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Mecanismos de Defensa e Inmunidad: Inmunología y Vacunación, Esquemas y mapas conceptuales de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente

Este documento explora los mecanismos de defensa e inmunidad del cuerpo humano, detallando cómo los glóbulos blancos responden a sustancias extrañas y agentes infecciosos. Se describen los mecanismos de resistencia inespecífica y específica, la función de los linfocitos t y b, y los procesos de inmunidad adquirida activa y pasiva. Además, se incluye información sobre la cartilla nacional de vacunación y el esquema básico de vacunación en méxico, resaltando la importancia de la inmunización para prevenir enfermedades infecciosas en niños y adultos. Se abordan también las enfermedades alérgicas o inmunopatológicas como consecuencia de la respuesta inmune. Este recurso es valioso para estudiantes de ciencias de la salud y profesionales interesados en comprender los fundamentos de la inmunología y la vacunación.

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2022/2023

Subido el 26/08/2025

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26 Ciencias de la salud
Los glóbulos blancos son un conjunto de células
mediante las cuales el cuerpo humano efectúa
una respuesta inmunitaria en contra de sustancias
extrañas o agentes infecciosos que amenazan la
salud del organismo.
Capítulo
Mecanismos de defensa
e inmunidad
26
Existen en el huésped dos tipos de mecanismos que
impiden la aparición de una infección (entrada y desa-
rrollo o multiplicación de un agente patógeno biológico
en el organismo de una persona o animal):
1. Mecanismos de resistencia inespecífi ca
2. Mecanismos específi cos
Los mecanismos de resistencia inespe cífi ca actúan
contra una gran cantidad de agentes causales biológicos,
de tal forma que sólo unos cuantos son capaces de produ-
cir enfermedad (patogenicidad), por ejemplo:
La piel intacta constituye una barrera mecánica que
impide la entrada de muchos microorganismos por
medio de la descamación constante de sus células, la
desecación y la secreción de las glándulas sudoríferas
(sudoríparas) y sebáceas; contiene ácidos grasos que
eliminan bacterias y algunos hongos (después de la
pubertad aumenta el contenido de ácidos grasos que
impiden el desarrollo de algunos hongos, como los que
producen la tiña de la cabeza).
La mucosa del tracto respiratorio está tapizada por
un epitelio con moco que atrapa bacterias, hongos y
virus; presenta además cilios o pestañas vibrátiles que
llevan el moco hacia la faringe, donde es deglutido.
Cuando los microorganismos penetran en los teji-
dos, son englobados por unas células llamadas macró-
fagos o macrofagocitos (fagocitosis) que los destruyen o
los transportan a los vasos linfáticos; éstos, a su vez, los
llevan a los nodos linfáticos o linfonodos (ganglios lin-
fáticos) que actúan como barreras o fi ltros para elimi-
nar muchas bacterias.
En el sistema digestivo, además de la saliva, el jugo
gástrico, con ayuda del ácido clorhídrico, destruye
muchos de estos agentes patógenos.
La vagina contiene lactobacilos normales (bacterias
que producen la fermentación de los hidratos de carbo-
no y fabrican ácidos, principalmente el láctico), que
impiden el desarrollo de otros microorganismos.
Algunas secreciones, como las lágrimas, contienen una
enzima, la lisozima, que destruye las bacterias.
Los mecanismos específi cos se basan en l a inmuni-
dad, que es la capacidad que poseen los organismos
vivos para resistir una enfermedad infecciosa o produci-
da por la mordedura o picadura de algunos animales.
Un individuo o un animal es inmune cuando resiste
a determinado agente patógeno o sus toxinas. Esta con-
dición es relativa, porque una protección comúnmente
efectiva puede ser contrarrestada por una dosis excesi-
va del agente patógeno, por su exagerada virulencia o
toxicidad.
La condición contraria a la inmunidad es la suscep-
tibilidad. Es susceptible toda persona o animal que no
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¡Descarga Mecanismos de Defensa e Inmunidad: Inmunología y Vacunación y más Esquemas y mapas conceptuales en PDF de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente solo en Docsity!

26 Ciencias de la salud

Los glóbulos blancos son un conjunto de células mediante las cuales el cuerpo humano efectúa una respuesta inmunitaria en contra de sustancias extrañas o agentes infecciosos que amenazan la salud del organismo.

