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la globalizacion, Apuntes de Ciencia de la administración

Asignatura: economia Politca, Profesor: jj jj, Carrera: Ciencias Júridicas de las Administraciones Públicas, Universidad: UDIMA

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 16/12/2015

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andry_almonte 🇪🇸

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¡Descarga la globalizacion y más Apuntes en PDF de Ciencia de la administración solo en Docsity!

ÍNDICE

 - INTRODUCCIÓN 
  • ELEMENTOS DE LA GLOBALIZACIÓN
  • La integración financiera..............................................................................
  • La transnacionalización de la producción....................................................
  • El comercio internacional.............................................................................
  • “Globalización” de la ciencia y de la tecnología..........................................
  • La desigual globalización del trabajo...........................................................
  • El papel del Estado y de los organismos internacionales...........................
  • Regionalización en la globalización...........................................................
  • ¿Cultura global o multiculturalismo?.........................................................
  • Los aspectos negativos de la globalización................................................ - CONCLUSIÓN - BIBLIOGRAFÍA

La globalización

DEFINICIÓN, FACTORES, CAUSAS, AGENTES

La globalización es el nombre dado al proceso por el cual las diversas economías nacionales se van transformando paulatinamente y de forma acelerada, desde el último cuarto del siglo XX, en una sola economía mundial o global, ahora que prácticamente todas las economías de planificación estatal han desaparecido y las que quedan se están integrando plenamente en ella.

El término globalización está sujeto a multitud de matices, de ahí su grado de ambigüedad, pero en el fondo no es más que una nueva fase expansiva del capitalismo, sistema económico que no puede permanecer sin crecer, so pena de entrar en crisis y desaparecer. Pero el capitalismo siempre ha sido internacional o mundial, incluso desde sus orígenes, no en vano las metrópolis coloniales financiaron en buena medida sus revoluciones industriales con los fondos provenientes de la explotación de sus colonias y con los beneficios de un comercio desigual a partir de sus producciones industriales. A la internacionalización del comercio siguió la de la producción, y con ella la del capital, bien fuera como inversiones exteriores directas (multinacionales) o en calidad de préstamos. Esta fue la fase del imperialismo económico.

Entonces, ¿dónde está la diferencia? Por un lado, en la fase imperialista, aunque suponía la interpenetración de unas economías nacionales con otras, el capital estaba confinado en los respectivos espacios nacionales o, en cualquier caso, sujeto a una serie de normas proteccionistas de todo tipo que impedían su libre circulación y la de las mercancías; por otro lado, el espacio o la distancia y el tiempo eran sinónimos de rozamiento para la movilidad del capital en el sentido en que los mercados financieros operaban con cierta independencia, o más bien, con escasa sincronización.

Cambiar todo esto, es decir, eliminar los límites a la movilidad de los capitales y al comercio ha sido propiciado por dos factores cruciales:

■ El renacimiento del liberalismo económico, el neoliberalismo, doctrina económica basada en el “fundamentalismo de mercado” según la cual, las actividades económicas son más eficientes si no encuentran trabas a su realización, lo que supone: liberalizar, sin controles ni condiciones, los flujos de capitales y el comercio; flexibilizar los mercados de trabajo y eliminar las cargas sociales de las empresas, haciendo de los trabajadores un recurso productivo más; en definitiva, la desregulación de la vida económica y social. Esta ideología economicista, elaborada por prestigiosos economistas y sociólogos, que ha sido impulsada por los mandatarios de los países más desarrollados y por los organismos económicos internacionales, haciéndose eco de las demandas de los poderes económicos, ha terminado por imponerse en la mentalidad de los gobernantes de la mayoría de los países, incluso sobre sus ideales políticos, ya sea por oportunismo político o por realismo económico.

■ El desarrollo de la tecnologías de la información y de la comunicación y los avances técnicos en materia de transporte, sobre todo las primeras, han supuesto el “acortamiento” de las distancias para la movilidad de personas y bienes, y la práctica eliminación del tiempo para la movilidad de los capitales, lo cual genera la falsa idea, como veremos más adelante, de una economía desligada de los territorios.

