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Una pequeña descripción de lo que fue el impacto del huracán Mich
Tipo: Ejercicios
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Honduras es un país vulnerable a distintas amenazas naturales, que contribuyeron a generar 82 desastres entre 1970 y 2019, de los cuales 67 tuvieron causas hidrometeorológicas o climáticas. Destacan los desastres generados por los huracanes Fifí en 1974 y Mitch en 1998, que causaron 8.000 y 14.000 muertes, respectivamente. Las tormentas se han hecho cada vez más frecuentes en este país. Entre ambos huracanes hubo seis tormentas, y entre el huracán Mitch y la tormenta tropical Eta y el huracán Iota, ocurrieron 11 tormentas tropicales. Las amenazas no se concretan de manera aislada. La mayoría de las veces lo hacen una después de otra o simultáneamente, junto con otras amenazas que incluyen fenómenos extremos y de inicio lento causados por la variabilidad y el cambio del clima, como la sequía, lo que intensifica los riesgos que enfrentan las personas y los gobiernos. Los desastres causados por la tormenta tropical Eta y el huracán Iota en Honduras corresponden a esta tendencia y contexto, y ocurren, además, en medio de una pandemia como la provocada por la enfermedad por coronavirus (COVID-19). La temporada de huracanes de 2020 fue la más activa de la historia de la región, registró un total de 30 tormentas, lo cual fue más del doble del promedio anual. De las 30 tormentas, 13 fueron huracanes y 6 huracanes de mayor grado. El huracán Eta se formó el sábado 31 de octubre. El 2 de noviembre se declaró Estado de Emergencia en los departamentos de Islas de la Bahía, Cortés, Atlántida, Yoro, Colón, Olancho, Gracias a Dios, Comayagua, Francisco Morazán, el Paraíso. El 6 de noviembre se modificó este decreto y se procedió a declarar Estado de Emergencia en todo el territorio nacional, debido a los efectos de las lluvias provocadas por la Tormenta Tropical Eta. El Estado de Emergencia estaría vigente hasta el 31 de diciembre de 2020, pudiendo prorrogarse si los efectos que dieron origen a la emergencia persistiesen. El huracán Eta se disipó el 13 de noviembre, caracterizado por un comportamiento errático, presentando numerosas variaciones en su intensidad, se estimó que dejó un total de 380 a 635 mm en casi todo el territorio hondureño.
Se estima que los efectos totales causados por la tormenta tropical Eta y el huracán Iota fueron de aproximadamente L. 52 099 millones (cuadro 1). Los daños representaron el 44% de la afectación, las pérdidas 52% y los costos adicionales 4%. Nótese que el sector privado sufrió 69% de la afectación de acervo y 97% de los flujos de producción perdidos. Los costos adicionales es la única dimensión de los efectos en la que el sector público superó al privado. Los efectos totales que tuvo el desastre en el sector público fueron de aproximadamente L. 9 049 millones. En general, los efectos en 2020 estuvieron concentrados en el sector productivo, 68%, seguido por el sector social, 18%. (cuadro 2). Los subsectores productivos más afectados fueron comercio e industria, con 78% de los daños y 62% de las pérdidas, y agricultura con 18% y 27%, respectivamente. Los daños y las pérdidas en estos subsectores fueron estrictamente privados. En el caso del sector social, el subsector vivienda concentró el 74% de los daños (cuadro 3). Estos resultados permiten configurar un perfil de la dimensión humana del evento: fueron afectadas las fuentes de ingreso de las familias y el sitio donde habitan. En 2020, La afectación en infraestructura representó 10% del total. El subsector más afectado fue el subsector transporte en el que ocurrieron el 62% de los daños, el 89% de las pérdidas conjuntas para el 2020 y 2021 y el 96% de los costos adicionales.
representa el 86% del total de los servicios del sector educación). Esto se refuerza por el hecho de que la pandemia obligó a la suspensión de las clases presenciales meses previos a estos eventos. Los tres departamentos más afectados por los daños son la Atlántida, Cortés y Francisco de Morazán. Dentro de estos departamentos los municipios más afectados por los daños fueron La Ceiba, San Pedro de Sula, Choloma y Distrito Central. Mientras que los departamentos que han tenido que habilitar la mayor cantidad de albergues son Cortés, El Paraíso, Francisco de Morazán y Olancho.
Tanto la calidad de la vivienda como las opciones disponibles se han expandido durante la última década en Honduras. Sin embargo, la calidad de la vivienda y el hacinamiento continúan siendo importantes indicadores de pobreza para la mayoría de la población, especialmente en las áreas rurales y áreas del país con menos oportunidades económicas. Por ejemplo, más del 46% de todas las viviendas están hechas de materiales naturales como adobe, madera y bahareque (74% en zonas rurales). Según los datos disponibles hasta la fecha, la tormenta tropical Eta y el huracán Iota afectaron de alguna manera al menos al cinco por ciento de los 1,8 millones de viviendas ocupadas del país. Se estima que la pérdida de efectos personales será considerable, al igual que los costos asociados con la remoción de lodo de viviendas afectadas y la remoción de escombros de construcción. La mayor parte del daño se experimentó en solo cuatro departamentos: Copán, Cortés, Olancho y Yoro. Estos departamentos representan el 37% de todas las unidades de vivienda ocupadas a nivel nacional, pero experimentaron el 82% de los daños y la destrucción de viviendas. Este porcentaje aumenta al 88% para estas cuatro jurisdicciones si se incluyen todas las viviendas afectadas.
Los efectos de la tormenta tropical Eta y el huracán Iota en el sector agropecuario fueron de importancia. El equipo evaluador estimó daños por L. 1 752 millones, pérdidas por L. 5 060 millones y costos adicionales por L. 313 millones para
el año 2020. Cultivos permanentes principalmente serán afectados con pérdidas de alrededor L. 1 711 millones adicionales en 2021. Actividades agropecuarias de ciclo corto podrían reflejar pérdidas económicas adicionales en 2021, si las condiciones de acceso a capital u otros factores productivos son una limitante en la sostenibilidad de la producción agropecuaria. El 90% del daño en 2020 fue registrado en el sector agrícola y el 10% en el sector pecuario. Los cultivos agrícolas con mayor daño fueron: café (49%), banano (27%), plátano (7%) y caña de azúcar (5%). Estas cuatro actividades agrícolas representan el 88% del daño total agropecuario estimado y ocasionado por este desastre. El 84% de las pérdidas, L. 4 235 millones se concentraron en seis departamentos: Yoro, Cortés, Colón, El Paraíso, Choluteca y Atlántida. Las pérdidas del sector agropecuario están distribuidas entre pérdidas por: reducción de la superficie agrícola cultivada o activos agropecuarios en diferentes actividades económicas (L. 2 668 millones), afectación en la productividad de las actividades agropecuarias (L. 2 067 millones) y afectaciones en la calidad de la producción agrícola y pecuaria (L. 325 millones). El 91% de las pérdidas por reducción de superficie cosechada o activos agropecuarios fueron registradas en los cultivos de frijol (L. 1 153 millones), banano (L. 366 millones), café (L. 272 millones), arroz (L. 266 millones), plátano (L. 84 millones) y caña de azúcar (L. 72 millones). El 99% de las pérdidas por reducción en productividad se registraron en cinco departamentos: Cortés, Choluteca, Yoro, Colón, Atlántida.
La tormenta tropical Eta y el huracán Iota causaron daños en la infraestructura turística y, sobre todo, causaron perturbaciones en el flujo de turistas. Estos dos eventos se superponen sobre un desastre en curso a raíz de la pandemia de COVID-19. El sector turístico de Honduras ha tenido que hacer frente a dos fenómenos meteorológicos extremos, en medio de una pandemia. Los daños producto de la tormenta tropical Eta y el huracán Iota ascienden a L. 473 millones. El 87,4% de los daños están concentrados en tres departamentos, siendo los que presentan más daños en orden de magnitud: Cortés, Atlántida y Copán. En estos