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La vida es sueño
- Contexto histórico
- La biografía
- Los corrales de comedias (web)
- La obra de Calderón (clasificación por periodos, escenarios, temas o géneros) y la Comedia nueva. La obra de Calderón es difícil de clasificar. Veremos que a veces los estudiosos hablan de comedia lopesca, a veces de drama filosófico, tragedia, tragicomedia. Pongamos un poco de poco de orden La clasificación tripartita de los géneros literarios (épico, lírico y dramático) nos ha venido dada por la tradición clásica, más concretamente por Aristóteles en su Poética. En nuestra época, Lázaro Carreter, filólogo y durante seis años director de la Real Academia de la Lengua, define el género dramático como aquel en que el autor cede la palabra a los personajes de ficción para que ellos mismos expongan y desarrollen sus conflictos ante el espectador. En la Grecia Antigua solamente existía la tragedia y la comedia:
- En la tragedia los personajes están condenados de antemano por un destino adverso. Los héroes, normalmente reyes o semidioses, conocen su destino y, a pesar de todo, luchan contra él, aun sabiendo que sólo puede acabar mal.
- En la comedia los conflictos son amables y casi siempre divertidos, se trata de reflejar en clave de humor sucesos cotidianos que se resuelven con un final feliz. Durante los Siglos de Oro y, sobre todo, bajo la batuta de Lope de Vega nace el drama, entre otras cosas porque según la doctrina católica el ser humano posee el libre albedrío, es decir, potestad de obrar según considere y elija. La libertad personal de decisión está por encima del destino, por lo cual los personajes (y no el destino) tienen la última palabra. Lope de Vega leyó en 1609 en la Academia de Madrid su discurso en verso sobre el Arte nuevo de hacer comedias. Y allí expuso su teoría de lo que se ha venido a llamar drama, comedia lopesca o comedia nueva. Lope reformula el teatro clásico, recogiendo e incluyendo en él la tradición medieval y renacentista y el teatro religioso. Resumo aquí los puntos más importantes de su discurso:
- Rechazo de las tres unidades. Según Aristóteles la obra dramática debe reflejar las unidades de lugar, tiempo y acción, es decir un único conflicto o tema debía desarrollarse en un único espacio o decorado en un tiempo máximo de un día. Lope hace los cambios que considera que son de gusto del público. Así respecto al lugar introduce numerosos escenarios que aportan dinamismo y vistosidad al espectáculo. El tiempo lo alarga todo lo que le conviene y junto a la acción principal establece una secundaria que le sirve de contraste.
- Tres actos en lugar de cinco. La obra se representa en tres actos que suelen coincidir con la exposición, nudo y desenlace, en lugar de los cinco actos de la literatura clásica.
- Mezcla de lo trágico y de lo cómico frente a la tajante división clásica que imponía tonos absolutamente diferenciados a la tragedia y a la comedia. En el tetro de Lope se mezcla tonos, ambientes y personajes. Se trata de crear espectáculo.
- Intercalación de elementos líricos, canciones y bailes que dan colorido y vistosidad al espectáculo
- Uso de diferentes tipos de versos o polimetría
- Decoro poético o la adecuación entre el personaje y la forma de hablar. Cada personaje debe usar un lenguaje que lo caracterice y que de verosimilitud y variedad a la obra
- Figura del gracioso.
- Tema de la honra. Este tema es recurrente en la comedia lopesca y posteriormente en la de Calderón. Debe ser entendida como dignidad del ser humano, cuyos límites están en Dios y no en la sociedad. “Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios…” ( El alcalde de Zalamea de Calderón) Calderón no fue un innovador como Lope de Vega, ni tuvo la intuición genial de Tirso de Molina para fraguar uno de los grandes mitos literarios, el de don Juan, inaugurado por su El burlador de Sevilla , pero fue el que plasmó con mayor solidez un pensamiento dramático coherente y bien trabado. Se le reconoce como el mayor artífice de obras de teatro. Sus piezas teatrales son estructuras tan sólidamente trabadas por un orden moral y filosófico, que no se puede contradecir una sola de sus afirmaciones sin negar todo el sistema. Calderón parte de los fundamentos de la comedia nueva lopesca y le da una nueva dimensión. Sería la receta mejorada.
