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John Stuart Mill resumen, Resúmenes de Filosofía del Derecho

Asignatura: filosofia del derecho, Profesor: Miguel Angel Ramos Ulgar, Carrera: Derecho, Universidad: US

Tipo: Resúmenes

2013/2014

Subido el 23/06/2014

luciabanego
luciabanego 🇪🇸

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" Sobre la libertad "
John Stuart Mill
John Stuart Mill comienza con una introducción en su la que nos plantea el objetivo con
el que él escribe este ensayo, que no es nada más y nada menos que la libertad, tal y
como ya su título nos hace prever. Pretende con este libro hacernos reexionar sobre
el poder de la sociedad sobre cada una de las personas que la componemos.
Nos plantea una cuestión que va a ocupar un lugar importante en este libro, ya que es
sobre esta la que se basa gran parte de este libro, la lucha entre la autoridad y la
libertad.
En la Edad Antigua, se entendía por libertad la protección contra la tiranía política, ya
que el poder usaba el poder para ir en contra de sus súbditos al igual que contra los
enemigos exteriores.
Entendieron posteriormente que para acabar con esta tiranía del gobierno político
había que establecer un nuevo concepto de libertad tal como establecer los límites al
gobernante en su poder ejercido sobre la sociedad, así se llegaría a la libertad.
Con el avance de esta sociedad se pudo llegar a una renovada idea de libertad, en la
que plasmaban la idea de gobernantes electos y temporales. El poder del gobernante
emanaba de los gobernados y se exigía que los gobernantes estuvieran identicados
con el pueblo, es decir, con los intereses del pueblo, ya que era éste al que estaban
representando y por el que han llegado al poder. Aunque esta idea de democracia
puede llevar al error del desprecio a las minorías, ya que la voluntad del pueblo que es
la que elige a los gobernantes es la voluntad de la mayoría. El autor nos hace ver la
necesidad de establecer un límite a la opinión de la mayoría en su intervención en la
opinión individual, aunque también recalca que el regulador del juicio de cada persona
no es más que su propio gusto y que todas las opiniones de los hombres están
determinadas por las numerosas causas que inuyen en sus deseos respecto a la
conducta de los demás.
Una constante en toda la historia de la sociedad es el servilismo de la especie humana
a sus señores o dioses. Estas diversas inuencias de gustos y servilismo han inuido a
la hora de redactar las normas impuestas a la sociedad.
Para el autor la libertad de una persona solo puede ser coartada es con el n de
proteger a otro individuo.
A tenor de esta idea, John Stuart Mill dice literalemente "la única nalidad por la cual
el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad
civilizada contra su voluntad es evitar que perjudique a los demás"
Actualmente el poder de los gobernantes sobre el individuo es cada vez mayor, por la
fuerza de sus opiniones y por la fuerza legislativa.
En el segundo capítulo el autor nos pone ante la situación de sí el pueblo tuviera poder
de coacción sobre el Gobierno, ese poder también sería ilegítimo. En sus propias
palabras "el poder mismo es ilegítimo".
No se puede despreciar la opinión de la minoría, o despreciar por parte de la minoría la
opinión de la mayoría. Hablar de propuestas erróneas por parte del Gobierno o del
poder en general, no tiene sentido según John Stuart Mill, ya que estamos dando por
falsa una propuesta en benecio a la nuestra por ser la autoridad. Están dando a su
opinión o su postura como una verdad absoluta, y caer en absolutismos siempre es un
error.
Si nunca actuáramos según nuestras opiniones porque esas opiniones pudieran ser
equivocadas, dejaríamos abandonados todos nuestros intereses e incumplidos
nuestros deberes. Es el deber de todos formular cada uno su opinión de la forma más
correcta que podamos, pero nunca imponerlas a los demás a menos que estemos
completamente seguros de que es útil. No existe cosa alguna absolutamente cierta,
pero si con bastante seguridad para los nes de la vida. La libertad completa de no
3 de abr.UNIVERSIDAD DE SEVILLA – FACULTAD DE DERECHO
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" Sobre la libertad "