Para M. Castells (1997) “la economía global es una economía que tiene la capacidad de funcionar de forma unitaria en tiempo real, o en un tiempo establecido, a escala planetaria”, y es global porque todas las economías del mundo “dependen del rendimiento de su núcleo globalizado” constituido “por los mercados financieros, el comercio internacional, la producción transnacional, y hasta cierto punto, la ciencia, la tecnología y el trabajo especializado”. Pero también nos advierte que global no es sinónimo de planetario, aunque sí lo sea su alcance, pues la globalización tiene efectos

desarrollo científico y tecnológico por parte de los sectores económicos, y también crisis para convencer a los dirigentes políticos de las “necesidades”de un giro radical en sus políticas económicas hacia la liberalización. Los agentes de la globalización no sólo han sido las empresas, “los agentes decisivos para establecer una nueva economía global fueron los gobiernos, en particular los de los países más ricos (G7) y sus instituciones internacionales auxiliares (FMI, BM y OMC).”

ELEMENTOS DE LA GLOBALIZACIÓN

La integración financiera

Hoy los mercados financieros son interdependientes e interactúan de forma integrada y global, a pesar de los husos horarios, gracias a los nuevos sistemas de información y de comunicación, a su desregulación y a la liberalización de los flujos financieros transnacionales que supone la pérdida del control por parte de los bancos centrales estatales. Los movimientos especulativos del capital tienen la vía despejada para entrar y salir de los mercados, los títulos y las monedas nacionales y beneficiarse de las diferencias de cotización que ellos mismos provocan, generando una inestabilidad global. En cierto modo el mundo financiero se “independiza” de la economía real y los grandes agentes financieros internacionales pasan a dominar la economía mundial a través de sus negocios especulativos. Los estados ya no pueden controlar ni lo esencial de sus economías: la política monetaria y fiscal y los tipos de interés. La globalización se desarrolla bajo la hegemonía del capital financiero. Además, los capitalistas de los distintos países se integran en la mundialización financiera llevando sus capitales allí donde esperan obtener mayores beneficios desligando sus intereses de los de sus respectivas naciones, y las oportunidades para la acumulación se equiparan para los inversores, tanto de los países ricos como de los países pobres. Se produce la “desnacionalización” del capital.

La transnacionalización de la producción

P. Veltz (1999) explica la globalización como “la adopción progresiva, y acelerada en la última década, de una visión más amplia de la demanda y de la competencia, apoyada sobre un enfoque más global de la diversidad de las situaciones nacionales o regionales, de las limitaciones que se ejercen sobre los propios mercados y de las propias demandas”. Esto es, por supuesto, válido para cualquier actividad económica, pero da las pistas precisas para entender el porqué y las nuevas formas de la internacionalización de la producción actual. Para este autor, la diversificación de los productos ha supuesto el paso de una economía dominada por la oferta, la de los productos estandarizados; a otra economía dominada por la demanda, la de los productos específicos y diferenciados, en la que la competitividad depende de la calidad, la variedad, la innovación y los plazos de entrega de los productos y también en la reactividad o capacidad de reacción ante los cambios que se van produciendo en la demanda. Así, este proceso actual de transnacionalización de la producción toma formas geográficas muy variadas dependiendo de las estrategias organizativas de las empresas ya sea “internalizando” (sucursales o filiales) o “externalizando” (acuerdos dentro de una red de empresas), pero a veces “... también puede basarse en concentraciones privilegiadas y en mecanismos de «regionalización» a diversas escalas” (Veltz, 1999), lo cual viene a explicar porqué la mayor parte de las crecientes inversiones exteriores directas se han dirigido hacia los países más desarrollados (2/3 en los años sesenta y 3/4 en los noventa), a pesar de que el destino de éstas está cada vez más diversificado geográficamente.

El comercio internacional

Las presiones económicas y políticas han llevado a una creciente liberalización del comercio internacional a través de las sucesivas rondas del GATT-OMC, lo cual parece estar en discordancia con los proyectos impulsados por algunos gobiernos para crear bloques de libre comercio, proyectos que poco a poco han ido disipándose con la excepción de la Unión Europea que ha devenido en la plena integración económica.

desarrollo científico y tecnológico se estructura en redes globales y se concentra en un número limitado de territorios.

