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El Nuevo Periodismo: Información, Entretenimiento y Negocio, Apuntes de Periodismo

Este documento aborda el nuevo significado y valor de la profesión de periodista en la era de la comunicación masiva y digital. Se trata de más que periódicos y programas de radio y televisión, sino de la ciencia de la comunicación en su totalidad. El periodismo, como transmisión de información, se ha ido desarrollando desde la imprenta hasta la televisión y internet. Se analiza la importancia de la información, el papel del periodista y la evolución de los medios de comunicación.

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 11/12/2013

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TEMA 1: CONCEPTO DE INFORMACIÓN Y PROCESOS DE
MEDIACIÓN.
Bienvenido al mundo de la Comunicación. Probablemente usted
lleve más tiempo del que crea en este universo, pero hasta ahora no
se había preocupado o no había caído en la cuenta. Es el momento,
justo ahora que empieza esta asignatura, para recapacitar sobre qué
hace usted aquí, cómo ha “terminado” en esta facultad, por qué está
estudiando este Grado y hasta qué punto está interesado en aprender,
entender y poner en práctica todo lo que vaya a escuchar aquí. El
primer tema de esta asignatura trata precisamente de poner todas las
cartas sobre la mesa. A nadie se le escapa que quien quiera dedicarse
a cualquier cosa debe tener claro en qué consiste aquello en lo que
va a estar ocupado gran parte de su vida.
La Comunicación como tal abarca un campo enorme. A decir verdad
todo está relacionado con la Comunicación. Es una materia a la que
le rodea algo mágico que muchos rechazan y otros no pueden evitar.
Mucho se ha hablado de los que se dedican a la Comunicación, los
denominados periodistas, y del Grado de Comunicación en sus
vertientes de Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual.
Mario Vargas Llosa, por ejemplo, en Conversación en la Catedral ,
un libro de 1969 de la colección Punto de Lectura de Alfaguara,
califica el periodismo como vicio. “¿Por qué no has dejado el
periodismo?...Entras y no sales, son las arenas movedizas...Te vas
hundiendo, te vas hundiendo; lo odias pero no puedes librarte...Es
un vicio”. Mark Twain, el creador de Tom Sawyer, también se
refirió a la prensa no precisamente con agrado. Fue en un discurso
de 1873. “La opinión pública de este país, ese terrible poder, está
formada y moldeada por una borda de papanatas ignorantes y
engreídos que fracasaron en dedicarse a cavar zanjas o a fabricar
zapatos y hacen un alto en el periodismo en el camino hacia el
asilo”.
Está claro que la Comunicación ha estado presente, para bien o para
mal, en la vida de todos los ciudadanos a lo largo de toda la historia.
Generalmente con mala fama, la profesión de periodista se ha ido
labrando un hueco en las profesiones de más relevancia, no ya como
periodistas de renombre, directores de periódicos o editores de
informativos en radio y televisión, sino como profesionales de la
Comunicación en su sentido más amplio. Se reconoce, por ejemplo,
que unas elecciones se pueden ganar o perder gracias a la política
de comunicación, y existen amplios departamentos dedicados a
realizar sesudos estudios al respecto.
En el siglo XXI, con todas las capacidades de comunicación, esta
materia ha cobrado un sentido nuevo y de mayor dimensión. Ya no
se trata de una serie de periódicos o de unos programas de radio y
televisión. Ahora, internet ha multiplicado los emisores y los
receptores y la opinión pública cuenta con un amplio abanico de
posibilidades para informarse.
Parece claro, por tanto, que la Comunicación es una Ciencia. Sin
embargo no se ha estudiado como tal hasta hace muy pocos años,
cerca de medio siglo, que es cuando nacieron las primeras
facultades de periodismo. Este calificativo de “Ciencia” ha cobrado
mayor importancia precisamente cuando se han multiplicado los
medios de comunicación y ya no se entiende una sociedad sin
internet y la famosa globalización.
Estudiar este fenómeno e incluso dedicarse a ello es una aventura
digna de cualquier pionero consciente de que estamos en los
primeros pasos de algo todavía más grande.
Por eso, es necesario romper definitivamente los complejos y dejar
claro que este apasionante mundo es de vital importancia para un
mejor desarrollo de la sociedad. Al mismo tiempo, los protagonistas
de esta aventura deben ser conscientes de la enorme responsabilidad
que asumen al manejar esta Ciencia desde dentro. No debe
preguntarse qué va a hacer la Facultad por usted. Pregúntese cómo
va usted a aprovechar estos estudios.
Breve historia del periodismo
El periodismo ha existido siempre. La transmisión de la información
es algo vital para el desarrollo de la humanidad. El hombre es por
naturaleza social, es decir, necesita relacionarse con los demás. Se
puede decir que los primeros informadores oficiales fueron los
juglares, personajes que por medio de canciones populares y de
leyendas comentaban las historias más interesantes de los diferentes
pueblos y las distintas villas por donde pasaban. También había
información escrita, cómo no, en tiempos griegos y romanos, con
escrituras que aún hoy se conservan, pero era la voz la que
transmitía más noticias y más historias.
La verdadera revolución de la prensa llegó con la creación de la
imprenta en el siglo XV. Fue en 1451 cuando se publicó la Biblia, la
primera obra que imprimió el alemán Johannes Guttenberg. Antes,
en China se utilizaban métodos similares en el siglo VI, pero
oficialmente se considera a Guttenberg como el inventor de este
aparato revolucionario. A partir de la aparición de la imprenta en el
Viejo Continente la Comunicación cobró un sentido nuevo,
imparable, que nos ha llevado hasta el día de hoy.
En el siglo XV la mayoría de países contaban con regímenes
autoritarios, reinos o imperios. Por tanto, el periodismo, la
transmisión de información, consistía básicamente en realizar hojas
volantes o gacetas reales. En ellas se comentaban noticias de la
corte o curiosidades, y noticias comerciales. Se trataba por tanto de
un periodismo informativo centrado en información económica,
con los precios de los productos que llegaban a los puertos, y en la
información política y de sociedad. Todo ello con un poderoso
aparato de censura e impuestos.
Con la imprenta en pleno rendimiento el vuelco de la profesión
periodística es enorme.
Esta primera revolución de la Comunicación provoca la llegada de
publicaciones dirigidas ya a una masa de la población y no sólo a
unos pocos que puedan agruparse en una plaza para escuchar a un
juglar. En los siglos XVIII y XIX aparecen periódicos políticos e
ideológicos propios de los conflictos y las revoluciones liberales de
esos siglos. Eran publicaciones de carácter político. Una prensa
más comprometida y menos informativa, para luchar contra los
regímenes autoritarios.
La llegada de la democracia cambió de nuevo el planteamiento de la
prensa. Los principales diarios no dejaban de lado la información y
la política, pero el objetivo principal era el negocio de la prensa,
hacer una información entretenida para vender periódicos. Es el
momento de las grandes tiradas, las exclusivas, la guerra de la
información y la difusión. Es el momento del periodismo más activo
y más representativo.
Por citar algunos periódicos y revistas de prestigio en 1785 nace
The Times, y en el siglo XIX aparecen periódicos como The Wall
Street Journal, The New York Times, o la revista The Economist, o
los imperios de Pulitzer (The World) y de Hearst (The New York
Journal), y más tarde, en el siglo XX, la revista Time.
La prensa anglosajona es la primera en acceder a esta nueva forma
de periodismo porque son los primeros en alcanzar el régimen
democrático. Ya en el siglo XVII, el Reino Unido permitía cierta
libertad de prensa, mientras que Estados Unidos la reconoce desde
su fundación en 1776.
En España, el primer diario registrado como tal nació de la mano del
periodista Francisco Mariano Nipho, que en 1758 creó el “Diario
noticioso, curioso, erudito, público y comercial”, que luego se
convirtió en el Diario de Madrid. En la actualidad, y tras la muerte
de Franco, la democracia abrió las puertas a la prensa libre.
El País, Diario 16 en 1976. El Mundo en 1989. La Razón en 1999.
Y Público en 2007, que se suman al ABC, diario nacido en 1903.
El siglo XX devolvió al periodismo la función informativa de sus
primeras épocas y dejó la política en un segundo plano. Por eso la
información comenzó a profesionalizarse con secciones, con
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TEMA 1: CONCEPTO DE INFORMACIÓN Y PROCESOS DE

MEDIACIÓN.