Capítulo

Mecanismos de defensa

e inmunidad

Existen en el huésped dos tipos de mecanismos que impiden la aparición de una infección (entrada y desa- rrollo o multiplicación de un agente patógeno biológico en el organismo de una persona o animal):

1. Mecanismos de resistencia inespecífica 2. Mecanismos específicos

Los mecanismos de resistencia inespecífica actúan contra una gran cantidad de agentes causales biológicos, de tal forma que sólo unos cuantos son capaces de produ- cir enfermedad (patogenicidad), por ejemplo: La piel intacta constituye una barrera mecánica que impide la entrada de muchos microorganismos por medio de la descamación constante de sus células, la desecación y la secreción de las glándulas sudoríferas (sudoríparas) y sebáceas; contiene ácidos grasos que eliminan bacterias y algunos hongos (después de la pubertad aumenta el contenido de ácidos grasos que impiden el desarrollo de algunos hongos, como los que producen la tiña de la cabeza). La mucosa del tracto respiratorio está tapizada por un epitelio con moco que atrapa bacterias, hongos y virus; presenta además cilios o pestañas vibrátiles que llevan el moco hacia la faringe, donde es deglutido. Cuando los microorganismos penetran en los teji- dos, son englobados por unas células llamadas macró-

fagos o macrofagocitos (fagocitosis) que los destruyen o los transportan a los vasos linfáticos; éstos, a su vez, los llevan a los nodos linfáticos o linfonodos (ganglios lin- fáticos) que actúan como barreras o filtros para elimi- nar muchas bacterias. En el sistema digestivo, además de la saliva, el jugo gástrico, con ayuda del ácido clorhídrico, destruye muchos de estos agentes patógenos. La vagina contiene lactobacilos normales (bacterias que producen la fermentación de los hidratos de carbo- no y fabrican ácidos, principalmente el láctico), que impiden el desarrollo de otros microorganismos. Algunas secreciones, como las lágrimas, contienen una enzima, la lisozima, que destruye las bacterias. Los mecanismos específicos se basan en la inmuni- dad, que es la capacidad que poseen los organismos vivos para resistir una enfermedad infecciosa o produci- da por la mordedura o picadura de algunos animales. Un individuo o un animal es inmune cuando resiste a determinado agente patógeno o sus toxinas. Esta con- dición es relativa, porque una protección comúnmente efectiva puede ser contrarrestada por una dosis excesi- va del agente patógeno, por su exagerada virulencia o toxicidad. La condición contraria a la inmunidad es la suscep- tibilidad. Es susceptible toda persona o animal que no

Capítulo 5 Mecanismos de defensa e inmunidad 27

ha desarrollado inmunidad frente a un agente patógeno determinado, o sus toxinas, y por esta razón está expuesto a contraer la enfermedad si entra en contacto con dicho agente o veneno. Los mecanismos de la respuesta inmune se produ- cen como respuesta a un estímulo definido (antígeno) que actúa provocando la reacción de ciertos tejidos capaces de generar principalmente sustancias específi- cas llamadas anticuerpos. Antígeno (Ag) es toda sustancia extraña que, al introducirse en el organismo, provoca la respuesta inmune (humoral o celular); comprende una serie de fenómenos que fabrican anticuerpos o células que actúan por contacto o liberando compuestos en el sitio en que se efectúa la reacción. Aunque hay muchas excepciones, un antígeno es una macromolécula soluble con una estructura química compleja, extraña al organismo. Anticuerpo (Ac) es la sustancia que produce el organismo como respuesta a la introducción de un antí- geno y reacciona con él ; caen en las llamadas inmuno- globulinas (Ig) y en el ser humano hay cinco tipos: IgG, IgA, IgM, IgD e IgE, de acuerdo con sus propiedades fisicoquímicas. Casi todas las proteínas de los agentes biológicos son antigénicas; es decir, provocan en el organismo la formación de anticuerpos.

Inmunidad celular

e inmunidad humoral

La inmunidad celular se manifiesta por la aparición de células del sistema linfoide con una mayor habilidad para matar y destruir a la célula que tiene el antígeno, ya sea un microorganismo o la célula de un animal superior (células blanco). Aproximadamente entre 60 y 70% de los linfocitos de la sangre (variedad de glóbulo blanco) están consti- tuidos por unas células llamadas linfocitos T, que pro- vienen del timo, con el que están relacionadas hormonalmente; estas células protegen contra infeccio- nes por virus, hongos y algunas bacterias; además de rechazar células extrañas, también ayudan a la memo- ria inmunitaria o inmunológica, formando células de larga vida sensibles a los antígenos, algunas de las cua- les se pueden convertir en “células asesinas” de células injertadas o de células tumorales, y colaboran con los linfocitos B en la respuesta de anticuerpos, aunque también pueden inhibir su formación. Los linfocitos B existen en una proporción mucho menor en la sangre; la mayor parte de ellos está en el

