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Fiestas y costumbres resumen e investigación en el ares de comunicación
Tipo: Apuntes
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Perú es un país tan diverso y lleno de cultura que en todas sus regiones siempre se celebra una fiesta costumbrista cada año, rindiendo homenaje a diferentes Santos, patrones o personajes característicos de la ciudad. Esto se debe a que estos personajes hicieron una aparición o una hazaña en dicho pueblo o ciudad, dejando a través del tiempo su historia. Estas festividades costumbristas pueden ser de tipo religioso o celebraciones populares. En este caso hablaremos de la fiesta religiosa que se celebra en el del departamento de Lambayeque, distrito de Motupe, la celebración que lleva su mismo nombre Santísima Cruz de Motupe y por otro lado hablaremos de la fiesta popular que se celebra en la ciudad de Cajamarca, más conocido como Los Carnavales. Fiesta religiosa de la Santísima Cruz de Motupe Cuenta la leyenda que, en 1860, un religioso de la orden franciscana llamado Juan Agustín Abad, que llevaba una vida de penitencia, se había asentado en los parajes del cerro Chalpón. Este fraile visitaba continuamente los poblados de Motupe y Olmos para celebrar misas, efectuar bautizos y predicar el evangelio. Los fieles le facilitaban posada y alimentos durante sus visitas. Por las conversaciones que los pobladores sostuvieron con él, se enteraron de que había fabricado con sus propias manos tres cruces, las cuales se ubicaban en tres cerros de la zona: Chalpón, Penachi y el Rajado. Inesperadamente, el religioso dejó la localidad y se dirigió a la sierra, donde se contagió de la peste de uta -enfermedad de úlceras faciales- que asolaba aquella zona. Más tarde, los pobladores de Motupe supieron que el franciscano se había marchado a Lima, donde finalmente falleció en 1866. Desde aquella fecha, los motupeños se empeñaron en buscar las cruces, hasta que hallaron una de ellas: la del cerro Chalpón, ubicado a 10 km de Motupe. El 5 de agosto de 1868, un poblador de nombre José Anteparra encontró esta sagrada reliquia incrustada sobre una gruta. Difundido el hallazgo, se organizó una peregrinación que con el tiempo llegó a ser multitudinaria. Con los fondos recaudados, se recubrió el rústico madero con anillos de oro y plata, y fue colocado sobre una base de metal. Según la tradición, el padre Abad habría dejado indicado que la cruz debía permanecer en la cueva, y ser descendida y transportada para su culto en Motupe solo por algunos días del año. En los primeros tiempos de este ritual, la cruz se bajaba mediante cuerdas y luego retornaba a su lugar de la misma manera tras el fin de las festividades. El 5 de agosto es el día central de esta celebración, de manera tal que los peregrinos llegados desde Lambayeque y de todo el mundo, se instalan en la plaza de Motupe para contemplar la procesión del sagrado madero y agradecer por los favores recibidos. Al día siguiente, la cruz regresa al templo y durante la noche, el cielo es iluminado con fuegos artificiales y cohetes, mientras las bandas de música alegran el fervoroso ambiente.