Bienvenido al mundo de la Comunicación. Probablemente usted lleve más tiempo del que crea en este universo, pero hasta ahora no se había preocupado o no había caído en la cuenta. Es el momento, justo ahora que empieza esta asignatura, para recapacitar sobre qué hace usted aquí, cómo ha “terminado” en esta facultad, por qué está estudiando este Grado y hasta qué punto está interesado en aprender, entender y poner en práctica todo lo que vaya a escuchar aquí. El primer tema de esta asignatura trata precisamente de poner todas las cartas sobre la mesa. A nadie se le escapa que quien quiera dedicarse a cualquier cosa debe tener claro en qué consiste aquello en lo que va a estar ocupado gran parte de su vida.

La Comunicación como tal abarca un campo enorme. A decir verdad todo está relacionado con la Comunicación. Es una materia a la que le rodea algo mágico que muchos rechazan y otros no pueden evitar. Mucho se ha hablado de los que se dedican a la Comunicación, los denominados periodistas, y del Grado de Comunicación en sus vertientes de Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual. Mario Vargas Llosa, por ejemplo, en Conversación en la Catedral , un libro de 1969 de la colección Punto de Lectura de Alfaguara, califica el periodismo como vicio. “¿Por qué no has dejado el periodismo?...Entras y no sales, son las arenas movedizas...Te vas hundiendo, te vas hundiendo; lo odias pero no puedes librarte...Es un vicio”. Mark Twain, el creador de Tom Sawyer, también se refirió a la prensa no precisamente con agrado. Fue en un discurso de 1873. “La opinión pública de este país, ese terrible poder, está formada y moldeada por una borda de papanatas ignorantes y engreídos que fracasaron en dedicarse a cavar zanjas o a fabricar zapatos y hacen un alto en el periodismo en el camino hacia el asilo”.

Está claro que la Comunicación ha estado presente, para bien o para mal, en la vida de todos los ciudadanos a lo largo de toda la historia. Generalmente con mala fama, la profesión de periodista se ha ido labrando un hueco en las profesiones de más relevancia, no ya como periodistas de renombre, directores de periódicos o editores de informativos en radio y televisión, sino como profesionales de la Comunicación en su sentido más amplio. Se reconoce, por ejemplo, que unas elecciones se pueden ganar o perder gracias a la política de comunicación, y existen amplios departamentos dedicados a realizar sesudos estudios al respecto.

En el siglo XXI, con todas las capacidades de comunicación, esta materia ha cobrado un sentido nuevo y de mayor dimensión. Ya no se trata de una serie de periódicos o de unos programas de radio y televisión. Ahora, internet ha multiplicado los emisores y los receptores y la opinión pública cuenta con un amplio abanico de posibilidades para informarse.

Parece claro, por tanto, que la Comunicación es una Ciencia. Sin embargo no se ha estudiado como tal hasta hace muy pocos años, cerca de medio siglo, que es cuando nacieron las primeras facultades de periodismo. Este calificativo de “Ciencia” ha cobrado mayor importancia precisamente cuando se han multiplicado los medios de comunicación y ya no se entiende una sociedad sin internet y la famosa globalización.

Estudiar este fenómeno e incluso dedicarse a ello es una aventura digna de cualquier pionero consciente de que estamos en los primeros pasos de algo todavía más grande.

Por eso, es necesario romper definitivamente los complejos y dejar claro que este apasionante mundo es de vital importancia para un mejor desarrollo de la sociedad. Al mismo tiempo, los protagonistas de esta aventura deben ser conscientes de la enorme responsabilidad que asumen al manejar esta Ciencia desde dentro. No debe preguntarse qué va a hacer la Facultad por usted. Pregúntese cómo va usted a aprovechar estos estudios.

Breve historia del periodismo

El periodismo ha existido siempre. La transmisión de la información es algo vital para el desarrollo de la humanidad. El hombre es por naturaleza social, es decir, necesita relacionarse con los demás. Se puede decir que los primeros informadores oficiales fueron los juglares, personajes que por medio de canciones populares y de leyendas comentaban las historias más interesantes de los diferentes pueblos y las distintas villas por donde pasaban. También había información escrita, cómo no, en tiempos griegos y romanos, con escrituras que aún hoy se conservan, pero era la voz la que transmitía más noticias y más historias.

La verdadera revolución de la prensa llegó con la creación de la imprenta en el siglo XV. Fue en 1451 cuando se publicó la Biblia, la primera obra que imprimió el alemán Johannes Guttenberg. Antes, en China se utilizaban métodos similares en el siglo VI, pero oficialmente se considera a Guttenberg como el inventor de este aparato revolucionario. A partir de la aparición de la imprenta en el Viejo Continente la Comunicación cobró un sentido nuevo, imparable, que nos ha llevado hasta el día de hoy.

En el siglo XV la mayoría de países contaban con regímenes autoritarios, reinos o imperios. Por tanto, el periodismo, la transmisión de información, consistía básicamente en realizar hojas volantes o gacetas reales. En ellas se comentaban noticias de la corte o curiosidades, y noticias comerciales. Se trataba por tanto de un periodismo informativo centrado en información económica, con los precios de los productos que llegaban a los puertos, y en la información política y de sociedad. Todo ello con un poderoso aparato de censura e impuestos.

Con la imprenta en pleno rendimiento el vuelco de la profesión periodística es enorme.

Esta primera revolución de la Comunicación provoca la llegada de publicaciones dirigidas ya a una masa de la población y no sólo a unos pocos que puedan agruparse en una plaza para escuchar a un juglar. En los siglos XVIII y XIX aparecen periódicos políticos e ideológicos propios de los conflictos y las revoluciones liberales de esos siglos. Eran publicaciones de carácter político. Una prensa más comprometida y menos informativa, para luchar contra los regímenes autoritarios.

La llegada de la democracia cambió de nuevo el planteamiento de la prensa. Los principales diarios no dejaban de lado la información y la política, pero el objetivo principal era el negocio de la prensa, hacer una información entretenida para vender periódicos. Es el momento de las grandes tiradas, las exclusivas, la guerra de la información y la difusión. Es el momento del periodismo más activo y más representativo.

Por citar algunos periódicos y revistas de prestigio en 1785 nace The Times, y en el siglo XIX aparecen periódicos como The Wall Street Journal, The New York Times, o la revista The Economist, o los imperios de Pulitzer (The World) y de Hearst (The New York Journal), y más tarde, en el siglo XX, la revista Time.

La prensa anglosajona es la primera en acceder a esta nueva forma de periodismo porque son los primeros en alcanzar el régimen democrático. Ya en el siglo XVII, el Reino Unido permitía cierta libertad de prensa, mientras que Estados Unidos la reconoce desde su fundación en 1776.

En España, el primer diario registrado como tal nació de la mano del periodista Francisco Mariano Nipho, que en 1758 creó el “Diario noticioso, curioso, erudito, público y comercial”, que luego se convirtió en el Diario de Madrid. En la actualidad, y tras la muerte de Franco, la democracia abrió las puertas a la prensa libre.

El País, Diario 16 en 1976. El Mundo en 1989. La Razón en 1999. Y Público en 2007, que se suman al ABC, diario nacido en 1903.

El siglo XX devolvió al periodismo la función informativa de sus primeras épocas y dejó la política en un segundo plano. Por eso la información comenzó a profesionalizarse con secciones, con

periodismo de investigación, ampliando las fronteras informativas y procurando llegar al interior de las casas. Es entonces cuando surgen las agencias de noticias , empresas dedicadas a transmitir noticias lo más rápidamente posible. Las principales fueron Havas en Francia en 1835, Reuters en el Reino Unido y Wolf en Alemania a mediados de siglo, igual que Associated Press en Estados Unidos.

