




























































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Este documento ofrece una guía práctica para ganar debates basada en la filosofía del debate, la creación de argumentos descriptivos, relacionales y evaluativos, la toma de decisiones y estrategia, y las paradojas del debate. El autor Steven L. Johnson explica los conceptos clave y proporciona ejemplos para mejorar las habilidades de argumentación.
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
1 / 153
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!





























































































Índice
Introducción: Sobre ganar
Capítulo 1: Una filosofía del debate Los cimientos de una filosofía del debate Una filosofía del debate
Capítulo 2: Argumentos y argumentación Los elementos de los argumentos Formas de los argumentos Argumentación Modos de argumentación Argumentación descriptiva Creación de argumentos descriptivos Oposición a argumentos descriptivos Argumentación relacional Creación de argumentos relacionales Oposición a argumentos relacionales Argumentación evaluativa Creación de argumentos evaluativos Oposición a argumentos evaluativos
Capítulo 3: Estasis y estructura La argumentación como movimiento Puntos de estasis Proposiciones Asuntos
Publicado por: International Debate Education Association 105 East 22nd Street New York, NY 10010
Copyright ©2009 International Debate Education Association Copyright ©2013 International Debate Education Association – Spanish Language Edition Esta publicación está registrada bajo Licencia de Reconocimiento Creative Commons. http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/deed.es_ES
ISBN – 978-1-61770-075-
Johnson, Steven L., 1968- Winning debates : a guide to debating in the style of the world universities debating championships / Steven L. Johnson. p. cm. ISBN 978-1-932716-51-
Design by Gustavo Stecher and Juan Pablo Tredicce | imagenHB.com Printed in the USA
La relación entre asuntos El control de los puntos de estasis La estructuración de los argumentos para ocupar espacio Eslóganes Recursos estructurales
Capítulo 4: Estrategias y habilidades básicas Una estrategia de control Argumentación constructiva El proceso analítico El proceso de síntesis Argumentación deconstructiva Estándares de calidad de los argumentos Aceptabilidad Relevancia Suficiencia Estructuración de la refutación Un modelo estructural para la refutación Encuadre Encuadre prospectivo Encuadre retrospectivo Encuadre de la ronda mediante la estructuración de los asuntos
Capítulo 5: Los oradores y los discursos El formato Parlamentario Británico El discurso del Primer Ministro Encuadre Argumentación constructiva Argumentación deconstructiva
El discurso del Primer Ministro en el debate sobre la pena de muerte El discurso del Líder de la Oposición Encuadre Argumentación deconstructiva Argumentación constructiva El discurso del Líder de la Oposición en el debate sobre la pena de muerte Los discursos de los Vices Encuadre Argumentación deconstructiva Argumentación constructiva El discurso del Viceprimer Ministro en el debate sobre la pena de muerte El discurso del Vicelíder de la Oposición en el debate sobre la pena de muerte Los discursos de los Miembros La extensión El discurso del Miembro de la Proposición en el debate sobre la pena de muerte El discurso del Miembro de la Oposición en el debate sobre la pena de muerte Los discursos de los Látigos Construcción y deconstrucción Encuadre El discurso del Látigo de la Proposición en el debate sobre la pena de muerte El discurso del Látigo de la Oposición en el debate sobre la pena de muerte
Validez
Notas
Introducción 1
Sobre ganar
