













Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
FILOSOFIA TOMAS DE AQUINO TODO
Tipo: Resúmenes
1 / 21
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!














Problema de razón y fe. La cuestión de la realidad o Dios en Tomás de Aquino debe enmarcarse, en primer lugar, en el problema de la relación entre razón y fe. Fuentes de conocimiento autónomas e independientes. La razón y la fe son dos fuentes de conocimiento autónomas e independientes. Es decir, tanto la razón como la fe tienen una serie de contenidos que les son propios. La razón, por un lado, es capaz de descubrir por sí sola ciertas verdades sin la necesidad de la fe. Como, por ejemplo, las verdades matemáticas. La fe, por otro lado, nos revela una serie de verdades que de ningún modo pueden ser demostradas racionalmente. Como, por ejemplo, la inmaculada concepción de la Virgen María o la resurrección de Jesucristo. Sin embargo, Zona de confluencia entre razón y fe. Existen algunos conocimientos que son comunes tanto a la razón como a la fe como, por ejemplo, la demostración de la inmortalidad del alma. Pero, sobre todo, la existencia de Dios. Por lo tanto, Colaboración mutua entre razón y fe. Razón y fe colaboran mutuamente en demostrar algunas verdades. La razón necesita de la fe para no caer en el error y la fe necesita de la razón porque, para Tomás de Aquino, algunos de
los preámbulos de fe, aun siendo ciertos, no son evidentes para nosotros. Como, por ejemplo, la existencia de Dios. La existencia de Dios no es evidente para nosotros. Tomás de Aquino defiende que existen dos tipos de verdades: las que son evidentes en sí mismas y para nosotros y las que son evidentes en sí mismas, pero no son evidentes para nosotros. Por un lado, encontramos las verdades que son evidentes en sí mismas y para nosotros, como, por ejemplo, “el todo es mayor que las partes”. Por otro lado, encontramos verdades que son evidentes en sí mismas, pero no para nosotros como, por ejemplo, la proposición “Dios existe” La existencia de Dios, aunque sea evidente en sí misma, no es evidente para nosotros por dos motivos: En primer lugar, nosotros como seres finitos no podemos llegar a comprender plenamente la naturaleza de Dios. En segundo lugar, si Dios fuese evidente por sí mismo, todos creeríamos en Dios. Por lo tanto, Es necesario demostrar racionalmente la existencia de Dios. Para mostrarle al no creyente que está equivocado. Tipos de demostraciones de la existencia de Dios. A este respecto, Tomás de Aquino sostiene que existen dos tipos de demostraciones de la existencia de Dios: las demostraciones a priori y las demostraciones a posteriori
Estructura de las vías. Tomás de Aquino presentará cinco vías para demostrar la existencia de Dios. Todas ellas son demostraciones a posteriori pues parten del efecto para demostrar la necesidad de una última causa. Y, por lo general, siguen la siguiente estructura argumentativa: 1. constatación de un hecho de experiencia, 2. aplicación del principio de causalidad, 3. afirmación de la imposibilidad de una regresión infinita de causas, debiendo haber una causa primera, y 4. afirmación de la existencia de Dios.
1. Vía del movimiento. La primera vía, parte del movimiento de los seres para afirmar la existencia de Dios como primer motor inmóvil. Observamos que todo lo que cambia o se mueve debe su movimiento a otro ser. Resulta inconcebible que haya una cadena infinita de este tipo. Por lo tanto, tiene que haber un ser que provoque el movimiento pero que no sea movido por nadie. Dicho ser es Dios. 2. Vía de la causalidad. La segunda vía, parte de la existencia de efectos y causas para demostrar la existencia de Dios como primera causa incausada. Observamos que todo cuanto existe tiene una causa que, a su vez, ha sido causada por sucesos anteriores. Es imposible que exista una cadena infinita de causas. Por lo tanto, tiene que haber una primera causa incausada. Esta causa incausada es Dios. 3. Vía de la contingencia. La tercera vía, parte de la existencia de seres contingentes para afirmar la de Dios como ser necesario. Observamos que todos los seres son contingentes y que su existencia se debe, a su vez, a otros seres contingentes. Esta cadena no puede ser infinita. Pues si todos los seres fuesen contingentes, en el origen no habría nada. Y, de la nada, no puede surgir un ser. Por tanto, tiene que haber un primer
ser necesario que haya causado los demás seres contingentes. Dicho ser necesario es Dios. De este modo, queda explicada una de las diferencias cruciales entre Dios y las criaturas: Dios es necesario porque su esencia implica la existencia. Las criaturas son contingentes porque su esencia no implica la existencia. Las existencia o inexistencia de las criaturas, y de la realidad en su conjunto, depende de la voluntad de Dios. Por lo tanto, Dios es el artífice y creador de la realidad.
