



































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Historia de la revolución Francesa , relacionada al derecho.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
1 / 43
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




































Alumno: Fernando Murias Nuñez. Catedrática: Lic. Yazmin De Los Angeles Hernández Flores. Unidad de aprendizaje: Historia Universal Del Derecho. Semestre y Grupo: 1ºA
tales como libertad, que hoy se concibe como autonomía y no únicamente como la libertad de participación. Por último, se puede decir que otra de sus consecuencias es La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que más tarde pasaron a ser instituciones reconocidas por el Estado. En el tercer capítulo se establecen diversas interpretaciones de la Revolución marcadas por las ideologías contemporáneas, lo cual es un asunto complicado de analizar, ya que para algunos es considerada como modelo de revolución política, en el cual la burguesía desplaza del poder a la aristocracia, sin embargo no fue una mera transferencia sino una forma diferente de ejercer y administrar el poder; mientras que para otros es vista de una forma simplista identificándole con la época del terror, donde se llegan a excesos por parte de los jacobinos radicales. Aspectos que para algunos da origen a los estados autoritarios y totalitarios que se dieron en la historia del siglo XX. Por último, se plantea la conclusión sobre el tema abordado la cual gira en torno a una evaluación crítica de la Revolución francesa, donde desde una perspectiva objetiva se valoran los aportes de esta a la humanidad, así como también se evalúan sus desaciertos y como elemento fundamental para la explicación del presente permita al hombre y a la mujer del siglo XXI tomar conciencia de su papel como ser social. Este es un capítulo de mucha importancia, ya que en el radica la originalidad y el valor del presente trabajo donde se pretende dar una visión de la Revolución francesa sin tomar partido de alguna ideología en particular, sino por el contrario resaltar la historia como un instrumento del cual puede servirse el ser humano para explicarse su presente y proyectarse hacía el futuro, lo cual permita mejorar su calidad de vida a partir del conocimiento de la realidad circundante.
La Revolución Francesa fue un proceso social y político que se desarrolló en Francia entre 1789 y 1799 cuyas principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República, eliminando las bases económicas y sociales del Antiguo Régimen. Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 75 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La Revolución Francesa fue producto de muchos factores internos y externos que tuvieron mucha importancia a la hora de la manifestación en general, que estos hechos fueron provocados por el desequilibrio de la nación en cuanto a aspectos económicos, sociales y culturales; ya que no todos estaban en condiciones de igualdad, sin embargo se ha establecido que la actividad revolucionaria comenzó a gestarse cuando en el reinado de Luis XVI ( 1774 - 1792 ) se produjo una crisis en las finanzas reales, debido al crecimiento de la deuda pública. Es importante mencionar que a pesar de que Francia era un país con una economía en expansión, tenía una estructura social conflictiva y un estado monárquico en crisis. De hecho, puede hablarse de una crisis del Antiguo Régimen en toda Europa Occidental, pero en el Estado francés se torna en la causa principal de la crisis del campo y los levantamientos campesinos, además de la existencia de una burguesía que había adquirido conciencia de su papel en cuanto a los cambios que necesitaba la sociedad francesa de aquel entonces.
