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Inteligencia emocional es un constructo que se refiere a la capacidad de los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, discriminar entre diferentes sentimientos y etiquetarlos
Tipo: Apuntes
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Existen diversas definiciones de inteligencia emocional, casi tantas como autores han escrito sobre el tema tratado. En este sentido, la inteligencia emocional es el uso inteligente de las emociones (Weisinger, 1988). Asimismo, (Gardner, 1993, pág. 193), define inteligencia emocional como “El potencial biopsicológico para procesar información que puede generarse en el contexto cultural para resolver los problemas”. Por otro lado, la inteligencia emocional se convierte en una habilidad para procesar la información emocional que incluye la percepción, la asimilación, la comprensión y la dirección de las emociones (Mayer & Cobb, 2000). (Mayer & Cobb, pág. 109) Explicaron que la inteligencia emocional es la capacidad de procesar la información emocional con exactitud y eficacia, incluyéndose la capacidad para percibir, asimilar, comprender y regular las emociones. De este modo, la inteligencia emocional incluye las habilidades de (Mehrabian, 1996). Percibir las emociones personales y la de otras personas. Tener dominio sobre las emociones propias y responder con emociones y conductas apropiadas ante diversas circunstancias. Participar en relaciones donde las emociones se relacionen con la consideración y el respeto. Trabajar donde sea, en la medida de lo posible, gratificante desde el punto de vista emocional.
sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia y/o la agilidad mental. Estas características configuran rasgos de carácter como: la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social (Gómez Gras, Galiana Lapera, & León Espí, 2000, págs. 55-56). A partir de aquí, se ha realizado la siguiente definición de inteligencia emocional. Ésta es la capacidad que tiene el individuo de adaptarse e interaccionar con el entorno, dinámico y cambiante a raíz de sus propias emociones. II. PRINCIPIOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL La siguiente cuestión, una vez definida lo que es inteligencia emocional, es proporcionar unos principios básicos para que se pueda obtener una correcta inteligencia emocional. Se puede decir que la inteligencia emocional, fundamentalmente (Gómez Gras, Galiana Lapera, & León Espí, 2000) se basa en los siguientes principios o competencias: Autoconocimiento : Capacidad para conocerse uno mismo, saber los puntos fuertes y débiles que todos tenemos. Autocontrol : Capacidad para controlar los impulsos, saber mantener la calma y no perder los nervios. Automotivación : Habilidad para realizar cosas por uno mismo, sin la necesidad de ser impulsado por otros. Empatía : Competencia para ponerse en la piel de otros, es decir, intentar comprender la situación del otro.
Habilidades sociales : Capacidad para relacionarse con otras personas, ejercitando dotes comunicativas para lograr un acercamiento eficaz. Asertividad: Saber defender las propias ideas no respetando la de los demás, enfrentarse a los conflictos en vez de ocultarlos, aceptar las críticas cuando pueden ayudar a mejorar. Proactividad: Habilidad para tomar la iniciativa ante oportunidades o problemas, responsabilizándose de sus propios actos. Creatividad : Competencia para observar el mundo desde otra perspectiva, diferente forma de afrontar y resolver problemas. Este conjunto de principios expuestos, darán lugar a una mayor o menor inteligencia emocional. En este sentido, el hecho de que un individuo pueda tener una mayor creatividad que otro individuo, no quiere decir que de forma intrínseca obtenga una mayor inteligencia emocional, ya que concurren otros factores como si el individuo sabe explotar esa creatividad. Por el contrario, la falta de creatividad se puede ver compensado por una mayor automotivación. III. MODELOS DE INTELIGENCIA A partir de la literatura, se ha realizado una revisión de los principales modelos sobre inteligencia emocional. Éstos se han clasificado en modelos mixtos, modelos de habilidades y otros modelos que complementan a ambos.
1. Modelos mixtos. Entre los principales autores se encuentran (Goleman, 1995) y (Bar-On, 1997).
1.2 Modelo de Bar-On. Hablo de la inteligencia emocional y su medida a través del inventario EQ-I (Bar-On, 1997). El modelo está compuesto por diversos aspectos: componente intrapersonal, componente interpersonal, componente del estado de ánimo en general, componentes de adaptabilidad, componentes del manejo del estrés y, componente del estado de ánimo en general. Componente intrapersonal: Comprensión emocional de sí mismo: habilidad para comprender sentimientos y emociones, diferenciarlos y, conocer el porqué de los mismos. Asertividad: habilidad para expresar sentimientos, creencias, sin dañar los sentimientos de los demás y, defender nuestros derechos de una manera no destructiva. Autoconcepto: capacidad para comprender, aceptar y respetarse a sí mismo, aceptando los aspectos positivos y negativos, así como las limitaciones. Autorrealización: habilidad para realizar lo que realmente podemos, deseamos y se disfruta. Independencia: capacidad para autodirigirse, sentirse seguro de sí mismo en nuestros pensamientos, acciones y, ser independientes emocionalmente para tomar decisiones. Componente interpersonal:
Empatía: habilidad para sentir, comprender y apreciar los sentimientos de los demás. Relaciones interpersonales: capacidad para establecer y mantener relaciones satisfactorias, caracterizadas por una cercanía emocional. Responsabilidad social: habilidad para mostrarse como una persona cooperante, que contribuye, que es un miembro constructivo, del grupo social. Componentes de adaptabilidad: Solución de problemas: capacidad para identificar y definir los problemas y, generar e implementar soluciones efectivas. Prueba de la realidad: habilidad para evaluar la correspondencia entre los que experimentamos y lo que en realidad existe. Flexibilidad: habilidad para realizar un ajuste adecuado de nuestras emociones, pensamientos y conductas a situaciones y condiciones cambiantes. Componentes del manejo del estrés: Tolerancia al estrés: capacidad para soportar eventos adversos, situaciones estresantes y fuertes emociones. Control de los impulsos: habilidad para resistir y controlar emociones. Componente del estado de ánimo en general: Felicidad: capacidad para sentir satisfacción con nuestra vida. Optimismo: habilidad para ver el aspecto más positivo de la vida. El modelo emplea la expresión “inteligencia emocional y social” haciendo referencia a las competencias sociales que se deben tener para desenvolverse en la vida. (Bar-On, 1997), la modificabilidad de la inteligencia emocional y social es superior a la inteligencia cognitiva.
Compresión emocional: Habilidad para resolver los problemas e identificar qué emociones son semejantes. Dirección emocional: Compresión de las implicaciones que tienen los actos sociales en las emociones y regulación de las emociones en uno mismo y en los demás. Regulación reflexiva de la emociones para promover el crecimiento personal. Habilidad para estar abierto a los sentimientos ya sean positivos o negativos. En resumen, el autor, establece una serie de habilidades internas del ser humano que ha de potenciar, en base a la práctica y la mejora continua.
3. Otros modelos. Incluyen componentes de personalidad, habilidades cognitivas y otros factores de aportaciones de personales, que en algunos casos son fruto de constructos creados ad hoc con la finalidad de enfatizar el sentido popular y divulgativo del constructo inteligencia emocional. 3.1 El modelo de Cooper y Sawaf. Se le ha denominado como el modelo de los “Cuatro Pilares”, por su composición. Dicho modelo se ha desarrollado, principalmente, en el ámbito organizacional de la empresa. A continuación, se han desarrollado los 4 aspectos fundamentales del modelo: Alfabetización emocional: Constituida por la honradez emocional, la energía, el conocimiento, el feed-back , la intuición la responsabilidad y la conexión. Estos componentes permiten la eficacia y el aplomo personal.
Agilidad emocional: Es el componente referido a la credibilidad, la flexibilidad y autenticidad personal que incluye habilidades para escuchar, asumir conflictos y obtener buenos resultados de situaciones difíciles. Profundidad emocional. Se denomina a la armonización de la vida diaria con el trabajo. Alquimia emocional. Habilidad de innovación aprendiendo a fluir con problemas y presiones. En este sentido (Cooper & Sawaf, 1997), basan la inteligencia emocional en cuatro soportes básicos. Asimismo, adapta la perspectiva de la inteligencia emocional al mundo empresarial. 3.2 El modelo de Boccardo, Sasia y Fontenla. Estos autores establecen las siguientes áreas, dentro del modelo en 1999: Autoconocimiento emocional: Reconocimiento de los sentimientos. Control emocional: Habilidad para relacionar sentimientos y adaptarlos a cualquier situación. Automotivación: Dirigir las emociones para conseguir un objetivo, en esencia para mantenerse en un estado de búsqueda permanente y mantener la mente creativa para encontrar soluciones. Reconocimiento de las emociones ajenas: Habilidad que construye el autoconocimiento emocional. Habilidad para las relaciones interpersonales: Producir sentimientos en los demás. La principal aportación de estos autores, es la distinción entre la inteligencia emocional e inteligencia interpersonal, exponiendo que las habilidades: autoconocimiento emocional, control emocional y automotivación pertenecen a la
Actitud positiva. Valorar más los aspectos positivos que los negativos. Resaltar más los aciertos que los errores, las utilidades que los defectos, el esfuerzo que los resultados. Hacer uso frecuente del elogio sincero. Buscar el equilibrio entre la tolerancia y la exigencia. Ser conscientes de las propias limitaciones y de las de los demás. Reconocer los propios sentimientos y emociones. Reconocer los propios sentimientos y emociones. Capacidad para expresar sentimientos y emociones. Expresar sentimientos y emociones a través de algún medio o cal apropiado. Capacidad para controlar sentimientos y emociones. Tolerancia a la frustración. Saber esperar. Empatía. Captar las emociones de otro individuo, a través del lenguaje corporal. Ser capaz de tomar decisiones adecuadas. Integrar lo racional y lo emocional. Motivación, ilusión, interés. Suscitar ilusiones e interés por algo o alguien Autoestima. Sentimientos positivos hacia sí mismo. Confianza en las propias capacidades para hacer frente a los retos. Saber dar y recibir. Ser generoso.