Una vez conseguido el objetivo de la democracia y la libertad, los medios de comunicación se convierten en empresas que buscan ganar dinero a través del negocio de la información. Se busca formar, principalmente con información y entretenimiento, y sin perder de vista el objetivo empresarial.

Por lo tanto, las principales funciones del periodismo son tres. En primer lugar la información, la capacidad de transmitir noticias, datos y hechos relevantes. En segundo lugar la formación, la política. Es innegable que la función de perro guardián, el famoso cuarto poder, debe seguir activa. Y en tercer lugar el entretenimiento que fomenta el negocio propio de los medios de comunicación. Al fin y al cabo es un servicio que se debe pagar y cuanto más respuesta del público, mayores beneficios para la empresa. De ahí que se persiga cierto entretenimiento para captar más interés.

Comunicación de Masas-Comunicación Personal

Ya hemos visto cómo la imprenta revolucionó la Comunicación y la convirtió en un producto de masas. La reunión en las plazas para escuchar a un juglar dio paso a la aparición de gacetas y periódicos que a lo largo de los siglos fueron aumentando su tirada hasta que a partir de finales del siglo XIX los grandes diarios se dirigían a millones de personas. Se trataba de una Comunicación de Masas. La prensa se enfocaba a una sociedad amplia, a un conjunto de personas en bloque, a una opinión pública general.

Pues bien, la llegada de las nuevas tecnologías ha provocado una nueva revolución en la Comunicación. Internet, la televisión digital y la telefonía móvil han cambiado el panorama y han convertido la Comunicación de Masas en una Comunicación Personal.

La famosa aldea global de Marshall McLuhan ya es una realidad con internet, y la comunicación es de persona a persona. La audiencia ya no es un bloque general sino que existen diferentes mensajes para grupos específicos o personas concretas. Aparecen los canales temáticos, las noticias en el móvil, la selección de temas para cada usuario...Es una Comunicación a la carta.

Se presenta un mundo lleno de incógnitas pero al mismo tiempo un mundo apasionante con infinidad de medios para hacer llegar una buena información a cada persona. Una información que entretenga y que al mismo tiempo ayude a tomar decisiones, que sirva a la sociedad. A todo ello se dedican profesionales denominados PERIODISTAS.

Qué es y para qué sirve un periodista

Según el diccionario de la Real Academia Española un periodista es “toda aquella persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo”, una materia definida como “la captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico de la información en cualquiera de sus formas y variedades”.

Un periodista es, por tanto, aquella persona que se dedica a la comunicación, no sólo los profesionales que trabajan en un medio de comunicación. Periodista es aquel profesional que se dedica a transmitir información. Un periodista es un profesional de la comunicación.

Tradicionalmente, los periodistas eran las personas que trabajaban en un periódico. Normalmente esta actividad se veía, y se sigue viendo, como un oficio. Los aprendices se dedicaban a hacer méritos para poder trabajar en el periódico. Es una profesión con mala fama y de hecho muchos alumnos aún tienen problemas para convencer a sus propios padres para estudiar este Grado. Sin embargo, la importancia de la Comunicación ya no es algo

desconocido y todo pasa por este extraordinario poder. De ahí que la profesión de periodista haya cobrado un nuevo sentido y un nuevo valor.

Como consecuencia, los periodistas deben profesionalizarse aún más. El primer paso para ese objetivo es contar con unas Facultades que ofrezcan calidad en sus Grados de Comunicación.

Bill Kovach y Tom Rossentiel, en Elementos del periodismo afrontan todos estos problemas. Qué es y para qué sirve un periodista. Basándose en la importancia de los comunicadores, los autores apuestan por unos estudios fuertes, que formen a los periodistas que se vayan a dedicar a esta actividad. En segundo lugar, insisten en que el verdadero propósito de un periodista es difundir la verdad para que la audiencia pueda decidir con mayor conocimiento sobre la actualidad.

Entonces, ¿cuál es la labor de un periodista? Los periodistas tienen una profesión muy abierta y liberal. La Comunicación abarca un mundo enorme y eso provoca que los que se dedican a esta ciencia tengan un amplio abanico dentro del mismo marco. No tienen un campo cerrado. Un profesional de la comunicación tiene múltiples salidas laborales. La más evidente es la de trabajar en un medio. Puede estar en un medio de comunicación tradicional, como un periódico, una radio o una televisión. Esa es la actividad más conocida, quizá la que empuja a la mayoría de estudiantes a dedicarse a esta labor, pero hay más porque el mundo de la Comunicación es más amplio.

En los últimos 25 años han proliferado de manera extraordinaria los gabinetes de comunicación de las empresas. Cada vez más compañías se han concienciado de la importancia de tratar con los medios de comunicación. Ese trabajo es propio de periodistas que están capacitados porque conocen el hábitat y los mecanismos de este universo. Además, la limitación de las plazas para la redacción de un medio de comunicación abre las puertas para dedicarse a este mundo desde dentro, desde las empresas que necesitan dar a conocer sus productos, es decir, informar sobre sus actividades.

Pero los periodistas pueden hacer todavía más. El mundo del cine y la televisión cuenta con numerosos guionistas, redactores que saben congeniar una información y convertirla en historia. Además, existen empresas dedicadas a la comunicación integradas por expertos que asesoran sobre el comportamiento ante los medios de diferentes empresas.

En la actualidad, en medio de la aldea global tecnológica, los periodistas han dejado definitivamente de ser aprendices o trabajadores de un oficio, para convertirse en sabios de la Comunicación, y son capaces de trabajar por cuenta propia, igual que un abogado, un médico o un economista, trabajos más reconocidos. De esta manera, un periodista puede tener su propia “consulta” en casa, y ofrecer servicios de Comunicación de todo tipo. Notas de prensa, artículos especializados, consultoría...Un trabajo muy amplio y de mucha responsabilidad.

¿Es el periodismo una profesión vocacional o, sin embargo, es un trabajo más mecánico que cualquiera puede hacer? Es evidente que para manejar la Ciencia de la Comunicación hace falta conocer bien en qué consiste. Además, la responsabilidad de un periodista le obliga a comunicar la verdad siendo lo más riguroso posible. Esa actitud no es fácil de alcanzar si no se tiene un propósito claro de ejercer el periodismo con profesionalidad. Muchos de los errores que se comenten hoy en día en las diferentes funciones de un periodista se deben a que hay mucha rutina. Se dan las informaciones sin contrastar las fuentes. Se copia y pega de cualquier sitio. Se dicen y escriben cosas sin fundamento. Por otro lado, existe el error de pensar que los periodistas, ya sean de un medio de comunicación o trabajen en un gabinete de prensa de una compañía, son meros portavoces que deben decir lo que se les mande.

Corría el 9 de abril de 1977. "Señoras y señores, hace unos momentos fuentes autorizadas del Ministerio de Gobernación han confirmado que el Partido Comunista (silencio)..., perdón, que el Partido Comunista de España ha quedado legalizado e inscrito en el... (Silencio)..., perdón...", comunicó Alejo García con voz ahogada. El anuncio hizo historia por el contenido y también por la forma. García contó luego que por aquel entonces la redacción de RNE estaba en un piso inferior a los estudios. El esfuerzo de subir a toda velocidad para transmitir la noticia le vació de aire los pulmones y sólo pudo leerla a trompicones. Fue poco más de un minuto pero se hizo eterno.

Por otra parte existe el Boletín informativo. Se trata de cinco minutos, como mucho, en el que se resumen las principales noticias de la última media hora o de la última hora. Estos boletines suelen ser horarios, y describen perfectamente el panorama informativo de cada 60 minutos.

Los programas de informativos más extensos son los que se producen a mediodía o por la noche. Normalmente una media hora en la que se analizan los aspectos principales del día. Son los informativos donde además de dar los titulares se conecta en directo o se emite una pieza con declaraciones en la que se resume un hecho.

