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Una detallada descripción del proceso de creación y actualización de un diccionario académico, utilizando el caso de maría moliner como referencia. El texto explica cómo el pleno de académicos toma decisiones sobre el diccionario, las comisiones académicas que elaboran propuestas y las fuentes documentales utilizadas. Además, se incluye una breve biografía de maría moliner y su contribución a la cultura y la educación en españa.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Lexicología y Semántica Cómo se hace el Diccionario El Pleno de los académicos es el órgano encargado de tomar las decisiones que afectan al Diccionario. Para poder mantener al día su repertorio, el Pleno académico cuenta con la ayuda del Instituto de Lexicografía y de diversas comisiones: La Comisión Delegada del Pleno y para el Diccionario, coordinadora de las demás, se encarga de los asuntos correspondientes a la técnica lexicográfica. Las comisiones del Pleno, encargadas de la preparación del Diccionario. Las comisiones especializadas, dedicadas a tareas específicas como la armonización de las obras académicas o el uso de la terminología lingüística en el Diccionario. Los académicos correspondientes, que realizan propuestas sobre el léxico de la zona donde residen. La Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que canaliza las propuestas de léxico americano de las academias. Las comisiones académicas elaboran las propuestas de adición, supresión o enmienda que posteriormente examinará el Pleno para decidir sobre su aprobación. El Instituto de Lexicografía prepara los materiales que se discuten en comisión y documenta las propuestas. Una vez estudiadas por las comisiones y el Pleno, las propuestas pasan a consulta de las academias americanas que propondrán sus observaciones para que la modificación pueda ser aprobada definitivamente. Cómo se actualiza El proceso de actualización de un diccionario se centra en las siguientes tareas: La adición de nuevos artículos o acepciones. La supresión de artículos o acepciones ya existentes. La enmienda total o parcial de los artículos. La preparación de cada nueva edición del diccionario académico implica, por tanto, la identificación de nuevas palabras o nuevos significados y la revisión de las palabras que ya figuraban en él_._ Esta revisión se realiza agrupando las palabras según diversos criterios, como el área temática a la que pertenecen (palabras de la música, palabras de la química...), por sus características gramaticales (sustantivos, conjunciones, adjetivos invariables…), por su procedencia (extranjerismos, revisión de etimología…), por el área geográfica en la que se documentan, etc. Especialmente relevante es la puesta al día del Diccionario para que el tratamiento de sus definiciones y lemas responda a la doctrina que se expone en el resto de las obras académicas publicadas entre dos ediciones del Diccionario ( Gramática, la Ortografía o el Diccionario de americanismos ). Las fuentes documentales del diccionario académico, que se han ido creando y ampliando en distintas etapas de su historia, son actualmente las siguientes: El banco de datos del español, que cuenta con más de 400 millones de registros de textos históricos y actuales de todos los países hispanohablantes.
Lexicología y Semántica El fichero histórico de la Academia, con sus más de diez millones de papeletas léxicas y lexicográficas. Las obras de referencia y estudios monográficos sobre léxico. La Unidad Interactiva (UNIDRAE), un servicio creado para atender y canalizar las propuestas y sugerencias externas relacionadas con el Diccionario. Gracias a estas fuentes y a las mejoras desarrolladas en su forma de consulta y utilización, los lexicógrafos pueden hoy por hoy obtener los datos precisos para la toma de decisiones de carácter normativo y para la preparación de las propuestas que posteriormente estudiarán las comisiones académicas. María Moliner María Moliner nació en Paniza (Zaragoza) el 30 de marzo de 1900, en el seno del matrimonio formado por Enrique Moliner Sanz, médico rural, y Matilde Ruiz Lanaja: Un ambiente familiar acomodado (el abuelo paterno había ejercido también la medicina rural y los abuelos maternos poseían, al parecer, tierras), en el que los tres hijos que superaron los entonces tan frágiles años de la infancia —Enrique, María y Matilde— cursaron estudios superiores. María Moliner, con su madre y sus hermanos en una foto de 1914María, con su madre y sus hermanos. En 1902, según testimonio de la propia María Moliner, padres e hijos se trasladaron a Almazán (Soria) y, casi inmediatamente, a Madrid. En la capital, siempre según cita de D.ª María, los pequeños Moliner estudiaron en la Institución Libre de Enseñanza, donde fue, al parecer, don Américo Castro quien suscitó el interés por la expresión lingüística y por la gramática en la pequeña María. Los primeros exámenes del bachillerato los hizo María Moliner, como alumna libre, en el Instituto General y Técnico Cardenal Cisneros de Madrid (entre 1910 y 1915), pasando en julio de 1915 al Instituto General y Técnico de Zaragoza, del que fue alumna oficial a partir de 1917 y donde concluyó el bachillerato en 1918. Entre 1918 y 1921, María Moliner cursó la Licenciatura de Filosofía y Letras en la universidad cesaraugustana (sección de Historia), que culminó con sobresaliente y Premio Extraordinario. Y en 1922 ingresó, por oposición, en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, y obtuvo como primer destino el Archivo de Simancas. Tras una breve estancia en Simancas, María Moliner pasa al Archivo de la Delegación de Hacienda de Murcia. Será en esa ciudad donde conocerá al que será su marido, D. Fernando Ramón y Ferrando, catedrático de Física. La pareja contrae matrimonio en la Parroquial de Sagunto, el 5 de agosto de 1925, e inicia una vida conyugal armónica y compenetrada, la de dos intelectuales comprometidos con su vocación y con la sociedad en la que viven, a la que tratarán de dar lo mejor de sí mismos. En Murcia nacerán sus dos hijos mayores (Enrique, médico, fallecido en octubre de 1999, y Fernando, arquitecto).
Lexicología y Semántica Por su parte, María Moliner es depurada y sufre la pérdida de 18 puestos en el escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios (que recuperará en 1958). En 1946 pasará a dirigir la biblioteca de la E. T. Superior de Ingenieros Industriales de Madrid hasta su jubilación, en 1970. En esta nueva etapa de su vida, particularmente cuando se instale en Madrid, criados ya sus hijos y separada físicamente de su marido una buena parte de la semana, María Moliner encontrará el tiempo para dedicarse a su interés intelectual más profundo: la pasión por las palabras. Será entonces cuando comience (hacia 1950) el Diccionario de uso del español, que publicará la Editorial Gredos entre los años 1966 y 1967 (en 2 volúmenes), una obra que ha conocido, en esa primera edición, veinte reimpresiones, que ha sido editada en CD-ROM en el año 1995 y que ha sido reeditada en una segunda edición, revisada y aumentada en 1998. María Moliner representa, sin duda, todo un estilo de ser mujer en el siglo xx: pertenece al grupo de las pioneras universitarias que ejercen, además, una profesión. Refleja, igualmente, una manera profundamente moral de realizarse como persona: claramente inteligente, y, al mismo tiempo, vigorosamente responsable y generosa para con los demás (a los que, como divisa, hay que entregar la obra perfecta en la medida de las posibilidades de cada uno). Sencilla, espontánea en sus reacciones y elegante al no ser elegida académica en 1972, María Moliner recibió su jubilación tan discretamente como había vivido, gozando con los pequeños detalles cotidianos (sus macetas, por ejemplo) y presumiendo con orgullo de sus nietos. Las notas tristes de sus últimos años fueron la muerte de su marido y su propia, terrible, enfermedad: la arteriosclerosis cerebral que la privó de su lucidez desde 1975 aproximadamente, hasta su fallecimiento, el 22 de enero de 1981.