tejido linfoide y su tiempo de vida es corto. Al ponerse en contacto con el antígeno, se dividen y diferencian para convertirse en plasmocitos o células plasmáticas que sintetizan anticuerpos específicos responsables de la inmunidad humoral. La inmunidad humoral es la presencia o produc- ción resultante de las inmunoglobulinas o anticuerpos contra antígenos de microorganismos o de sus produc- tos, y por sus características es la más importante. La reacción Ag-Ac es una combinación que forma un complejo Ag-Ac (reacción primaria); además de esta reacción se observan otros fenómenos llamados reac- ciones secundarias, que dependen de factores f ísicos y característicos de Ag y Ac, de la presencia de comple- mento y de otros factores. Las reacciones secundarias más importantes son neutralización, precipitación, aglutinación, lisis, fijación del complemento e inmovili- zación de microorganismos. Las reacciones secundarias se aprovechan para detectar Ag, descubrir Ac o en otro tipo de pruebas serológicas. Tanto el Ag como el Ac tienen sitios o valencias de combinación; si el Ag y el Ac sólo tienen un sitio de combinación (monovalentes), el resultado de la combinación no puede observarse a simple vista. Si el Ag tiene varios sitios de combinación (polivante), aun cuando el Ag sea monovalente, el Ag se unirá con varias moléculas de Ac. Otra posibilidad es que Ag y Ac sean polivalentes y, al combinarse, formen masas complejas que se precipitarán o aglutinarán. Por la forma de mani- festarse, los Ac responsables de estas reacciones se denominan aglutininas, precipitinas y lisinas. Algunas de estas reacciones como la lisis, neutrali- zación, opsonización, etc., ocurren en el animal íntegro y cumplen un papel muy importante contra los micro- organismos, productos tóxicos, etc.; por desgracia cuando estas reacciones se dan en los tejidos y órganos también pueden ser causa de daño o enfermedad.

Enfermedades alérgicas o

inmunopatológicas

Son alteraciones tisulares que se presentan como con- secuencia de la respuesta inmune. Cuando la reacción Ag-Ac destruye las células o daña intensamente los teji- dos, se produce la alergia. Las células aumentan su per- meabilidad, o son destruidas, y se liberan sustancias como la histamina, serotonina, calicreína, bradicinina, heparina, leucotaxina, etc. Los Ag que provocan la aler- gia se llaman alergenos y las reacciones alérgicas pue- den ser localizadas (cuando la persona es alérgica a la lana presenta erupción en la piel que está en contacto con ella), o generalizadas (cuando se difunde por el

Capítulo 5 Mecanismos de defensa e inmunidad 29

  • de raza o de grupo
  • individual

Inmunidad de especie Se ha observado que los anima- les de sangre fría (peces, ranas y tortugas) no son sus- ceptibles a las infecciones propias de los animales de sangre caliente. La temperatura del cuerpo parece ser un factor de esa resistencia, pues las aves tienen una temperatura más elevada que el ser humano y son resis- tentes a enfermedades como la peste y el carbunco. Pasteur demostró que una gallina puede adquirir el car- bunco si se hace descender su temperatura corporal. Los bacilos de la tuberculosis que producen esta enfer- medad en los peces no infectan al hombre y, por su par- te, los bacilos de la tuberculosis humana no infectan a los peces. Las aves padecen una enfermedad semejante a la tuberculosis, pero los bacilos que la provocan no infectan a los seres humanos. El hombre no es suscepti- ble a enfermedades como el cólera de las gallinas; sin embargo, hay enfermedades que se presentan primero en los animales y luego pueden transmitirse al hombre:

  • ántrax, carbunco - vacunos, ovejas, caballos
  • muermo - caballos
  • peste - roedores
  • brucelosis - cabras, vacunos, cerdos
  • encefalitis - caballos
  • leptospirosis - ratas, perros
  • tuberculosis bovina - vacunos
  • tularemia - conejos
  • rabia - perros

Por otra parte, hay enfermedades que padece el ser humano que no se presentan en los animales en forma natural, como la sífilis, la blenorragia o gonorrea, el sarampión, la fiebre tifoidea, la influenza, la parotiditis y la poliomielitis. Los animales más próximos al hom- bre en la escala de la evolución, como los monos antro- poides y los chimpancés, son los más susceptibles a las enfermedades humanas.

