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la mujer que ofrece perfume, Apuntes de Religión

Trata sobre la mujer que ofrece el perfume de alabrastro para ungir a Jesús.

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 28/04/2023

DavidSolis1
DavidSolis1 🇵🇪

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LA MUJER QUE OFRECE PERFUME
OBJETIVO: En el encuentro con Jesús; él perdona nuestros pecados
VALOR DE APLICACIÓN: Un corazón arrepentido del pecado
INICIO
Costumbres judías al recibir a un invitado en casa:
1. Darle un beso de paz/ de bienvenida.
2. Ofrecerle al invitado agua para que se lave los pies y se
refresque.
3. Echar un poco de aceite de oliva en la cabeza del invitado.
Glosario:
1. Acreedor. – persona que presta dinero, prestamista.
2. Alabastro. – piedra blanca traslúcida, fina, compuesta por
sulfato de calcio, con ella se hacían frascos para perfumes
3. Nardo puro. – usado en ocasiones especiales por su alto costo.
Preguntas:
¿Algunas veces sientes culpa y vergüenza por algo que has hecho y
sientes que la gente te mira mal?
¿Cómo puedes hacer para librarte de esos sentimientos?
¿Quién puede ayudarte?
Hoy vamos a conocer la historia de una mujer que se sentía así:
7 Jesús en el hogar de Simón el fariseo
36+Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo
entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.637+Entonces una mujer
de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa
en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;638+y
estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con
lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies,
y los ungía con el perfume.639+Cuando vio esto el fariseo que le había
convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué
clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.640+Entonces
respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le
dijo: Di, Maestro.641+Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía
quinientos denarios, y el otro cincuenta;642+y no teniendo ellos con qué
pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará
más?643+Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó
más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.644+Y vuelto a la mujer, dijo a
Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para
mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha
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LA MUJER QUE OFRECE PERFUME

OBJETIVO: En el encuentro con Jesús; él perdona nuestros pecados VALOR DE APLICACIÓN: Un corazón arrepentido del pecado INICIO Costumbres judías al recibir a un invitado en casa:

  1. Darle un beso de paz/ de bienvenida.
  2. Ofrecerle al invitado agua para que se lave los pies y se refresque.
  3. Echar un poco de aceite de oliva en la cabeza del invitado. Glosario:
  4. Acreedor. – persona que presta dinero, prestamista.
  5. Alabastro. – piedra blanca traslúcida, fina, compuesta por sulfato de calcio, con ella se hacían frascos para perfumes
  6. Nardo puro. – usado en ocasiones especiales por su alto costo. Preguntas: ¿Algunas veces sientes culpa y vergüenza por algo que has hecho y sientes que la gente te mira mal? ¿Cómo puedes hacer para librarte de esos sentimientos? ¿Quién puede ayudarte? Hoy vamos a conocer la historia de una mujer que se sentía así: 7 Jesús en el hogar de Simón el fariseo (^36) Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.^37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;^38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.^39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.^40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.^41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;^42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?^43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.^44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha

enjugado con sus cabellos.^45 No me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.^46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con perfume mis pies.^47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.^48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.^49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este, que también perdona pecados?^50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. El peso del pecado es fuerte, pero JESUS llevó todos nuestros pecados a la cruz y nos quitó la culpa, para recibir perdón y ser librados de la culpa, lo único que tenemos que hacer es acudir al encuentro con el señor, con humildad y con un corazón arrepentido. Dios nos ama, por eso nos perdona. PREGUNTAS: ¿Quién invitó a Jesús a comer en su casa? Simón el fariseo ¿Quién lo fue a buscar? Una mujer pecadora ¿Qué hizo la mujer cuando entró? Se puso a llorar junto a los pies de Jesús ¿Cómo mostró su arrepentimiento? Llorando, secando sus pies con sus cabellos, besando sus pies y echándole perfume en sus pies. ¿Qué pensó Simón el fariseo? Que si de verdad Jesús fuera un profeta… ¿Qué le dijo luego Jesús a Simón? Que él no le había ofrecido nada. ¿Qué le dijo Jesús a la mujer? Tus pecados te son perdonados, tu fe te ha salvado, ve en paz. Reflexión ¿A cuál persona de esta historia nos parecemos más? ¿Somos como el fariseo que pensó que era muy bueno para asociarse con los pecadores, o somos como la huésped no invitada que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas de amor y lo ungió con su mejor perfume? BARTIMEO RECIBE LA VISTA

