





Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Este informe analiza las conexiones entre el libro la cuadra y las teorías criminológicas vistas en clase, como el control, el etiquetamiento, las subculturas y la teoría de las diferencias asociativas. El autor gilmer mesa describe la vida de un grupo de jóvenes en una calle de medellín, aranjuez, y cómo la pobreza, la desigualdad y la convivencia con los maleantes influyen en su desarrollo criminal. El informe también examina cómo las teorías criminológicas pueden aplicarse a los personajes del libro y cómo estos personajes pueden ilustrar las teorías.
Tipo: Ejercicios
1 / 9
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!






Conexiones entre el libro La Cuadra (2016) del autor Gilmer Mesa y las teorías criminológicas vistas en clase y explicadas por Elena Larrauri en el texto “Introducción a la criminología y al sistema penal” (2015). DERECHO PENAL 1 PROFESOR: SUSANA ESCOBAR VÉLEZ POR: SARA CÁRDENAS VÉLEZ 2022 UNIVERSIDAD EAFIT
Anotaciones
inusual y calificado como peligroso. “Era verdaderamente malo, con una maldad endógena, heredada, de nacimiento” (p. 19). El mismo autor reconoce que el resto del grupo de amigos se volvieron malos por sus circunstancias - aludiendo a teorías como a de la Escuela de Chicago, a la de las subculturas e incluso a la de la asociación diferencial - pero que este niño siempre fue diferente; como si biológicamente estuviese determinado al crimen por razones genéticas o fisiológicas. Otro personaje que se menciona en este capítulo con parecidas circunstancias es Manicomio (Armando Prisco), quien se decía que “estaba loco de atar” (p. 24), pero se comentará más sobre Armando Prisco posteriormente. Volviendo a Kokorico, se puede decir que las teorías del control también tienen cabida en su historia. Esto es porque se nos indica que desde siempre fue el hijo excluido de la casa; porque el mayor de sus hermanos era el preferido y la menor era la “pequeña” y además mujer, entonces su padres nunca le hicieron suficiente compañía y este supo, desde sus inicios, que no tenía sitio en su hogar. Además, su padre era alcohólico y su madre es descrita como una mujer déspota y agresiva (p. 19). Cuando se fue de su casa nunca fueron a buscarlo ni a pedirle que volviera a su hogar, ni siquiera se acercaban a hablarle y este desprecio llevó a que odiara a toda su familia. Como si esto no fuera suficiente, se deja en claro que este personaje nunca tuvo un buen amigo cercano, “nadie lo quería realmente” (p. 21), no lo veían más que como un escudo protector por su fama de malo o como instrumento para asesinar a otros. Esa falta de controles generados por los vínculos defectuosos entre su familia, amigos e incluso una institución como el colegio - porque fue expulsado a los 12 años - llevó a que Kokorico no tuviera límites de carácter afectivo ni utilitarios ; como el no delinquir para no afectar su situación social porque realmente ya estaba muy despedazada. Todo esto por fallas estructurales; ninguna institución pudo suplir las necesidades de control sobre el joven y nunca le dieron respuesta a la pregunta de por qué no delinquir. En tercer y último lugar, Kokorico se puede analizar desde las teorías de las subculturas delictivas y del etiquetamiento. La primera se demuestra en el momento en que este es inducido a “probar su valía” (p. 24) al cometer su primer asesinato a los trece años. Aunque él ya servía a Los Priscos como ayudante en sus rumbas, haciendo mandados u otras tareas simples, fue necesario que Kokorico se convirtiera en asesino para demostrar su verdadero prestigio, dándole así un carácter expresivo a su delito y nos muestra el camino que debió tomar para “triunfar en la calle”. La teoría del etiquetamiento se trae a colación porque, a raíz de ese primer asesinato, “ya no sería más Kokorico, el niño que vivía en la calle” (p. 26). Es decir, se le puso el nombre de “asesino” o “delincuente” (no solo en la cuadra sino en Aranjuez y en barrios aledaños porque “subió de rango”) y aunque a partir de esa etiqueta no se expliquen todos los actos desviados secundarios de Kokorico, sí se puede decir que fue aislado del mundo corriente, que la forma en que lo trataron desde ese momento no fue la misma y que eso ayudó a formar su personalidad de criminal. También, en este capítulo se habla de la teoría del etiquetamiento cuando en las páginas 27 y 28, se comenta que los menores eran los más indicados para cometer crímenes para las bandas, específicamente la de Los Priscos, pues su mayor pena sería ir a la correccional de menores por noventa días, y de ella saldrían “más malandros y delincuentes para seguir cometiendo crímenes a diestra y siniestra” (p. 28); poniendo en materia uno de los postulados de la teoría del etiquetamiento que dice que, cuando una persona asume su identidad de delincuente y comienza a actuar
