I. SITUACIÓN PROBLEMATIZADORA:
De lo planteado nos interrogamos:
• ¿Cómo se reflejan los valores de la primera
Constitución en nuestra convivencia?
II. RESPONDE LAS PREGUNTAS SOBRE EL
VIDEO EN TU CUADERNO:
1. ¿Qué sucesos de su infancia marcaron su carácter y
cómo se describe su personalidad inicial?
2. ¿Cuál era el objetivo inicial de sus estudios y qué
institución cambió su rumbo intelectual?
3. ¿Cuáles fueron sus principales argumentos en contra del
proyecto de monarquía constitucional de José de San
Martín?
4. ¿Qué papel desempeñó la prensa, según Sánchez
Carrión, en la lucha por la República?
5. ¿Qué importancia tuvo Sánchez Carrión en la creación
de la primera Constitución del Perú?
III. RECEPCIÓN DE LA INFORMACIÓN:
El pensamiento del General José de San Martín y José
Ignacio Moreno
Al llegar al Perú, José de San Martín observó que el país
estaba sumido en un profundo caos tras siglos de control
español. Para él y sus consejeros, como el sacerdote José
Ignacio Moreno, la libertad inmediata no era la solución, sino
un peligro si no había orden. San Martín creía firmemente
que "el primer paso es asegurar la independencia, después se
pensará en establecer la libertad sólidamente" (Guerrero
Lira, s.f., p. 217). Con estas palabras, el General explicaba
que no tenía sentido hablar de derechos o democracia si
todavía había enemigos en el territorio y si la población no
sabía cómo organizarse sola; primero había que ganar la
guerra y luego aprender a ser libres poco a poco.
El gran temor de este grupo era la anarquía, es decir, un
desorden donde nadie respeta las leyes. San Martín utilizaba
una comparación muy fuerte para explicar por qué no quería
una república de inmediato, afirmando lo siguiente:
El título de un gobierno no está asignado sobre la base más o
menos de sus principios, pero sí sobre la influencia que tiene
sobre la felicidad de los gobernados; dejémonos de teorías...
¡Libertad! Déle usted a un niño de dos años un estuche de
navajas de afeitar y usted me contará los resultados. (San
Martín en Sáenz Quesada, 1950, p. 1101).
Lo que San Martín quería decir con este ejemplo es que dar
libertad total a un pueblo que no ha sido educado para
participar en política es tan peligroso como darle un objeto
filoso a un niño pequeño; en ambos casos, el resultado sería
que se lastimarían a sí mismos. Por ello, él proponía una
monarquía constitucional, donde un Rey de Europa pusiera
orden, pero siempre respetando una Constitución.
Por su parte, José Ignacio Moreno añadía que el Perú era muy
difícil de gobernar por su población heterogénea, es decir,
porque las personas tenían intereses y orígenes muy distintos.
Moreno sostenía que, ante tantas diferencias, era mejor tener
a un solo líder fuerte, pues según sus palabras, "no es bueno
que muchos manden, uno solo impere, haya un solo Rey"
(Moreno en Guerrero Lira, s.f., p. 291). Según el sacerdote,
si muchas personas intentaban mandar al mismo tiempo, el
Perú se terminaría "despedazando" en peleas internas, por lo
que un Rey era el único "freno" capaz de mantener la paz
entre todos.
El pensamiento de José Faustino Sánchez Carrión ("El
Solitario de Sayán")
Desde su retiro en el pueblo de Sayán, José Faustino Sánchez
Carrión escribió cartas apasionadas defendiendo la
República Representativa. Para él, proponer un Rey,
aunque fuera constitucional, era un insulto a la inteligencia
de los peruanos y un obstáculo para el progreso. Él definía su
ideal diciendo: "Yo quisiera que el gobierno del Perú fuese
una misma cosa que la sociedad peruana, así como un vaso
esférico es lo mismo que un vaso con figura esférica"
(Sánchez Carrión, 1822, p. 631). Con esta metáfora del vaso,
Sánchez Carrión explicaba que el gobierno no debe ser algo
"extraño" que viene de fuera (como un Rey europeo), sino
que el gobierno debe ser el pueblo mismo organizado,
compartiendo la misma forma y los mismos intereses.
Sánchez Carrión estaba convencido de que la monarquía solo
mantendría al peruano en un estado de humillación. Él
advertía que, si aceptábamos un Rey, el resultado sería el
siguiente:
Debilitada nuestra fuerza, y avezados al sistema colonial,
cuya educación debe habernos dado una segunda naturaleza
¿Qué seríamos? ¿Qué tendríamos? ¿Cómo hablaríamos a la
presencia de un monarca? Yo lo diré: seríamos excelentes
vasallos, y nunca ciudadanos; tendríamos aspiraciones
serviles... (Sánchez Carrión, 1822, p. 633).
En este pasaje, el autor nos explica que, tras 300 años de ser
dominados, los peruanos ya se habían acostumbrado a
obedecer sin pensar. Él creía que tener un Rey solo nos
convertiría en "vasallos" (gente que adula y se arrodilla ante