- Concentra la acción dramática en torno a un personaje, mostrando mejor el conflicto interno de su personalidad y profundizando en los aspectos psicológicos.
- Renueva la figura del gracioso. Deja de ser un mero subordinado para adquirir independencia y personalidad propia.
- Refuerza la función didáctica. En Lope domina el entretenimiento.
- El lenguaje de Calderón es típico del Barroco: conceptista y culterano, donde abundan las metáforas difíciles, las antítesis, las elipsis, las paradojas.
- Reaviva el monólogo.
- La trama en Calderón es perfecta, armónica, cada elemento ocupa su lugar. Dicho esto, hay que entender que lo que escriben Lope y Calderón son dramas en los que se mezcla lo cómico y lo trágico y en los que los personajes son los responsables últimos de su destino. Pero además la obra de Calderón se puede clasificar de tres maneras, según 4 criterios:
- Según periodo de creación. Hay dos periodos de creación: antes y después de 1651. Dice el hispanista inglés Eduard. M. Wilson que si Calderón hubiese muerto en 1641 su fama póstuma apenas hubiese sido algo menor que la actual, dado que ya había escrito sus obras más universales. Pero entre 1644 y 1649 Calderón se vio obligado a dejar su actividad teatral a consecuencia de la prohibición oficial del teatro, en parte debido a las pestes. Esto, más la muerte de sus hermanos más queridos, y los problemas que acuciaban a España (guerra con Cataluña, Andalucía, Portugal) hicieron que Calderón sufriera una crisis religiosa, llegándose a ordenar sacerdote. Calderón decidió entonces no escribir más para los corrales de comedias. Desde 1651 en adelante solo se dedicaría al teatro palaciego y a la creación de autos sacramentales.
- Según los espacios. Calderón escribe para los corrales de comedias; para los teatros palaciegos y cortesanos; y para las plazas públicas o pórticos de las iglesias. Para estos últimos escribe los “autos sacramentales”, que son piezas cortas, en un solo acto, con personajes alegóricos y cuyo asunto central era la exaltación de la eucaristía.
- Según el género. Calderón, además de entremeses y alguna pieza corta, escribió unos 80 autos sacramentales y más de 120 dramas.
A estas dos ideas básicas hay que unir la de universo como libro , en cuyos astros y planetas “en papel de diamante, / en cuadernos de zafiros, /escribe con líneas de oro, /en caracteres distintos, /el cielo nuestros sucesos”. (vv. 634-638). La vida como sueño, el mundo como teatro y la naturaleza como libro forman la tríada básica que sustenta la obra: Dios es el dramaturgo de la obra teatral, el escritor del libro y el autor del sueño. En esta perspectiva se sitúa Calderón cuando escribe La vida es sueño , en la óptica de Dios, en la de la eternidad, y desde ella analiza literariamente la perspectiva humana, la del hombre que sueña su vida, la del actor que encarna su personaje en el teatro del mundo, la del lector que interpreta el libro de la naturaleza. Y a Calderón le interesa la existencia pasajera de este mundo, es la que le interesa recrear artísticamente, dado que sólo en ella se produce la conflictividad, a causa de que la dimensión temporal, histórica y cambiante del hombre crea problemas en la armonía del universo. Así, las estrellas y los planetas trazan en ese libro de la naturaleza el destino de los seres humanos y son signos inequívocos del acontecer de la vida. Pero hay que saber leerlo e interpretarlo correctamente. Los seres humanos se ven, por tanto, parcialmente sometidos a los designios de la Providencia divina y a los vaticinios del hado inexorable, que prevén sus pasos futuros y guían sus andanzas en la Tierra. Pero la armonía que preside el mundo no es subordinación, sino concordia, equilibrio y consonancia: el ser humano, por ello, no se ve sometido, sin más, a las predicciones de los astros o de los planes divinos, sino que dispone de un margen de libertad, del libre albedrío , en virtud del cual, si obra bien puede formar parte de la armonía universal y encontrar su lugar en el mundo, dentro de un orbe bien ordenado, ayudado por la gracia divina, dada la visión católica de este orbe renacentista y clásico. El margen de libertad humana introduce la posibilidad del caos y de la desarmonía , al abrir la puerta de la violencia y de las pasiones (recordar a Segismundo cuando sale de su prisión); su dimensión temporal e histórica atenta contra la eternidad. Pero es precisamente el libre albedrío lo que confiere responsabilidad a los actos del hombre y le permite poner en juego su voluntad individual, para bien y para mal, para triunfar, como Segismundo, o para fracasar.