como tal y relacionarse con personas así dentro de una institución como la cárcel o en este caso el correccional de menores, es mucho más probable que continúen su carrera delictiva. En el tercer y cuarto capítulo se nos dan a conocer diversos personajes que hacen parte del mundo de “la esquina” y del barrio, además de la terrible y escalofriante historia del “revolión” y sus devastadoras consecuencias, pero los que considero más importantes e interesantes de analizar son Johan y Denis hijo. Como el mismo autor expresa en la página 43, Johan fue un “caso atípico” pues no vivía en la cuadra sino en una casa bonita ubicada en el mejor lugar residencial en el centro de Medellín, hijo de un padre estudiado, que vivía con él, lo que lo hacía muy diferente a los otros jóvenes del combo. “Se metió a ser bandido por ser alguien, porque encontró en esta vida su lugar en el mundo más que por la necesidad, que fue el motivo esencial del resto de nosotros” recalca Mesa. Este encaja perfectamente en la teoría de las subculturas delictivas porque su mayor motivación no era el dinero pues ya contaba con una buena vida, sino que pretendía encontrar reconocimiento social, demostrar su hombría y lealtad por medio del delito, aunque no solo por medio de este, sino por actividades arriesgadas que la sociedad en general rechazaría como lo es el “revolión”. Por otro lado, Denis hijo, es un caso complejo ya que este se crió en medio del odio y la sed de venganza inyectada por su madre, Claudia. Parece que Denis, por sus orígenes, estuviese determinado a entrar en el mundo del crimen como defendería la escuela biológica o como el autor da a entender cuando dice que “(la madre) había transferido a su hijo ese sentimiento durante toda su vida y ese era el resultado” (p. 85), o “la inutilidad de tratar de detener un tren con la mano pelada y más si ese tren está conducido por el destino, (...) esa esquina era como un vórtice que con solo arrimarse se lo traga a uno” (p. 78). Pero yo lo clasificaría mejor en la teoría de la asociación diferencial. Aunque evidentemente Denis hijo no hace parte del “delito de cuello blanco” que es el que esta teoría intenta explicar, en el caso de este chico que empezó su carrera delictiva desde muy joven sí se entienden los dos conceptos esenciales de la teoría que son: 1) las definiciones favorables a delinquir y 2) las técnicas de neutralización. Por su entorno y el odio a su padre que su madre le infundió desde incluso antes de su nacimiento, Denis desarrolló unos valores acordes a su situación personal que seguramente hicieron que viera el homicidio como forma justificada de venganza, y al vivir en un barrio en donde el delito es la mano que manda, los valores culturales facilitaron la comisión de delitos. Además, con el odio transmitido por su madre se neutralizó el dolor, daño, miedo o culpa que naturalmente saldría de matar a su propio padre; por lo que considero hace mejor enlace con la asociación diferencial que pone su énfasis en los valores aprendidos resumido en la siguiente frase de la página 70: “con eso estaba incubando en el niño un sentimiento de animadverion por Denis mi primo tan profundo como su propio odio, y que esa transfusion de econos signaría el corto camino que su hijo seguiría en la vida y que desembocaría en el asesinato de Denis el grande por Denis el chico a la edad de trece años, marcando el inicio de una carrera criminal que se extendería por algunos años y llenaría de dolor a mucha gente.” Además, con esta última frase y otra que dice que “una vez se empieza a recorrer ese camino no se detiene nunca hasta cruzarlo completamente” encontrada en la página 82, veo rasgos que se asocian con la teoría del etiquetamiento al afirmar que cuando se marca el inicio de una vida criminal es muy probable que se sigan cometiendo más delitos.
En la siguiente parte del libro se habla a profundidad de los hermanos Prisco; su historia, su comienzo en el mundo del hampa, la forma en que organizaron uno de los grupos criminales más temidos de la ciudad de Medellín, cómo era la jerarquía allí dentro y su modus operandi. Aunque hay muchísimas cosas que destacar del capítulo 6, es importante destacar que es impresionante la capacidad de convencimiento, convocatoria y liderazgo que llegaron a tener estos hermanos y es lamentable que las hayan utilizado para causar destrucción y sufrimiento. Este capítulo también confirma uno de los puntos que fue mencionado en los primeros párrafos y es que el principal motivo de que esta banda se creara, haya sido “exitosa” y además haya producido tanto revuelo en la ciudad, es por la disposición que tenían los jóvenes y niños provenientes de familias de escasos recursos y en donde “el día que no se trabaja no se come” (p. 118) para conseguir dinero, llevárselo a sus familias, y además, poder tener los lujos que ostentaban los pillos. Nuevamente, se asegura que la teoría de la anomia , la que habla de metas insatisfechas por límites sociales y económicos que pueden ser saldadas con el crímen únicamente, es una de las explicaciones más completas a los delitos cometidos en esta banda. También, es muy interesante y casi increíble que justo en las páginas 121 y 122 se mencionen explícitamente los argumentos presentados por la criminología crítica. Esto es porque Paco, el hombre de la prendería a quien inicialmente le intercambiaron la máquina de escribir por dinero y fue quien les aceptó los negocios venideros, “vio en este combo la oportunidad perfecta para desarrollar su actividad ilícita y expandir su negocio ilegal de forma insospechada”, porque sabía que quienes delinquen directamente (quienes roban las motos o atracan las personas) son quienes están más expuestos a ser perseguidos por la ley y la justicia; mientras que los que dan las órdenes están cubiertos por una fachada bajo la cual es poco probable que sean encontrados, dando a entender que muchas veces es cierto que los grupos sociales de menores recursos económicos o de poder (los jóvenes del barrio) tienen mayores probabilidades de ser criminalizados que quienes tienen mayores recursos para impedirlo e influir en el sistema penal: los que mandan a matar, compran lo robado o consumen las drogas, por ejemplo. También tiene que ver con la teoría del etiquetamiento al explicar por qué el señor Paco probablemente no es considerado delincuente y los jóvenes sí aunque ambos objetivamente estén inclumpliendo el derecho penal; Paco al re vender cosas robadas y recibiendo objetos de menores de edad y los jóvenes robando y atracando directamente. La respuesta sea tal vez la misma que da la criminología crítica y tiene que ver con el poder y los grupos sociales más favorecidos; a estos es menos probable que se les califique como criminales. En adición a esto, es relevante como en el inicio del capítulo especifican que cuando los padres de los hermanos Prisco llegaron a Aranjuez, este era un lugar tranquilo porque apenas se estaba construyendo y tenía aspecto de pueblo y esto hace alusión a la teoría criminológica de la escuela de Chicago pues esta explica que el ambiente, la ecología y la estructura de los lugares puede afectar los índices criminológicos en determinadas zonas. Se encuentra una relación, tal vez difusa, entre la infraestructura y organización social de Aranjuez en el momento en que José Reinaldo y Teresa (los padres) llegaron al barrio y la tranquilidad y seguridad que se percibía allí, y el desorden y crimen que vino después de haber construido el barrio y tener infraestructura definida. Lo anterior se puede explicar porque a inicios del barrio de Aranjuez, había verdaderos controles sociales por la organización social causada tal vez porque los habitantes eran de una misma familia, o que los valores inculcados eran comunes, o que tenían más posibilidades de socializar sanamente, pero que con el tiempo esos controles sociales comenzaron a ser insuficientes para suplir las necesidades de vigilancia y sanción ante el crimen causadas por personas nuevas que llegaran al barrio, construcciones que permitían la reunión de jóvenes con malas intenciones, o valores que se fueron transformando con el tiempo. Ahora, si se habla de Armando (Manicomio) y Reinaldo Prisco, podemos encontrar explicaciones interesantes sobre por qué comenzaron su vida como delincuentes. Se sabe que
venían de una familia de bajos recursos y que realmente no contaban con mucho dinero para comprar productos básicos como el mercado y esa fue la razón para que cometieran juntos su primer delito robando la máquina de escribir. Esto se explica, además de la razón principal que es la necesidad básica, con la teoría de la anomia : ante una sociedad desigual, en donde cada día se necesita capital para vivir mínimamente bien y los recursos son limitados, se recurren a medios ilegales para alcanzar estos objetivos. Sin embargo, cambia un poco la perspectiva cuando se da a entender que estos dos hermanos parecieran haber nacido para hacer parte de este mundo desviado. Reinaldo, que nació con habilidades para liderar, pericia y creatividad, tuvo la oportunidad de planear muchos de los crímenes causados en el barrio. Por otro lado, se dice que Armando tenía problemas de ira, que enloquecía ante los pequeños percances y esto se demostró desde que era pequeño, luego fue internado en un hospital médico, llegó a amenazar a su propia familia y además inventó dinámicas terroríficas como la de “la cacería” (p. 134). Es por eso que es posible aludir a la teoría biológica nuevamente porque parece que estos dos chicos estuviesen determinados desde se nacimiento, la teoría incluso explicaría el porqué estos hermanos tenían un parecido físico tan importante que hasta llegaron a parecer gemelos y también explicaría la peligrosidad de Reinaldo y Armando que se materializó desde sus escasos 12 años. Por último, en los capítulos 7, 8 y 9, aunque se habla de personajes muy relevantes como el Chicle y Alquivar y el desenlace de la historia, realmente no se cuentan los orígenes de aquellos jóvenes entonces no se pueden deducir los motivos por los que entraron al mundo de la delincuencia tanto como para mirarlos desde una perspectiva de las teorías criminológicas. Sin embargo, y a modo de conclusión, es posible hacer un análisis general de los personajes de este libro y las teorías integradoras ya que los autores que defienden esta perspectiva afirman que tanto los factores individuales y los sociales influyen para que las personas sean más proclives a delinquir o abstenerse de hacerlo. Por ejemplo, sabemos que Manicomio o Armando Prisco era una persona completamente impulsiva, furibunda y llena de rabia que había mostrado esos rasgos desde pequeño, pero al vivir en ese lugar, tener acceso a armas, necesidades económicas y habilidades que le facilitaban el robo, su camino se decantó por el del crimen y la delincuencia. Si por el contrario la familia Prisco hubiese crecido en otro barrio de mejor situación económica, si el padre no trabajara recogiendo arena del río Medellín sino que fuese un empresario y Armando hubiera seguido sus estudios hasta tal vez completar una carrera profesional, la historia podría haber sido muy diferente. Probablemente habría consultado con un psicólogo y habría tenido amigos que se dedicaran a jugar al balón o a los juegos de mesa y no a robar. Aunque los factores individuales de Manicomio influyen en su forma de ser y pensar, los factores estructurales externos a él también incidieron en su destino. O en el caso de su hermano Reinaldo, que contaba con habilidades grandiosas de liderazgo y creatividad; si se tomara el mismo escenario descrito anteriormente, tal vez Reinaldo sería hoy el dueño o gerente de una gran empresa. Los anteriores son solo ejemplos, pues se podría aplicar a la mayoría (por no decir todos) los integrantes de La Cuadra. Reflexión personal : Es la tercera vez que leo este libro y no me canso de decir que es realmente maravilloso. No solo el contenido sino la forma tan apasionante en que escribe Gilmer Mesa me impresiona cada vez más. Aunque se tratan temas demasiado peliagudos e impactantes, es un libro que pienso todos deberían leer. Disfruté muchísimo haciendo la actividad de relacionar los personajes con las teorías porque me ayudaron a entenderlas mejor, es un ejercicio realmente gratificante. Es muy triste ver como todos esos chicos fueron irremediablemente dirigidos al mundo de la esquina, ver cómo todo su mundo revolvía alrededor de unos pocos metros y los vecinos eran