En principio, el sistema de investigación básico y público, el de las universidades y de los organismos estatales, es abierto, accesible, y está bastante interrelacionado a escala global, estructurado en redes temáticas sustentadas por la comunicación entre los investigadores de todo el mundo, eso sí, con un mayor peso específico de los países más desarrollados. Sin embargo, el desarrollo económico y la competitividad requieren la adaptación del conocimiento científico a la práctica empresarial, el desarrollo de técnicas para su aplicación, lo cual sólo se puede conseguir a través de la interconexión entre las instituciones públicas y privadas de investigación, en lo que las políticas sectoriales y horizontales diseñadas por los gobiernos, en sus distintas escalas administrativas, son determinantes.

La desigual globalización del trabajo

Castells (1997) divide a los trabajadores en dos categorías: los autoprogramables y los genéricos. Las diferencias entre unos y otros son fundamentalmente en educación y en capacidad para acceder a niveles más altos de educación. Los primeros son los que dominan las nuevas tecnologías, los que tienen una creatividad comercializable o los que saben gestionar. Tienen salarios variables y relativamente altos, ya que generan la mayor parte del valor añadido de los productos y son difíciles de sustituir aunque están expuestos a una fuerte competencia internacional, tanto en la oferta de plazas a ocupar como en su demanda por parte de las empresas, lo que no siempre juega en su contra. Como dice Castells: “Cualquiera que tenga la capacidad de generar un valor añadido excepcional en cualquier mercado puede comprar en todo el globo y también ser comprado”. El mercado laboral de esta categoría se está globalizando de forma acelerada a lo cual contribuyen la homogeneidad de las tecnologías y el inglés como idioma “universal”. Los segundos, los genéricos, son aquellos que se limitan básicamente a recibir órdenes o señales y ejecutarlas, los que hacen los trabajos más simples y rutinarios. Los que pueden ser sustituidos fácilmente, por otros o por

máquinas, de modo que son prescindibles individualmente aunque no lo sean como colectivo.

Desde hace algunas décadas, los adelantos tecnológicos han permitido a las empresas dividir los procesos productivos en fases atendiendo a una diversidad de factores como las normativas ambientales, la fiscalidad y otras ayudas de los gobiernos como la eliminación de cargas sociales, y las características de la mano de obra entre otras. En relación con esto los países en vías de desarrollo ofrecen ventajas nítidas (dumping social) para la localización de actividades, regímenes autoritarios, inexistencia o laxitud de los controles ambientales, salarios bajos, etc. Así, los trabajadores genéricos del sector industrial están también sometidos a la competencia internacional, y una de las consecuencias más importantes es la inexorable reducción del Estado de bienestar alcanzado en los países más desarrollados como prueba de la impotencia de sus gobiernos ante la globalización económica. Esto es un hecho más que evidente pero, como bien apunta Veltz (1999), la competitividad de las empresas, sobre todo ahora, se apoya en la organización de la que es muy difícil separar el orden interno de las condiciones externas, por lo que la “infraestructura social” cuenta tanto o más que la física a la hora de elegir los emplazamientos. Las inversiones exteriores directas, como ya hemos dicho anteriormente, siguen prefiriendo los países donde se dan los salarios más altos, y con esto estamos hablando de seguridad y garantías para el capital, en absoluto de filantropía.

El papel del Estado y de los organismos internacionales

Hoy los estados han perdido la autoridad económica que ejercían sobre sus territorios y, poco a poco, van perdiendo la social y la política. Las empresas producen sus propios espacios, los de las redes globales, que no se corresponden con los territorios nacionales en los que los gobiernos van reduciendo sus ámbitos de actuación, en materia social y económica, poniendo en manos del sector privado las empresas públicas de modo que sus beneficios sirvan para la acumulación de capitales, y desentendiéndose de buena parte de sus “obligaciones” como protector social y redistribuidor de la