- Argumento y estructura. La composición de La vida es sueño se ajusta a la división en tres jornadas impuesta por Lope de Vega, correspondiente cada una de ellas a planteamiento, nudo y desenlace. La obra, además, como sucede con la mayoría de los dramas filosóficos del siglo XVII, tiene dos intrigas: la principal, que da título a la pieza, de carácter político y filosófico, centrada en Segismundo; y la secundaria, centrada en Rosaura, de pretensiones mucho más modestas, y de planteamiento semejante a tantas otras obras de capa y espada. Además, el genio de Calderón sabe interrelacionar perfectamente ambas intrigas hasta el punto de que la solución de la deshonra de Rosaura depende del triunfo de Segismundo. Para el resumen de la obra véanse estos vídeos: https://www.youtube.com/watch?v=VEKVNWe3EAI https://www.youtube.com/watch?v=gWKu8QY-uA
- Los diversos planos de la obra: político, filosófico, teológico, moral En primer lugar, hay que decir que hablar de “diversos” planos es sobre todo una herramienta pedagógica. Lo cierto es que en la concepción del mundo de Calderón no hay fisuras entre los asuntos particulares, los familiares y los sociopolíticos o morales, y unos niveles remiten a otros. 7.1. Plano político Desde la perspectiva del siglo XVII en general y calderoniana en particular la armonía del universo presupone una jerarquización de los diversos elementos que la configuran, en la que Dios ocupa el lugar más alto y el rey, que lo es por derecho divino, el siguiente, en su calidad de “vicediós”. Así, la responsabilidad mayor recae sobre el rey Basilio, cuyo nombre de origen griego significa asimismo ‘rey’, para mayor simbolización de su “papel” en el teatro del mundo y, por ende, de su culpa. Basilio, arrastrado por su vanidad intelectual, interpreta mal el libro de las estrellas. Al hacerlo, despojó a su reino de su legítimo heredero, y originó el traslado de su sobrino Astolfo desde Moscovia para defender sus aspiraciones al trono polaco. Este desplazamiento hizo, a su vez, que Rosaura quedara abandonada y fue además el causante último de la guerra y la división del reino. Las culpas de Basilio no solo repercuten sobre sus familiares y allegados, sino también sobre sus súbditos. Basilio ha pecado de orgullo y soberbia. Sin embargo, al final se salva porque se arrepiente, reconoce sus errores y acepta valientemente su destino y las responsabilidades que comporta. Y lo más curioso es que Clarín, el gracioso de la obra, es el que le abre los ojos y le imparte una lección de humildad y estoicismo cristiano. Al final de la obra el propio Segismundo renuncia a sus pasiones, vence sus sentimientos y casa a Rosaura con Astolfo, para que recupere su honra. La magnitud del sacrificio demuestra la altura de su victoria sobre sí mismo. El orden de la monarquía está por encima de todo, por eso se desposa él mismo con Estrella. Todo, en fin, tanto lo individual como lo familiar se somete al orden social y político de la monarquía, cuya estabilidad prima sobre los demás intereses particulares. Solo