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rn” Ñ Nada A qe Ariel Lingúistica Milagros Fernández Pérez Introducción A dd Limguística Dimensiones del lenguaje y vías de estudio [UNIVERSIDAD DE SEVILLA] L Fac. Filología - Biblioteca Editorial Ariel, S.A. Barcelona 20 INTRODUCCIÓN A LA LINGUÍSTICA con lo anterior, los contenidos de Lingúística que se ofrezcan han de facilitar aproximaciones, métodos y conceptos utilizables en la prácti- ca de los estudios (sean éstos filológicos, en ciencias de la información, en terapia del lenguaje y de la audición, en traducción, etc.), proporcio- nando así útiles para mejorar, complementar o profundizar en tales es- tudios. Esta imbricación de la Lingúística en las diferentes esferas de enseñanza permitirá que los alumnos rentabilicen sus conocimientos sobre el lenguaje y las lenguas en dimensiones y contextos comunicati- vos diversos. Han sido tantas las personas que me han enseñado y de las que sigo aprendiendo, que no me sería posible incluirlas a todas en una nómina en el apartado de agradecimientos. Perviven en mi recuerdo sobre todo los maestros que destaparon el valor positivo del error, la función peda- gógica y formativa de las equivocaciones. No sólo porque los errores o las deficiencias constituyen en sí cauces de aprendizaje sólido, sino ante todo porque su asunción entraña la voluntad de mejora —indis- pensable en el discente— y comporta así la imprescindible diferencia- ción entre resultados buenos y menos buenos (es decir, regulares y malos). Algo que desgraciadamente parece haberse olvidado en esta década. CAPÍTULO 1 PRELIMINARES. EL LENGUAJE Y LA LINGUÍSTICA En este capítulo de generalidades se ofrecen las grandes líneas que componen la naturaleza compleja del lenguaje, incidiendo sobre todo en aquellos aspectos de base consolidada que tienen importancia me- todológica capital para el desarrollo de la Lingiística. Comienza a ha- cerse patente la relevancia de diferenciar entre realidad que ha de estu- diarse (lenguaje) y disciplina que la estudia (Lingúística). 1. Introducción: complejidad de los hechos lingiiísticos y enfoques de la Lingitística La realidad primera que muestran los hechos lingúlísticos en sus manifestaciones es su diversidad. Seamos especialistas o seamos legos en la materia, todos podemos observar, por ejemplo, que en el mundo se manejan numerosas lenguas: en torno a 7.000, según el catálogo de Barbara Grimes, 1992; que en un país o en una misma comunidad coe- xisten varios idiomas: como es el caso de Suiza, donde conviven fran- cés, alemán, italiano y romanche, o la situación extrema de buena par- te de los países de África, en los que perviven las distintas lenguas liga- das a las tribus y a las etnias; o el panorama lingúístico de Galicia, con el uso del gallego y del español; y que incluso cualquiera de nosotros, individualmente, dispone de «modos» de hablar o de idiomas que se- lecciona según los interlocutores o dependiendo del tema de conversa- ción. Aún más, en ocasiones reconocemos dificultades comunicativas y detectamos problemas lingiísticos a causa de la pronunciación, de- bido al ritmo y a la fluidez —lo que es característico en la tartamudez o disfemia—, o como resultado de un problema auditivo —propio de la sordera o hipoacusia—. 24 INTRODUCCIÓN A LA LINGUÍSTICA tos enfoques estructurales —que se centran en un código para descri- bir la Gramática de una lengua—, o en la corriente generativista —que, explícitamente, se interesa por la «competencia del hablante-oyente ideal»—. Sea como fuere, los cauces de demarcación y definición de objetos están en consonancia, primero, con el grado de progreso de la disciplina: el interés lingúístico —y no sólo anatómico o médico— de las patologías del lenguaje surge una vez que se ha comprobado su ca- rácter simbólico y porque se asumen «grados» en la habilidad comuni- cativa; y, en segundo lugar, tienen que ver con la naturaleza de los fe- nómenos y la perspectiva de estudio adoptada ante ellos: los aspectos que interesan en Gramática han de concebirse desde la naturaleza so- cial del lenguaje —puesto que las reglas gramaticales son reglas de co- municación—, y, sin embargo, según se adopte un prisma realista (que integre lo rastreado en un buen número de datos), o