4. Vía de los grados de perfección. La cuarta vía, parte de la existencia en los seres de distintos grados de perfección para afirmar la de Dios como ser perfectísimo. Observamos que, en el mundo, existen seres con distintos grados de perfección y belleza. Los seres son más o menos perfectos en relación con la perfección máxima. Por tanto, tiene que existir un ser perfectísimo que es el origen del resto de perfecciones. Este ser totalmente perfecto es Dios. 5. Vía del orden del universo o teológica. La quinta, parte del orden y finalidad en el comportamiento de los seres naturales para afirmar la existencia de Dios como inteligencia ordenadora. Observamos que todo lo que existe en el universo actúa buscando un propósito o tiene una finalidad determinada. Para que, hasta los seres que no pueden razonar, persigan una meta, debe existir una inteligencia que haya ordenado el universo. Esta inteligencia ordenadora es Dios. Definición de Dios. Así, Dios es primer motor inmóvil, causa primera, ser necesario, ser perfecto, ordenador y creador de toda la realidad.
Colaboración mutua entre razón y fe. Razón y fe colaboran mutuamente en demostrar algunas verdades. La razón necesita de la fe para no caer en el error. En caso de contradicción entre razón y fe, la fe siempre prevalece. Y, por otro lado, la fe necesita de la razón porque, para Tomás de Aquino, algunos de los preámbulos de fe, aun siendo ciertos, no son evidentes para nosotros. Es decir, la razón nos ayuda a hacer inteligibles y comprensibles ciertos contenidos de la fe. Como, por ejemplo, la existencia de Dios. Explicación del conocimiento racional: la inducción. Ahora bien, el conocimiento racional para Tomás de Aquino parte de los sentidos. En efecto, a diferencia de otros autores medievales como Agustín de Hipona, el conocimiento racional es primordialmente inductivo. Por lo tanto, Inducción. Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles, defiende una epistemología inductiva: el conocimiento racional parte de los sentidos (percepción de los objetos particulares) y culmina con la compresión de las esencias universales. Para explicar cómo es posible este tipo de conocimiento, Tomás de Aquino distinguió cuatro grados de conocimiento que permiten explicar cómo se produce el conocimiento de lo particulares. Grados conocimiento. Tomás de Aquino distingue cuatro facultades/ grados de conocimiento que permiten explicar cómo es posible el conocimiento inductivo. Las facultades/ grados del conocimiento son las siguientes:
a su vez, es el principio de la vida, es decir, lo que anima a los cuerpos. Todos los seres vivos tienen alma, aunque con distintas funciones: Función vegetativa es la capacidad de nutrirse, reproducirse y desarrollarse. Esta función estaría presente en todos los seres vivos. Función sensitiva , es la capacidad de la sensación, los deseos y el movimiento. Esta función estaría presente en todos los animales incluido el ser humano. Función racional , es la capacidad del raciocinio y la inteligencia. Esta función sería característica de los seres humanos. Ahora bien, la antropología de Tomás de Aquino también presenta unos elementos distintos a la antropología aristotélica: Ruptura con Aristóteles. El alma es inmortal. Tomás de Aquino, a diferencia de Aristóteles, considera que el alma racional es inmortal y subsiste a la muerte del cuerpo. Pues el ser humano cuenta con una dimensión espiritual. En efecto, De acuerdo con la tradición cristiana, Tomás de Aquino considera que Dios ha creado, para cada ser humano, un alma individual cuya finalidad es la salvación eterna. Finalidad del ser humano. Para lograr la salvación eterna, como explica Tomás de Aquino en su ética, Dios ha introducido en el ser humano una ley natural para hacer el bien y evitar el mal. Además, debemos practicar las virtudes éticas, intelectuales y teologales para acercarnos al conocimiento de
Dios. Y, de este modo, cuando nuestro cuerpo muera, nuestra alma podrá ascender al cielo y alcanzar la felicidad en la contemplación eterna de Dios. ÉTICA. Ética teleológica****. Tomás de Aquino defiende una ética teleológica, es decir, el objetivo último del ser humano es alcanzar la felicidad que consiste en la contemplación de Dios. Para facilitar la conquista de la felicidad, Dios ha introducido, en el interior de cada alma, la ley natural. Ley natural. La ley natural es un conjunto de preceptos (normas), evidentes universales e inmutables, que Dios ha introducido en el alma de todos los seres humanos para ayudarnos a hacer el bien y evitar el mal. Encontramos, en concreto, tres tendencias naturales con sus correspondientes preceptos para cada una de las funciones del alma: Precepto del alma vegetativa. El ser humano, al igual que el resto de seres vivos, tiende a la conservación de su propia existencia. De esta tendencia surge el primer precepto moral: la prohibición del suicidio. Precepto del alma sensitiva. El ser humano, al igual que el resto de animales, tiende de forma natural a procrear. De esta tendencia surge el precepto moral de educar y cuidar los descendientes. Precepto del alma racional. El ser humano, al poseer de capacidad racional, tiene la tendencia natural de buscar la verdad y vivir en sociedad. De esta tendencia surge, por un lado, nuestro deseo de conocer a Dios y, por otro lado, nuestra preocupación por la justicia y la convivencia comunitaria. Características de la ley natural: evidente, universal, inmutable, sindéresis.