En la radio, los programas más amplios son los magazines. Suelen ser por la mañana y por la tarde. De 6 a 12 de la mañana, aproximadamente, se informa y se comenta la actualidad con colaboradores; se hacen entrevistas y se leen los periódicos. Por la tarde, desde las 16,00 hasta las 20,00 se comentan diversos asuntos de actualidad también con tertulias y entrevistas. Los Magazines son programas que acompañan al oyente.

Los programas especializados tienen también su parte de audiencia. Los deportivos vivieron su época dorada con José María García que catapultó las audiencias de la radio hasta cotas nunca antes vistas. Millones de oyentes se dormían con los comentarios de García. Más tarde fue José Ramón de la Morena quien mantiene despiertos a los oyentes de la Cadena Ser. Hoy en día todas las emisoras cuentan con un programa deportivo a las 24,00 horas. Además existen programas dedicados a la música, a los toros, al medio ambiente, al cine…

Junto a estos programas clásicos en la radio, existen las radios especializadas, sobre todo en música, aunque a medida que han ido creciendo las posibilidades, se han creado radios de economía, como Radio Intereconomía o Gestiona Radio, o radios de deportes, como Radio Marca. Además, con la radio digital se espera llegar a un universo similar al de la televisión, con varios canales en los que se puedan ofrecer diversos contenidos específicos.

La radio, un medio con más de 100 años que sigue desarrollando todo su potencial de inmediatez y de aportar sonido a los acontecimientos, tiene todavía mucho camino por recorrer, para empezar el del reto de la radio digital.

La televisión

“La televisión es nutritiva”, gritaban los muñecos de La Bola de Cristal, un conocido programa de televisión de los años 80, justo en una etapa de innovación y vanguardia, cuando todavía no había siquiera pasado por la cabeza de nadie un universo tan amplio como el que tenemos hoy en día.

Actualmente vivimos un momento crucial en la historia de la televisión. El apagón analógico de 2010 en España modifica el panorama televisivo y las costumbres adquiridas a lo largo de este siglo. No en vano ya se están cambiando muchos de los hábitos gracias a los canales de la televisión por cable, por satélite o por los diferentes sistemas que permiten las tecnologías.

Con la llegada de la televisión en los años 30, ocurrió lo mismo que sucedió cuando la radio desplazó claramente a la prensa. En este

caso, la televisión se adueñó de la audiencia afectando la expansión de la radio. Seguía siendo interesante el sonido de los acontecimientos pero era más apetitoso ver las imágenes. Sin embargo, los primeros años de la televisión fueron muy discretos. El público de este nuevo medio de comunicación era muy escaso, muy privilegiado. Se consideraba a la televisión como un medio ideal para emitir música y películas. De esta manera la “caja tonta”, se convirtió en el nuevo teatro y en el nuevo cine. Se trataba de llevar el espectáculo al salón del hogar, algo que pocos se podían permitir.

Si en 1935 Alemania comenzó las primeras emisiones regulares, fue en Estados Unidos donde la televisión se expandió con fuerza. A partir de 1940 ese afán por llevar el espectáculo a casa logró alcanzar la cifra de un millón de televisores en Estados Unidos.

Era un medio de poca información y mucho entretenimiento.

Es a partir de 1960 cuando la televisión logra una velocidad de crucero. En esa época aparece el color y se producen las grandes retransmisiones que dan la vuelta al mundo.

Los asesinatos de Kennedy y Martín Luther King, o las Olimpíadas de Tokio 64 y México 68. Además en 1962 nace el primer satélite, y el negocio se amplía. Ya no es suficiente con el contenido. Ahora además se puede hacer negocio con el continente, el empaquetado y la distribución.

Desde los años 80, la televisión gana en tecnología hasta el punto de que hoy en cada hogar podemos tener cientos de canales por cable, por satélite, a través de la línea de teléfono, por internet, en el móvil... Este nuevo mundo nos conduce, inexorablemente, una vez más, a plantearnos los contenidos que debe ofrecer este medio de comunicación que es el de mayor audiencia, con más del 90 por ciento de la población, casi el doble que la radio y tres veces más que la prensa. Como siempre, hay que tener en cuenta que la tecnología no es el fin sino el medio para poder comunicar más y mejor.

En este sentido, la revista Perspectivas de noviembre de 2006 recuerda que en el Festival Internacional de Televisión de Edimburgo, Marissa Meyer, vicepresidenta de Google, recomendó a las televisiones reservar contenidos para su emisión puramente televisiva. Ante la posible amenaza de los portales de vídeo hacia las empresas de televisión, apunto que éstos pueden ser aliados y no competidores. De modo gráfico, sentenció la cuestión con una frase lapidaria: “Somos informáticos, no cuentacuentos”.

Imagen y espectáculo

Si cuando hablábamos de la radio decíamos que tenía dos características esenciales, el sonido y el directo, al hablar de la televisión debemos comprobar cómo esas dos características esenciales cambian radicalmente. Ahora lo esencial es la imagen y, por otro lado, el espectáculo. La televisión lleva el espectáculo a casa y ofrece la imagen de los acontecimientos. Una imagen vale más que mil palabras y la audiencia prefiere ver y escuchar un discurso a que se lo cuenten; o ver un partido a leerlo en una crónica o escucharlo en la radio; o ver una película cómodamente en casa; o poder contemplar desde el sofá el deshielo del ártico, los volcanes más espectaculares o cómo viven los indios de un poblado en la selva centroamericana.

De este modo, la televisión se puede dividir de forma radical en informativos y en programas. Es decir, en información y en entretenimiento puro y duro. Esta división que también se observa en la radio, en la televisión es mucho más clara ya que en la radio la información está presente continuamente con boletines cada media hora, o porque los magazines de entretenimiento cuentan en todo momento con la información en directo, una de las claves de la radio.

Sin embargo, en la televisión sólo una pequeña parte es información directa, es decir, los informativos. Actualmente en España la información se distribuye en cuatro grandes bloques. Por la mañana

hay un informativo matinal aproximadamente entre 8 y 9 de la mañana. Por la tarde, el informativo de ente las 14:00 y las 15: horas; y por la noche, el informativo de máxima audiencia, que se emite en torno a las 20:30 y las 21:00 horas, y una última edición en la madrugada.

Este esquema se ha seguido prácticamente desde la llegada de la televisión en España. Desde que en 1956 Televisión Española comenzara sus emisiones regulares han pasado muchas cosas dentro y fuera de la televisión. Sin embargo, el esquema informativo ha seguido la misma plantilla con sus cambios formales derivados de las distintas tendencias sobre todo llegadas de Estados Unidos.

Los informativos de televisión cuentan con una peculiaridad propia del medio. La imagen manda , hasta el punto de que si no hay imagen no hay noticia y al revés. Una noticia de poca relevancia, si cuenta con una buena imagen, es muy probable que sea una de las piezas del informativo, mientras que un acontecimiento relevante, como una explosión de gas o una revuelta callejera, si no hay imágenes no se dará y se esperará a tener las imágenes. En este último caso, si es algo muy relevante se anuncia a cámara avisando de que se están preparando esas imágenes.

Por lo tanto, para los informativos de televisión, la imagen es capital. Para ello la propia cadena cuenta con sus propios equipos que se desplazan a los distintos lugares; o los corresponsales que viven en los diferentes puntos informativos. Además, las agencias ofrecen una amplia red de imágenes de todas las secciones para que las televisiones de todo el mundo puedan utilizar. A la hora de seleccionar las noticias de un informativo, es necesario ver qué imágenes tenemos y qué imágenes vamos a tener. Eso se puede ver en la información que cada agencia ofrece con las imágenes que va a enviar y a qué hora lo va a hacer.

La segunda característica esencial de la televisión, el entretenimiento, es también algo que deben tener en cuenta los informativos. Juan Pedro Valentín considera en Cuadernos de Periodistas de enero de 2007, que “la televisión es básicamente un medio de entretenimiento. La gran mayoría de los que la conectan a diario buscan evadirse, divertirse, llorar o reír con historias diversas, enfadarse o alegrarse con triunfos o derrotas ajenas, medir su sabiduría en concursos o seguir con detalle su deporte preferido. Y también informarse. Está claro que no es la prioridad pero resulta que las encuestas indican que cerca del 70 por ciento de las personas se informan preferentemente por la televisión, según el CIS”.

