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Interpretar dilema del prisionero
Tipo: Ejercicios
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A pesar de lo difícil que resulta cuantificar la magnitud concreta del peso afecto a cada uno de estos elementos, un modo simbólico de representar de manera extensiva el Dilema del Prisionero que inicialmente se planteaba sería este: DILEMA DEL PRISIONERO Se trata de un juego respecto al que, atendiendo al contexto de la realidad, J2 desconoce el movimiento previo. Por otro lado, habida cuenta de que el juego se plantea con base en el descubrimiento del programa nuclear de Irán, se entiende que el bloque a quien correspondería mover primero siguiendo el curso natural de los actos sería al de sus opositores (EEUU con sus afines en el marco de la UE3+3), que por ende se hallan representados en la posición de J1. Irán, sería el J2. Observando este árbol se discierne que existen diversos cursos de acción –(A,c), (A, i), (S, c), (S, i)- y diversas estrategias tanto para J1 -A o C- como para J2 –(c,c), (c,i), (i,c), (i,i)-. La representación matricial de esta situación sería la siguiente: DILEMA DEL PRISIONERO JUGADORES J2: Irán J1: EEUU (con sus aliados en el marco UE3+3) ACCIONES c, c c, i i, c i, i A 4,4 4,4 0,1 0, S 1,0 1,0 1,1 1, De la observación de esta matriz se desprende la existencia de equilibrios de Nash en: (A; c, c), (A; c, i), (S; i, c) y en (S; i, i). A su vez, se discierne que el equilibrio perfecto en subjuegos se encuentra en (A; c, i). Como se aprecia, damos con la opción de “aceptar (y/o negociar) el programa nuclear” (en A; c, i) como el equilibrio de Nash más favorable para todas las partes, que coincide como equilibrio perfecto en subjuegos. Sin embargo, la práctica cotidiana ha propiciado que la situación haya tomado otros derroteros. Ello se debe a que, como Rousseau advertiría, el resultado será previsible únicamente si cada jugador confía en que el otro accederá a negociar. Y precisamente,
la confianza entre las partes es aquello por lo que menos se caracteriza el contexto que analizamos. A pesar de que cooperar es la opción que propicia mayor utilidad, esta solo se puede obtener en concurso con el otro y, si su participación en este sentido es incierta, el riesgo propicia que las partes prefieran la alternativa más segura aunque sea menos beneficiosa. Un modo de eludir esta desconfianza, sería el que se pudiese presumir un escenario en el cual los movimientos de cada jugador tuvieran lugar en una clara sucesión alternativa sobre la que las partes fueran teniendo buena información. Es decir, en un juego como el que sobre el papel planteo en este ejercicio. En este, mover primero sí que podría otorgar una ventaja estratégica, ya que J1 podría elegir pensando en los beneficios que le podría reportar la actuación de J2 en la siguiente jugada. Es decir, que presumiendo una actuación racional e informada de J2 , J1 puede saber en que nodo final va a desembocar el juego según el movimiento que el elija. Y ello es precisamente lo que convertiría en ventajoso mover antes. Con todo, teniendo en cuenta que en este caso la opción más beneficiosa -en la que terminaría el juego- para J1 lo es también para J2, mover primero no otorga ventajas de relevancia con reflejo en los pagos. En este hipotético contexto informado y de confianza, una actuación racional de las partes conduce siempre a la opción “aceptar (y/o negociar) el programa nuclear” (en A; c, i) como vencedora. Volviendo a la realidad del caso, la negativa a cooperar por parte de ambos jugadores que se desprende del contexto de desconfianza que impera, hace evolucionar el Dilema del Prisionero hacia un Juego de la Gallina, que con el tiempo desemboca en un Dilema del Atolladero. Y en este, los dos jugadores hallaran preferible desertar a cooperar, puesto que la deserción mutua constituye el equilibrio de Nash. A fin de evitar llegar a esta situación, si fuera un dirigente de las potencias implicadas, me habría esforzado por establecer compromisos sólidos con el otro jugador que permitiesen a los dos alcanzar el equilibrio de Nash que se presentaba como óptimo al inicio de este apartado. Si bien es cierto que la credibilidad entre las partes se haya bastante dañada en el caso que nos ocupa, existen diversas vías para alcanzarla que podrían haber permitido estos pactos que personalmente hubiera buscado^1. De entre todas las modalidades existentes, me habría decantado hacer uso de contratos en los cuales se firmase la permisión de que Irán desarrollase su programa nuclear, bajo la asunción de que la naturaleza de este proyecto se circunscribe a causas civiles. En este documento se establecerían determinados castigos para los casos de incumplimiento relacionados con materias de interés común en las cuales ambas partes pudieran resultar severamente perjudicadas en caso de incumplir. BIBLIOGRAFIA Dixit, A. & B. Nalebuff (1992). “ Pensar estratégicamente: un arma decisiva en los negocios , la política y la vida diaria”. Barcelona, Antoni Bosch Editor GEL 1 GEL 2 GEL 3 GES (^1) Dixit, A. & B. Nalebuff (1992). “ Pensar estratégicamente: un arma decisiva en los negocios , la política y la vida diaria”. Barcelona, Antoni Bosch Editor