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Ingreso Letras Modernas 2018, Monografías, Ensayos de Literatura

Coloquio sobre la identidad para ingreso a la carrera de Letras Modernas

Tipo: Monografías, Ensayos

2018/2019

Subido el 03/12/2019

eloise.field99
eloise.field99 🇦🇷

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Tema: Lengua como identidad en la diversidad
Cada lengua es diversa y dentro de cada una existen variaciones léxicas,
morfosintácticas y fonológicas según condiciones extralingüísticas. Estos factores
exteriores, a motivaciones interiores de las lenguas, generan cambios ya sea por diversidad
de cultura, razones económicas o políticas que transforman y mutan la lengua. Toda lengua
tiene una cierta interdependencia con esto factores y son los mismos hablantes que
producen estos cambios según sus necesidades comunicacionales.
Las sociedades y culturas están en constante movimiento y transformación. Esto significa
que cambian también los modos de decir, expresiones y vocabulario para mejor expresar lo
que el hablante piensa, siente o percibe del mundo que lo rodea. Además, cada hablante
posee un promedio de palabras que emplea en su uso diario que varía según su educación
y acceso a nuevos vocabularios. Empleamos sólo una pequeña porción de nuestra lengua,
alrededor de un 0,10% de las posibilidades lexicales que nos ofrece el español. Esto refleja
una selección muy específica del vocabulario que utilizamos para comunicarnos. Nuestra
selección de palabras depende de nuestro contexto, influencias socio-culturales, la historia
del lugar donde vivimos y los procesos que generaron la lengua que hoy hablamos.
Por lo tanto esta selección lexical representa una visión propia y única del mundo. El
español en refleja los procesos sociales e históricos que alteraron nuestro uso de la
lengua, también en la apropiación e incorporación de palabras extranjeras que también
forman parte de nuestros horizontes lingüísticos. Las lenguas no son todas iguales en su
estructura, su gramática, su pronunciación ni en su vocabulario. Cada lengua satisface la
necesidades de cada hablante, si hace falta una nueva palabra para expresar algo, el
hablante lo creará o lo adoptará de una lengua que sí lo posee.
Según Ernesto Cardenal las lenguas se basan en el cambio y en la diversidad para su
enriquecimiento y desarrollo. Si una lengua busca mantenerse estática y no sufrir
“contaminación” de otras lenguas se empobrece. No existen las lenguas puras, porque no
hay ninguna lengua que no se haya transformado a partir de otras lenguas. Con la cros
fertilización y mezcla de vocabularios la lengua se rejuvenece y se reproduce. Las lenguas
no son inmutables, varían constantemente porque los hablantes son dinámicos en un
mundo de diversidad cultural. Por esto podemos decir que las lenguas también reflejan
nuestra identidad, ya que cubren nuestras necesidades de comunicación, cambian con
nosotros y reflejan costumbres e historia de lo hablantes que las emplean.
Cardenal pone el ejemplo de las veintisiete palabras que tienen los indígenas campas de
la selva amazónica para nombrar el color verde o las veinticinco palabras de los miskitos
caribeños para el viento. El vocabulario refleja identidad y cultura, refleja lo que importa para
un pueblo, sus necesidades y sus costumbres. En la diversidad de visiones del mundo se
enriquecen las lenguas porque se abren a miles de nuevas oportunidades lingüísticas y
nuevas visiones del mundo. Si se quiere aprender más de una cultura se debe conocer y
entender su lengua en relación a cómo viven y cómo la emplean.
En El Supremacismo Lingüístico
de Manuel Muñoz Navarrete también se trata el tema de
la lengua como identidad y como visión única del mundo. Destaca, por lo tanto, la
importancia de cada lengua y el derecho a cada hablante a mantenerlo. La supremacía
lingüística ataca a un número enorme de lenguas mediante una serie de prejuicios
arraigados en la sociedad. Estas lenguas dominantes surgen por motivos extralingüísticos,
sean culturales, políticos, económicos, históricos, etcétera.
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Tema: Lengua como identidad en la diversidad

