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emocionales. III.2. Resumen por capítulos. PRIMERA PARTE. UNO. Narradora Natalia: cuenta una conversación con Gertru ...
Tipo: Apuntes
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I.1. La novela del exilio
La guerra civil y la posterior instauración del franquismo supusieron una verdadera diáspora de intelectuales, muchos de ellos literatos, que desde el exilio seguirán acrecentando su producción literaria. Por eso, desde 1939 y durante varias décadas, puede hablarse de dos literaturas españolas: la literatura producida en España y la literatura del exilio.
El estudio de la literatura del exilio es complicado dada la variedad de grupos generacionales y la diversidad de sus planteamientos y tendencias narrativas en las que coexisten desde formas tradicionales hasta vanguardistas.
Apartados de la realidad española y marcados por su dramática experiencia personal, manifiestan en sus novelas la angustia de la separación y vuelven una y otra vez, al tema de España, para reflexionar sobre las causas y secuelas de la guerra civil.
La narrativa de los exiliados españoles alcanza una dimensión enorme pues entre ellos se encuentran algunos de los novelistas más importantes de toda la posguerra. Sin embargo, no fueron conocidos en España a su debido tiempo y solamente los más famosos pudieron llegar, aunque tardíamente, a los lectores del interior, por lo que los modelos narrativos no tuvieron ninguna repercusión en la novela de la inmediata posguerra.
Aunque fueron muchos los narradores exiliados podemos destacar por su trayectoria, calidad e influencia a Rosa Chacel , Max Aub , Ramón J. Sender y Francisco Ayala.
I.2. La novela de los años 40
I.2.1. Tendencias novelísticas de los años 40 Durante estos años van a ir configurándoselas las primeras tendencias narrativas de posguerra. Es preciso aclarar que dichas tendencias nunca tendrán carácter exclusivo y con frecuencia ni siquiera dominante. La tónica general de la novela desde 1939 y durante la década de los 40 va a ser la variedad de formas y la búsqueda de nuevos modelos narrativos. Los principales modelos narrativos que encontramos en la inmediata posguerra son:
TENDENCIAS NOVELÍSTICAS AÑOS 40
I.2.3. Tres autores de la Generación del 36: Cela, Delibes y Torrente Ballester
Camilo José Cela es uno de los narradores más importantes de la literatura contemporánea. En el apartado anterior ya se ha comentado una de sus principales obras: La familia de Pascual Duarte (1942). Pabellón de reposo (1944), su segunda novela, es muy distinta a su precedente. Es una novela de la inactuación. En ella se trascriben los monólogos de unos cuantos enfermos de un sanatorio antituberculoso, con sus ilusiones y sus angustias desgranadas en un bello lenguaje poemático, manteniéndose en una línea existencial. Nuevas andanzas y desventuras del Lazarillo de Tormes (1944), su tercera novela, no pasa de un hábil intento de novela picaresca fruto de sus profundas lecturas. Con el Cela de los años 40 nos encontramos pues con una de sus características como escritor: su actitud de investigación y renovación y experimentación permanente que lo convirtieron en el novelista más innovador de la segunda mitad del siglo XX. Su novela más importante es La colmena (1951), que será estudiada en el apartado siguiente. Publicó en 1953 Mrs. Caldwell habla con su hijo , un conjunto de reflexiones que una mujer loca dirige a su hijo muerto y que son verdaderos poemas en prosa. Es una obra totalmente alejada de la inmersión en la realidad social de La Colmena. Volvería a la realidad en 1955 con La catira , aunque la realidad tratada no sería la española sino la venezolana. De trágico argumento, destaca en la obra la captación de paisajes y tipos y la capacidad lingüística de Cela que escribe la obra en español de América a igual que lo hiciera Valle-Inclán con su Tirano Banderas. En los años 60 y 70 , en su continuo afán renovador, también publicará novelas de corte experimental: San Camilo 1936 (1969) y Oficio de tinieblas 5 (1973). Cela fue galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1989.
Miguel Delibes , autor de ensayos, libros de viajes, libros de caza, relatos y numerosos artículos, inicia su obra en 1947 con La sombra del ciprés es alargada , que recibió el Premio Nadal. A partir de entonces fue evolucionando tanto técnica como temáticamente hasta convertirse en uno de los principales novelistas de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, sus primeras obras, como La sombra del ciprés es alargada (1947) y Aún es de día , aportan pocas novedades técnicas, al enmarcarse dentro del realismo tradicional. Delibes produce una serie de novelas influenciado por la novela social dominante. En 1950 publicó El camino , en la que se interesó por el mundo rural castellano y creó un relato más moderno, en el que destaca la ausencia de disquisiciones que entorpecían la lectura de sus dos primeras novelas. A partir de El camino , se adentra progresivamente en la vía de la crítica social. Así, en Mi idolatrado hijo Sisí (1953) centrará sus críticas en la familia burguesa; en La hoja roja (1959) censura la insolidaridad social mediante el tema de la soledad de un jubilado y en Las ratas (1962) describe con crudeza las miserias de la vida rural, en este caso las víctimas de la sociedad son los niños. Miguel Delibes publica en los años 60 algunas novelas que se inscriben en la tendencia experimental: Cinco horas con Mario (1967) presenta una visión descarnada de la vida de la burguesía media tradicional en los años de la posguerra, vista a través de un larguísimo monólogo interior que pronuncia una mujer ante el cadáver de su esposo. En esta obra Delibes explota magistralmente algunas de las técnicas narrativas modernas, como el monólogo interior y además realiza una fiel reproducción del registro coloquial, que tiene como principales rasgos expresivos. El camino de renovación técnica seguiría con Parábola del náufrago (1969) relato simbólico y alucinante que nos hace pensar en Kafka y cuyas novedades van desde el tratamiento de la anécdota y los personajes a los artificios de puntuación y tipografía.
