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Inteligencia emocional lógico matemática, cuáles son las aptitudes de una persona y cómo mejorar esta inteligencia emocional para la vida diaria
Tipo: Apuntes
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Este tipo de inteligencia puede ser definido como nuestra capacidad de razonamiento formal para resolver problemas relacionados con los números y las relaciones que se pueden establecer entre ellos, así como para pensar siguiendo las reglas de la lógica. En definitiva, estar dotados en mayor o menor medida de inteligencia lógico-matemática nos permite reconocer y predecir las conexiones causales entre las cosas que pasan. Gracias a esta inteligencia somos capaces de pensar de manera más o menos coherente, detectar regularidades en las relaciones entre las cosas y razonar lógicamente. Se podría decir que, más allá de nuestra manera única de ver las cosas y usar el lenguaje a nuestra manera para definir las cosas que ocurren en el mundo, la inteligencia lógico- matemática nos permite abrazar unas reglas lógicas que hacen que nuestro pensamiento pueda conectar con el de los demás. Es importante remarcar que este tipo de inteligencia no explica directamente nuestra manera de pensar en general, ni nuestro uso del lenguaje o la interpretación de la realidad propia. Estos factores dependen en gran parte de nuestra ideología y el uso del lenguaje que nos caracteriza. Un ejemplo : cuando nos proponen un problema matemático, podemos elegir si resolverlo o no y, una vez aceptadas las normas del enunciado, podemos resolverlo bien o mal. Pero también podemos negarnos a resolver ese problema porque hacer eso no sería útil a nuestros propósitos, por el motivo que sea, o contestar mal adrede porque no aceptamos las reglas impuestas desde un inicio.
Disfrutan del proceso de entender las cosas. Suelen ser personas ordenadas. Les gusta hacerse preguntas. Trabajan con números, medidas, grados, dimensiones, ángulos, etc. Los experimentos científicos de manera lógica suele gustarles. Exploran patrones y relaciones. Gozan de buenas habilidades para resolver problemas. Disfrutan pensando a través de ideas abstractas. Son buenos resolviendo situaciones complejas.
Se organizan a través de la clasificación y la categorización de la información. Suelen preguntarse sobre eventos naturales. Persiguen ideas. Les gusta encontrar patrones entre diferentes áreas de conocimiento. Se interesan en el «cómo»: ¿Cómo funciona algo? ¿Cómo es posible que ocurra X? ¿Qué se puede hacer al respecto? Gozan de una buena capacidad para el pensamiento abstracto.
El lóbulo frontal. Se destaca la corteza prefrontal, la corteza premotora y el área motora primaria. Lóbulo parietal. Participa el área somatosensorial primaria y la corteza de asociación del lóbulo parietal. Lóbulo occipital. Están involucradas la corteza visual primaria y la corteza de asociación del lóbulo occipital. Lóbulo temporal. Incluye corteza auditiva primaria, corteza superior temporal y la corteza de asociación del lóbulo temporal.
Estas áreas van madurando poco a poco. El niño activa alguna de estás areas y otras se van desarrollando dependiendo del estímulo recibido a través de la educación. Las áreas que maduran primero son las motoras, la somatosensorial, visual y auditiva. Las áreas que siguen en maduración son las secundarias motoras y las sensoriales. Posteriormente las áreas de asociación. Algunas de las últimas zonas en madurar son la corteza prefrontal y la corteza temporal superior encargada de integrar información proveniente de diferentes modalidades sensoriales. Terminan su maduración al final de la segunda década de la vida.
La inteligencia lógico-matemática está vinculada a distintas habilidades y fortalezas que puedes detectar y trabajar. Concretamente, esta inteligencia se asocia al manejo de cifras, la resolución de problemas, la detección de patrones en series o grupos, la comprensión de la causa- efecto que subyace tras un hecho o un proceso, la capacidad de abstracción o el pensamiento crítico.
Ejercicios de cálculo y operaciones Proyectos y actividades competenciales relacionados con el área de Matemáticas Problemas Simuladores de conceptos matemáticos Recursos de laboratorio, para experimentación Mapas conceptuales de cada unidad Estadísticas y datos disponibles en el Banco de contenidos Cronología del Banco de contenidos Según los estudiosos la inteligencia que se analiza, puede ser estimulada desde el hogar en cinco etapas, que va desde el nacimiento hasta los ocho años, siendo la primera etapa desde el nacimiento hasta los ocho meses, en donde se debe estimular la inteligencia lógico matemático, de la manera siguiente: El bebé debe jugar con figuras geométricas y otros objetos con formas diversas. Alternarle los objetos con formas diferentes dentro de sus juegos. Presentarle los objetos diferentes y pronunciárselos, para que logre relacionarlos con su nombre correcto. En la segunda etapa que comprende de los ocho meses hasta un año y medio: Incentivar al bebé a distinguir e identificar entre mucho y poco. Preséntele figuras de círculos y cuadros, ponerlo a rayar y dibujar, estimúlelo a imitar, hacer y distinguir estas figuras. Contarle en voz alta los números, en su primera decena relacionándolo con objetos a su alrededor. La tercera etapa comprende desde un año y medio hasta los tres años y señala lo siguiente: Compararle conceptos matemáticos asociando cantidad y número. Trabajarle verbalmente con alternativas del tipo mucho, poco, grande, pequeño. Animarlo a verbalizar su edad y su asociación con el número correspondiente y su demostración con los dedos y acostumbrarlo a contar aunque confunda el valor de los números. La cuarta etapa está ubicada de los tres hasta los cinco años de edad y se recomienda lo siguiente: Ampliarle la comprensión sobre la cantidad y el número de los objetos relacionándolos con juegos matemáticos.
Animarlo a que ordene objetos mayores y menores, iniciando con la unidad, después con los conjuntos y hacerle entender la diferencia entre alto, bajo, grande, pequeño. Ayudarlos a saber e identificar los días de la semana, dejarlos jugar con juegos de ordenador, con cantidades diferentes y juegos matemáticos. La quinta y última etapa va de los cinco hasta los ocho años y sugiere lo siguiente: Formularle juegos como de los errores en figuras para que los distingan y otros retos y Contarle la cantidad de objetos y la distinción de sus formas. Acomodarle objetos dentro de una caja y hacer que distinga y cuente cuantos caben dentro de ella. Enseñarle las horas del reloj, haciéndole representar en dígitos las horas vistas en relojes análogos. Posterior a esa edad seguir con juegos y relaciones matemáticas más complejas. Si al niño se le estimula de manera temprana, puede desarrollar con mayor facilidad la Inteligencia Lógico- Matemática, sin tanto esfuerzo, tomándola de manera natural como parte de su vida. Debe existir concordancia con la estimulación que se recibe en el hogar y la continuidad que recibe en la educación formal que reciba y esta última debe ser hasta el nivel superior, de manera continua. La teoría anterior confirma que la Inteligencia Lógico-Matemática debe desarrollarse a temprana edad para que en la adultez la persona no tenga problemas.