Dios está por encima de ella. 7.2. Plano filosófico. Platón y Descartes: desacreditar el valor de los sentidos ¿Qué prueba podría uno esgrimir ante alguien que nos preguntara si estamos dormidos en este mismo instante y soñamos todo lo que pensamos, o estamos en vela y dialogamos despiertos unos con otros? (Platón. Teeteto. Siglo IV a.C.) Así, puesto que los sentidos nos engañan a veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal como ellos nos la hacen imaginar. Y como hay hombres que se equivocan al razonar (…) rechacé como falsos todos los razonamientos que antes había tomado por demostraciones. Finalmente, considerando que los mismos pensamientos que tenemos estando despiertos pueden también ocurrírsenos estando dormidos, sin que en tal caso sea verdadero ninguno, resolví fingir que todas las cosas que hasta entonces habían entrado en mi espíritu no eran más ciertas que las ilusiones de los sueños. Pero advertí en seguida que aun queriendo pensar de este modo, que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y al advertir que esta verdad - pienso, luego soy ( cogito, ergo sum )- era tan firme y segura, (…) juzgué que podía aceptarla sin escrúpulos como el primer principio de la filosofía que buscaba. (Descartes. Discurso del método. 1637)
La educación ha de aspirar a sacar la parte racional del individuo. El rey Basilio, al encerrar a su hijo, no cumple con su deber de educarlo. Y esta medida tiene sus consecuencias negativas: ya en la primera salida de la prisión, la mera presencia de Rosaura desencadena el deseo y la lujuria, ante su propio padre se siente poseído por la ira y ejerce el poder con capricho, arbitrariedad, sin medida y sin razón. Al final de la obra, Segismundo alcanza el control y opta por el perdón (que es un sentimiento cristiano por excelencia), precisamente cuando logra liberarse de las pasiones. Perdona a su padre y, pese a la atracción amorosa que Rosaura le despierta, la libera para que esta pueda restaurar su honor.
- Ambigüedad del concepto de “sueño”. (Mirar también punto 5 de estos apuntes) Si buscamos la palabra sueño en el diccionario de la RAE encontraremos varias acepciones:
- Acto de dormir.
- Acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes.
- Estos mismos sucesos o imágenes que se representan.
- Ganas de dormir.
- Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse.
- En la escena I de la segunda jornada Segismundo despierta de un “sueño” físico al que ha sido sometido por Clotaldo. Aquí tendríamos la primera y la cuarta acepción de la palabra “sueño”.
- En esta misma escena Basilio le explica a Clotaldo su proceder. Ha dormido a su hijo para que, en caso de que se vengue o cometa desmanes fuera de la prisión, pueda volverlo a dormir y así este conciba lo vivido como soñado: “pues aunque agora se vea/ obedecido y después/ a sus prisiones se vuelva,/ podrá entender que soñó,/ y hará bien cuando lo entienda,/ porque en el mundo, Clotaldo,/ todos los que viven sueñan.” (vv. 1142-1149). Esta sería la segunda acepción de sueño.