Con frecuencia me preguntan qué se necesita para ganar debates. La respuesta es en apariencia sencilla: ganar debates simplemente requiere que persuadas a tu audiencia de que ganaste. La buena noticia es que todos tenemos mucha práctica en persuadir a los demás. Casi todos los días (y algunos académicos dirían que con cada palabra que pronunciamos, sobre esto volveremos después) intentamos cambiar lo que alguien piensa o hace. Cuando invitamos a alguien a almorzar, cuando opinamos sobre algún asunto del día, cuando tratamos de convencer a un profesor de que reconsidere una calificación de un trabajo y en otros cientos de pequeños ejemplos estamos involucrados en la persuasión. Estuviste persuadiendo personas durante toda tu vida. La mala noticia es que el debate pone en evidencia esos esfuerzos persuasivos y los somete al escrutinio de la crítica y la evaluación por parte de los jueces. En lugar de simplemente medir el éxito de tus esfuerzos de persuasión en función de si la persona con la que estás hablando va a almorzar contigo o no, cuando debates enfrentas a personas cuyo objetivo exclusivo es evitar que consigas lo que deseas. Es más, alguien escucha tus esfuerzos persuasivos y los ordena en relación con los de los otros participantes. El tiempo que tienes para persuadir a quienes toman la decisión es limitado; no puedes, por ejemplo, ganarle a alguien por cansancio a través de un pedido insistente (una táctica favorita de los niños en sus esfuerzos por persuadir a sus padres). Y
4 Ganar debates Una filosofía del debate 5
diseñada para desafiar e inspirar a debatientes experimentados y, al mismo tiempo, interiorizar a los principiantes. El capítulo 6 examina una perspectiva sobre la toma de decisiones y la aplica al debate académico. El capítulo 7 presenta algunas observaciones paradójicas sobre el debate diseñadas para promover el pensamiento reflexivo sobre las mejores prácticas de debate. El capítulo 8 presenta una idea general de algunas de las tácticas avanzadas que me resultaron particularmente útiles al entrenar a mi equipo. El texto concluye con una discusión sobre la tarea de juzgar debates en el capítulo 9. Si bien fue escrito para guiar a los jueces en su trabajo, este capítulo también será de gran interés para cualquier debatiente que quiera beneficiarse de entender cómo los jueces piensan sobre las rondas. En suma, espero que el texto provea una visión coherente y útil del debate que fomente la discusión, el desacuerdo y la experimentación de todos los que estamos involucrados en la actividad. Cuando buscamos modos de hacer que avance la práctica del debate, estamos —por definición— involucrados en debates ganadores.
Una filosofía del debate
Si se le preguntara, la mayoría de la gente probablemente diría que prefiere evitar las discusiones. Las discusiones, diría, son la fuente de mucho dolor y frustración en nuestras interacciones con los demás. Teniendo en cuenta lo que la mayoría de la gente entiende por discusiones, este punto de vista no es sorprendente. Parece extraño, entonces, que exista una larga tradición en los sistemas educativos occidentales de enseñarles a las personas cómo discutir. ¿Los docentes de estas escuelas realmente quieren que sus estudiantes sufran? No, en absoluto. De hecho, el espacio preeminente que se le da a la discusión en las tradiciones educativas occidentales está basado en una visión de la discusión que no la concibe como una consecuencia desagradable de la interacción humana, sino como el fundamento mismo del conocimiento humano. El conocimiento de los humanos sobre el mundo que los rodea es producto de la interpretación que le dan a su experiencia. Una diferencia significativa entre los humanos y otras criaturas es la habilidad para interpretar las experiencias de varias maneras; para los humanos, la experiencia no está fijada, es producto de sus elecciones. Los animales interactúan con el mundo de manera instintiva: se encuentran con estímulos de su entorno y reaccionan de acuerdo con
6 Ganar debates Una filosofía del debate 7
su “programación” biológica. Por ejemplo, impulsados por motivos genéticos fuera de su comprensión, los animales no copulan por la alegría del acto ni por la belleza de la relación, sino para satisfacer una necesidad biológica de procrear. Los humanos, por otra parte, no están limitados a conocer el mundo solo a través de sus instintos. Para interactuar con su alrededor, los individuos primero construyen el significado de sus experiencias a través de palabras que describen ese mundo. De hecho, porque intentan asignarle significado al mundo que los rodea, están en gran parte alejados de modos de conocimiento instintivos. En lugar de simplemente satisfacer impulsos biológicos copulando con el primer miembro de su especie disponible, por ejemplo, los humanos construyen rituales