la aproximación sea ideal o intuitiva (tomando un «patrón» de reglas como molde), la determinación del núcleo de interés no va a ser coincidente. De ahí que el campo de la Gramática en el Renacimiento no sea totalmente equi- valente al ámbito de la disciplina en la actualidad, ya que, indepen- dientemente de que figuren unidades como palabra y oración entre sus dimensiones, se trata de nociones singulares en cada una de las etapas. Por otra parte, la sucesión de órbitas de saber como evidencia de la pro- gresión en el conocimiento explica que conceptos de interés que en su momento lo fueron, en la actualidad se contemplen ya como realida- des: la palabra es en la lingúística de hoy un hecho material, una reali- dad, tanto que para reconocerla como unidad técnica es obligado mati- zar su valor mediante algún calificativo (palabra «fonológica», palabra «gramatical», palabra «léxica»). 2. Naturaleza social y naturaleza biológica del lenguaje En un acercamiento inicial a los hechos de lenguaje, con ánimo de indagar acerca de su naturaleza y sobre sus bases y origen, podemos resaltar dos fundamentos soporte de su ontología: un fundamento bio- lógico (natural) y un fundamento social (humano). El carácter natural y el carácter social implicados en la naturaleza del lenguaje han venido reconociéndose desde los albores de la Historia de la Lingúística, ya sea concediendo prioridad a una de las vertientes o ya sea consideran- do la presencia de los dos sustentos en la ontología compleja de la reali- dad lingúística. El hecho mismo de poder rastrear cada una de estas bases desde los primeros desarrollos de la disciplina refleja que, por una parte, la regularidad más inmediata comprobable desde la obser- vación de los fenómenos lingúísticos es que tales fenómenos existen en PRELIMINARES. EL LENGUAJE Y LA LINGUÍSTICA 25 coordenadas sociales, ya que sólo son si comunican, si permiten la in- teracción interindividual;' además, por otra parte, la realidad de he- chos comunicativos, lingiísticos, se produce entre los seres humanos, evidencia indiscutible de la capacidad de la especie para la habilidad del lenguaje, de modo que son los mismos hechos los que manifiestan la regularidad de «adscripción natural» producto del sustento biológi- co que les corresponde. Las evidencias incontestables respecto de la naturaleza biológica y social del lenguaje no siempre se han tenido en cuenta de modo si- multáneo a la hora de interpretar la habilidad comunicativa. Antes bien, con frecuencia se proponen concepciones parciales del lenguaje que, sin embargo, quieren ser exclusivas. Noam Chomsky, por ejem- plo, ha defendido la «propiedad científica» de interpretar el lenguaje (o «la facultad del lenguaje») en su ensamblaje formal, como cons- tructo de conocimiento común a todos los humanos —de carácter «mental», aunque con raíces «naturales»— constatable en situacio- nes ideales, y en cualquier caso sin que tengan interés sus usos y su di- versidad. Algunas consideraciones textuales al respecto son suficien- temente ilustrativas: Estudiamos el lenguaje como un instrumento o herramienta (1001), intentando describir su estructura sin referencia explícita alguna al modo de hacer uso de ese instrumento [...] A lo que parece, no hay nin- guna otra base que produzca una teoría-de-la-estructura-lingúística rigurosa, efectiva y «reveladora» [...] cabe esperar que este estudio for- mal de la estructura del lenguaje proyecte luz sobre el uso real del len- guaje, es decir, sobre el proceso de comprender las oraciones (Chomsky, 1957, 123). Asignificant notion of «language» as an object of rational inquiry can be developed only in the basis of rather far-reaching abstraction [...] My own view is this. We may imagine an ideal homogeneous speech commu- nity in which there is no variation in style or dialect. We may suppose further that knowledge of the language of this speech community is uni- formly represented in the mind of each of its members, as one element in a system of cognitive structures. Let us refer to this representation of the knowledge of these ideal speaker-hearers as the grammar of the langua- ge. We must be careful to distinguish the grammar, regarded as a structu- re postulated in the mind, from the linguist's grammar, which is an expli- cit articulated theory (Chomsky, 1980, 219-220). En el estudio del lenguaje procedemos en abstracto, al nivel de la 1. Laactividad lingúística y los productos derivados tienen relevancia si comportan significados y transmiten información. En circunstancias anómalas de distorsión expre- siva o de limitaciones comunicativas —caso de patologías del lenguaje— habrá que des- cribir los déficit y ponderarlos, pero será imprescindible hacerlo en marcos concretos de transmisión de información: las coordenadas comunicativas estarán, pues, presentes. 