- En la sexta escena de esta segunda jornada, Basilio, viendo las crueldades que ha cometido su hijo en libertad, le insta a ser humilde y siembra la duda en su corazón: ¿No estará soñando? “Mira bien lo que te advierto:/ que seas humilde y blando,/porque quizá estás soñando,/aunque ves que estás despierto.” (vv. 1528-1531). Aquí tendríamos la segunda y tercera acepción de sueño, que Segismundo en un primer momento rechaza porque confía en sus cinco sentidos: “¿Qué quizá soñando estoy,/aunque despierto me veo?/ No sueño, pues toco y creo/ lo que he sido y lo que soy” (vv. 1532 - 1535). Cuando vuelve a despertar y se ve nuevamente encerrado es cuando empieza a dudar de su percepción de la realidad sensible: “ni aun agora he despertado;/ que según, Clotaldo, entiendo,/ todavía estoy durmiendo,/ y no estoy muy engañado./Porque si ha sido soñado/ lo que vi palpable y cierto, /lo que no veo será incierto;/ y no es mucho que , rendido,/ pues veo estando dormido, / que sueñe estando despierto.” (vv. 2099-2107). Los sentidos, al igual que hemos visto antes en Descartes, no ofrecen ninguna garantía de veracidad; e inducen continuamente al error, como le ocurría por ejemplo también a don Quijote. Pero, si los sentidos son engañosos, no lo es el amor, que permanece cuando todo se acaba (como hemos visto en Quevedo Amor más allá de la muerte ) y se construye así en la mejor garantía de que lo vivido no fue fantasía, ni sueño, sino realidad. Dice Segismundo: “Sólo una mujer amaba…/ que fue verdad, creo yo/ en que todo se acabó/ y esto sólo no se acaba.” (vv. 2134- 2137).
- Finalmente, en el soliloquio de Segismundo al final de la segunda jornada encontramos la quinta acepción de sueño: la vida, como el sueño, es ilusión, sombra, ficción. “y en el mundo en, conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. (…) ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” (vv. 2175 - 2187) Esta última acepción iría ligada a la idea barroca del desengaño, de la fugacidad de la vida y de la inconsciencia de la realidad. Todo lo que aquí vivimos es pasajero, ilusorio y a fin de cuentas insignificante. Segismundo por fin ha entendido que la auténtica vida es aquella que empieza después de la muerte, que el mundo es un teatro en el que cada uno representa el papel que Dios le ha otorgado, por lo que decide reprimir su fiera condición, y obrar bien. “Es verdad; pues reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición. Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular que el vivir solo es soñar, y la experiencia me enseña que el hombre que vive sueña lo que es hasta despertar. (vv. 2149 - 2157)
- Educación y carácter de Segismundo. Antes de nada, conviene señalar que durante la Edad Media y el Renacimiento estuvieron muy en boga los “tratados de educación del príncipe”. En nuestra cultura occidental, el que ha pasado a la historia ha sido El Príncipe de Maquiavelo (1513), pero también en España hubo una extensa biografía al respecto. Además, muchos filósofos de la época justificaron la monarquía absoluta y su carácter hereditario desde el fundamento del derecho divino. Un príncipe llegaba a ser rey por derecho divino, pero su padre (rey a su vez) tenía la obligación de “educar” debidamente al futuro heredero. Y este es el grave error que comete Basilio:
- Negarle a su hijo el trono, al que debería haber accedido por derecho natural. Como hemos comentado más arriba, Basilio peca de orgullo y vanidad y otorga demasiado valor a las estrellas
- No darle la educación adecuada. Esta falta de educación hace que Segismundo, cuando sale de la prisión, en su condición mixta y monstruosa de hombre-fiera, se comporte como un animal y quiera satisfacer sus instintos más primarios:
La segunda me admiraste mujer, cuando fue la pompa de tu majestad un sueño, una fantasma, una sombra. La tercera es hoy, que, siendo monstruo de una especie y otra, entre galas de mujer armas de varón me adornan. (vv. 2712 - 2727)
- Ambos han sido abandonados por sus padres, que además son inseparables: el rey Basilio y su servidor Clotaldo. Tanto Basilio como Clotaldo han desatendido sus obligaciones paternas.
- Ambos padres intentan sin éxito restaurar el honor de sus hijos introduciéndolos en la corte.