Cada lengua es diversa y dentro de cada una existen variaciones léxicas, morfosintácticas y fonológicas según condiciones extralingüísticas. Estos factores exteriores, a motivaciones interiores de las lenguas, generan cambios ya sea por diversidad de cultura, razones económicas o políticas que transforman y mutan la lengua. Toda lengua tiene una cierta interdependencia con esto factores y son los mismos hablantes que producen estos cambios según sus necesidades comunicacionales. Las sociedades y culturas están en constante movimiento y transformación. Esto significa que cambian también los modos de decir, expresiones y vocabulario para mejor expresar lo que el hablante piensa, siente o percibe del mundo que lo rodea. Además, cada hablante posee un promedio de palabras que emplea en su uso diario que varía según su educación y acceso a nuevos vocabularios. Empleamos sólo una pequeña porción de nuestra lengua, alrededor de un 0,10% de las posibilidades lexicales que nos ofrece el español. Esto refleja una selección muy específica del vocabulario que utilizamos para comunicarnos. Nuestra selección de palabras depende de nuestro contexto, influencias socio-culturales, la historia del lugar donde vivimos y los procesos que generaron la lengua que hoy hablamos. Por lo tanto esta selección lexical representa una visión propia y única del mundo. El español en sí refleja los procesos sociales e históricos que alteraron nuestro uso de la lengua, también en la apropiación e incorporación de palabras extranjeras que también forman parte de nuestros horizontes lingüísticos. Las lenguas no son todas iguales en su estructura, su gramática, su pronunciación ni en su vocabulario. Cada lengua satisface la necesidades de cada hablante, si hace falta una nueva palabra para expresar algo, el hablante lo creará o lo adoptará de una lengua que sí lo posee. Según Ernesto Cardenal las lenguas se basan en el cambio y en la diversidad para su enriquecimiento y desarrollo. Si una lengua busca mantenerse estática y no sufrir “contaminación” de otras lenguas se empobrece. No existen las lenguas puras, porque no hay ninguna lengua que no se haya transformado a partir de otras lenguas. Con la cros fertilización y mezcla de vocabularios la lengua se rejuvenece y se reproduce. Las lenguas no son inmutables, varían constantemente porque los hablantes son dinámicos en un mundo de diversidad cultural. Por esto podemos decir que las lenguas también reflejan nuestra identidad, ya que cubren nuestras necesidades de comunicación, cambian con nosotros y reflejan costumbres e historia de lo hablantes que las emplean. Cardenal pone el ejemplo de las veintisiete palabras que tienen los indígenas campas de la selva amazónica para nombrar el color verde o las veinticinco palabras de los miskitos caribeños para el viento. El vocabulario refleja identidad y cultura, refleja lo que importa para un pueblo, sus necesidades y sus costumbres. En la diversidad de visiones del mundo se enriquecen las lenguas porque se abren a miles de nuevas oportunidades lingüísticas y nuevas visiones del mundo. Si se quiere aprender más de una cultura se debe conocer y entender su lengua en relación a cómo viven y cómo la emplean. En El Supremacismo Lingüístico de Manuel Muñoz Navarrete también se trata el tema de la lengua como identidad y como visión única del mundo. Destaca, por lo tanto, la importancia de cada lengua y el derecho a cada hablante a mantenerlo. La supremacía lingüística ataca a un número enorme de lenguas mediante una serie de prejuicios arraigados en la sociedad. Estas lenguas dominantes surgen por motivos extralingüísticos, sean culturales, políticos, económicos, históricos, etcétera.

Ambos escritores se acercan a la problemática del supremacismo lingüístico, la imposición de una lengua sobre otra que crea prejuicios y dominación cultural. Esta imposición es un fenómeno extra lingüístico y el vencedor obliga al vencido a adoptar la nueva lengua, asegurándose del dominio en sentido de identidad cultural además de político-económico. Cardenal abarca el tema de la nueva lengua como una forma de prevenir el mestizaje y de conservar la lengua en su forma más pura. A esto Cardenal lo llama lengua estéril, porque no le da lugar a la lengua a reproducirse ni evolucionar. Muñoz Navarrete se acerca al tema del bilingüismo para explicar el proceso de superposición de una lengua sobre otra. El bilingüismo puede ser aditivo o sustitutivo, de la palabra sustituir. Depende de los mismos hablantes y el contexto que los rodea si se acepta una nueva lengua para reemplazar a la original o si se incorpora la nueva lengua para utilizar ambas. En esta diversidad y dinamicidad de la lengua podemos analizar la formación del vocabulario como derivados de una misma raíz. Así podemos observar la diversidad, y cómo esa diversidad construye las identidades. Nos acercamos a la disyuntiva entre lengua y dialecto, dialecto como el habla y lengua como un concepto abstracto formado por concurrencias entre dialectos. Saussure al enfocarse explícitamente en la lengua nos muestra las diferencias que tiene con el habla en su forma práctica. El habla incluye un proceso fisiológico, físico y psíquico, es individual, por eso varía y se diversifica tanto la pronunciación, es un acto de voluntad y el uso individual, heterogéneo del código de la lengua. Esa lengua es abstracta porque reúne todas las reglas comunes entre los habla individuales para crear un código homogéneo, psíquico, pasivo y social. El código existe sólo en el interior de cada persona quien lo emplea para hablar y comunicarse. Se construye socialmente y es común a todos los que comparten la misma lengua. Los signos dentro de una lengua son arbitrarias, sin motivación absoluta. Son construcciones histórico-lingüísticas porque reúne tendencias en las formas de hablar para establecer convenciones, que también se pueden regir por razones extralingüísticos. Estas convenciones pueden ser compartidas con otras lenguas produciendo su diversificación y mezcla muchas veces en la superposición de una lengua sobre otra. Las palabras, entonces, no son arbitrarias respecto a los hablantes, que por convención deben respetarlas, sino que por la unión entre significado y significante. Esta unión no tiene motivaciones puras, por eso se ve tanta diversidad y arbitrariedad entre lenguas. Por esta razón en el texto de Paz Sena se menciona al filósofo alemán Friedrich Nietzsche quien dudaba de estas convenciones establecidas por la sociedad. Las convenciones de palabras, las uniones entre significado y significante, señalan el funcionamiento de un poder superior a ellas que rige su uso social. Nietzsche duda de la veracidad ya que las palabras, formadas por signos (concepto e imagen acústica) son meras metáforas establecidas por una lengua dominante. La lengua de un pueblo puede cambiar porque el poder extralingüístico decide implementar otra lengua considerada superior para dominar. Hay un reemplazo de metáforas y una pérdida de conceptos únicos a cierta lengua. Por esto puede resultar peligroso aceptar inmediatamente una lengua como superior en ceder la propia lengua, la propia visión del mundo para la implementación de una nueva considerada útil, más correcta, completa, literaria, etcétera mediante los prejuicios preexistentes. A través del entendimiento de la riqueza de una lengua en su léxico y fonología llegamos al comprendimiento de lo que puede llegar a significar la pérdida de algo