simbólicos elaborados para explicar la copulación: el amor, el noviazgo, la fidelidad, el matrimonio y el divorcio son solo algunas del gran número de construcciones creadas para explicar su relación romántica con los demás. El especialista en retórica Kenneth Burke explica la necesidad de los individuos de construir el significado de su mundo llamándolos “animales que usan símbolos”. Burke intenta transmitir que la característica distintiva de los humanos es el uso de símbolos —len- guaje— para explicar sus experiencias. Considera que los humanos son a la vez bendecidos y maldecidos por su habilidad de interpretar sus experiencias: por un lado, son libres de construir elaboradas explicaciones del mundo que les rodea, a menudo muy buenas y, en última instancia, satisfactorias. Por el otro, esa libertad de construir el significado también implica que no existe una interpretación única , correcta y absoluta^1. Los individuos se ven obligados a operar en un mundo de información
limitada e imperfecta y, en consecuencia, de precepciones limitadas e imperfectas. Debido a que construimos nuestro mundo a través de los símbolos que utilizamos, sabemos que nuestras explicaciones son nuestras propias creaciones. Porque sabemos que nosotros creamos estas explicaciones —y que otros pueden crear explicaciones diferentes— estamos constantemente inseguros del significado de nuestra experiencia. La Teoría de la Reducción de la Incertidumbre explica que los seres humanos se comunican entre sí para reducir la incertidumbre sobre el mundo que les rodea, que resulta de la falta de un significado fijo 2. Se pueden hacer tres observaciones sobre la relación entre la incertidumbre y la comunicación:
1. Predomina la incertidumbre. Debido a que los seres humanos están alejados de experiencias instintivas del mundo y crean significado a través del uso de símbolos para describir su mundo, la incertidumbre es el sello distintivo de la experiencia humana. En otras palabras, hasta que interpretamos nuestras experiencias (y, a veces, aun luego de llegar a una interpretación) no tenemos certidumbre sobre qué significan. 2. Se reduce la incertidumbre a través de la comunicación. Aunque somos capaces de asignarles significado a nuestras experiencias, nos volvemos más seguros de nuestras propias interpretaciones del mundo cuando son confirmadas por otros. Cuando compartimos nuestras interpretaciones del mundo que nos rodea y nos responden (afirmando, negando u ofreciendo interpretaciones alternativas), estamos trabajando para reducir
10 Ganar debates Una filosofía del debate 11
El 11 de septiembre de 2001, ataques coordinados al World Trade Center en la ciudad de Nueva York y al Pentágono en Washington D. C. y el derribo de un avión secuestrado en Shanksville, Pensilvania, se cobraron cerca de 3.000 vidas humanas. Atribuidos a Al-Qaeda, un grupo fundamentalista islámico, los ataques del 11 de septiembre fueron supuestamente llevados a cabo como represalia por la política exterior estadounidense. Estos dos hechos —los dos ataques terroristas más grandes de la historia en suelo estadounidense— ilustran bien el poder de elegir el lenguaje para interpretar la experiencia. Ambos sucesos fueron ataques terroristas motivados por la frustración con la política de los Estados Unidos. Ambos ocasionaron la muerte de civiles inocentes y cambiaron de forma drástica el modo en que los estadounidenses pensaban sobre ellos y su seguridad. La diferencia entre los acontecimientos y, más importante, sus consecuencias, están en las palabras que usamos para describirlos. Los ataques de la ciudad de Oklahoma fueron descriptos en gran medida como un acto delictivo. La respuesta del gobierno estuvo enfocada en identificar y enjuiciar a los presuntos autores del crimen. El juicio, el veredicto y el castigo resultantes parecieron brindar cierto grado de cierre para el país. El 11 de septiembre, en cambio, fue interpretado como un acto de guerra. Quienes participaron en el ataque y la organización que los apoyaba fueron identificados como enemigos del Estado. Se llevó a cabo una verdadera invasión a una nación que presuntamente apoyaba a Al-Qaeda y la consiguiente Guerra Mundial contra el Terrorismo está en curso. Las interpretaciones muy diferentes de estos dos hechos similares en lo fundamental fueron producto del lenguaje utilizado para