- Tanto Segismundo como Rosaura restauran su honor sin el apoyo de sus padres, cuando sus caminos respectivos coinciden y se unen. La belleza de Rosaura representa la luz frente a la oscuridad física y metafórica en la que vive Segismundo. De este modo, simbólicamente, el proceso que va desde la fiera hasta el hombre, desde la cárcel a la libertad, desde la soberbia al vencimiento de sí mismo es también una evolución desde la oscuridad hasta la luz cegadora que la presencia de Rosaura comporta. En este proceso de autoconocimiento y de autovencimiento de Segismundo ha sido decisiva la presencia de la dama. Primero le inspiró respeto y asombro; luego deseo y más tarde amor; y finalmente, en el acto tercero, reprime sus deseos y decide luchar por su honor. Ambos personajes restauran su identidad gracias al otro. Pero, además, Segismundo recompone su historia a través de Rosaura, sale de la oscuridad y de la prisión en la que se encuentra gracias a ella: el héroe se da cuenta de la realidad de sus dos naturalezas, la de hombre y la de fiera, la noble y la vil, y sabe que ambas configuran el mismo plano de su existencia única, y no están separadas ni por el sueño ni por la vigilia. La aceptación de sus dos naturalezas, esto es de su identidad plena, el conocimiento de sí mismo, en consecuencia, depende de Rosaura.
- El ideario político calderoniano y su reflejo en la obra. La vida es sueño pone además sobre la mesa una cuestión no menos apasionante para el hombre de la época : el problema político de la legitimidad del poder, de la razón de estado y de la tiranía. Según los estudiosos dos son los tratados sobre educación del príncipe más en boga en aquel momento:
- El Príncipe de Maquiavelo (1532) que pone al príncipe y la razón de estado por encima de la moral.
- De Rege et regis institutione del padre Mariana (1599), según el cual el rey debe subordinarse como cualquier vasallo a la ley moral y al estado y propone una educación del príncipe muy cercana a la de Erasmo en su Enchiridion o Manual del caballero cristiano (1503). Importante es la prudencia y evitar que los impuestos asfixien a las clases productoras del país y llega a justificar la revolución y la ejecución de un rey por el pueblo, si es tirano. De esta manera, Mariana se enfrentó al modelo de estado predominante en su época, la monarquía absoluta, según la cual, el poder reside por completo en el rey y los monarcas ejercen la soberanía por derecho divino.
A veces se ha querido ver que el ideario político de Calderón estaba más cerca del padre Mariana que de Maquiavelo, pero ¿cómo es esto posible en un capellán de la corte y favorito de un rey absolutista como fue Felipe IV? En realidad, tanto Basilio como Segismundo se comportan de manera tiránica. Ambos pisotean normas y personas y actúan con total arbitrariedad. Basilio desatiende sus obligaciones como rey y como padre, negándole el derecho al trono a su hijo, y concediéndoselo a Astolfo, un usurpador; y Segismundo en la corte da rienda suelta a sus instintos más primarios. En un primer momento parece que la rebelión del pueblo está justificada, porque éste se levanta contra un príncipe extranjero, impuesto a traición. ¿Cómo resuelve Calderón el problema?
- Basilio, a raíz de la muerte de Clarín, sale de su error y se da cuenta de que, al encarcelar a Segismundo, con la intención de librar de muertes y sediciones a su patria, al final lo que ha conseguido es entregarla a los mismos de quien pretendía librarla y conducirla a una guerra sangrienta.
- Segismundo termina convirtiéndose en un modelo de príncipe prudente: perdona a su padre; hace que Astolfo se case con Rosaura para restaurar su honor; premia a Clotaldo que se mostró fiel con el rey Basilio y no secundó su causa; y condena al soldado que ha sido su libertador, pero que, al actuar así, traicionó al rey. Es decir, al final la rebelión se condena: ni el rey puede ser tirano, ni el pueblo revolucionario. Es decir, al final la rebelión queda condenada y el poder real justificado. Calderón igualmente alejado de Maquiavelo y del padre Mariana no hacía sino ilustrar la doctrina oficial llamada “prudencialismo”, que reducía el problema político a problemas éticos.