Inmunidad de raza y de grupo La raza negra tiene más posibilidades de desarrollar la coccidioidomicosis que la raza blanca. Se ha visto también que las personas de raza negra pueden ser resistentes al paludismo produci- do por Plasmodium vivax si sus eritrocitos (glóbulos rojos) carecen del antígeno Duff y de superficie, que puede actuar como receptor del parásito. Los habitantes de una región forman un grupo con ciertas características inmunológicas adecuadas a las enfermedades que padecen habitualmente; esta inmu- nidad es distintiva de determinada región, pero es inde- pendiente de la raza. Las enfermedades transmisibles tienen por lo general una incidencia constante en cada

región o grupo social; esto se debe a que el ser humano tiende a mantener un equilibrio con los agentes patóge- nos que lo rodean. Inmunidad individual La capacidad del individuo para resistir las enfermedades infecciosas comunes es varia- ble; esta resistencia natural varía en un mismo individuo de una época a otra. Pueden aumentar la susceptibili- dad factores como la fatiga, el exceso de trabajo, la angustia, la exposición prolongada al frío y a la hume- dad, el alcoholismo, ciertas enfermedades preexistentes (diabetes, sarampión, tuberculosis, etc.). La ingestión deficiente de proteínas y de ciertas vitaminas disminuye la resistencia inespecífica y la capacidad para sintetizar anticuerpos; sin embargo, la ingestión en exceso no aumenta la resistencia a las infecciones. La edad es un factor que debe tomarse en consideración pues la sus- ceptibilidad es mayor en las edades extremas de la vida. Muchas personas recurren a la automedicación (recetarse ellas mismas) con la idea equivocada de que los antibióticos previenen cualquier tipo de infección, sin saber que éstos no estimulan el mecanismo defensi- vo del individuo porque su acción es únicamente anti- bacteriana.

Muchas personas se automedican con la idea equivocada de que los antibióticos los protegerán de cualquier infección, sin embargo, estos medicamentos no estimulan una respuesta inmune, sólo atacan determinados agentes patógenos.

Inmunidad adquirida

Como su nombre lo indica, es la resistencia a la infec- ción, engendrada por un ataque espontáneo de enferme- dad infecciosa, una infección experimental, la vacunación o la introducción al organismo de Ac preformados. La inmunidad adquirida está basada en los Ac, es la más eficiente y la más importante, y se clasifica en pasiva o activa. Inmunidad adquirida pasiva Es la que se adquiere por medio de la introducción al organismo de Ac preforma- dos: puede obtenerse en forma natural o artificial. Cierto tiempo después del nacimiento muchos niños muestran resistencia a ciertas enfermedades debido a los Ac que adquieren de la madre a través de la placenta, durante su vida intrauterina; por ejemplo, si la madre tiene Ac protectores contra el sarampión y los transmi- te a su hijo, el recién nacido se encuentra protegido

30 Ciencias de la salud

contra esa enfermedad. Este tipo de inmunidad desapa- rece transcurridos los primeros meses de vida. Cuando el recién nacido es alimentado en forma natural, recibe Ac de la madre a través del calostro (el primer líquido secretado por la glándula mamaria antes y después del parto). La inmunidad pasiva se obtiene en forma artificial introduciendo en el organismo antitoxinas, globulina gamma o suero hiperinmune. La inmunización pasiva se utiliza en individuos que están expuestos a una infec- ción específica y necesitan protección inmediata, pues la inmunidad activa requiere un tiempo más prolonga- do para obtenerse. Se utiliza también para proteger al organismo contra aquellas enfermedades para las que no existen antígenos capaces de producir una inmuni- dad activa hasta este momento, como en el caso de la hepatitis infecciosa C. La inmunidad pasiva artificial tiene la desventaja de su corta duración y el peligro de que produzca reaccio- nes alérgicas.