De acuerdo con lo anterior se consideran como parte de los antecedentes de la revolución la bancarrota en la que se encontraba el Estado de Francia en 1778 y la negativa a convocar a los Estados Generales por parte de Luis XVI, para aumentar los impuestos de manera igualitaria, es decir a toda la población y se toma como comienzo de la revolución la convocatoria de los Estados Generales el cinco de mayo de 1789, que se erigen en Cortes Constituyentes. Se considera que la Revolución Francesa tuvo dos fases fundamentales: siendo la primera la Monarquía iconstitucional entre 1789 y 1792 y otra la Convención entre 1792 y 1794, en la cual que se distingue el Periodo del Terror de 1793 y 1794, la misma concluye con el Golpe de Estado que dio Napoleón Bonaparte. 1
En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: un régimen monárquico sucumbiendo a su propia rigidez en un mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que cobraba cada vez mayor relevancia económica y el descontento de las clases más bajas, junto con la expansión de las nuevas ideas liberales que surgieron en esta época y que se ubican bajo la rúbrica de la Ilustración , que de alguna manera tenía un gran contenido de la ideología masónica que se fundamentaba en el racionalismo. La Masonería que es una ideología humanista proveniente del racionalismo y el naturalismo. Según ella, la "naturaleza" está guiada por la razón que lleva por si sola a toda la verdad y, consecuentemente, a la "libertad, igualdad y fraternidad". Este debía ser el "novus ordo seculorum" un nuevo orden secular. La filosofía masónica es precursora de la Revolución Francesa e influye más tarde en la filosofía comunista. En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución y se pueden abordar a partir de cuatro puntos de vista: Desde el punto de Vista Social: se tiene el auge de la burguesía, con un poder económico cada vez más grande y fundamental en la economía de la (^1) Arteaga Tiscareño Antonio. Historia 2. Editorial Santillana. Serie 2000. Pág. 40
época. El odio contra el absolutismo monárquico se alimentaba con el resentimiento contra el sistema feudal por parte de la emergente clase burguesa y de las clases populares. Desde el punto de Vista Político : Un estado anclado en un sistema absolutista que no respondía a las exigencias de una realidad cambiante, donde se rechazaba la separación de los poderes del estado que trajo como consecuencia el estancamiento de la sociedad. Desde el punto de Vista Ideológico: tuvo importancia la extensión de nuevas ideas producto del periodo de Ilustración “ los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado…” (^) (2) fueron las nuevas ideas expuestas por los exponentes del periodo de la Ilustración: Montesquieu, Voltaire y Rousseau que encontraron eco en la sociedad francesa, todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen y ayudaron a su derrumbe. Desde el punto de Vista Económico : la inmanejable deuda del estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, nobleza y clero, no tenían obligación de pagar, pero que oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado y el descenso de los beneficios para los terratenientes, hubo también una escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución, todo lo anterior con el tiempo ayudó a la agudización de las tensiones, tanto sociales como políticas, que se desataron cuando se produjo una gran crisis económica a consecuencia de dos hechos puntuales: la colaboración de Francia con la independencia estadounidense que ocasionó un gigantesco déficit fiscal y la disminución de los precios agrícolas. A manera de síntesis se puede establecer que las causas de la revolución son un conjunto de factores políticos , económicos, sociales que pueden resumirse del modo siguiente:
El principal núcleo de difusión de esta corriente fue el de los salones intelectuales de la burguesía del siglo XVIII, en los que se organizaban tertulias y reuniones. Como medio de difusión se empleó la empresa y los libros. La edición de libros, folletos, revistas y periódicos prosperó extraordinariamente a pesar de las censuras y prohibiciones. Siempre hubo un taller donde imprimirlos y una organización clandestina para distribuirlos en varios países. El movimiento de la Ilustración se caracterizó por una actitud de cuestionamiento de las verdades que hasta entonces eran indiscutibles, entre ellas la autoridad de las instituciones tradicionales como la iglesia y la monarquía absoluta. De esta crítica surgió la idea de que el hombre, por medio de la razón y el conocimiento, podía reorganizar la sociedad con base en principios racionales y progresar de manera indefinida. La ilustración se difundió en la mayoría de los países europeos, pero alcanzó mayor fuerza en Francia donde sus exponentes más destacados fueron Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu, Francisco Marie Arouet mejor conocido como Voltaire y Jean Jacques Rousseau El barón de Montesquieu propuso, en su obra el Espíritu de las leyes, publicada en 1748, sustituir la monarquía absoluta por la monarquía parlamentaria, en esta última, el poder de los reyes queda limitado por las decisiones de los representantes del pueblo, constituidos en Parlamento. Además, Montesquieu elaboró la doctrina política de la división de los poderes del Estado, la cual sostiene lo siguiente: El ejecutivo debe depositarse en el monarca y en sus ministros El legislativo estará confiado a las cámaras de representantes. Dichos representantes deberían ser electos por los ciudadanos El judicial se deposita en los jueces, es independiente de los otros poderes. Voltaire criticó la vida política, las costumbres, las prácticas religiosas y la autoridad de los poderosos de la época. En sus escritos lanzó duros ataques contra el despotismo de los monarcas y proclamó que todos los ciudadanos sin excepción debían obedecer las leyes elaboradas por ellos mismos.
Rousseau afirmó que la soberanía, origen del poder, proviene de la voluntad de los ciudadanos, representa la autoridad y el poder supremo e inviolable; la soberanía popular, En su obra El Contrato Social sostuvo que la voluntad general debe imponerse a la de unos cuantos. Todas esas ideas hicieron eco en la sociedad francesa que estaba pasando por problemas de carácter financiero, político y social.