Con la globalización surgen espacios geográficos que tratan de reforzarse desarrollando sus sinergias. De una división del mundo en dos bloques políticos y militares hemos pasado a otra división en tres bloques económicos encabezados por los países más ricos (EE.UU., la Unión Europea y Japón) que ha propiciado, bajo su impulso, un movimiento de regionalización que ha tomado formas diversas: mercados comunes, zonas de libre cambio o uniones económicas como la UE, que ha evolucionado hacia la plena integración económica y política; y que obedecen a estrategias para afrontar problemas o cuestiones en los que la dimensión estatal no es eficaz. Esta formación de regiones económicas supone la constitución de nuevas fronteras exteriores y la eliminación, en diversos grados, de las fronteras interiores, así como normas orientadas a establecer un ámbito espacial de actuación privilegiado a sus empresas y capitales de modo que se refuercen para luchar con mayor competitividad en el proceso de globalización. Es un movimiento aparentemente contradictorio con este proceso, pero si se analiza desde una óptica global, en realidad es un fenómeno complementario dado que tiene como objetivo la expansión de los capitales, los de cada región, al mundo entero. Una consecuencia directa es el aumento de las rivalidades entre los grandes negocios, pero por otro lado las implicaciones y las inversiones cruzadas entre los tres grandes bloques económicos son cada vez mayores y así se va tejiendo una vasta red de relaciones que abarca todo el planeta y en la que se apoya la globalización.

¿Cultura global o multiculturalismo?

La economía ha irrumpido de lleno en la cultura, no solo transformándola, también haciéndola objeto de su actividad. Hoy caminamos hacia la homogenización cultural gracias al poder de los medios de comunicación globales -que no son sino los mensajeros del poder económico- y en virtud de lo que hoy conocemos como el pensamiento único como resultado de una revolución ideológica de gran calado, que desde hace dos décadas viene acondicionando las mentes al proceso de globalización.

El contexto cultural en el que se está produciendo este proceso es el del relativismo de los grandes ideales, el del post-modernismo, que acusa a éstos de ser un germen de la violencia y que está por los ideales menores, los de menor alcance espiritual basados en la satisfacción material y en el éxito personal. Esta simplificación de metas ha derivado en el individualismo y en un incremento de las actitudes consumistas. La publicidad, uno de los instrumentos y, al mismo tiempo, una de las actividades de más alto rango de la nueva economía, consigue que los individuos se identifiquen con un estilo de vida que en el fondo no produce más que ansiedad, una insatisfacción constante y ciertas adicciones sociales. Las multinacionales aprovechan esta nueva mentalidad e intentan influir en los hábitos de consumo de todo el mundo adecuando sus productos a las exigencias y gustos particulares, ahora que las tecnologías permiten hacerlo con menores costes, y ya ni siquiera enseñan el producto sino las buenas sensaciones que produce su propiedad. El individualismo y el afán de éxito va en detrimento de la solidaridad incluso dentro de las familias.

Los aspectos negativos de la globalización

En el desarrollo del presente trabajo ya hemos abordado alguno de los desajustes del proceso de globalización, los problemas que han aparecido o que se han visto amplificados por él como: los efectos diferenciales en unos espacios y otros; el aumento de las desigualdades y la polarización social como consecuencia del alejamiento de los extremos; la crisis de legitimación del Estado, resultado de su incapacidad para abordar y dar soluciones a los problemas de la globalización, y por su pérdida de credibilidad ante sus gentes, de las que se van alejando al tiempo que atentan contra el Estado de Bienestar; la sustitución de los grandes ideales por la cultura del consumismo; y el déficit democrático de las instituciones internacionales y supranacionales.

El funcionamiento de la nueva economía global ha acelerado los procesos de exclusión. Castells los describe muy gráficamente como “agujeros negros” de los que es muy difícil escapar una vez que se entra en su campo gravitatorio.

Los problemas medioambientales trascienden las fronteras, sus efectos son globales y ponen de manifiesto la necesidad de adoptar medidas, pero las posibilidades de una coordinación multilateral efectiva parecen lejanas a tenor de los resultados de las distintas Cumbres de la Tierra, en las que el país que más contamina, los Estados Unidos, siempre queda fuera de los acuerdos tomados porque podría comprometer su desarrollo económico. de este modo la actitud de los países menos desarrollados y en vías de industrialización, que siguen la estela y las pautas de los más desarrollados, se torna coherente aunque no legítima. La protección del medioambiente y la posible reversibilidad de algunos problemas requieren grandes sacrificios que, hoy por hoy, no pueden ser asumidos por los gobernantes si lo que pretenden es perpetuarse en sus cargos al coste que sea.

