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Aproximación terapéutica al síndrome metabólico: fundamentos clínicos y patogénicos., Monografías, Ensayos de Biomedicina

El síndrome metabólico (SM) es una asociación de anomalías metabólicas que aumentan el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus. La obesidad abdominal desempeña un papel clave en su desarrollo, generando un estado de resistencia a la insulina y una respuesta inflamatoria y protrombótica. En esta revisión se discute el papel del SM como factor de riesgo cardiovascular y la importancia de la obesidad central en su patogenia, estableciendo una base lógica para las intervenciones terapéuticas. Se abordan la definición y prevalencia del SM, su asociación con el riesgo cardiovascular, el rol de la obesidad central y el papel de una dieta equilibrada, la actividad física y el avoidance del tabaco en su manejo.

Tipo: Monografías, Ensayos

2019/2020

Subido el 10/02/2020

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ARTÍCULOS DE REVISIÓN
Correspondencia a: Victoria Novik A. Asturias 1750, casa 6,
Viña del Mar Alto. Fono: 32-2485686.
Síndrome metabólico.
Bases clínicas y fisiopatológicas
para un enfoque terapéutico racional
Gonzalo Martínez R1,a, Rodrigo Alonso K2,
Victoria Novik A3,4.
Metabolic Syndrome.
Clinical and pathophysiological basis
for a rational therapeutical approach
Regardless of the diagnostic criteria, the metabolic syndrome is
found at least in 20% of the population. The adipose tissue plays an important role in the
insulin resistance found in this syndrome. Free fatty acids released by intra-abdominal
adipocytes produce an inflammatory and pro-thrombotic response and the persistance of the
insulin resistance state, phenomenon termed lipotoxicity. This altered phenotype explains the
development of the different components of the metabolic syndrome, such as hypertension,
dyslipidemia and altered glucose metabolism. The treatment is based on weight loss and healthy
lifestyle. A balanced diet, physical activity and avoidance of smoking are key management
features. The use of drugs with pleiotropic effects, that inhibit the renin angiotensin aldosterone
axis or acts on the peroxisome proliferator-activated receptors (PPAR) seems promising (Rev Méd
Chile 2009; 137: 685-94).
(Key words: Insulin resistance; Metabolic Syndrome X; Obesity)
Recibido el 16 de noviembre, 2007. Aceptado el 28 de julio, 2008.
1Cátedra de Fisiopatología, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile. 2Unidad de
Lípidos, Fundación Jiménez-Díaz, Madrid, España. 3Departamento de Endocrinología, Hos-
pital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar, Chile. 4Cátedra de Medicina Interna, Universidad de
Valparaíso, Valparaíso, Chile.
aResidente de Medicina Interna, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile.
Rev Méd Chile 2009; 137: 685-694
El síndrome metabólico (SM) corresponde a la
asociación de una serie de anormalidades
metabólicas que determinan un mayor riesgo de
padecer enfermedad cardiovascular y diabetes
mellitus (DM) en el individuo afecto1-4.
Obesidad central, hipertensión arterial, dislipi-
demia y alteración del metabolismo de los hidra-
tos de carbono son condiciones que se asocian
frecuentemente, por lo cual se ha buscado un
sustrato que explique su relación. Si bien existe
amplia controversia respecto a la real existencia
del SM como entidad patológica y a la utilidad de
un enfoque terapéutico particular2, recientes
avances en el conocimiento de este síndrome
permiten plantear una patogenia común, recono-
ciendo a la obesidad abdominal como una condi-
ción fundamental en su desarrollo, por medio de
una serie de mecanismos que interrelacionan sus
distintos componentes5.
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¡Descarga Aproximación terapéutica al síndrome metabólico: fundamentos clínicos y patogénicos. y más Monografías, Ensayos en PDF de Biomedicina solo en Docsity!

ARTÍCULOS DE R EVISIÓN

Correspondencia a: Victoria Novik A. Asturias 1750, casa 6, Viña del Mar Alto. Fono: 32-2485686. E mail: [email protected]

Síndrome metabólico.

