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Orientación Universidad
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HUME, Apuntes de Filosofía

Asignatura: Filosofia, Profesor: Manuel Brito, Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: ULL

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 21/10/2014

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REVISTA SEMANAL DE CIENCIA Y CULTURA
sidad de su flora y por el excepcional clima de la zona. LAILUSTRACIÓNCANARIAYLOSVIA-
estado, de donde nos gustaría
estar, de lugares y de no
lugares... Durante los cinco
minutos que dura el corto, por la
pantalla se suceden, imágenes
de archivo y animaciones de la
propia autora, puestos en
escena con un admirable
dominio del montaje, de la
imagen y de sus diferentes
texturas.
La primera parte de la velada
finalizó con un inquietante teaser
(o lo que es lo mismo, el avance
de una obra cinematográfica que
viene a ser como un trailer pero
de una duración aún menor) de
OFF, cortometraje de Domingo
J. González que se encuentra en
fase de rodaje y con el que su
director demuestra un innegable
talento para combinar imágenes
y sonidos, en aras de lograr la
pretendida expectación y crear
una inquietante atmósfera que
no sabemos bien si nos remite a
Saw, Primer o al Kubrick de
2001.
Pero el plato fuerte de DIGI-
TAL104 aún estaba por llegar... y
llegó con AMANECE (2006) un
cortometraje arriesgado,
pausado, reflexivo –y a contraco-
rriente de modas y moderneces–
con el que Jairo López (y el resto
del excelente equipo de DIGI-
TAL104 y sus desinteresados y
abnegados colaboradores)
presentaron sus credenciales
para decir al audiovisual canario
que están aquí para quedarse.
Sin apenas presupuesto, rodada
en MiniDV, echando mano del
amor por el cine y la pasión de
un grupo de jóvenes entusiastas
y tras una larga y difícil proceso
creativo de más de dos años,
AMANECE se presenta como un
trabajo de sorprendente
madurez para la edad del autor.
EMILIO RAMAL SORIANO
MARÍA JOSÉ GUERRA PALMERO
UNIVERSIDAD DE LALAGUNA
PARA LA FUNDACIÓN CANARIA
ORO TAVA D E HISTORIA DE LA CIENCIA
El punto de partida de
los Diálogos sobre la
religión natural de
David Hume es la eva-
luación del escepticis-
mo. Cleantes representará al deís-
mo y, como contrapunto, Demea
representa al cristianismo ortodo-
xo que, al modo pascaliano, insis-
te en la fragilidad del ser humano y
de su razón que nos hace some-
ternos al misterio de la infinitud di-
vina. Filón, alter ego de Hume,
juega a enfrentar a Cleantes con
Demea con la finalidad de apun-
talar la modesta superioridad del
escepticismo mitigado en la cues-
tión de la religión natural. Como en
la Investigación sobre el conoci-
miento humano, la experiencia y
vida cotidiana siempre queda a sal-
vo del disolvente escéptico. El pro-
blema se sitúa, en perspectiva filo-
sófica, respecto a aquellas cues-
tiones “distantes y elevadas” en la
que la falible razón humana fra-
casa.
El ataque dialéctico de Filón a
Cleantes es el que más nos intere-
sa, en concreto, el argumento de-
cisivo contra el designio que se
dirige a los deístas. La analogía an-
tropocéntrica en la que se basa la
tesis del designio, que Dios crea
el mundo como el arquitecto el edi-
ficio o el relojero el reloj ponién-
dolo en marcha, violenta los lími-
tes aceptables de la extrapolación.
El ir de lo cercano y próximo a lo
distante y lejano arruina el poder
de la analogía que necesita de se-
mejanzas y escalas similares. El
ataque a Demea toma la dirección
de la crítica a la teodicea, puesto
que la existencia del mal en el mun-
do desbarata la creencia en la bon-
dad y perfección divina. El argu-
mento más contundente que se es-
grime contra la religión natural es
el hecho de la fragilidad y las li-
mitaciones de la misma razón que
presume fatuamente de ser fun-
damento último de la determina-
ción de la naturaleza de Dios. Hu-
me se opone a la interpretación
teologizante de la ciencia newto-
niana que aseguraría la demostra-
ción de la existencia divina apli-
cando más y más empirismo. Filón
se dirige a Cleantes así:
“Nuestras ideas no van más allá
de nuestra experiencia. Y no tene-
mos experiencia de los atributos
y operaciones divinos. No tengo
necesidad de concluir mi silogis-
mo; tú mismo puedes llevar a cabo
la inferencia. Y es para mi un pla-
cer (...) que el razonamiento justo
y la sana piedad concurran aquí
en una misma conclusión, esta-
bleciendo ambos la adorablemen-
te misteriosa e incomprensible na-
turaleza del Ser Supremo.”
Y sigue, más adelante, demo-
liendo la analogía deísta entre cre-
ación humana y creación divina:
“Si vemos una casa, Cleantes,
concluimos con la mayor de las
certezas que tuvo un arquitecto o
constructor, porque la casa es pre-
cisamente una especie de efecto del
que sabemos por experiencia que
procede de esta especie de causa.
Pero seguramente no pretenderás
afirmar que el universo guarda tan-
ta semejanza con una casa que po-
demos inferir con la misma certe-
za una causa similar, o que la ana-
logía es aquí absoluta y perfecta. La
desemejanza es tan evidente que lo
más que puedes pretender es aven-
turar una suposición, una conje-
tura, una presunción relativa a una
causa similar; y el grado de acep-
tación que mundo otorgue a esta
pretensión, es algo que dejo a tu
consideración.”
Hume se rebela contra la estra-
tegia de utilizar las explicaciones
de la nueva ciencia para justificar
la existencia y la naturaleza bené-
vola de Dios. El caso es que Hu-
me propone mesura y cautela en
cuanto a lo que la misma expe-
riencia puede dar de sí y, tras vol-
ver a recusar los excesos raciona-
listas a lo Descartes, sin citarlo, y
reconvenir el hacer abstracción de
todo cuanto uno ha experimentado
para inferir del mero pensamien-
to el orden entero del mundo, en-
frenta los lími-
tes de su con-
El ataque al deísmo.
Ciencia y religión en
Hume (II)
DAVID HUME
(1711-1776).
• FÍSICA Y TEOLOGÍA 19
(Pasa a la página 12)
EL PUNTO DE PARTIDA DE LOS
DIÁLOGOS SOBRE LA RELIGIÓN
NATURAL DE DAVID HUME ES LA
EVALUACIÓN DEL ESCEPTICISMO.
CLEANTES REPRESENTARÁ AL DEÍSMO
Y, COMO CONTRAPUNTO, DEMEA
REPRESENTA AL CRISTIANISMO
ORTODOXO
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2.c