Para Valentín, la información suele ser aburrida y no todos los días tenemos la muerte de un Papa, un 11-S o acontecimientos espectaculares. “Un buen periodista seguirá haciendo su trabajo sabedor de que estas batallas no se ganan en el corto plazo y que la credibilidad se logra poco a poco, día a día”, dice. Lo que critica Valentín es el “infoteiment”, es decir, no ya la mezcla de información y entretenimiento, sino “lo que es peor: hacer entretenimiento partiendo de la información, algo que sería lícito si hablásemos de hacer información entretenida, manteniendo el rigor, la veracidad y los datos básicos”.

Los periodistas somos cuentacuentos, esos cuentacuentos que no son los informáticos. Los redactores deben contar historias y en televisión deben ayudarse de la imagen. Esas informaciones han de ser entretenidas sin perder el rigor. Ese es el secreto de los informativos en televisión: acontecimientos que reúnen la imagen y el entretenimiento.

No se trata de caer en el sensacionalismo y llenar el informativo de sucesos o de historias macabras, como ocurre en la actualidad, sino de plantear temas e historias de interés de una manera atractiva.

La televisión pública

La televisión pública, en España Televisión Española, vive un momento complicado.

Con un déficit de miles de millones de euros, ha iniciado varios Expedientes de Regulación de Empleo para combatir ese desajuste económico. Por otro lado está en el centro del debate el servicio público de esta televisión.

TVE cuenta con dos canales y es tradicionalmente la 2 la que refleja más programas de servicio público. Los famosos documentales de la 2, los programas de ciencia, de cultura o las retransmisiones de los debates de presupuestos, son algunas de las emisiones de este canal.

Por su parte, los propios partidos políticos no cesan en el marcaje a la televisión pública. Los demás partidos miran con lupa el tiempo dedicado a sus líderes y se quejan si no cuentan con los minutos necesarios a favor de un servicio público que obliga a dar tiempo a todas las formaciones.

La televisión digital

Tras el apagón analógico, con la TDT, se mejora la imagen y el sonido, se multiplican los canales todavía más y se amplían los servicios. De esta manera, la televisión sí podrá ser a la carta, es decir, se podrá ver lo que uno quiera cuándo quiera y cómo quiera, sin necesidad de encender la televisión y ver lo que en ese momento estén poniendo. Claramente el objetivo por tanto, además de la técnica, son los contenidos que lleven estos nuevos canales.

En una conferencia organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección en 2006, algunos de los directores de operadoras comentaron los diferentes propósitos que tienen con la TDT. Giorgio Sbampato, director de Nuevos Negocios de Antena 3, aseguró que aunque hay muchos canales, son en su opinión “bastante pobres, y los que merecen la pena se pueden contar con una mano”. Sbampato recordó que existen muchos canales videomusicales y de telenovelas baratas, y que es necesario atender el contenido antes que la cobertura.

Por su parte, José María Martín Guirado, director general de TV digital y local Net Vocento, compartió la idea de que “la calidad de los contenidos no es la que se esperaba”. La razón, según Guirado, es que “hay que ajustar números y esperar a los datos porque en 2002 no se conocía nada y eso nos produjo cierto escepticismo”.

En su turno, Fernando de Miguel , director de recursos y operaciones de la Sexta, comentó que “los dos principales picos de audiencia coinciden con los mundiales de fútbol y baloncesto”, en un claro aviso a navegantes de que “estamos dando los pasos porque cuando hay contenidos con fuerza la televisión funciona”.

Por su parte, Enrique Laucirica , secretario general de la Forta, comenzó su intervención avisando de que los operadores con negocio en abierto “tienen dificultades para digerir otro proyecto anárquico por irrumpir infinitos canales que sólo aportan altas dosis de incertidumbre”.

En España, para impulsar la TDT se concedió en 1999 la primera licencia de explotación a Onda Digital que empezó a emitir en el año 2000 bajo la modalidad de pago y la marca Quiero TV. El fracaso comercial sufrido por Quiero TV hace replantearse la situación y durante el 2003 se flexibilizan las condiciones de concesión a los operadores que emitían exclusivamente en TDT.

Fue en noviembre del 2000 cuando el Gobierno adjudicó dos programas en abierto, a Veo TV y Net TV, que iniciaron sus emisiones en junio del 2002. Adicionalmente se dividió un canal múltiple en cinco programas que se repartieron entre los operadores estatales analógicos existentes, dos para RTVE y uno para cada uno de los emisores privados (Antena 3, Tele 5 y Sogecable).

El relanzamiento de la TDT en España se realizó el 30 de Noviembre de 2005, con la asignación de las frecuencias de ámbito nacional que estaban disponibles desde el cierre de QuieroTV y el inicio de emisiones de los canales que se sumaban a los que ya estaban emitiendo desde el 2002, para totalizar una oferta de 20 canales nacionales en TDT. Por medio del Plan Técnico Nacional de la Televisión Terrestre, se fijó el 3 de abril de 2010 como fecha de

La estructura de la noticia

En la radio y la televisión el funcionamiento periodístico es diferente al de un periódico.

• En primer lugar la noticia debe plantear las dos o tres

ideas fundamentales. No se puede intentar contar demasiadas cosas porque se corre el riesgo de abrumar al oyente con información y que no se quede con la esencia de la noticia.

• En segundo lugar debe primar la síntesis. En un minuto son

pocas las cosas que se pueden contar y por eso es necesaria saber qué es lo que se quiere decir.

• En tercer lugar la noticia debe tener una estructura

narrativa. El periodista es un contador de historias. Por eso debe saber cómo empezar, con una presentación, un nudo y un desenlace. Debe repetir al principio y al final de la narración el titular de la información , la clave de la noticia. En un periódico, la entradilla se puede leer cuantas veces se quiera. Sin embargo, en la radio no se puede volver para atrás, lo que se ha dicho no se puede volver a oír en ese momento. Repetir la idea fundamental es un requisito indispensable.

El lenguaje periodístico en cualquier medio debe ser claro, conciso, concreto e interesante, pero con una pronunciación y un ritmo lo más cercano posible sin caer en un lenguaje demasiado coloquial.

La estructura de un texto audiovisual deben ser, por tanto la siguiente:

• Entradilla. Como en cualquier noticia, en la radio hay un

titular, una entradilla y un texto. El titular suele decirlo el presentador del informativo para introducir el tema. Posteriormente, el mismo presentador desarrolla ese titular y da paso al redactor que comenta la noticia con alguna declaración, bien sea en directo o como una pieza elaborada previamente.

La entradilla es un texto que suele leer el presentador del informativo y por eso es necesario cuidarla especialmente. En ocasiones el propio presentador puede modificar la entradilla para adaptarla a su locución, aunque esto no supone cambiar el contenido de la información.

La entradilla en radio y televisión debe ser informativa en primer lugar. Sin embargo, muchas veces no es suficiente. Para mejorar se debe buscar un gancho , un punto de interés por donde captar al espectador.

Otro tipo de entradilla es la que realiza el redactor dentro de la noticia. En este caso se denomina medianilla o salidilla porque se suele hacer en medio de la noticia o al final. De esta manera se presume de que el medio está en el lugar de la noticia, en lo que se denomina “ in situ ”. La medianilla debe seleccionarse muy bien para poder resumir en poco tiempo algo destacado de la información, mientras que la salidilla pone el punto final y por tanto debe incidir en la clave de la noticia. En muchas ocasiones la entradilla se produce en directo y se utiliza para presentar al redactor en el lugar de los hechos.

• Texto. Además de ser una narración con estructura, ritmo, clara,

conciso y concreta, es necesario tener presente las siguientes características.

• El inicio del texto es fundamental. Es lo que va a hacer

al oyente y espectador permanecer a la escucha. Debe tener gancho y animar a seguir escuchando. La síntesis obliga a contar dos o tres ideas de tal manera que el oyente y el espectador puedan percibir la esencia de la noticia.