Torrente Ballester se sitúa al margen de las diversas corrientes literarias contemporáneas. Fue autor de una obra personalísima, ignorada en principio y ensalzada después por la crítica. Hoy se le considera como uno de los tres grandes novelistas de la España posterior a la guerra civil. Su producción literaria comprende obras de teatro, ensayos, artículos periodísticos y novelas a través de las cuales consiguió sus
mejores logros. En 1943, publicó su primera novela Javier Mariño. Se trata de una novela de tesis, escrita al modo tradicional. En 1946 publicó El golpe de Estado de Guadalupe Limón, obra en la que ya hubo un cambio de perspectiva. La novela trata la figura del dictador hispanoamericano, aunque en este caso el dictador es una mujer. El humorismo y la ironía, dos constantes en la novelística de Torrente Ballester, están ya presentes en esta obra. Entre 1957 y 1962, publicó tres novelas que forman la trilogía Los gozos y las sombras : El señor llega, Donde da la vuelta el aire y La Pascua triste. En ella se recrea el ambiente que se vive en una población gallega antes de la guerra civil, a través del enfrentamiento entre un médico intelectual de ideas modernas y un industrial adinerado. La obra, encuadrada en la tradición del realismo español, ofrece un fiel reflejo de la sociedad española de la época. En 1972, dentro de la corriente experimental, publica La saga/fuga de JB , un hito fundamental en la trayectoria de nuestra novela contemporánea, en la que vuelve a resurgir el ambiente gallego y está concebida a la vez como un tributo al experimentalismo y una magistral parodia del mismo. La obra está concebida como un complicado laberinto en el que se mezcla el presente, el pasado y el futuro, contada combinando sucesos, digresiones de todo tipo, poemas, textos en lenguaje inventado, gráficos. Muestra una gran capacidad para la fabulación y un dominio absoluto de las técnicas narrativas.
I.3. La novela de los años 50
I.3.1. Una novela clave de los 50: La colmena de Cela A principios de los años 50, la novela dejará la angustia existencial de los años 40, para adentrarse en una nueva tendencia: el realismo social o neorrealismo. La obra más representativa de este nuevo modelo narrativo, pues la crítica la considera introductora de esta serie de novedades técnicas que marcan el inicio de una nueva etapa en la narrativa española, es, sin duda, La Colmena de Camilo José Cela. La escribió entre 1945y 1948, durante los difíciles años de la autarquía, y tuvo que publicarlas en Buenos Aires en 1951, ya que en España fue prohibida por la censura. La novela retrata las duras condiciones de vida del Madrid de la posguerra a través de la descripción de fragmentos de la vida gris y vulgar de más de trescientos personajes que pululan por la ciudad.
La crítica tradicional ha reprochado a la novela social su pobreza técnica, pero el propósito de renovación es considerable, lo que sucede es que, en muchas novelas sociales, el contenido tiene prioridad, y a él se subordinan las técnicas elegidas, es decir, se antepone la eficacia de sus formas a su belleza. Las principales técnicas estéticas son:
Propone dar un testimonio escueto, sin aparente intervención del autor. En este enfoque la actitud objetiva es extrema, el narrador llega casi a desaparecer, convertido en una cámara cinematográfica que se limita a recoger lo que ve y lo que oye con total imparcialidad. Las novelas más representativas de esta tendencia son Los bravos (1954) de Fernández Santos y especialmente El Jarama (1956) de Rafael Sánchez Ferlosio.
No se limita a reflejar la realidad, sino que pone de relieve las miserias e injusticias con ánimo de denuncia, por lo que la crítica social y política se llevan a cabo de forma explícita. Las obras más representativas de esta tendencia son Central Eléctrica de López Pacheco, Las ratas de Miguel Delibes o Dos días de septiembre de Caballero Bonald. En esta última, se nos muestra una sucesión de escenas de la vida cotidiana de los habitantes de un pueblo andaluz dedicado a la producción vinícola. El autor se propone denunciar la desigualdad social, al contrastar la vida ociosa de los terratenientes y las precarias condiciones de vida de los trabajadores.
Su mejor exponente es Entre visillos (1958) de Carmen Martín Gaite, que pese a ser una novela de tema social, nos presenta desde un enfoque intimista, fragmentos de la vida monótona e insatisfecha de un grupo de chicas de clase media en una ciudad de provincias. En la organización del relato, la autora emplea la técnica del contrapunto gracias a la cual el lector conoce los acontecimientos desde distintos puntos de vista: el de un narrador externo que relata los hechos con objetividad, Pablo Klein, un profesor alemán que aparece como testigo de unos acontecimientos sobre los que nos da su opinión y de la joven Natalia, que, a través de su diario, nos muestra su vivencia íntima de los acontecimientos.
