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Asignatura: derecho de la union europea, Profesor: Gloria Balfagón, Carrera: Enfermería, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Resumen Se analiza la relación entre los conceptos de ideología y poder, postulando que la ideología forma la base del poder indirecto que consiste en el manejo de la manipulación por parte de un poder dominante hacia los dominados; en cambio, el poder directo impone su vo- luntad, a pesar de la resistencia (vid. Max Weber), sea en el campo militar o en el área de la economía. Los dominados construyen su ideología mediante los cuadros de cultura, transmitidos en el hogar y en las instituciones educativas, controladas por el poder dominante (poder hegemónico, según Gramsci). En la época posmoderna los medios de comunicación susti- tuyen la educación formal e informal de una manera incontrolable y masiva, dirigidos por las empresas transnacionales, bajo intereses comerciales. De este modo, la ideología mues- tra un círculo de dominación, donde los actores controlan a los receptores en una forma indirecta mediante el método de influir en su pensamiento, sobre todo por los medios de comunicación. Podría formarse una contraideología, opuesta a los cuadros ideológicos estandarizados, si los receptores toman conciencia y se rebelan contra el poder dominante, lo que correspon- de a la lucha de poder, formada por un poder y un contrapoder.
Conceptos clave Ideología. Poder directo. Poder indirecto. Manipulación. Medios de comunicación.
Abstract In the article “Ideology and Power” the relationship between the concepts of ideology and power are analized, stating that ideology forms the basis of indirect power that consists in the handling of manipulation by a dominant power towards the dominated; instead, direct power imposes its will, despite resistance (see Max Weber), whether in the military field or in the economy area. The dominated construct their ideology through cultural frames, passed on at home and at the educational institutions controlled by the dominant power (hegemonic power, accord- ing to Gramsci). In postmodern times, the media replaced formal and informal education in a massive and uncontrolled way, managed by transnational corporations, under commercial interests. Thus, the ideology shows a circle of domination, where the players control the re- cipients in an indirect way using the method of influencing their thinking, especially by the media.
núm. 5, 2010, pp. 46-
Introducción
La ideología es un concepto polémico. Por una parte se considera instrumento de poder y, por la otra, se trata como si fuese un término neutral. Sin embargo, enseguida mostraremos que ningu- na de las dos posturas es completamente correc- ta; a nuestro juicio, se les debe quitar lo absoluto. Cuando analizamos la ideología, nos damos cuenta que este concepto está íntimamente re- lacionado con el concepto de poder, utilizándolo como instrumento. Por esta razón, se considera indispensable profundizar en la interrelación de estos dos términos para lograr una mayor com- prensión de sus efectos.
La interrelación del poder directo e indirecto
Aunque la ideología se constituye con un conjun- to de ideas, en el fondo actúan intereses de un poder dominante, lo que nos acerca al poder in- directo que busca convencer a los otros de ma- nera suave para que se adapten a la cultura (soft power, según Nye). El soft power o el poder ideo- lógico significa “hacer que los otros quieran lo que tú quieres”.^1 Según Nye este poder es más que una persuasión, porque se inserta en la cultura y sus valores, por lo cual la educación tiene una mayor importancia; una comprobación de este fenómeno es la formación de los estudiantes en Estados Unidos, quienes se sienten atraídos por la ideología de este país y, luego, actúan bajo sus valores. Por lo tanto, el poder indirecto influye en la convicción de la población y de estudiantes que
(^1) Nye, Joseph S. Jr., The Paradox of American Power. Why the World’s Only Superpower Can’t Go it Alone, Nueva york, Oxford University Press, 2002, p. 9 (trad. Elisabeth Mager).
a la postre serán dirigentes de la nación y tendrán en sus manos el poder económico y militar del Estado, en otras palabras: el poder directo. Por otra parte, el poder directo, en última instancia, posibilita este poder indirecto, debido a su fuerza económica y política. El poder directo se refiere a “la oportunidad de imponer la voluntad propia dentro de una re- lación social, aun en contra de la resistencia, sin importar en qué se basa esta oportunidad”.^2 Así, cuando la dominación es obvia y el poder actúa contra la voluntad del otro se manifiesta el poder directo, según Max Weber. Joseph Nye lo deno- mina hard power (poder duro), que comprende el militar y el económico. Todavía falta el poder político, que actúa en forma directa e indirecta, debido a su capacidad diplomática y manipulado- ra. En general el hard power, como el soft power, logra un cambio en el comportamiento de los in- dividuos mediante la imposición (hard power) y la atracción (soft power o co-optive power) gene- rada por un incentivo.^3 En el caso del hard power un grupo o individuo impone su voluntad sobre otro grupo o individuo, lo cual, en muchos casos, implica un cambio de conducta de los otros por medio de la coerción (command power o poder de mando/orden).^4 John Kenneth Galbraith denomina este ins- trumento de subordinación como poder condigno, que logra “la sumisión infligiendo o amenazando con consecuencias apropiadamente adversas”.^5 Según este autor dicho instrumento de poder es-
(^2) Weber, Max, Wirtschaft und Gesellschaft, 5 a (^) ed., Tübin- gen, Johannes Winckelmann, [1922] 1985, p. 28 (trad. Eli- sabeth Mager). (^3) Nye, Joseph, op. cit., p. 9 y ss. (^4) Ibid., pp. 10, 176. (^5) Galbraith, John Kenneth, Anatomía del poder, trad. Ra- fael Quijano, 2 a^ ed., México, omgsa/Diana/ Edivisión, 1988, p. 19.
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Perhaps a counter-ideology could be formed, opposed to the standardized ideological frames, if the recipients become aware of and rebel against the dominant power, which cor- responds to the power struggle, conformed by a power and a counterpower.
Key concepts Ideology, direct power, indirect power, manipulation, media.
Ideología y poder
dad de manipularlo dentro de una relación social y de poder. La intención y el esfuerzo exitoso para influenciar la respuesta del otro quedan ocultos o no se comunican, por lo tanto tampoco se espe- ra una resistencia, porque la persona manipulada no se da cuenta de este intento.^12 Según Dahl y Lyndblom existe una manipu- lación exitosa cuando las personas piensan que era su propia decisión y, por lo tanto, actúan con entusiasmo e iniciativa. Estos autores hablan en el contexto de un manipulated field control (cam- po de control manipulador) en comparación con el spontaneous field control (campo de control de influencia espontánea). 13 Wrong denomina este tipo como influencia no intentada, en compara- ción con la intentada, como la manipulación que se dirige a una pseudo-Gemeinschaft (pseudoco- munidad) mediante los medios de comunicación y la propaganda. 14 En contraste, la persuasión intenta convencer al otro mediante argumentos y métodos psicológicos en una interacción co- municativa, por lo cual se presenta en una forma más simétrica y directa que la manipulación.^15
La pseudo-Gemeinschaft (pseudocomunidad) o la sociedad líquida Zygmunt Bauman denomina a la pseudo-Ge- meinschaft, manejada por los medios de comuni- cación masiva, sociedad de modernidad líquida, que es, según este autor, “poco hospitalaria con la crítica”. 16 En otras palabras, a la población en esta “sociedad moderna tardía o posmoderna, la sociedad de segunda modernidad”^17 le falta la ini- ciativa para un cambio social o “la naturaleza del cambio actual”. 18 Bauman sólo observa un modo de acomodo del pensamiento, lo que explica en el esquema de un predio para acampar.
(^12) Wrong, Dennis H., op. cit., p. 28 y ss. (^13) Dahl, Robert A. y Charles E. Lyndblom, Politics, Econo- mics and Welfare, Nueva york, Harpers, 1953, p. 105. (^14) Wrong, Dennis H., op. cit., p. 28. (^15) Ibid., p. 32 y ss. (^16) Bauman, Zygmunt, Modernidad líquida, 3 a (^) ed., Buenos Aires, fondo de Cultura Económica, 2004, p. 29. (^17) Beck, citado en ibid. (^18) Bauman, Zygmunt, op. cit., p. 29.
Lo significativo de este modelo es que los huéspedes de este campamento esperan de sus administradores que “los dejen tranquilos y no los molesten. A cambio, se comprometen a no desafiar la autoridad de los administradores y a pagar puntualmente. y como pagan, también exigen”.^19 Sobre todo pretenden defender sus derechos y hacer su vida. No cuestionan la for- ma de administrar, ni se hacen responsables de ésta. Bauman caracteriza esta sociedad como no hospitalaria ni crítica, ya que la “crítica esti- lo consumidor” ha reemplazado la “crítica estilo productor”.^20 En tanto, Adorno y Horkheimer ha- blan de una sociedad diferente, preocupada por el orden y la emancipación, cuando se refieren a “un modelo de organización doméstica compar- tida, con reglas institucionales y normas de uso y costumbre…”^21 Sobre todo, se trata de un individualismo ex- tremo, cuando el yo va en primera instancia con el lema “yo primero”, 22 lo que significa una satis- facción de sus deseos sin responsabilizarse del otro. Según Henry Sidgwick “la felicidad general se promueve de manera efectiva manteniendo en los adultos ‘la esperanza de que cada uno de- pende de sus propios recursos para satisfacer sus propios deseos’”.^23 Para lograr estos deseos cada uno tiene que someterse a ciertas normas socia- les que “más posibilitan al imposibilitar” y signi- fican a la vez dependencia y liberación. Pero esta sumisión a la rutina y a las pautas de conducta libera al individuo de la agonía de la indecisión y lo convierten en la masa de los bur- gueses desvalidos, según Marcuse.^24 Este control social garantiza el equilibrio en la sociedad y la fe- licidad mediana de todos, una felicidad lograda a través de compromisos y la renuncia de afectos. La modernidad liviana, líquida, fluida o li- cuada se opone a la sólida, pesada, condensada o sistémica, según Bauman, por no tener dientes y
(^19) Idem. (^20) Ibid., p. 29 y ss. (^21) Adorno y Horkheimer, citados en Bauman, op. cit., p.
(^22) Ibid., p. 30. (^23) Sidgewick, citado en Bauman, Zygmunt, op. cit., p. 24. (^24) Marcuse, citado en ibid., pp. 24, 26.
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Ideología y poder
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ser “incapaz para producir efectos en el programa establecido para nuestras opciones de ‘política de vida’”.^25 Esta modernidad líquida se reproduce por el poder indirecto de masas mediante la exte- riorización de los valores intrínsecos en intereses económicos y de una vida emocional superficial, orientada al American way of life con ayuda de los medios masivos. Por lo tanto, las personas se alejan de los valores verdaderos y se dirigen a los valores de la vida cotidiana que consiste princi- palmente en consumir y en todo lo que sirve al individuo. Esta conducta excluye el interés para la so- ciedad que, según Margaret Thatcher, no existe. “No existe la sociedad... No mires hacia arriba ni hacia abajo; mira adentro tuyo, donde se supo- ne residen tu astucia, tu voluntad y tu poder que son todas las herramientas que necesitarías para progresar en la vida”.^26 Sólo existe un conjunto de individuos con intereses comunes y con preocu- paciones individuales, pero “no se dejan ‘sumar’ en una ‘causa común’. Se pueden juntar, pero no cuajarán”.^27 Es decir, cada “ciudadano es una per- sona inclinada a procurar su propio bienestar a través del bienestar de su ciudad…”^28 Según Bauman el poder se aleja del control de la ciudadanía mediante la extraterritorialidad de las redes electrónicas. “En la actualidad los prin- cipios estratégicos favoritos de los que tienen el poder son el escape, la evasión y la retirada, y su estado ideal es la invisibilidad”.^29 Así, el manejo de poder muchas veces se queda fuera de los ojos de la población y, de esta manera, fuera de su con- trol; sobre todo cuando los ciudadanos no tienen los conocimientos necesarios para enterarse de las relaciones de poder en un mundo global. Co- mo afirma Bauman el problema radica en el espa- cio público que cada vez contiene menos temas públicos. “fracasa a la hora de cumplir su pasa- do rol de lugar de encuentro y diálogo entre pro- blemas privados y asuntos públicos. Víctimas de
(^25) Ibid., p. 28 y ss. (^26) Thatcher, citada en ibid., p. 35. (^27) Ibid., p. 40. (^28) Ibid., p. 41. (^29) Ibid., p. 45 y ss.
las presiones individualizadoras, los individuos están siendo progresiva pero sistemáticamente despojados de la armadura protectora de su ciu- dadanía y expropiados de su habilidad e interés de ciudadanos”.^30
El poder estructural y el poder suave Eric Wolf especifica este poder invisible o indi- recto como poder estructural o structural power, que se distingue por su posesión de composicio- nes sociales y su capacidad de organizar y orques- tar dichas configuraciones; este poder especifica también la distribución y dirección de los flujos de energía. Por lo tanto, este autor denomina al poder indirecto como estructural con la capaci- dad de organizar y dirigir los flujos de energía, 31 porque “se manifiesta en las relaciones; no sólo opera dentro de escenarios y campos sino que también organiza y dirige esos mismos escena- rios”.^32 Según Wolf las ideas se entretejen con el poder estructural, el cual engendra “ideas que establecieron distinciones esenciales entre los organizadores de la mano de obra social y aque- llos a quienes organizaban, entre los que podían dirigir e iniciar la acción y aquellos que tenían que reaccionar ante estas órdenes”.^33 En otras pa- labras, el poder estructural originaba las distin- ciones entre la clase dominante y la subordinada. Pero no se especifica de qué clase surge la domi- nación y en qué se basa este poder estructural. Supuestamente son las ideas o la ideología, según Wolf. Empero, las ideas tampoco flotan en el aire sino necesitan un fundamento o una base que es la economía. En otra parte Wolf argumenta que el poder depende de tres factores: la producción, la sociedad y los mundos metaf ísicos. Lo intere- sante sería ver cómo los tres componentes se in- terrelacionan. En comparación, Susan Strange limita el structural power (poder estructural) a las in-
(^30) Ibid., p. 46. (^31) Wolf, Eric R., Pathways of Power, Building and anthropo- logy of the Modern World, Los Ángeles, University of Cali- fornia Press, 2001, p. 384. (^32) Wolf, Eric R., Figurar el poder. Ideologías de dominación y crisis, México, CIESAS, 2001, p. 20. (^33) Ibid., p. 352.
Elisabeth Albine Mager Hois
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clave en el dominio de masas. 38 De acuerdo con Maquiavelo esta fuerza pura, ejercida por la eli- te, se entiende como poder coercitivo o violencia que, junto con la decepción, logra la subordina- ción de las masas.^39 Vilfredo Pareto sustituye el término decepción por el concepto de persuasión que convence al súbdito por motivos irraciona- les y sentimentales. 40 Según Gaetano Mosca este método significa una táctica de convencimiento que busca una respuesta a las necesidades reales. Pero éstas, muchas veces, son creadas por la eli- te y manipuladas por los medios masivos u otros medios de comunicación.^41 En el mundo capitalista la elite no está forma- da sólo por los gobernantes sino también por los empresarios transnacionales que disponen tanto de los actores de la comunicación como de los medios masivos y la educación privada. De esta manera los comerciales con sus claves de propa- ganda desempeñan un papel importante, sobre todo por su influencia psicológica que moldea a la mente humana en dirección del consumismo. Ahora se plantea la pregunta: ¿quién prepara esto para que la gente actúe en el sentido presu- puesto? Para foucault no existe un dominio des- de arriba, como la dominación burguesa, sino que los mecanismos de control funcionan desde abajo, y las grandes máquinas de poder no tienen una finalidad ideológica, sólo representan ins- trumentos efectivos de formación técnica. Por lo tanto, no se puede generar un poder estratégico que controla a la gente desde arriba.^42 Esta visión de poder de foucault ignora los intereses econó- micos de una elite que se encuentran atrás del poder político y que generan el poder indirecto o ideológico de manipulación. Por consiguiente, para este autor, las instituciones —que normal-
(^38) Malesevic, Sinisa, The Sociology of Ethnicity, Londres, Sage, 2004, p. 112. (^39) Maquiavelo, citado en ibid. (^40) Pareto, Vilfredo, The Mind and Society: A Treatise on Ge- neral Sociology, Nueva york, Dover, 1963, p. 2031. (^41) Mosca, Gaetano, The Ruling Class, Nueva york, McGraw Hill, 1939, p. 71. (^42) foucault, Michel, Microf ísica del poder, trad. Julia Varela y fernando Álvarez-Uria, 3a^ ed., Madrid, Ediciones de La Piqueta, 1992, p. 154 y ss.
mente trasmiten la ideología— sólo “operan en el nivel del ‘micropoder’ y designan el punto en el que el poder se inscribe directamente en el cuerpo, pasando por alto la ideología”.^43 Pero ¿qué se entiende por ideología? Para contestar a esta pregunta se debe analizar el con- cepto en sus diferentes aspectos y corrientes con el objetivo de llegar a un resultado más o menos objetivo. Empero, este propósito resulta dif ícil de lograr si consideramos la carga ideológica del concepto.
La ideología como base del poder indirecto
La palabra ideología refiere a un conjunto o sis- tema de ideas, las cuales se organizan en forma consciente para dirigirse a ciertos fines propues- tos. Teun A. van Dijk denomina a las ideologías como conjunto de ideas específicas y por tanto objetos “mentales”^44 y en forma más exacta como “creencias generales, socialmente compartidas”.^45 Para este autor “todos los productos del pensar serán declarados creencias. En otras palabras, las creencias son los ladrillos del edificio de la men- te”.^46 Además, estas creencias son subjetivas, por lo cual pueden ser erróneas, infundadas o des- viadas.^47 Edgar Morín caracteriza a las ideologías como una simplificación de teorías filosóficas, tomando de ellas ideas rectoras, pero carecen de una problemática, porque se degradaron a una forma dogmática e ilusoria, “a una reificación idealista, a la rigidificación racionalizadora, a la abstracción engañosa, y finalmente a la ilusión de poseer la verdad en un sistema de ideas”.^48
(^43) foucault, citado en Zizek, Slavoj (comp.), Ideología: un mapa de la cuestión, México, fondo de Cultura Económi- ca, 2003, p. 21. (^44) Van Dijk, Teun A., Ideología: una aproximación multi- disciplinaria, trad. Lucrecia Berrone de Blanco, Barcelona, Gedisa, 2000, p. 33. (^45) Ibid., p. 52. (^46) Ibid., p. 35. (^47) Idem. (^48) Morín, Edgar, El método: las ideas, trad. Ana Sánchez, 2a ed., Madrid, Cátedra, 1998, p. 145.
Elisabeth Albine Mager Hois
La ideología como instrumento de manipulación Las ideologías se prestan para servir como ins- trumentos de manipulación y persuasión de las masas o, según Augusto Sánchez Sandoval, como control social de tipo formal que consiste en la ideología-derecho, y de manera informal cons- tituido por la ideología-norma. 49 Ambas formas de control social provienen de un sistema de po- der-dominación en las sociedades verticales, en las cuales “no se reconoce al otro, sino que se le domina y explota, por lo tanto, opera una cons- trucción particular, unilateral, de la realidad, ya que la conciencia de la realidad subjetiva del do- minante se impone como única verdad al conglo- merado social y éste la acepta y la reproduce”.^50
El papel ideológico de los medios de comunicación Hoy en día la ideología se presenta como medio para controlar a las masas por los medios de la comunicación y los discursos del grupo dominan- te que influyen las opiniones de la sociedad. Así, para John B. Thompson, las formas simbólicas o creencias sirven para mantener las relaciones de dominación,^51 y es cuando estos fenómenos sim- bólicos se convierten en ideológicos.^52 Aunque en este contexto se debe distinguir entre los que dominan y los dominados, porque en los dos ca- sos puede suceder un proceso de manipulación y persuasión. En el primer caso se trata del grupo en el poder y en el segundo del grupo opositor que en ciertas circunstancias puede crear una contraideología, la cual no tiene las mismas posibilidades que la dominante porque sus actores no poseen los ins- trumentos de poder. No obstante, en otra parte, Thompson distingue entre instrumentos ideoló- gicos que sirven para movilizar levantamientos políticos o mantener el poder legítimo. 53 Lo que
(^49) Sánchez, Augusto, Sistemas ideológicos y control social, México, unam, 2008, p. 20. (^50) Ibid., p. 8. (^51) Thompson, John B., Ideología y cultura moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas, Méxi- co, UAM, 2006, p. 137. (^52) Ibid., p. 85. (^53) Ibid., p. 125.
diferencia a los dos es su relación con la verdad. Según Van Dijk 54 el grupo dominante disimula su abuso de poder y oculta las formas de desigual- dad, mientras los opositores están interesados en descubrir y exponer la dominación y la desigual- dad; así, este autor se refiere a la ideología del grupo dominante y la relaciona con el papel de la reproducción del poder, al igual que Thomp- son. En este sentido, “las ideologías se desarrollan y aplican como legitimación del abuso de poder (dominación) y su consecuente desigualdad so- cial”,^55 que implica un acceso privilegiado a los recursos sociales para mantener o confirmar el statu quo del grupo dominante. En general, según Van Dijk
...las ideologías son sistemas de principios básicos compartidos socialmente por los grupos. Tales ideologías tienen una serie de funciones cognitivas y sociales, incluyendo la de mantener la cohesión y solidaridad del grupo, así como la de proteger (o adquirir) recursos sociales escasos. En resumen, so- cialmente las ideologías se desarrollan para asegu- rarse de que los miembros del grupo piensen, crean y actúen de tal modo que sus acciones redunden en su propio beneficio y en el del grupo en general. Esta función social “coordinadora” sirve al interés del grupo en sus relaciones con otros grupos.^56
Van Dijk sólo se olvidó de mencionar que a tra- vés del acceso a los recursos sociales el grupo dominante tiene también acceso a los recursos naturales y al poder económico, lo que en última instancia sostiene su poder político; para aquél es de suma importancia mantener estas relacio- nes de poder mediante el manejo de la ideología. El autor establece la diferencia entre el grupo do- minante, grupos en oposición y grupos forma- dos por intereses. 57 Estos últimos los denomina también como grupos ideológicos “nuevos”, por- que no se distinguen por su carácter socioeco- nómico sino por sus movimientos sociales de
(^54) Van Dijk, Teun A., op. cit., p. 213. (^55) Ibid., p. 208. (^56) Idem. (^57) Ibid., p. 180 y ss.
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Ideología y poder
E. Lindblom.^67 En especial son los hombres de negocios, en cuyas manos se encuentra el po- der económico y político, pero de ninguna ma- nera democrático. La afirmación sobre el menor control estatal en los medios masivos de comu- nicación se vuelve insignificante, considerando la mayor influencia del sector comercial, ya que el poder dominante se encuentra en manos de cor- poraciones económicas, las cuales junto con las de la política y los militares forman la elite en el sistema capitalista, según C. Wright Mills.^68
El poder ideológico del Estado Pero ¿en manos de quién se encuentra el poder y su respectiva ideología? Gramsci los ubica en la clase dirigente, por lo cual “la ideología es la con- cepción del mundo de la clase dirigente que debe difundirse en toda la sociedad”. 69 En La ideología alemana, Marx y Engels ubican también las ideas dominantes de cada época en la clase dominan- te. En forma más explícita, “la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominan- te. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual...”^70 Esto no quiere decir que los diri- gentes dispongan de los medios de la producción material exclusivamente, sino que los políticos se basan y se apoyan en las organizaciones del co- mercio, formando una elite de poder con ellos, como hemos visto en la explicación de C. Wright Mills. Incluso, el Estado depende en cierto grado de estas organizaciones, por lo cual la industria dicta las normas y la ideología en la sociedad y, de esta manera, logra una mayor influencia ideológi-
(^67) Lindblom, Charles E., Democracia y sistema de mercado, México, fondo de Cultura Económica, 2000, p. 71. (^68) Mills, C. Wright, La elite del poder, 13 a (^) reimpr., México, fondo de Cultura Económica, [1956] 2005, p. 273. (^69) Gramsci, citado en Portelli, Hugues, Gramsci y el blo- que histórico, trad. María Braun, 7a^ ed., México, Siglo xxI, 1980, p. 19 y ss. (^70) Engels, friedrich, El papel del trabajo en la transforma- ción del mono en hombre, [1848], Marx, Karl y freidrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista [1845-1846], Marx, Karl y friedrich Engels, La ideología alemana, [1876], México, Colofón, 2004, p. 48.
ca en los ciudadanos, sobre todo porque dispone en mayor grado de los medios de comunicación. En cambio, en la teoría de Michel foucault no se observa este control del Estado, sólo se men- cionan los métodos y efectos de la ideología. Axel Honneth critica la teoría del poder de foucault porque sólo se basa en prácticas de influencias pa- ra reprimir las necesidades individuales median- te técnicas represivas sin tomar en consideración el control ideológico de una capa dominante. En comparación con Honneth, las ideologías gene- ran una construcción psicológica profunda en las personas con el objetivo de que los individuos ac- túen con metas ajenas a las suyas y los motivan en su realización por medio de remuneraciones cul- turales.^71 Los dos autores se refieren a sistemas de influencias en el caso de ideología, el primero en forma de represión y el segundo en una ma- nera de influencia psicológica, pero ninguno de los dos explica el origen político de estas influen- cias, como se observa en las teorías ideológicas de Marx, Engels y Mills. Para Thompson “las relaciones de clase son sólo una de las formas de dominación y subordi- nación, constituyen sólo un eje de desigualdad y explotación”, pero en realidad existen mucho más relaciones de poder. Por ejemplo, “relaciones en- tre los sexos, entre los grupos étnicos, entre los individuos y el Estado, entre los Estados-nación y los bloques de Estados-nación”.^72 Esta crítica de Thompson es una observación válida en las rela- ciones de poder, porque en las sociedades moder- nas existen una variedad de relaciones, aunque es indispensable concentrarse en el dominio princi- pal de un Estado. Por consiguiente, una cierta capa social do- mina y controla la ideología de la población mediante la manipulación de los medios de co- municación y a través de la persuasión en los discursos políticos. John B. Thompson ataca esta versión de la ideología porque, según su punto de vista, es una ideología negativa, aunque la trata
(^71) Honneth, Axel, Kritik der Macht: Reflexionsstufen einer kritischen Gesellschaftstheorie, frankfurt/Main, Suhr- kamp, 1986, p. 184. (^72) Thompson, John B., op. cit., p. 87.
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Ideología y poder
con cierto cuidado; “de hecho, en algunos casos la ideología puede operar al ocultar o al enmascarar las relaciones sociales, al oscurecer o falsear las situaciones; pero éstas son posibilidades contin- gentes, no características necesarias de la ideolo- gía como tal”.^73 A esta ideología negativa opone la ideología basada en las estrategias de la construc- ción simbólica, las cuales “son las herramientas con que se pueden producir las formas simbóli- cas capaces de crear y sostener las relaciones de dominación”.^74 Por consiguiente, en el análisis de la ideología “las formas simbólicas se intersectan con las relaciones de poder”.^75 La pregunta es ¿quién construye estas formas simbólicas y a quiénes sirven? ¿Tal vez la capa dominante construye las mismas formas simbó- licas en la sociedad para sostenerse en el poder? Entonces, resulta lo mismo. En lugar de una re- presentación simbólica desde abajo resulta un control ideológico desde arriba. Claro, en cierto grado existe un complemento de los dos lados y en las dos direcciones, de arriba hacia abajo y también de abajo hacia arriba. En realidad esta actuación ideológica puede ser también un mé- todo de control de la capa dominante, por ejem- plo, como dice Van Dijk, que “Las elites adoptan, aparentemente, las ideologías populares, pero de un modo muy moderado, con la cual se evitan conflictos importantes con los intereses de las elites”.^76 Esto no quiere decir que los ciudadanos no pueden formar sus propios criterios; en caso con- trario, no podría surgir ninguna oposición ideo- lógica o contraideología. Existen las dos formas ideológicas, la ideología de los dominantes y la ideología de los dominados o de los ciudadanos. En realidad se observan una lucha ideológica, influencia y crítica o un rechazo de la misma. ¿Quién gana es una cuestión intelectual o cues- tión de poder? Los intelectuales son difusores de ideas y ocu- pan en el poder ideológico un primer rango que
(^73) Ibid., p. 86. (^74) Ibid., p. 101. (^75) Ibid., p. 85. (^76) Van Dijk, Teun A., op. cit., p. 234.
se convierte en un poder político. Gramsci deno- mina al intelectual como intelectual tradicional e intelectual orgánico/independiente. Los tra- dicionales “son empleados del grupo dominan- te para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno político”.^77 Cumplen también una función orgánica pero se diferencian por su dependencia al sistema. Mien- tras tanto, los intelectuales orgánicos son inde- pendientes de la ideología del Estado. Ellos tienen un compromiso político y cultural luchando por la libertad contra la opresión. Por lo tanto, son comprometidos, participantes y partidarios.^78
La ideología y la superestructura Para Héctor Ceballos el factor decisivo es el saber. “…utilizado como instrumento de poder, consti- tuye el factor ideológico que permite controlar y cohesionar a las sociedades, o bien, se convierte en la herramienta idónea por medio de la cual se hace posible la transformación de las mismas”. 79 Este saber no es neutral, sino manipulado pa- ra influenciar a las masas según los intereses de la clase en el poder. Para Gramsci este proceso sucede a través de la superestructura de los or- ganismos privados de la sociedad civil, el poder hegemónico de la clase dominante. Bajo el tér- mino de la sociedad civil entiende “el conjunto de los organismos vulgarmente llamados como privados… y que corresponden a la función de la hegemonía que el grupo dominante ejerce en to- da la sociedad”.^80 A través de estas instituciones privadas, sobre todo mediante la educación y la difusión cultural, el Estado logra un mayor control y la unificación de la ideología difundida.^81 En apariencia encon- tramos una contradicción en la posición de Gra- msci cuando habla de una dominación del Esta-
(^77) Gramsci, citado en Baca Olamendi, Laura, Bobbio: los intelectuales y el poder, México, Oceano, 1998, p. 75. (^78) Idem. (^79) Ceballos Garibay, Héctor, Poder y democracia alternati- va, 2 a^ ed., México, Coyoacán, 1999, p. 16. (^80) Gramsci, citado en Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque histórico, trad. María Braun, 22 a^ ed., México, Siglo xxI, 2003, p. 17. (^81) Ibid., p. 33.
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festada de falsa conciencia. Sus mitos trastrocan la realidad: dice defender la cultura popular, pe- ro de hecho forja una cultura desarrollada; dice proteger una antigua sociedad popular, pero de hecho ayuda a levantar una anónima sociedad de masas... Predica y defiende la diversidad cultural, pero de hecho impone la homogeneidad tanto en el interior como, en menor grado, entre las uni- dades políticas”.^90 En otras palabras, la dominación ideológica pretende la homogeneización de una sociedad multicultural para cohesionar y controlarla. En la actualidad esta manipulación trabaja para una cultura global, donde se nivelan las culturas mun- diales a favor de las empresas transnacionales y su circulación de capitales. Se trata de ideologías secularizadas sin respaldo social, que se basan en el nihilismo de la sociedad global. Así, en el capi- talismo de nuestros días el motor principal no es la convicción social sino el afán de poseer dinero y ganancias, por lo cual los valores sociales tienen que ceder su lugar a la mezquina individualidad que conduce a la represión y explotación. Esta dominación en forma de hegemonía de las su- perpotencias, en primer lugar Estados Unidos, la lleva a cabo la economía mundial que determina la política nacional y “establece reglas que buscan hacer que los seres humanos se conviertan en go- rilas amaestrados y consumidores”.^91 El poder hegemónico del Estado se basa en la estructura o en el poder económico, mientras el ideológico funciona como medio para lograr el fin de la dominación. En caso de que no funcione el poder ideológico para manipular a los súbditos se usa la fuerza o la violencia. Según Max Weber el Estado es “el agente que detenta el monopolio de la violencia legítima dentro de la sociedad”.^92 Por consiguiente, el gobierno no se basa en el con- senso del pueblo sino en medios de dominación. James Scott comenta que las elites dominantes aplican el discurso público para “impresionar, pa-
(^90) Gellner, Ernest, op. cit., p. 161. (^91) Davidson, Alastair, “Globalización y hegemonía”, en Ka- noussi, Dora (comp.), Hegemonía, Estado y sociedad civil en la globalización, trad. Cristina Ortega, México, Plaza y Valdés, 2001, p. 119. (^92) Max Weber, op. cit., p. 15.
ra afirmar y naturalizar el poder… y para esconder o eufemizar la ropa sucia del ejercicio de su po- der”.^93 Con estos discursos los gobernantes buscan convencer a los súbditos a través de su ideología, disfraz de su gobierno con base en las mentiras o el engaño para mantener la hegemonía.
La ideología y la contraideología John B. Thompson critica la concepción negativa y engañosa de la corriente marxista la cual argu- menta la existencia de una ideología dominante que pretende la explotación de clase mediante los aparatos ideológicos. Según su punto de vis- ta “es una concepción muy estrecha y unilateral del Estado moderno. No hay duda de que algu- nos aspectos y actividades del Estado se pueden comprender en términos de los intereses a largo plazo de la clase dominante, pero dif ícilmente podría sostenerse que las instituciones estatales no respondan a las demandas de otras clases y grupos de interés mayoritarios...”^94 Sin embargo, esta posición es cuestionable debido a la capa de elite, formada por empresarios, políticos y milita- res, que controla el campo ideológico, sobre todo los medios de comunicación. No sólo existe una ideología de las masas, también una de los individuos, quienes se for- man de acuerdo con diferentes ideologías del mundo en el transcurso de la historia, porque en la actualidad ésta no sólo depende de la influen- cia de la superestructura de un solo Estado, sino de una formación cosmopolita, en la cual el in- dividuo decide la conformación de su ideología, que es un factor de la identidad, según Erikson.^95 Por lo tanto, se pueden construir contraideolo- gías de la nación natal y, en ciertos momentos, movimientos contrahegemónicas, por ejemplo movimientos en contra de la hegemonía capita- lista, en muchos casos surgidos de una desequili- brada distribución de bienes materiales y de una opresión política. La consiguiente lucha de poder
(^93) Scott, James C., Los dominados y el arte de la resistencia: discursos ocultos, trad. Jorge Aguilar Mora, México, Era, 2000, p. 42. (^94) Thompson, John B., op. cit., p. 140. (^95) Ricoeur, Paul, Ideología y utopía, Barcelona, Gedisa, 1999, p. 181.
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se expresa mediante un poder y un contrapoder, por una ideología del poder dominante y por una ideología de los subordinados; de tal forma, esta lucha de poder puede llegar a movimientos revo- lucionarios o a una sumisión violenta por la capa en el poder. Este dominio ideológico no se trasmite en automático, porque los individuos tienen la po- sibilidad de combinar diferentes ideologías en su personalidad, según sus experiencias transnacio- nales o globales. Hoy en día la personalidad re- cibe conocimientos cosmopolitas, gracias a los medios de comunicación masiva y la información por Internet. Claro, después surge la pregunta ¿quién domina estos medios? En la guerra fría el mundo estaba dividido en la ideología socialista y capitalista, después de la caída de los países so- cialistas el poder hegemónico en el mundo reca- yó en las potencias occidentales, principalmente Estados Unidos.
Conclusiones
La ideología juega un papel importante en la for- mación de la mentalidad de grupos e individuos y, en gran parte, es producto del poder indirecto del Estado y de la capa dominante de una sociedad. Es indispensable relacionar el concepto de poder con el de ideología, tomando en consideración la asimetría de poder en la sociedad actual que cau- sa una dependencia del subordinado hacia el que ejerce el dominio, y origina un círculo vicioso de la dependencia, con lo que aumenta el poder del último. Esta relación asimétrica de poder se pre- senta entre Estados, pueblos, grupos y personas y termina en la opresión del más débil. El control social del poder dominante es lo más seguro en esta relación desequilibrada, sea en forma directa o indirecta, en forma violenta o persuasiva. Sobre todo el poder indirecto tiene mucho éxito en los súbitos, porque es la manera más sutil para convencer a los ciudadanos de ac- tuar según los intereses de los dominantes, que en la mayoría de los casos son de naturaleza eco- nómica y política. En la actualidad los medios de comunicación tienen mayor influencia que la familia y la escue-
la, porque trabajan con base en conocimientos psicológicos y cuentan con un subsidio empresa- rial que es significativo para el sustento del poder estatal; por lo cual los empresarios son los que, en última instancia, condicionan el poder políti- co en un Estado capitalista Las elites de un Estado son responsables de la formación ideológica, porque se encuentran en la cúspide de un sistema jerárquico y controlan a los ciudadanos en forma indirecta disfrazando inte- reses económicos y políticos mediante discursos fraudulentos y comerciales. Lo que piensa el in- dividuo ya es prepensado por las grandes compa- ñías y los políticos. Por esta razón es muy dif ícil escapar de este control social. No obstante, surgen contraideologías de una minoría, cuyos actores son conscientes de este proceso de manipulación masiva que procede de la opresión del poder dominante. En este caso se nota la interrelación del poder directo e indirecto en favor de la opresión y explotación. Por tal motivo, dif ícilmente se puede hablar de una ideología neutral, porque atrás de cada ideología se esconden intereses que utilizan cual- quier medio a su alcance, sea de índole directo o indirecto. Entre mayor poder directo tenga un grupo o una persona mayores posibilidades de influencias ejercerá.
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Ideología y poder