• Hablar en presente o pretérito perfecto. La radio y la

televisión es algo vivo y la mayoría de las veces las informaciones se hacen en directo.

• Frases muy cortas. Si en el papel una frase subordinada

puede llegar a confundir al lector, en radio, unir frases es uno de los pecados más graves, que distraen al oyente.

• El final de la narración también es muy importante ya

que es con lo que el oyente y el espectador se van a quedar nada más acabar la información. Suele repetirse el titular o el inicio de la noticia.

• Declaraciones. Las declaraciones en radio se denominan

“cortes” mientras que en televisión se llaman “totales”. A lo largo de una información es muy recomendable incluir declaraciones y saber colocarlas en el momento preciso de la narración. Las fuentes en radio se citan al principio y si es preciso al final, para recordar quién está hablando, mientras que en televisión se utilizan los rótulos.

La crónica

Hablando de géneros informativos no podemos dejar de lado la crónica, un género especialmente identificado con el romanticismo de esta profesión y propio de acontecimientos como los conflictos bélicos, los deportes o la cultura. Todos los periodistas han soñado alguna vez ser los narradores de acontecimientos espectaculares.

Narrar una final de un mundial, ser testigos directos de una guerra o ser los cronistas de los estrenos de cine y de teatro.

La crónica tiene por objeto la comunicación de una noticia, un hecho, desde el lugar en el que se ha producido de tal manera que el periodista es testigo directo. Por eso a todos los periodistas les encanta este género ya que es la esencia de la profesión, contar las cosas sin intermediarios, directamente.

Sin embargo, la crónica no es un género sencillo ni mucho menos. Este género requiere de gran experiencia porque en una crónica se mezclan diferentes retos. En primer lugar informativo. En una crónica debe exponerse lo esencial de la información, es decir, sintetizar lo importante, sacar unas conclusiones que ayuden al espectador a hacerse una idea rápida de lo que está sucediendo. Ya solamente este objetivo debería ser lo suficientemente complicado para cualquier periodista y lógicamente los más veteranos o expertos tienen mayor facilidad.

Una vez contado el titular de la noticia, el cronista debe hacer llegar el ambiente que está viviendo. Su narración tiene que trasladar al espectador a ese lugar. Esta segunda característica se hace, evidentemente, desde una visión más personal porque es el periodista el que está allí. Muchas veces se dice, con cierta razón, que en una guerra, por ejemplo, llegan más noticias desde la redacción que desde el punto de conflicto donde el periodista está en un hotel jugándose la vida y con pocas opciones de salir. O por ejemplo en un partido de fútbol a veces los que están viendo por televisión el juego pueden juzgar con mayor efectividad sobre una jugada que el que está en la cabina viéndolo en directo. Sin embargo, el periodista que narra un acontecimiento es el único que puede trasladar el ambiente.

La estructura de una crónica tiene esa parte informativa y esa parte descriptiva, pero además incluye un análisis de la situación. De ahí la importancia de los periodistas especializados. Ese análisis debe aportar documentación y sacar unas conclusiones. En radio y televisión, esas crónicas apoyadas por la imagen y el sonido tienen quizá más fácil trasladar el ambiente, aunque deben también analizar la situación.

TEMA 4. EL REPORTAJE Y EL DOCUMENTAL

El reportaje es el género que engloba todos los géneros. Son historias de cierta actualidad, con colorido, con citas de los

personajes y que plantean un tema concreto sacando conclusiones. Tiene, por tanto algo de noticia, de entrevista, de opinión, y tintes literarios. Quizá por eso los estudiosos del reportaje tienen cierta dificultad para definir en qué consiste exactamente un reportaje.

Miguel de la Quadra Salcedo define el reportaje como “un cuento real”. Esta definición es de las más acertadas. El periodista es un contador de historias y en un reportaje exprime toda su capacidad para narrar un acontecimiento. Para ello debe desarrollar un planteamiento, un nudo y un desenlace. Debe añadir declaraciones de los protagonistas y está obligado a incluir una importante dosis de documentación. Todo ello en un ambiente que recoja lo mejor posible la realidad.

Los reportajes, como géneros informativos, deben estar ligados a la actualidad. Sin embargo, actualidad es un término muy amplio. Para Azorín “todo lo interesante es actual”, y eso nos lleva a pensar en el concepto de interesante, también muy estudiado a lo largo de las últimas décadas. Por eso el reportaje, ligado a lo interesante y a lo actual, precisamente por englobar numerosos géneros, puede ampliarse con temas de mayor estudio, con amplia documentación y análisis. En ese caso podemos hablar de documental, cuando un reportaje pasa los límites de la actualidad para introducirse en temas de mayor profundidad, sin necesidad de que haya una actualidad inmediata.

En todo caso no deja de ser un género periodístico porque busca informar, formar y entretener contando una historia, y para eso debe existir una percha, un gancho que acerque la historia con un interés de actualidad.

Tipos de reportajes

La redacción de un reportaje es más libre. Sin embargo, existen varias maneras de realizarlo. Los más comunes por tener una elaboración más sencilla son los siguientes:

• Los reportajes cortos , en los que se cuentan hechos y

pronósticos con una descripción del ambiente pero sin extenderse demasiado. Son muy propios para un informativo, por ejemplo. Es el famoso “reportajéame esta noticia”. Se trata de alargar una noticia habitual de un informativo añadiendo más análisis y más documentación. Muchas veces es un alivio para los periodistas que se quejan de no poder ampliar una noticia.

• Los reportajes de encuesta , que aprovechan una serie de

preguntas sociológicas para establecer un comentario general.

• Pero sin duda, el gran reportaje como tal es el que da nombre

al género. Son historias bien redactadas, en los que se plantean temas de actualidad con importantes dosis de documentación. En estos reportajes se plantea un tema, se describe y se procura llevar el ambiente al lector. Para ello suele contar con unos antecedentes y debe incluir reacciones de los protagonistas y de expertos que opinen sobre el tema. Los datos documentales sirven para orientar, y se deben investigar, contrastar e interpretar. Todo ello requiere un tiempo más extenso y una emisión más elaborada. El gran reportaje puede desarrollarse como magazine o como documental.

• Reportajes de Magazine. Son los clásicos reportajes de

programas como 30 minutos, Informe Semanal o Espejo Público. Estos reportajes se pueden estudiar más porque hay más tiempo para realizarlos. Más documentación y mejor guionizado, su éxito depende de la imagen, el sonido y una narración más cuidada.

• Documentales. Como hemos dicho, son reportajes de menos

actualidad pero con mayor profundidad, que se refiere a temas más especializados o de mayor estudio, y que cuentan con la participación de expertos.

• Pero existen otras clasificaciones. Por ejemplo la que divide

los reportajes según los temas a tratar.

• Se puede hablar de un reportaje noticioso si el tema es

una noticia de rabiosa actualidad.

• Podría ser también un reportaje educativo , que busca de

manera directa dar a conocer un asunto determinado.

• También existe el reportaje de denuncia , dedicado a

mostrar problemas y a buscar soluciones.

• Muy común es el reportaje informe , en el que se describe

de un modo resumido un tema para ponerse al corriente de todo lo necesario para entender el asunto.

• Y por otro lado el reportaje perfil, que trata de un

personaje concreto en el que se cuenta su historia y su personalidad.

Es importante destacar que en todos los reportajes el interés humano es el condimento perfecto para que una historia gane en interés. Sin caer en el sensacionalismo, el interés humano aporta a los temas un toque de atracción.

Ingredientes de un reportaje

Para cocinar un reportaje en radio o televisión hacen falta unos ingredientes y según se combinen resultará un mejor o peor reportaje. Primero hace falta una imagen y un sonido. Está claro que la imagen y el sonido del que se disponga es la clave para un buen reportaje, al margen de la historia en sí. Para un reportaje escrito, la historia y el cómo redactarla es lo más importante. Sin embargo en radio y televisión los documentos audiovisuales son decisivos. Un reportaje sobre la transición española sin imágenes de los años 70 o sin sonidos del congreso de los diputados no sirve en radio y en televisión.