I.3.3. Tendencias al margen del realismo social Por último, hay que señalar, que no todo fue realismo social en la novela de los 50, es decir, existieron otros modelos narrativos, entre los que podemos destacar:
a) La línea de la novela existencial no se había agotado en este decenio, los problemas vitales y religiosos están, por ejemplo, en el primer plano de las obras de José Luis Castillo Puche. b) Su inagotable imaginación otorga un puesto singular a Álvaro Cunqueiro , admirable también por las calidades excepcionales de su estilo, al igual que ocurre con la obra de Francisco García Pavón. c) Y en diversas direcciones emprenden o prosiguen su labor novelística autores como Elena Quiroga , Dolores Medio , Gironella o Ramiro Pinilla.
I.4.La novela de 1960 a 1975
I.4.1. La novela experimental A partir de 1960 comienzan a manifestarse signos de cansancio del realismo dominante en la novela española. Algunos representantes del realismo social como Castellet o Goytisolo pasarán a propugnar la necesidad de renovación formal y de enfoques más complejos.
La crítica coincide en considerar Tiempo de Silencio de Luis Martín Santos, publicada en 1962, como la obra inaugural de una nueva etapa de nuestra narrativa, la novela experimental, en la que finaliza el predominio
I.4.2. Tiempo de silencio de Luis Martín Santos Como ya se ha señalado anteriormente, la novela que mejor ejemplifica el nuevo modelo narrativo que implica la novela experimental es Tiempo de silencio (1962) de Luis Martín Santos. La obra nos cuenta la historia de Pedro, un joven médico que trabaja como investigador y que involuntariamente se ve envuelto en un aborto clandestino que terminará con la muerte de la paciente, una joven llamada Florita, y con su carrera como investigador. La intención del autor es relatar de forma crítica los estratos más bajos de la sociedad madrileña de los años del desarrollo, lo que podría hacernos pensar que nos hallamos ante una de las novelas de tema social de los años 50; sin embargo, el enfoque sarcástico del autor, de las técnicas narrativas empleadas y el barroquismo expresivo evidencian el carácter renovador de la novela.
INNOVACIONES DE TIEMPO DE SILENCIO
I.4.3. Otros novelistas renovadores Otros novelistas, como Juan Benet y Juan Marsé, contemporáneos de Martín Santos y pertenecientes a la Generación del medio siglo , aunque se den a conocer ahora, tendrán una importancia capital en el desarrollo de la novela experimental. Juan Benet será autor de una serie de novelas experimentales que suponen una narrativa radicalmente nueva. En 1967, publicó Volverás a Región , en la que nos presenta la ruina de Región, lugar imaginario, símbolo de España, a través de una serie de largos monólogos en los que unos personajes desdibujados rememoran su pasado. Más audaz aún es Una meditación (1970), que se presenta como un texto interrumpido. En la misma trayectoria enlaza obras como Una tumba (1971), Un viaje de invierno (1972) y La otra casa de Mazón (1973), en las que destaca una destrucción progresiva de la anécdota a favor de la subjetividad de los personajes. Por su parte Juan Marsé comienza su trayectoria con novelas que se sitúan en la estela del realismo social y crítico, aunque con algún elemento nuevo. En 1966 publica Últimas tardes con Teresa , que por su contenido sigue siendo una obra de denuncia social, pero que, en su enfoque, lejos ya del maniqueísmo al uso de la novela social, y especialmente en su forma presenta una serie de novedades como son la superación del objetivismo y el retorno al autor omnisciente, con intenciones sarcásticas, uso abundante del monólogo interior, o la incorporación de originales elementos paródicos. En la misma línea se sitúa La casa oscura de la prima Montse (1970). Sin embargo, es con Sí te dicen que caí , publicada en Méjico en 1973, cuando alcanza Marsé la plena madurez en el manejo de las nuevas formas narrativas. En ella retrata el ambiente degradado y corrompido de la Barcelona de los primeros años de la posguerra a través de visión de varios personajes. El punto de vista múltiple y la superposición de episodios correspondientes a distintos planos temporales proporcionan a la novela una estructura compleja típica de la novela experimental. Otros autores de la misma generación de Marsé y Benet tardarán en cambio a sumarse a los nuevos horizontes narrativos. Habrá que esperar a los años 70 para asistir a los nuevos rumbos de autores como
Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Fernández Santos, Caballero Bonald o Alfonso Grosso. Pero uno de los componentes más jóvenes de esta generación de escritores, Juan Goytisolo , se adelantará a dar el paso desde el realismo social a la novela experimental sin renunciar por ello a los enfoques críticos, en una de las obras más relevantes del experimentalismo: Señas de identidad (1966).
En estos años son muchos los novelistas que alcanzan estimación y bastantes títulos de interés, entre los que podemos destacar la obra Luis Goytisolo y de Francisco Umbral. Luis Goytisolo publica en estos años una tetralogía de larga elaboración: Antagonía. En esta extensa y compleja obra, se hace reflexión sobre la novela misma. También en estos años se da a conocer un escritor singular, Francisco Umbral. Sus obras se sitúan en la confluencia entre la ficción, la autobiografía, la crónica periodística y el ensayo, siendo uno de los máximos artífices de la lengua literaria actual, por su facilidad, riqueza y variedad de tonos, como demuestra en obras como Balada de gamberros (1965), Las ninfas (1976) o Mortal y rosa (1975).