Bases clínicas y fisiopatológicas

para un enfoque terapéutico racional

Gonzalo Martínez R1,a^ , Rodrigo Alonso K 2 ,

Victoria Novik A3,^.

Metabolic Syndrome.

Clinical and pathophysiological basis

for a rational therapeutical approach

Regardless of the diagnostic criteria, the metabolic syndrome is found at least in 20% of the population. The adipose tissue plays an important role in the insulin resistance found in this syndrome. Free fatty acids released by intra-abdominal adipocytes produce an inflammatory and pro-thrombotic response and the persistance of the insulin resistance state, phenomenon termed lipotoxicity. This altered phenotype explains the development of the different components of the metabolic syndrome, such as hypertension, dyslipidemia and altered glucose metabolism. The treatment is based on weight loss and healthy lifestyle. A balanced diet, physical activity and avoidance of smoking are key management features. The use of drugs with pleiotropic effects, that inhibit the renin angiotensin aldosterone axis or acts on the peroxisome proliferator-activated receptors (PPAR) seems promising (Rev Méd Chile 2009; 137: 685-94). ( Key words: Insulin resistance; Metabolic Syndrome X; Obesity)

Recibido el 16 de noviembre, 2007. Aceptado el 28 de julio, 2008. (^1) Cátedra de Fisiopatología, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile. 2 Unidad de Lípidos, Fundación Jiménez-Díaz, Madrid, España. 3 Departamento de Endocrinología, Hos- pital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar, Chile. 4 Cátedra de Medicina Interna, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile. aResidente de Medicina Interna, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile.

Rev Méd Chile 2009; 137: 685-

E

l síndrome metabólico (SM) corresponde a la

asociación de una serie de anormalidades

metabólicas que determinan un mayor riesgo de

padecer enfermedad cardiovascular y diabetes

mellitus (DM) en el individuo afecto1-^.

Obesidad central, hipertensión arterial, dislipi-

demia y alteración del metabolismo de los hidra-

tos de carbono son condiciones que se asocian

frecuentemente, por lo cual se ha buscado un

sustrato que explique su relación. Si bien existe

amplia controversia respecto a la real existencia

del SM como entidad patológica y a la utilidad de

un enfoque terapéutico particular^2 , recientes

avances en el conocimiento de este síndrome

permiten plantear una patogenia común, recono-

ciendo a la obesidad abdominal como una condi-

ción fundamental en su desarrollo, por medio de

una serie de mecanismos que interrelacionan sus

distintos componentes^5.

En la presente revisión se discutirán el rol del

SM como factor de riesgo cardiovascular (FRCV) y

la importancia de la obesidad central en su

patogenia, estableciendo un fundamento lógico y

racional sobre el cual basar las diferentes interven-

ciones terapéuticas en los pacientes con SM.

D EFINICIÓN Y PREVALENCIA

La definición del SM varía según los distintos

consensos internacionales. Cuatro grupos han

planteado criterios diagnósticos: la Organización

Mundial de la Salud (OMS), el Grupo de Estudio

para la Resistencia a la Insulina (EGIR), el consen-

so del National Cholesterol Education Program

Adult Treatment Panel III (NCEP ATP III) y el

consenso de la Federación Internacional de Diabe-

tes (IDF)^4. En general, mantienen los criterios,

pero discrepan en su medición y puntos de corte.

Los consensos de la IDF y del NCEP ATP III son

los más utilizados y difundidos. Este último requie-

re la presencia de al menos 3 de los siguientes 5

criterios para el diagnóstico: Obesidad central,

elevación de triglicéridos, C-HDL bajo, hiperten-

sión arterial y alteración de la glicemia de ayunas

(mayor a 110 mg/dl), sin establecer categorías

entre los factores^3. Posteriormente, la American

Heart Association/National Heart, Lung and Blood

Institute (AHA/NHLBI) sugirió considerar 100 mg/

dl como punto de corte para la glicemia de

ayunas 1. La Federación Internacional de Diabetes

(IDF) establece como requisito básico la presencia

de obesidad central y la medición de la circunfe-

rencia abdominal^6 (Tabla 1).