A mediados del Siglo XVIII, gran parte del continente americano se hallaba en poder de cuatro países europeos: España, Portugal, Gran Bretaña y Francia. Las posesiones de la corona británica se ubicaban en la costa oriental de América del Norte, donde se formaron trece colonias que años más tarde dieron origen a Estados Unidos de América. Algunos colonos se dedicaban a la industria o el comercio, otros a la agricultura, pero todos aspiraban a liberarse del dominio inglés para constituir un gobierno propio. La colonización inglesa de América comenzó a principios del Siglo XVI, con la fundación de Virginia, donde los primeros colonos establecieron plantaciones de tabaco. El éxito de este asentamiento alentó la emigración de otros europeos hacía América: capitalista, nobles arruinados, comerciantes, artesanos y su gran número de congregaciones religiosas perseguidas por sus creencias. En enero de 1776, la publicación de un escrito de Thomas Paine, llamado SENTIDO COMÚN, causó gran impacto entre la población de las colonias. Además de criticar a la monarquía y la constitución británica, el documento destacaba los beneficios que la independencia traería a los colonos, por lo cual los invitaba a sumarse al movimiento independentista. La Declaración de la Independencia de las trece colonias estuvo inspirada en las ideas políticas de John Locke y los pensadores ilustrados franceses sobre la libertad e igualdad de derechos de todos los hombres. De conformidad con estas ideas, el gobierno es el resultado de un acuerdo entre el pueblo y el gobernante para proteger la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; si el
Generales donde esta toma el control y comenzó a sesionar como una Asamblea Nacional. El 14 de julio de 1789 la burguesía se vio apoyada por un gran sector explotado por la nobleza: los campesinos, que en medio de una agitada multitud revolucionaria que, saturados de injusticias y de hambre, toman la bastilla, la cual era el símbolo de poder del régimen absolutista que provoca el desplazamiento del poder de los nobles y los partidarios del absolutismo, lo cual favorece a la burguesía interesada en la implementación de un nuevo sistema social, político y económico.
Absolutismo real, ausencia de representación popular y papel privilegiado de la nobleza y el clero son las tres características que definen en esencia lo que históricamente se denomina Antiguo Régimen. Este sistema, que se había desarrollado en Europa desde el Renacimiento, comenzó a ser cuestionado durante el siglo XVIII por las ideas de la Ilustración, que se difundieron sobre todo entre la burguesía, que aspiraban a la implantación de gobiernos verdaderamente representativos, basados en dos derechos fundamentales: libertad, para expresar las opiniones, e igualdad de todos los hombres ante la ley. En los países católicos se lucharía también por apartar a la Iglesia de la intervención en la vida política y en la enseñanza. A finales del siglo XVIII estas ideas fructificarían primero en América, con la independencia de las Trece Colonias inglesas de América del Norte 1776, y después en Europa, con la Revolución francesa de 1789. El antiguo régimen, sistema caracterizado por la monarquía absoluta y la sociedad estamental, es decir, con una ordenación jerárquica y con la existencia de grupos privilegiados, entró en una profunda crisis. La nobleza y el clero compartían con los reyes el poder político y no pagaban impuestos, eran grupos privilegiados. En el Tercer Estado se distinguían distintas categorías, alguna de las cuales había logrado privilegios. La capa superior del estado llano era la burguesía; la inferior, los obreros y campesinos. Estos últimos soportaban pesadas cargas que les privaban de las cuatro quintas partes del fruto de su trabajo. Debían pagar los impuestos al estado, el diezmo a la iglesia y los derechos feudales al señor. En los orígenes de este sistema, solo se podía acceder a los estamentos privilegiados por nacimiento; sin embargo, el desarrollo comercial propició la
prosperidad de la burguesía y su ascenso social mediante el matrimonio con personas de la nobleza o la compra de títulos nobiliarios. Influida por las ideas de la ilustración la burguesía estaba en contra del poder absoluto de los monarcas y los privilegios de la nobleza y el clero. Los miembros de la burguesía consideraban injustos esos privilegios y defendían la idea de la soberanía nacional, según la cual el poder reside en el pueblo y éste lo delega en representantes elegidos. Las concepciones de los pensadores ilustrados influyeron en el estallido de la revolución y sirvieron de base para denunciar la desigualdad social. La burguesía y algunos grupos populares, marginados de la vida política fueron campo propicio para la penetración de las ideas de libertad e igualdad.