26 INTRODUCCIÓN A LA LINGUÍSTICA mente, y también esperamos ganar terreno en la comprensión de cómo las entidades construidas a este nivel de abstracción, sus propiedades y los principios que las gobiernan, pueden explicarse en términos de pro- piedades del cerebro (Chomsky, 1988, 17). It seems not unreasonable to conjecture that language may approxi- mate a «perfect» system [...] If this intuition is accurate, it would make good sense to press it to the limits to see what can be discovered about this curious and increasingly mysterious component of the human mind (Chomsky, 1995, 379). La síntesis de Mario Bunge (1983, 14) es una excelente plasmación de algunas visiones que, en su limitación, pretenden globalidad:? Psicología biológica Cuestiones básicas Estructuralismo Mentalismo y social Un Les un conjunto de fo- un conjunto infinito nemas de oraciones les significativas Un L sirve de medio de comuni- espejodela mente — herramienta — para cación pensar y comunicar Las gramáticas describen y codifi- generan y transfor- describen y codifi- can lenguajes man oraciones, y las can lenguajes explican y predicen Un L está en la cultura la mente el cerebro-en-socie- dad Los universales universales universales menta- rasgos evolutivos e lingúísticos son culturales les innatos históricos comparti í dos La facultad del relacionada con otras no relacionada con relacionada con to- lenguaje está facultades cognosci- otras facultades cog- das las capacidades tivas = noscitivas sensorio-motrices y cognoscitivas Un L se adquiere aprendiendo porin- naciendo aprendiendo por il ducción tación, asociación, in- ducción, hipótesis, etcétera. La teoría del optativa innecesaria, y quizá — necesaria aprendizaje es imposible Las gramáticas se inducción a partir introspecciónycon- análisis de corpora, descubren por de corpora jetura así como conjetura 2... Señala M. Bunge que: «No hay duda de que todas estas concepciones del lenguaje son útiles. Tampoco hay duda de que cada una de ellas es parcial, porque el lenguaje es un objeto multidimensional [...] Y, cuando abordamos una cuestión general, com: el lenguaje?”, debemos tener en cuenta la totalidad» (1983, 15). PRELIMINARES. EL LENGUAJE Y LA LINGUÍSTICA 27 Hay, no obstante, acercamientos que contemplan la base natural y la base social como imprescindibles en la consideración integral del lenguaje. Edward Sapir (1921, 14 y ss.) representa esta visión global: El lenguaje es un método exclusivamente humano, y no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos por medio de un sistema de símbo- los producidos de manera deliberada. Estos símbolos son ante todo audi- tivos, y son producidos por los llamados «órganos del habla» [...] El habla no es una actividad simple, realizada por uno o más órganos biológicamente adaptados para ese objeto. Es una red muy compleja y siempre cambiante de adaptaciones diversas —en el cerebro, en el siste- ma nervioso y en los órganos articulatorios y auditivos— que tiende a la deseada meta de la comunicación de ideas [...] Sin embargo, un sonido del habla localizado en el cerebro, aun cuan- do esté asociado con los movimientos particulares de los «órganos del habla» necesarios para producirlo, dista mucho todavía de constituir un elemento del lenguaje; es preciso, además, que se asocie con algún ele- mento o con algún grupo de elementos de la experiencia, por ejemplo con una imagen visual o una clase de imágenes visuales, o bien con una sen- sación de relación, antes de que adquiera un significado lingúístico, por rudimentario que sea. Este «elemento» de la experiencia es el contenido o «significado» de la unidad lingúística [...] No tenemos más remedio que aceptar el lenguaje