• El texto, el off, es también fundamental. Además del ritmo

propio de un medio audiovisual, el periodista debe saber qué va a contar y cómo lo va a contar. Su inicio debe ser impactante, que tenga cierto gancho.

• La entradilla debe hacerse in situ para dejar claro que se ha

estado en el lugar de los hechos. De esta manera se confirma que se ha estudiado el tema en profundidad. En radio no se diferencia la entradilla in situ pero sí es necesario cuidar el orden del off para guiar al oyente. Además lo que el periodista dice debe ser algo clave, como un sumario, que destaque una de las conclusiones del reportaje.

• Las declaraciones de los protagonistas. Los personajes del

reportaje deben ser un apoyo clave para lo que se quiere reflejar en el reportaje. Si el guion es correcto todo lo que se asegure en la narración debe ir acompañado de algunas declaraciones que apuntalen esos comentarios.

• La música. El ambiente que se crea en un reportaje debe ser

también reforzado por una música que anime a escuchar o ver el reportaje. Si la música es adecuada, el sentimiento del reportaje va a ser mayor y por tanto se consigue un mejor resultado.

• Los gráficos. En televisión, los gráficos son muy útiles para

ayudar a la narración. A veces, una imagen vale más que mil palabras. Un gráfico puede mostrar mucho mejor el crecimiento de una economía o puede explicar mejor un proceso químico.

TEMA 5. LA ENTREVISTA, TERTULIAS Y DEBATES.

La entrevista es un género muy amplio. No se trata simplemente de preguntar a un personaje una serie de dudas. Es una manera de informar sobre una persona pero también sobre aquello de lo que esa persona es responsable. A través de la entrevista se pueden

eso es bueno que además de grabar las respuestas se puedan grabar imágenes del escenario o de gestos del personaje.

La opinión

Como siempre se ha dicho, “los hechos son sagrados, las opiniones libres”. De ahí que los medios tengan tradicionalmente una sección dedicada a la opinión que desde siempre ha ido en un lugar destacado y separado de la información. Estas opiniones pueden darse de diferentes maneras.

El periodismo de opinión es uno de los periodismos más antiguos junto con el informativo. Desde el principio de la profesión se informaba, se entretenía y se opinaba. Actualmente, la prensa sigue siendo el cuarto poder y también opina. De hecho, la opinión, ya sea en forma de artículos determinados o en la forma de orientar y seleccionar las noticias, es uno de los valores añadidos de un medio de comunicación.

En radio y televisión los editoriales son más complicados de observar. De hecho no hay una narración directa en la que se establezca la idea del medio de comunicación. Sin embargo sí se incluyen “columnas” y “sueltos”. En radio suelen ser los comentaristas que en un minuto describen una situación. En este medio se busca más la literatura, el juego de palabras. En los programas de la mañana y la noche, de política o de deportes, los presentadores sí acuden con un editorial bajo el brazo. Una idea personal que explican con razonamientos.

En televisión, la columna, incluso el editorial, son también muy personales.

Tradicionalmente los informativos de la madrugada han sido los que han incluido un editorial del director de manera explícita, mientras que en otras ocasiones se puede incluir una opinión de algún experto que, a cámara, argumenta sus ideas.

Las tertulias

Aunque la radio y la televisión siempre han incluido tertulias en su programación, en los últimos años han surgido numerosos debates, sobre todo políticos y deportivos, que han animado la vida periodística. Sin duda se ha creado un ambiente de periodismo de opinión menos directo, que busca más la diversidad de opiniones en un tono más distendido.

Este género, en general, tiene una mayor facilidad de ejecución y tan sólo hace falta coordinar a los invitados. La moderación debe ser ágil y neutra, sin entran en el debate sino dando la palabra y alternando temas para no aburrir a la audiencia.

Es conveniente, para una mayor salud profesional contar con invitados de varios colores políticos o deportivos que puedan argumentar a favor o en contra, para que no se convierta en una tertulia en la que se da la razón uno a otro continuamente.

Es necesario distinguir las tertulias y debates con interés periodístico, rigor, documentación y análisis a los programas de radio o televisión en los que un grupo de personajes charla sobre diferentes asuntos de la vida social. En este caso, más que un género de opinión es un género de espectáculo. Más que dar una opinión se trata de pasar un tiempo entretenido con los comentarios de uno o de otro.

TEMA 6. NUEVAS TECNOLOGÍAS.

La revolución técnica ha dado paso en muy pocos años a una convergencia casi total de medios de comunicación que ha llevado a producir cambios significativos en el quehacer diario de un periodista.

Primero tuvo lugar una convergencia tecnológica en la que los diferentes medios de comunicación pudieron juntar sus actividades para ofrecer prensa, radio, televisión e incluso servicios online. Las empresas monomedia se dieron cuenta de que el progreso pasaba

por ser compañías multimedia que pudieran dirigirse a la opinión pública, a las masas, con todos los medios disponibles. De esta manera los grandes grupos de comunicación son los que cuentan con periódicos radio televisiones y por supuesto todo eso integrado en una web.

En segundo lugar se produjo una convergencia empresarial por la que las compañías fueron más allá para controlar todo el proceso, desde la creación del producto hasta su distribución, y de hecho las grandes compañías tenían en una buena parte de su accionariado empresas de otros sectores. La comunicación pasó a ser un negocio rentable.

Por último, como consecuencia de estas dos convergencias, se está produciendo una convergencia profesional en la que se integran las redacciones de prensa, radio, televisión e internet. De esta manera se reducen gastos y se aprovechan al máximo los recursos. La preparación de un periodista pasa por saber realizar su profesión pero al mismo tiempo está obligado a conocer y utilizar los medios de que dispone. En estos momentos un redactor debe estar capacitado para escribir en el periódico, editar una pieza para la televisión y poder contar la misma historia en radio.

Las funciones del periodista han ido, por tanto, cambiando fruto de esa revolución tecnológica. Sin embargo esta circunstancia puede acarrear varios problemas. Está claro que unificar esfuerzos en una empresa que cuenta con prensa, radio, televisión y servicios online es bueno para todos. Un periodista que acude a cubrir un hecho informativo puede escribir la crónica en el periódico, volcarla en la web, entrar en la radio para contar los hechos y elaborar una pieza informativa para televisión digital. Una sola persona ha hecho un trabajo que en otras circunstancias hubieran hecho cuatro. Y no sólo eso, el mismo redactor graba las imágenes y edita la noticia, con lo que el proceso se simplifica todavía más.

Pero en este cambio tan vertiginoso no se está atendiendo a la dignidad de la profesión y en muchas ocasiones no se piensa en la calidad de la información sino en ofrecer esa información lo antes posible por todos los mecanismos disponibles. La revolución tecnológica y la convergencia profesional deben servir para estrechar colaboraciones y para integrar a los profesionales, no para sustituirlos. No se debe, bajo la bandera del ahorro, disminuir la calidad de la información. Los periodistas deben ser polivalentes, pero no multiusos, como dice José Alberto García Avilés en “El periodismo audiovisual ante la convergencia digital”.

Ahora los medios son más y mejores pero la esencia del periodismo, el hecho de contar historias verdaderas y objetivas sigue dependiendo de buenos profesionales. Los cambios tecnológicos no deben hacer olvidar que la tecnología no es un fin sino un medio para desarrollar mejor la profesión periodística. Por eso, el concepto de “periodismo ciudadano”, muy presente ahora con blogs, vídeo blogs, y las numerosas redes sociales, es algo ajeno al periodismo porque la función periodística, profesional, nuca podrá estar en manos de cualquier ciudadano, sino de auténticos profesionales dedicados a informar con seriedad y rigor.

La historia se repite. Nuevas tecnologías y nuevos medios han atrapado al periodismo que intenta escapar de momento sin conseguirlo. Ya lo vimos cuando apareció la imprenta, y cuando llegaron la radio y la televisión. El periodismo digital es el nuevo fantasma de la comunicación. Pero el ejercicio profesional debe quitar los miedos y afrontar la nueva era con sólidos fundamentos. Este fantasma no asusta si sabemos volver a los orígenes. No se trata de retroceder sino de tomar impulso precisamente ahora que tenemos una tecnología que nos permite hacer todavía mejor el verdadero periodismo. Aquí está el auténtico reto digital.