Dependiendo del criterio empleado, la edad, el

género y la raza, la prevalencia del SM varía

marcadamente. Así, aumenta con la edad indepen-

dientemente del criterio utilizado, y es más alta en

varones cuando se utilizan los criterios de la OMS

y del EGIR. Con los criterios de la OMS, la

prevalencia para varones y mujeres menores de 55

años es de 14% y 4%, respectivamente, y de 31% y

20% en los mayores de esa edad 7. En Estados

Unidos de Norteamérica, utilizando los criterios

NCEP ATP III, la prevalencia general es 24%, y

aumenta directamente con la edad y el índice de

masa corporal. En jóvenes norteamericanos entre

12 y 19 años la prevalencia es 4,2% y supera 40%

en la población de 65 a 69 años^8.

En la Encuesta Nacional de Salud, realizada en

Chile el año 2003, 22,6% de la población adulta

cumplía los criterios diagnósticos del NCEP ATP

III, con cifras similares para hombres y mujeres.

Al igual que en el estudio NHANES III, se observó

un aumento de la prevalencia a mayor edad de la

población estudiada^9.

EL SÍNDROME METABÓLICO COMO FACTOR DE RIESGO

CARDIOVASCULAR

Se ha demostrado la asociación del SM con un

mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardio-

vascular. El estudio DECODE, en pacientes con

SM no diabéticos, mostró riesgos ajustados mayo-

res de enfermedad cardiovascular (OR 2,26 para

hombres y 2,78 para mujeres) y de muerte (OR

1,44 para hombres y 1,38 para mujeres) 10. En el

estudio INTERHEART, distintos componentes del

SM, como dislipidemia aterogénica, hipertensión

arterial, DM y obesidad abdominal fueron reco-

nocidos como factores de riesgo cardiovascular

(FRCV) independientes a nivel poblacional, y su

asociación determinó un riesgo mucho mayor^11.

En un metaanálisis reciente, con 172.

pacientes, se concluyó que hay un riesgo cardio-

vascular y de muerte significativamente mayor en

personas con SM y que éste no es solamente

explicable por sus componentes por separado. El

mayor problema de este metaanálisis es la hetero-

geneidad en las definiciones de SM de los

trabajos incluidos^12.

La Asociación Americana de Diabetes recono-

ce que algunos FRCV tienden a asociarse, pero

plantea la falta de evidencia respecto a si en el SM

“el total es más que la suma de las partes”^13.

Gerald Reaven ha planteado dudas acerca de la

utilidad y la capacidad predictiva del diagnóstico

de SM. Considera la medida de la circunferencia

abdominal inadecuada para evaluar grasa visceral

y cuestiona la utilidad de hacer el diagnóstico de

SM, ya que cree que no tiene implicancias

terapéuticas14-^.

Independientemente de la utilidad del diag-

nóstico del SM, un enfoque global del paciente,

considerando a la obesidad como un factor

esencial y orientado a intervenciones sistémicas

que logren identificar y reducir en conjunto estos

FRCV, representa un acercamiento racional y

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Rev Méd Chile 2009; 137: 685-

A R T Í C U L O D E R E V I S I Ó N

F ISIOPATOLOGÍA

Uno de los sustentos de la existencia del SM como

entidad clínica es una patogenia común para la

mayoría de los casos, si bien esto no constituye

una condición sine qua non para el diagnóstico

de SM 4.

Inicialmente se consideró al SM como la

expresión fenotípica de la resistencia a la insulina

(RI). Ésta corresponde a una respuesta subnormal

del organismo a la acción insulínica en los tejidos

periféricos. Secundario a la RI, las células ß

pancreáticas aumentan su secreción de insulina

compensatoriamente, produciendo hiperinsuline-

mia, la cual se pensó era responsable de muchos

de los fenómenos encontrados en el SM20,^.