- Caracterización de los dos espacios: la cárcel y el palacio La primera puntualización que cabe resaltar es que los escenarios en la obra La vida es sueño sobrepasan las posibilidades escenográficas de la época y más si pensamos en que una obra de este tipo se podría haber representado en un “corral de comedias”, con un sencillo escenario elevado y con ausencia de telón, en sesiones diurnas. Para salvar esta falta de medios, los dramaturgos de la época ponían en boca de los personajes las descripciones de lugares, para que el espectador pudiese imaginar el escenario. Así, por ejemplo, al comienzo de nuestra obra, Calderón pinta un agreste escenario natural en el que Rosaura ha visto a su caballo despeñarse en la “aspereza enmarañada” de un “monte inminente”, en el momento del día “cuando se pone el sol a otro horizonte”. Los dos espacios más representativos de La vida es sueño son la cárcel y el palacio.
- La cárcel, que se encuentra en un monte, simboliza la pasión y el instinto natural y está habitada por una “fiera salvaje”.
- El palacio simboliza la civilización, la razón y el orden (eso sí, no está exento de hipocresía y banalidad) y a él llegará Segismundo, primero en hábito de “hombre” y finalmente convertido realmente en “hombre”. La misma Rosaura nos describe la cárcel de Segismundo al comienzo del primer acto como un “peñasco rodado” en la cumbre de una montaña de colosales rocas, a la que casi no toca la luz. Naturaleza salvaje y prisión quedan fundidas en un todo. Y un poco más adelante la describe como una oscura habitación con luz dudosa, sepultura de un vivo cadáver.
de debajo de los montes! Salid, pues, y aunque tan tarde se corona vuestra frente del laurel resplandeciente, tarde muera (vv. 1340 - 1351) Llama a Segismundo sol de Polonia, símbolo de la realeza, que ha salido de los montes (refiriéndose al amanecer, pero también a la prisión en que se encontraba Segismundo hasta ahora), y le desea que “tarde muera”. Estas palabras están cargadas de doble sentido: que dure mucho o que muera con la tarde, como el sol cuando oscurece, y le deje paso a él en sus aspiraciones al reino de Polonia. Finalmente, hay que añadir que la obra comienza y termina con la torre, la prisión. Al principio un joven surge de ella, ansiando la libertad; al final otro hombre entra en ella, perdiéndola. Esta estructura circular, las imágenes poéticas que circundan a la torre, llamándola cuna y sepulcro del inquilino, nos alejan de una prisión ordinaria y nos acercan al misterio de la vida y la muerte, del sino y el destino humano. La torre es un símbolo de la sumisión de la humanidad a la muerte: cada uno de nosotros está prisionero en una torre.
- Perfil de Basilio Ya ha sido explicado al comentar otros puntos (7.1 El plano político de la obra y 11. El ideario político calderoniano). Basilio llevado por su vanidad intelectual y “las matemáticas sutiles” interpreta que su futuro hijo será un rey tirano portador de sangre y muerte. Nada más nacer Segismundo se produce un eclipse y la reina muere en el parto, por lo que Basilio entiende que el presagio se ha cumplido y encierra a su propio hijo en una prisión, para supuestamente resguardar a su patria de la tiranía. Con ello, lo que hace Basilio, precisamente, es forzar el destino fatal, ya que convierte a su hijo en una fiera. Y lo mismo ocurre cuando lo pone a prueba, lo duerme y lo lleva a la corte sin haberlo educado previamente. Segismundo se comporta como una bestia, como no podía ser de otra manera dada la nula educación recibida. Basilio es en realidad el auténtico factótum de las estrellas predictoras: el último responsable de la naturaleza salvaje de Segismundo y de la guerra civil que se desencadena en Polonia. Solamente al final, una vez perdida la guerra y perdonado por su propio hijo, reconoce que Segismundo ha vencido también a los hados: “A ti el laural y la palma Se te deben. Tú venciste: Te coronen tus hazañas” (vv. 3251-3253)