Inmunidad adquirida activa Es la habilidad o condi- ción adquirida por los tejidos para producir Ac específi- cos a partir de contactos con agentes microbianos o sus toxinas (Ag). El organismo, después de padecer ciertas enferme- dades, como la viruela, el sarampión, la parotiditis, la tos ferina, la poliomielitis, etc., queda inmune a ellas; a veces esta inmunidad persiste durante toda la vida. Son portadores los individuos que albergan o dise- minan agentes causales sin presentar síntomas de la enfermedad. Pueden padecer la enfermedad sin adver- tirlo o ser portadores sanos; en este caso, el agente penetra en los tejidos y estimula el desarrollo de Ac específicos sin llegar a provocar sintomatología alguna; por ejemplo, el portador de tifoidea elimina cantidades variables de Salmonella typhi por la materia fecal a pesar de que nunca tuvo síntomas de la enfermedad. La exposición prolongada a dosis de gérmenes cuya cantidad no es suficiente para provocar una infección produce inmunidad latente; esta protección se desarro- lla de manera natural. Los tejidos del organismo tienen la propiedad de desarrollar Ac contra enfermedades específicas como la difteria y la poliomielitis, cuando éstas predominan en una comunidad. Una vez que se ha logrado eliminar una enfermedad aumentan las posibi- lidades de contagio: menos personas adquieren inmu- nidad latente y, por lo tanto, aumenta el número de individuos susceptibles. La inmunidad activa se adquiere también por medio de la inmunización activa, la cual consiste en la intro- ducción en el organismo de un Ag, con el objeto de reforzar las defensas contra determinada enfermedad.

Los Ag se introducen por vía parenteral (vía distinta de la digestiva; por ejemplo, inyectados) o por vía oral (por la boca); pueden ser gérmenes vivos atenuados (debili- tados especialmente en su toxicidad), inactivados o toxoides (toxinas bacterianas tratadas para destruir su poder patógeno pero sin afectar sus capacidades de estimular la producción de Ac). La inmunización activa garantiza una protección más o menos duradera. El grado de inmunidad no es estable en todos los casos sino que disminuye con el tiempo, a menos que sea reforzada periódicamente.

Inmunización

La inmunización consiste en la introducción de una sus- tancia extraña (Ag o Ac) en el organismo con el propósito de evitar la enfermedad durante largo tiempo, de conferir una protección temporal o de modificar sus característi- cas. La inmunización puede ser activa o pasiva. Inmunización activa Tiene por objeto estimular el desarrollo de Ac específicos en el organismo y se adquie- re como resultado de la propia actividad inmunológica del individuo. Al escoger el antígeno que debe utilizarse para lograr la inmunización contra determinada enfer- medad, es importante considerar tres factores: eficien- cia, seguridad y utilidad.

  • Eficiencia Es indispensable que el Ag sea eficaz; esto es, que produzca en el individuo sustancias inmuni- zantes, básicamente Ac, que lo protejan contra la enfermedad en cuestión.
  • Seguridad El Ag no debe ser tóxico ni producir reacciones más graves que los síntomas de la propia enfermedad.
  • Utilidad La inmunización debe proteger al organis- mo contra enfermedades graves o comunes; no se justifica la inmunización contra enfermedades benignas o raras. En la inmunización activa se utilizan varios tipos de Ag: 1. Gérmenes atenuados Los gérmenes vivos pueden utilizarse como Ag; algunos de estos gérmenes culti- vados en medios artificiales pierden su virulencia en cada generación sucesiva y no representan un peli- gro de enfermedad para el individuo; sin embargo, conservan inalterada su capacidad de despertar la formación de anticuerpos; por ejemplo, los agentes inmunizantes contra la poliomielitis (tipo Sabin), la fi ebre amarilla y el sarampión. 2. Gérmenes inactivados La virulencia del germen se inactiva, como ocurre en la vacuna contra la polio- mielitis (tipo Salk).

32 Ciencias de la salud

protege contra la tuberculosis, una enfermedad crónica producida por Mycobacterium tuberculosis que llega a afectar prácticamente a todos los órganos y tejidos, por lo que sus síntomas son muy variados, aunque su loca- lización más frecuente es dentro del tórax. Cuando su aplicación es correcta se forma inmedia- tamente una pápula (pequeña elevación de la piel) blan- ca de 6 a 8 mm de diámetro que desaparece 30 minutos después. Las reacciones se producen a partir de la pri- mera semana de su aplicación: aparece una mácula (mancha) que se endurece y evoluciona a nódulo (pequeña eminencia o nudosidad). Entre la cuarta y quinta semanas se forma una costra y aumenta el volu- men de los nódulos linfáticos (ganglios linfáticos) que se encuentran arriba de la clavícula y en la axila. Entre la sexta y séptima semanas se desprende la costra y se forma una úlcera que cicatriza entre la décima y la deci- motercera semanas.