Actualmente, la visión fisiopatológica del SM

ha cambiado, racionalizando y justificando nuevas

intervenciones terapéuticas. Los principales con-

ceptos en la patogenia del SM son:

A. Considerar a la obesidad como el eje central

patogénico del SM y a la RI como una consecuen-

cia de ésta. B. Reconocer al adipocito como una

célula inflamatoria y directamente contribuyente a

la génesis del SM. C. Considerar los efectos

biológicos no clásicos de la insulina, que explican

muchas de las alteraciones observadas en el SM.

A. Obesidad y síndrome metabólico. El tejido

adiposo en los obesos es insulinorresistente, lo

que eleva los ácidos grasos libres (AGL) en el

plasma. Éstos tienen un efecto directo en los

órganos diana de la insulina, como hígado y

músculo, mediante acciones específicas que blo-

quean la señalización intracelular del receptor de

insulina^22. Este fenómeno, conocido como lipo-

toxicidad, sería responsable de la RI en estos

órganos y la falta de regulación pancreática a la

glicemia elevada23,24. Además, los AGL serían

capaces de aumentar el estrés oxidativo, el am-

biente proinflamatorio sistémico y disminuir la

reactividad vascular^24. Los AGL, a través de la

inhibición de la acción insulínica, determinan una

supresión insuficiente de la lipasa hormonosensi-

ble del adipocito, mayor incremento de AGL y

autoperpetuación del ciclo.

En los pacientes con SM el tejido adiposo es

de predominio central, asociado a mayor cantidad

de grasa visceral comparado con la distribución

periférica de ésta^25. Los adipocitos de la grasa

visceral son metabólicamente más activos, liberan-

do mayor cantidad de AGL^26 y citoquinas inflama-

torias 27 que drenan directamente al hígado a

través de la circulación portal.

B. El adipocito como célula inflamatoria. El estado

proinflamatorio asociado a la obesidad (y por tanto

al SM) se explica por la presencia de células

inflamatorias entre las células adipocitarias y por la

actividad inflamatoria propia de los adipocitos. Se

ha observado un aumento de moléculas como el

factor de necrosis tumoral α (FNT-α), inhibidor del

activador del plasminógeno 1 (PAI-1), interleuquina

6 y leptina y disminución de la adiponectina^28 , las

cuales tienen la capacidad de modular reacciones

inflamatorias, trombóticas y vasoactivas.

El efecto de las citoquinas inflamatorias sobre

la sensibilidad insulínica es conocido. El FNT-α

produce una fosforilación anormal del sustrato del

receptor de la insulina (IRS), que a su vez produce

una nueva fosforilación en un sitio incorrecto del

receptor de insulina (serina en lugar de tirosina) y

con esto una alteración en su transducción^29. El

mecanismo por el cual las citoquinas inflamatorias

alteran la fosforilación normal del receptor de

insulina es mediante la activación de “Suppressor

of cytokine signalling 3” (SOCS-3), una proteína

capaz de interferir con dicha fosforilación y

también degradar al IRS^30.

La adiponectina es una citoquina antiinflama-

toria producida exclusivamente por los adipocitos.

Es capaz de aumentar la sensibilidad a la insulina

e inhibir varios pasos en el proceso inflamatorio.

También disminuiría la producción hepática de

glucosa y la lipólisis. La disminución de adiponec-

tina se asocia, en modelos experimentales y

clínicos, con SM y progresión de enfermedad

cardiovascular 31.

Los alimentos también se han involucrado con

el estado proinflamatorio asociado a la obesidad.

Aljada y cols^32 mostraron que la ingesta de un

menú de comida rápida era capaz de producir un

estado proinflamatorio a través de la activación

del factor nuclear kappa B (FN-κB). Esto mismo

se ha repetido al realizar una infusión intravenosa

de triglicéridos en sujetos sanos^28. Desde este

punto de vista, parece razonable plantear que una

disminución en la ingesta calórica podría dismi-

nuir el estado proinflamatorio y de estrés oxidati-

vo 33 (Figura 1).

