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Feudalismo y Sociedad Feudal: El Feudalismo y las Relaciones Vasalláticas, Apuntes de Bioquímica

Una visión historiográfica del feudalismo y sus relaciones vasalláticas, incluyendo el concepto de fidelidad, la promesa vasallática, el despertar religioso del laico y la guerra santa. Además, se detalla la importancia de jerusalén como centro religioso y la lucha entre la iglesia ortodoxa y la iglesia católica durante las cruzadas.

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 13/01/2016

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Tema 2: Feudalismo y sociedad feudal
Feudalismo y relaciones vasalláticas
La versión historiográfica institucionalizada defiende que la palabra feudalismo se aplique en todo
contexto en el que existan relaciones feudo-vasalláticas. Por lo tanto, tenemos que hablar ya de
feudalismo de Carlomagno (2ª mitad del siglo VIII-principios del IX) en adelante. La corriente
marxista, sin embargo, vincula estas citadas relaciones feudales sólo a las élites, considerando que
este particular modo de vida llevaba afectando a las clases bajas –esto es, la mayoría de la
población– un largo periodo de tiempo. La mayoría de historiadores combinan estas dos corrientes
de opinión, considerando las relaciones de vasallaje junto con ciertas relaciones que se dan en el
campo.
El ritual simbólico del feudalismo debemos estudiarlo como la expresión cultural de todo el
sistema. Nos situamos ante un problema para cuya solución no contamos con demasiados datos. El
procedimiento consta de tres pasos: intervienen la palabra, los gestos y diferentes objetos.
- Homenaje (hominium):
El homenaje convertía a uno de los dos participantes en hombre del otro. Se componía de dos
partes: la aceptación del vasallo de entrar en dependencia (el « volo») –en ella el vasallo declara
aceptar ser, como hemos dicho, un de los hombres de su señor–. La segunda de las partes es la
«inmixtio manuum», consistente en colocar las manos en el interior de las del señor, reconociendo
la superioridad de éste y manifestando la voluntad del mismo para proteger a su vasallo en todas sus
necesidades –aquí sí que hay una correspondencia entre los dos–. En Castilla, el inmixtio manuum
era sustituido por el besamano, que pone aún más de relieve las diferencias sociales de rango entre
uno y otro.
- Fidelitas (o fides)
Unir a todos los hombres libres en relaciones personales cuya cúspide sería el emperador, ese era el
objetivo del feudalismo. Aunque pudiera parecer que el fomento de estas medidas era peligroso
para la unidad del Imperio, el caso es que Carlomagno tenía instrumentos que le permitían ostentar
un mayor control sobre los vasallos.
Esta fidelitas constaba también de varios pasos:
- Promesa: el vasallo prometía «auxilium et consilium». El auxilium incluía el apoyo bélico en
caso de conflicto, y contribuciones económicas. El consilium es el derecho y la obligación
de prestar asistencia y consejo1 al señor. Poco a poco los vasallos lograron limitar estas
obligaciones que a priori tan amplias nos pueden aparecer.
- Juramento (Iuramentum): el vasallo jura sobre reliquias o sobre la Biblia no perjudicar a su
señor y éste jura defenderlo.
-El beso (osculum
1 Estos consejos otorgados por los vasallos hacía su señor feudal en ningún caso eran vinculantes; es decir, el señor no
estaba obligado a obedecerlos.
Historia de la Europa Medieval II |Pauper & Mondola
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Tema 2: Feudalismo y sociedad feudal

Feudalismo y relaciones vasalláticas

La versión historiográfica institucionalizada defiende que la palabra feudalismo se aplique en todo contexto en el que existan relaciones feudo-vasalláticas. Por lo tanto, tenemos que hablar ya de feudalismo de Carlomagno (2ª mitad del siglo VIII-principios del IX) en adelante. La corriente marxista, sin embargo, vincula estas citadas relaciones feudales sólo a las élites, considerando que este particular modo de vida llevaba afectando a las clases bajas –esto es, la mayoría de la población– un largo periodo de tiempo. La mayoría de historiadores combinan estas dos corrientes de opinión, considerando las relaciones de vasallaje junto con ciertas relaciones que se dan en el campo.

El ritual simbólico del feudalismo debemos estudiarlo como la expresión cultural de todo el sistema. Nos situamos ante un problema para cuya solución no contamos con demasiados datos. El procedimiento consta de tres pasos: intervienen la palabra, los gestos y diferentes objetos.

  • Homenaje ( hominium ):

El homenaje convertía a uno de los dos participantes en hombre del otro. Se componía de dos partes: la aceptación del vasallo de entrar en dependencia (el « volo» ) –en ella el vasallo declara aceptar ser, como hemos dicho, un de los hombres de su señor–. La segunda de las partes es la «inmixtio manuum» , consistente en colocar las manos en el interior de las del señor, reconociendo la superioridad de éste y manifestando la voluntad del mismo para proteger a su vasallo en todas sus necesidades –aquí sí que hay una correspondencia entre los dos–. En Castilla, el inmixtio manuum era sustituido por el besamano , que pone aún más de relieve las diferencias sociales de rango entre uno y otro.

- Fidelitas (o fides )

Unir a todos los hombres libres en relaciones personales cuya cúspide sería el emperador, ese era el objetivo del feudalismo. Aunque pudiera parecer que el fomento de estas medidas era peligroso para la unidad del Imperio, el caso es que Carlomagno tenía instrumentos que le permitían ostentar un mayor control sobre los vasallos.

Esta fidelitas constaba también de varios pasos:

  • Promesa: el vasallo prometía « auxilium et consilium». El auxilium incluía el apoyo bélico en caso de conflicto, y contribuciones económicas. El consilium es el derecho y la obligación de prestar asistencia y consejo 1 al señor. Poco a poco los vasallos lograron limitar estas obligaciones que a priori tan amplias nos pueden aparecer.
  • Juramento ( Iuramentum ): el vasallo jura sobre reliquias o sobre la Biblia no perjudicar a su señor y éste jura defenderlo.
  • (^) El beso ( osculum

1 Estos consejos otorgados por los vasallos hacía su señor feudal en ningún caso eran vinculantes; es decir, el señor no estaba obligado a obedecerlos.

Historia de la Europa Medieval II | Pauper & Mondola

): intercambio de fluidos o aliento para sellar el pacto. Ni los niños ni las mujeres podían ser

En todas estas estructuras, las mujeres eran utilizadas como meras herramientas de alianza. Los

grandes señores casaban a sus hijas con nobles menores para apaciguar sus tendencias a la rebeldía. Las féminas, además de aportar su dote y la protección de sus hijos por parte de su hermano, también traen renombre a los linajes, ya que, durante el siglo XV es muy común que los nobles menores desarrollen la hipergamia 4 masculina. Un caso reseñable es el de la casa de Guiness, que recibió conexión con las dinastías carolingias por medio de matrimonios con sus mujeres.

La elaboración de memorias familiares que dibujen una línea de sucesión directa patrilineal se hace algo esencial para justificar el nuevo modelo de transmisión de la herencia y reforzar la legitimidad del linaje. Son los clérigos al servicio de los diferentes señores, los que tienen acceso a los diferentes documentos escritos, los que tratan de llevar a cabo la tarea. Esta recuperación de la memoria varía con los distintos grupos de la nobleza. En el caso de la baja nobleza no se remonta más allá de la cuarta generación. La nobleza intermedia, los llamados castellanos, se extiende desde finales del siglo X hasta principios del XI. La alta nobleza, en cambio, remonta ocho generaciones, hasta mediados del siglo X. Es frecuentísimo que se escoja a un personaje mítico como antepasado fundador del linaje; así, los merovingios basan su origen en Meroveo, un personaje claramente ficticio, y la casa de Lusignan 5 hace descender a los miembros de su estirpe del hada Melusina^6.