como un sistema funcional plenamente formado dentro de la constitución psíquica o «es- piritual» del hombre. No podemos definirlo como una entidad en térmi- nos puramente psico-físicos, por más que la base psico-física sea esencial para su funcionamiento en el individuo. A partir de la doble faz de la naturaleza del lenguaje —lo que con- duce, no lo olvidemos, a objetos de interés y estudio distintos—es po- sible adentrarse en observaciones más detalladas y con nuevos enfo- ques en cada una de las bases, con objeto de delimitar fundamentos y dimensiones específicos que particularizan ciertos focos de aten- ción hasta ahora no considerados. Una buena parte de estos susten- tos específicos ha venido perfilándose a lo largo de la Historia de la Lingúística, en paralelo con la atribución de bases naturales y socia- les al lenguaje, de modo que alrededor del sustrato social se han sis- tematizado dimensiones culturales, simbólicas y sociológicas; y en torno al biológico se han estructurado dimensiones neuronales y psi- cológicas (integradas, en algunos casos, en una sola faceta, la neuro- psicológica). 30 INTRODUCCIÓN A LA LINGUÍSTICA i i ili de polilingitismo, hasta ndo por las situaciones de bilingiismo o c a e dánuellds casos de déficit en la habilidad sin que la base cere- bral imprima —al menos en principio— tal variabilidad, constituyen sin duda indicadores del carácter psicológico del o 2.2. LA RELEVANCIA METODOLÓGICA DE LA FUNCIÓN COMUNICATIVA La curiosidad por los hechos lingúísticos exige que no sólo e ce conciba e interprete en su naturaleza y dimensiones, sino an da todo pide cauces y técnicas de indagación y estudio que pe ore análisis y la descripción. En este sentido, el primer Eo quede sar que se basa en la demostración y enla ientífica —lo que quiere decir que se pim eonbcudiénto de los fenómenos es la e ren e conducir su investigación a partir de su existencia, en e [rana RES que «están» y «son». El principio de que el conocimiento se o nea en los hechos mismos» se hace clave en el cultivo de pa me > con garantías. El prisma de lingúistas como Eugenio Cosert > 219) responde a esa tesis: Objeto de la ciencia siguen siendo las ec al Las o e Í ida: > bar ahí donde se dan, es decir, en la rea le Jab h: Judir las «cosas» ij j ras, no hay que eludir i nica del lenguaje [...] En otras palabras, +00] i i ia las cosas», porque las esencia: sino que, al contrario, hay queir «hacia / se hallan «más allá» o «detrás» de los fenómenos, sino en los fenómenos mismos: los fenómenos las manifiestan. El punto de partida del saber técnico (como lingúistas) ja en la yet tiente existencial de los hechos que se estudian, o lo que es lo ica po la realidad social del lenguaje. La naturaleza social del Aenaueieis a ER duda, el escaparate inicial de observación de problemas de sue s9s pee interés en las lenguas. Los aspectos gramaticales de com ina csi y 0d tribución de palabras en una estructura (por ejemplo, « artícul o» pe tantivo» + «cláusula de relativo») importan porque sólo en ese pS y y constitución comunican, lo que se hace patente en su uso habitual E 2 significados de las palabras se reconocen no tanto por las POREanes] as A ferenciales o cognitivas que soportan cuanto por los contextos sent cativos en los que figuran; de ahí que los términos puedan sea su e tenido y que tengan sentido las metáforas y el lenguaje literario. e re: dad social de los hechos lingúísticos se hace imprescindible incluso sa los casos de patologías lingúísticas —en las que el carácter orgánico y la faceta mental parecen prioritarios—, ya que sólo en coordenadas comu- PRELIMINARES. EL LENGUAJE Y LA LINGUÍSTICA 31 nicativas será posible comprobar la existencia de las limitaciones, y sólo en ese marco se hará factible su recuperación. Los hechos lingúísticos «están» (existen) y «son» (por sus aspectos de interés en cada caso) en el seno de coordenadas interindividuales gracias a la función de la comunicación que cumplen;? comunicación que, a su vez, descansa en la simbolización y representación de los acontecimientos y fenómenos reales así transmitidos. De ahí que el «saber técnico» relativo al carácter representacional del lenguaje haya de ir de la mano del conocimiento sobre su naturaleza social. Sobre es- tas bases