Rev Méd Chile 2009; 137: 685-

A R T Í C U L O

D E R E V I S I Ó N

C. Efectos no clásicos de la insulina. La insulina

posee efectos vasodilatadores, antitrombóticos, anti-

inflamatorios, antioxidantes y natriuréticos, los que

se verían alterados en caso de RI^22. Estos efectos

explican algunas de las alteraciones observadas en el

SM, especialmente en cuanto al mayor riesgo atero-

trombótico. Así, la RI se transforma en un estado

capaz de determinar un mayor riesgo de eventos

cardiovasculares per se y no sólo asociado a los

FRCV independientes. Las consecuencias sistémicas

de la RI determinan un aumento de las especies

reactivas de oxígeno y disminución de la actividad

de la óxido nítrico sintetasa endotelial (eNOS). Esto

se acompaña de aumentos a nivel local y sistémico

en endotelina y angiotensina, potentes moléculas

vasoconstrictoras e inflamatorias, que también están

involucradas en la generación de estrés oxidativo^34.

Lo anterior conduce a un estado inflamatorio cróni-

co en la pared vascular y a disfunción endotelial,

que finalmente determinará la ateromatosis y el

eventual episodio agudo de la placa^35.

D. Factores genéticos. Explicarían la RI en indivi-

duos no obesos, poblaciones asiáticas y parientes

directos de personas diabéticas. El polimorfismo

de la “Fatty Acid Binding Protein 2” (FABP2) es

uno de los genes candidatos que han sido

asociados con RI y obesidad^36. Esta proteína

participa en el transporte de ácidos grasos de

cadena larga a nivel intestinal. Los portadores de

un alelo específico (Thr54) en FABP2 tienen el

doble de afinidad por ácidos grasos de cadena

larga que aquellos con la forma nativa, lo cual

podría llevar a un aumento de los AGL en la

circulación con la consecuente lipotoxicidad.

E. Rol de los PPAR (Receptor del proliferador

peroxosimal activado). Los PPAR son receptores

intracelulares capaces de modular el funciona-

miento de los órganos metabólicamente activos.

Existen 3 tipos de PPAR (α, ß y γ). Los PPAR γ son

esenciales para la diferenciación y proliferación

normal de los adipocitos, como también para el

Figura 1. Hipótesis inflamatoria del Síndrome Metabólico. Adaptado de la referencia 22.

Obesidad Ingesta de comidas Factores genéticos hipercalóricas (p.e. FABP2)

Aumento de moléculas proinflamatorias (incluyendo FNT - α)

Estrés oxidativo e inflamación

Fosforilación anormal de sustrato de receptor de insulina

Resistencia a insulina

Aumento de Lipólisis aumentada Ácidos grasos libres

FABP2: Fatty Acid Binding Protein FNT-α: Factor de Necrosis Tumoral - α

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SÍNDROME METABÓLICO - G Martínez et al

