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Este documento proporciona una descripción detallada de las hernias inguinales, incluyendo sus causas, diagnóstico, clasificación y diferentes técnicas quirúrgicas para su reparación. Se explora la anatomía del canal inguinal, las diferentes tipos de hernias, las complicaciones que pueden surgir y las técnicas quirúrgicas más comunes, como bassini, shouldice, mcvay y desarda. Útil para estudiantes de medicina y profesionales de la salud que buscan comprender las hernias inguinales y sus tratamientos.
Tipo: Resúmenes
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La causa de las hernias es en general multifactorial. Las posibles causas de son: Persistencia del conducto peritoneovaginal : Es la principal causa de hernias indirectas en infantes y niños, pero su presencia no indica necesariamente la existencia de una hernia indirecta Falla del mecanismo de cierre: Arco del menor y transverso. Cuando estos dos músculos se contraen, este borde se acerca al ligamento inguinal reforzando la zona de debilidad de la fascia transversalis. Al mismo tiempo se contrae el oblicuo mayor, presionando sobre el orificio inguinal profundo y la zona débil de la fascia transversalis, con una fuerza contraria a la presión intrabdominal. Cuando este mecanismo de cierre o telón del arco del menor y transverso no funciona se puede iniciar una hernia. Cuando la presión intrabdominal aumenta en forma pasiva, con los músculos de la pared relajados (embarazo, tumores intrabdominales, ascitis, obesidad, prostatismo, EPOC, etc.), el mecanismo mencionado no se activa, lo cual hace que la fascia transversalis sea la única estructura encargada de evitar la herniación, en cuyo caso, las debilidades de la misma o la persistencia del conducto peritoneovaginal se manifestaran como hernias directas o indirectas respectivamente. Integridad de la fascia transversalis: la causa primaria del desarrollo de las hernias sería de naturaleza biológica. Dentro de los factores biológicos se ha atribuido a la alteración en el metabolismo del tejido conectivo especial interés La capacidad de la fascia transversalis de soportar aumentos fisiológicos o patológicos de la presión intrabdominal depende del estado de las fibras de colágeno que la componen. El balance entre la síntesis y reabsorción de las fibras que forman el tejido conectivo es un fenómeno dinámico y continuo. Todos los factores que alteren el colágeno, pueden originar una hernia, como por ejemplo: Enfermedades del colágeno : (Marfan, EhlersDanlos, Hurler-Hunter, defectos congénitos de la producción de colágeno, antecedentes familiares) Tabaquismo : Ciertos metabolitos del tabaco alteran el sistema de proteasa/antiproteasa lo cual produce la destrucción de fibras elásticas y de colágeno de la fascia transversalis. Stress y enfermedades sistémicas crónicas: aumentan la liberación de proteasas y elastasas de los leucocitos, produciendo un efecto similar al cigarrillo.
Edad avanzada, sedentarismo, obesidad, embarazos múltiples, EPOC, prostatismo, son otras causas adyuvantes de hernias e intervienen por flaccidez de los tejidos o por aumento de la presión intrabdominal. Aspectos socioeconómicos: La hernioplastia inguinal tiene un impacto socioeconómico significativo, con costos directos e indirectos que en EE. UU. suman entre $2000 y $2500 por procedimiento, generando un gasto total de $2.5 billones anuales. Las recidivas representan entre el 10 y 15% de los casos, aumentando costos y disminuyendo resultados. Los centros especializados buscan técnicas menos dolorosas y efectivas, mientras que los hospitales generales deberían seguir sus principios. Las técnicas laparoscópicas han mostrado buenos resultados, pero no son las más económicas. Aunque se ha recomendado cirugía para todos los pacientes para prevenir complicaciones, la postura ha cambiado en años recientes, ya que el riesgo de atascamiento se estima entre 2%-6%. En pacientes mayores de 65 años, la cirugía se aconseja para mejorar la calidad de vida, aunque no afecta la expectativa de vida. Sin embargo, no hay estudios claros sobre su conveniencia en pacientes ancianos con morbilidades significativas. Las complicaciones a largo plazo, como dolores crónicos y problemas con prótesis, sugieren que una estrategia no quirúrgica podría ser mejor para algunos pacientes. Por ahora, se recomienda realizar cirugías seleccionando cuidadosamente a los pacientes y evaluando riesgos y beneficios. La región inguinocrural tiene forma triangular con tres bordes:
entrar en la vaina del recto anterior del abdomen, formando el límite interno del orificio profundo. En su origen, la arteria epigástrica proporciona tres ramas:
dejando pasar la punta de una pinza hemos tatica. Usualmente son necesarios seis u ocho puntos. Se recomienda usar material de sutura no reabsorbible, pero algunos utilizan material de reabsorción lenta. El oblicuo mayor es cerrado, dejando al cordón en su posición anatómica mediofunicular original. La técnica de Shouldice , también conocida como la técnica canadiense, fue desarrollada por Earle E. Shouldice y sus colegas entre 1950 y 1953 y se considera un equivalente moderno a la operación de Bassini. Esta técnica se compone de dos pasos principales: disección y reparación. Durante la disección, se llevan a cabo dos acciones clave : la resección del cremáster para exponer el orificio inguinal profundo y la apertura de la pared posterior desde la espina del pubis hasta el orificio profundo, creando colgajos superointerno e inferoexterno. Estos colgajos se utilizan para reparar la pared posterior mediante cuatro líneas continuas de sutura. El cierre de la pared posterior implica utilizar nylon 0 monofilamento o hilos de acero en la Clínica Shouldice. La primera línea de sutura comienza en la espina del pubis, sin incluir el periostio, y se anuda preservando un cabo corto para uso posterior. Esta sutura une las capas de fascia transversalis y se eleva hacia el orificio profundo, donde se ajusta el muñón del cremáster. La segunda línea de sutura desciende desde el orificio profundo hacia la espina del pubis, cubriendo la sutura anterior hasta anudarla al final. Esta técnica busca lograr un estrechamiento efectivo del orificio profundo y una posición más alta en comparación con otras técnicas. La técnica de Shouldice es un método quirúrgico utilizado para reparar hernias inguinales. En el primer surget de ida, se toma el borde superior de la fascia y se sutura a la arcada crural, cuidando de no estrechar el orificio inguinal externo y asegurándose de llegar a la espina del pubis. El segundo surget comienza con una nueva sutura medial al orificio profundo, uniendo la superficie del oblicuo menor con la arcada inguinal. Luego, en el segundo surget de vuelta, se conecta el oblicuo menor y el tendón conjunto con la arcada crural hasta llegar nuevamente a la espina del pubis. La cuarta línea de sutura se realiza ascendiendo desde el pubis hacia el orificio profundo en varias pasadas. Sin embargo, algunos cirujanos consideran esta sutura innecesaria y en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde se aplica esta técnica, no siempre se realiza.
Finalmente, en el tercer surget, se unen las hojas del oblicuo mayor comenzando en el orificio inguinal externo y cerrando la aponeurosis por encima del cordón. La técnica de Shouldice ha ganado popularidad debido a su efectividad, con recidivas que varían entre 1% y 6%, siendo el Hospital Italiano de Buenos Aires uno de los lugares que reporta una tasa del 2.3%. (imagen 17,18,19,20,21,22,23,24,25) Técnica de McVay (al ligamento de Cooper) La técnica de McVay es un método quirúrgico utilizado para reparar hernias inguinales (tanto directas como indirectas) y hernias crurales, mediante un abordaje anterior. Aunque es efectiva, requiere una disección más extensa y laboriosa que otras técnicas. El procedimiento comienza con la apertura de la fascia transversalis y la disección del ligamento de Cooper, que se extiende desde la espina del pubis hasta los vasos femorales. Se utilizan puntos de sutura separados con material no absorbible para fijar el arco del transverso al ligamento de Cooper. Es crucial evitar la compresión de la vena femoral durante la sutura. (imagen 26,27,28,29,30) TÉCNICA DE DESARDA se utiliza para la reparación de hernias inguinales y se basa en proporcionar un refuerzo dinámico a la pared posterior sin abrirla, a diferencia de técnicas anteriores como Bassini o McVay. El procedimiento comienza con la reducción de la hernia, seguido del refuerzo de la pared posterior. Se sutura la hoja medial del oblicuo mayor al ligamento inguinal desde el tubérculo del pubis hasta el anillo inguinal profundo utilizando un material irreabsorbible, cuidando la irrigación del cordón espermático. Luego, se realiza una incisión en esta hoja suturada y se separa una tira de aponeurosis que se sutura al oblicuo menor, creando un refuerzo detrás del cordón espermático. Finalmente, se lleva a cabo el cierre aponeurótico habitual. Estudios recientes han comparado la técnica de Desarda con la de Lichtenstein y no encontraron diferencias significativas en índices de recurrencia, dolor postoperatorio y complicaciones, aunque se necesitan más investigaciones a largo plazo para obtener conclusiones más precisas. imagen 31 y 32