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Guía para elaborar programas de prevención
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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¡No te pierdas las partes importantes!





























































































Esta publicación es el resultado del trabajo conjunto del equipo técnico del SPOTT- Centro de prevención e intervención en drogodependencias, 2012.
© Diputación de Barcelona Marzo, 2013
Maquetación y producción: Gabinete de Prensa y Comunicación de la Diputación de Barcelona
Depósito legal B. 7816-
SPOTT. Centre de Prevenció i Intervenció en drogodependències Sant Honorat, 5 08002 Barcelona
Dirección técnica Subdirección Técnica de Apoyo Comunitario a la Prevención de les Drogodependencias. SPOTT Montserrat Custorio Cano Núria Garcia Rosell Roser Orriols Guillemas Pilar Sánchez Montero Maribel Serra Canadell
Consultoría técnica Francisco Alvira Martín, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid
El Área de Atención a las Personas de la Diputación de Barcelona ha asesorado a los ayuntamientos en la redacción y elaboración de planes y programas de prevención de drogodependencias, como un ámbito más dentro de sus competencias de apoyo a los municipios.
A lo largo de los años la Diputación de Barcelona ha ido incorporando progresivamen- te el apoyo y asesoramiento comunitario para la prevención en el ámbito local con el fin de dotar a los municipios de recursos técnicos y económicos para llevar a cabo sus políticas en materia de prevención. Algunos de los ejes fundamentales del traba- jo realizado son la transversalidad, la participación, la información y el asesoramiento técnico a los diferentes profesionales implicados.
Este documento es fruto del trabajo realizado por el equipo de profesionales del cen- tro SPOTT, expertos en prevención e intervención en drogodependencias y forma parte de los productos que se ofrecen a los municipios adheridos a la Red Local de Prevención de las Drogodependencias. Esta Red fue creada el año 2006 con el reto de innovar en políticas de prevención y fortalecer el compromiso preventivo de los entes locales y promover el diseño y la implementación de planes de prevención en drogodependencias con la gestión compartida entre todos los agentes locales impli- cados.
Me complace presentar esta guía que pretende ser un modelo funcional, una referen- cia común y un instrumento metodológico útil y práctico para el diseño de planes y programas locales de prevención de drogodependencias.
Josep Oliva i Santiveri Diputado Delegado de Bienestar Social, Salud Pública y Consumo Área de Atención a las Personas
El año 2005, dentro del proceso de creación de la Red Local de Prevención de las Drogodependencias, se trabajó en un documento marco titulado Prevención municipal de las drogodependencias: un compromiso institucional y social, que establece las bases técnicas y los criterios generales que han de posibilitar el desarrollo adecuado de la prevención comunitarias de las drogodependencias con el fin de consolidar los planes locales de prevención de drogodependencias en los municipios.
Esta guía pretende ser un instrumento metodológico útil y práctico para el diseño de planes y programas locales de prevención de drogodependencias, un documento técnico dentro de la Red Local de Prevención de las Drogodependencias con el ase- soramiento externo del catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Alvira.
Desde su inicio y hasta la actualidad, el centro SPOTT ha actuado como un observa- torio que ha detectado las necesidades y ha recogido las demandas en una constan- te transformación para adaptarse a la realidad social de cada momento y así poder dar respuesta a los nuevos patrones de consumo y problemáticas asociadas. A con- tinuación detallamos el tipo de demandas realizadas desde los municipios:
Con esta guía se pretende promover la realización de planes locales para la prevención de las drogodependencias y dar instrumentos metodológicos que faciliten el proceso de planificación, redacción, evaluación e implementación de los mismos.
Se pretende también que sea un manual de fácil manejo y consulta para los técnicos y políticos de los entes locales que se propongan realizar su plan local de prevención de drogodependencias.
El plan local de prevención de drogodependencias (PLPD) es un conjunto coordinado y planificado de programas, proyectos y actuaciones en materia de drogodependen- cias en el cual se manifiesta la voluntad de la administración local de materializar las competencias que le atribuyen las leyes. Asimismo, la Diputación de Barcelona plan- tea la realización de un PLPD como un proceso transversal y participativo en el que todas las áreas implicadas se sientan propietarias del mismo con el fin de conseguir una eficaz implementación, efectividad y sostenibilidad.
Los cambios en la panorámica de los consumos de drogas, que han afectado a lo largo de los años tanto al tipo de drogas consumidas como en el perfil de los usuarios, generan la necesidad de articular respuestas innovadoras que, teniendo el ámbito local como escenario preferente, permiten impulsar dinámicas preventivas de inspira- ción comunitaria adecuadas a la situación actual y local de los consumos de drogas.
Los PLPD deben estar impulsados por la voluntad política del consistorio y por los equipos técnicos de prevención de las drogodependencias conjuntamente con los profesionales de todas las áreas implicadas y preferiblemente deben contar con el apoyo de la comunidad
La FEMP (Federación Española de Municipios y Províncias) en su Manual para la ela- boración de planes municipales (2001), establece que un PLPD:
1.2. Cronograma
1.3. Justificación
2.1. Marco legal
2.2. Diagnóstico y detección de necesidades
Por junta de gobierno local o por pleno por parte de la comisión política Descripción de las personas que las forman y las funciones de cada comisión
Temporalización en relación al proceso de elaboración
Descripción de la necesidad de hacer el plan: ¿por qué se hace?
Referirse al compromiso y voluntad política del municipio en la elaboración del plan. Describir el marco conceptual/teórico y principios rectores
Delimitación del marco legal internacional, estatal, autonómico y local
2.3. Definición de objetivos generales y específicos
2.4. Estructura del plan: ámbitos/ejes
2.5. Organigrama
2.6. Definición de las acciones a realizar
2.7. Cronograma
2.8. Delimitación de los procedimientos de evaluación
Debe aprobarse por el pleno municipal el documento final del plan de prevención de drogas por cuatro años
Realización de un acto de presentación y difusión del plan
La planificación es un proceso encaminado a conocer la realidad y las herramientas para transformarla. 3
La elaboración de un PLPD implica un proceso de planificación en el que partiendo de un análisis de la situación de la problemática de las drogas en el municipio se realiza:
Según la estructura que se acuerde que ha de tener el plan
Educativo, familiar, ocio, laboral, comunitario, salud, medios de comunicación. Reducción de la demanda, detección precoz y orientación, reducción de riesgos, reducción de daños, inserción social y laboral, información y conocimiento
Describir el organigrama y las funciones de los técnicos que componen las comisiones
Según la estructura del plan sea por ámbitos de actuación o por ejes
Temporalización de la implementación del plan a largo plazo (Plan de acción cuadrienal) y a corto plazo (Plan de trabajo anual)
Definición de indicadores de evaluación: evaluación inicial, de proceso y de resultado
proyectos para la integración educativa, proyectos de ayuda a la resolución de pro- blemas de familias, etc.
Sin embargo, cada vez es mas frecuente como consecuencia del dominio internacio- nal de la lengua inglesa obviar el nivel de proyectos y desplegar el plan en programas y actuaciones.
Conviene insistir en que los proyectos tienen un carácter muy específico y adaptado a lo local por lo que son más difíciles de generalizar su aplicación a otros contextos; los programas son más generales y también más generalizables. De hecho un pro- yecto suele incidir en una población específica y centrarse sólo en una actuación concreta; si un proyecto se trasforma en una estrategia de intervención que pueda aplicarse en otras comunidades por otros actores sociales estaríamos hablando de un programa. Resulta más interesante trabajar «programáticamente» porque permite abstraer estrategias generalizables a nuevas situaciones, problemas y poblaciones.
Respetando estas diferencias entre programas y proyectos un plan puede estructu- rarse siguiendo la lógica Plan/Programa/Proyecto/Actuación o alternativamente sal- tándose el nivel de proyecto.
Planificación
PROGRAMA
Objetivos específicos
Objetivos específicos
Objetivos específicos
Proyectos 1 2 3
Proyectos 1 2 3
Proyectos 1 2 3 Acción 1 Acción 2 Acción 3
Acción 1 Acción 2 Acción 3
Acción 1 Acción 2 Acción 3
PROGRAMA PROGRAMA
Objetivos generales. Prioridades _ _ _ _
Entendemos por prevención aquel conjunto organizado de estrategias impulsadas por una comunidad para anticiparse a la aparición de consumos problemáticos de drogas a fin de reducirlos. Casi todas las estrategias diseñadas por países europeos que buscan reducir la demanda de drogas contemplan elementos de prevención tanto universal, como selectiva, indicada y determinada:
Es preciso conceptualizar y planificar la prevención 4 a partir de criterios pragmáticos intentando lograr objetivos realistas:
El abuso de drogas forma parte de estilos de vida que se crean en las instancias co- tidianas de la socialización, en aquellos escenarios en que los niños, los adolescentes y los jóvenes van construyendo su identidad diferencial: la escuela, la educación en el tiempo libre, la familia, el mundo del trabajo, etc. Debería ser en estos escenarios donde se desarrolle el compromiso social con la prevención.
No hay un lugar específico para la prevención. No es la escuela, ni el hogar, ni la em- presa, ni los recursos del ocio y tiempo libre, etc. Todos aquellos lugares que influyen en el desarrollo de estilos de vida son terreno adecuado para la prevención. Se tiene que entender, pues, como un mosaico con múltiples piezas que es preciso encajar en esta perspectiva integradora que representa el marco comunitario.
Cuando en un municipio o barrio conseguimos organizar intervenciones preventivas planificadas con una perspectiva comunitaria estamos fortaleciendo la competencia de la comunidad en el momento de actuar ante sus dificultades, propósito central de cualquier intervención preventiva.
En definitiva, el modelo comunitario establece las indicaciones siguientes:
La elección de una estrategia de intervención para la prevención, y consecuentemen- te de programas/proyectos y actuaciones específicas, tiene que venir avalada sufi- cientemente por la teoría y la investigación.
A día de hoy no existe una única teoría o modelo teórico que explique adecuadamen- te el por qué del consumo/abuso de las drogas; sí que coexisten diferentes modelos o perspectivas teóricas que han servido y sirven de base al desarrollo de programas específicos de prevención. En esta Guía se adopta una perspectiva comunitaria y una serie de principios que deben guiar la prevención. Por tanto, mantenemos que hay que
actuar tanto sobre las características individuales (lo que se llama el modelo de com- petencias) como sobre las características interpersonales (modelo biopsicosocial) y características socio-culturales (modelo ecológico o modelo social y cultural).
Este modelo relacionado con la prevención de drogas se centra en la adopción y mantenimiento de estilos de vida saludables, que a su vez se logran con la dotación y educación en competencias que los sustenten.
De un modo esquemático se enumeran los criterios y principios básicos de este mo- delo:
El modelo de competencias recogería, por tanto, todas las perspectivas teóricas centradas en promover destrezas o competencias individuales para afrontar situacio- nes relacionadas con el consumo/abuso de drogas; dentro de este modelo se podría hablar también del desarrollo de competencias sociales o comunitarias.
renciales de las distintas sustancias según su naturaleza y sus efectos. Ésta es la vía por la que se toma en consideración aspectos estrictamente bioquímicos y otros metabólicos relativos a sus repercusiones en el funcionamiento biológico, fisioló- gico y neurológico del organismo.
Claramente el modelo biopsicosocial afirma la importancia de las medidas de pre- vención primaria frente a las correspondientes a los niveles secundario y terciario, insistiendo en la importancia de las medidas psicológicas, educativas y sociocomu- nitarias frente a las específicamente sanitarias y/o legales.
Entre las numerosas medidas adoptadas desde el modelo biopsicosocial destacan, prioritariamente, las acciones orientadas al fomento del apoyo y cohesión familiar, a garantizar unas condiciones básicas de vida y desarrollo o la igualdad de oportunida- des en el acceso a la educación, el empleo y el aprendizaje profesional. Y otras, más específicas, dirigidas hacia el control de los procesos de influencia social, promovien- do entre los individuos o grupos de mayor riesgo de incidencia el reconocimiento de las influencias sociales a que en un momento de determinado pueden verse expues- tos, así como el aprendizaje y entrenamiento de habilidades específicas que capaciten al individuo para hacer frente, resistir y rechazar las incitaciones al consumo, tales como entrenamientos en asertividad, autocontrol o habilidades de afrontamiento, la promoción de la competencia personal y social a través de acciones individuales o grupales dirigidas a fomentar la autoestima, el autoconcepto positivo, el logro y el funcionamiento del individuo o del grupo, o determinadas habilidades cognitivo com- portamentales, dotando a la persona y a la familia de un sentido de pertenencia, de control sobre sus destinos y de acceso a la oportunidad.
Como puede verse este modelo confluye en muchas de sus aplicaciones concretas a la prevención de drogas con las medidas derivadas del modelo de competencias.
Este modelo plantea un marco conceptual más amplio que trata de ofrecer una com- prensión sociológica y antropológica de la conducta cultural y las normas sociales en relación con el consumo de drogas
El modelo ecológico o sociocultural considera la conducta humana como el resulta- do de la interacción entre factores biológicos, sociales y culturales, reconociendo, hasta cierto punto, la existencia de una base biológica en la explicación del compor- tamiento.
El elemento biológico justifica el reconocimiento de una cierta susceptibilidad indivi- dual a la drogodependencia, que remite directamente al concepto de «sensibilización» como opuesto al de «tolerancia». Algunos estudios han mostrado como suele haber antecedentes familiares en caso de drogodependientes y para ciertas sustancias.
Pero la base del modelo es la parte cultural y social, al señalar la influencia del entor- no sobre la conducta del individuo. Las normas y reglas establecidas por la sociedad condicionan, y en algunos casos peculiares llegan a determinar, el uso de drogas. Por otra parte, los patrones culturales también son elementos reguladores del uso de determinados tipos de sustancias disponiendo e imponiendo ciertos mecanismos, en unos casos de control y en otros favorecedores del consumo.
Desde el punto de vista de la prevención primaria, desde el modelo ecológico o sociocultural las intervenciones deben ir dirigidas prioritariamente al conjunto de la sociedad, globalmente considerada, haciendo hincapié en la redefinición del uso de drogas.
Por todo ello desde este modelo si no se cambian las estructuras sociales y culturales que dan soporte al uso de las drogas difícilmente llevará a cabo cambios reales y prevenir el uso y abuso de las drogas. Por todo ello se propician a nivel operativo actuaciones específicas para cambiar las pautas culturales de consumo utilizando intervenciones educacionales, medidas legislativas y de control social para ello y pro- moviendo en última instancia, el cambio cultural y la modificación de las normas so- ciales que apoyan o regulan el consumo de determinadas sustancias.
Factores culturales Factores sociales
Factores biológicos