existenciales que permiten la descripción será factible abor- dar las distintas esferas y vertientes implicadas en los hechos. Puesto que el conocimiento se construye y avanza desde los niveles factuales y empíricos hacia los estratos más abstractos, de recibo es que las diferentes propuestas de aportación de saber se confronten con los fenómenos realmente existentes: la importancia metodológica de la naturaleza social del lenguaje se hace de este modo evidente, y en ese valor se justifica su ubicación al comienzo de este Manual. Tal relevan- cia —no siempre admitida en algunas escuelas y momentos de la His- toria de la Lingúñística (véase el cuadro de M. Bunge en $82)— viene siendo explícitamente afirmada por diferentes autores,* y sobre todo en estos últimos años. Las palabras de Harald Haarmann son contun- dentes: To abstain from the inspection of the sociocultural embedding of lan- guage in a theoretical framework, general or specialized, is equivalentto denying the most basic of its properties, and this is its ontological nature as phenomenon crucial to human relations. Under such conditions, any formal grammatical theory which degrades language to the status of a la- boratory substance is not only limited in range, but it cannot even lay claim to being a genuine theory of language. There is one facet in the study of language which has to be acknowledged by any theoretician, simply because itis a matter of common sense: whatever insight a theore- tician may achieve into the cognitive dimension of linguistic structures, this is definitely related to the sociocultural reality of language, since items of knowledge in the human brain are constructed through the cog- nition and interpretation of items of the real world in their sociocultural settings. If language were not a sociocultural phenomenon per se, there would be no sense in correlating meaning and grammar in the human brain (Haarmann, 1991, viii). 3. Sino comunican, o bien no se contemplan como hechos con relevancia lingúística (en Fonética, por ejemplo, el objeto de estudio lo constituyen no todos los sonidos sino sólo los sonidos «de las lenguas»), o bien se indaga sobre las causas que impiden aquel objetivo. 4. Entre otros, Coseriu (1966a, especialmente $3.2.2) resalta los peligros de «consi- derar las lenguas como separadas del hablar». 32 INTRODUCCIÓN A LA LINGUÍSTICA Por otra parte, el crecimiento y la acumulación de saber en el cam- po de la Lingúística se ha dado precisamente en este orden: primero se han alcanzado bases sólidas sobre la naturaleza social y el carácter simbólico, y posteriormente se han emprendido estudios acerca de los fundamentos y características psicológicas y neuronales implicados en el lenguaje. Si el desarrollo interno de la Lingúística ha pedido esa se- cuenciación, una formación coherente y bien imbricada en el ámbito no debe despreciar dicha ordenación. 3. Multidimensionalidad del lenguaje y cauces de investigación. Objetos de estudio, temas de interés y áreas de la Lingúística Una vez que se han atribuido al lenguaje las bases ontológicas que por su naturaleza le convienen, los diferentes fundamentos permiten no sólo la visión de regularidades y sistematicidad en los fenómenos de las lenguas, sino también el reconocimiento y la observación de pro- blemas lingúísticos relevantes. De manera que los objetos de estudio resaltados (sean las lenguas como estructuras simbólicas, sea el len- guaje como hecho psicológico, o sean moldes lingúísticos en sus di- mensiones antropológicas) incitan prismas de aproximación específi- cos, que provocan la emergencia de problemas lingiísticos particula- res y exigen desarrollos metodológicos en áreas de la Lingúística. En cada una de las dimensiones asumidas, la concepción del objeto ha arrastrado la aparición de temas y problemas de estudio que de otro modo quizás no se hubieran planteado como tales. Ahí estriba precisa- mente la extensión y el progreso metodológicos de la Lingúística. La dimensión antropológico-cultural ha dado origen —entre otros— al tema de la relación «lenguaje-visión de mundo» y ha pesado en la concepción del relativismo y determinismo lingúísticos, plantea- mientos éstos discutidos desde comienzos del siglo xx y en torno a los presupuestos defendidos por Benjamin L. Whorf (1897-1941) y Edward Sapir (1884-1939). En esencia, se trata de desentrañar el grado de implicación de las «hormas cognitivo-culturales» sobre las codifica- ciones lingúísticas, así como la incidencia que ello pudiera tener en la comparación y el trasvase entre lenguas —difícil si no imposible por sus especificidades, por su relativismo—. Por otra parte, en estos últi- mos años se han venido conduciendo investigaciones con una fuerte base antropológica —y en la vertiente discursiva y de los usos (ámbito de la Pragmática)— relativas a las fórmulas de respeto (politeness) que se contemplan desde un prisma interlingúístico. Y, naturalmente, des- de bases antropológicas se han planteado los estudios tipológicos, co- nectando los «grupos» lingúísticos a determinadas «visiones de mun- PRELIMINARES. EL LENGUAJE Y LA LINGUÍSTICA 33 do». El conjunto de temas y las necesidades metodológicas de compa- ración, contraste, formalización y 'marca' de propiedades, etc., ha propi- ciado el desarrollo y el asentamiento de áreas de la Lingúiística como la Antropología lingiística o la más reciente Tipología lingúística. La dimensión simbólica ha sido especialmente productiva en la emergencia de temas y problemas concernientes a la constitución in- terna de las lenguas, y muy especialmente a raíz de los planteamientos estructurales respecto de la consideración de las lenguas como siste- mas de signos. El carácter de los signos lingúísticos y su organización en planos (de la expresión y del contenido) y componentes (fónico, gra- matical y léxico) son problemas que han exigido la delimitación rigu- rosa de áreas con suficiente tradición como la Fonética, la Fonología, la Morfología, la Sintaxis y la Lexicología. La naturaleza simbólica de las lenguas no se ciñe a lo que es su función representacional a través de los signos, o alo que es la estruc- turación sistemática de estas unidades, sino que alcanza a la comuni- cación en su globalidad, de manera que también los usos lingúísticos están cargados de simbolismo, están regulados por codificaciones es- tablecidas a partir de convicciones, actitudes o creencias sociales e individuales. Surge así la dimensión sociológica que incorpora temas relativos a estatutos y funciones atribuidos a las lenguas y a las varie- dades, según sus usos y según la consideración psico-social que aqué- llos merezcan; que incorpora, asimismo, problemas de selección de léxico, de perspectiva de enunciación, o de línea argumental, con mi- ras al éxito comunicativo y tratando de respetar el entorno dialógico que corresponde a las manifestaciones lingiísticas.? Áreas como la Sociología del lenguaje o la Pragmática resultan imprescindibles para acoger estos estudios. Las dimensiones neuronal y psicológica han permitido enfocar te- mas de patologías lingúísticas, de localización del lenguaje en áreas del cerebro, de lateralidad de la habilidad en uno de los hemisferios cere- brales, de adquisición del lenguaje, o de procesamiento de lenguaje oral y de lenguaje escrito, problemas todos ellos cuyos requisitos meto- dológicos (en la observación —a través de medios tecnológicos diver- sos—, en la experimentación natural o guiada, o en las fases de com- probación y de justificación) han empujado la aparición y el progreso de áreas como la Neurolingúística y la Psicolingútstica. 5. ' Hasta el extremo de que hay quienes afirman que «el significado no está en la pa- labra sino en quien la usa». Con su clarividencia habitual, José A. Marina se pregunta: «¿Comprender es captar el significado de un signo o captar la intención de una perso- na? ¿Qué hago al hablar? Al decir una frase trivial: “Cada día te pareces más a tu madre”, Puedo estar haciendo un acto de crueldad. La frase es meramente informativa, pero el acto lingúístico es malintencionado» (J. A. Marina, 1998, 147). 