describirlos: en un caso, la respuesta “oficial” identificó el acto como un delito; en el otro, el ataque fue descripto como un acto de guerra. La decisión aparentemente simple de cómo llamar a estos incidentes tuvo (y aún tiene) un profundo impacto en la vida de las personas alrededor del mundo. La interpretación de estos hechos estableció la escena para una respuesta discreta a una violación a la ley o a una acción militar todavía en marcha que duró años, mató a miles y costó miles de millones de dólares. Es claro que el modo como elegimos interpretar nuestra realidad nos afecta. ¿Cómo, entonces, llegan a existir estas interpretaciones? ¿Cómo son creadas y diseminadas? ¿Cómo llega una sociedad entera a considerar delito un ataque y acto de guerra, otro? Así como la elección del lenguaje inicialmente hace el trabajo de describir estos hechos, los argumentos son responsables de convencer a los demás de aceptar estas descripciones. Reducido a su función esencial, un argumento es simplemente una interpretación propuesta de alguna experiencia, respaldada por razones en su favor. Un argumento presenta una afirmación —sobre qué es algo, qué relación existe entre algunas cosas o qué valor tiene algo— y luego ofrece razones por las que otras personas deberían aceptarla. Vivimos una experiencia y, porque deseamos tener certeza, les presentamos a otras personas un argumento que establece cómo pensamos que debe ser interpretada. Mientras creamos argumentos a favor de nuestra perspectiva, podemos encontrar otras personas con interpretaciones diferentes de los mismos hechos y, en consecuencia, argumentos diferentes para justificarlas. Nuestros argumentos son, entonces, puestos a prueba por los ajenos: a nuestra audiencia se le solicita que elija (o
12 Ganar debates Una filosofía del debate 13
ella decide elegir) entre estas descripciones que compiten entre sí. Al final, las interpretaciones que nuestras audiencias consideran más convincentes ganan y son aceptadas como la interpretación estándar de esa experiencia.^4 Por supuesto, estas interacciones rara vez se desarrollan a lo largo de líneas tan claras. Muchas veces no está claro qué está argumentando alguien o qué interpretación quiere que aceptemos. Es más, podríamos no saber cuándo o si alguna perspectiva en particular “gana” sobre otra; rara vez una es declarada ganadora fuera de espacios deliberativos (como cuerpos legislativos o judiciales —o rondas de debate—). En cambio, tratamos de convencer a otros y estamos satisfechos si algunos parecen llegar a nuestro punto de vista. Con independencia de si nuestros esfuerzos persuasivos concluyen formal o informalmente, al final nos damos cuenta de que nuestras percepciones son propias y de que los otros tendrán (y, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, podrían seguir teniendo) las suyas. Nos damos cuenta de que nuestras interpretaciones no son fijas, absolutas o verificables objetivamente: son producto de nuestra imaginación y nuestra habilidad de utilizar el lenguaje para convencer a los demás de que son válidas.
A partir de estas observaciones sobre cómo los humanos emplean argumentos para construir la realidad, podemos extraer un marco filosófico que ilumina la práctica del debate. Esta filosofía puede ser expresada en dos premisas y una conclusión:
Premisa 1: El debate es una competencia de interpretaciones y, por lo tanto, de argumentos. El debate requiere que los participantes persuadan a una audiencia acerca de la veracidad o falsedad de la moción; se trata de una competencia de los argumentos utilizados para probar o refutar esa moción. El objetivo de ambos equipos es ofrecer una interpretación de ciertos acontecimientos que lleve a un juez a aceptar o rechazar la moción que se considera. En este sentido, los argumentos empleados en una ronda de debate no difieren de los usados fuera de una ronda. Por lo tanto, las mismas cualidades que hacen que una interpretación propuesta de una experiencia sea convincente fuera de una ronda de debate deberían hacer convincente un argumento dentro de una ronda. Dedicaremos mucho tiempo en lo que resta de este libro a discutir esas cualidades y a la manera de crear argumentos que las muestren.
