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Asignatura: Historia de los Viajes y del Turismo, Profesor: Belen Belen, Carrera: Turismo (Vicálvaro), Universidad: URJC
Tipo: Apuntes
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Los aztecas eran un pueblo guerrero y nómada, que llegaron en el siglo XIII a una gran isla, donde se encuentra actualmente México y fundaron la capital del Imperio, Tenochtitlán. Esta ciudad se encontraba en un lago, y a través de los canales circulaban productos, ya que no conocían la rueda. Dentro de las costumbres de los aztecas se encontraban los sacrificios, para satisfacer a los dioses llegando a sacrificar hasta 50000 personas al año por lo que eran una tribu temida por otros pueblos. Lo hacían porque “de otra manera no hubieran salido el sol y la luna al día siguiente”. En 1519 Hernán Cortés desembarcó en México y conquistó todo el reino azteca, convirtiéndose el imperio azteca en una colonia española.
En 1518, Hernán Cortés, se había convertido en un encomendero militar, después de pasar siete años en La Española y ocho en Cuba como secretario del gobernador Diego Velázquez. Cortés conocía bien la civilización indígena. Los españoles se encontraban en las islas del Caribe y habían establecido escasos contactos con el imperio más poderoso del continente, el imperio azteca. Desde 1515, dos expediciones se habían realizado en México, y en 1518 Diego Velázquez encomendó una tercera expedición a su secretario, Hernán Cortés. Además en la isla La Española la cantidad de oro encontrada hasta ese momento era mínima, al igual que otras reservas, como el azúcar y las especias. Hernán Cortés partió desde Cuba a finales de ese año. En poco tiempo, Hernán Cortés se hizo con el dominio de un imperio poblado por más de 15 millones de personas. El 18 de febrero de 1519 Hernán Cortés parte desde La Habana hacia las costas de Yucatán. Cortés pasó por la isla de Cozumel donde rescató a otro marino español que le serviría de intérprete, Aguilar. Sus embarcaciones siguieron desde la península de Yucatán hasta el río de Tabasco. Allí en el pueblo de Centla, poblado por los mayas, tuvo lugar el primer enfrentamiento con los indios, a los que vencieron fácilmente debido a las armas de fuego, a las armaduras y a los caballos. Las armas de fuego y caballos que usaba Cortés aterrorizaban a las primeras tribus con las que luchaba. Tras esta victoria los mayas ofrecieron a los españoles oro, mantas, alimentos y veinte jóvenes mujeres, entre las cuales se encontraba Malinche o Malinalli, doña Marina para los españoles, sería una colaboradora decisiva en sus operaciones contra los aztecas, ya que era la traductora de Cortés. Estas mujeres fueron entregadas a los españoles ya que esto era una costumbre maya. Los mayas solían viajar con mujeres que cocinaran. Antes de aceptarlas, Cortés ordenó que fuesen bautizadas, para cumplir la ley castellana que permitía mantener relaciones solo entre personas cristianas y solteras, bautizando así a Malinalli como Marina. El 21 de abril de 1519 la flota de Cortés llega a tierras mexicanas, a la isla de San Juan de Ulúa. Salió desde Potonchán y llegó después de cinco días de
navegación. Cuando organizaban el campamento llegaron los embajadores de Moctezuma para averiguar qué querían los viajeros. Cortés llamó a Jerónimo de Aguilar, un español que sabía maya, pero Aguilar no entendía el idioma de los mexicanos, por lo que se descubrió que Marina hablaba esa lengua, que erA da la de sus padres, además del maya, idioma de sus amos en Potonchán.
Al pasar por la gran ciudad de Cholula, sometida al imperio azteca, se descubrió la traición de sus habitantes de dar muerte a los españoles. Allí tuvo lugar una matanza de indígenas por orden de Hernán Cortés.
El 8 de noviembre de 1519 Cortés y sus hombres llegan al valle de México y son recibidos por Moctezuma II, con grandes regalos de joyas, oro y plumajes. El emperador Moctezuma envió embajadores con obsequios para tratar de que Cortés se retirara, pero esto aumentó la codicia de los españoles. Hernán Cortés decidió destruir las naves, para así o volver ricos a Cuba, o no volver. Existían profecías que advertían al Emperador Moctezuma II de la llegada de «hombres blancos y barbudos procedentes de Oriente» con la intención de conquistar el Imperio azteca. Moctezuma, que los recibió como huéspedes, pronto se convirtió en su prisionero, se dejó seducir por Hernán Cortés, siendo amenazado, hasta terminar preso en su propio palacio. Los indígenas superaban en número al ejército de Cortés, por lo que este incorporó a guerreros indios a su ejército, abriéndose camino hasta la capital. Se puede decir que la conquista de México se convirtió, de algún modo, en una guerra de liberación de los pueblos mexicanos frente al dominio azteca.
Moctezuma dirigió a petición de Cortés un discurso conciliador frente a su pueblo donde se reconoció como vasallo de Carlos I y pidió rendir obediencia a los extranjeros. Cuando los invasores planeaban su salida de la ciudad llegó la noticia de que el gobernador Diego Velázquez, desconociendo que Carlos I había dado su beneplácito personal a la empresa, confiscó en la isla de Cuba los bienes del extremeño y organizó un ejército que constaba de 19 embarcaciones, 1.400 hombres, 80 caballos, y veinte piezas de artillería con la misión de capturar a Cortés. El caudillo español se vio obligado a salir de la ciudad, junto a 80 hombres, para enfrentarse al grupo enviado por Velázquez. Cortés lucho contra sus compatriotas con un ataque sorpresa, pero estos le superaban en número. Cortés regresó con algunos refuerzos a Tenochtitlán, pero la ciudad se había sublevado contra los españoles. Durante unos días, los europeos intentaron utilizar a Moctezuma para calmar los ánimos, pero no sirvió de nada. Moctezuma subió a uno de los muros del palacio para hablar con los indígenas y tranquilizarlos pero comenzaron a tirar piedras, una de las cuales hirió al líder azteca. El emperador falleció tres días después a causa de la herida. Tras esto sucede la llamada Noche Triste, el 30 de junio de 1520. Cortés y sus hombres tienen que huir de la ciudad, debido al descontento de los aztecas. Los aztecas dieron la voz de alarma y los acometieron. Los españoles perdieron más de la mitad de sus hombres y todos los tesoros de que se habían apoderado. Unos días más tarde, tuvo lugar la batalla de Otumba, donde los españoles dieron cuenta de la superioridad militar de las técnicas europeas. El ejercito de Cortés tuvo que hacer frente a los guerreros Jaguar y Águila, pero emplearon la caballería contra estos guerreros aztecas. Cortés derribó al líder
fuese intérprete, y a cambio le casaría y le daría libertad. Sin embargo Marina se convirtió en la amante de Cortés. Su colaboración fue tan estrecha que los indígenas llamaban Malinche al propio Cortés, ya que siempre le acompañaba Marina. El papel de Marina como traductora fue decisivo, ya que salvó a los españoles de una muerte segura al revelarles un complot de los indios, que una mujer del lugar le había confesado. Después de conquistar Tenochtitlán, Marina siguió con Cortés y en 1522 tuvieron un hijo, Martín, en honor al padre de Hernán Cortés. En este mismo año llegó a México la esposa de Cortés, por lo que este decidió casar a Marina con otro conquistador, Juan Jaramillo, cumpliendo la promesa que había hecho a Marina de ponerla en libertad.
En 1523, durante un viaje por México y Honduras, Cortés pasó por la localidad natal de Marina. El conquistador convocó a los caciques para explicarles, a través de Marina, a quién debían su fidelidad. Entre ellos estaban los familiares de Marina, su madre y su hermano, bautizados como Marta y Lázaro. Recordando que la habían vendido como esclava, tuvieron miedo de ella, porque creyeron que los enviaba a llamar para matarlos. Sin embargo, doña Marina les consoló, les perdonó y les dio oro y ropa.