A R T Í C U L O D E R E V I S I Ó N

pacientes, mejora la reactividad vascular en pa-

cientes con SM y glicemias normales^57. En el

estudio UKPDS, el grupo que recibió metformina

tuvo una reducción de la mortalidad cardiovascu-

lar y global al compararlo con los pacientes que

recibieron sulfonilureas o insulina 58. La asociación

de metformina con pioglitazona ha mejorado el

perfil lipídico en pacientes con SM^59. Si bien el

SÍNDROME METABÓLICO - G Martínez et al

Tabla 2. Objetivos y recomendaciones para el manejo del síndrome metabólico

Obesidad central Objetivo: Disminución de 10% del peso corporal el primer año. Luego pérdida de peso continuada o mantención de la reducción. Recomendación: Restricción calórica, ejercicio regular, modificaciones conductuales. Inactividad física Objetivo: Actividad física regular de moderada intensidad. Recomendación: 30-60 min de ejercicio diario de moderada intensidad. Dieta aterogénica Objetivo: Reducir ingesta de ácidos grasos saturados, grasas trans y colesterol. Recomendación: Grasas saturadas 7% del total de calorías. Grasas totales 25%-35% del total de calorías. Disminución de las grasas trans. Ingesta de colesterol menor a 200 mg/día. Tabaquismo Objetivo y recomendación: Suspensión completa del tabaquismo. Colesterol LDL elevado Objetivo: Pacientes de alto riesgo: <100 mg/dl. Opcional: <70 mg/dl. Pacientes de moderado alto riesgo†^ : <130 mg/dl. Opcional: <100 mg/dl. Pacientes de moderado riesgo §: <130 mg/dl. Recomendación: Pacientes de alto riesgo: Cambios en estilo de vida y terapia farmacológica para disminuir colesterol LDL y alcanzar objetivo. Pacientes de moderado alto riesgo †: Cambios en estilo de vida y adicionar si es necesario terapia farmacológica para disminuir colesterol LDL y alcanzar objetivo, cuando colesterol LDL basal es ≥130 mg/dl. Pacientes de moderado riesgo §: Cambios en estilo de vida y adicionar si es necesario terapia farmacológica para disminuir colesterol LDL y alcanzar objetivo, cuando colesterol LDL basal es ≥160 mg/dl. Hipertrigliceridemia Objetivo: Información insuficiente para plantear un objetivo. Niveles bajos de colesterol HDL Recomendación: Pacientes de alto riesgo*: considerar adicionar fibratos o ácido nicotínico a la terapia para disminuir colesterol LDL. Elevación de la presión arterial Objetivo: Presión arterial <135/85 mmHg. Para diabetes o enfermedad renal crónica presión arterial <130/80 mmHg Recomendación: Cambios en estilo de vida. Adicionar fármaco(s) antihipertensivo(s) si necesario para alcanzar objetivo. Elevación de la glicemia Objetivo: Glicemia de ayuno <100 mg/dl. Hemoglobina glicosilada <7% en diabéticos. Recomendación: Cambios en estilo de vida. Adicionar fármacos hipoglicemiantes si es necesario para alcanzar objetivo. Estado protrombótico Objetivo: Reducción de estado protrombótico. Recomendación: Pacientes de alto riesgo: Iniciar ácido acetil salicílico a baja dosis; considerar clopidogrel si ácido acetil salicílico está contraindicado. Pacientes de moderado alto riesgo: Considerar ácido acetil salicílico a baja dosis.

  • Pacientes de alto riesgo. Aquellos con enfermedad cardiovascular ateroesclerótica establecida, diabetes mellitus o riesgo de enfermedad coronaria a 10 años >20%. † (^) Pacientes de moderado alto riesgo. Aquellos con riesgo de enfermedad coronaria a 10 años entre 10%-20%. § (^) Pacientes de moderado riesgo. Aquellos con síndrome metabólico pero riesgo de enfermedad coronaria a 10 años <10%. Adaptado de la referencia 4.

A R T Í C U L O D E R E V I S I Ó N

estímulo de PPAR-γ por rosiglitazona pudiera ser

beneficioso, no ha logrado reducir la mortalidad

cardiovascular y actualmente su seguridad ha sido

cuestionada 60.

CONCLUSIONES

El SM se ha convertido en una pandemia, gatillado

por la creciente prevalencia de obesidad y estilos

de vida no saludables. Independientemente de los

criterios diagnósticos que se utilicen, el SM afecta

cerca del 20% de la población adulta.

El tejido adiposo parece ser el responsable del

estado de resistencia a la insulina que caracteriza

a este síndrome. La lipotoxicidad producida por

los AGL liberados de los adipocitos intraabdomi-

nales determina una respuesta inflamatoria y pro-

trombótica y la perpetuación del estado de insuli-

no-resistencia. Este fenotipo alterado explica la

aparición de los distintos componentes del SM,

como hipertensión arterial, dislipidemia y altera-

ción en el metabolismo glucídico.

El tratamiento del SM se basa en la reducción

de peso y en la adquisición de un estilo de vida

saludable. Una dieta equilibrada, actividad física y

suspensión del tabaquismo son medidas funda-

mentales en el manejo de estos pacientes. En el

estado actual del conocimiento, los componentes

del SM deben ser tratados de forma individual,

buscando alcanzar los objetivos planteados por las

guías de manejo respectivas. El uso de moléculas

con efectos pleiotrópicos, que inhiban el sistema

RAA o actúen sobre PPAR parece promisorio y

orientan al estudio de nuevas terapias para estos

pacientes.

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