Premisa 2: La evaluación de argumentos es una actividad subjetiva. Como cualquier esfuerzo por persuadir, el éxito de los argumentos en debates depende enteramente de la percepción de la audiencia: si el juez prefiere tu argumento antes que el de tus oponentes, es probable que ganes. La complicación, por supuesto, es que lo que hace a tus argumentos preferibles para un juez puede no hacerlos preferibles para otro. Lo que uno puede considerar una explicación apasionante de una posición, a otro puede resultarle poco creíble. Sin embargo, existen algunos métodos para argumentar que la mayoría considera excelentes. Aún más importante, hay enfoques
16 Ganar debates Una filosofía del debate 17
de los debatientes. Por otra parte, es poco lo que está expresamente prohibido como estrategia, ya que la mayor parte de ella está basada en el contenido de los argumentos elaborados en su persecución. ¿Un debatiente puede hacer referencia a su experiencia personal? ¿Un equipo de la Oposición puede ofrecer una propuesta de política alternativa para hacer frente a la conveniencia de la política de la Proposición? ¿Un equipo puede sostener que, aun si fueran ciertas las ideas del equipo contrario, las consecuencias de votar por su posición no pueden ser toleradas? Si se las presenta como dudas sobre qué está “permitido” en el debate, estas preguntas son fundamentalmente erradas. En lugar de preguntar si algo está permitido por unas reglas imaginadas, los debatientes deben preguntar: “¿Este enfoque es conveniente en lo estratégico?”. En términos más simples, si lo que se hace ayuda a convencer a los jueces, entonces el enfoque es apropiado 5. La falta de un enfoque “correcto” —tanto en términos de qué persuade a un juez como de qué permiten las reglas— crea una gran incertidumbre a la que muchas veces se enfrentan debatientes (y jueces) novatos que desean reglas y estándares definidos con claridad. Satisfacer este deseo —es decir, intentar legislar y estandarizar el contenido y la práctica del debate— sería como pedir que identificáramos una única manera de pintar o una forma estándar de tocar música. Hacerlo sería contrario a la propia naturaleza de la actividad. El debate, como actividad subjetiva, humana, es un arte de creación: el debatiente toma decisiones sobre qué decir, cómo decirlo o qué relevancia se le da a ese enunciado en la ronda. Estas elecciones revelan (y
construyen) quién es ese debatiente; como en cualquier arte que crea un artista, esas elecciones constituyen la expresión creativa de ese debatiente. Lo que hace al arte y a la música maravillosos es su diversidad: la belleza del arte radica en la interacción única entre el artista y el observador; el encanto de la música está en la unicidad de expresión del compositor o músico. El debate no es diferente.
En este libro no recomiendo una manera de debatir. En cambio, espero presentar una variedad de herramientas que, utilizadas solas o en conjunto con otras, puedan incrementar las posibilidades de que ganes la ronda. En muchos sentidos, aprender a elegir las tácticas más eficaces para una situación particular es mucho más importante que la familiaridad con la táctica en sí. Cuando domines ambas, estarás bien encaminado para ganar debates.
18 Ganar debates Argumentos y argumentación 19
Argumentos y argumentación
Cuando piensan en una discusión, muchas personas imaginan una disputa entre individuos. A menudo considerada desagradable, una discusión —como la mayoría de la gente la imagina— puede implicar desde un cortés intercambio de opiniones hasta una pelea a gritos entre rivales implacables. En el contexto del debate, ninguna de estas concepciones de la discusión es adecuada. Aquí, el argumentoI^ es la pieza fundamental de la persuasión. Un argumento es un conjunto de aseveraciones organizadas de una manera que pone de relieve las conexiones entre esas ideas para demostrar que, debido a que algunas de las aseveraciones del conjunto son consideradas verdaderas, otras aseveraciones del conjunto también deberían ser aceptadas como verdaderas.