John Stuart Mill

John Stuart Mill comienza con una introducción en su la que nos plantea el objetivo con el que él escribe este ensayo, que no es nada más y nada menos que la libertad, tal y como ya su título nos hace prever. Pretende con este libro hacernos reflexionar sobre el poder de la sociedad sobre cada una de las personas que la componemos. Nos plantea una cuestión que va a ocupar un lugar importante en este libro, ya que es sobre esta la que se basa gran parte de este libro, la lucha entre la autoridad y la libertad. En la Edad Antigua, se entendía por libertad la protección contra la tiranía política, ya que el poder usaba el poder para ir en contra de sus súbditos al igual que contra los enemigos exteriores. Entendieron posteriormente que para acabar con esta tiranía del gobierno político había que establecer un nuevo concepto de libertad tal como establecer los límites al gobernante en su poder ejercido sobre la sociedad, así se llegaría a la libertad. Con el avance de esta sociedad se pudo llegar a una renovada idea de libertad, en la que plasmaban la idea de gobernantes electos y temporales. El poder del gobernante emanaba de los gobernados y se exigía que los gobernantes estuvieran identificados con el pueblo, es decir, con los intereses del pueblo, ya que era éste al que estaban representando y por el que han llegado al poder. Aunque esta idea de democracia puede llevar al error del desprecio a las minorías, ya que la voluntad del pueblo que es la que elige a los gobernantes es la voluntad de la mayoría. El autor nos hace ver la necesidad de establecer un límite a la opinión de la mayoría en su intervención en la opinión individual, aunque también recalca que el regulador del juicio de cada persona no es más que su propio gusto y que todas las opiniones de los hombres están determinadas por las numerosas causas que influyen en sus deseos respecto a la conducta de los demás. Una constante en toda la historia de la sociedad es el servilismo de la especie humana a sus señores o dioses. Estas diversas influencias de gustos y servilismo han influido a la hora de redactar las normas impuestas a la sociedad. Para el autor la libertad de una persona solo puede ser coartada es con el fin de proteger a otro individuo. A tenor de esta idea, John Stuart Mill dice literalemente "la única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad es evitar que perjudique a los demás" Actualmente el poder de los gobernantes sobre el individuo es cada vez mayor, por la fuerza de sus opiniones y por la fuerza legislativa. En el segundo capítulo el autor nos pone ante la situación de sí el pueblo tuviera poder de coacción sobre el Gobierno, ese poder también sería ilegítimo. En sus propias palabras "el poder mismo es ilegítimo". No se puede despreciar la opinión de la minoría, o despreciar por parte de la minoría la opinión de la mayoría. Hablar de propuestas erróneas por parte del Gobierno o del poder en general, no tiene sentido según John Stuart Mill, ya que estamos dando por falsa una propuesta en beneficio a la nuestra por ser la autoridad. Están dando a su opinión o su postura como una verdad absoluta, y caer en absolutismos siempre es un error. Si nunca actuáramos según nuestras opiniones porque esas opiniones pudieran ser equivocadas, dejaríamos abandonados todos nuestros intereses e incumplidos nuestros deberes. Es el deber de todos formular cada uno su opinión de la forma más correcta que podamos, pero nunca imponerlas a los demás a menos que estemos completamente seguros de que es útil. No existe cosa alguna absolutamente cierta, pero si con bastante seguridad para los fines de la vida. La libertad completa de no