La industria estaba entorpecida con excesivas reglamentaciones e impuestos. Existían aduanas internas; las pesas y medidas variaban según las regiones; algunos artículos, como los cereales, debían consumirse en el lugar de producción; se aplicaban derechos de aduna que en muchos casos anulaban el intercambio. Todo esto obviamente entorpecía el crecimiento y desarrollo económico de la burguesía que se fortalecía a través de la actividad comercial y que en ese momento aspiraban al poder político. Así también hacía más de un siglo antes de que Luis XVI ascendiera al trono 1774, el Estado francés había sufrido periódicas crisis económicas motivadas por las largas guerras emprendidas durante el reinado de Luis XIV, la mala administración de los asuntos nacionales en el reinado de Luis XV, las cuantiosas pérdidas que acarreó la Guerra Francesa en India 1754-1763 y el aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias británicas de Norteamérica durante la guerra de la Independencia estadounidense. Los defensores de la aplicación de reformas fiscales, sociales y políticas comenzaron a reclamar con insistencia la satisfacción de sus reivindicaciones durante el reinado de Luis XVI. De esa cuenta el rey nombro un controlador general de las finanzas (Turgot) que instituyo una política rigurosa en lo
El rey y una parte de la nobleza no aceptaron la situación. Los miembros del Tercer Estamento se autoproclamaron Asamblea Nacional, y se comprometieron a escribir una Constitución. Sectores de la aristocracia confiaban en que estos Estados Generales pudieran servir para recuperar parte del poder perdido, pero el contexto social ya no era el mismo que en 1614. Ahora existía una élite burguesa que tenía una serie de reivindicaciones e intereses que chocarían frontalmente con los de la nobleza y también con los del pueblo, cosa que se demostraría en los años siguientes. Cuando finalmente los Estados Generales de Francia se reunieron en Versalles, el 5 de mayo de 1789 y se originaron las disputas respecto al tema de las votaciones, los miembros del Tercer Estado debieron verificar sus propias credenciales, comenzando a hacerlo el 28 de mayo y finalizando el 17 de junio, cuando los miembros del Tercer Estado se declararon como únicos integrantes de la Asamblea Nacional: ésta no representaría a las clases pudientes sino al pueblo en sí. La primera medida de la Asamblea fue votar a favor de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Si bien invitaron a los miembros del Primer y Segundo Estado a participar en esta asamblea, dejaron en claro sus intenciones de proceder incluso sin esta participación.
Las discusiones relativas al procedimiento se prolongaron durante seis semanas, hasta que él se constituyó en Asamblea Nacional el 17 de junio. Este abierto desafío al gobierno monárquico, que había apoyado al clero y la nobleza, fue seguido de la aprobación de una medida que otorgaba únicamente a la Asamblea Nacional el poder de legislar en materia fiscal. Luis XVI se apresuró a privar a la Asamblea de su sala de reuniones como represalia. Ésta respondió realizando el 20 de junio el denominado Juramento del Juego de la Pelota, por el que se comprometía a no disolverse hasta que se hubiera redactado una constitución para Francia. En ese momento, las profundas disensiones existentes en los dos estamentos superiores provocaron una ruptura en sus filas, y numerosos representantes del bajo clero y algunos nobles liberales abandonaron sus respectivos estamentos para integrarse en la
Asamblea Nacional. Se produce así una auténtica revolución jurídica al sustituirse el concepto de absolutismo real por el de soberanía nacional.