Dar y recibir valores personales: escucha, compañía y/o atención. Tener valores alternativos. Dar sentido a la vida. Ser capaz de superar las dificultades y frustraciones. Capacidad de superarse en situaciones difíciles. Ser capaz de integrar polaridades. Integrar lo cognitivo y lo emocional. (Rovira, 1998) es el primer autor que ofrece subdimensiones del concepto para su medición, lo que puede mejorar los ítems del concepto inteligencia emocional. 3.6 El modelo de Vallés y Vallés. (Vallés & Vallés, 1999) describe en su modelo una serie de habilidades que componen la inteligencia emocional, enumerándolas éstas en diferentes aspectos: conocerse a sí mismo, automotivarse, tolerar la autofrustación, llegar a acuerdos razonables con compañeros y compañeras, identificar las situaciones que provocan emociones positivas y negativas, saber identificar lo que resulta importante en cada situación, autorreforzarse, contener la ira en situaciones de provocación, mostrarse optimista, controlar los pensamientos, autoverbalizarse para dirigir el comportamiento, rechazar peticiones poco razonables, defenderse de las críticas injustas de los demás mediante el diálogo, aceptar las críticas justas de manera adecuada, despreocuparse de aquello de nos podría obsesionar, ser un buen conocedor del comportamiento de los demás, escuchar activamente, valorar opiniones, prever reacciones, observar su lenguaje, valorar las cosas positivas que hacemos, ser capaz de divertirse, hacer actividades menos agradables pero necesarias, sonreír, tener confianza en sí mismo, mostrar dinamismo y actividad, comprender los sentimientos de los demás, conversar.
(Higgins, Grant, & Shah, 1999), fundamentan la autorregulación emocional, al igual que ocurre con Bonano pero estableciendo los siguientes procesos: Anticipación regulatoria: Tratar de anticipar placer o malestar futuro. Referencia regulatoria: Adoptar un punto de referencia positivo o negativo ante una misma situación. Enfoque regulatorio: Estados finales deseados; aspiraciones y autorrealizaciones (promoción) contra responsabilidades y seguridades (prevención). Este modelo es un continuo del anterior que matiza diferentes procesos como la planificación emocional. 3.9 El modelo de procesos de Barret y Gross. Dichos autores, en 2001 y a partir de los anteriores modelos, incluyen los siguientes procesos: Selección de la situación: Aproximación o evitación de cierta gente, lugares u objetos con el objetivo de influenciar las propias emociones. Modificación de la situación: Adaptarse para modificar su impacto emocional. Despliegue atencional: Elegir la parte de la situación en la que presta atención. Cambio cognitivo: Posibles significados que se eligen en una situación. Modulación de la respuesta: Influenciar las tendencias de acción. (Barret & Gross, 2001). Generan nuevos procesos a partir de (Higgins, Grant, & Shah, 1999) y completan el modelo anterior. Los modelos tratados en este artículo sobre inteligencia emocional no ha alcanzado un elevado nivel de consenso conceptual en la comunidad científica (Vallés A. , 2005). Asimismo, tampoco se han desarrollado técnicas satisfactorias para medir los diferentes constructos sobre inteligencia emocional, de forma objetiva y fiable.
Las implicaciones de la Inteligencia emocional a nivel de una organización mejorara la condición de empleado, ya que estos puede adaptarse en la empresa, sea cual sea el entorno en el cual se ubiquen, dependiendo del desarrollo de la inteligencia emocional de los empleados. Por otro lado la inteligencia emocional, puede tener una influencia positivamente en un la organización y por lo tanto, mejorar la motivación e implicación, no sólo de los trabajadores sino de los jefes, ya que este último puede observar a corto plazo resultados.