie de reformas que llevaron a Atenas a ser una democracia; las clases más desfavorecidas comienzan a tener una importancia vital en la defensa de la polis y es en este ámbito dedicado a la vida militar ganan peso sectores como por ejemplo los metecos. Un claro ejemplo del cambio social que se vivía fue el de las muchachas metecas participando como portadoras de sillas y sombrillas para las arréforas. Además, estas jóvenes se encargaban de portar las hidrias necesarias para el sacrificio. Mientras, los jóvenes metecos vestidos con mantos púrpura, al igual que los atenienses, se encargaban de llevar los vasos sagrados. Su aparición en estos puestos era posiblemente el reconocimiento de la ciudad a los metecos por su participación en la defensa de la polis y una muestra de intención de integración social. Dentro de los banquetes también se observaron cambios: anteriormente el banquete era utilizado para estrechar lazos entre los atenienses, pero como consecuencia de la nueva situación política y social serviría para estrechar los lazos entre los atenienses y no atenienses, reunidos para venerar a Atenea (de la Nuez, 2008).
5. Las panateneas en la cultura material Este apartado lo dedico principalmente a realizar una explicación sobre las ánforas panatenaicas como principal fuente de la cultura material. Además, haré alguna mención al friso del partenón por la importancia de Atenea en éste. Por lo tanto, mi objetivo en este punto no es realizar un análisis artístico, sino a explicar la historia que tienen detrás la cultura material que ha llegado a nuestros días de las fiestas tratando temas como la importancia de la ánfora panatenaica dentro de la fiesta o la representación que se hacía en dicha cerámica. Las primeras noticias a ciencia cierta que conocemos de las fiestas dedicadas a Atenea datan sobre el 566 a.C. Es en esta fecha en la que se datan las primeras ánforas panatenaicas conocidas como Burgon 1 (de la Nuez, 2008). Sobre las ánforas sabemos a día de hoy que eran premios, que estaban llenas de aceite proveniente del ática, que se entregaban al vencedor de las pruebas de las panateneas. Esto se puede ver en la ánfora panatenaica de Cleófrades (c. 480 a.C) , ánfora con representación de Atenea en^2 posición de combate, donde está escrito “ΤΟΝ ΑΘΕΝΕΘΕΝ ΑΘΛΟΝ” (Soy de los premios de Atenas) (Cabrera, Castellano y Beltrán, 2009). Las ánforas aparecieron posiblemente entorno a la época de la tiranía de Pisístrato, el cual tuvo la intención de convertir las ánforas como el símbolo de las fiestas potenciado así la figura de Atenea. Además, estas ánforas fueron utilizadas en su momento también como propaganda de su régimen tiránico dado que las ánforas podían marchar más allá del Ática sin pagar ningún tipo de impuesto (de la Nuez, 2005). Volviendo a la ánfora de Burgon, podemos ver a Atenea entre dos columnas dóricas, las cuales tienen a un gallo cada una encima. En la cara b de la ánfora hay representado un combate, algo parecido a un combate de boxeo. Gracias a estos dos ejemplos, podemos afirmar que las ánforas panatenaicas son caracterizadas por representar la figura de Atenea, muy probablemente en la Acrópolis, y poder tener o no representaciones de las competiciones realizadas en las fiestas panatenaicas. (Sgubini y Barbiellini, 2000).
(^1) Véase la figura número uno en los anexos. (^2) Véase la figura número dos en los anexos.