Vacuna antisarampionosa Contiene virus vivos del sarampión muy atenuados y protege contra el saram- pión. Esta enfermedad es aguda y empieza a manifestar- se con enantema (erupción de la mucosa de la boca y la faringe), fiebre, ligera inflamación de la conjuntiva del ojo (conjuntivitis), coriza (afección catarral de la muco- sa de la nariz) y tos, seguidos de una erupción en la piel de tipo maculopapuloso (máculas y pápulas) que apare- ce en el cuello, cara, tronco y extremidades. En algunos casos se observa que entre los cinco y dieciséis días posteriores a la vacunación aparecen sig- nos y síntomas de la enfermedad, pero en forma muy benigna (duran aproximadamente tres días).

Vacuna antivariolosa Protege contra la viruela, una enfermedad producida por virus que ya se erradicó del mundo y que se podía manifestar en forma benigna (alastrim) o como viruela mayor, con dolor de cabeza, escalofrío, dolor en todo el cuerpo, fiebre e, incluso, somnolencia, convulsiones y coma. La erupción en la piel era de tipo papulovesiculopustuloso; es decir, con pápulas, vesículas (vejigas pequeñas) y pústulas (vesícu- las llenas de pus) principalmente en la cara y en las extremidades. Cuando se vacunaban las personas por primera vez presentaban una lesión que evolucionaba de pápula a vesícula, pústula y costra en un lapso de quince a veintiún días (prendimiento típico primario). Cuando se revacu- naban, la reacción duraba aproximadamente una semana (reacción acelerada) o únicamente presentaban una mácula-pápula en un término de 24 a 48 horas (reacción de inmunidad). En la actualidad ya no se aplica.

Toxoide tetánico Es una suspensión estéril del medio de cultivo del bacilo tetánico, al que se le ha quitado su

toxicidad. Está indicado a niños mayores de seis años que no hayan recibido la vacuna triple (dpt) y a perso- nas expuestas al tétanos, como los jardineros, estable- ros, tablajeros, curtidores, soldados, agricultores, veterinarios, toreros, recolectores de basura, granjeros y excursionistas, entre otros, aunque se debería aplicar a todas las personas. En regiones con una elevada inci- dencia de tétanos en los recién nacidos, debe aplicarse a las embarazadas durante el sexto o séptimo mes de embarazo. Vacuna antirrábica Se aplica únicamente a personas que han sufrido lesiones o que han tenido contacto con saliva de animales de los que se sospecha o se ha com- probado rabia, con el objeto de obtener una respuesta inmunológica en menos tiempo que requiere el periodo de incubación (periodo de latencia que transcurre entre la exposición a un agente infeccioso y su manifesta- ción). La rabia altera el sistema nervioso y produce agita- ción, agresividad, contracciones de los músculos, prin- cipalmente de la faringe, que se desencadenan al intentar tragar líquidos, incluso saliva, y convulsiones. En el caso de mordeduras en cabeza y cuello, lesiones múltiples o desgarrantes y penetrantes en sitios cerca- nos a trayectos nerviosos, algunas personas recomien- dan aplicar, además, el suero antirrábico; esto último depende del criterio del médico. Vacuna antitifoídica Protege contra la tifoidea y está indicada para quienes manejan alimentos, personas expuestas o en brotes epidémicos. Se elabora a partir de cultivos de Salmonella typhi. Las manifestaciones de la tifoidea pueden ser muy variables, desde cursar asintomática (sin síntomas) has- ta producir fiebre muy elevada, crecimiento del bazo, manchas rojizas en el tronco y las extremidades y dia- rrea en la mitad de los casos. Las antitoxinas tetánica y diftérica , y los sueros antirrábico, antialacrán y antiviperino contienen con- centraciones elevadas de anticuerpos obtenidos de especies animales (equinos y bovinos principalmente) y se utilizan sólo en casos de urgencia, debido a que pue- den producir reacciones alérgicas graves. La vacuna contra la rubéola se prepara con virus vivos atenuados y se administra a partir del año de edad; la dosis es única y se aplican 0.5 mL por vía subcutánea. Esta enfermedad producida por el virus de la rubéola es benigna, se manifiesta por fiebre, erupción en la piel, dolor de cabeza, malestar general, conjuntivitis y creci- miento de los linfonodos (ganglios linfáticos) retroauri- culares (detrás de la oreja) y suboccipitales (debajo de la región occipital, en la nuca). A pesar de ser benigna,

Capítulo 5 Mecanismos de defensa e inmunidad 33

cuando afecta a una mujer durante el primer trimestre del embarazo, el bebé puede nacer con malformaciones congénitas: cataratas, malformaciones del corazón, sor- dera y otras más. La vacuna contra la parotiditis infecciosa se pre- para a partir de virus atenuados y se administra a partir del año de edad; la dosis es única y se aplican 0.5 mL por vía subcutánea. Esta enfermedad generalmente es benigna y se caracteriza por fiebre, aumento de volu- men y dolor en las glándulas salivales, en particular la glándula parotídea (parótida). Puede producir inflama- ción de los testículos en 15 a 25% de los varones afecta- dos o inflamación de los ovarios en 5% de las mujeres cuando se presenta después de la pubertad, por lo que su aplicación es recomendable, principalmente en el sexo masculino. En 1988 se incorporó en México la vacuna triple viral (srp), que protege contra sarampión, parotiditis y rubéola. En el nuevo esquema sustituye a la primera dosis de vacuna contra el sarampión. Se aplican 0.5 mL por vía subcutánea en la región deltoidea. En 1999 la Secretaría de Salud propuso aplicar la vacuna pentavalente, que protege contra difteria, tos ferina, tétanos, infecciones graves por Haemophilus influenzae B y hepatitis B. Se aplican 0.5 mL en el mús- culo vasto lateral del muslo. La vacuna antihepatitis A se aplica en las guarde- rías a los niños de dos a cuatro años, así como al perso- nal que labora en ellas. Esta enfermedad se transmite por vía fecal-oral y puede cursar asintomática, pero se puede presentar fiebre, malestar, falta de apetito, náu- sea, molestias abdominales e ictericia. La dosis para los niños es de 0.5 mL; contiene un mínimo de 360 unida- des elisa de antígeno viral de la hepatitis A y se aplica por vía intramuscular en la región deltoidea. La dosis para los adultos es de 1 mL.

Nuevas vacunas

Existen nuevas vacunas contra rotavirus, enfermedad que produce fiebre, vómito, dolor abdominal y diarrea que puede llevar a la deshidratación grave. Se aplica por vía oral a los 2, 4 y 6 meses de edad. La vacuna contra la varicela , enfermedad que se caracteriza por fiebre y erupción en la piel, que deja costras granulosas; generalmente es benigna, pero pue- de complicarse con neumonía y encefalitis. La vacuna contra la hepatitis B se prepara a partir de antígeno de superficie del virus. Se aplican, por vía intramuscular, tres dosis. La primera, de 0.5 mL en niños menores de diez años y 1 mL en niños mayores y adultos. La segunda al mes y la tercera a los 180 días después de la primera. Esta enfermedad afecta al hígado y produce falta de apetito, molestias abdominales, náu-

sea, vómito y en ocasiones ictericia (coloración amari- llenta de la piel y las mucosas). La hepatitis B se transmite por medio de jeringas, agujas y fluidos conta- minados como la saliva, el esperma, la sangre y las secreciones vaginales. La vacuna antineumocócica protege contra la neu- monía neumocócica. Contiene polisacáridos de 23 tipos de neumococos y se aplica en una dosis de 0.5 mL por vía subcutánea o intramuscular. Esta enfermedad se caracteriza por escalofrío, fiebre, dolor en el tórax, difi- cultad para respirar y tos con expectoración “herrum- brosa”. Con frecuencia ocasiona la muerte de niños pequeños, ancianos, así como de personas que padecen enfermedades respiratorias frecuentes, crónicas o tie- nen disminuida su respuesta inmunológica. La vacuna contra la influenza tipo B se prepara con polisacáridos de Haemophilus influenzae B y se aplica de los dos a los 11 meses de edad, en tres dosis de 0.5 mL por vía intramuscular, una cada dos meses y un refuerzo al cabo de año y medio. En niños de uno a cua- tro años se aplican dos dosis, una cada dos meses y un refuerzo a los cinco años de edad. Esta enfermedad es más frecuente entre las seis semanas y los tres años de edad. Puede afectar el sistema respiratorio, el oído y las articulaciones, pero su peligrosidad aumenta cuando daña las meninges, ya que produce fiebre, vómito, letar- go y rigidez en nuca y espalda. La vacuna contra la hepatitis A , una infección del hígado, producida por el virus de la hepatitis A, produ- ce malestar, fiebre, falta de apetito, náuseas, molestias abdominales e ictericia; se transmite generalmente de una persona a otra por vía fecal-oral; es decir, al ingerir agua y alimentos contaminados con materia fecal de una persona que elimina los virus. La vacuna contra el virus del papiloma humano, que puede infectar sin dar manifestaciones hasta producir verrugas; si afecta los órganos genitales, algunos tipos de este virus pueden producir cáncer más adelante. Se debe aplicar en adolescentes y mujeres adultas jóvenes, porque se transmite generalmente durante la relación sexual. Respecto a la elaboración y dosificación de los pro- ductos inmunizantes, éstos han venido cambiando, sobre todo en los últimos años con el advenimiento de la ingeniería genética, que es un conjunto de metodolo- gías que permite trasplantar genes de un sistema vivo a otro para generar compuestos con propiedades y fun- ciones deseadas, en este caso, con la capacidad de pro- ducir antígenos que se usarán para vacunar a los animales o a los hombres. Actualmente se aplica la vacuna contra la influen- za AH1N1 , que se caracteriza por fiebre, tos, dificultad

Capítulo 5 Mecanismos de defensa e inmunidad 35

CARTILLA NACIONAL DE VACUNACIÓN CURP

DATOS GENERALES DEL NIÑO Sexo Masc. Fem.

Nombre Primer apellido Segundo apellido Nombre (s) Domicilio Calle y número Colonia Ciudad Estado Fecha de nacimiento Año Mes Día Lugar de nacimiento Ciudad o Población Municipio Estado Fecha de registro Año Mes Día Lugar de registro Ciudad o Población Municipio Estado

ESQUEMA BÁSICO DE VACUNACIÓN

Vacuna (^) QUE PREVIENEENFERMEDAD DOSIS EDAD FECHA DE VACUNACIÓN

BCG TUBERCULOSIS Única Al nacer

SABIN POLIOMIELITIS

Preliminar Al nacer Primera 2 meses Segunda 4 meses Tercera 6 meses Adicionales

PENTAVALENTE DPT+HB+Hib

DIFTERIA TOS FERINA TÉTANOS HEPATITIS B INFECCIONES GRAVES por H. influenzae b

Primera 2 meses

Segunda 4 meses

Tercera 6 meses

DPT

DIFTERIA TOS FERINA TÉTANOS

Refuerzo 1 2 años

Refuerzo 2 4 años

TRIPLE VIRAL SRP

SARAMPIÓN RUBÉOLA PAROTIDITIS

Primera 1 año

Segunda 6 años

ANTISARAMPIÓN SARAMPIÓN Adicionales

Td

TÉTANOS Refuerzo 12 años DIFTERIA

OTRASVACUNAS

Cuadro 5.1 Cartilla Nacional de Vacunación.

36 Ciencias de la salud

Cuadro 5.2 Cartilla Nacional de Vacunación actual.

Actividades

1. Revisa tu Cartilla Nacional de Vacunación y compá- rala con la que se utiliza en la actualidad. Analiza las diferencias y anótalas en tu cuaderno. 2. Investiga qué vacunas se deben aplicar a los adoles- centes y contra qué enfermedades protegen. Pre- gunta en clase a quiénes de tus compañeros ya les aplicaron estas vacunas y a quiénes no y escribe un reporte. 3. Discute en clase el siguiente caso: Durante una excursión Pedro sufrió una herida con un objeto oxidado. En el centro de salud le pregun- taron si completó su esquema de vacunación sien- do niño y descubrió en su Cartilla Nacional de Vacunación que no se le aplicó la vacuna dpt. Aho- ra, ¿qué debe aplicársele a Pedro: toxoide tetánico o antitoxina tetánica? Discútelo con el grupo. 4. Revisa los conceptos de infección y agente patóge- no biológico. 5. Hagan una lista de los mecanismos de defensa ines- pecíficos y analicen con el grupo cada uno. 6. Analicen el concepto de inmunidad y el de suscep- tibilidad entre antígeno y anticuerpo. 7. Elabora un mapa conceptual sobre la inmunidad celular y la inmunidad humoral. 8. Investiga en el grupo cuántos compañeros tienen alguna alergia y a qué se debe. Analicen los resulta- dos. 9. En el pizarrón hagan un listado de los tipos de inmunidad y comenten los resultados. 10. Discutan en el grupo las ventajas y desventajas de la inmunización activa y de la inmunización pasiva. 11. Consulta el Manual de Ciencias de la Salud para comentarlas en el grupo. 12. Si la escuela y los padres lo permiten, participen en los días nacionales de vacunación y comenten en el grupo sus experiencias.