36 INTRODUCCIÓN A LA LINGUÍSTICA deficitarias, sino que el progreso en general y el avance de la Lin, ca en particular delinean problemas que exigen solución. El despegue tecnológico de los últimos años, asociado con el propio devenir in dológico en el campo de la Lingúística, ha provocado la atención al procesamiento artificial de las lenguas, al tratamiento informáti e ingentes bases de datos lingúísticos, o a los medios automáticos det E pa Mco de la Lingúística computacional). ad 'e modo paulatino, las aproximaciones a lo: E ingúísti han permitido acumular saber teórico mediante no prom parcelación, sistematización y clasificación de las Características, los currir de las investigaciones y el conocimiento sobre el lenguaje a ri a sistematizar aquellos parámetros relevantes en el pro- Leila el conocimiento y en el avance del campo disciplinar conviene siderar que el objeto de estudio seleccionado, el enfoque desde el enbnd . a A a sa Md bs área. Si se toma como núcleo de interés la variación 'guistica en el marco de coordenadas sociales y si el enfoque es estruc- nó ii desde un enfoque materialista y mecanicista que odos y técnicas estadísticas y que , rre se propone alcances ¿nt ec Todo ello repercute, como es natural, en el ámbito discipli- , en el que se hace inexcusable tener presentes no sólo los compo- PRELIMINARES. EL LENGUAJE Y LA LINGUÍSTICA 37 4. ¿Qué se entiende por Lingiiística general? La ambigúedad y polivalencia de las etiquetas técnicas (que, para- dójicamente, buscan la precisión) se hace patente —y se ve multiplica- da— sobre todo en los casos de referencia a campos disciplinares gené- ricos,* que resultan de este modo interpretados de forma diversa y en sentido lato. La noción de Lingiiística general no es una excepción, y son muchas las lecturas que se han asociado al ámbito. En unos casos se ha tomado «lo general» como «la totalidad», de forma que la Lin- gúística general equivale a la Lingúística. En otros casos se ha enten- dido «lo general» como «lo teórico» y se ha identificado Lingúística ge- neral y Lingúística teórica. En fin, podemos encontrar incluso interpre- taciones de «lo general» en consonancia con corrientes y escuelas particulares, y, en el conjunto, caracterizaciones más o menos riguro- sas del área. Edward Sapir, por ejemplo, representa la concepción em- pírica de lo general, al centrar los objetivos lingúísticos en principios, clases, propiedades, o rasgos, establecidos a partir de la investigación sobre lenguas particulares muy variadas. Incluso insiste en que ésa es la vía para alcanzar conclusiones ricas sobre las lenguas más cercanas: No todo lo que es extraño a la lengua que hablamos es en sí mismo iló- gico o descabellado. Muchas veces, una perspectiva más amplia nos vie- ne a revelar que precisamente las cosas más familiares son en realidad excepcionales y extrañas [...] Un sumario examen de otros idiomas, cercanos o remotos, no tarda- ría en poner de relieve que algunos de los trece conceptos incorporados casualmente en nuestra frase (o quizá todos ellos), no sólo pueden expre- sarse en forma diferente, sino que pueden agruparse de manera distinta 6. Las áreas de saber no específicas ni exclusivas de un campo científico particular descansan en las pretensiones, en las metas del conocimiento, objetivos en cualquier caso planteables y posibles en cualquier zona, independientemente del objeto de estudio y de los métodos. Así, caben objetivos teóricos en Física (Física teórica), en Lingúística (Lin- gúística teórica), o en Geografía (Geografía teórica), y objetivos aplicados, generales, o des- criptivos en las investigaciones desarrolladas en esos u otros ámbitos científicos; de ma- nera que la determinación de las áreas sólo empieza a hacerse nítida cuando se ponderan las posibilidades del objeto y de los métodos para alcanzar aquellos objetivos. Esto quiere decir que las disciplinas sustentadas en la orientación de los estudios son por naturaleza extensionales y con un grado notable de indeterminación, y de ahí la ambigúedad y la va- riedad de interpretaciones de las etiquetas. Lo ocurrido con los marchamos Morfología y Sintaxis puede resultar ilustrativo de la situación comentada. En principio, estas denominaciones querían sustentar ámbitos jus- tificados por “dimensiones' y 'aspectos' de estudio («forma» y «función», respectivamen- te) en distintas áreas científicas (Biología, Anatomía, Química, Lingúística). La Morfolo- gía y la Sintaxis sólo se convierten en disciplinas propiamente (intensionalmente) lingitís- ticas una vez se justifican sobre la base de las unidades que estudian: morfema y palabra (Morfología) y unidades superiores (Sintaxis).