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Fotografía en simples palabras, Apuntes de Derecho

Es algo q tenés q ignorar es una cosa muy poco interesante la vdd no lo abras

Tipo: Apuntes

2025/2026

Subido el 01/06/2026

catalina-careggio
catalina-careggio 🇦🇷

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Análisis de las fotografías bélicas y de posguerra
Catalina Careggio Mari, Sol Sobrino Gens Gil y Flor Huilen Tagliaferro
Introducción:
La fotografía bélica comenzó en 1855, en Crimea, y el fotógrafo más reconocido fue Roger
Fenton (1819–1869). El objetivo de esta era mostrar un antes y/o un después de la guerra,
sin exponer su crudeza, para no poner en peligro la integridad del fotógrafo y porque estos
trabajaban por encargo, obedeciendo a intereses comerciales y políticos. Lo que Roger
Fenton consiguió fue evidenciar un desfasaje entre la realidad percibida y vivida, y su
representación fotográfica. Hacia 1860, con la Guerra de Secesión en Estados Unidos,
aparecieron fotógrafos como Mathew Brady, Alexander Gardner y Timothy O’Sullivan,
quienes comenzaron a mostrar la crudeza del conflicto, reflejando a través de sus imágenes
el dolor de un país en guerra.
El período de la posguerra en la fotografía (1959–1980) se desarrolla en un contexto de
crisis del sistema capitalista, marcado por las consecuencias de la Segunda Guerra
Mundial, el impacto del Holocausto y el desarrollo de la bomba atómica. Estos hechos
generan la guerra fría, consolidando a EEUU como potencia. En este contexto, pensadores
como Michel Foucault, Guy Debord y Aldous Huxley reflexionan sobre la construcción de la
realidad, el poder, la identidad y el rol de la juventud. A la par, el arte se reinventa con
nuevas formas como el arte conceptual, las instalaciones y el arte de acción, lo que impulsa
cambios en la fotografía y en sus formas de difusión. En este período se destacan
fotógrafos como Robert Frank (1924–2019), quien retrata la sociedad mostrando el
consumismo, la alienación y la masificación, y Diane Arbus (1923–1971), reconocida por
visibilizar a sectores marginados. De este modo, la fotografía se consolida como un medio
artístico y crítico para interpretar la realidad de la época.
Podemos encontrar múltiples similitudes entre ellas:
Ambos enfoques buscan un mismo objetivo: impactar a su espectador y criticar la guerra. Si
bien las primeras imágenes bélicas realizadas por Roger Fenton buscaban evocar el antes y
después de las batallas sin demostrar sus crudezas, a partir de 1860, con la Guerra de
secesión de los EE.UU, se adaptó a un enfoque realista incorporando la presencia de los
cadáveres y la violencia propia de los acontecimientos, produciendo un sentimiento de
novedad y espanto ante las escenas terroríficas.
Por su parte, la fotografía de posguerra repercute también con un fuerte impacto emocional,
sin embargo lo hace a través de la intimidad y las experiencias personales de quienes
sobrevivieron al conflicto. De esta manera, ambos casos construyen una crítica a la guerra
bajo distintas perspectivas históricas, denunciando la masividad de sus consecuencias y
reforzando la construcción de la memoria colectiva.
Ahora bien, si hablamos de la estética y los recursos visuales, en ambos momentos
predomina la escala de grises, lo que refuerza el ambiente dramático en las escenas.
Asimismo, se destaca el uso del primer plano, ya sea para evidenciar la violencia de los
hechos, como el detalle de un cadáver o una herida, o para resaltar las marcas físicas y
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Análisis de las fotografías bélicas y de posguerra Catalina Careggio Mari, Sol Sobrino Gens Gil y Flor Huilen Tagliaferro Introducción: La fotografía bélica comenzó en 1855, en Crimea, y el fotógrafo más reconocido fue Roger Fenton (1819–1869). El objetivo de esta era mostrar un antes y/o un después de la guerra, sin exponer su crudeza, para no poner en peligro la integridad del fotógrafo y porque estos trabajaban por encargo, obedeciendo a intereses comerciales y políticos. Lo que Roger Fenton consiguió fue evidenciar un desfasaje entre la realidad percibida y vivida, y su representación fotográfica. Hacia 1860, con la Guerra de Secesión en Estados Unidos, aparecieron fotógrafos como Mathew Brady, Alexander Gardner y Timothy O’Sullivan, quienes comenzaron a mostrar la crudeza del conflicto, reflejando a través de sus imágenes el dolor de un país en guerra. El período de la posguerra en la fotografía (1959–1980) se desarrolla en un contexto de crisis del sistema capitalista, marcado por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, el impacto del Holocausto y el desarrollo de la bomba atómica. Estos hechos generan la guerra fría, consolidando a EEUU como potencia. En este contexto, pensadores como Michel Foucault, Guy Debord y Aldous Huxley reflexionan sobre la construcción de la realidad, el poder, la identidad y el rol de la juventud. A la par, el arte se reinventa con nuevas formas como el arte conceptual, las instalaciones y el arte de acción, lo que impulsa cambios en la fotografía y en sus formas de difusión. En este período se destacan fotógrafos como Robert Frank (1924–2019), quien retrata la sociedad mostrando el consumismo, la alienación y la masificación, y Diane Arbus (1923–1971), reconocida por visibilizar a sectores marginados. De este modo, la fotografía se consolida como un medio artístico y crítico para interpretar la realidad de la época. Podemos encontrar múltiples similitudes entre ellas: Ambos enfoques buscan un mismo objetivo: impactar a su espectador y criticar la guerra. Si bien las primeras imágenes bélicas realizadas por Roger Fenton buscaban evocar el antes y después de las batallas sin demostrar sus crudezas, a partir de 1860, con la Guerra de secesión de los EE.UU, se adaptó a un enfoque realista incorporando la presencia de los cadáveres y la violencia propia de los acontecimientos, produciendo un sentimiento de novedad y espanto ante las escenas terroríficas. Por su parte, la fotografía de posguerra repercute también con un fuerte impacto emocional, sin embargo lo hace a través de la intimidad y las experiencias personales de quienes sobrevivieron al conflicto. De esta manera, ambos casos construyen una crítica a la guerra bajo distintas perspectivas históricas, denunciando la masividad de sus consecuencias y reforzando la construcción de la memoria colectiva. Ahora bien, si hablamos de la estética y los recursos visuales, en ambos momentos predomina la escala de grises, lo que refuerza el ambiente dramático en las escenas. Asimismo, se destaca el uso del primer plano, ya sea para evidenciar la violencia de los hechos, como el detalle de un cadáver o una herida, o para resaltar las marcas físicas y