Los argumentos están compuestos por tres elementos: afirmación , fundamento e inferencia. La afirmación es la aseveración que la persona que presenta el argumento desea que sea aceptada por la que lo escucha. Si ofrezco un argumento que busca demostrar que la eutanasia debería ser permitida para personas enfermas terminales, la
IN. del T.: Donde en este párrafo y en el anterior dice “discusión” o “argumento”, en el original, en inglés, aparece una misma palabra: “argument”, que puede significar tanto “discusión” como “argumento”.
22 Ganar debates Argumentos y argumentación 23
(en la que todavía no creen). El argumento a favor de la legalización de la eutanasia se vería del siguiente modo:
La eutanasia para personas enfermas terminales debería ser legalizada
Después de la muerte, finaliza el sufrimiento del paciente terminal
No muchos argumentos son tan sencillos como sugiere el modelo simple. Las aseveraciones que componen la mayoría de los argumentos pueden servir para varias y a veces múltiples funciones. A continuación, se muestran algunas variaciones del modelo simple de argumento. El modelo de cadena reconoce que el argumentador pocas veces tiene certeza sobre qué cree su audiencia y, en consecuencia, no puede estar seguro de qué ideas servirán como fundamento. Tal vez, lo que el argumentador cree que es fundamento para una afirmación en particular puede convertirse en una afirmación para la que la audiencia demande fundamento. En el argumento citado, por ejemplo, un argumentador puede sostener que la eutanasia debería ser legalizada (la afirmación) porque el derecho a elegir morir debe ser respetado por encima de cualquier otra preocupación (el fundamento). Es posible, sin embargo, que una
audiencia no crea que el derecho del paciente a elegir sea primordial, y alegue que la familia y la sociedad en general tienen un interés en la decisión de esa persona. Si es así, el fundamento se convierte en una afirmación que debe ser probada.
Afirmación
Fundamento
Fundamento/Afirmación
En el caso del argumento sobre la eutanasia, el argumentador puede tratar de justificar el fundamento sosteniendo que la autonomía de un individuo en la toma de decisiones es esencial para su humanidad. Ese argumento puede verse así:
24 Ganar debates Argumentos y argumentación 25
La eutanasia para pacientes terminales debería ser legalizada
Debemos respetar el derecho de un individuo a elegir entre la vida o la muerte
La autonomía individual es un elemento esencial de la humanidad
En otros casos, quien argumenta puede ofrecer una variedad de bases como fundamento para su afirmación. Proporcionar varios fundamentos para la afirmación incrementa la probabilidad de que la audiencia considere convincente una o quizá varias áreas de fundamento. Esta forma de argumento es representada en el modelo de grupo.
Afirmación
Fundamento Fundamento Fundamento
En el ejemplo, el argumentador puede sostener que la eutanasia debería ser legalizada porque pondría fin al sufrimiento de enfermos
La eutanasia para pacientes terminales debería ser legalizada
Debemos respetar el derecho de un individuo a elegir vivir o morir
Después de la muerte, finaliza el sufrimiento del paciente terminal
La eutanasia alivia la carga económica de la familia
terminales, honraría la autonomía del individuo para decidir y evitaría el gasto considerable de cuidar a un paciente terminal.
Por último, el modelo complejo representa la combinación de los de cadena y de grupo. En este modelo, el argumentador ofrece una variedad de bases para la afirmación y algunas o todas ellas se convierten, a su vez, en afirmaciones que requieren fundamento. La mayoría de los argumentos se asemejan al modelo complejo.
Afirmación
Fundamento/Afirmación Fundamento
Fundamento Fundamento Fundamento
Fundamento