La Asamblea Nacional toma el nombre de Asamblea Constituyente el 9 de julio de 1789, porque su finalidad era redactar una Constitución, es decir, una ley fundamental que organizase de otro modo la monarquía francesa. El rey no tiene más remedio que claudicar, invitando al clero y a la nobleza a unirse al Tercer Estado en la recién constituida Asamblea, a la revolución política se une la revuelta popular. El 14 de julio el pueblo de París asalta la antigua fortaleza de la Bastilla, utilizada como prisión y considerada como símbolo del despotismo, dicho precedente fue seguido en otras ciudades, donde surgieron grupos de ciudadanos armados dispuestos a relevar a las viejas autoridades. La Asamblea Nacional Constituyente comenzó su actividad movida por los desórdenes y disturbios que estaban produciéndose en las provincias. El clima revolucionario llegó también al medio rural. Los campesinos se rebelaron contra el régimen señorial, asaltando mansiones y reclamando la supresión de las viejas cargas feudales. El mismo rey y su familia tuvieron que huir de Versalles, trasladándose a París. Este estado de exaltación y cambio produjo un clima de temor conocido como El Gran Pánico, la Grande Peur entre los nobles que huyeron al extranjero, conscientes de que se gestaba el desmoronamiento del Antiguo Régimen. El clero y la nobleza hubieron de renunciar a sus privilegios en la sesión celebrada durante la noche del 4 de agosto de 1789; la Asamblea aprobó una legislación por la que quedaba abolido el régimen feudal y señorial y se suprimía el diezmo, aunque se otorgaban compensaciones en ciertos casos. En otras leyes se prohibía la venta de cargos públicos y la exención tributaria de los estamentos privilegiados. En medio de este clima, la burguesía comienza a construir los cimientos del nuevo orden. Su obra legislativa queda marcada por tres aspectos fundamentales:
Pero la emisión de estos fue tan grande que acabaron funcionando como papel moneda, depreciándose rápidamente y originando una fuerte inflación. Aunque con la venta de los bienes de la Iglesia habían surgido nuevos propietarios dispuestos a no perder lo garantizado por la Revolución, la inflación galopante introdujo un factor de inestabilidad social que acabaría pasando factura. Al perder sus bienes y suprimirse los diezmos, la Iglesia francesa pasó a depender económicamente del Estado. Por esta razón la Asamblea Constituyente hubo de emprender una reforma y racionalización de la organización eclesiástica que se concretó en la Constitución civil del clero. Mediante esta norma jurídica, la Iglesia francesa pasaba a tener un carácter más nacional, alejándose de la dependencia del Papa. Se reducía el número de obispos, se cambiaba el sistema de nombramientos y se exigía prestar juramento constitucional a todos los miembros del estamento eclesiástico. Esta medida originó la división del clero francés en juramentado o refractario, según jurase o no, aportando un elemento más de discordia al asentamiento de la Revolución. El primer borrador de la Constitución recibió la aprobación del monarca francés en unas fastuosas ceremonias, a las que acudieron delegados de todos los lugares del país, el 14 de julio de 1790. Este documento suprimía la división provincial de Francia y establecía un sistema administrativo cuyas unidades eran los departamentos, que dispondrían de organismos locales elegibles. Se ilegalizaron los títulos hereditarios, se crearon los juicios con jurado en las causas penales y se propuso una modificación fundamental de la legislación francesa. Con respecto a la institución que establecía requisitos de propiedad para acceder al voto, sufragio censitario , la Constitución disponía que el electorado quedara limitado a las clases altas y media. El nuevo estatuto confería el poder legislativo a la Asamblea Nacional, compuesta por 745 miembros elegidos por un sistema de votación indirecto. Aunque el rey seguía ejerciendo el poder ejecutivo, se le impusieron estrictas limitaciones. Su poder de veto tenía un carácter meramente suspensivo, y era la Asamblea quien tenía el control efectivo de la dirección de la política exterior. El poder judicial sería desempeñado por jueces
elegidos por el pueblo. Quedaba abolido el absolutismo, estableciéndose un régimen de monarquía constitucional, claramente favorable a los intereses de la nueva clase emergente: la burguesía adinerada.
Una vez concluida su misión, la Asamblea Constituyente se disolvió, dando paso a la Asamblea Legislativa, que tenía que formular leyes para desarrollar los principios establecidos en la Constitución de 1791. Dentro del nuevo sistema de gobierno, el poder legislativo lo desempeñaba la Asamblea Legislativa, que estaba compuesta por 263 diputados de derecha o defensores de la Monarquía constitucional, y 136 de izquierda (divididos en jacobinos y girondinos ) partidarios de la revolución y la república, en el centro quedaban unos 300 diputados equidistantes de ambos extremos. La división de la burguesía dificultó el funcionamiento de la Monarquía constitucional que apenas duró un año, pues la inestabilidad interior y el comienzo de las guerras de la Revolución con Europa, provocaron una segunda revolución en agosto de 1792, que acabó con la monarquía y estableció la primera república. Diversas circunstancias crearon un ambiente desfavorable para la consolidación de la monarquía constitucional: El rey buscó ayuda extranjera para acabar con la revolución. La tensión social, empeorada por la mala cosecha de 1791 que encareció el precio del pan y la presión económica tras el fracaso de la emisión de asignados Los nobles difamaron el nuevo régimen y trataron de conseguir la invasión de Francia por las fuerzas imperiales. Los católicos, indignados con la constitución civil del clero, se sublevaron en algunas regiones de Francia. Los mismos revolucionarios estaban divididos. Los constitucionales sostenían la aplicación estricta de la constitución y el mantenimiento integral de los poderes del rey. Los jacobinos buscaron reformar la constitución, reduciendo los poderes del rey, eran de ideas más