R E V I S T A S E M A N A L D E C I E N C I A Y C U L T U R A

sidad de su flora y por el excepcional clima de la zona. L A ILUSTRACIÓN CANARIA Y LOS VIA -

estado, de donde nos gustaría estar, de lugares y de no lugares... Durante los cinco minutos que dura el corto, por la pantalla se suceden, imágenes de archivo y animaciones de la propia autora, puestos en escena con un admirable dominio del montaje, de la imagen y de sus diferentes texturas. La primera parte de la velada finalizó con un inquietante teaser

(o lo que es lo mismo, el avance de una obra cinematográfica que viene a ser como un trailer pero de una duración aún menor) de OFF , cortometraje de Domingo J. González que se encuentra en fase de rodaje y con el que su director demuestra un innegable talento para combinar imágenes y sonidos, en aras de lograr la pretendida expectación y crear una inquietante atmósfera que no sabemos bien si nos remite a

Saw , Primer o al Kubrick de 2001. Pero el plato fuerte de DIGI- TAL104 aún estaba por llegar... y llegó con AMANECE (2006) un cortometraje arriesgado, pausado, reflexivo –y a contraco- rriente de modas y moderneces– con el que Jairo López (y el resto del excelente equipo de DIGI- TAL104 y sus desinteresados y abnegados colaboradores) presentaron sus credenciales

para decir al audiovisual canario que están aquí para quedarse. Sin apenas presupuesto, rodada en MiniDV, echando mano del amor por el cine y la pasión de un grupo de jóvenes entusiastas y tras una larga y difícil proceso creativo de más de dos años, AMANECE se presenta como un trabajo de sorprendente madurez para la edad del autor.

EMILIO RAMAL SORIANO

MARÍA JOSÉ GUERRA PALMERO UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA PARA LA FUNDACIÓN CANARIA OROTAVA DE HISTORIA DE LA CIENCIA

E

l punto de partida de los Diálogos sobre la religión natural de David Hume es la eva- luación del escepticis- mo. Cleantes representará al deís- mo y, como contrapunto, Demea representa al cristianismo ortodo- xo que, al modo pascaliano, insis- te en la fragilidad del ser humano y de su razón que nos hace some- ternos al misterio de la infinitud di- vina. Filón, alter ego de Hume, juega a enfrentar a Cleantes con Demea con la finalidad de apun- talar la modesta superioridad del escepticismo mitigado en la cues- tión de la religión natural. Como en la Investigación sobre el conoci- miento humano , la experiencia y vida cotidiana siempre queda a sal- vo del disolvente escéptico. El pro- blema se sitúa, en perspectiva filo- sófica, respecto a aquellas cues- tiones “distantes y elevadas” en la que la falible razón humana fra- casa. El ataque dialéctico de Filón a Cleantes es el que más nos intere- sa, en concreto, el argumento de- cisivo contra el designio que se dirige a los deístas. La analogía an- tropocéntrica en la que se basa la tesis del designio, que Dios crea el mundo como el arquitecto el edi- ficio o el relojero el reloj ponién- dolo en marcha, violenta los lími- tes aceptables de la extrapolación. El ir de lo cercano y próximo a lo distante y lejano arruina el poder de la analogía que necesita de se- mejanzas y escalas similares. El ataque a Demea toma la dirección de la crítica a la teodicea, puesto

que la existencia del mal en el mun- do desbarata la creencia en la bon- dad y perfección divina. El argu- mento más contundente que se es- grime contra la religión natural es el hecho de la fragilidad y las li-

mitaciones de la misma razón que presume fatuamente de ser fun- damento último de la determina- ción de la naturaleza de Dios. Hu- me se opone a la interpretación teologizante de la ciencia newto- niana que aseguraría la demostra- ción de la existencia divina apli- cando más y más empirismo. Filón se dirige a Cleantes así: “Nuestras ideas no van más allá de nuestra experiencia. Y no tene- mos experiencia de los atributos y operaciones divinos. No tengo necesidad de concluir mi silogis- mo; tú mismo puedes llevar a cabo la inferencia. Y es para mi un pla- cer (...) que el razonamiento justo y la sana piedad concurran aquí en una misma conclusión, esta- bleciendo ambos la adorablemen- te misteriosa e incomprensible na- turaleza del Ser Supremo.”

Y sigue, más adelante, demo- liendo la analogía deísta entre cre- ación humana y creación divina: “Si vemos una casa, Cleantes, concluimos con la mayor de las certezas que tuvo un arquitecto o constructor, porque la casa es pre- cisamente una especie de efecto del

que sabemos por experiencia que procede de esta especie de causa. Pero seguramente no pretenderás afirmar que el universo guarda tan- ta semejanza con una casa que po- demos inferir con la misma certe- za una causa similar, o que la ana- logía es aquí absoluta y perfecta. La desemejanza es tan evidente que lo más que puedes pretender es aven- turar una suposición, una conje- tura, una presunción relativa a una causa similar; y el grado de acep- tación que mundo otorgue a esta pretensión, es algo que dejo a tu consideración.” Hume se rebela contra la estra- tegia de utilizar las explicaciones de la nueva ciencia para justificar la existencia y la naturaleza bené- vola de Dios. El caso es que Hu- me propone mesura y cautela en cuanto a lo que la misma expe- riencia puede dar de sí y, tras vol- ver a recusar los excesos raciona- listas a lo Descartes, sin citarlo, y reconvenir el hacer abstracción de todo cuanto uno ha experimentado para inferir del mero pensamien- to el orden entero del mundo, en- frenta los lími- tes de su con-

El ataque al deísmo.

Ciencia y religión en

Hume (II)

DAVID HUME (1711-1776).

  • FÍSICA Y TEOLOGÍA 19

(Pasa a la página 12)

EL PUNTO DE PARTIDA DE LOS

DIÁLOGOS SOBRE LA RELIGIÓN

NATURAL DE DAVID HUME ES LA

EVALUACIÓN DEL ESCEPTICISMO.

CLEANTES REPRESENTARÁ AL DEÍSMO

Y, COMO CONTRAPUNTO, DEMEA

REPRESENTA AL CRISTIANISMO

ORTODOXO

2.c

R E V I S T A S E M A N A L D E C I E N C I A Y C U L T U R A

)

JEROS CIENTÍFICOS EUROPEOS (1700-1830). MANUEL HERNÁNDEZ GONZÁLEZ.

  • FÍSICA Y TEOLOGÍA 19

cepto de expe- riencia: “Que todas las inferencias, Cle- antes, relativas a los hechos se fun- dan en la experiencia, y que todas las argumentaciones experimenta- les están basadas en la suposición de que causas similares muestran efectos similares, y efectos simi- lares causas similares,...Pero ob- serva, te lo ruego, con qué extre- mada cautela proceden los buenos razonadores en la transmisión de los experimentos a casos similares. A menos que los casos sean exac- tamente similares, la confianza que ponen en la aplicación de sus pa- sadas observaciones a cualquier fe- nómeno particular dista de ser per- fecta. Cualquier alteración de las circunstancias suscita dudas en cuanto al proceso; ...Un cambio en el volumen, situación, ordena- miento, edad, disposición del aire o de los cuerpos vecinos...de cual- quiera de estas particularidades pueden esperarse las más sorpren- dentes consecuencias. Y, a menos que los objetos no sean bastante familiares, es la mayor de las te- meridades esperar con certeza, una vez ocurrido alguno de esos cam- bios, un suceso similar al que an- teriormente había sido objeto de nuestra observación”.

La precaución metódica que se- ñala este texto es la cautela que Hume quiere ver aplicada a la ex- trapolación analógica deísta. Des- afía, de esta manera, el antropo- morfismo que acompaña a todo el pensamiento religioso, puesto que las metáforas utilizadas son siem- pre humanas, demasiado humanas: “¿Y podrá decirme alguien se- riamente que un universo ordenado tiene que haber surgido de un pen- samiento y de un arte similar al humano porque de eso tenemos ex- periencia? Para confirmar este ra- zonamiento se requeriría que tu- viéramos experiencia del origen de

los mundos; y ciertamente no bas- ta con que hayamos vistos barcos y ciudades que han surgido del arte y de la invención humana.”

La cautela de los astrónomos, ci- tando a Galileo y su refutación del aristotelismo, va a ser, también uti- lizada por Filón contra Cleantes. En definitiva, una ciencia comme il faut , consciente de sus precaucio- nes metódicas y fiel a un empiris- mo coherente, nunca va a poder ser un aval de las doctrinas deístas. Ya hemos dicho que Hume espanta la sombra del ateísmo; no obstante, Filón recurre en varias ocasiones a Epicuro para mostrar la plausi- bilidad de una explicación mate- rialista del origen del mundo que no necesite de la hipótesis del arqui- tecto. El término agnosticismo es el que mejor va al compromiso pru- dente de Hume respecto al tema de la religión natural y podría ser definido como el escepticismo apli- cado al tema de la existencia y na- turaleza de Dios.

Dios mismo, a fin de cuentas, se mostraría indulgente con los es- cépticos: los únicos que desconfían de sus propias capacidades y sus- penden el juicio sobre lo sublime y extraordinario. Esta última finta de Filón puede responder a la bús- queda de respetabilidad para el in- cómodo escepticismo del que to- dos, racionalistas y dogmáticos, desconfiaban. Las pequeñas dosis de pirronismo son necesarias y sa- ludables para contrarrestar el deli- rio teológico en el que el deísmo nos ha sumido. Termino con un fragmento que reitera los sanos efectos de nuestra naturaleza hu- mana respecto a la misma religión: “Es cierto que tanto el miedo como la esperanza forman parte de la religión, pues ambas pasio- nes agitan, en diferentes tiempos el alma humana, y cada una forma una especie de divinidad que con- cuerde con ella. Pero cuando un hombre goza de bienestar se sien- te inclinado a los negocios, o al trato con los amigos, o a cualquier otro tipo de diversión; y natural-

mente se entrega a ellos sin pensar en la religión.”

Hume reconoce en nuestra na- turaleza sensible, en las pasiones de la esperanza y sobre todo del mie- do, el origen de la religión. No obs- tante, y lo dejará claro en Historia natural de la religión , no cree que surja de un instinto universal pues- to que la variabilidad de su expre- sión es inmensa, desde los politeís- mos antiguos a las creencias ani- mistas de los “salvajes” y sus objetos imprecisos. No es nada pa- recido al “amor propio, la inclina- ción entre los sexos, el amor a la

descendencia, la gratitud o el re- sentimiento, pues cualquier ins- tinto de esta clase se ha encontra- do en todas las naciones y épocas de forma universal y tiene siem- pre un objeto preciso determinado que persigue inflexiblemente.” La senda de Hume será refe- rencia indispensable de todos los filósofos de la religión posteriores, especialmente, de aquellos que combatirán el dogmatismo con un sano escepticismo. Hume desau- toriza no sólo al fanatismo de la re- ligiosidad tradicional que tras de sí había dejado una negra estela de sangre en la Europa de las gue-

rras de religión, sino que arruina el intento de fundamentar en la nue- va ciencia una religiosidad de fun- damento supuestamente racional. Aplica más luces a las luces y, de esta manera, lucha contra el dog- matismo filosófico y religioso ad- ministrando sus “pequeñas dosis de pirronismo”. En un mundo en el que se rearman los llamados fundamentalismos religiosos y en el que se traiciona a la ciencia dar- winiana con supuestas teorías del “designio inteligente”, vale la pe- na volver a leer la maestría escép- tica y sensata del ilustrado escocés David Hume.

(Viene de la página 11)

HUME SE REBELA CONTRA LA

ESTRATEGIA DE UTILIZAR LAS

EXPLICACIONES DE LA NUEVA CIENCIA

PARA JUSTIFICAR LA EXISTENCIA Y LA

NATURALEZA BENÉVOLA DE DIOS

ESTATUA DE DAVID HUME EN EDIMBURGO.

CUATRO DISERTACIONES: HISTORIA NATURAL DE LA RELIGIÓN… (1757).