emocionales que deja marcadas a las personas. Es por esto que muchos de los protagonistas de estas imágenes suelen ser personas con condiciones físicas o con deformaciones ya sea por nacimiento o cómo resultado de los ataques. A través de estas condiciones, los autores de dichas fotografías, refuerzan aún más el propósito inicial de ambos estilos: Criticar las secuelas sociales y culturales que se generan a través de las sensaciones de novedad e incomodidad que se produzcan en el espectador. También se encuentran varias diferencias entre ellas: La fotografía bélica con sus referentes, Roger Fenton, Mathew Brandy y Alexander Gardner era utilizada para propaganda y registro, mientras que la fotografía posguerra, con autores como Robert Frank la críticas eran más evidentes, cuestionando el sistema social, la identidad moderna y el consumismo con el fin de poder generar una reflexión tanto social como artística. Además, en las primeras imágenes bélicas se evitaba mostrar la crudeza directa del conflicto, y construyen escenas relacionadas con el “antes y después” manteniendo una mirada distante y controlada. En cambio, en la posguerra se buscó mostrar la verdad sin censura y denunciando problemáticas sociales. Otra diferencia importante es el rol del fotógrafo. En el siglo XIX, el fotógrafo estaba condicionado a trabajar, por encargos políticos y con limitaciones técnicas, lo que lo convertía en un observador que no que no podía expresar o reflejar su opinión. En la posguerra el fotógrafo incorpora una postura subjetiva por lo que ya no se registra, sino que también interpreta la realidad, a través de su propia mirada. También, al mismo tiempo la fotografía en el siglo XIX, al ser costosa y técnicamente limitada impedía la espontaneidad, mientras que en la posguerra, la tecnología era más accesible, por lo que permitió llevar a cabo imágenes espontáneas y sin tanta producción. Por último, cambia la relación con el espectador. El primer periodo de la fotografía bélica buscaba tranquilizar al público, generando una barrera emocional. Mientras que la fotografía de posguerra trata de incomodar e interpelar al observador generando una relación más directa y crítica con quien observa la imagen. La fotografía Bélica:

Al observar ambas imágenes podemos destacar que las condiciones humanas que se muestran son totalmente distintas: por un lado, en la fotografía bélica se encuentra un soldado descansando en condiciones paupérrimas, golpeado, con hambre y descuidado, evidenciando la dura vida en las trincheras. Por su parte, en la segunda fotografía se muestra una cocina de restaurante limpia, ordenada, con varios trabajadores y se aborda un tema principal: el consumismo y el auge laboral. Es así cómo ambas demostraciones

permiten provocar un impacto en el espectador pero bajo diferentes puntos de vista conservando la misma escala de grises, el ángulo normal y el plano medio.