Virtudes intelectuales. Son aquellas relacionadas con el desarrollo del pensamiento racional y son, principalmente, tres: la inteligencia, la sabiduría y la prudencia. A esta clasificación, de influencia aristotélica, Tomás de Aquino añade un tercer tipo de virtudes: las virtudes teologales. Virtudes teologales. Son aquellas relacionadas con la vida espiritual y religiosa del ser humano y son: la fe, la esperanza y la caridad. Felicidad: la contemplación eterna de Dios. La práctica de las virtudes nos facilita el seguimiento de la ley natural y, de este modo, nos acerca hacia el conocimiento de Dios. Para que, una vez muera el cuerpo, nuestra alma puede ascender al cielo y alcanzar la felicidad en la contemplación eterna de Dios. POLÍTICA. Ser social por naturaleza. Tomás de Aquino considera que los seres humanos somos una criatura social por naturaleza. La sociabilidad del ser humano no es una cuestión arbitraria, sino que está determinada por nuestra esencia. Por ende, la creación del Estado responde a la necesidad del ser humano de convivir comunitariamente. Ahora bien, para convivir de forma armónica y pacífica es preciso que el Estado elabore una ley positiva. Ley positiva. La ley positiva es el conjunto de normas y reglas, creadas por el ser humano, que regulan la convivencia entre los seres humanos. En este contexto, surge un problema central en la reflexión política de Tomás de Aquino: ¿Cómo saber cuándo una ley positiva es realmente justa y buena?
Criterios de la justicia y la bondad de las leyes positivas. Para responder a esta cuestión, Tomás de Aquino estableció una serie de criterios para evaluar la justicia o injusticia de las leyes positivas creadas por el Estado. Ley positiva en consonancia con la ley natural. En primer lugar, las leyes positivas serán justas siempre y cuando no entre en contradicción con las leyes naturales. La ley natural, al haber sido creada directamente por Dios, tiene un valor superior a cualquier ley positiva. Ej: eutanasia. Búsqueda del bien común. En segundo lugar, las leyes positivas serán justas cuando fomentan el Bien común entre los seres humanos. El Bien común, de acuerdo con la ley natural, consiste en siguiente: Por un lado, de acuerdo con los preceptos del alma vegetativa y sensitiva, el Estado debe promover que leyes que fomenten la protección de la vida, el bienestar y que faciliten la procreación y la educación. Por otro lado, de acuerdo con los preceptos del alma racional y espiritual del ser humano, el Estado debe promover leyes que fomenten la vida virtuosa de los ciudadanos. Es decir, encaminar a la población a que practiquen las virtudes éticas, intelectuales y teologales para que puedan cumplir con su finalidad última: merecerse la salvación eterna tras la vida y acceder a la contemplación de Dios. Como consecuencia, Teocracia: primacía de la Iglesia sobre el Estado. El Bien común solamente podrá lograrse en una sociedad teocrática. Dado que la finalidad última del
“Es muy posible que quien oye pronunciar la palabra «Dios» no entienda que con ella se expresa una cosa superior a cuanto se puede pensar, pues hasta ha habido quienes creyeron que Dios es cuerpo. Pero, aun supuesto que todos entiendan por el término «Dios» lo que se pretende, no por esto se sigue que entiendan que lo designado con este nombre exista en la realidad, sino sólo en el concepto del entendimiento. Ni tampoco se puede deducir que exista en la realidad, a menos de reconocer previamente que entre lo real hay algo que es superior a cuanto se puede pensar, cosa que no reconocen los que sostienen que no hay Dios.”
“La tercera vía considera el ser posible o contingente y el necesario, y puede formularse así. Hallamos en la naturaleza cosas que pueden existir o no existir, pues vemos seres que se producen y seres que se destruyen, y, por tanto, hay posibilidad de que existan y de que no existan. Ahora bien, es imposible que los seres de tal condición hayan existido siempre, ya que lo que tiene posibilidad de no ser hubo un tiempo en que no fue. Si, pues, todas las cosas tienen la posibilidad de no ser, hubo un tiempo en que ninguna existía. Pero, si esto es verdad, tampoco debiera existir ahora cosa alguna, porque lo que no existe no empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe, y, por tanto, si nada existía, fue imposible que empezase a existir cosa alguna, y, en consecuencia, ahora no habría nada, cosa evidentemente falsa. Por consiguiente, no todos los seres son posibles o contingentes, sino que entre ellos forzosamente, ha de haber alguno que sea necesario. Pero el ser necesario o tiene la razón de su necesidad en sí mismo o no la tiene. Si su necesidad depende de otro, como no es posible, según hemos visto al tratar de las causas eficientes, aceptar una serie indefinida de cosas necesarias, es forzoso que exista algo que sea necesario por sí mismo y que no tenga fuera de sí la causa de su necesidad, sino que sea causa de la necesidad de los demás, a lo cual todos llaman Dios. ESQUEMA GENERAL DEL COMENTARIO DE UNA VÍA. Las vías, por lo general, siguen los mismos pasos que mencionaremos y detrás pondremos la cita correspondiente: