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Asignatura: Historia Universal de la Edad Contemporánea I, Profesor: anonimo anonimo, Carrera: Historia, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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Se considera que el Imperio es la culminación del proceso iniciado en 1799 ofreciendo una continuidad en sus fundamentos sociopolíticos e ideológicos con los años precedentes. Hijo de la revolución y de sus presupuestos expansionistas, Napoleón consolidó en Francia y exportó a Europa los principales fundamentos del legado revolucionario francés.
El Imperio napoleónico es un período de la historia relativamente amplio. Son años en los que se consolida la Revolución. La etapa napoleónica es una etapa muy estudiada que ha producido una amplísima bibliografía. Hay una bibliografía sobre Napoleón en Francia desde el momento de la gestacion de este período, es una bibliografía apologética de la figura de Napoleón. A partir de la caída de Napoleón hay una bibliografía contrapuesta. Por una parte hay una bibliografía más conservadora que critica abiertamente el período napoleónico. En esta corriente se inscriben Constant y Mdme Stael, que son los ideólogos de la restauración monárquica. Critican la propia Revolución y proponen una nueva unión en el poder de los absolutistas y el altar. Esta crítica de la Revolución se extiende al período napoleónico ya que en este período se extendieron los principios napoleónicos.
Por otra parte, está la historiografía liberal en la que se reconoce en Napoleón los principios revolucionarios considerando a Napoleón una prolongación de la revolución. En los años centrales del siglo XIX aparece una corriente que se sitúa dentro de esta cultura del romanticismo donde encontramos al historiador Michelet, quién publica una gran historia de la Revolución Francesa y una historia del período napoleónico. Se sitúa en una corriente romántica que ve a Napoleón como un héroe. Reconocen en este período como referencia la figura de napoleón y su aportación.
En el siglo XX con GT. Lefevre, J. Godechot y A. Soboul, se puede decir que se reactivan los trabajos de investigación recurriendo a los archivos de carácter diplomático para estudiar este período de la historia de Francia. Es una historia más científica que se hace desde las universidades, acudiendo a las fuentes documentales de primera mano, siendo aún una historia bastante tradicional.
Las más sobresalientes síntesis que han sido traducidas a todos los idiomas son las de los tres autores anteriormente citados. Lo más destacable de la historiografía que ha generado la época de Napoleón, cabe resaltar el debate si hay continuidad o ruptura entre las etapas de la Revolución Francesa y el período de Napoleón.
Encontramos como Soboul y Jesús Pavón apuntan a la continuidad. Resaltan como Napoleón es una continuación lógica de la revolución política e ideológica anterior a él. Los principios revolucionarios continúan vivos con Napoleón e incluso se fortalecen y se imponen en aquello lugares que son ganados militarmente por el ejército francés. En otro sentido, Godechot es uno de los que resaltan lo que hay de ruptura entre la gestión de Napoleón y la época anterior de la Revolución.
El régimen del Directorio se vio sustituido tras el golpe militar de Brumario, encabezado personalmente por Napoleón con su guardia de granaderos, por el Consulado, en el que Napoleón logró que le nombrarán Primer Cónsul por el largo período de diez años, siendo asesorado por dos cónsules, de poderes e influencia real mucho más limitados: Emmanuel Joseph Sieyes y Roger Ducos. Fue Primer Cónsul de 1799 a 1802, ya que en éste último año y de nuevo refrendado por un plebiscito, Napoleón fue nombrado Cónsul único y vitalicio. Por último, fue elevado a Emperador en 1804, cargo que sólo perdió definitivamente en 1815.
Se había producido desde el punto de vista social la ruina de la aristocracia feudal pero esta aristocracia feudal sigue manteniendo un importante poder económico. Pierde de privilegios, sin duda alguna, pero rivaliza con la gran burguesía. La alta burguesía se consolida. La burguesía como clase se observa en ella una importante heterogeneidad ya que la alta burguesía del dinero se desvincula de la mediana y baja burguesía y de las clases populares. Napoleón se convierte es la Hatin Boumehache Erjali representación del poder de la gran burguesía, responde a los intereses de ésta que mediante una política matrimonios se asocia con la aristocracia feudal. Estos aristócratas se han convertido de esta forma en parte de esta gran burguesía. Se mantiene el poder económico de la mediana burguesía y los sectores populares viven una precaria situación en la que sostienen reivindicaciones. En este nuevo período hay un reforzamiento en el principio de autoridad y un orden social que ansían los sectores de la burguesía.
El nuevo sistema político hizo necesaria una nueva Constitución, llamada del año VIII (24 de Diciembre de 1799), que redactó Sieyes y retocó el propio Napoleón en sus aspectos esenciales; el pueblo la sancionó con más de tres millones de votos y fue promulgada el 20 Frimario (15 de diciembre) de aquel mismo año. Régimen cesarista.
Se produce una reestructuración de la enseñanza. Napoleón la reorganizó por completo en tres etapas: la primaria, abierta a todos los franceses, que se dejó a las autoridades locales o incluso a la Iglesia, y la secundaria y universitaria, completamente reestructuradas desde el Gobierno en cuanto a organización, métodos de enseñanza y planes de estudio, que concedían los únicos títulos oficiales válidos y eran atendidas por cuerpos de profesores- funcionarios. En cuanto a la Hacienda, en 1800 se fundó el Banco de Francia y se regularizó e impulsó el sistema fiscal. Una moneda fuerte y la reforma fiscal lograron que la situación de la Hacienda mejorara. Se introdujo, racionalizó y unificó la elaboración de presupuestos y se adoptaron sistemas perfeccionados y más simples de ingresos, gastos y deuda pública. El Estado quedó como la gran instancia recaudadora y redistribuidora de la carga fiscal. Se suprimieron las exenciones fiscales y la carga tributaria se hizo por lo general menos onerosa para los contribuyentes.
Otra novedad en este período es el Concordato con la Iglesia en
El principal elemento de política exterior de Napoleón reside en sus fuerzas armadas, principalmente el Ejército de Tierra. Formado durante las guerras revolucionarias y mejorado por Napoleón, el ejercito francés se convirtió en una gran maquinaria poderosa y fue el mejor de Europa y no tuvo rival durante años. Su protagonismo es fundamental ya que es ejercito concebido como un pueblo en armas en el se basa en un sistema de levas en donde participan todos. Consigue vencer a todos los enemigos basándose en unas características y principios de superioridad numérica, construcciones de fuertes, simultaneidad de la acción y una serie de maniobras atribuidas a Napoleón como la llamada estrategia envolvente de las líneas interiores.
Desde el punto de vista económico y demográfico, Francia es una gran potencia. En 1806 tiene 22 millones de habitantes. Es el país
más poblado de Europa occidental. Vive en estos primeros años del siglo XIX una etapa alcista en que el desarrollo de la agricultura es relativamente lento pero el desarrollo industrial es bastante apreciable, ya que Francia domina territorios fronterizos en los que hay carbón y otros minerales. Sin embargo el comercio francés experimenta un claro freno en lo que se refiere a los territorios americanos debido a la rivalidad en el plano comercial y en el control de las rutas frente a Inglaterra.
Un elemento fundamental fue el ejército imperial. Se ha dicho que Napoleón arranca del abandono revolucionario de las reglas de guerra propias del siglo XVIII e impone un doble cambio. Por una parte, sustituye el ejército profesional por la nación en armas; por otra, lucha para acabar con el ejército enemigo. Los seis principios que configuran las ideas militares de Napoleón son: superioridad numérica, concentración de esfuerzos; abarcar el teatro de operaciones, simultaneidad en la ejecución, movilidad de la ofensiva y secreto en el planteamiento y en la acción. Las dos estrategias en que Napoleón se movía eran conocidas como maniobra envolvente (Ulm) y maniobra de líneas interiores (Austerlitz)
El consulado practicó una política de pacificación, tanto interna como externa. Tendió la mano a los realistas, que se incorporaron a la vida del país; también a los jacobinos reconvertidos pero reprimió cualquier conspiración. En septiembre de 1799 había detenido la ofensiva anglo-rusa. Las victorias sobre Austria en 1800 condujeron a un tratado de paz (Luneville, 1801) que abrió Italia a la influencia de Francia a la vez que le reconocía la incorporación de lo que luego fue Bélgica y la orilla izquierda del Rin. En 1802 en Amiens Firman la paz con los ingleses. Pero fue una paz efímera ya que Bonaparte satelizaba el norte de Italia, los Estados alemanes del sur, Holanda y la República Helvética y trataba de rivalizar con los británicos la hegemonía marítima y comercial. Inglaterra, adversaria permanente, que dominaba el mar animó la formación de coaliciones contra los franceses: entre 1805-1807 las guerras contra la Tercera Coalición (Inglaterra, Austria y Rusia) y la Cuarta Coalición (Inglaterra, Rusia y Prusia) confirmarían la supremacía inglesa en el mar, tras la batalla de Trafalgar en 1805 y la hegemonía continental francesa tras las batallas de Ulm (1805) y Austerlitz (1805), y en Jena y Auerstaedt (1806) a los prusianos. La paz con los austriacos (Presburgo, 1805) aumentaba el control de Francia sobre Italia, y en territorio alemán creaba la Confederación del Rin. La paz con Prusia y Rusia (Tilsit,
Después de 1807, ante la imposibilidad de enfrentarse a los británicos en el mar buscan bloquearles económicamente. El bloqueo continental al comercio inglés fue decretado y para ello necesitaba el control del litoral europeo: ocupación de los Estados pontificios, anexión de Toscana y Parma, ocupación de la Península Ibérica, cuya
En España, a Francia se le hace frente en la llamada Guerra de Independencia mediante estructuras no formales como el caso de las guerrillas, con un ejército con grandes dificultades y con estructuras políticas llamadas juntas. Hatin Boumehache Erjali
Cuando Napoleón dominaba toda Europa a través del Gran Imperio emprende la guerra con Rusia y la invade en la primavera de 1812 a la cabeza de un enorme ejército de más de 650.000 hombres. El bando ruso decidió ceder terreno y practicar una política de “tierra quemada” para no dejar recursos a los invasores. Las columnas francesas invadieron Rusia casi sin resistencia, pero pronto se vieron agobiadas por las enormes distancias, la falta de provisiones, la hostilidad de la población y la aparición de epidemias. Con la llegada del invierno, y fracasadas sus propuestas de paz, Napoleón debió ordenar la retirada, que se convirtió en una pesadilla por el intenso frío ruso, la falta de abastecimientos y los ataques constantes de guerrilleros. Poco más de treinta mil hombres se salvaron del enorme ejército de pocos meses antes.
Haciendo nuevas reclutas masivas, sacando las mejores tropas de España y utilizando las tropas de la Marina, el Emperador reconstruyó en pocos meses su ejército, pero éste no era sino una sombra del anterior, con reclutas instruidos a medias y muy poco motivados, faltos además de la magnífica caballería perdida en Rusia.
El desastre en Rusia tuvo repercusiones y reanimó el nacionalismo. Además estimuló la Sexta Coalición formada por Inglaterra y Rusia. La Séptima Coalición estuvo conformada por Inglaterra, Rusia, Prusia, Austria y Suecia, cuyas tropas, obtuvieron la victoria de Leipzig en 1813, debido sobre todo al cambio de bando de la mayoría de los Estados alemanes antes satélites. La Confederación del Rin quedó disuelta y los aliados invadieron Francia. Ese mismo año, por el Tratado de Valençay, se reconoce la salida de los franceses de España y vuelta de Fernando VII.
Francia es invadida el 1 de Abril de 1814. El 31 de marzo los aliados entraron en un París que apenas se defendió. Abandonado por todos, Napoleón decidió abdicar el 6 de abril y se restauró la dinastía de los borbones en la persona de Luis XVIII. Todas las monarquías absolutas querrán sacar provecho de este movimiento. Para muchos autores este es el fin de la Revolución francesa y vemos restaurada la monarquía absolutista. Luis XVIII promoverá una constitución que contiene algunas características abrirán expectativas a próximas
aperturas políticas. Se admitieron unas mínimas reformas en un plazo medio.
Por la Paz de París de junio de 1814, Francia perdió todas sus conquistas y retornó a la situación de 1792, mientras las potencias vencedoras se reunían en el Congreso de Viena para decidir cómo recomponer Europa.
Al abdicar, a Napoleón se le reconoce al soberanía de la Isla de Elba, frente a Toscana, en Italia, donde gobernaría con una guardia personal de ochocientos hombres. En este contexto, Napoleón aprovecha las discrepancias entre los aliados y el descontento con que Francia recibió al rey para realizar su última intentona. Se replantea volver a Francia y restaurar su imperio. En marzo de 1815 se escapó de Elba con su guardia, desembarcó en Francia, y sin disparar un sólo tiro y entre generales aclamaciones entró en París, ciudad que acababa de abandonar Luis XVIII. Napoleón entró en París haciendo promesas democráticas que no pudo llegar a cumplir en aquel su segundo y efímero mandato conocido como “Los Cien Días”.
La situación en Francia era de inestabilidad, de un descontento por la política de Luis XVIII. Había una fuerte oposición interna por parte de los absolutistas y de los que apoyaban las reformas llevadas a cabo por el rey. El reinado de Luis XVIII no fue estable y esto lo aprovecha Napoleón estratégicamente con los opositores.
Napoleón, inmediatamente reorganizó su ejército y lo lanzó sobre Bélgica, donde estaban acantonadas las tropas de la Coalición. El 18 de junio de 1815 el general inglés Wellington derrotó a Napoleón por completo en la batalla de Waterloo con el apoyo de los reconstituidos prusianos.
De nuevo Napoleón tuvo que abdicar, confinándosele en la isla de Santa Elena, con vigilantes ingleses, donde moriría en mayo de 1821. Francia tuvo que aceptar una segunda y más costosa Paz de París, que incluyó la cesión de nuevos territorios, la ocupación de los aliados durante cinco años y el pago de una indemnización de 700 millones de francos.