espejo para darse a conocer a largo plazo para los atletas, una muestra más de propaganda de los gobernantes y una forma de pedir prosperidad en un futuro. Teniendo como excusa a Atenea la ciudad se reunía como mínimo desde el 566 a.C, aunque parezca que ya desde antes se reunían en festividades similares. En cuanto al orígen he querido explicar el mítico, más relacionado en lo que explican el pseudo-Apolodoro, Plutarco y Homero, contradictorios uno del otro pero con muchos datos útiles, y el histórico, relacionado con Pisístrato. He querido explicarlo así porque una cosa es el hecho verídico como la aparición de ánforas y otra es lo que explica la literatura que puede ser verdad o no. En la parte restante del trabajo me he centrado en lo más teórico, en lo más verídico, gracias a fuentes literarias y a la cultura material. Está claro que las panateneas no eran algo espontáneo que respondiera a la necesidad religiosa de veneración de los ciudadanos, sino que eran algo muy organizado, muy importante y de mucho prestigio para la ciudad-estado. En este sentido no es de extrañar que se utilizara para ganar dinero mediante la venta de las ánforas o se utilizase de propaganda en términos políticos. Por lo tanto, la propia estructura de la festividad, en cuanto la organización, la cantidad de gente involucrada, la competiciones, la complejidad de la procesión y la técnica tan minuciosa de los sacrificios, deja claro que no era una celebración únicamente religiosa, sino también deportiva, lúdica y propagandística. Finalmente, he decidido hacer un análisis simple de ánforas y el friso del partenón, dos de los elementos que más relacionados estaban con las fiestas. Podría haber explicado más cerámicas o haber añadido algún vestigio más de cultura material, pero me parece innecesario, puesto que lo que quería explicar en este punto es que nos ha quedado cultura material sobre las fiestas y que también sirven de fuente histórica o en menor medida como representación de la época. Por lo tanto, tanto ánforas como el friso del partenón no muestran necesariamente una realidad histórica, pero sí que lo que hacen es representar las fiestas de manera gráfica y por lo tanto suponen el ejemplo más visual de las panateneas.
7. Anexos 7.1 Cultura material relacionada con las panateneas: - Figura número 1:
Figura 1. Ánforas panatenaicas de Burgon del pintor de Múnich 1519. Sgubini, A. y Barbiellini, R. (2000). La collezione Augusto Castellani. Roma: L'Erma di Bretschneider, pp.38-39.
Figura 2. Ánfora panatenaica de Cleófrades. Cabrera, P., Castellano, Á. y Beltrán, M. (2009). Reflejos de Apolo. Deporte y Arqueología en el Mediterráneo antiguo. [PDF] Zaragoza: Museo de Zaragoza, p.35. Disponible en: http://www.patrimonioculturaldearagon.es/documents/10157/497fb44e-110e-403b-a -8a906059318e [Fecha de acceso 14 Dic. 2018].
8. Bibliografía
Bruit Zaidman, L. y Schmitt Pantel, P. (2002). La religión griega en la polis de época clásica. Tres Cantos (Madrid): Akal.
Cabrera, P., Castellano, Á. y Beltrán, M. (2009). Reflejos de Apolo. Deporte y Arqueología en el Mediterráneo antiguo. [PDF] Zaragoza: Museo de Zaragoza, p.35. Disponible en: http://www.patrimonioculturaldearagon.es/documents/10157/497fb44e-110e-403b-a -8a906059318e [Fecha de acceso 14 Dic. 2018].
Comesaña, A. (2016). Estudio sobre la fiesta y el culto griegos en las Vidas paralelas de Plutarco. Doctorado. Universidad de Murcia.
De la Nuez, M. (2005). Las Panateneas: iconografía de la fiesta. Habis , 36.
de la Nuez, M. (2008). Las Panateneas: un ejemplo de relaciones sociales a través de la fiesta. Gerión , 26(1), pp.255-265.
Homero, Ilíada II, 550.
Homero, Ilíada VI, 288
Pérez, J. (2012). Recipientes cerámicos para aceite y vino en la Antigüedad. Arqueología e Iconografía.
Plutarco, Vidas paralelas , I, 24. Traducción de Aurelio Pérez Jiménez, 2011.
Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica III. Traducción de José Calderón Felices,
Sgubini, A. y Barbiellini, R. (2000). La collezione Augusto Castellani. Roma: L'Erma di Bretschneider, pp.38-39.
Tortorelli, M. (2015). Identidad y mito de la autoctonía en la Grecia antigua. La tierra, los hijos de la tierra. Anales de Historia Antigua, Medieval y Moderna , 49, pp.5-6.
Valdés, M. (2008). El nacimiento de la autoctonía ateniense: cultos, mitos cívicos y sociedad de la Atenas del s. VI a.C. Madrid: Ediciones Complutense, pp.131-135.