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Es un texto en el cual se describe objetivamente la fobia social y ademas contiene mi opinión personal
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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‘’La fobia social se caracteriza por miedo y ansiedad ante la posibilidad de exponerse a determinadas situaciones sociales o actuaciones en público. La persona afectada a menudo evita estas situaciones, o bien las vive con mucha angustia’’.
La sociedad española para el estudio de la ansiedad y el estrés define la fobia social como un trastorno de ansiedad que se caracteriza por reacciones muy intensas de ansiedad (una emoción que todo el mundo experimenta), cuando el individuo se encuentra en una situación social, lo que le lleva a evitar este tipo de situaciones.
El ser humano es un animal social, y su capacidad para relacionarse sin problemas en diferentes situaciones sociales influye en aspectos importantes de su vida como la familia, la educación, el trabajo, el ocio y las relaciones sociales y de pareja.
La fobia social es un tipo de trastorno de ansiedad. Aunque es normal sentir cierta ansiedad en las situaciones sociales, las personas que tienen fobia social experimentan ansiedad en tal grado que tratan de evitar dichas situaciones o las enfrentan con gran malestar. Aproximadamente el 13% de las personas presentan fobia social en algún momento de su vida. El trastorno afecta con una prevalencia anual cercana al 9% de las mujeres y al 7% de los varones. Estos últimos presentan más riesgo que las mujeres de padecer la forma más grave de ansiedad social, el trastorno de la personalidad por evitación.
Algunas personas son tímidas por naturaleza y ya en la edad temprana manifiestan esta característica que más adelante se convierte en una fobia social. Otras personas experimentan por primera vez ansiedad ante situaciones sociales cerca de la pubertad.
Las personas con fobia social experimentan preocupación por la posibilidad de que sus comportamientos o actuaciones en público puedan ser considerados inapropiados. A menudo les preocupa que su ansiedad resulte evidente (que lleguen a sudar, ruborizarse, vomitar, temblar o se les quiebre la voz). También les preocupa poder perder el hilo de su pensamiento o no ser capaces de encontrar las palabras adecuadas para expresarse.
Algunas fobias sociales están ligadas a situaciones públicas específicas, por lo que la ansiedad aparece únicamente cuando la persona debe realizar un tipo concreto de actividad en público. La misma actividad desarrollada de forma solitaria no provoca ansiedad. Entre las situaciones que habitualmente desencadenan ansiedad se incluyen:
Las personas afectadas pueden ser conscientes o no de que sus miedos son irracionales y excesivos.
La ansiedad y fobia social están determinadas por diversos aspectos de actuación e interacción en las situaciones sociales, cobrando importancia los componentes de temor y evitación informados por los sujetos fóbicos. Distintos factores evolucionistas, familiares, ambientales, evolutivos, temperamentales, neurobiológicos (genéticos, biológicos y neuroendocrinos), psicológicos y socioculturales se asocian a este trastorno, reflejando la gran complejidad del mismo.
La fobia social lleva a algunos individuos a aislarse socialmente (se evitan las situaciones sociales) o a beber alcohol en exceso (se usa para desinhibirse). En las situaciones sociales el fóbico social sufre niveles muy altos de ansiedad y se siente continuamente observado por los demás, mientras piensa que los otros están pensando en términos muy negativos sobre él y sobre su comportamiento. El fóbico social evita muchas veces también el tratamiento psicológico.
Por lo general, esta hiper-reacción de ansiedad ante situaciones sociales se debe a la actividad cognitiva que el individuo realiza acerca de la situación social en la que se encuentra: valoración de esta (como una posible amenaza para su imagen), valoración de su comportamiento ante los demás, valoración de su déficit en habilidades sociales, valoración de los pensamientos que los otros pueden hacer de su comportamiento y de su persona, etc.
Los modelos cognitivos de la fobia social insisten en el sesgo interpretativo que lleva a los individuos que la padecen a infravalorar su actuación en situaciones sociales. Las personas con fobia social valoran su actuación (su comportamiento social en una situación concreta) de manera mucho más negativa que los jueces externos que han estado observándoles. En general, todos somos más críticos con nuestros pequeños errores sociales que con los de los demás. Es nuestro temor al ridículo, lo que exagera este sesgo, esta tendencia. Pero las personas con fobia social exageran aún más este sesgo que el resto de los individuos. La evitación de situaciones sociales y la evitación de la comunicación con los demás refuerza el sesgo o error interpretativo.
“El estrés es algo que se aprecia en casi cualquier estudiante universitario. No es que sea una epidemia de estrés, es solamente que la Universidad no es un paseo de color de rosa,
Falta de concentración, fatiga intelectual, inapetencia a las tareas habituales, descuidos. Dificultad de recuperación, que produce un agotamiento constante. Se hace difícil levantarse por la mañana.
Descenso del rendimiento intelectual o físico, depresión, tristeza.
Fatiga sexual, descenso del deseo, dificultades en la erección y el orgasmo. Nerviosismo, exceso de actividad, ansiedad, angustia. Impaciencia, irritabilidad. Se descarga la tensión al menor estímulo sin importancia.
Insomnio. Produce falta de descanso que agrava aún más la situación.
Acidez de estómago, indigestión, digestiones difíciles. Dolor de cabeza con excesiva frecuencia.
Tics y movimientos involuntarios. Tabletear sobre la mesa, dar vueltas a un bolígrafo, etc.
Dolores de espalda y cuello. La tensión se acumula sobre los músculos de la espalda.
A una situación estresante, el organismo responde incrementando la producción de ciertas hormonas, como el cortisol y la adrenalina, estas dan lugar a modificaciones en la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, el metabolismo y la actividad física, todo ello orientado a incrementar el rendimiento general. Aun así, las consecuencias o los estragos comúnmente producidos por el estrés se manifiestan en, la falta de concentración, fatiga intelectual, inapetencia a las tareas habituales, descuido, fatiga sexual, tristeza, descenso del rendimiento intelectual o físico, nerviosismo, modificación de la frecuencia cardiaca, tensión arterial, metabolismo y actividad física.