El nuevo capitalismo global basa su crecimiento en el esfuerzo creciente de los trabajadores y a costa del bienestar de la mayor parte de la humanidad. “Si resulta que el crecimiento de un país requiere un empeoramiento de la situación de la gente, ¿qué sentido tiene?” (Miren Etxezarreta, 2001) Y también lo hace a costa del agotamiento del medioambiente. Si el capitalismo, el verdadero culpable, es como una infección, con la globalización la infección se generaliza.

CONCLUSIÓN

La globalización desde el punto de vista conceptual no es buena ni mala. Simplemente ésta va acorde con los nuevos tiempos. Haciendo pareja con la tecnología, caminas junto a ella, o te quedarás rezagado. Esto quiere decir que como en toda toma de decisiones, algunos salen beneficiados y otros perjudicados. Por tanto, ésta será juzgada con diferentes criterios. Lo preocupante de este nuevo orden mundial lo constituye el hecho de que los más afectados continuarán siendo los pobladores de las naciones más pobres del mundo.

Este movimiento globalizante que se inicia a finales del siglo XX, luego de una serie de acontecimientos los cuales fueron determinantes para la aceptación de este nuevo ordenamiento político – comercial, podemos citar los siguientes: la unificación de las dos alemanias, el desmoronamiento del bloque soviético, mejor conocido como la (URSS), y con este fenómeno el fin del periodo conocido como el de la (guerra fría). Simultáneamente, surge la organización mundial de comercio (OMC) el 1ro de enero del año 1995, la cual regularía todo lo relacionado con el comercio mundial, la propiedad intelectual, el movimiento de personas y las transferencias por los actores envueltos en los acuerdos.

Esta, como patrocinadora de la globalización del comercio, tendría sus implicaciones al respecto, la cual dictaría los destinos del mundo y por ende el presente y futuro de las nacientes generaciones. Podemos decir, que esta fue profetizada por dos economistas, los cuales se adelantaron plasmando a mediados del siglo XVIII sus postulados, de lo que sería justamente esa apertura económica que estamos viviendo hoy, llamada técnicamente globalización.

Adam Smith, en su obra La Riqueza de las Naciones (1776), cuyos postulados versan sobre el liberalismo económico, afirmaba con responsabilidad que el desarrollo económico de las naciones estaba íntimamente ligado a las exportaciones de los bienes producidos. Este filósofo y economista de origen escocés, siempre fue un abanderado del comercio internacional. Por tanto, tuvo la visión de adelantarse a los

BIBLIOGRAFÍA

Castells, M. (1997-98) La era de la información. Economía, Sociedad y Cultura Vol. 1: La sociedad red. Vol. 2: El poder de la identidad. Vol. 3: Fin de milenio. Alianza Editorial. Madrid

Dollfus, O. (1999) La mundialización. Ediciones Bellaterra, Barcelona

Etxezarreta, M. (2001) “Algunos rasgos de la globalización” en Documentación Social. Revista de estudios sociales y de sociología aplicada nº 125 Cáritas Española editores. Madrid

Mària i Serrano, J. (2001) “La globalización” en Documentación Social. Revista de estudios sociales y de sociología aplicada nº 125 Cáritas Española editores. Madrid

Subirats, J. (coor) (2002) Redes, territorios y gobierno. Nuevas respuestas locales a los restos de la globalización Colección: Territorio y Gobierno: Visiones Diputació de Barcelona

Veltz, P. (1999) Mundialización, ciudades y territorios. Ariel Geografía. Editorial Ariel. Barcelona

Vidal Villa, J. M. (2001) “Mundialització, desenvolupament i desigualtat” en Cap a un món més o menys igualitari? Fundació Bosch i Gimpera. Universitat de Barcelona