La aparición de Internet, milagrosa y extraordinaria, supone el inicio de una tercera revolución en el periodismo. Esta revolución es más fuerte si cabe que las dos anteriores y puede hacer zozobrar todo lo edificado hasta ahora. Es cierto que todas las revoluciones en este ámbito parecen ser las definitivas y con el paso de los años se ha

visto que no ha sido así. La prensa no murió con la llegada de la radio y la televisión, sino que se reinventó, y los medios audiovisuales tienen una vida tan corta que todavía deben dar el estirón e incluso pasar la actual “edad del pavo”.

Sin embargo estamos en el principio de una etapa que se antoja larga y confusa. Los nuevos medios eran inimaginables hace tan sólo 20 años y la información se ha adentrado en una nueva galaxia. Es un cambio mucho mayor que multiplica los medios y las posibilidades. Ya no se habla de la muerte de la prensa sino de la muerte del periodismo. El debate ha derivado en la utilidad de una profesión que en realidad es algo que parece que ejercen todos los ciudadanos en su día a día y sin esfuerzo.

Pero no, afortunadamente el periodismo es inmortal. Siempre habrá historias que contar, informaciones que contrastar y acontecimientos que explicar. Tratar la información y servirla bajo unos parámetros de profesionalidad y de calidad, y no limitarse a opinar o, lo que es peor, difundir informaciones como un muro donde rebotan las noticias. El periodismo se puede enterrar más o menos pero no muere, y es nuestra misión evitar que esta profesión se esconda bajo tierra.

Carlos G. Reigosa es rotundo al afirmar que la actual crisis del periodismo “no es culpa de los periodistas, ni tampoco del público lector, sino de una apresurada y no siempre bien digerida evolución tecnológica, que ha permitido el surgimiento de Internet y de todo un nuevo mundo digital” (Reigosa. 2010/74-75). Para Reigosa, los periodistas “sí somos responsables –desde la perspectiva de los contenidos informativos- de no ofrecer las respuestas adecuadas a esa fulgurante y extensa evolución/revolución. Porque nuestra misión –la de los periodistas- sigue siendo la de informar en cualquier ámbito y circunstancia”. Y añade que “al final del túnel el periodismo seguirá existiendo y será juzgado –también en el mercado- por su calidad”. (Reigosa. 2010/77).

En la historia de las revoluciones en el ámbito de la comunicación primero fue la llegada de la imprenta. El salto hacia un mundo nuevo oscureció todo aquello que suponía una transmisión oral y directa de la información. Hasta ese momento los “contadores de historias” eran auténticos periodistas, testigos y responsables de hacer llegar la información en diferentes lugares, aldeas, pueblos y ciudades. Aquellos juglares realizaban una labor periodística admirable.

Con la imprenta, la información entró en un escenario más grande, la pista central de un gran circo, para dirigirse a un público más amplio. Y revolucionó el periodismo para convertirse en una comunicación de masas en el que el negocio de la prensa informativa, influyente y con una clara función de perro guardián, creo la romántica imagen de la profesión periodística que hemos conocido hasta nuestros días. Pero también creó algunos problemas. Llegaron las revistas políticas, ideológicas, los panfletos y las publicaciones propagandísticas, algo lícito pero rotundamente contrario a la información. Cualquier político o filósofo con opción de imprimir unas páginas pasaba a ser denominado periodista, alejándonos de la esencia de la profesión.

La segunda revolución llegó en el siglo XX con la aparición, también admirable, de la cultura audiovisual. La llegada de la radio y de la televisión supuso la apertura de otro escenario mucho más grande, espectacular, entretenido y embaucador, que aún hoy hace temblar algunos fundamentos periodísticos. La posibilidad de escuchar y ver los acontecimientos en directo, y sin necesidad de esperar a la edición del periódico al día siguiente, suponía un cambio radical que hizo peligrar a la prensa.

El terror audiovisual hizo en todo caso reinventarse a los medios tradicionales superando esta primera crisis importante pero dejando heridas muy significativas. La radio, y sobre todo la televisión, añadieron excesiva cantidad de un ingrediente esencial en el periodismo pero muy peligroso: el espectáculo. Demasiadas dosis de espectáculo han provocado una nueva crisis periodística. Muchos

alumnos de Comunicación ya no quieren ser informadores sino presentadores. El “periodista estrella” se coloca por encima del ejercicio profesional, romántico, independiente y analítico.

Con Internet y todo lo que trae consigo esta nueva era, ha saltado por los aires todo lo anterior. Los cambios llegan cada vez con más velocidad y los revolucionarios del siglo XX, la radio y la televisión, son derrocados por una aldea global mucho más globalizada de lo que McLuhan habría imaginado. Se trata de una sociedad totalmente intercomunicada, en cualquier lugar y a cualquier hora, y los avances de cada año dejan sin valor el último descubrimiento. Esta nueva era adquiere además los defectos que a lo largo de la historia traían la prensa y los medios audiovisuales, y el meteorito que amenaza a la profesión se ha hecho todavía más grande.

El tiempo digital que vivimos se ha entregado a las redes sociales y el ejercicio periodístico ha caído en manos de los ciudadanos. El término “periodismo ciudadano” llega como consecuencia de que ahora, gracias a las nuevas tecnologías, el emisor puede ser cualquiera. Los acontecimientos pasean por la red cargados de comentarios y de manera inevitable se pierde calidad y rigor. Es la muerte del periodismo.

Hace años, las imágenes captadas por un aficionado eran motivo de disculpa de los directores de los informativos y se justificaban como algo excepcional. Ahora esos vídeos son emitidos sin ningún rubor e incluso esas informaciones aumentan. Los reportajes de televisión dejan de tener un narrador para permitir que los propios protagonistas cuenten las historias. De este modo, por ejemplo, un turista en Egipto puede comentar la historia de ese país y sus costumbres con la mayor naturalidad. Lo mismo ocurre con los blogs o las páginas web que se dedican a agregar noticias, actividades muy interesantes pero que no pueden en ningún caso suplir la función de un periodista.

David Simon, propietario del Baltimore Sun entre 1982 y 1995, y de Brown Deadline Productions desde 1995, en su discurso de mayo de 2009 en una subcomisión de Comunicaciones, Tecnología e Internet del Senado de los Estados Unidos, citado por Felipe Sahagún, comentó:

“El propio término de ‘periodista ciudadano’ me suena casi orwelliano. Un vecino que escucha con atención y se preocupa por la gente es un buen vecino, no tiene nada que ver con un asistente social. De la misma manera que un vecino con una manguera de riego para el jardín y buenas intenciones no es un bombero. Pensar otra cosa es un insulto a los asistentes sociales y a los bomberos”. (Sahagún. 2010/16).

A pesar de la mentalidad de que el periodismo es un oficio que puede hacer cualquiera, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX se ha conseguido establecer un orden más apropiado para una materia que tiene mucho poder, y para la que los profesionales que se dediquen a ella deben estar muy bien preparados y formados. Precisamente por eso en los primeros años del siglo XXI se han intensificado los planes de estudio teniendo muy en cuenta las nuevas tecnologías y apostando por más práctica. Simon, en su discurso antes citado (2010/19), se pregunta “¿cómo puede creer nadie que la industria puede financiar esos gastos regalando el producto en la red a agregadores y blogueros? Me fascina que pueda haber tanta gente que lo crea. Cualquier estudiante de Primero de Marketing en la universidad más remota te dirá que, si no tienes un producto por el que puedas cobrar, no tienes producto”, en clara referencia a hacer un producto de calidad en el periodismo.

Para Simon, en su demoledor discurso de 2009 señala que “si no se consolida la idea de que el contenido tiene valor y que, en realidad, es lo único que cuenta, el periodismo de calidad no tiene ningún futuro” (Sahagún. 2010/20).

En un interesante artículo de Cuadernos de Periodistas de diciembre de 2010 sobre la práctica periodística en los nuevos medios,