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Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Bushnell, D. (2010). Las independencias comparadas: las Américas del Norte y del Sur. Historia Crítica , 20-37. Francisco de Paula Rodríguez Las independencias del mundo americano han supuesto un problema central en la historiografía contemporánea, tanto en el continente como en Europa. Sin embargo, el texto que nos presenta el fallecido historiador norteamericano, David Bushnell (1923-2010), permite sintetizar una larga historia de polémicas académicas, además de brindar una renovada perspectiva global y comparativa de los aspectos comunes y distintivos que determinaron un fenómeno tan destacado de la Era Moderna como lo fueron los procesos de ruptura colonial en América con los antiguos imperios europeos, entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. El presente artículo, por ende, resulta aún más relevante en el debate académico, puesto que Bushnell representa una comunidad de historiadores norteamericanos que versaron sus preocupaciones intelectuales sobre la historia de la formación moderna del mundo americano, particularmente, en una época donde los estudios en las Ciencias Sociales estaban muy condicionados por un orden mundial bipolar, que enfrentaba al Occidente capitalista y democrático, contra el socialismo soviético, arrojando grandes actores de la Modernidad a una oscusa zona de objetos marginales. Así, desde la muy importante plataforma de la Universidad de Harvard, el historiador norteamericano construyó una vida académica colmada de relevantes escritos sobre Latinoamérica y en especial sobre Colombia, convirtiéndolo así en el “padre de los colombianistas”. Este privilegiado lugar en la vida académica, no cabe duda, fue definitivo en la visión que nos brida en el presente artículo sobre las complejas causas y consecuencias de los procesos independentistas del continente. Para empezar, es importante resaltar las tesis que configuran la renovada visión que Bushnell arroja sobre el proceso independentista de las Américas: primero, la idea de unas causas exógenas como detonantes de las rupturas coloniales; segundo, el carácter conservador del norte anglosajón y abruptamente transformador del sur español; y tercero, los resultados de unas revoluciones completas e incompletas. En este sentido, para el autor es de destacar que, a diferencia de los procesos revolucionarios europeos desatados desde 1688, en Inglaterra, hasta 1789 en Francia, las independencias americanas fueron consecuencia directa de fenómenos ajenos a sus dinámicas domésticas. De este modo, la independencia de las trece colonias tuvo por causa inmediata la transgresión de los derechos de autogobierno y los amplios niveles de libertad política que configuraron la historia de las colonias inglesas desde su temprana fundación a comienzos del siglo XVII. La taxación del té, en este sentido, por el Parlamento británico vulneró los tradicionales procesos de decision making de las Asambleas norteamericanas. Una “medida intolerable” que exaltó los ánimos de ruptura con la metrópoli. Por su parte, las independencias de la América española fueron producto del colapso del Imperio español tras la invasión napoléonica en 1808. Un acontecimiento que desató una era de Juntas de autogobierno, pero que a raíz de los deficientes cambios en el estatus político de las colonias muy pronto derivaron en movimientos soberanistas. Adicionalmente, la experiencia política acumulada del mundo anglosajón en el norte, y del mundo español en el sur, fue de tal contraste que ésta determinó unos resultados revolucionarios ampliamente conservadores en las colonias norteamericanas; y, por el contrario, un “rompimiento brusco del sistema político preexistente” en las colonias españolas. Ejemplo de ello, es que a parte
del tipo de Estado federal y la Constitución Política escrita de 1787, la revolución de los patriotas norteamericanos no creó nada nuevo, sin embargo propició la recuperación de los amplios niveles de libertad política y autonomía administrativa que habían caracterizado su periodo colonial. En contraste, las sociedades coloniales españolas debieron implementar grandes procesos de transformación política, tanto en sus modelos de Estado, como gobierno, economía y sociedad, los cuales eran completamente ajenos a su tradición. Estas reformas le permite demostrar a Bushnell el alto costo de la revolución en el sur, así como los largos periodos de crisis y estabilización. Por último, las diferencias que marcaron las sociedades coloniales determinaron a su vez el tipo de alianzas políticas que forjaron los movimientos de independencia. En el caso norteamericano, las alianzas entre una burguesía comercial y unas clases terratenientes, larga y estrechamente vinculadas con el comercio internacional, las ideas liberales y el capitalismo, impulsaron un proyecto revolucionario “completo”, el cual, no creó, mas consolidó una sociedad burguesa, moderna, democrática, secular y capitalista. Gran diferencia con los patriotas de las colonias españolas, quienes se vieron obligados a pactar con clases tradicionales, terratenientes e iglesia, lo cual configuró una “revolución incompleta” que logró romper lazos políticos con el Imperio español pero, a nivel interno, conservó los viejos privilegios corporativos de la sociedad del Ancien Régime. Por otra parte, en lo concerniente a los aparatos metodológico, teórico y conceptual usados por el historiador se puede inferir una gran riqueza de perspectivas y herramientas de análisis histórico. Así, el método comparativo es vital en la perspectiva de la historia de las independencias que nos propone Bushnell, permitiendo con ello identificar un complejo mundo colonial caracterizado por aspectos comunes, pero, a su vez, diferencias críticas, sin las cuales no se lograría una comprensión plena de las causas y los productos finales de las revoluciones. Además, en lo referente al aparato conceptual, el autor recurre a categorías reveladoras como “revoluciones conservadoras y liberales”, “revoluciones completas e incompletas”, así como ideas muy interesantes y propias de renovadas lecturas de la teoría social weberiana como el “republicanismo cívico de base protestante”. Sin duda, esta categoría expone un aspecto crucial de la cultura política de la sociedad norteamericana, la cual de manos del Protestantismo desarrolló muy tempranamente unas prácticas horizontales en el debate político, abriendo el camino hacia su moderna sociedad democrática. Sin duda, es igualmente de apreciar el balance historiográfico que hace el autor en relación con los puntos de vista que han dominado el estudio de la formación del moderno mundo americano, desde la vieja teoría de “Las revoluciones atlánticas”, hasta las historias nacionales que terminaron por suprimir, tanto toda posibilidad de una perspectiva global que vinculara las pequeñas naciones con el mundo, como una perspectiva comparativa que iluminara similitudes y diferencias. Pues, el producto final de la historia contemporánea de las Américas muestra trayectorias más disímiles que iguales, tal como logra demostrarlo el latinoamericanista. Sin embargo, a pesar de la muy erudita, global y renovada perspectiva que brinda el artículo sobre las rupturas anticoloniales, su mirada sobre las independencias de la América española resulta insuficiente desde una perspectiva comparada. En efecto, la comunidad académica parece haber llegado a un consenso general sobre el carácter “detonante” de la invasión napoléonica (1808) en el orden imperial trasatlántico; empero, el autor no logra explicar cómo la era de las Juntas de Autogobierno derivó en movimientos soberanistas, tan solo dos años después. Es decir, ese
colmar vacíos dejados por el norteamericano. Así, las perspectivas de historial global y comparada que imperan en nuestros días han permitido revelar el grado de compromiso que tuvieron las élites españolas en las revoluciones que lideraron sus pares americanos. El resultado final es una renovada historia de las Américas más interdependiente e interconectada en causas y consecuencias con el mundo.
CITATION Rat18 \l 3082 : , (Ratford, 2018), CITATION Hob981 \l 3082 : , (Hobsbawm, 1998), CITATION Rat18 \p 83 \l 3082 : , (Ratford, 2018, pág. 83), CITATION Rat18 \p 75 \l 3082 : , (Ratford, 2018, pág. 75), CITATION Rod \p 15 \l 3082 : , (Rodríguez, 1998, pág. 15),