¿Qué le dijo la gente cuando el gritó? Que se callara y que no molestara ¿Qué le preguntó Jesús a Bartimeo? ¿Qué quieres que haga por ti? ¿Qué podemos aprender de Bartimeo? A llamar al señor Jesús con todas nuestras fuerzas y acercarnos a él confiadamente. Jesús nos escuchará. La pregunta del Señor invita al ciego y a cada uno de nosotros a plantearse: ¿que quiero que haga por mi?, ¿realmente quiero salir de esta situación?, ¿realmente quiero que me sane ese rencor o estoy muy a gusto con mi odio, echándole la culpa de mis males a esa persona?, ¿de veras quiero superar ese defecto, ese hábito, ese pecado o quiero conservarlo porque creo que me sirve, me conviene o ya me acostumbré a él? Jesús lo puede todo, pero ¿quiero permitírselo? Dice San Marcos que Jesús le dijo al ciego: "Vete, tu fe te ha salvado", y el ciego recuperó la vista pero no se fue, sino se puso a seguir a Jesús por el camino. Es que la claridad que ya tenía en el corazón se le subió a los ojos, y logró ver lo que intuía y no quedó decepcionado. ¿Te imaginas? Después de tanto tiempo a oscuras, lo primero que pudo contemplar fue la luz del rostro amoroso del Señor, y ya no quiso perderlo de vista nunca más. Notemos también que el ciego no sólo "veía" a Jesús como "el hombre de Nazaret", sino que lo reconoció como el "Hijo de David". Bartimeo entendió que Jesús era el verdadero Hijo de David, el Mesías anunciado, el Rey tan largamente esperado por Israel, el Salvador del mundo. Pero no sólo se dirigió a él como el descendiente legítimo del rey David, también reconoció su deidad. La forma en la que él esperaba que Jesús tuviera misericordia de él era devolviéndole la vista. Evidentemente una solicitud así nunca se había hecho a ningún rey de Israel, ni siquiera al mismo David.

EL TESORO ESCONDIDO OBJETIVO: El evangelio de Jesucristo tiene gran valor como un tesoro escondido. VALOR DE APLICACIÓN: el evangelio tiene más valor que el oro y la plata INICIO: ¿Has visto alguna película donde los personajes buscan tesoros? ¿Qué tipos de tesoros buscan? Hay un tesoro incomparable que vale mucho más que el oro, plata y piedras preciosas ¿Cuál será? Hoy aprenderemos de ese tesoro incomparable. Un día Jesús contó esta parábola para enseñar acerca del reino de Dios: “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” ¿se pueden imaginar al hombre de la historia que Jesús contó? ¿Cómo habrá sido su experiencia? El hombre estaba trabajando en un campo. Tal vez estaba sembrando algo, usando una pala o un azadón cuando ¡bum! Chocó con algo en la tierra. ¿Qué podría ser? El hombre curioso, empieza a cavar con cuidado para descubrir lo que había chocado. Y allí debajo de la tierra encuentra una caja envuelta en telas. ¿Qué tendrá adentro? Cuando el hombre abre la caja se sorprende: ¡la caja contiene oro, plata, piedras preciosas! Pero el hombre no se puede llevar el tesoro porque el campo no le pertenece Así que lo vuelve a enterrar en el mismo lugar y regresa a casa, pensando en como hacer para que el tesoro sea suyo. Se siente tan emocionado. Ahora nada tiene más importancia y valor como el tesoro que acaba de encontrar y está dispuesto hacer lo imposible con tal de adquirirlo. Así que decide vender lo que tiene, absolutamente todo, su ripa, sus cosas, hasta su casa. Luego reúne el dinero, va y compra el campo donde está escondido el tesoro. El reino de Dios es semejante a un tesoro escondido en un terreno. Cuando conocemos al señor Jesús, encontramos un gran tesoro: el tesoro más grande y más valioso del mundo entero. Ese tesoro es el reino de Dios, no hay ninguna cosa en este mundo que valga más o que se pueda comparar con la gloria de nuestro señor y salvador. Para obtener este tesoro solo tenemos que entregarles nuestras vidas y obedecerle solamente a él. El es digno de nuestra fe y confianza. Nuestro señor Jesús nos ofrece este tesoro precioso y eterno. Nuestra salvación es incomparable con los tesoros del mundo. Las cosas del mundo se acabarán, pero las promesas de Dios para nosotros en Cristo Jesús son para siempre. PREGUNTAS: ¿Qué encontró el hombre mientras trabajaba en el campo? ¿Qué hizo el para poseerlo? ¿Cuál es el tesoro más valioso que Dios nos dio? El reino de Dios, el evangelio de su salvación.

Josué envía espías a Jericó

2 Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.^2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.^3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.^4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.^5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis.^6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.^7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores. (^8) Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: (^9) Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.^10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.^11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.^12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura;^13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.^14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad. (^15) Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro.^16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino.^17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado.^18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu

madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.^19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare.^20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has juramentado.^21 Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana. (^22) Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.^23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido.^24 Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros. Josué 6: 22- (^22) Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.^23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.^24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.^25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.