Cruzadas

Para la convocatoria de Cruzadas se han argumentado multitud de causas. El medievalista Jacques Le Goff afirmaba que el historiador tiene que tener cautela al hacerle caso a los escritos y tener en cuenta los de ambos bandos. La historiografía más tradicional defiende que la toma de Jerusalén por parte de los turcomanos fue lo que movilizó a la cristiandad europea a lanzarse a las Cruzadas, ya que según Urbano II, los conquistadores habían maltratado a los peregrinos. Tras la convocatoria de Cruzadas todo un desarrollo doctrinal sobre la Guerra Justa hizo aparición, para justificar la violencia hacia el musulmán.

Desde finales del siglo X, principios del XI, hay un despertar religioso del laico. Se registró un aumento en las peregrinaciones y el fervor religioso de los peregrinos, en clara consonancia con la búsqueda de nuevas vías de ejercicio por parte de la espiritualidad laica. Hay nuevos intereses por parte de los laicos de practicar una religión más personal y menos ritualista, para romper con la monopolización de la vía de salvación del clero. Una religiosidad más activa, por medio del dolor y el sufrimiento obtener una garantía de salvación. Hay hombres no pertenecientes al clero que se retiran de la sociedad para llevar una vida más religiosa e íntima. En este momento, la religiosidad urbana tiene un destacado papel, pues las ciudades están comenzando con las actividades económicas. El cristianismo experimenta en las urbes una nueva gama de exigencias, y va a ensayar respuestas a las mismas. La religiosidad está mucho más arraigada en el medio rural, dándose las primeras herejías en ámbitos urbanos, donde existía influencia de los poderes públicos. Las ciudades comienzan poseer un componente milenarista desconocido hasta entonces.

Los bellatores tienen nuevos problemas, ya que según el Evangelio, la violencia está totalmente prohibida. Surgen incompatibilidades entre la pertenencia simultánea a su ordo violento y a la Iglesia y la cristiandad. Los eclesiásticos insisten en intentar fomentar una paz generalizada.

4 Práctica de contraer matrimonio con una aristocrática de rango mayor. 5 Linaje francés que poseía su base territorial en el oeste del país, en el llamado Poitou, que se correspondería con los actuales departamentos de Vendée, Deux-Sèvres y Vienne. Sus descendientes llegarían a los tronos de Jerusalén y Chipre. 6 Melusina es una figura legendaria centroeuropea, que algunos asocian con una deidad celta o incluso escita. Los señores de Lusignan la hicieron esposa de uno de sus antepasados, convirtiéndola en la «Mère Lusigne» –madre de los Lusignan–.

dada la cantidad de sacrificios que requiere. Entre las distintas rutas, la que llevaba a Jerusalén era la más complicada, por la extensión del viaje y porque se encontraba disputada entre los bizantinos y los musulmanes. Con la intensificación de la religiosidad y los peregrinajes Jerusalén aumenta aún más su categoría de gran centro religioso.

Como hemos dicho antes, los turcomanos se habían hecho con el poder en el Siria y en casi la totalidad del mundo musulmán. Tras haber penetrado en sucesivas olas, entorno al 1055 los turcomanos finalmente consiguieron establecer un protectorado sobre el califato abbasí. A partir de entonces, los turcos se van haciendo con los cargos de gobernador provincial. En la posterior batalla de Mantzinckert (1071), la tribu turca de los selyúcidas derrota al Imperio bizantino, que como consecuencia pierde el control sobre Asia Menor. Fue un duro golpe para Constantinopla, pues Anatolia era su reservorio de hombres, y le permitía controlar las dos orillas del estrecho; a la postre conllevará la desaparición del Estado bizantino en 1453. Tras la conquista de Bagdad en 1078, los turcomanos se encuentran con vía libre, y se expanden por Siria. Poco después, comienza a extenderse pro Europa la idea de que la invasión turca ha supuesto el empeoramiento de las condiciones cristianas en Tierra Santa, con la violación de los Sagrados Lugares y el maltrato a los peregrinos. Todo ello no es más que un mito, una mentira utilizada para movilizar a las conciencias, ya que a los turcos les interesaba que la ruta de Jerusalén siguiera en activo, dada su importancia comercial.

En Europa, el Papado se ve envuelto en varios procesos políticos, en plena lucha ideológica y política con el Imperio, y los deseos de proyección internacional del pontífice, que quiere ganar importancia e influencia. Al mismo tiempo, aunque se feche la ruptura de la Iglesia en 1054, lo cierto es que no es para nada real, pues para esta época el papa mantenía una connivencia de intereses con los bizantinos, con la búsqueda de la expulsión de los normandos del sur de Italia. Son las Cruzadas las que efectivamente marcan la división entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, pues hasta entonces se habían dado excomuniones mutuas por parte del patriarca de Constantinopla y el papa, pero las mismas se limitaban a lo personal, no afectando a la totalidad de los fieles. Es reseñable la circunstancia de que en Oriente los cristianos estaban unidos, en Occidente no ocurría lo mismo, y sólo encontramos un cristianismo occidental.

Podemos señalar dos grandes supuestas causas de las Cruzadas:

  • Como hemos mencionado, el papa quería expandirse sobre occidente y tener una mejor posición frente al patriarca.
  • Expansión comercial. Esta motivación demasiados visos de ser verdadera, pues los italianos ya comerciaban sin problemas con Oriente. Además, la intervención de las ciudades italianas fue muy tardía precisamente para evitar la ruptura de esas rutas comerciales.

Las Cruzadas, que abarcan desde finales del siglo XI hasta finales del XIII, han sido divididas generalmente en dos grandes grupos; las Cruzadas mayores –Primera, Segunda y Tercera–, y las menores –todas las demás, hasta llegar a la Novena–.

Primera Cruzada (1096-1099)

A la muerte de Gregorio VII ya se encontraba planteada la idea de una expedición militar que

como la primera de las expediciones, lo cierto es que no es del todo correcto. La primera respuesta

al concilio de Clermont fue la orquestada por Pedro el Ermitaño que, predicando entre los desfavorecidos de Francia, Alemania, Flandes y Renania lograó aglutinar a un enorme grupo de hombres, mujeres e hijos, cuyo primer objetivo de violencia fueron los judíos europeos. Iniciaron el camino hacia Tierra Santa, llevando a cabo sistemáticos saqueos por el camino. Asistidos por el emperador bizantino, fueron masacrados por los turcos selyúcidas en Asia Menor. Pedro el Ermitaño, entre unos pocos, pudo refugiarse en Constantinopla a la espera de las tropas guerreras cruzadas cuya trayectoria hemos señalado relatado anteriormente.

Pese a que la Primera Cruzada tuvo bastante éxito en el sentido de establecer bases firmes en territorio palestino, lo cierto es que con el tiempo, los musulmanes lograron recuperar casi la totalidad del territorio. Los zéngidas de Mosul lograron recuperar Edesa en el 1144, y muchos más territorios bajo el reinado del emir Nur al-Din. Saladino, sultán de Egipto, logró unificar el territorio reconquistado y tomar Jerusalén para el final de la centuria.

Segunda Cruzada (1147-1149)

Dirigida por el rey Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, fue una respuesta del papa Eugenio III a la toma de Edesa de 1144. Retrasados por Manuel I Comneno, ambos contingentes alcanzaron por separado Asia Menor y fueron aplastados por los turcos selyúcidas. Agotados y con graves bajas, ambos monarcas llegan a Jerusalén y se lanzan a un insensato ataque a Damasco (1148).

Las rivalidades entre franceses y germanos fueron las causantes del estrepitoso fracaso de la Cruzada, la cual trajo como consecuencia añadida la pérdida de la posibilidad de alianza de los Estados cruzados con sus vecinos musulmán, debido a las maniobras llevadas a cabo por los caudillos militares.

Tercera Cruzada (1189-1192)

El fracaso de la Segunda Cruzada propició el imparable avance de Saladino, culminó con la derrota cristiana en los cuernos de Hattin y la caída de Jerusalén (1187). El papa Gregorio VIII convoca una nueva expedición en 1189 para intentar revertir la situación. Aquí participan un buen número de monarcas: Federico I Barbarroja de Alemania, Felipe II Augusto de Francia y Ricardo I Corazón de León. Federico Barbarroja llega el primero, pero en Asia Menor se ahoga al cruzar un río. Felipe II llega justo para actuar en el sitio de Acre, uno de los restos del antiguo reino de Jerusalén, que aún conservaba cierta fuerza en sus zonas costeras. Ricardo recibió la bienvenida del gobernador bizantino de Chipre, que finalmente es conquistado y entregado en feudo a una de las familias de los Estados Cruzados. Acabaría siendo legada a Venecia.

En una situación parecida a la de la Cruzada anterior, los conflictos entre ingleses y franceses afectan sobremanera al buen desarrollo de la campaña militar. El rey inglés era vasallo del rey de Francia, en calidad de duque de Normandía, y el monarca francés intentaba soliviantar a los nobles ingleses contra Ricardo. Esto lógicamente restaba efectividad a los esfuerzos cruzados.

Cuarta Cruzada (1202-1204)

Esta Cruzada puede inscribirse dentro de las grandes, por la importancia que tuvo en la conformación del Oriente de la época. Destaca por el cambio de planes en la expedición con motivo de los intereses económicos de la República veneciana. Como antes hemos dicho, fue desviada hacia el Imperio bizantino, y allí se realizó un reparto de tierras. Fue colocado un nuevo emperador

Posteriormente, encontramos una serie de Cruzadas que se enmarcan dentro de la tendencia de fracaso de Occidente para articular una respuesta a la acción de Saladino. En la Sexta Cruzada, Federico II logró que Jerusalén fuera transferida de nuevo a manos cristianas mediante un acuerdo con el sultán al-Kamil.

Las últimas de las Cruzadas van a producirse en el norte de África, con Túnez y Egipto como objetivos. El rey de Nápoles, Carlos de Anjou, hermano de Luis XI de Francia, convenció a éste para iniciar una Cruzada contra Túnez, aunque su objetivo secreto era acabar con el poderío de los mercaderes tunecinos.

Para concluir con las Cruzadas, es necesario que desmintamos la supuesta influencia cultural de Occidente sobre Oriente ya que los Estados latinos allí establecidos eran un trasplante de las estructuras de Europa a un lugar que desconocía todo ello. Los cristianos eran una exigua minoría, y su resistencia es explicable sólo por la fachada marítima de Palestina. La coexistencia fue posible, pero estaba limitada por la segregación de la población, lo que imposibilitó un mayor arraigo en esta zona.

Guerra Santa

El concepto es extraño al cristianismo primitivo hasta el siglo IV, cuando se hace lícita. El cristianismo, como algo marginal, no se comprometía con la realidad política de su época y hacia suya la defensa del pacifismo, basándose en la Biblia. Esto cambia a partir del siglo IV, cuando los cristianos se sienten implicados en la defensa de un Imperio cada vez comprometido con su religión.

La expulsión de los musulmanes por parte de Carlos Martel llevó a la sacralización de la dinastía carolingia, que fue considerada la «salvadora de Europa».

La Guerra Santa va a ser identificada con la yihad musulmana. Sin embargo, existen varias diferencias:

  • (^) La yihad estaba orientada a la conquista territorial. El cristianismo tuvo una primera fase defensiva, y cuando comenzó a haber una mayor disponibilidad, se pasó a una actitud ofensiva.
  • Para el Islam, los Santos Lugares en origen no fueron nunca un acicate, pues ya estaban en su poder, y nunca se encontraron en peligro. A partir del siglo XII sí actuaron como revulsivo.