II.1. Datos biográficos Nació en Salamanca en 1925. En 1943 empezó los estudios de Filología Románica en la Universidad de su ciudad natal, donde conoció a Ignacio Aldecoa, gran escritor de cuentos que ejerció en ella una gran influencia literaria. En esta época publicó sus primeros poemas. A finales de los años 40 se trasladó a Madrid, y allí entró en contacto con jóvenes escritores que, como ella, procedían de diferentes provincias españolas. Empieza a publicar cuentos en la Revista Española y ya nunca deja de escribir. En 1953 se casó con el también novelista Rafael Sánchez Ferlosio. Murió en Madrid en el año 2000.
II.2. Trayectoria literaria En su trayectoria literaria, que empieza en plena dictadura y llega hasta el período de la democracia, destaca la diversidad de géneros cultivados: catorce novelas, un libro de poemas, dos obras dramáticas, quince cuentos, siete ensayos, guiones de cine y de televisión y gran cantidad de traducciones y artículos. Una gran variedad que presenta un rasgo unitario: su obra es un conjunto de aproximaciones al mundo impulsadas por su voluntad de indagación, por el deseo de establecer un diálogo con la realidad que la ilumine y por el persistente ejercicio de búsqueda de interlocutor y de comunicarse con él.
Este rasgo unitario se manifiesta de forma clara en su producción narrativa, que consiste en una aproximación a la materia humana que rodeaba a la escritora, en la voluntad de establecer un diálogo con dicha realidad que permitiera comprenderla y explicarla, y en acercarse al mundo tanto desde la óptica del observador desde fuera, como mediante exploraciones surgidas de la percepción en la vida de elementos mágicos y misteriosos.
Este último aspecto hace posible la división de su obra narrativa en dos grandes etapas. La primera se desarrolla entre 1955 y 1978, años dominados por el neorrealismo, postura narrativa que pretende interpretar la realidad desde una actitud crítica y testimonial, con predominio del objetivismo, sin intervención del narrador. A esta etapa pertenecen El libro de la fiebre (1949); Entre visillos (1958), ganadora del Premio Nadal; Retahílas (1974), entre otros.
La segunda etapa se inicia en 1979 y finaliza con la desaparición de la autora. En ella predomina la ficción metaliteraria y autobiográfica, ya que desde el posfranquismo su obra se caracteriza por la independencia creativa y vital, cuyo rasgo más llamativo es el predominio de la invención la presencia de la fantasía y el recurso a cuentos populares. Junto a estos elementos, destaca también la temática intimista, expandida en conflictos sentimentales, en la vivencia de la soledad, en una problemática femenina, en indecisiones
ciertos lugares en los que las normas convencionales no tienen lugar. Marisol, joven que llega de Madrid para pasar las fiestas, tiene un aspecto moderno, totalmente opuesto al de las jóvenes de provincias, a las que continuamente ataca por lo rancio de sus vestidos, sus costumbres y temas de conversaciones; además, en sus intercambios con los chicos se muestra totalmente libre de prejuicios. Todo ello hace que este personaje represente un nuevo modelo de comportamiento más libre y menos atado a la tradición que, claramente, choca con la vida y creencias tradicionales. Igual que Marisol, el personaje de Yoni representa la modernidad, a través de las reuniones en su casa, llena de música nueva, libre de cualquier prejuicio social, y a la que los jóvenes acuden porque encuentran en ella un sitio para desinhibirse, liberarse, aunque sea solo de forma momentánea, de lo asfixiante de la realidad en la que se desarrolla su vida.
A lo largo de la novela, Julia vive un proceso tortuoso porque se debate entre el sometimiento a la voluntad paterna, que la obliga a dejar al novio que tiene y que quiere que se case y viva en su ciudad natal, con un chico conocido y decente; y su propia voluntad y sus deseos, que consisten en seguir los consejos de su novio e irse a vivir con él a la capital, que les ofrece la posibilidad de construir una vida nueva, juntos y como ellos quieran, sin necesidad de seguir instrucciones ajenas ni de someterse a absurdas convenciones establecidas. Al final de la novela asistimos al desenlace de esta tortura que ha experimentado: ha decido emprender la huida, alejarse de su mundo lleno de imposiciones y que le impide luchar por sus sueños. Su decisión supone una nueva esperanza, pero también expresa la valentía que supone enfrentarse al mundo.
Pablo es el otro personaje que ejemplifica la necesidad de huir como única esperanza de alcanzar la libertad. Venido a la ciudad como profesor tras haber estudiado en el extranjero, ofrece una perspectiva nueva, fresca, libre de prejuicios, que deja huella en el pensamiento y comportamiento de los personajes con los que se relaciona. En sus intervenciones como narrador continuamente se muestra sorprendido ante el comportamiento de los personajes que no se atreven a luchar por sus deseos, como, por ejemplo, no es capaz de entender la razón de que Natalia dude en continuar con sus estudios, o de que Julia no pueda irse con su novio, si es lo que desea. Todo esto le descoloca porque no consigue entender qué problema puede haber en que cada individuo siga sus impulsos y tome sus propias decisiones, y empieza a entender que ha llegado a una ciudad en la que no conseguirá nunca encajar. Además, es su relación con Elvira la que le lleva a darse cuenta de que tiene que marcharse, de que tiene que huir. Se siente atraído por Elvira, hablan e incluso se besan, pero ella se muestra tan contradictoria en su comportamiento esquivo, que Pablo empieza a tener dudas. Además, ella decide aceptar el compromiso con su antiguo novio de juventud, y eso es el desencadenante de la decisión de Pablo: comprende que tiene que marcharse, huir sin ningún tipo de explicación, porque sabe que en esa ciudad de provincias no conseguirá ser feliz, y elige la incertidumbre de un futuro incierto a ese mundo lleno de convenciones que priva de libertad a los individuos.
localismo, lo cierto es que los hechos relatan acción, costumbres y convenciones que se pueden aplicar a cualquier país y a cualquier tiempo.
La sociedad patriarcal en la que viven los personajes femeninos de la novela está representada principalmente por la familia de Natalia: el padre, ausente e inaccesible, se encarga de marcar las reglas de conducta que abarcan todos los aspectos de la vida de sus hijas, las acciones domésticas y los aspectos íntimos de sus vidas; y las órdenes son ejecutadas por Concha, la tía de las jóvenes. Ella, cumpliendo las órdenes del padre, es la encargada de negar el permiso para salir, de poner hora de vuelta, de vigilar la asistencia a misa, la salida con las amigas, los hábitos de estudio de Natalia, sus compañías, de censurar ciertas amistades. Mientras tanto, el padre se presenta como una figura omnipotente, inaccesible, con el que es difícil hablar, porque continuamente está dictando normas e imponiendo su voluntad en todos los aspectos de la vida de sus hijas, todo ello siguiendo lo que se considera decente en la época.
La familia de Elvira, en cambio, aparenta ser más liberal, quizá por el carácter intelectual del padre: los hijos estudian, poseen su propio espacio en la casa, animan a Elvira a cultivar su afición por la pintura. Pero, una vez desaparecido el padre, la familia se somete a las tradiciones, imponiendo un luto riguroso, soportando visitas aburridas, enclaustrando a Elvira, que quiere rebelarse ante la asfixia que le supone esta situación, como le dice a Pablo en uno de sus encuentros.
La falta de esperanzas y de ilusiones se refleja también en dos personajes concretos: Goyita y Josefina. La primera expresa el aburrimiento y el hastío al pensar en el invierno que se avecina: triste, aburrido, monótono; y al recordar el verano, lleno de diversión y de novedades. Tras leer este pasaje, el lector experimenta, realmente, el hastío, porque esa vida monótona no acaba nunca, siempre es lo mismo y no hay esperanza de cambio. Josefina, por su parte, personifica esta vida a la que las jóvenes se ven arrastradas: el matrimonio y los hijos. Cuando su hermana Gertru la visita para invitarla a su boda, se queda con una muy mala sensación, y cree que no es feliz, que esa vida, que ella va a empezar, no proporciona la felicidad. Realmente Josefina representa el futuro de las mujeres de la novela, salvo de las que consiguen escapar: casada y con hijos, sin más horizonte que dedicarse a la vida doméstica, a los quehaceres diarios del matrimonio y la maternidad.
Como se ve, y como pone en evidencia el título del libro, prácticamente todos los hechos de la novela están reducidos al ámbito doméstico, y en él tiene un lugar destacado el mirador, lugar que permite asomarse al mundo sin enfrentarse a él, por los peligros que pueda traer. En este ambiente, los personajes femeninos viven una vida caracterizada por el aburrimiento, el tedio, la falta de esperanzas y de ilusiones, ya que solamente pueden esperar la aparición de un chico con el que casarse y empezar una vida como amas de casa y como madres. El medio en el que viven no les permite soñar con otra cosa, no les permite seguir sus instintos ni seguir sus propias voluntades y deseos.
Entre estas costumbres, que gobiernan las vidas de los personajes, se encuentran numerosos hábitos diarios, como, por ejemplo:
La asistencia a misa: todos los días las jóvenes acuden a la iglesia a oír misa, a confesarse. Los hábitos domésticos: la hora del desayuno, de la comida, de la merienda, el cambio de la falda de la mesa camilla, la limpieza. Los estudios: las chicas suelen dejar de estudiar para casarse. Las que estudian suelen hacerlo en un colegio de monjas, y lo raro es hacerlo en un Instituto público.
hermano que está Manolo Torre en la ciudad. Goyita llama al Hotel Nacional y pregunta por Manolo Torre, que está hablando con Ángel sobre una chica para casarse, Gertru (16 años). Manolo Torre se pone al teléfono pero le dice a Ángel que han colgado y no ha hablado con nadie.
CUATRO
Narrador Pablo: no sabe qué hacer tras la muerte de Rafael Domínguez, pero sí sabe que su estancia en la ciudad es provisional. Está en la ciudad en la que había vivido de niño con su padre. Paseando por la ciudad recuerda lugares y a su padre. Pasan tres días y no ha decidido nada. Visita a la familia de don Rafael, y conoce a Elvira, que le reconoce de una foto en la que Pablo aparece con su padre, y ella se desahoga existencialmente con él, si que él entienda nada. Teo, el hermano de Elvira le lleva con los hombres, y Pablo le cuenta que ha venido a trabajar como profesor de alemán. Teo le pondrá en contacto con el nuevo director. Pablo conoce también a Emilio del Yerro. Es en este momento cuando el lector conoce el nombre de este narrador: Pablo Klein, y que la acción se sitúa en una capital de provincia. Emilio se define como poeta, y dedica su tiempo a estudiar oposiciones a notario. Antes de despedirse, Emilio también le describe a alguna gente de la ciudad.
CINCO
Narración en 3ª persona: se narra la salida de los toros de personajes femeninos: Gertru y Natalia, acompañadas del padre de Gertru. Se dirigen a casa de Gertru, y esta habla a Natalia de alguien que la quiere conocer, y Tali no está muy convencida; tienen que ir al Casino y no le parece muy bien, pero van. Allí están con Ángel, novio de Gertru, y esta les presenta; entran, hay mucha gente, pero un amigo, Manolo Torre, les está guardando una mesa.
Narrador omnisciente: reproduce los pensamientos de Tali: quiere que la ignoren. Aparecen Toñuca y Marisol, que vienen del salón de té. Toñuca ve a Manolo. Gertru y Ángel van a bailar a la pista y dejan sola a Tali con Manolo, él intenta que bailen, pero Tali dice que no sabe; Marisol mira a Manolo, Tali le dice que vaya a bailar con otra y él se va; ella deja una nota a Gertru diciendo que se va porque le duele la cabeza; cuando se va, ve a Manolo Torre con Marisol que coquetean. Tali se va y llega a casa; su hermana Julia la llama desde el mirador y Tali le dice que no sabe qué hacer: si subir o dar una vuelta, y deciden ir a pasear. Se nota que Julia acaba de llorar. Suben a la torre de la Catedral, no llegan arriba del todo, pero se asoman a una barandilla. Mientras Tali disfruta de la altura, de la vista y del aire, Julia empieza a llorar porque discutió con su padre; le pide consejo a Tali y esta le dice que haga lo que quiere su novio, y también le dice que le parece maravilloso que se quiera ir de la ciudad a Madrid.
SEIS
Narrador Pablo: empieza describiendo la pensión América, donde se aloja. Cena en la pensión, ve a una chica en otra mesa y ella empieza a hablarle; la cocinera Juana le dice que la mesa en la que se ha sentado está ocupada y tiene que cambiarse y, ante su insistencia, se sienta con la chica. Cuenta que vio su brazo asomado a la ventana días atrás. Ella está bebida y le pregunta si tiene novia; él responde que no y ella se alegra. Se descubre que la chica es la animadora del Casino, y que se llama Rosa. Bebida y mareada, Rosa insiste a Pablo para que suba a su habitación, él accede; allí, ella le enseña fotos del río de su pueblo; ella empeora, él la acuesta y la tapa y ella rompe a llorar. Finalmente, ella se duerme y él se va.
SIETE
Narración en 3ª persona: Julia está en el confesionario, confiesa malos pensamientos y tentaciones; el padre contesta con una interesante, aunque degradada, idea del matrimonio. Cuando llega a casa, la sorprende su novio, Miguel, y salen y van al cine; Julia avisa a sus amigas de que no irá con ellas. Miguel, ya a solas con Julia, habla mal de las amigas de Julia; llegan al río y ella empieza a llorar y, ante las preguntas
de Miguel, ella le dice que llora porque no arregla las cosas con su padre, sino que las empeora, y él le dice que ella ya tiene edad para tomar decisiones (se descubre que Julia tiene 27 años), y siguen discutiendo. Ella le recrimina que, aunque vayan a casarse, él no conoce a su familia, él le dice que si se va a Madrid con él, todo se arreglará, y, como ella no lo hace, es ella quien empeora las cosas. Acaban besándose.
OCHO
Narrador Pablo: cuenta que recibe una carta de Elvira en la que le escribe sobre su conversación en su casa, el día que se conocieron; a él le parece una declaración de amor. Tras unos días de indecisión, llama por teléfono a casa de Elvira, contesta Teo y Pablo le pregunta por el asunto del Instituto, para disimular, y Teo le dice que le aceptan como profesor de alemán. Pablo intenta olvidar la carta. Empieza a trabajar como profesor en el Instituto femenino. Le cuenta a Rosa lo de su trabajo, porque se han hecho amigos desde que ella se emborrachó. Ella lo invita a verla cantar y una noche Pablo va a verla, y se encuentra con Emilio y sus amigos. Un tal Federico se ríe de él y a él le molesta. Hablan también de mujeres. Luis Colina baila con Goyita, que saluda a Pablo, porque se conocen del tren. Emilio confiesa que está enamorado de Elvira. Pablo y Emilio bailan con chicas. Pablo se va. Otros días vuelve al Casino, a oír cantar a Rosa, pero ya no ve a Emilio. Rosa le besa.
NUEVE
Carta de Julia a Miguel: se han enfadado por la posibilidad de vivir en una buhardilla, y él se marchó a Madrid sin despedirse; es el cumpleaños de Julia y está muy triste. Le cuenta que Federico está enamorado de ella, pero a Miguel no le importa. Acaba Julia diciéndole a Miguel que le quiere.
Narrador externo omnisciente: Julia está bordando, por la tarde se echa la siesta pensando en Miguel. Mercedes le pregunta si quiere ir con ella y con Isabel a casa de Elvira, antes del cine, y dice que sí. Salen. En el café Castilla se compran un helado, Julia echa la carta que ha escrito para Miguel con sello de urgencia. Su hermana la riñe porque cree que es un chulo y que lo que él quiere es que ella le deje.
Ante los comentarios de Mercedes y de Isabel, Julia estalla, se enfada, grita a su hermana, la empuja y se va. Mercedes se queda mal, pero explica que lo que más la enfada es que Julia ignore a Federico Hortal; Goyita, que también está, defiende a Miguel.
Se ofrecen los pensamientos de Elvira sobre cuándo podrá ir al cine otra vez, cuando pase el periodo de luto, cuando podrá ir de alivio. Hablan las amigas sobre el baile del Aeropuerto, de las fiestas, de Marisol, del profesor, de la animadora, de que Elvira está enamorada de Pablo. Van al cine. Llega Julia, se sienta con Goyita. Ambas acuerdan salir sin hablar con las otras: Goyita porque dice que se han portado mal con ella. Marisol se les une y se despide porque se marcha al día siguiente. Goyita y Julia piensan en el invierno que se les avecina. Goyita se esconde de Luis Colina, pero él las ve y se acerca a saludarlas y las acompaña a casa. Julia se separa de ellos y llega a casa.
DIEZ
Narración en 3ª persona: Elvira se queda sola en su habitación tras la marcha de sus amigas. Oye cómo su madre habla con una visita. Elvira va al despacho de su padre, se asoma a la ventana y ve la ciudad, recuerda su infancia. Emilio la visita. Él le confiesa su amor por ella, pero ella contesta que son amigos, amigos de toda la vida. Él la besa, pero ella permanece impasible; él se va, animado; ella se queda sola y pensando. Su hermano la busca para ir a cenar; durante la cena hablan de Pablo. La madre recuerda a Pablo y a su padre, al que llamaban “el pintor viudo”; Pablo debe de tener unos 30 años, calcula la madre; los recuerdos de su marido la hacen llorar; Elvira se va a su habitación, y, desde allí, oye cómo su madre le dice a su hermano que invite a casa a Pablo, para ser como una familia para él, porque su marido le quería mucho.
Narración en 3ª persona. Gertru y Ángel discuten porque ella le ha llevado un bocadillo y se han burlado de él. Él la regaña, hablan, ella se excusa y él usa un tono autoritario. Ella protesta porque le parece una tontería, él sigue en su postura autoritaria, enseñándole que debe estar en el sitio que le corresponde, pero, al final, le resta importancia.
Los amigos de Ángel: Federico, Ernesto y Luis observan la riña de la pareja en el Gran Hotel. Ellos aluden a algo que pasó la noche anterior y que en Ángel provoca que se sienta un miserable; comentan el aspecto de ella. La pareja se va, se despide de los amigos, que les preguntan qué van a hacer porque hay una fiesta con Yoni.
Los amigos van al estudio de Yoni, que está con Manolo Torre. Miran discos. Esperan invitados a una fiesta organizada por su hermana Teresa, para despedir a un huésped: Colette, que no se separa de Yoni. Llegan a la fiesta Ángel y Gertru, ella corta el rollo a Manolo. Federico llama a Julia para invitarla a la fiesta, pero la tía Concha no las deja ir. Julia se asoma al mirador, y luego va al cuarto de Natalia, que está dibujando. Llega Mercedes, que ha conseguido convencer a la tía para que las deje salir con la excusa de que Julia esté con Federico y olvide a su novio. Llegan las hermanas al estudio de Yoni. Habla Julia con Gertru de la boda. Mercedes habla con Federico. Julia y Gertru van con Teresa a ver la cocina. Federico y Mercedes hablan de Julia y su novio. Julia baila con Luis Colina y este le pregunta por Goya, porque ella le gusta, pero no sabe qué hacer. Ángel tontea con la francesa. Mercedes y Federico se quedan encerrados en la terraza, bebidos. Ángel y Gertru se van, pero antes ella ha hablado con Pablo Klein sobre acabar el bachillerato. Cuando Gertru se lo comenta a Ángel este se niega a que acabe sus estudios; la deja en su portal y se va, vuelve al Hotel, se cruza con Mercedes y Julia que van discutiendo sobre el hecho de que llegan tarde y de las explicaciones que darán. Llegan a casa, reciben una charla del padre. Julia ha recibido carta, se pone contenta y le pide perdón a Mercedes.
TRECE
Narradora: Tali. Cuenta que vuelve a clase después de haber estado un mes con fiebre. Se acuerda de Gertru, le preguntan por ella, y Tali explica que, como se casa pronto, no va a volver. Cuando acaban las clases, vuelve a casa, acompañada de Alicia; paran a rezar.
La mañana del 1 de noviembre van al cementerio, relata costumbres y visitan las tumbas de sus familiares, entre ellos, su madre. Recuerda a su madre, mejor dicho, reconoce que la inventa, que no la recuerda. Al irse, ve la tumba de don Rafael Domínguez, catedrático de historia natural, que falleció hace poco, le pone flores y coincide con los hijos de don Rafael; Elvira la invita a casa. Tali insiste en la belleza de los ojos de Elvira.
Vuelve al instituto, clase de alemán y vuelta a casa con Alicia; hablan ambas del profesor de alemán, y él aparece junto a ellas, y los tres hablan de las clases; Alicia se queda en su casa y Tali y el profesor siguen andando, entran en una librería, después hablan de estudios, de que ella no sabe si su padre la dejará estudiar y él no entiende eso. La invita a un café para que se lo explique, pero ella dice que no, que es tarde y él se va; ella se arrepiente de haberle dicho que no, sale a la calle a buscarle pero no le encuentra y va al río. Al volver va a casa de Alicia y hablan del futuro. Alicia quiere trabajar en Correos o en Renfe. Tali se va después de haberla ayudado con las matemáticas.
Narración en 3ª persona. Teo está estudiando para oposiciones a notario; Elvira y sus amigas hablan de sus futuros maridos imaginarios, y todas sueñan con casarse con Teo. Descripción de Teo. A Elvira le molestan cada vez más las visitas. Emilio, que a veces visita a Teo para estudiar juntos, un día entra en el cuarto de Elvira para declararle su amor, ella le recuerda que habían quedado en esperar a que él tuviese la oposición para hacer público el noviazgo. Emilio le cuenta sus preocupaciones a Pablo, porque no está seguro del amor de Elvira hacia él. Pablo le recomienda que se aleje un poco de ella y esto funciona. Un día Pablo visita la casa de Elvira, y a ella le molesta enterarse de que es amigo de Teo. Elvira decide que va a casarse con Emilio, por despecho, porque ha hecho el ridículo ante Pablo.
QUINCE
Narrador: Pablo. Durante el mes de noviembre, que describe como frío, describe las clases, y recuerda a Natalia, y en un paseo con sus alumnas vuelve a hablar con ella sobre la carrera y van a tomar un café. Durante su charla, Pablo descubre que le gusta oírla hablar. Ella le cuenta la historia de la familia. Se despiden.
DIECISÉIS
Narrador: Tali. Estudia en su cuarto y eso molesta a sus hermanas, porque hace frío. Le habilitan un rincón en el salón, con un biombo, pero allí se siente observada. Una señora que visita a su tía le habla de su sobrina, Petrita López, y dice que va a presentarlas. Tali habla con Alicia, que ha ido a estudiar, sobre su tía, que no siente ningún tipo de aprecio por Alicia, pero a Tali le da igual. Cuenta que en su casa no ven bien que vaya al instituto, y que Julia quiere irse a Madrid en invierno y eso ha provocado un drama. Tali intenta pasar inadvertida y eso significa hablar, opinar, pedir ropa. Cuenta conversaciones con Alicia, esta última, consciente de su inferioridad, sabe que en el futuro no serán amigas. Tali la compara con Gertru. Alicia dice que Tali está enamorada de Pablo. Un día sale con Julia y esta le cuenta que Mercedes está de mal humor porque no ha podido salir con Federico. Julia está decidida a irse a Madrid. Hablando y andando llegan al barrio chino. Llegan a casa de Elvira y van a visitarla. Elvira le pregunta por el instituto y hablan de Pablo. Julia le dice que todo el mundo cree que Elvira está enamorada de Pablo, a pesar de que se va a casar con Emilio, y Tali no entiende nada. A Tali le produce tristeza que tanta gente conozca a Pablo.
Petrita López va a casa de Tali; a Tali no le gusta nada: es muy guapa, tímida y elegante. Medio prima de Gertru, le cuenta que el novio de esta última es un cara dura y que en Madrid vive con una señora extranjera, y que Gertru sabe que a él le gustan otras chicas. Oye también que la suegra de Gertru está aquí y han programado la pedida de mano para la semana que viene. Después de comer, Tali va al instituto. Tras la clase de alemán, habla con Pablo sobre la situación en su casa. Vuelve a su cas bajo la lluvia. Habla con su padre, pero es una conversación inútil.
DIECISIETE
Narración en 3ª persona. Gertru casi no ve a Ángel desde que ha venido su madre, Lydia, porque siempre está con ella comprando todo lo necesario para la boda. La pareja decide casarse pronto porque la suegra se va a Argentina durante medio año y no quieren retrasar la ceremonia. Gertru invita a su única hermana casada, Josefina, que tiene un hijo y está embarazada, y a su marido, Óscar. Luego Gertru habla con su suegra y le cuenta la mala impresión que le ha causado su hermana. El narrador cuenta la influencia de Lydia en Gertru, sobre todo en hábitos de belleza. Llega Ángel, algo bebido. Llega el día de la pedida y Tali no quiere ir, pero sus hermanas la convencen y van todas juntas, con todas las amigas y las recibe Josefina. Tali bebe, las chicas hablan de sus maridos. Llega Gertru con Ángel, y ella le enseña los regalos a Tali, y escuchan música en la habitación de Gertru. Tali recuerda cuando eran amigas y acaba llorando.