estar de acuerdo o contradecir una opinión es la condición misma que nos justifica cuando la suponemos verdadera a los fines de la acción; y por ningúna otra manera podemos llegar a tener la seguridad racional de estar en lo cierto. Los hombres son capaces de rectificar sus errores por medio de la discusión y la experiencia. La única manera que tenemos los seres humanos de acercamos a la totalidad del conocimiento sobre algo es escuchando las opiniones de las personas y tenerlas en cuenta. Normalmente la sociedad no está de acuerdo con la postura de llevar toda opinión a discusión hasta las últimas consecuencias. La verdad de una opinión depende en parte de la utilidad que esta opinión tenga. El doctor Johnson acepto una teoría en contra del cristianismo, donde aceptaba que la persecución es una prueba por la que la verdad debe pasar y siempre pasa con éxito. La historia nos ofrece numerosos ejemplos de persecución de verdades que han sido retardadas durante siglos, sino extinguidas para siempre. La persecución siempre ha triunfado, salvo donde los heréticos formaban un partido demasiado poderoso para ser eficazmente perseguido. La ventaja de la verdad es que cuando una opinión es verdadera puede ser extinguida una, dos o muchas veces, pero en el curso de la edades, generalmente, se encontraran personas que la vuelvan a descubrir y una de estas reapariciones tendrá lugar en un tiempo y una de estas reapariciones tendrá lugar en un tiempo en el que por circunstancias favorables escape a la persecución, hasta que consiga la fuerza necesaria para resistir todos los intentos ulteriores para suprimirla. Para la gran parte de las personas las opiniones del resto de personas es muy importantes, excepto aquellos que tienen asegurado la alimentación y que no desean favores de los hombres que están en el poder, ni de corporaciones públicas, nada tienen que temer de las opiniones, a no ser que se piense o hable mal de ellos. El autor también hace hincapié en la importancia de individualidad de la persona como uno de los elementos del bienestar. En opinión del escritor la libertad del hombre debe ser limitada y no debe convertirse en un perjuicio para los demás. Las mismas razones que demuestran que la opinión debe ser libre prueban también que debe serle permitido poner en práctica sus opiniones por su cuenta y riesgo. En los aspectos que no sean de vital importancia para los demás es importante que esté presente la individualidad. Si se comprendiera que el libre desenvolvimiento de la individualidad es uno de los principios esenciales del bienestar no habría peligro de que la libertad fuera despreciada. Los jóvenes deben ser educados conforme al principio de individualidad, educándolos de forma que conozcan todos los resultados obtenidos a lo largo de la historia y que conforme a la madurez que vayan adquiriendo determinen cual es la más adecuada para ellos. Si una persona acepta una opinión sin hacer uso de su juicio de valor, su razón está cayendo en un grave desvalor, ya que esta eligiendo la imitación de los demás sin hacer uso de la facultad más importante que tiene el ser humano, su razón. Al igual que la razón y la inteligencia pertenecen al ser humano, los deseos e impulsos también forman parte de él. Los deseos e impulsos pueden llegar a ser peligrosos para el hombre cuando no se dan de forma equilibrada con la inteligencia. No obran mal los hombres porque sus deseos sean fuertes, sino porque sus conciencias son débiles. El que carece de deseos e impulsos propios no tiene más carácter que una maquina. Según la teoría calvinista el mayor defecto del hombre es tener voluntad propia, el bien del hombre está en la obediencia. El hombre no necesita ninguna capacidad, solo la de someterse a la voluntad de Dios. No es haciendo de cada hombre un ser igual como se hacen merecedores de ser contemplados, sino cultivándolos y haciendo resaltar a las inteligencias dignas de ello. En proporción de la individualidad de la persona adquiere mayor valor para sí mismo y para los demás. La originalidad en los seres humanos es un valor muy importante. Son necesarias para el progreso de la humanidad, personas que descubran nuevas verdades y que determinen el momento en el que la verdad anteriormente vigente deja de estarlo para iniciar las nuevas prácticas.

Si desde un principio fuera admitido el deber de imponer una educación universal, se pondría fin a las dificultades sobre lo que el Estado debe enseñar y la manera de enseñarlo. El medio de imponer la ejecución de la ley no puede ser otro que el de examinar a todos los niños desde su infancia. Los límites de la intervención del Gobierno, se trata de casos en los que las razones contra la intervención no se refieren al principio de la libertad. Las objeciones a la intervención del Gobierno, cuando no implica violación de la libertad pueden ser de tres clases. La primera cuando hay probabilidades de que la cosa que se va hacer se haría mejor por los individuos que por el Gobierno. La segunda de objección , es que cuando los individuos no hagan una determinada cosa mejor que los funcionarios del Gobierno es preferible que la hagan ellos como un medio para su educación mental. La última y mas importante razón para restringir la intervención del Gobierno es el gran mal de aumentar innecesariamente su poder.

LUCÍA RODRÍGUEZ BORGES GRUPO M