- Otros personajes 14.1. Clotaldo Es el tutor encargado por Basilio de criar a Segismundo en su cautiverio y de llevarlo y traerlo cumpliendo la voluntad del rey. Él le ha enseñado y explicado lo poco que sabe y es. Es el único
- aparte del rey- que puede visitarle y verle. Pero además es una pieza clave de la segunda trama. Es el padre de Rosaura y, como el rey Basilio, ha desantendido sus obligaciones paternales abandonando a su hija al nacer. Cuando en
la primera jornada descubre, gracias a la espada, que Rosaura (a la que confunde con un hombre) es su hija, se anuncia el inicio de la segunda intriga. El personaje de Clotaldo se caracteriza por su conflicto interno: su doble condición de vasallo fiel al rey y padre de Roura hace que continuamente se esté cuestionando cuál es su obligación moral. 14.2. Astolfo Como hemos dicho en el punto 12 al hablar del palacio, Astolfo encarna al galán noble. Es el príncipe extranjero - natural de Moscovia- que está dispuesto a casarse con Estrella con tal de conseguir el trono: es ambicioso, soberbio, orgulloso, hipócrita y oportunista. Además, es el transgresor del honor de Rosaura, ya que incumplió la palabra dada en matrimonio. Cuando se le presenta la posibilidad de ser rey, no duda en abandonar a Rosaura y cortejar a Estrella. Él sí que sería un ejemplo de príncipe maquiavélico, para el que el fin justifica los medios. Es un personaje que confía en lo meramente temporal para eludir el cumplimiento de su promesa; pero la rebelión que depone a Basilio le pone en situación de tener que cumplir lo que había prometido. Cayó en el mismo pecado que el rey: la soberbia, la excesiva confianza en sí mismo, su talento o habilidad. Como él, también considera reales las grandezas del mundo, que son ilusorias, y creyó que podría hacer que el futuro se conformara con sus deseos. En una palabra: ambos soñaron. De alguna manera es también el antagonista cortesano de Segismundo. 14.3. Estrella Estrella es una pieza necesaria para que la trama funcione. Es infanta de la corte de Basilio y dama arquetípica que, tal y como corresponde a su condición, deberá casarse con otro noble. Sin saberlo se convierte en la oponente de Rosaura, ya que entre ambas se disputan a Astolfo por motivos diferentes. Es un personaje sin muchos matices que, dada su condición de comodín de las necesidades argumentales, refleja un proceder estandarizado para el público: el tira y afloja entre la dama y el galán dentro de la moral cortesana. Una vez recuperado el honor de Rosaura, y en un matrimonio de estado, Estrella se casará con el nuevo rey, Segismundo. 14.4. Clarín Como personaje que representa al gracioso de la comedia nueva, cumple con sus condiciones de caracterización: es ingenioso y siempre está en el peor lugar y en el peor momento posibles. Su nombre, Clarín, es una metonimia o denominatio que sugiere en sí su función. De forma irónica, Clotaldo lo manda encarcelar precisamente por ser clarín (v. 2044); y él declara que se cambiará el nombre a corneta y así callará (corneta era un instrumento de sonido más áspero utilizado por los porqueros y clarín un instrumento de sonidos agudos apto para la guerra). Estas actuaciones de Clarín distienden las situaciones severas y dramáticas de la obra y sirven de puente entre el mundo ideal (las preocupaciones de los personajes) y el real (el miedo y el hambre). Sin embargo, al final de la obra, Clarín tiene también una función argumental relevante: salvar al rey Basilio de la condena eterna y hacer cumplir así la justicia poética. Clarín muere tratando de evitar la muerte, por lo que antes de caer pronuncia un pequeño monólogo que termina con los versos: “Y así, aunque a libraros vais/ de la muerte con huir,/ mirad que vais a morir,/ si está de Dios que muráis” (vv.3092-3095). Estas palabras, ahora no “graciosas” sino graves y de claro estoicismo cristiano, le abren los ojos al rey Basilio y lo salvan de la muerte, y permiten al fin y al cabo que la obra tenga un final feliz. Dice Basilio: